EL SISTEMA DE JURADO CLÁSICO. LOS ESQUEMAS DE

Anuncio
EL SISTEMA DE JURADO CLÁSICO.
LOS ESQUEMAS DE BUENOS AIRES Y NEUQUÉN
Por Enzo Finocchiaro1
I. Los diferentes sistemas de jurados
A través de una revisión histórica de los principales sistemas procesales comparados, verificamos la existencia de tres sistemas de juicio por jurado: el sistema
clásico de jurados, el sistema escabinado y el sistema mixto.
El sistema clásico de jurados (también llamado "anglosajón") es aquel en que los jueces profesionales y los legos tienen funciones diferentes, deliberan y deciden
en forma separada. Es el más conocido públicamente y ha sido adoptado en Inglaterra, EE.UU., Austria, Noruega, Dinamarca y recientemente en España y
Rusia. Es el que actualmente rige en la Provincia de Buenos Aires y en Neuquén.
El sistema de escabinos es aquel en que los jueces legos y los jueces profesionales deliberan y deciden conjuntamente. Está vigente en muchos países de
Europa continental, lo siguen Alemania, Francia, Italia y algunos cantones de Suiza, y en Argentina es el que ha sido adoptado por la Provincia de Córdoba.
El Sistema Mixto combina características del jurado anglosajón y del escabinado: el procedimiento sigue la estructura del jurado puro durante todo el proceso
hasta la determinación de la sentencia, momento en el que se toma la estructura del escabinado. Los jueces legos, ellos solos, determinan la culpabilidad o
inocencia, luego, si el veredicto es de culpabilidad, se forma un escabinado, en el que los jueces legos y los jueces técnicos determinan la pena aplicable al
veredicto. Este sistema fue presentado en Argentina en varios proyectos legislativos nacionales y provinciales (en Buenos Aires, por ejemplo).
En la actualidad, la discusión más importante existente no es sobre si el jurado es positivo o negativo – salvo en Argentina y en países donde la discusión
evidencia el atraso constitucional padecido-, sino sobre: la selección de los jurados, los tipos de delito, la composición y la competencia de los tribunales; la
forma, el contenido e impugnación de la sentencia y el modo de frenar el absolutismo estatal.
Asimismo, existen -por otra parte- dos modelos de Juicios por jurado: el anglosajón, compuesto por el gran jurado o jurado de acusación y el pequeño jurado o
jurado de enjuiciamiento, el primero es el que aprueba o no la acusación de la fiscalía, utilizado para casos de corrupción de funcionarios públicos y para casos
de penas capitales y el jurado de enjuiciamiento, que es aquel que establece la inocencia o culpabilidad, siendo el juez quien califica el hecho y cuantifica la pena.
Como ya hemos señalado en el punto anterior, en el origen del derecho anglosajón sólo encontramos al gran jurado, establecido como un poder de policía para
consolidar la autoridad del rey, y que luego se convirtió en un tribunal de instancia intermedia, encargado de las investigaciones y validez de los casos a ser
llevados a juicio. Ambos figuran en distintas cláusulas de la Constitución de los EE.UU.: la enmienda V, el gran Jurado y la enmienda VI, el jurado de
enjuiciamiento. Estas figuras fueron criticadas y suprimidas en Inglaterra en el año 1933, a partir de la Ley de Administración y en los EE.UU., la Corte Suprema
en el año 1984, permitió a los Estados prescindir de la aplicación de la enmienda V, ya que esta sólo se aplica para el gobierno federal, no afectando su falta de
aplicación el debido proceso.
Ahora bien, volviendo a la clasificación tripartita inicial (sistema clásico, sistema de escabinos y sistema de legos), destacamos que cada uno de los sistemas
tiene sus propios aciertos y virtudes. Cuál ha de elegirse, es un tema de debate legislativo y social, ya que, según el objetivo, el contexto, el campo de actuación y
las posibilidades recursivas, es que varía el sistema más idóneo.
III. Los sistemas de Buenos Aires y Neuquén
Si bien no se pretende examinar exhaustivamente al sistema de cada una de las provincias, dado que plumas vernáculas mejores y más autorizadas que esta ya
los han analizado – y aun lo siguen haciendo -, no queremos dejar de reseñar los puntos más salientes de ellos.
a) Buenos Aires
En Buenos Aires, merced a una iniciativa impulsada desde los sectores académicos – entre los que se resaltan los de las asociaciones de Juicio por Jurados y de
Profesores de Derecho Procesal Penal -, se sancionó la Ley 14.543, del 20 de noviembre de 2013, donde se instituye en la Provincia el Tribunal de Jurados.
En realidad, la ley bonaerense lo que hace es modificar el Código Procesal Penal, introduciendo en su lógica al sistema de juicio por jurados en materia criminal.
Esto nos parece un acierto, en lugar de legislarlo en una Ley especial, ya que no introduce al juicio por jurados dentro del esquema, sino que transforma al
sistema procesal penal provincial en un sistema de juicio por jurados, lo cual implica no ya la mera introducción de un instituto, sino un cambio de paradigma
filosófico jurídico al respecto.
En este sentido, vemos que entre los principios del Art.1 del CPP está el de "juez natural y juicio por jurados", transformando aquel viejo principio en uno más
acorde: el Juez Natural y el Jurado Natural.
Respecto a la competencia, queda establecido que el Tribunal de Jurados va a tener competencia respecto de aquellos delitos cuya pena máxima en abstracto
exceda de quince años de prisión (o si en caso de concurso, alguno de ellos supere dicho monto), cumpliendo así con la manda constitucional que hemos
señalado, esto es, que los "juicios criminales" se sustancien mediante Tribunal de Jurados (conf. Art.22 bis CPP).
Ahora bien, en una de las primeras polémicas, la norma bonaerense opta por concederle el derecho al acusado de optar por el Tribunal de Jurados o por el
Tribunal Ordinario, pudiéndolo hacer en la oportunidad que señala el Art.336. Una vez firme el requerimiento de juicio, fenece la posibilidad de renuncia.
Respecto a la integración del jurado, vemos que se optó por el sistema clásico, esto es, un Juez conductor y jurados legos. Así, el Art.338 bis CPP sostiene que
el Tribunal de Jurados estará integrado por un Juez, profesional, perteneciente al Poder Judicial y que es el presidente del Tribunal, doce jurados titulares y seis
jurados suplentes. Para ser jurado, que representa una carga pública y a la vez un derecho de todos los ciudadanos de la Provincia (participar en la
administración de Justicia), se debe ser ciudadano argentino, tener entre 21 y 75 años, estar en pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos, tener aptitud
psicofísica y no estar dentro de las prohibiciones (desempeño de cargo público, trabajar en el Poder Judicial, ser miembro de una Fuerza de Seguridad o trabajar
en seguridad privada, ser abogado o escribano, los condenados, los fallidos, los ministros de cultos y las autoridades de partidos políticos).
Respecto a los jurados, son elegidos dentro de cada Departamento Judicial, según listas elaboradas en base al Padrón Electoral y cobran remuneración acorde
(Art.338 ter CPP). Una vez que son sorteados y convocados, se hace una audiencia preliminar de selección, donde las partes pueden recusar con causa a los
jurados, con las mismas reglas del examen y contraexamen de testigos. Asimismo, se puede recusar sin causa hasta a cuatro miembros del jurado (en total). Una
vez terminada la audiencia, queda constituido el jurado, el que debe conformarse con igualdad de sexos.
Los jurados sólo deben deliberar respecto de los hechos que se han debatido en las audiencias en las que ellos han estado presentes. No discurren ni valoran
cuestiones jurídicas. Para eso, reciben instrucciones del Juez, las que básicamente consiste en explicarles esto y sobre qué cuestiones deben centrarse,
principalmente, por lograr convicción y superar el estándar de duda razonable, en cuyo caso deberán absolver al acusado.
Una vez esto, deliberan secretamente y luego entregan su veredicto, el que debe versar sobre la existencia del hecho y sobre la participación en el mismo del
acusado, pudiendo darse tres posibilidades: culpable, no culpable y no culpable por inimputabilidad. Si el veredicto es de culpabilidad, se requiere el voto
afirmativo de diez jurados. Si no se llega a los votos mínimos, se repite la votación hasta tres veces más. Si aun así se persiste, el veredicto será de no
culpabilidad.
1
Prosecretario coadyuvante de 1° Instancia – MPF CABA.
Una vez que el veredicto se pronuncia, se termina la actuación de los jurados.
Luego, el Juez presidente elabora la sentencia, la que debe contener el veredicto y ajustarse al mismo.
Finalmente, en lo relativo a la pretendida falta de motivación de la sentencia, vemos que este argumento cae solo, ya que la sentencia que elabora el Juez
presidente debe cumplir con todos los recaudos normales de una sentencia, siendo su motivación justamente el veredicto y la motivación de éste, las
instrucciones de deliberación que da el Juez al Jurado (Art.106 CPP).
b) Neuquén
Mediante la Ley 2784, sancionada el 24 de noviembre de 2011, se sancionó en la Provincia de Neuquén el nuevo Código Procesal Penal. Esta norma, al igual
que la bonaerense, adopta al Tribunal de Jurados como uno de sus pilares fundamentales; al igual que la norma que anteriormente anotamos, contiene al
sistema de jurados, en lugar de addendarlo en una ley especial, mostrando cuál es la filosofía acusatoria y juradista en la que se basa el nuevo ordenamiento
ritual neuquino.
Al igual que ocurrió con la iniciativa bonaerense, participó en su elaboracion un gran número de académicos especializados de porte, así como las asociaciones
especializadas más señeras en el tema, como las ya mencionadas AAJJ y la AAPDPP, entre otras.
Ya adentrándonos en el nuevo CPP, vemos en el Art.3 al principio de juez natural y jurados naturales ("Nadie podrá ser juzgado por otros jueces que los
instituidos por la ley antes del hecho objeto del proceso y designados de acuerdo con la Constitución Provincial. La competencia y el procedimiento para el juicio
por jurados en causas criminales se ajustarán a las normas de este Código"), así como la participación ciudadana como principio procedimental, en el Art.4 ("Los
ciudadanos participarán en la administración de la justicia penal conforme a lo previsto en la Constitución de la Nación y en este Código").
En el Art.21 se expresa el norte en la convicción del jurado, diciendo que éstos "apreciarán las pruebas conforme su íntima convicción y sentido común".
Como ocurre en el proceso bonaerense, la jurisdicción es ejercida por los jueces (y no por los jurados como mal señalan algunos detractores). Son éstos quienes
elaboran la sentencia y quienes dirigen el debate y quienes deciden la imposición de pena sobre el encontrado culpable por el jurado.
Luego, ya en el segundo capítulo, se prevé al Tribunal de Jurados como órgano jurisdiccional, el que entenderá en casos de delitos contra las personas, la
integridad sexual o cualquier otro delito con resultado muerte o lesiones gravísimas, siempre que el fiscal haya solicitado una pena privativa de libertad superior a
los quince años. En estos casos, a diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires – donde el juicio por jurados es una opción del imputado por cualquier delito
"criminal" – la celebración del juicio por medio de un Tribunal de Jurados es imperativo.
El Tribunal de jurados se integra por un juez, presidente del Tribunal, director del debate, integrante estable del Poder Judicial provincial y por doce jurados
legos, ciudadanos neuquinos, elegidos aleatoriamente de listas elaboradas en base al padrón electoral.
El sistema de elección, nombramiento, remuneración, recusación y desarrollo del juicio por jurados populares es similar al ya anotado en Buenos Aires, a donde
remitimos.
Al igual que ocurre en el caso previo, los jurados emiten veredicto de culpabilidad o no, el que luego integra la sentencia que redactará el Juez profesional, quien
asimismo se encarga de la determinación de pena.
IV. Conclusión
Estoy convencido que el sistema de jurados para juzgar un determinado número de delitos importará una genuina escuela de civismo, a la vez que servirá de
acicate y apoyo de los sistemas adversariales que se están sancionando en las Provincias y esperemos que también en el orden Nacional, mejorando
sensiblemente el sistema de administración de justicia en beneficio de la sociedad, acosada por delitos violentos que provocan la inseguridad en las grandes
urbes y gran alarma social.V. Bibliografía utilizada y recomendada
1. Cavallero, Ricardo J. y Edmundo S. Hendler, Justicia y participación: el juicio por jurados en materia penal Editorial Universidad, Buenos Aires, 1988, pp.
25/26.
2. Mommsen, Teodoro Derecho penal romano, editorial Temis, Bogotá, Colombia, reimpresión, 1991, p. 117.
3. Santalucia, Bernardo Diritto e processo penale nell’antica Roma, editorial Giuffré, Milán, 1998, p. 34.
4. Dawson, John P., A History of Lay Judges, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1960.
5. Levy, Leonard P., The Palladium of Justice. Origins of Trial by Jury, Chicago, 1999, pp. 18/22.
6. Wayne R. LaFave, Jerold H. Israel Criminal Procedure, West Publishing Co., St. Paul, Minn., 1985
7. Antonio María Lorca Navarrete "El jurado español. La nueva ley del jurado", Madrid, ed. Dykinson, 1995.
Descargar