Osteotomías del primer metatarsiano Estabilidad: fundamentos

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Rev Asoc Argent Ortop Traumatol
Año 69, pp 263-269
ACTUALIZACIÓN
Osteotomías del primer metatarsiano
Estabilidad: fundamentos - fijación interna
EUGENIO F. ORTIZ y JUAN J. BLASNIK
Policlínico de la Obra Social del Vidrio, Buenos Aires
Introducción. Consideraciones generales
El hallux valgus es una deformidad compleja y progresiva del antepié, de la cual la desviación lateral del hallux
es sólo uno de los elementos constitutivos; el primer metatarsiano es el factor dominante, que adopta una desviación en varo acompañada por pronación e incremento del
ángulo metatarsiano distal.
En los últimos años se ha constatado la existencia de
una elevación total del primer metatarsiano, como un elemento constitutivo más que incrementa su inestabilidad.
La estabilidad de la primera articulación MTF está
mantenida por la arquitectura articular y el mecanismo
balanceado de ligamentos y tendones a su alrededor. Estos elementos son interdependientes, de tal forma que
cuando la participación de cualquiera de ellos se altera, se
rompe el equilibrio de todo el sistema.6
Cinco factores etiológicos condicionan la desviación
del hallux:6,15
• Funcional: desequilibrio muscular de la cupla
abductor-aductor.
• Estructural: metatarso primo varo.
• Intrínseco: laxitud ligamentaria.
• Intrínseco: inestabilidad o hipermovilidad de la primera
articulación cuneometatarsiana, en ambos planos.
• Extrínseco: acción mecánica del calzado.
Cuál de estos factores actúa primero en la patogenia del
hallux valgus sigue siendo materia de discusión y es muy
difícil constatar la progresión en los distintos estadios, ya
Recibido el 21-9-2004.
Correspondencia:
Dr. EUGENIO ORTIZ
12 de octubre 16 Piso 12
(1870) Avellaneda, Buenos Aires
E-mail: [email protected]
que la mayoría de los pacientes consultan por hallux valgus ya constituidos, y no existen en la literatura médica
muchas publicaciones que se refieran a la progresión de
los hallux valgus no tratados.20
Otro tema en discusión es la falta de coincidencia en la
ubicación anatómica de los sesamoideos y si lo que se observa es una “seudoluxación” producida por el desplazamiento y rotación de la cabeza metatarsiana como zona
más débil, o si realmente los dos sesamoideos se desplazan hacia el espacio intermetatarsiano por la participación activa de las estructuras blandas.6,18,19 Nos inclinamos por un mecanismo de participación mixto.
Por esta complejidad de la deformidad y por sus varios
factores causales, se han desarrollado muchos tratamientos quirúrgicos a través del tiempo, algunos dirigidos a un
solo aspecto de la deformidad, como la exostectomía
simple, asociada con una capsuloplastia de retensado; la
resección de la base de la primera falange (Keller) o el rebalanceo de las partes blandas (Silver).
Indudablemente todas ellas llevan al fracaso a mediano
o largo plazo, al dejar a un lado la corrección del factor
estructural primario dominante.
La corrección de las deformidades medianas a severas
se logra con la combinación de un procedimiento sobre
las partes blandas que afloje y rebalancee las estructuras
afectadas, y un procedimiento de fondo destinado a corregir la deformidad del primer metatarsiano, lo cual se
consigue a través de una osteotomía efectuada en alguno
de los niveles del primer metatarsiano.
En general, los cirujanos utilizan las osteotomías en la
corrección del hallux valgus por dos motivos: la reducción del ángulo intermetatarsiano y la alteración de la abducción de la faceta articular distal del metatarsiano.
Hay un acuerdo general en que la magnitud del ángulo
intermetatarsiano determinará si la osteotomía debe efectuarse a nivel proximal, diafisario o distal. La concepción
clásica determinaba que los ángulos inferiores a 15º debían ser tratados con osteotomías distales; los ángulos su-
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periores a los 18º, con osteotomías proximales; quedando
una zona gris entre los 15º-18º donde tendrían cabida las
osteotomías diafisarias, ubicadas entre estos dos niveles.29 Este criterio ha sufrido modificaciones.
Si bien nos estamos refiriendo a las osteotomías del primer metatarsiano, no debemos olvidar el contexto general
del antepié, ya que éste se comporta como una unidad anatomofuncional y biomecánica. Deben corregirse todas las
estructuras afectadas y desalineadas en la misma sesión
quirúrgica, siguiendo los principios de reconstrucción del
antepié,3 para ponerlo en las mejores condiciones de recuperar su capacidad funcional y su aspecto cosmético. La
confección de un algoritmo para el tratamiento quirúrgico
se basa en parámetros clinicorradiográficos, que miden el
grado de hallux valgus y la existencia de una articulación
MTF congruente, incongruente o artrósica, así como el
mayor o menor grado de inestabilidad de la articulación
cuneometatarsiana.16 El análisis de estos parámetros permite determinar si se efectuarán osteotomías a nivel proximal, diafisario o distal, considerando básicamente el ángulo de varo I-II MT y el ángulo de abducción MTF.
Todo esto puede conducir a una buena corrección o a
una corrección no satisfactoria. Así, podemos calcular
con precisión el grado de varo entre el I y el II MT, e indicar una osteotomía que lo lleve a valores fisiológicos
(8º), y a pesar de ello no lograr una buena alineación de
la MTF, aun con una correcta liberación de las partes
blandas. Esto nos lleva a concluir que los algoritmos convencionales deberían ser modificados, como muchos autores ya lo han hecho,28 incluyendo la incorporación de
nuevos parámetros radiográficos. Estos serían el ángulo
de abducción de la faceta auricular distal del I MT o
PASA19,22,28 (proximal articular set angle), conocido también como DMMA, y el ángulo de inclinación de la
superficie articular de la falange proximal del hallux o
DASA (digital articular set angle) (Fig. 1).
También hemos observado que la mayoría de los algoritmos no incluyen el ángulo de declinación del primer meta-
tarsiano en la radiografía de perfil, siendo que éste nos permite calcular el grado de inclinación que debería darse al
IMT cuando practicamos una osteotomía a nivel proximal.22
El objetivo fundamental de las osteotomías del I MT
será, entonces, modificar la relación entre el I y el II MT,
pero al mismo tiempo, debemos pensar en la orientación
de la articulación MTF. De ahí que aparezcan algunas
modificaciones de las técnicas convencionales, como la
osteotomía distal biplanar en chevron,19 mediante la resección de una pequeña cuña dorsomedial, con el fin de
realinear la orientación de la cabeza metatarsiana, aunque
la indicación está limitada a los ángulos intermetatarsianos menores de 16º y PASA mayor de 10º. Pero también
es cierto que la asociación de hallux valgus con ángulos
I y II MT leves a moderados y PASA aumentados no es
frecuente. Si el ángulo I y II MT es mayor de 18º, sin
PASA aumentado, la ejecución de una osteotomía proximal logrará un buen resultado. Pero si el ángulo PASA
está por encima de los 10º, no se obtendrá una buena corrección de la abducción MTF, a pesar de normalizar el
ángulo intermetatarsiano y relajar al máximo todas las
estructuras blandas. La posibilidad de realizar en forma
adicional una osteotomía falángica de Akin puede conseguir alinear el hallux, pero a expensas de una deformidad que puede ser cosméticamente desagradable (Fig. 2).
La osteotomía diafisaria puede permitirnos mejorar el
ángulo I y II MT y orientar la inclinación de la superficie
articular metatarsiana. La osteotomía scarf cumple con
este objetivo, al permitir una moderada rotación del fragmento distal, que incluye la cabeza metatarsiana.3
La ejecución de una doble osteotomía, proximal, para
corregir el ángulo intermetatarsiano aumentado y distal
en chevron para corregir el PASA, nos parece también
una solución factible, propuesta por algunos autores.8
Una vez elaborado el algoritmo y seleccionado el procedimiento quirúrgico, se deberá analizar el grado de estabilidad de la osteotomía propuesta, ya que ello permite
diseñar una osteotomía que no esté sujeta a desplaza-
Figura 1. Ángulo PASAo ángulo de abducción de la faceta
articular distal del primer metatarsiano.
Figura 2. Radiografía de frente de pie con carga que muestra
una osteotomía falángica de Akin complementaria a una
osteotomía en cuña cerrada de la base del primer
metatarsiano.
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mientos secundarios, defectos en la consolidación o pérdidas de la fijación ósea.
Lo hasta aquí expuesto está avalado por nuestra experiencia de más de treinta años en la cirugía del pie, realizando todas las intervenciones quirúrgicas conocidas, y
desde hace más de quince años dedicados a las osteotomías del primer metatarsiano, en más de 200 casos, a nivel proximal y distal.
Consideraciones anatómicas y biomecánicas
del primer metatarsiano
Los metatarsianos son los únicos huesos largos que tienen una disposición anatómica horizontal y que, por lo
tanto, soportan una importante cantidad de carga perpendicular a su eje durante la posición estática.25
El IMT tiene una estructura tridimensional y ha sido
considerado un hueso de forma prismática, ya que se afina desde la metáfisis proximal hacia el hallux. Su cara lateral está suavemente curvada, siendo casi recto sobre su
superficie dorsal y cóncavo en su cara planar. Este perfil
le confiere la arquitectura de un arco, el cual es importante para resistir las cargas plantares y transferir las fuerzas
a la cuña medial.17,24 Las fuerzas que actúan sobre él se
modifican durante la marcha, dependiente del plano de
inclinación del IMT respecto del suelo, de la longitud del
primer rayo y las fuerzas generadas por los músculos flexores plantares y la aponeurosis plantar a través del mecanismo windlass (tirante o cabestro). 25,27
De acuerdo con los estudios efectuados por Stokes,27
las fuerzas más importantes que actúan a nivel de la cabeza metatarsiana son una combinación de fuerzas directas
que se transmiten a través de la cara plantar y el aparato
glenasesamoideo y fuerzas reactivas que actúan a través
de la propia articulación MTF (Fig. 3). Indudablemente
las fuerzas que actúan en el plano sagital son las más estresantes y esto nos permite comprender por qué una osteotomía efectuada a nivel proximal puede sufrir desplazamientos dorsales, retardos de consolidación y pérdidas
de la fijación ósea.12 También la cara plantar de la diáfisis del IMT está sujeta a strain (fuerza deformantes) que
pueden afectar las osteotomías que involucren esa área.
Figura 3. Fuerzas actuantes sobre la cabeza del primer MT.
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Fundamentos de la estabilidad
de las osteotomías
La localización y el diseño de la osteotomía metatarsiana tienen un efecto decisivo sobre la estabilidad posoperatoria, en su capacidad para resistir fuerzas deformantes que
actúen tanto en el plano transversal como en el sagital.
Las fuerzas aplicadas sobre la superficie plantar del pie
tienen tres componentes,24 de los cuales el vertical es el
más importante, mientras los otros dos actúan en forma
paralela a la superficie que soporta carga y son considerados fuerzas cizallantes que actúan en el plano anteposterior y mediolateral. La fuerza vertical es la expresión de
la gravedad, mientras las fuerzas cizallantes son la expresión de la fricción que se genera entre el pie y el suelo.
Cuando la osteotomía se efectúa proximal al metatarsiano, es mayor el efecto de traslación o rotación para lograr la posición final del fragmento distal, por el largo
brazo de palanca del que se dispone.5,16,22 Pero el sitio de
la osteotomía estará sometido a un mayor estrés, debido
al aumento de carga que se aplica sobre el fragmento distal. Clínicamente, los resultados son los defectos en la
unión ósea, la consolidación en mala posición y la pérdida de fijación en comparación con la baja incidencia en
las osteotomías distales (Fig. 4).
Cuando analizamos los distintos procedimientos descritos para la corrección de una metatarso primo varo
(MPV), es necesario considerar el grado de estabilidad o
inestabilidad intrínseca de la osteotomía propuesta, para
resistir el desplazamiento dorsal o la recurrencia del
v a r o .2 5
Exceptuando las osteotomías proximales con bisagra
cortical conservada, el resto de las osteotomías son de
trazo completo y dividen el metatarsiano en dos fragmentos separados. Esta división permite imprimir al fragmento distal movimientos de traslación y angulación, así como también aplicar distintos grados de rotación para lograr la posición final planificada.
Figura 4. Radiografía de perfil con carga poderal de una
osteotomía proximal donde se observa la consolidación con
elevación del primer metatarsiano.
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Clasificación
Las osteotomías pueden clasificarse, considerando su
grado de estabilidad, en intrínsecamente estables o intrínsecamente inestables. Esto se vincula a dos factores: uno,
localización anatómica, dos, diseño geométrico.25,26
Cuanto más vertical sea el trazo de la osteotomía, más
inestable será y cuando más horizontal sea el diseño, mayor estabilidad se logrará.
La estabilidad intrínseca permite que una osteotomía
incorpore la transferencia directa de las fuerzas deformantes, desde el fragmento distal hacia el interior del
fragmento proximal, por su diseño geométrico.
Las osteotomías que logran esta estabilidad en el plano
sagital incluyen algunas, como la osteotomía distal en
chevron o la osteotomía diafisaria tipo scarf.
En el caso de la osteotomía en chevron,2,23 su estabilidad se incrementa cuando el cirujano impacta el fragmento distal dentro del fragmento proximal, lo que le garantiza hasta la posibilidad de lograr una consolidación sin
desplazamiento secundario, aun sin ningún tipo de fijación interna, pero respetando los tiempos de carga.
Una osteotomía con el trazo principal paralelo al plano
de la superficie plantar produce una fuerza compresiva
axial, cuando carga, de este modo, la osteotomía logra redireccionar las fuerzas de carga. Esto ocurre biomecánicamente en la osteotomía scarf, una de las más estables
de las osteotomías conocidas. Fue Barouk3 quien introdujo la modificación en el trazo de la osteotomía variando
el diseño original, que era paralelo al eje longitudinal del
hueso (Fig. 5).
Figura 5. La modificación de Barouk, con trazo paralelo
a la superficie plantar, disminuye el estrés.
En la osteotomía en chevron distal convencional, con
un ángulo de 70º, la estabilidad será mayor cuando el metatarsiano se orienta perpendicular al plano de carga, al
producirse una fuerza compresiva sobre el vértice de la
osteotomía. Si la rama plantar es corta, se produce una
fuerza estresante de elevación, que puede desplazar dor-
salmente la cabeza (Fig. 6A). Si se modifica el trazo plantar, haciéndolo horizontal y paralelo a la superficie de
carga10,14 (K. Johnson), conformando un ángulo de 80º a
90º con la rama dorsal, se crea una fuerza compresiva estabilizante (Fig. 6B).
A
B
Figura 6Ay B. Al modificar el trazo conformando un ángulo
de 80°-90° con trazo plantar horizontal se crea una fuerza
estabilizante.
Las osteotomías son intrínsecamente inestables, cuando como consecuencia de su localización y diseño geométrico, no ofrecen resistencia a las fuerzas deformantes
y dependen de la fijación interna para contrarrestar esas
fuerzas y mantener la posición lograda, hasta la consolidación definitiva.26
Entre estas osteotomías incluimos las que se orientan
en un solo plano, con un trazo que puede dirigirse de dorsal y proximal hacia distal y plantar, o bien perpendicular
a la diáfisis del metatarsiano. Como ejemplos, tenemos:
la osteotomía en cuña por sustracción, la osteotomía cupuliforme tipo Mann y las osteotomías lineales por traslación (Figs. 7 y 8). Una variante de osteotomía proximal
que ofrece alguna mayor estabilidad es la osteotomía en
chevron proximal, 12,18,23 si se tiene la precaución de trazar la osteotomía con el vértice de la V distalmente, para
permitir una distribución más uniforme de la carga repartida entre ambos fragmentos, disminuyendo el efecto estresante en la rama dorsal de la osteotomía.
Si comparamos las tres osteotomías podemos establecer las siguientes diferencias:6,9,18 la osteotomía en cuña
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más críticas. Producen una corrección en grados igual al
número de milímetros en que se traslada el fragmento
distal, de tal forma que por cada milímetro de traslación
se produce un grado de corrección I y II MT. Si consideramos que el diámetro del cuello oscila alrededor de
13-14 mm y que una traslación aceptable puede llegar a
5-6 mm, excederse en ella incrementa su inestabilidad.9,12,11
Dentro de estas osteotomías se incluyen algunas de uso
corriente como la Mitchell, que es una combinación de
transposición y resección segmentaria, y otras como la
Homann-Ortiz,1 o cualquier otro tipo de osteotomía
transposicional (Fig. 9Ay B).
Figura 7. Osteotomía proximal en cuña oblicua
por sustracción.
A
B
Figura 9Ay B. Osteotomías transposicionales distales.
Figura 8. Osteotomía cupuliforme tipo Mann con agregado
de osteotomía falángica de Akin.
por sustracción21 es la que matemáticamente puede lograr la mejor corrección del varo,12 pero a expensas de
un importante acortamiento, que será mayor cuanto más
ancho sea el ángulo de corte, que equivale al ancho de la
cuña resecada.24 Este es un excelente procedimiento
cuando el IMT es de tipo index plus. Es la más inestable
y puede producir elevación del fragmento distal. Necesita una fijación interna sólida.11 La osteotomía concéntrica de Mann es un poco más estable y produce menor
acortamiento. Puede consolidarse con alguna elevación
del metatarsiano y transferir cargas a los metatarsianos
laterales. Es también dependiente de su fijación interna.24,15 La osteotomía en chevron proximal es más estable en el plano sagital, no produce acortamiento ni elevación del metatarsiano, hay menor transferencia de carga pero más limitaciones en la corrección del ángulo intermetatarsiano. Es menos dependiente de la fijación interna.7,25 Las osteotomías transposicionales en el plano
horizontal, efectuadas a nivel del cuello del metatarsiano, al margen de las complicaciones vasculares, son las
Posiblemente y quizás el tiempo lo confirme, las modificaciones recientes que pueden realizarse de manera percutánea con cirugía mínimamente invasiva, como las introducidas por Kramer-Bosch,4,28 puedan reducir estos
problemas, aunque su indicación sigue limitada a los grados leves o moderados.
Fundamento de la fijación interna
Cuando consideramos la fijación de una osteotomía,
debemos tener en cuenta las fuerzas deformantes que actúan a través de ella y cuál será el medio de fijación más
idóneo que permita contrarrestar esas fuerzas, evitando
los desplazamientos secundarios y manteniendo la corrección hasta la consolidación definitiva.13,25,26
Las clavijas de acero inoxidable se usan universalmente para la estabilización de las osteotomías y se logran resultados satisfactorios con esta técnica. Tienen la ventaja
de su fácil colocación y extracción, pero los inconvenientes de una fijación relativa. Las clavijas metálicas proporcionan una resistencia importante a las fuerzas perpendiculares a su eje, pero muy poca a las fuerzas que se aplican en forma paralela. La orientación de la clavija también actúa resistiendo a la deformidad, de acuerdo con el
grado de oblicuidad con que se aplica. Si se aumenta la
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oblicuidad de su trayectoria, contactará mayor cantidad
de superficie cortical ósea, reduciendo el estrés a nivel
del foco de osteotomía y transfiriendo fuerzas al fragmento proximal. De todas formas, el aflojamiento y la
ruptura de los alambres son observaciones frecuentes
(Fig. 10 A y B).13,25
Siempre deben colocarse dos clavijas cruzadas en distintos planos para evitar la rotación. Si se pasa una de las
A
B
Figura 10. A. Osteotomía transposicional proximal estabilizada con dos clavijas. B. Recurrencia del varo y ruptura de
ambas clavijas.
clavijas a través de la primera cuña, se obtendrá mayor
estabilidad porque se incrementa la superficie de contacto entre el hueso y la clavija y se disminuye el estrés sobre la osteotomía.
Los tornillos de fijación cortical ofrecen biomecánicamente mayor estabilidad que las clavijas y permiten una
fijación más rígida y duradera.
La resistencia de las fuerzas perpendiculares al tornillo
se incrementa como resultado de una mayor área de su
superficie ósea en contacto con el tornillo. También éste
proporciona mayor resistencia a las fuerzas que se aplican en forma axial a él, debido a la sujeción que le proporciona la rosca en los fragmentos óseos.
Un solo tornillo no proporciona resistencia a la rotación; ésta puede controlarse con una clavija perpendicular o con el agregado de un segundo tornillo.
Existe una variedad importante de tornillos: los de pequeños fragmentos son los más utilizados por su relativo
bajo costo. Se puede disponer de tornillos canulados, que
permiten la fijación previa con una clavija, así como de
implantes más sofisticados, autoperforantes y con mayor
capacidad para efectuar la compresión del foco de osteotomía, por su diseño especial con doble paso de rosca, y
hasta un diámetro mínimo de 3 mm.
No debemos olvidar que los orificios producidos por
los tornillos reducen la resistencia del hueso a las fuerzas
de torsión, y que dos tornillos colocados en forma paralela pueden resultar contraproducentes por el estrés generado sobre el puente óseo intermedio, debido a la acción
que produce la cupla de fuerzas paralelas sobre él.13
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