4. Rodear dar vueltas gritar y subir - Primera Parte

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Leccion: 4
“Rodear, dar vueltas, gritar y subir” (Primera Parte)
Lectura: Josué 6: 1-20

Metas y Objetivos
Que los discípulos entiendan:
 Que la guerra espiritual es parte de nuestra vida como cristianos.
 Que disponemos de estrategias dadas por Dios, para conquistar la tierra que ÉL nos entregó.
Actividad Introductoria
Consiga y muéstreles a sus discípulos imágenes de la gesta de Jericó (puede descargarlas de internet)
para introducirlos en el tema.
Desarrollo de la lección:
En el análisis de Jericó, alegóricamente, se dice que representa la etapa de la acción en los diferentes
estadíos de la vida cristiana. Hay momentos de profunda búsqueda, hay momentos de conversión, y
momentos de Presencia de Dios, y el cristiano va atravesando estos diferentes momentos en su largo
peregrinar hasta llegar a la estatura del varón perfecto en Cristo Jesús. Se dice que Jericó representa el
tiempo de acción, de combate espiritual contra el enemigo. Teniendo un poco de visión geográfica,
cuando Jesús fue tentado, cuarenta días y cuarenta noches, ocurrió en las cercanías de Jericó, y aconteció
luego de ser bautizado en el Jordán,, y luego de haber tenido la manifestación de la Trinidad, cuando se
oyó una voz del cielo diciendo: “Este es mi hijo amado en quién tengo complacencia”. Es en Jericó donde
aparece Satanás, en un proceso de acción y de enfrentamiento, y Jesús en un diálogo casi retórico pudo
ahuyentar la maquinación diabólica de su vida y dice el relato que ya no volvió a aparecer.
Jericó representa conquista
Jericó representa, inevitablemente, un estadío en la vida de todo cristiano, de un tiempo de acción, de
confrontación, es un momento de presencia diabólica, después de la magnífica obra espiritual, de que el
pueblo de Israel pasara en seco por el Jordán, después de aquella región de Canaán donde comían espigas
nuevas tostadas, después que cesara el maná y comenzaran a comer del fruto de la tierra. Allí aparece la
muralla de Jericó fortificada. Algunos dicen que su ancho era casi del espesor de media cuadra. Pero
vamos a reparar en el método. El fin por el cual los muros de Jericó se derriban, era engrandecer el nombre
del Señor, y porque Jehová quería que cayeran sin intervención humana, y demostrar que Él está en el
control de todas las cosas.
Rodear
La primera orden fue rodearéis, el primer elemento de la estrategia, hombres de guerra adelante,
sacerdotes con cuernos, el arca de la Presencia de Jehová, “Rodearéis una sola vez...” y en el vs. 10 la
orden fue “Ninguno hablará, no habrá sonido de vuestras voces, permanecerán en silencio y solo se oirá
el sonido de los cuernos”. Dios les dijo: “Ustedes deberán rodear, formar como un cinturón, y una vez
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que se haya completado la rueda, volver, y así durante seis días”. A mí me impresiona el detalle, la orden
era:
A) “Mostrarse”
Que todos se muestren, que la gente de Jericó que estaba detrás de la muralla los pudieran observar y
ver que a la cabeza estaba la gente de guerra, los enemigos tenían que darse cuenta que el pueblo de
Dios no estaba compuesto por campesinos o simples pastorcitos de ovejas o gente del cultivo de la vid,
tenían que darse cuenta que dentro del pueblo de Dios había verdaderos hombres de guerra, valientes,
dispuestos a marchar en el nombre de aquél Jehová que les había convocado. El relato me da la idea
que Dios le decía a Josué “¡Muéstrense!”, en silencio pero muestren la calidad de hombres que son, no
es momento de mostrar debilidad ni temores, ni miedos ante el enemigo, ni susto delante de semejante
muralla que puede amedrentar a cualquiera, muéstrense como lo que son: ¡Hombres de guerra!.
Tenemos que mostrar quiénes somos. Ante las fortalezas de Satanás, ante las murallas de imposibilidad
que se presentan y se erigen delante de nosotros, para derribarlas hay que rodearlas. El enemigo tiene
que observar quienes somos, no un puñado de miserables cobardes escondiéndose detrás del lamento;
¡Gente de guerra, gente de poder, gente de autoridad, gente con capacidad de superar cualquier
muralla que se levante delante de nosotros! Y ¿Que más hay que mostrar?
B) Presencia.
El arca de la Presencia de Jehová; sin hablar, sin decir nada rodearéis Jericó, para que observen quienes
son pero además ¡Quién está con nosotros! El autor y consumador de la existencia humana, el que está
sentado en el trono y reina por siempre y vivirá por siempre. No hable, solo muestre, muestre quién es y
quién está con usted. No se vaya al enfrentamiento, no se enfrente con la muralla, solo muestre quién
está con usted: “Si tu presencia no ha de ir conmigo no me saques de aquí” -dijo Moisés- Y el Señor le
contestó: “Mi Presencia irá contigo y te daré descanso”.
B) La Palabra
¿Cuál era la Palabra?, el sonido de la trompeta que simboliza en la Biblia la palabra de Dios. Dijo Josué:
“-Nadie necesita hablar porque ya estará sonando la Palabra constantemente y continuamente los
siete sacerdotes que conducen al pueblo harán sonar los cuernos y las bocinas, esa será la Palabra de
Dios”. Ahí sonará la promesa, estará latente la voz de Dios que dirá: “Vosotros sois mi pueblo” “Quién
os toca, toca a la niña de mis ojos” “Por mis llagas fuisteis vosotros curados”, ahí estará la voz
prometiendo: “Estaré contigo hasta lo último de la tierra”, ahí estará la voz profética diciendo: “Aunque
ande en valle de sombra, de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estarás conmigo”, y sonarán
cada una de la palabras proféticas, cada una de las promesas recibidas se hará oír. “Muéstrense,
rodeen, y no necesitan hablar porque sonarán desde el firmamento mis Palabras”. De la misma manera
que Jesús no necesitó hablar, y entrando en las aguas del bautismo resonó en el firmamento la voz del
Padre. ¿Quiénes llevaban las trompetas? ¿Quién os conduce a vosotros pueblo? El sacerdote. El irá en
pos del arca haciendo sonar la voz del Espíritu, el sacerdote es quién conduce, quién marca el camino,
quién hace sonar la voz, el pueblo no hable, el sacerdote hablará por el sonido del cuerno de carnero, el
ungido hará saber a las murallas de Jericó las promesas de Dios. Y es la mejor parte para mí, porque hay
personas que creen que no necesitan la conducción del hombre de Dios, la guía del sacerdote de Dios,
de la mujer que Dios pone, hay gente que cree que solamente ellos,en la comunión íntima con Dios,
pueden arreglárselas, pero el Señor dice ¡No!, el sacerdote llevará la voz cantante al pueblo y anunciará
la Palabra.
C) “Seis días”
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Se mostraran a los enemigos durante seis días, ¿por qué seis días?, ¿cuántos días trabajó Dios para crear
la perfecta armonía del universo?, ¡seis! , ¿cuantos días tenían que rodear para crear la perfecta imagen?,
ya que las fortalezas, las crisis, no aparecen espontáneamente sino que se van formando y se van
gestando delante de uno; Jehová dijo: “Seis días trabajaréis para formar la imagen de quienes son y
quién está con vosotros”, y la Palabra que hay en vosotros, y los sacerdotes que los conducen, seis días
construiréis delante del enemigo la imagen perfecta y armónica de un pueblo que ha de derribar las
murallas y pasará delante. Es para aquellos que quieren destruir a los enemigos sin construir la persona
de Jesús en ellos, sin tener la Palabra para hacer sonar la profecía. Construir la imagen de uno, es un
trabajo de la vida espiritual, construir la presencia de Dios en uno, tiene su tiempo, atesorar el sonido de
la trompeta de la voz de Dios, es un largo camino de meditación en la revelación, ir en pos del sacerdote,
es un trabajo de sujeción, que necesita un tiempo de construcción.
Conclusión
Cuando un hombre y una mujer aprenden esto, cuando viven la vida construyendo su imagen a la imagen
de Dios, cuando viven la vida construyendo su personalidad delante de la Presencia de Dios y escuchando
el sonido de la Palabra de Dios, y cuando ha aprendido a ser dirigido, a ser guiado por aquellos que han
sido puestos para hacerlo ¡Rodeará al enemigo, se mostrará tal cual es, y Satanás sabrá con quién se
mete!. ¡Muéstrense!, porque, las crisis se hacen visibles, entonces, mi Presencia, mi fortaleza y mi
Palabra tienen que ser visibles. La Biblia dice que Jesús no pudo ser ocultado, que el pueblo de Dios es
como una ciudad en un monte que no puede ser ocultada, que la Palabra de Dios es como una lámpara
que se enciende y que no puede ser ocultada debajo de la mesa, es lumbrera a nuestros caminos. Isaías
dice: “-¡Resplandece, resplandece porque ha nacido tu luz, la gloria de Jehová ha venido sobre ti y
ciudades andarán al resplandor de tu luz! ¡Muéstrate! Solo el avestruz mete su cabeza debajo de la tierra.
Ante la adversidad, muestre quién es, ante la imposibilidad, muestre quién está con usted; ante la
maldición, haga sonar la palabra que hay en usted, ante la rebelión sujétese a quién lo guía, construya esa
imagen.
Actividad Final
Llévelos a visualizar los problemas que estén enfrentando hoy en sus vidas como murallas que pronto se
caerán en el nombre de Jesús, que realicen un rodear espiritual a través de la oración.
“Los enemigos tenían que darse cuenta que el pueblo de Dios
no estaba compuesto por campesinos o simples pastorcitos de ovejas
o gente del cultivo de la vid, tenían que darse cuenta que dentro del
pueblo de Dios había verdaderos hombres de guerra, valientes,
dispuestos a marchar en el nombre de aquél Jehová que les había convocado”.
Apóstol Marcelo D. D’Emilio
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