220-228286 - Superintendencia de Sociedades

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OFICIO 220-228286 DEL 20 DE DICIEMBRE DE 2013
ASUNTO: PAGO DE OBLIGACIONES DENTRO DE UN PROCESO DE INSOLVENCIA
Me refiero a su escrito, radicado en esta Entidad con el número 2013- 01- 456494,
mediante el cual, previa las consideraciones allí expuestas, formula una consulta sobre la
solución de las obligaciones dentro de un proceso de insolvencia, en los siguientes
términos:
1. Los Acreedores que entran a hacer parte del proceso de insolvencia que se le adelanta
al Deudor, pueden procurar de manera paralela cobrar sus acreencias al Tercero?
2. Si finalizado el proceso de insolvencia, los acreedores no logran recuperar la totalidad
de la deuda por insuficiencia de activos del deudor, se entiende que ya ha habido cosa
juzgada? O podrían esos Acreedores intentar recaudar el total de su deuda cobrando al
Tercero?
3. Si la ley no ha previsto la solidaridad del Tercero en estos casos, sería procedente que
los Acreedores intentaran cobrarle las acreencias debidas por el Deudor? Debe pagarlas
el Tercero?
Al respecto, me permito manifestarle que de conformidad con lo dispuesto en el artículo
28 del Código de Procedimientos Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, es
función de la Superintendencia de Sociedades la de absolver las consultas de carácter
general y abstractas que se le formulen sobre temas de derecho estrictamente societario
regulado por la legislación mercantil, y no sobre temas contractuales, procedimentales o
jurisdiccionales, y que dicho sea de paso no asesora sobre hechos particulares como
resulta ser el caso planteado.
No obstante lo anterior, este Despacho se permite, a título meramente informativo hacer
las siguientes precisiones de orden legal, a la luz de la Ley 1116 de 2006, mediante la
cual se establece el régimen de insolvencia empresarial en la República de Colombia:
i) De acuerdo con lo previsto en el artículo 1º ibídem, “El régimen judicial de insolvencia
regulado en la presente ley, tiene por objeto la protección del crédito y la recuperación y
conservación de la empresa como unidad de explotación económica y fuente generadora
de empleo, a través de los procesos de reorganización y de liquidación judicial, siempre
bajo el criterio de agregación de valor.
El proceso de reorganización pretende a través de un acuerdo, preservar empresas
viables y normalizar sus relaciones comerciales y crediticias, mediante su restructuración
operacional, administrativa, de activos o pasivos.
El proceso de liquidación judicial persigue la liquidación pronta y ordenada, Buscando el
aprovechamiento del patrimonio del deudor…”. (El llamado es nuestro).
ii) Del estudio de la norma antes transcrita, se desprende que el legislador estableció
varios mecanismos no solo para perseguir la salvación de los negocios del deudor, ya se
trate de sociedades comerciales, personas naturales comerciantes, que aunque afrontan
dificultades económicas tienen perspectivas de salir de la crisis financiera en que se
encuentra, sino para permitirle a aquél a través de un acuerdo, celebrar un convenio
de pagos con sus acreedores, en el cual se estipulara la forma y términos en que se
atenderán sus respectivas obligaciones, lo que de no ser posible
incuestionablemente conlleva a la liquidación judicial, si se trata de un deudor
persona jurídica o persona natural comerciante.
iii) En el caso de un proceso de reorganización, tal previsión, tiene por objeto que los
acreedores obtengan la satisfacción de sus créditos, previa calificación y graduación de
los mismos y la celebración de un acuerdo de pagos con sus acreedores, lo cual se hará
con los recursos provenientes del desarrollo del objeto social, y en la forma y términos allí
consignados.
Una vez celebrado el acuerdo en los términos de la susodicha ley, será de obligatorio
cumplimiento para el empresario o deudores respectivos y para todos los acreedores
internos y externos, incluyendo quienes no hayan participado en la negociación del
acuerdo o que, habiéndolo hecho, no hayan consentido en él, y tendrán los efectos
legales previsto en el artículo 40 ejusdem, entre los cuales se encuentra, el que las
estipulaciones del acuerdo deberán tener carácter general, en forma que no quede
excluido ningún crédito reconocido o admitido, y respectarán para efectos de pago, la
prelación, los privilegios y preferencias establecidas en la ley.
Ahora bien, al tenor de lo preceptuado en el artículo 39 de la Ley 1429 de 2010, “Vencido
el término para presentar el acuerdo sin que este hubiere sido presentado o no
confirmado el mismo, el juez proferirá auto en que se adoptarán, entre otras, las
siguientes decisiones:
(…)
3. Se ordenará la actualización de los gastos causados durante el proceso de
reorganización. Del inventario valorado y de los gastos actualizados se correrá traslado
por el término de tres (3) días para formular objeciones. De presentarse objeciones, se
aplicará el procedimiento previsto para el proceso de reorganización. Resueltas las
objeciones o en caso de no presentarse, se iniciará el término de treinta (30) días para la
presentación del acuerdo de adjudicación.
En el acuerdo de adjudicación se pactará la forma como serán adjudicados los bienes del
deudor, pagando primero las obligaciones causadas con posterioridad al inicio del
proceso de insolvencia y luego las contenidas en la calificación y graduación aprobada.
En todo caso, deberán seguirse las reglas de adjudicación señaladas en esta ley.
El acuerdo de adjudicación debe ser aprobado por las mayorías y en la forma prevista en
la presente ley para la aprobación del acuerdo de reorganización, respetando en todo
caso las prelaciones de ley y, en especial, las relativas a los pasivos pensionales. Para el
efecto, el deudor acreditará el estado actual de los gastos de administración y los
necesarios para la ejecución del acuerdo y la forma de pago, respetándoles su prelación.
Si el acuerdo de adjudicación no es presentado ante el Juez del concurso en el plazo
previsto en la presente norma, se entenderá que los acreedores aceptan que la
Superintendencia o el juez adjudiquen los bienes del deudor, conforme a las reglas de
adjudicación de bienes previstas en la presente ley”. (subraya el Despacho).
iv) Tratándose de un proceso de liquidación judicial, el pago de los créditos a cargo del
deudor concursado, se hará con los dineros obtenidos en la venta de activos y con los
bienes no enajenados, para cuyo efecto el liquidador deberá, dentro del término
establecido en el inciso segundo del artículo 57 de la Ley 1116 de 2006, presentar al juez
del concurso el acuerdo de adjudicación al que haya llegado con sus acreedores, el cual
debe ser elaborado siguiendo las reglas señaladas en el artículo 58 ejusdem y confirmado
por el juez.
De no aprobarse el citado acuerdo, el juez concursal dictará la providencia de
adjudicación de los referidos bienes.
v) Sin embargo, puede suceder que dentro del referido proceso los recursos provenientes
de la realización de los activos de propiedad de la sociedad concursada o los bienes
objeto de adjudicación no alcancen para pagar la totalidad de las obligaciones a cargo del
deudor concursado, quedando algunas obligaciones insolutas total o parcialmente, en
cuyo caso se entiende que hay cosa juzgada frente al deudor concursado por sustracción
de materia.
vi) Finalmente, es de advertir que simultáneamente con el proceso de insolvencia en
cualquiera de sus dos modalidades: reorganización o liquidación judicial, los acreedores
pueden perseguir vía ejecutiva el cobro de las obligaciones solidarias a su favor, y en el
evento de obtenerse allí el pago de las mismas, deberá informarse al juez concursal dicha
circunstancia para los efectos del acuerdo de reorganización o de adjudicación, según el
caso.
Igual circunstancia, se predica una vez terminado el respectivo proceso de insolvencia.
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