Volumen 7 número 1 2014 - Sistema Universitario Ana G. Méndez

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Universitario
G. Méndez.
o parcial sin la autorización del Sistema Universitario Ana G. Méndez.
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
revista de la universidad del este
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
JUNTA EDITORA
DIRECTOR:
Dr. Manuel S. Almeida
JUNTA:
Dra. María M. Arana/Universidad del Este
Dr. Alex Betancourt/Universidad de Puerto Rico-RP
Dr. Gabriel De La Luz/Universidad de Puerto Rico-RP
Dr. Jorge F. Figueroa/Universidad del Este
Dra. Yolanda López/Universidad del Este
Dr. Jaime Partsch/Universidad del Este
Dr. Guillermo Rebollo/Universidad Metropolitana
Dra. Josefa Santiago/Universidad de Puerto Rico-Bayamón
JUNTA ASESORA
Dra. Mildred Huertas/Vicerrectora, UNE
Luis Iturralde/Vicerrector Asociado de Investigación, UNE
Rosario Del P. Meléndez/Directora, Programa
de Comunicaciones, UNE
DISEÑO: Marcos R. Pastrana
IMPRESIÓN:
Imprenta Sistema Universitario Ana G. Méndez
ESTA REVISTA ESTÁ INDEXADA EN:
- LATINDEX (Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas
de América Latina, el Caribe, España y Portugal –UNAM– México).
CREATIVO
INVESTIGATIVO REFLEXIVO
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
SUMARIO
ARTÍCULOS
9
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN:
CERRAMIENTOS Y POTENCIALIDADES
EDUARDO RESTREPO
31
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANAL EN INVESTIGACIÓN
(AUTO)BIOGRÁFICA SOBRE HISTORIAS DE VIDA
DE MUJERES
MÁRCIA ALVES DA SILVA Y MIRELA RIBEIRO MEIRA
47
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO COMUNITARIO Y
VOLUNTARIO EN PUERTO RICO
MARILIS CUEVAS TORRES, NATHALIA M. MÉNDEZ SOSA
y LUIS A. BENÍTEZ DE JESÚS
71
EN LA PARADA DE LA GUAGUA: ETNOHISTORIA
ECONÓMICA Y DOCUMENTAL ACERCA DEL ORIGEN DE
UN SISTEMA COLECTIVO DE TRANSPORTE; LA WHITE
STAR BUS LINE (1926-1942)
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
113
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO.
REFLEXIONES SOBRE OBJETIVIDAD Y FOTOGRAFÍA
DOCUMENTAL A TRAVÉS DE LA OBRA DE JACK DELANO
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
ENTREVISTA
141
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN
LITERARIA O EL PORQUE “DEBERÍAMOS HACER MÁS
EJERCICIOS PERO HACEMOS CÓMICS”. ENTREVISTA A
ROSAURA RODRÍGUEZ Y OMAR BANUCHI
CREATIVO
INVESTIGATIVO REFLEXIVO
7
RESEÑA
157
POLIFONÍA CARIBEÑA Y OTROS ENSAYOS BREVES, POR
CARMEN CENTENO AÑESES (TIEMPO NUEVO, 2012)
MARÍA I. BÁEZ ARROYO
8
165
NOTA SOBRE LOS AUTORES
167
DESCRIPCIÓN DE LA REVISTA Y NORMAS PARA SOMETER
TRABAJOS
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Volumen 7, Número 1, 2014 • pp. 9-30
INTERCULTURALIDAD EN
CUESTIÓN:
Cerramientos y
potencialidades1
EDUARDO RESTREPO
Recibido: 5 de octubre de 2013
Aceptado: 22 de enero de 2014
Resumen
La noción de interculturalidad requiere de una labor teórica que
evidencie sus limitaciones y alcances conceptuales y políticos.
En aras de contribuir a esta labor, en este artículo se examina
lo problemático de la categoría de ‘cultura’ que opera tacita
o explícitamente en muchos discursos de la interculturalidad.
También se discuten algunos de los contradictorios modelos
teóricos que cuestionarían las ideas más extendidas y superficiales de la noción de interacción que subyace al prefijo” inter”
en inter-culturalidad. A partir de estos planteamientos, se exploran los cerramientos y potencialidades de la noción de interculturalidad para concluir con un llamado a que, si no es posible
deshacernos de ella, opere bajo tachadura. El argumento central de mi artículo es que la interculturalidad debe escapar a los
límites de la culturalización de la imaginación teórica y política
dominantes en nuestra época y que operan a partir de cierta
otrerización de la diferencia.
Palabras clave: Multiculturalismo, interculturalidad, políticas de
la diferencia
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
9
Abstract
The notion of interculturalism requires a theoretical work that
makes evident its conceptual and political limitations as well as
its merits. In an effort to contribute to this work, in the article
we examine the problematic nature of the category of ‘culture’
that tacitly or explicitly operates in many discourses pertaining
to interculturalism. We also discuss some of the contradictory
theoretical models that would question the most extended
and superficial ideas of the notion of interaction that underlies
the prefix “inter” in inter-culturalism. From these arguments,
we will explore the closings and potentialities of the notion of
interculturalism to conclude with a call for, if it is not posible
to dispense with it, for it to opérate under erasure. The main
argument of this article is that interculturalism should escape
the limits of the culturalization of the dominant theoretical and
political imagination of our era and that operates based on a
certain othering of difference.
Key Words: Multiculturalism, interculturalism, politics of difference
INTRODUCCIÓN
“Cambiar los términos de un argumento es sumamente difícil, ya que la definición dominante de
un problema adquiere, a través de la repetición, y
a través del peso y la credibilidad de quienes la
proponen o subscriben, la garantía del ‘sentido
común’ […] Entonces parte de la lucha es por la
manera en que se formula el problema: los términos del debate y la ‘lógica’ que conlleva”.
Stuart Hall ([1982] 2010: 181).
Algunos académicos y activistas establecen una clara distinción entre interculturalidad y multiculturalismo. Mientras se suele asociar el
multiculturalismo a políticas de estado agenciadas desde las elites articuladas no en pocas ocasiones al neoliberalismo, la interculturalidad sería un auténtico proyecto movilizado desde los sectores subalternados
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
como las poblaciones indígenas que cuestionaría los modelos de estado, del desarrollo y de la ciudadanía eurocéntricos que suelen naturalizar
las elites. Al multiculturalismo como política cuestionable y de cooptación de la diferencia cultural que tiende a la producción de enclaves de
la diferencia esencializada y banalizante, se opondría la crítica radical del
proyecto intercultural que cuestionaría los supuestos y las relaciones
de poder que han subalternizado desde tiempos coloniales a ciertos
sectores poblacionales racializados.
De esta manera, la interculturalidad hace parte de esa familia de términos que tendemos a considerar como inherentemente positivos. No
obstante, las cosas son más complicadas de lo que parecen a primera
vista. En este artículo mi argumento problematiza este contraste simplista. Antes que entrar en las inadecuaciones históricas atribuidas a la
interculturalidad que han sido evidenciadas por la genealogía realizada
por Axel Rojas (2011a), mi propósito consiste en examinar la interculturalidad a partir de sus componentes conceptuales involucrados en la
noción de cultura y en el prefijo inter, para luego ahondar en lo que he
considerado sus cerramientos y potencialidades.
La noción de interculturalidad requiere de una labor teórica que evidencie sus limitaciones y alcances. No es gratuito, entonces, que se
comience por evidenciar lo problemático de la categoría de ‘cultura’ que
opera tácita o explícitamente en muchos discursos de la interculturalidad. El argumento central de mi artículo es que la interculturalidad debe
escapar a los límites de la culturalización de la imaginación teórica y
política dominantes en nuestra época y que operan a partir de cierta
otrerización de la diferencia. Para ello se examinan seis limitaciones
conceptuales de la cultura y lo cultural que suelen operar en los discursos y estrategias de la interculturalidad, así como se muestran las
limitaciones del modelo de la interacción como conversación e intercambio predominante en las versiones más light del interculturalismo.
Finalmente, en la ponencia se subraya que las potencialidades de la
lucha por y desde la diferencia pasan por des-otrerizar, des-culturalizar y
des-moralizar los discursos, tecnologías y estrategias que a menudo se
han articulado como interculturalidad.
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
11
COMPONENTES CONCEPTUALES
El concepto de interculturalidad tiene dos componentes (inter y
culturalidad-cultura) que, a mi manera de ver, requieren ser analizados
separadamente. Este ejercicio analítico permitirá evidenciar diferencias
teóricas y políticas importantes en el uso del concepto. Poner en evidencia estas diferencias es fundamental para el debate sobre las limitaciones y potencialidades de un concepto que ha ido tomando fuerza en
disímiles escenarios y para diversos actores.
Culturalidad-cultura
Empezaré el análisis con el componente de culturalidad-cultura del
concepto interculturalidad. Sabemos que el término de cultura nace en
el marco de la tradición Occidental y que se populariza en el siglo XX
de la mano de disciplinas como la antropología. Con la antropología el
concepto de cultura permite dos desplazamientos y cuestionamientos
importantes al pensamiento eurocentrista y sociocentrista de la época.
En primer lugar, la antropología afirma que cultura es una característica
que tienen todos los grupos humanos, no solo los europeos. Pero más
interesante aún, los antropólogos de principios de siglo XX plantearon
que cada cultura era un complejo universo de significado y de experiencia que debía entenderse en sus propios términos y que no podía
considerarse inferior o superior a otra cultura, sino simplemente distintas. Este relativismo cultural significaba una valoración de cada cultura
en sí, por lo que los europeos no podían considerase superiores por su
cultura con respecto a otras culturas. El argumento central del relativismo cultural es, entonces, que no hay culturas superiores o inferiores
sino solo distintas, y que cualquier práctica cultural solo es entendible
en el contexto de la cultura a la que pertenece. Con esta idea del relativismo cultural se cuestionaban los supuestos más precisados de todo
el pensamiento evolucionista y su expresión en la ideología colonialista
que suponía que los europeos eran la cúspide de la civilización y que las
diferencias culturales con respecto a los otros pueblos debían entenderse como fases en una evolución social unilineal. La noción de cultura
que se articula con el relativismo cultural opera como una afrenta a la
arrogancia de la superioridad europea.
12
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
La noción de cultura de los antropólogos de principios de siglo XX
también tenía otro importante efecto crítico. Cuestionaba la idea de que
una gente tenía cultura, eran cultos, mientras que otros no tenían, eran
incultos, sin cultura. Para los antropólogos de la época la cultura se entendía como modo de vida, por lo que todos los seres humanos poseían
una cultura. Cultura no era igual a ‘ser culto’, es decir, saber de música
clásica, de grandes pintores, de encumbradas obras literarias o retorcidas discusiones filosóficas. Al contrario de esta estrecha noción, la idea
de antropología como modo de vida planteaba que la gente común y
corriente tenía una cultura tan valiosa, y probablemente tan compleja
antropológicamente, como la de la ‘gente culta’. Con el concepto de
cultura como modo de vida de los seres humanos se pone en evidencia
el elitismo, el sociocentrismo, de la idea de que unos seres humanos
poseen cultura, son cultos y otros son seres sin cultura.
En síntesis, el concepto de cultura como la forma de vida de un
grupo humano fue un gran aporte a la imaginación teórica y política de
principios del siglo XX. Cuestionó la arrogancia europea de considerarse superiores culturalmente tanto como el elitismo de ciertos sectores
sociales dominantes.2
A pesar de estas valiosas contribuciones, con el tiempo los antropólogos y colegas de otros campos académicos empezaron a señalar
una serie de limitaciones o problemas a ese concepto de cultura (que
de acá en adelante lo llamaremos el concepto convencional de cultura).
Sobre todo en las últimas décadas del siglo pasado se dieron fuertes
discusiones al respecto. De esas discusiones voy a resaltar seis que, a
mi manera de ver, son las más relevantes para nuestro acercamiento a
la interculturalidad.
1. La noción de cultura como modo de vida de un grupo humano
ha sido cuestionada porque al hacer énfasis en lo compartido tiene un
efecto homogeneizante que difícilmente permite apreciar las diferencias y los matices al interior de una cultura. Aunque con el concepto de
cultura se ha logrado resaltar la diferencia entre las distintas culturas,
paradójicamente ha tenido un efecto de borrar las diferencias al interior
de cada cultura (cfr. Gupta y Ferguson 2008).
2. Asociada a esta primera crítica, se ha argumentado cómo con el
concepto de cultura no sólo ha significado desconocer las diferencias
al interior de la cultura sino que tampoco es muy útil para pensar cómo
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
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estas diferencias se articulan con relaciones de poder, de jerarquización
y conflicto. Parecieran predominar descripciones y análisis que hablan
de lo compartido como tradición, pero es más difícil que el concepto
convencional de cultura posibilite un examen de cómo se tejen relaciones de diferenciación internas engranadas a relaciones de sometimiento y dominación de unos sectores por otros (cfr. Figueroa 2000, Wright
1998).
3. La idea convencional de cultura también ha sido cuestionada por
su efecto otrerizante y exotizante. Como el énfasis ha estado en mostrar la diferencia entre las culturas esto ha producido que las descripciones de estas hayan enfatizado en lo exótico y la particularidad. El
resultado es exotizar y otrerizar grupos humanos que también tienen
mucho de común y corriente y de compartido con otros grupos. Este
efecto de exotización y otrerización también se conoce como la monumentalización de la cultura (Pazos 1998, Reygadas 2007).
4. Se ha indicado cómo el concepto convencional de cultura, que
había nacido para cuestionar el racismo, ha empezado paradójicamente
a ser utilizado racialmente. El concepto de cultura cuestionó el racismo porque demostró que las diferencias biologizadas de los grupos humanos (generalmente articuladas por ideas de raza) no eran relevantes
para explicar los comportamientos, habilidades y características morales de los seres humanos (Trouillot 2011). No obstante, cada vez es más
común que se hable de la cultura como un determinante del comportamiento un grupo o un individuo de la misma forma que se había recurrido al de raza. Esto ha llevado a que las prácticas de discriminación,
exclusión y violencias recurran a esa noción esencialista de cultura, por
lo que algunos analistas hablan de racismo cultural (Hall [2000] 2010).
5. También se ha cuestionado que la noción convencional de cultura
ha significado, en la práctica, la predominancia de enfoques sincrónicos
así como estrategias retóricas como el presentismo etnográfico (Comaroff y Comaroff 1992). Los enfoques sincrónicos de la cultura han sido
cuestionados desde mediados del siglo XX, sobre todo en sus articulaciones funcionalista y estructuralista, por su desdén por la comprensión
desde los procesos históricos y por las transformaciones culturales. El
presentismo etnográfico, de otra parte, es un cuestionamiento de los
años ochenta que problematiza las prácticas escriturales de los etnógrafos que describen una cultura en un presente generalizado, tomando la
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
experiencia históricamente situada del etnógrafo como indicador atemporal de lo que supuestamente es una cultura.
6. Se ha cuestionado cómo de un término que se acuñó para examinar de cierta manera una serie de procesos y aspectos del mundo se
ha pasado a considerar que la cultura es una entidad en el mundo. De
una herramienta para comprender se ha pasado a creer que la cultura
es una cosa que existe como tal en el mundo. De esta manera se produce la confusión de una distinción analítica con una ontológica (Gupta
y Ferguson 2008). No es extraño encontrar que se refiera a la cultura
como si fuese una entidad autocontenida, como una esfera del mundo,
con voluntad y racionalidad propias, que toma decisiones como si fuese
un ser humano. Con esta sustantivización y antropologización, la cultura
adquiere pies y echa a andar.
Frente a estas críticas se pueden identificar tres posiciones. La primera es la del desconocimiento de las implicaciones teóricas y políticas
de estos cuestionamientos. Una forma de desconocimiento es la de
matizar las críticas, apocar sus alcances. Otra forma de desconocimiento es indicar que hay motivaciones políticas censurables en estas críticas ya que observa con sospecha que precisamente ahora se salga a
cuestionar un concepto que finalmente ha sido apropiado por sectores
subalternizados para sus luchas y reivindicaciones (cfr. Ortner 2005,
Sahlins 2001).
Una segunda posición es la de mejorar el concepto de cultura. En
esta posición se reconoce la relevancia de las críticas, ante lo que se
presentan diferentes estrategias para complejizar el concepto de forma
tal que no caiga en algunos de los problemas señalados. Una propuesta
consiste reemplazar cultura por cultural (Appadurai 2001). Con este desplazamiento del sustantivo al adjetivo se busca evitar la cosificicación,
esferización y antropologización a la que puede llevar más fácilmente el
sustantivo de cultura para resaltar con la adjetivación cultural el hecho
de que es una dimensión o aspecto constitutivo de la vida social. Otra
propuesta pasa por la complejización de la categoría. Así, por ejemplo,
Grimson (2011) sugiere hablar de configuraciones culturales, las cuales
entiende como lógicas de la heterogeneidad.
Una tercera posición frente a estas críticas es la que argumenta que
la palabra de cultura debe ser abandonada del lenguaje analítico, reemplazando este término con otros que no se presten a reproducir las
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
15
limitaciones que se han ido asociando al uso del de cultura (Abu-Lughod
1991, Trouillot 2011). Se han sugerido términos como prácticas de significación o representación, para evitar los cerramientos totalizantes o
reduccionismos en los que fácilmente se cae con la palabra de cultura.
Además se ha argumentado que estamos en mora de realizar etnografías de los disimiles usos y efectos de la apelación a la cultura en la
gubernamentalización de la vida social (Rojas 2011b).
InterEl otro componente de interculturalidad que me gustaría analizar es
el prefijo ‘inter’. Este prefijo, que literalmente significa ‘entre’, implica que varias entidades, aspectos o procesos se relacionan, entran en
interacción. Para que haya relación o interacción debe existir más de
una entidad, aspecto o proceso. De ahí que lo inter supone entonces
multiplicidad, más de uno, implica marcaciones y fronteras. También
sugiere una noción de totalidad o de marco en el cual se producen estas
interacciones.
Hay diferentes formas de concebir las características e implicaciones de la relación que está refiriendo lo inter. Para los propósitos de
este artículo, voy a esbozar cinco modelos que contrastan claramente
en cómo se puede conceptuar la relación, la interacción.
1. El encuentro. La concepción de relación en este modelo se entiende como un encuentro de iguales que debe ser celebrado, donde diversos actores entran en comunicación desde su diversidad para permitir la comprensión mutua. Es un modelo que entiende la relación como
interacción entre diversos que ‘deciden’ expresar sus diferencias para
el enriquecimiento de todos. Ciertas imágenes oenegeras del ‘dialogo
de saberes’, las versiones liberales de la interacción de los individuos o
colectivos, o incluso de la teoría de la acción comunicativa son algunas
de las fuentes desde las cuales se articula este modelo del encuentro.
Las relaciones de poder y el conflicto estructural no son centrales en
este modelo, mientras que los supuestos de la voluntad, el individuo
soberano, la diversidad, la comunicación racional y la armonización son
los énfasis analíticos más recurridos en este modelo.
2. Lo dialógico. Inspirado en la lingüística dialógica de Voloshinov y
de Bajtín, la idea de la multiacentualidad supone enfatizar las diferen16
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
tes apropiaciones del significado dependiendo del lugar en la estructura
social y las relaciones de dominación de unos sectores sociales sobre
otros. Desde este modelo, además, el significado reposa en parte en un
otro que siempre lo completa. El otro como parte activa en el proceso
de significación, por lo que el significado no puede ser plenamente fijado: “El argumento aquí es que necesitamos la ‘diferencia’ porque sólo
podemos construir significado a través del dialogo con el ‘Otro’” (Hall
[1997] 2010: 420). El significado es pensado como dialogo: “Todo lo que
decimos y queremos decir se modifica por la interacción y el interjuego
con otra persona. El significado se origina a través de la ‘diferencia’
entre los participantes en cualquier diálogo. En síntesis, el ‘Otro’ es
esencial para el significado” (Hall [1997] 2010: 420). Una de las consecuencias de este enfoque es que el significado, como siempre depende
de una relación dialógica con un otro, nunca puede estar definitivamente fijado. En suma, en el modelo dialógico antes que una comunicación
transparente, completa y fija nos encontramos ante una que supone la
multiacentualidad, cierta incomprensión mutua, el conflicto y las relaciones de poder.
La concepción de relación que subyace a este modelo es bien diferente del modelo del encuentro. Desde el modelo dialógico las interacciones no pueden dejar de ser conflictivas ya que los individuos o
colectividades se encuentran en diferentes posiciones en la estructura
social y están mediados de manera diferencial por las lógicas de la dominación. Antes que la figura de la armonía y el encuentro, desde el
modelo dialógico la interacción se conceptualiza como conflicto y desencuentro. Antes que una comprensión compartida a la que se llega a
partir de mecanismos como la razón argumentativa, desde el modelo
dialógico se subraya la multiacentualidad como la irreductible heterogeneidad que escapa a la reflexividad y el argumento.
3. Hegemonía-articulación. Desde autores como Ernesto Laclau y
Stuart Hall se pueden derivar una serie de planteamientos sobre cómo
entender la interacción entre los sujetos sociales recurriendo a las nociones de hegemonía y articulación inspiradas en Gramsci. Es importante precisar que para Gramsci hegemonía no es dominación por coerción ni es un concepto tachado moralmente (Almeida 2010, Grossberg
2004). Hegemonía es una forma de la política donde la seducción y el
consentimiento son centrales. Antes que imposición por la fuerza de las
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
17
armas o de la ley, con el concepto de hegemonía se hace referencia a
la producción de sujetos políticos, a la movilización profunda del sentido
común y las interpelaciones ideológicas. De ahí que Laclau y Hall entienden la hegemonía como la política de la articulación.
Desde el modelo de la hegemonía-articulación, no existen entidades
antes o independientemente de las relaciones que las constituyen, ni
éstas se encuentran por fuera o al margen de las lógicas instituyentes
del poder (como el de la hegemonía). Desde esta perspectiva, entonces, no es que unas entidades existentes de antemano entran en relación con otras entidades, sino que cualquier entidad existe como tal por
su diferenciación en un sistema de relaciones que las contiene y define.
El concepto de articulación enfatiza precisamente esta dimensión constituyente de las relaciones. Así, una relación de diferencia produce las
entidades diferenciadas, las cuales existen como tales por esa relación
de diferencia. Pero como esta diferencia no es solo una diferenciación
que se mantiene estable, sino que se desplaza, se disemina, recurriendo a un neologismo de Derrida, Hall la ha conceptuado como differance.
4. Heterogeneidad histórico estructural. En un conocido artículo, el
sociólogo peruano Aníbal Quijano (2000) ha elaborado la noción de heterogeneidad histórico estructural que puede ser retomada para dar cuenta del concepto de relación e interacción desde un interesante ángulo.
La noción de heterogeneidad histórico estructural se refiere a la articulación estructural de elementos históricamente heterogéneos (puesto que
provienen de historias específicas y espacios-tiempos históricamente
heterogéneos) que tienen relaciones de discontinuidad, incoherencia y
conflictividad entre sí. El trabajo, la naturaleza, el sexo, la subjetividad y
la autoridad son los cinco ámbitos de existencia social identificados por
Quijano, en cada una de las cuales se articulan estos elementos. Relaciones de explotación, dominación y conflicto se articulan a las disputas
por el control de estos cinco ámbitos de la existencia social.
Este campo de relaciones se comporta como totalidad histórica específica por la capacidad de un grupo de imponerse sobre otros y articular bajo su control la heterogeneidad de elementos en cada ámbito de la
existencia social (p. 351). Esto no significa que todos los componentes
o elementos tengan el mismo peso ni que se limiten sus interacciones
a una determinación recíproca y heterogénea entre sí, sino que para que
se dé un comportamiento de totalidad es indispensable la primacía de
18
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
al menos uno de ellos (p. 351). De ahí que, sin renunciar a la noción de
totalidad histórica específica y determinada, Quijano problematiza las
ideas organicistas y mecánicas de estructura: “[…] elementos, experiencias, productos, históricamente discontinuos, distintos, distantes y
heterogéneos puedan articularse juntos, no obstante sus incongruencias y sus conflictos, en la trama común que los urde en una estructura
conjunta” (p. 348).
Desde este enfoque, las relaciones o interacciones sociales no se
dan como el modelo contractual-voluntarista de la diversidad supuesto
la metáfora del encuentro sino que se inscriben en la realidad del poder
social que se articula desde la heterogeneidad histórico estructural y
que responde de un ámbito primado en la configuración social que actúa como eje articulador de los otros ámbitos de existencia social.
5. Teoría queer. En las dos últimas décadas ha surgido un cuerpo
de planteamientos teóricos sobre los dispositivos de normalización, no
solo en lo que se refiere a los efectos naturalizados de la heterosexualidad normativa, sino con respecto a las diferentes esferas de la experiencia social que se estructuran a partir de la marcación de cuerpos,
subjetividades y prácticas desviadas y abyectas (queer) desde una ‘no
marcada’ normalidad (straight). La fijación, legibilidad y sedimentación
de identidades, de colocar a cada cual en su lugar y de que todos asuman su sitio, es una de las formas de operación de los dispositivos de
normalización/desviación-abyección. Por tanto, desde la teoría queer se
cuestiona las políticas de la identidad, incluso aquellas que se perfilan
como contestatarias, puesto que la lógica de la dominación es en gran
parte el poder de la de la categorización, la de la definición, la de la
legibilidad. Lo nomádico, lo que escapa y problematiza las fijaciones y
categorizaciones deviene en una parte central de las estrategias epistémicas y políticas queer (cfr. Ortega 2009, Preciado 2008).
Desde este enfoque, la relación o la interacción no se encuentra
al margen de los procedimientos de la sujeción desde no marcadas y
naturalizadas normalizaciones. Se llama la atención sobre las problemáticas que subyacen a la manera en qué se define la relación misma y
los términos que la constituyen, sobre todo por lo que se inscribe como
desviación-abyección.
En esta sucinta presentación de estos cinco modelos teóricos es
evidente que las nociones de relación e interacción sugeridas en el preEDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
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fijo de inter pueden ser conceptuadas de disímiles maneras. Para referir a las figuras nodales, nos enfrentamos a conceptualizaciones que
apelan a la diversidad, la otredad, la differance, la heterogeneidad o la
desviación-abyección. Por supuesto, no solo hay diferencias teóricas,
sino también políticas. Y aunque para algunos de estas conceptualizaciones pueden verse como complementarias, no puede soslayarse que
en aspectos puntuales o como bloque son antagónicas.
CERRAMIENTOS
La cultura (como término y como categoría) es una construcción histórica bien específica y nada neutral. Claudia Briones (2005) ha sugerido
el concepto de ‘metacultura’ para indicar precisamente que la idea que
en un momento determinado tenemos de cultura es históricamente
constituida en campos de lucha específicos. Briones llama la atención
sobre la historicidad de lo que en un determinado momento aparece
concebido como cultural (perteneciente a la cultura) y no cultural (esto
es como el afuera de lo cultural, naturalizando ciertos aspectos como aculturales), al igual que los contenidos que encarnan la diferencia/mismidad cultural. En otras palabras, la metacultura refiere a los principios de
inteligibilidad que constituyen lo cultural y sus diacríticos de diferencia.
Lo que en un momento histórico y entramado social dados es considerado como ‘cultura’ constituye una articulación contingente asociada
a un régimen de verdad que establece no sólo sus interioridades y exterioridades, sino también lo legible como diferencia. Este régimen de
verdad se corresponde con relaciones de saber y de poder específicas
en una lucha permanente por la hegemonía, entendiendo esta última
menos como la dominación por la fuerza y más como el terreno de
articulación que define los términos mismos desde los que se piensa y
disputa sobre el mundo.
En las últimas décadas, la ‘cultura’ ha tomado una gran fuerza no
solo en el terreno de ciertos discursos expertos sino en diferentes escenarios de la vida social. La imaginación teórica y social de nuestra
época se encuentra cada vez más interpelado por la apelación a la cultura como principio explicativo, como recurso económico y simbólico
o como campo intervención y de disputa política. Es precisamente en
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
este marco que me gustaría llamar la atención para la discusión de la
interculturalidad de uno de los cerramientos más poderosos de nuestra
epocalidad: el culturalismo.
Entiendo el culturalismo como un reduccionismo, es decir, como la
estrategia de reducción a la cultura y lo cultural de las más variadas conceptualizaciones e interpretaciones del mundo social. A imagen y semejanza del economicismo en donde todo se pretendía explicar desde
la economía, en el culturalismo todo pareciera empezar y terminar en
la cultura y lo cultural. El culturalismo, como cualquier reduccionismo,
aplana la complejidad histórica desde un principio maestro de inteligibiliad definido de antemano. Por eso, a menudo deviene en una facilería
para el pensamiento y la práctica política.
El embrujo del reduccionismo culturalista opera en varios registros
a la vez. Para los propósitos de este artículo voy a resaltar tres de los
más relevantes para la discusión de la interculturalidad. El primero es el
de la cultura como comodín narrativo. En los medios de comunicación y
las redes sociales tanto como en las conversaciones coloquiales se encuentra con relativa facilidad la apelación a la cultura y a lo cultural para
caracterizar a una gente o ciertas actividades. Gústenos o no, la cultura
ha escapado los discursos expertos para interpelar los más variados
imaginarios sociales. No pocas veces arropando explicita o tácitamente
categorizaciones esencializantes o racializadas, el término de cultura y
de lo cultural circula abiertamente en las narrativas de periodistas deportivos o políticos tanto como en los comentarios que se escriben en
facebook sobre las más variadas y curiosas temáticas. Comodín narrativo en ámbitos tan diversos como los supuestos ‘fundamentalismos’ de
ciertos sectores poblacionales, en las peculiaridades de los habitantes
de un lugar, las modalidades de la corrupción, los problemas de una ciudad capital como Bogotá o en las implicaciones de un carnaval.
El segundo registro para resaltar es el de la cultura como recurso
económico y simbólico. Con unos alcances y lógicas apenas esbozados
en épocas inmediatamente anteriores, lo que podríamos denominar la
economía política de la cultura ha adquirido una relevancia y dimensiones descomunales. La ‘cultura’, en sus múltiples y contradictorios significados, ha devenido en una forma-mercancía, operando en complejos
circuitos de producción, distribución y consumo (Yudice 2002). Las denominadas ‘industrias culturales’ son un poderoso y complejo negocio.
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
21
Pero no es solo un recurso económico lo que aquí se encuentra en
juego, también se movilizan y articulan capitales simbólicos así como se
reconfiguran lógicas de la distinción y el prestigio. Como lo han estudiado muchos autores (Appadurai 2001, Krotz 1993, Trouillot 2011), la etno-comida, la etno-música, etno-espiritualidad y otras etno-marcaciones
operan como nichos de mercado y de consumo cultural que configuran
de diversas maneras subjetividades y corporalidades en el capitalismo
tardío. Si alguna vez se pudo mantener la ilusión de que la lógica del
capitalismo era únicamente homogenización, hoy es evidente que el
capitalismo también opera en gran medida a partir de la diferencia (Hall.
[1992] 2013). Y aquí, la cultura y lo cultural tienen su lugar central.
Finalmente, la cultura como objeto de lucha, como terreno de disputa y como tecnología de gobierno es el tercer registro que quiero
resaltar del embrujo culturalista. Las movilizaciones y organizaciones articuladas en nombre de la diversidad y los derechos culturales, muchas
de ellas indígenas pero también afrodescendientes y nacionalistas, son
la punta del iceberg de una epocalidad en la cual la cuestión cultural se
ha posicionado como objeto de lucha político-jurídica.
La creación de programas de gestión cultural (con todas las buenas
intenciones que a veces se esgrimen para mantener tranquila la consciencia), así como el enmarcamiento de una serie de intervenciones
estatalizadas o no en nombre de las ‘políticas culturales’ evidencian la
centralidad de los expertos de la cultura en las tecnologías de gobierno
de las poblaciones. Son ampliamente referenciados los conceptos de
gubernamentalidad y de biopolítica de Foucault, para caracterizar unas
racionalidades y tecnologías de gobierno de los otros y de sí que se
inscriben en el hacer vivir y dejar morir de las poblaciones. La vida como
terreno y arte de gobierno. Hoy, esta ‘vida’ de las poblaciones implica
cada vez más una culturalización diferencializante. La diferencia cultural,
junto con sus discursos de los expertos, han devenido cada vez más
parte de la gubernamentalidad y de la biopolítica de nuestra época.
En suma, al menos en estos tres registros, el embrujo del reduccionismo culturalista nos enfrenta de manera paradójica a una situación
que ya se había experimentado en la primera mitad del siglo XX con
el reduccionismo de clase y el economicismo. El significante maestro
hoy ha cambiado con la entronización de la cultura, pero deberíamos
prestar mayor atención a la experiencia ganada de los efectos per22
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
versos de sus cerramientos y la estela de empobrecimiento teórico y
político.
Además del culturalismo, otro de los cerramientos que deben ser
considerados en el caso de la interculturalidad es el que se puede denominar como otrerización de la diferencia. Por otrerización de la diferencia entiendo el hecho de que se equipare diferencia con cierto
paradigma de indianidad como el otro radical. Muy en una línea de argumentación inspirada en el conocido trabajo Orientalismo de Edward
Said, esta otrerización de la diferencia supone el establecimiento de una
serie de distinciones ontológicas esencializadas entre ‘Occidente y El
Resto’, los ‘modernos y los no modernos’, ‘no indígenas e indígenas’,
asociadas a unas geografías imaginadas.
La diferencia de la que habla la interculturalidad no suele ser la de
ciertas subjetividades de jóvenes campesinos en el Caribe colombiano
o la de las prácticas de opciones sexuales no heteronormativas de trans
en sectores de clase media en Bogotá o de la figura del sicario en una
comuna de Medellín. Todas esta amplia gama de expresiones y experiencias de la vida social tienden a englobarse en un gran ‘nosotros’ que
se contrapone a la ‘diferencia’ (a un gran ellos) que esta paradigmáticamente encarnada en ciertas representaciones de indianidad.
Ahora bien, es importante subrayar que estas representaciones de
indianidad son expresión más de una sedimentada nostalgia colonial por
unos verdaderos otros que de lo que han sido o son esas poblaciones y
geografías. Alcida Ramos ha sugerido el concepto de indígena hiper-real
para indicar la densidad histórica de la imaginación colonial que sigue
operando en gran parte de las representaciones y performatividades
de la indianidad. Así, en un momento y contexto determinado, hay una
serie de expectativas, imágenes y constreñimientos de lo que pensable
o no como lo indígena.
En una reciente investigación sobre tomas de yaje en contextos urbanos en Colombia, Alhena Caicedo (2013) ha desagregado las distintas
estereotipaciones que constituyen las representaciones de la indianidad
en los imaginarios sociales. Entre estas estereotipaciones, objeto de las
más sugerentes performances y yuxtaposiciones, Caicedo identifica el
indio-brujo, el indio western trasnacional, el indio-salvaje, indio-histórico,
el indio-patrimonio, el indio-cósmico, el indio-nativo ecológico y el indiosujeto de alternativa y esperanza. Algunas de estas estereotipaciones
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
23
circulan con mayor fluidez y frecuencia entre ciertos sectores sociales
(por ejemplo entre estratos populares o entre intelectuales clasemedieros) o en determinados campos (como el del estado, las ong, la academia o el activismo). Estas estereotipaciones que configuran de manera
contradictoria las representaciones del indígena hiper-real pueden adquirir tal fuerza que Catalina Castañeda (2012) ha acuñado el concepto
de ‘étnicamente (in)correcto’ para dar cuenta de los ruidos y frustraciones que se producen en intervenciones gubernamentales y de los expertos (burócratas, académicos y activistas) frente a comportamientos
de colectividades o individuos considerados como indígenas que no se
ajustan a cierto ‘deber ser’ indígena.
No solo habría que desnaturalizar las representaciones del indígena
hiperreal (des-orientalizar en el sentido de Said), sino que la manera
como se entiende la diferencia habría que complejizarla de tal manera
para que escape a su agotamiento en el paradigma de la indianidad.
Además, no sobra indicarlo, esta desnaturalización y complejización
debe evitar caer también en la culturalización de la diferencia, es decir, en que la diferencia se entrampe en los embrujos del culturalismo
discutidos anteriormente. Siguiendo una expresión de Víctor Vich, esto
significaría desculturalizar la interculturalidad.
Finalmente, entre los cerramientos se puede identificar la tendencia
a la moralización cuando nos enfrentamos a la cultura o la interculturalidad. Con moralización quiero indicar el hecho de que un término se
asume en un registro de lo bueno/malo. Cuando un término se inscribe
en el polo positivo de este registro, se produce un blindaje de corte
moral con respecto a cualquier tipo de duda o pregunta que incomode
tales certezas. Cuando operamos en el registro moral, nos movemos
en el campo de las convicciones y principios que no permiten ninguna
sombra de duda: o se está de un lado o del otro, no hay posiciones intermedias ni neutrales. Si alguien se atreve a enunciar una preocupación
o a interrogar estas certezas morales, no puede existir ninguna otra explicación que sus perversas intenciones, seguramente derivadas de la
defensa de sus privilegios. Este tipo de moralización es un cerramiento
en tanto cualquier planteamiento se lo encajar en la dicotómica y autocomplaciente división del mundo entre buenos y malos. Sentirse del
lado de los justos y de la verdad, históricamente ha solido ser el primer
paso para la clausura del pensamiento.
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
POTENCIALIDADES
La interculturalidad también puede ser examinada desde la perspectiva de sus potencialidades. Si hasta ahora he subrayado diferentes
aspectos que pueden ser problemáticos, esto no debe leerse como el
desconocimiento de lo que pueden llegar a ser sus valiosos aportes.
Aunque me podría extender en estos aportes tanto o más que en los
aspectos problemáticos, fácilmente podía volverme reiterativo ante la
creciente literatura sobre el tema que suele hacer énfasis en enfáticas
defensas de la interculturalidad.
Una de las potencialidades más sugerentes que se pueden derivar
de la interculturalidad es el efecto de cuestionamiento a la arrogancia
civilizacional euro-estadounidense que suele vestirse las ropas del universalismo. Cuando se posicionan los debates asociados a la interculturalidad tiende a hacerse evidente el carácter arbitrario e histórico de
ciertas concepciones naturalizadas sobre el estado, las personas, la política o la naturaleza. Al mostrar que no hay concepciones o prácticas
‘culturalmente neutras’, la interculturalidad introduce una serie de cuestionamientos y descentramientos de muchas dimensiones y aspectos
de la vida social y de los entramados políticos que se habían mantenido
fuera de escrutinio. Lo que se ha articulado como verdades universales, como trascendentales culturales, refieren realmente a experiencias
histórico-culturales particulares. Las retóricas salvacionistas que suelen
anudarse a estas supuestas verdades universales y trascendentales culturales han sido centrales en los distintos dispositivos de dominación
desde el periodo colonial hasta nuestros días (Hall [1992] 2013). Ante
este panorama, muchas de las propuestas y agendas recogidas en la
noción de interculturalidad apuntan a una provincialización de Europa
(para recoger una afortunada expresión de Chakrabarty, 2008), como la
condición de posibilidad para la eclosión de otros horizontes de historicidad. Las implicaciones de esta necesaria provincialización son vastas
y urgentes. Suponen transformar el orden hasta ahora dominante de lo
pensable, tanto como las prácticas que nos habitan y constituyen.
Otra de las grandes potencialidades de la interculturalidad radica
en que puede remitir a enfatizar la lógica de la heterogeneidad como
constitutiva de las formaciones sociales, es decir, nos invita a pensar
en clave de la comunalidad-en-differance. Abandonar las pretensiones
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
25
totalitaristas de la homogenización, de erróneamente suponer que una
formación social se constituye desde el borramiento autoritario de la
heterogeneidad. Al contrario, es desde la lógica de la heterogeneidad
que se producen las formaciones sociales. Las verdaderas condiciones
de existencia de la differance (diferenciación + diferir) no son la de los
particularismos o fundamentalismos sino los de ciertas comunalidades,
es decir, un mundo (unas comunalidades) donde quepan muchos mundos (differance). Esto no es una oda al relativismo ético y político, porque no cualquier mundo puede alojar otros mundos ni cualquier mundo
puede caber con otros mundos. En esta estela de dilemas y retos es
donde la interculturalidad puede articular y catalizar toda una serie de
potencialidades.
CONCLUSIONES
Siguiendo en esto el gesto de Hall con respecto a palabras como las
de identidad, mi argumento sobre la interculturalidad en cuestión no
es que nos deshagamos del término de interculturalidad, sino que lo
utilicemos ‘bajo tachadura’. La expresión ‘bajo tachadura’ quiere decir
que la palabra, de la cual no nos podemos simplemente deshacer, requiere una serie de precisiones y desplazamientos que interrumpen los
significados convencionales en aras de abrir inusitadas significaciones.
En otras palabras, la noción de ‘bajo tachadura’ lo que busca es una interrupción-rearticulación del significado asociado a un significante determinado. Esta idea de recurrir al término de interculturalidad (o identidad)
para que opere bajo tachadura, no supone que haya un significado único
e invariable. Al contrario, “[…] puede operar en diferentes contextos y
tener significados diferentes” (Hall 1999: 228).
Por tanto, ya sea en términos analíticos o políticos, la interculturalidad no debería ser juzgada por las buenas intenciones que subyace a
los actores que la agencian, sino más bien por sus efectos concretos
en contextos definidos. Esto nos remite a no confundir el registro del
deber ser, de lo que nos gustaría que fuera el mundo en una angelical
elaboración, con lo mundanalmente existente (y menos proyectar nuestras frustraciones, ansiedades y deseos en ciertos sujetos que deberían
encarnarlos y comportarse de cierta forma).
26
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Metodológicamente, entonces, se examinaría desde un encuadre
contextual y de historización no solo lo qué se ha hecho en nombre de
la interculturalidad, sino también lo que ha producido e imposibilitado.
Siguiendo a Foucault, antes que la pregunta por el qué es la interculturalidad (esto es, buscar una definición esencialista) la pregunta relevante
es por el cómo se ha nombrado, qué se ha hecho y cuáles efectos en
el mundo de la vida social y las subjetividades. Esto es pasar de una estrategia que hace énfasis en lo definicional o metafísico (que es) hacia
un enfoque metodológico que aborda la interculturalidad como históricamente situada y contextualmente producida. De un gesto especulativo y de elucubración mental que identificaría idealmente lo que es y
no es interculturalidad, pasar a concretos que apelan al contextualismo
radical-historización.
Aunque extremadamente difícil, como el epígrafe de este artículo reconoce, en aras de cambiar los términos de un argumento, sugiero tres
planteamientos para el debate. Primero, problematizar el lugar común
que opone multiculturalismo e interculturalidad. Stuart Hall ha argumentado con detenimiento que no existe un solo multiculturalismo sino muchos multiculturalismos, así como que estos deben diferenciarse de la
multiculturalidad (de la cual también no encontramos una sola expresión
sino una variedad de ellas). Abreviando su argumento, la multiculturalidad remite la heterogeneidad cultural existente en formaciones sociales
dadas mientras que el multiculturalismo lo entiende como las diferentes estrategias y políticas de gobernar esa diferencia cultural en las sociedades multiculturales (Hall [2000] 2010). No es tan simple entonces
equiparar multiculturalismo y políticas neoliberales desde arriba (desde
las elites y el estado), para establecer luego un nítido contraste con la
interculturalidad definida como el proyecto de transformación radical
desde los sectores subalternizados indígenas y afrodescendientes. El
mundo suele ser más contradictorio, contaminado y complejo de lo que
sugiere tal contraste.
Segundo, en la misma línea de Hall puede ser interesante diferenciar entre interculturalidad e interculturalismo, entendiendo la primera
como un hecho histórico-social y el segundo como una dimensión más
político-ideológica. Esta distinción permitiría vislumbrar con mayor claridad que la dimensión político-ideológica de la interculturalidad, el intereculturalismo, no es homogénea sino que puede ser contradictoria
EDUARDO RESTREPO
INTERCULTURALIDAD EN CUESTIÓN
27
y devenir en un terreno de disputa. También permite considerar que
no estamos frente a un simple hecho de diferencia, sino que también
remite a la configuración de desigualdades y de lógicas de dominación.
El tercer planteamiento es que tomarse hoy en serio la cultura supone desmarcarse del culturalismo. Trascender el padecimiento epocal
de la culturalitis es todo un reto a nuestra imaginación teórica y política.
Con respecto a la interculturalidad, mi sugerencia para desmarcarse del
culturalismo es pensar en clave de una serie de conceptos como los
de inter-historicidad, inter-colectividad, inter-experiencialidad cuyos anclajes, calados y problemáticas apuntan en otras direcciones. Igual, las
ideas de heterogeneidad, multiplicidad, diseminaciones y disidencias
pueden ser formas de fecundar lo que a veces se queda corto con el
prefijo ‘inter’.
NOTAS
1 Artículo basado en la ponencia preparada para el Primer Seminario Internacional orientado a la discussion de enfoques y perspectivas antropológicas
de las relaciones interculturales en el marco del Centro Interdisciplinario de
Estudios Interculturales de Ingígenas (ICIIS). Santiago de Chile 21 y 22 de
agosto de 2013.
2 Para una ampliación de estos argumentos, ver García Canclini (1982) y
Grimson (2011).
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Volumen 7, Número 1, 2014 • pp. 31-45
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANAL
EN INVESTIGACIÓN (AUTO)
BIOGRÁFICA SOBRE HISTORIAS
DE VIDA DE MUJERES1
MÁRCIA ALVES DA SILVA
MIRELA RIBEIRO MEIRA
Recibido: 16 de octubre de 2013
Aceptado: 11 de diciembre de 2013
Resumen
El texto presentado se basa en un proyecto en proceso, realizado con dos grupos de mujeres artesanas de la ciudad de
Pelotas / Brasil, y ha sido financiado por el CNPQ. Un grupo es
formado por mujeres artesanas pertenecientes a una cooperativa de arte y artesanía popular y el otro grupo es formado por
alumnos de cursos de licenciaturas de la Universidad Federal
de Pelotas, especialmente de los cursos de Pedagogía y Artes
Visuales. Se trata de una iniciativa que busca investigar el proceso de construcción de los sentidos del trabajo femenino y su
relación con la categorización de género y docencia, a partir de
las historias de vida de mujeres artesanas y de la producción
artesanal realizada por cada participante.
Palabras clave: Género, arte, trabajo femenino, historias de
vida
Abstract
The text presented is based on a research project in progress,
conducted with two groups of women artisans in the city of Pelotas / Brazil, and has been funded by CNPQ. A group consists
of artisan women belonging to a popular craft art cooperative
and the other group is formed by students of undergraduate
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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courses at the Federal University of Pelotas, especially of Pedagogy and Visual Arts. It is an initiative that seeks to investigate the process of constructing meanings of women’s work
and its relation to the categorization of gender and teaching
from the life stories of women artisans and craft production
performed by each participant.
Keywords: Gender, art, female labor, life stories
INTRODUCCIÓN
Nuestro trabajo se basa en un proyecto de investigaciones en acción, realizado con dos grupos de mujeres artesanas de la ciudad de
Pelotas / Brasil, y ha sido financiado por el Consejo Nacional de Desenvolvimiento Científico y Tecnológico (CNPQ). Uno de los grupos estuvo
formado por mujeres artesanas pertenecientes a una cooperativa de
arte y artesanías populares y el otro grupo es formado por alumnas de
cursos de Pedagogía y Artes Visuales.
Se trata de un estudio aliado a un proyecto de extensión que busca investigar el proceso de construcción de la significación de trabajo
femenino y su relación con la categorización de género a partir de las
historias de vida de mujeres artesanas y de la producción artesanal producida por cada participante.
El estudio busca aproximar y dialogar con campos distintos, como
el Arte, la Educación, la Filosofía y la Sociología bajo la dimensión estética como la aglutinadora y desencadenadora de una nueva ética. Se
apuesta en la construcción de un campo de investigación que permita,
a partir de los relatos de estas mujeres y sus producciones, observar los
cambios en sus relaciones, la resignificación del trabajo, la generación
de otros órdenes de sentido, la dignificación y la calificación no solo del
trabajo desarrollado, sino que igualmente de sus existencias.
Para ello, la iniciativa se concentró en la construcción de un espacio
real de producción artesanal, donde las memorias son rescatadas no
solo a partir de la oralidad, sino que también en la producción concreta
de la artesanía, de forma colectiva y solidaria, a través de lo que denominamos Talleres de Creación Colectiva, idealizados por una de las
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
investigadoras de ese trabajo, Mirela Meira (2001, 2007). A partir de esa
perspectiva, proponemos la unión entre arte y educación, en la figura de
una educación estética que, a través del arte y sus procesos, pues abre
posibilidades para los abordajes autobiográficos y de creación colectiva
que surjan en el propio proceso de producción.
En esta investigación proponemos las siguientes preguntas: ¿El trabajo artesanal puede ser una herramienta para un proceso de emancipación femenina en lo que se refiere al mundo del trabajo? ¿En qué medida el arte contribuye para un proceso ético-estético de construcción
y calificación de sentidos profesionales y existenciales, resignificando
las prácticas que ya desenvuelven? Para responder las preguntas que la
investigación suscita, buscamos:
-Recopilar las narrativas de las mujeres involucradas sobre sus trayectorias formativas y sus identidades de género, buscando rescatar
sus historias de vida en el mundo del trabajo femenino, a partir del
marco teórico-metodológico de la investigación propuesto por MarieChristine Josso (2010);
- Ampliar los referenciales de género y trabajo femenino, a partir de
la aproximación del tema artesanal y estudios de género con el grupo;
- construir un espacio de convivencia y creación, en una perspectiva
existencial y profesional, distinta de la creación de ‘bellas obras’, dirigida
a la revaluación de sus trayectorias de vida y de trabajo.
En el abordaje y en el tratamiento de las narrativas (auto)biográficas
nos hemos amparado en el referencial teórico-metodológico surgido de
la investigación-formación [básicamente lo referente de Marie-Christine
Josso (2004) y Christine Delory-Momberger (2008, 2012)], que propone que las narrativas afloren colectivamente. Para nosotros, los talleres
materializan ese espacio colectivo. En lo que se refiere a la producción feminista, señalamos la obra de las investigadoras Danièle Kergoat
(2002, 2007) y Helena Hirata (2002) por desarrollar la categoría de división sexual del trabajo y, aún más, la obra de Marcela Lagarde y de Los
Rios (2005) por desarrollar la categoría de madresposa, que nos ayuda a
entender la constitución de las identidades femeninas y los entrecruces
de esos papeles de madre y esposa en los quehaceres de las mujeres
artesanas.
.
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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LA ARTESANÍA EN CUANTO TRABAJO FEMENINO
Desde la pre-historia, cuando los seres humanos crearon sus primeros instrumentos de piedra, pasando por todas las sociedades de la antigüedad y por la edad media hasta el siglo XVIII, la producción artesanal
dominaba el mundo productivo.
El advenimiento de la lógica del capital, implementada fuertemente
a partir de la Revolución Industrial, suplantó las artesanías, valorizando
la producción en masa propiciada por las máquinas. De esa forma, no
apenas el trabajo cambió, sino que toda la sociedad se transformó a
partir de la implementación del capitalismo y de la acumulación. Ese
cambio creó una ruptura entre creación y producción, o sea, “[…] en
cuanto los artesanos creaban lo que producían, los obreros contratados
por las nuevas fábricas eran incapaces de crear (¡y jamás estimulados
a eso!), limitándose a manejar las máquinas que fabricaban en serie los
productos […]” (Kubrusly; Imbriosi, 2011, p.11).
En lo que se refiere a la participación de las mujeres en el mercado
de trabajo, se sabe que eso ocurrió bien tardíamente. Perrot (2007) resalta dos momentos históricos desencadenadores de ese proceso, que
fueron: la Revolución Industrial (más tímidamente) y la Primera Guerra
Mundial.2 Hasta esos momentos, podemos afirmar que el ámbito de
trabajo de la gran mayoría de las mujeres se circunscribía a los espacios domésticos y, cuando llevaban a cabo actividades productivas, eran
también realizadas en ese espacio privado.
Es importante resaltar aquí nuestra comprensión sobre el trabajo.
Percibimos el trabajo en cuanto actividad humana, como una perspectiva mucho más amplia de la que es impuesta por el capital. De esa
forma, podemos afirmar que las mujeres siempre trabajaron, aunque su
trabajo haya sido desvalorizado por el capitalismo, que pasa a valorizar
las actividades que generan más valor y que son ejecutadas en espacios
públicos, menospreciándose el espacio doméstico. Por eso nos aproximamos al concepto de división sexual del trabajo (Hirata, 2002; Hirata
& Kergoat, 2007; Kergoay, 2003) que da cuenta de las actividades ejercidas históricamente por mujeres y reconoce que la división social del
trabajo está marcada por las diferencias de género, pues “el contexto
en que viven hombres y mujeres no es el resultado de un ‘destino’ biológico, sino de construcciones sociales” (Silva, 2011, p.115).
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Sobre el origen del concepto de división sexual del trabajo, Danièle
Kergoat (2003) resalta que esa noción fue primero utilizada por etnólogos para designar una división “complementaria” de las tareas entre
los hombres y las mujeres en las sociedades que ellos estudiaban. Se
refiere a Lévi-Strauss como exponente de esa idea y que hizo de ella un
instrumento explicativo de la estructuración de la sociedad en familia.
Sin embargo, la autora afirma que fueron las antropólogas feministas,
las primeras que le dieron un contenido nuevo, demostrando que ella
traducía no una complementariedad de tareas, sino una relación de poder de los hombres sobre las mujeres (Hirata; Kergoat, 2007).
De esa forma, Kergoat conceptúa la división sexual del trabajo, y la
define como:
[…] la forma de división del trabajo social proveniente de las relaciones sociales de sexo; esa forma es adaptada históricamente
y para cada sociedad. Ella tiene por características la destinación
prioritaria de los hombres a la esfera productiva y, simultáneamente, la aprehensión por los hombres de las funciones de fuerte valor social agregado (políticas, religiosas, militares, etc.). (Kergoat, 2003, p.55-56).
Es de esa forma percibimos la producción artesanal ejercida por las
mujeres que participan de la investigación que acompañamos: se trata
de la realización de trabajos que fueron (¡y todavía son!) históricamente
apartados de los espacios públicos y ignorados por la lógica del capital.
Pensamos que la artesanía pasa por una doble exclusión pues por un
lado, se constituye en una actividad que no se adecuó a la producción
industrial en masa (base del capitalismo industrial) por su característica
de trabajo manual y creativo y, por otro lado, fue históricamente relegado casi exclusivamente a las mujeres y usado como forma de mantenerlas asociadas al espacio doméstico.
La comprensión de que hombres y mujeres pertenecientes a diversas sociedades se dediquen a diferentes actividades ha sido entendida
como inherente a la diferenciación sexual. Esa comprensión ha sido
relacionada con especificidades físicas, intelectuales, emocionales, de
acuerdo con cada sexo. Es, por tanto, de esa manera que las ideologías
sexistas han comprendido la relación sexo y trabajo.
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EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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De esa forma, diversas sociedades han creado distintos grupos sociales en función al acceso al trabajo y del tipo de actividades, argumentando la existencia de divisiones naturales de trabajo, por tanto,
inmutables. En función a ese carácter a-histórico e inerte, las ideologías
sexistas y racistas de cuño biologicistas, son las que se han mantenido
por más tiempo y con mayor éxito en la reproducción de las órdenes
sociales. Helejeth Saffioti ha denunciado el carácter de naturalización de
ese proceso en su obra hace ya algún tiempo, conforme aparece en la
cita siguiente:
La sociedad invierte mucho en la naturalización de este proceso.
O sea, trata de hacer creer que la atribución del espacio doméstico a la mujer proviene de su capacidad de ser madre. De acuerdo con ese pensamiento, es natural que la mujer se dedique a
los quehaceres domésticos, ahí comprendida la socialización de
los hijos, como es natural su capacidad de concebir y dar a luz.
(Saffioti, 1987, p.9).
La homologación de las actividades ejercidas por las mujeres
como naturales lleva a definir la esencia de cualquier trabajo femenino
como sexual, biológico, por tanto no social. Esa concepción a-histórica
y naturalista ha anulado una diversidad de trabajos ejercidos por las mujeres.
Siendo así, podemos hablar que la división sexual del trabajo es
mucho más que simplemente constatar desigualdades. Es articular la
descripción de lo real con una reflexión sobre los procesos por los cuales la sociedad utiliza la diferenciación para jerarquizar las actividades
(Kergoat, 2003, p.59). Buscamos que esta investigación se constituya
en uno de esos momentos de reflexión y reconstrucción, y que posibilite una articulación de las trayectorias analizadas con el contexto social
más amplio en el cual ellas están inseridas.
En lo que se refiere a la artesanía, percibimos que ella permanece, en gran medida, siendo realizada por mujeres en sus hogares. Esa
actividad era inclusive incentivada por la iglesia, pues se constituía en
una forma pedagógica de aprendizaje de los “papeles femeninos”. De
echo, muchas escuelas formales tenían el aprendizaje en artesanía
como parte de su currículo. De esa forma, entonces, el dominio de los
llamados “trabajos manuales” era fundamental para el ejercicio de la fe-
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Figura 1 - TALLER DE TEJIDOS (realizada en el día 26 de mayo de 2012)
Fuente: Imagen perteneciente al acervo del proyecto.
mineidad. Así, tenemos muchas generaciones de mujeres formadas en
esa perspectiva. Nuestra investigación visibiliza esa realidad, pues en
las deposiciones queda claro que el aprendizaje con la artesanía se dio
ya en la infancia y con mujeres más viejas de la propia familia (madres,
abuelas, tías, etc.).
Comprendemos que esa realidad histórica mantuvo la artesanía
‘viva’, pues son saberes que resultaron de aprendizajes, en gran medida familiares. Así la artesanía se ha mantenido durante siglos y perdura
hasta hoy. Por eso tratamos esa actividad con tanto respeto porque
comprendemos que hablar de artesanía es, de cierta forma, hablar de
las mujeres.
Es de esa forma incorporamos la artesanía en nuestra investigación,
como una forma de aproximarnos a las trayectorias femeninas y, más
que eso, como una forma metodológica de cada participante ‘contar su
historia’, de forma que el propio arte creado se constituya en un dato
de la investigación.
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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LAS ARTESANA “MADRESPOSAS”
Buscando caracterizar las madresposas, Lagarde (2005) afirma que
todas las mujeres son madresposas, independientemente de su condición concreta de madre y/o esposa. Así
[...] todas las mujeres son madresposas aunque no tengan hijos
ni esposo, así como es cierto también que algunas mujeres con
hijos o casadas, tienes dificultades para cumplir con su deber y
asumirse como tales, o para ser identificadas como madres o
como esposas, de acuerdo con los estereotipos de adscripción
vigentes. (2005, p.363)
De esa forma, la categoría de madresposa se vuelve fundamental
para nuestro análisis y abarca todas las mujeres investigadas, ya que
denota aspectos relativos tanto a la maternidad como a la conyugalidad, centrales en lo que se refiere a los estudios sobre el universo
femenino. Todavía, según la referida autora, “la maternidad y la conyugalidad son las esferas vitales que organizan y conforman los modos
de vida femeninos, independientemente de la edad, de la clase social,
de la definición nacional, religiosa o política de las mujeres” (2005,
p.363).
Siendo así, para Lagarde, las mujeres (aun las que no ejercen la maternidad concretamente) pueden ser ‘madres’ de amigos, hermanos,
maridos, sobrinos, ahijados, compañeros de trabajo o estudio, padres,
una vez que ejercen esos papeles mismo que simbólicamente. Son cuidadoras y, aunque la sociedad no las reconozca como tales son madres,
ya que ejercen, en gran parte, los papeles tradicionalmente y oficialmente relacionados con la maternidad. “Así articuladas la maternidad
y la conyugalidad, son los ejes socioculturales y políticos que definen
la condición genérica de las mujeres; de ahí que todas las mujeres son
madresposas” (Lagarde, 2005, p.365).
Los encuentros con las artesanas revelan sus trayectorias de madresposas abarcando elementos desde la infancia hasta la fase adulta,
incluyendo sus papeles de madre, esposa, hija y hermana. De esa forma, no podemos hablar de madresposas sin remitirnos a las constituciones familiares. Como vimos, la familia alcanza una dimensión fundamental para pensar sobre las trayectorias femeninas. Las mujeres
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
siempre conforman grupos domésticos, donde las funciones de madre
y esposa poseen espacio fundamental.
En la investigación, ha quedado evidente la asociación de la maternidad con otros desafíos impuestos a ellas. Desafíos relativos a otros
aspectos de la vida humana, principalmente en lo que se refiere a otras
opciones profesionales o de formación. Lagarde, cuando trata de la relación de dependencia de las mujeres en relación ‘a los otros’, percibe
el lugar privilegiado de los hombres en esa relación. “La mujer pide
también la protección de su esposo y lo hace desde una clara definición
política: proteged a mi esposo en todas sus empresas…” (2005, p.367).
De esa forma, Lagarde afirma que la existencia de la madresposa
queda asociada a la del hombre, representado aquí por la figura del marido. Para la autora, la mujer solo existe social e individualmente a partir
de esa relación, donde “la mujer valora más la existencia del otro que
la propia, porque solo su reconocimiento le da existencia a ella misma”
(2005, p.367).
En su obra, Lagarde (2005) desarrolla el concepto de ‘servidumbre
voluntaria’, donde afirma que
La servidumbre voluntaria implica ese fenómeno de consentimiento a la opresión presente en todas las relaciones de dominación que sujetan a los individuos y a los grupos. Sin ese consentimiento ‘voluntario’ no habría ejercicio de poder [...] (Lagarde,
2005, p.163)
Lagarde busca una explicación para justificar la constante servidumbre voluntaria de las mujeres y la encuentra en el proceso de dependencia que se manifiesta en las más diversas formas, inclusive en la
económica. “La dependencia es la metodología operativa de la opresión
patriarcal” (2005, p.165).
La dependencia por sí sola es una característica inherente a las relaciones sociales que unen los individuos y/o grupos sociales. Surge a
partir de las diferencias y es lo que hace con que ejerzamos la vida en
sociedad. Sin embargo, en el modelo de opresión patriarcal que envuelve a las mujeres “la dependencia ha sido el eje de la condición histórica
de la mujer y de la particular situación de las más diversas mujeres”
(Lagarde, 2005, p.167).
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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Ese proceso de dependencia femenina puede referirse a todo lo que
es exterior a ellas, que las hace dependientes de los hombres, de los
hijos, de los padres o de otras personas. En la investigación que emprendemos han ocurrido situaciones que hacen visible el aspecto de
dependencia a las cuales las mujeres son sometidas. Una académica
participante de la investigación desistió del curso y también de su participación del proyecto) luego que su marido terminó la relación, salió de
la casa y la dejó sin ningún recurso financiero. Ya que se quedó sola, con
dos hijos pequeños, no tuvo otra opción que dejar a un lado su formación para reorganizar su vida al lado de ellos. La dependencia del marido
en varios niveles (sicológico, económico, afectivo, etc.) es evidente y
esa situación demuestra cuánto los papeles sociales vinculados a la maternidad y a la conyugalidad definen las identidades femeninas. En este
caso, la alumna no tuvo oportunidad de elección, siendo esa situación
consecuencia del papel de “madresposa” que ella misma reproducía.
De esa forma, decidió y definió el contexto de vida de ella.
LOS TALLERES DE CREACIÓN COLECTIVA, ARTESANÍAS Y ARTE
POPULAR
Una de las actividades que la investigación ha encaminado constituye la realización de Talleres de Creación Colectiva, Artesanía y Arte
Popular. Esos talleres desean rescatar los potenciales creativos, expresivos, de conocimiento y de investigación de sus participantes, además
de resignificar sus prácticas profesionales y existenciales (Meira, 2007).
Nuestra propuesta propone la unión entre arte y educación, en la
figura de una educación estética que, a través del arte y sus procesos,
abra posibilidades para que los abordajes autobiográficos y de creación
colectiva afloren en el propio proceso de producción.
El Arte asume fuertemente, en este trabajo, de entre sus innumerables sentidos, el carácter de creación colectiva, de expresión, de lenguaje, de evento configurador de sentidos que se dirigen a las experiencias auto-formadores de las involucradas, en el campo del trabajo
humano y de la formación de la sensibilidad. Crear es uno de los trabajos privilegiados del arte, pues, al moldar la materia, la impregnamos
con la presencia de nuestra vida, con la carga de nuestras emociones y
conocimientos, damos forma a nuestro propio existir.
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Figura 2 – ARTESANAS TEJIENDO EN EL TALLER
(realizado en el día 16 de mayo de 2012)
Fuente: Imagen perteneciente al acervo do proyecto.
En el Taller de tejidos, se enseñó a fabricar el propio telar, cuyo montaje requiere fuerza y disposición, pues, en esa etapa se debía agujerear
los listones de madera para hacer el montaje y para eso se utilizó un
taladro manual. A partir de ese momento, la relación con el objeto y las
participantes fue crucial, y en ese momento de producción y de confección de los telares algunas participantes relataron que nunca tuvieron
contacto con taladros, clavos y/o martillos sea por miedo, por el barullo,
o por usar la fuerza.
Sin embargo, a pesar del malestar inicial, todas participaron por el
proceso y confeccionaron sus propios listones. Percibimos la relación
que todas tuvieron con el montaje de sus telares, donde observamos
descubrirse los miedos enfrentados, las infancias retomadas, y un momento de placer y orgullo en la confección de su primer material.
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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En las semanas siguientes fueron aplicadas las aulas de arte textil,
donde todas estaban ansiosas para montar su propio telar, en el inicio
ellas querían montar con todo lo que se sugiriera, el miedo de arriesgar
estaba presente en las miradas de cada una. Duarte Jr. (2010, p.179) escribe que el arte de hoy día, alejado de las artesanías, separa el humano
su identidad con este hacer, resultando en una estimulación empobrecedora e industrializada.
Cuando afirmamos que ellas irían a experimentar aquel momento
sin preocuparse con criterios de belleza –o sea, luego de entender que
en arte no existe “bonito” o “feo”, y sí un proceso expresivo, particular
de cada uno– fue cuando, sin miedo, comenzaron a trabajar con cada
material y su trama. A partir de un dejar fluir, las profesoras-artesanas se
dejaron, entonces, envolver por el mundo de las tramas, y estas tramas,
al ganar visibilidad, provocaron la percepción del objeto que surgía no
más como algo utilitario, sino como algo que podría servir de lenguaje
para que expresaran lo que sentían.
CONSIDERACIONES FINALES
A lo largo de las trayectorias de vida de las mujeres investigadas, la artesanía producida ha extrapolado el espacio doméstico donde se construye e ‘invadido’ el espacio público volviéndose, inclusive,
fuente de renta para varias de ellas (especialmente para las cooperadoras). En lo que se refiere a las alumnas, la artesanía apareció más
tímidamente asumida como fuente de renta, pero, en varios casos, ese
material producido por ellas ha transitado en la academia, de función
terapéutica a la sobrevivencia económica, contemplando un papel de
trabajo en la lógica del capital inclusive.
Una situación relatada por otra académica participante de la investigación fue de que en el transcurso del trabajo artesanal ella reconoció
las contribuciones de la formación académica en el proceso de creación
de sus productos, la influencia de las temáticas problematizadas por
alumnas y colegas de la graduación, que fueron norteando y contribuyendo para que el producto final tuviera una propuesta pedagógica. De
esa forma, la intención no se circunscribió a la de comercializar el producto, sino también incorporar propuestas pedagógicas en el trabajo
artesanal que produce, de forma que, lo que antes eran apenas mu42
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Figura 3 - MANOS FEMENINAS QUE TEJEN (Taller realizado en junio 2012)
Fuente: Acervo de imágenes del proyecto
ñecas de tela, ahora pasan a tornarse muñecas a ser utilizadas en las
escuelas con fines pedagógicos (muñecas con necesidades especiales,
muñecas de diferentes etnias, familias de muñecas, etc.).
Señalamos que la situación visibilizada por esa alumna es bien ilustrativa de la situación vivida por muchas mujeres en relación a los familiares, especialmente a los cónyuges. Según su narrativa, su compañero jamás reconoció el trabajo artesanal como un ‘trabajo’, de la
misma forma y con la misma importancia que el trabajo que él ejerce
(remunerado y en el espacio público). De esa forma, él se veía como el
único proveedor del espacio doméstico. Además, el hecho de que su
esposa cursara la facultad lo incomodaba bastante, ya que esa actividad
la apartaba del espacio doméstico y la hacía transitar en otro espacio, en
el cual él prácticamente no tenía acceso ni control. El trabajo artesanal,
la inversión en la formación académica y la posibilidad de emancipación
de esta alumna contribuyeron para la (re)significación de sus proyectos
ALVES DA SILVA / RIBEIRO MEIRA
EL TRABAJO FEMENINO ARTESANA EN INVESTIGACIÓN...
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de vida, a partir del análisis de su propia trayectoria y de la situación
establecida en su relación conyugal, y cuánto esas experiencias son
formadoras y significativas.
Sobre los aprendizajes con la artesanía, la gran mayoría de las mujeres involucradas en la investigación señalan que el aprendizaje se dio en
la infancia con otras mujeres de la propia familia de origen (madres, tías,
abuelas, hermanas mayores, etc.). Se trata de saberes extremamente
vinculados a lo femenino y, por lo tanto, constructoras de nuestras identidades de género. Es de esa forma que percibimos la importancia de
estudios que busquen una aproximación con los trabajos y quehaceres
femeninos, pues estos poseen el carácter de desvelar las trayectorias
femeninas con todos los matices que ellas contienen.
NOTAS
1
Texto presentado en el III Encuentro Internacional de Investigación en
Estudios de Género, en junio de 2013, en la ciudad de Acapulco / México.
2
El contexto de ingreso de las mujeres en el mercado de trabajo formal
es mejor detallado en Silva (2011).
44
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
REFERENCIAS
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Vol. 7 • Núm. 1 • 2014 • pp. 47-70
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO
COMUNITARIO Y VOLUNTARIO
EN PUERTO RICO
MARILIS CUEVAS TORRES
NATHALIA M. MÉNDEZ SOSA
LUIS A. BENÍTEZ DE JESÚS
Recibido: 10 de octubre de 2013
Aceptado: 31 de enero de 2014
Resumen
En este estudio se indaga sobre los factores que promueven que
las personas realicen trabajo voluntario o servicio comunitario.
Mediante los datos recopilados se pretendió identificar tres
aspectos primordiales de la población participante: (1) los
factores en el ambiente de trabajo que motivan a contribuir
prestando un servicio comunitario o voluntario; (2) los factores
externos que motivan a realizar alguna actividad voluntaria o
comunitaria; y (3) otras razones que llevan a identificarse con la
organización a la cual presta o ha prestado servicio voluntario o
comunitario. La Teoría de Auto-determinación permitió explicar
los motivos intrínsecos y extrínsecos en el compromiso de
labor voluntaria. El diseño del estudio fue cuantitativo, no
experimental y transversal. El instrumento utilizado fue un
cuestionario que constó de una hoja sociodemográfica y una
serie de premisas para identificar los factores principales que
motivan a las personas a realizar servicio. Los participantes
fueron 211 voluntarios, en su mayoría estudiantes universitarios.
Los hallazgos más sobresalientes indicaron que la mayoría de
los participantes: estaban motivados por la labor que realizaban,
se sentían útiles, se sentían mejores personas en su carácter
de voluntarios; les gustaba ayudar a la población; y mediante
su labor motivaban a otros a participar como voluntarios. Por
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
47
otro lado, los participantes indicaron que como voluntarios no
han recibido remuneración económica. El estudio permitió
validar un cuestionario para medir la motivación hacia el trabajo
voluntario o servicio comunitario.
Palabras clave: Voluntario, servicio comunitario, motivación
Abstract
The purpose of this research was to study the factors that
motivate individuals to seek out voluntary community service.
The objectives were to: (a) identify the factors of the work
environment that motivate the voluntary work or community
service; (b) identify the external factors that motivate the
voluntary work or community service; and (c) identify
other reasons that motivate an individual to identify with an
organization. The Self-Determination Theory explained the
intrinsic and extrinsic motivation factors that make people
engage in the voluntary service. The research design used was
quantitative, cross sectional, not experimental. The data was
collected by a questionnaire with socio-demographic questions
and a series of premises to identify the principal causes that
motivate individuals to commit to a philanthropic cause. A total
of 211 participants’ volunteers, mostly undergraduate students,
agreed to fill out the questionnaire. Some of the highlights of
the study were: (a) most of the participants expressed their
satisfaction toward their contributions to their cause; (b)
they developed a feeling of usefulness to the needs of the
organization; (c) experienced they were better human beings
as a result of their contribution; (d) they liked to contribute
their time to the community; motivated others to become
volunteers. On the other side, participants’ expressed they
received no compensation for their work. The questionnaire
validation measures volunteerism and community service.
Key Words: Volunteer, community service, motivation
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
INTRODUCCIÓN
Aunque el tema de la motivación ha sido ampliamente estudiado,
existen escasos datos acerca del movimiento voluntario y comunitario.
El Tercer Sector representa un campo de rápido crecimiento en Puerto Rico que enfrenta diversos retos y necesidades (Estudios Técnicos,
2007). Gran parte de las actividades de estas organizaciones está representado por personas que donan su tiempo y esfuerzo para atender
diversas iniciativas de impacto comunitario en el país, y para ayudar a
entidades educativas, de servicios sociales, entre otras.
Las crecientes necesidades de diversos grupos sociales y el difícil
acceso a alternativas de ayuda por parte de organizaciones gubernamentales y privadas, podría estar reforzando el establecimiento de organizaciones sin fines lucro. Indica Pedrosa (2001) que el Tercer Sector
podría estar cubriendo el espacio entre el surgimiento de necesidades y
la satisfacción de las mismas por personas cualificadas. Es posible que
el incremento de este tipo de organizaciones resulte en una transformación del entendimiento al significado del trabajo.
Uno de los retos que enfrentan las organizaciones del tercer sector
es el contar con fuerza humana dispuesta a brindar un servicio de utilidad
social y sin remuneración monetaria. Las organizaciones sin fines de
lucro (OSFL), reciben fondos de diversas fuentes, ya sean donaciones
privadas, fondos que reciben del gobierno estatal o federal, entre otros.
Los fondos obtenidos son utilizados para llevar a cabo iniciativas o
establecer programas con el fin de un bien social. Aspectos tales como
la economía actual y los retos que conlleva recaudar u obtener fondos
suficientes, en muchas ocasiones, imposibilita el reclutar la cantidad
necesaria de empleados con el fin de proveer servicios completos,
integrales y de alta calidad. Es por esta razón, que las OSFL recurren
a incorporar como parte de su capital humano a personas que por su
propia elección dedican parte de su tiempo a servir a la comunidad sin
recibir una remuneración por su trabajo.
Generalmente, la motivación que promueve que las personas se involucren en el servicio se caracteriza por el esfuerzo personal (Soler,
2007; Valenzuela, 2005; Yubero y Larrañaga, 2002). Sin embargo, es
importante mantener motivado a las personas que ofrecen servicio,
ya que en muchos casos, constituye la base esencial para el funcio-
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
49
namiento de una organización. Según Martín, Martin y Trevilla (2009),
las organizaciones sin fines de lucro necesitan que sus colaboradores
sean dinámicos en la transmisión de conocimiento para ser eficientes.
Tanto la motivación intrínseca como la extrínseca pueden ayudar a la
transmisión de conocimiento teniendo en cuenta que en este tipo de
organizaciones, la motivación es un factor determinante para lograr retener personas que desempeñan una labor valiosa.
PROPÓSITO DEL ESTUDIO
Las crisis sociales y económicas, así como la inestabilidad de los
servicios tradicionalmente provistos por el Estado, propician un campo
que fortalece a un sector de las organizaciones que va en aumento (Rifkin,
1996). Sin embargo, el papel económico, las legislaciones políticas y la
necesidad de contar con el capital humano altamente competente, son
factores preocupantes para el desarrollo de estas organizaciones. La
Organización de las Naciones Unidas (por sus siglas ONU, 2011) habla
de la importancia de fomentar una cultura de voluntariado y servicio
comunitario. Además, se evidencia que el voluntariado representa en sí
mismo una actividad de utilidad social, una manera de ocupación para
las personas. A partir de la literatura examinada sobre el voluntariado y el
servicio, resulta relevante estudiar cuáles son los factores que motivan
a las personas a comprometerse en este tipo de servicio o actividad.
El propósito de este estudio fue validar un cuestionario que
permitiera recopilar los factores intrínsecos y extrínsecos que motivan
a las personas a realizar trabajo voluntario o servicio comunitario en una
o varias organizaciones. A partir de ello, este estudio permitió responder
las siguientes interrogantes: ¿Qué motiva al individuo a realizar la
actividad voluntaria o comunitaria? ¿Qué factores en el ambiente de
trabajo motivan al individuo a contribuir a la organización mediante
servicio comunitario o voluntario? ¿Cuáles son las razones que llevan a
la persona a identificarse con una organización en la cual sirve?
REVISIÓN DE LITERATURA
El voluntariado ha evolucionado en los últimos años. Sin embargo,
no es un fenómeno nuevo. La capacidad de ayudar, ha existido siempre,
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
es algo intrínseco al propio ser humano y está basado en el valor de
la solidaridad. Actualmente, la noción de voluntariado adquiere una dimensión social significativa. Araque (2009) destaca que el voluntariado
representa una alternativa de acción social y solidaridad para contribuir
al bienestar de la comunidad, asumida libremente, sin ánimo de lucro y
sin retribución económica. Básicamente, el sentido altruista en los seres humanos promueve diversas formas de ayuda mutua entre iguales
y hacia personas más desfavorecidas (Araque, 2009).
Un voluntario es aquel sujeto que ejecuta acción por deseo propio.
El término voluntariado puede definirse como el conjunto de “personas
que actúan dentro de los parámetros del amor a los demás, aportando
su capacidad de afecto, creatividad, ayuda y solidaridad sin esperar nada
a cambio” (Araque, 2009, pág. 10). Las naciones han generado diversos
esfuerzos por desarrollar el voluntariado como parte de la filosofía de
vida del ser humano. Existen diversas actividades sociales que llevan
a la gente a unirse para llevar a cabo acciones a favor de un bienestar
común. Elementos como la educación, la familia, entre otros, juegan
un rol importante en la definición de esa cultura. De forma más integral
puede definirse el voluntariado de la siguiente manera:
(…) la participación social organizada de personas físicas para realizar actividades de interés general mediante entidades de voluntariado, se establece que dicha participación, de carácter solidario,
responsable y altruista, se realizará de forma libre, desinteresada
y voluntaria, fuera del ámbito de una relación laboral, profesional,
funcional o mercantil, y en función de programas o proyectos concretos (Araque, 2009, pág. 17).
A pesar de que la noción de voluntariado tiene un entendido básico
y común en la sociedad, Yubero y Larrañaga (2002) problematizan la
dificultad de definir el término a partir de la literatura. Enfatizaron en
la confusión con las dimensiones arraigadas de altruismo y ayuda pro
social, en el cual el voluntariado puede encontrarse en una línea difusa
entre ambos. En ese sentido el voluntariado es “un concepto dinámico, definido en función del contexto social” (Yubero y Larrañaga, 2002,
pág. 29). La acción de voluntariado del pasado no es la misma que el
voluntariado de hoy día, por lo que el contexto socio-histórico juega un
papel muy importante. Aunque sus nociones básicas continúan siendo
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
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51
las mismas como indicara Araque (2009) y Yubero y Larrañaga (2002),
éstos enfatizan en una perspectiva pluralista desde la cual, la acción
voluntaria hoy día, puede verse de manera más diferenciada, más profesionalizada y menos paternalista.
Entre las investigaciones acerca de la identificación de acciones voluntarias y sus motivos, Yubero y Larrañaga (2002) lograron recopilar
de una muestra de 199 estudiantes en trabajo social de diversas clasificaciones. Entre los participantes un 40.7% de ellos eran voluntarios
activos. Entre sus resultados, encontraron que la característica principal
que las personas atribuyen a una persona voluntaria es la solidaridad,
seguida de la participación social, el movimiento organizado, la acción
libre y la no remuneración. Entre los motivos principales encontraron
la contribución al bienestar social, vivir experiencias nuevas y adquirir
experiencia pre-profesional. Estos subtipos y motivos pueden observarse en los enunciados del informe de la ONU (2011) que añade nuevas
caras al voluntariado atemperados con los tiempos tales como el voluntariado profesional y adiestrado.
Otra investigación de carácter más amplio fue llevada a cabo por
De Jesús (2003), quien exploró las motivaciones hacia el voluntariado
en una muestra de 134 participantes entre voluntarios, beneficiarios y
coordinadores programas de voluntariado universitario provenientes de
cinco universidades en Guatemala. La autora comparó el perfil de las
instituciones con los aportes del voluntariado en el país. Entre sus conclusiones subyacen el deseo de los voluntarios para llevar a cabo las
actividades, el sentido de ayudar a la comunidad, los valores cívicos,
adquirir conocimientos y formación, entre otros.
Similarmente a los resultados de Yubero y Larrañaga (2002), Soler
(2007) caracterizó el voluntariado mediante las acciones que benefician
a otras personas, la acción voluntaria de carácter prolongado, que no
implica contraprestación económica, es solidaria y es organizada en el
marco de organizaciones o programas de intervención social. No obstante, Soler (2007) añadió otros factores importantes de acuerdo a los
resultados de su estudio que estuvo enmarcado en una muestra representativa de 1,100 estudiantes de distintas facultades de la Universidad
Alicante en España. Soler (2007) enfatizó en el rol de la socialización, los
rasgos innatos y la influencia del ambiente como aspectos trascendentales para la manifestación de conductas voluntarias. Los aspectos de
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socialización y modelo de roles fueron uno de los principales hallazgos,
ya que se observó que los estudiantes con experiencias de voluntariado, también contaban con algún familiar o amigo que ofrecía servicio
voluntario en el presente o en el pasado. En cuanto a rasgo de personalidad se destacó la influencia de las características internas de la
empatía, como principal motivo en el incremento de conducta altruista,
así como sus percepciones de auto-concepto.
En Puerto Rico hay escases de estudios relacionados al tema. NonProfit Evaluation & Resource Center (por sus siglas NPERCI, 2006) y
Estrada (2010) estudiaron aspectos descriptivos de las OSFL en Puerto
Rico y entre los resultados encontraron que una de las áreas de mayor
necesidad es reclutar y mantener voluntarios cualificados. El estudio de
NPERCI (2006) focalizó en estudiar las necesidades de una muestra de
305 OSFL en Puerto Rico que excluía fundaciones, corporaciones públicas y religiosas. Los resultados del estudio indicaron que de las diez necesidades más importantes señaladas por las OSFL, las tres más apremiantes eran la obtención de fondos, el fundamentar las operaciones
en estándares de excelencia y la planificación estratégica. El aspecto de
los voluntarios estuvo también presente entre las diez necesidades que
encontró el estudio y es un factor que de alguna manera está derivado
de las principales necesidades señaladas anteriormente. NPERCI (2006)
concluyó a partir del estudio que las OSFL necesitan desarrollar su capacidad estructural y programática en términos de incluir el desarrollo de
estrategias y mecanismos que garanticen una labor efectiva y eficiente.
El componente humano de personal remunerado y voluntario resulta
fundamental para dichos logros.
Mientras Estrada (2010) realizó un estudio exploratorio para estudiar
las percepciones de los psicólogos industriales-organizacionales acerca
de las OSFL, ya que la profesión de la psicología puede contribuir a
maximizar los procesos relacionados a los recursos humanos en ese
tipo de organización. En el estudio la autora entrevistó 16 psicólogos
industriales-organizacionales y 22 representantes de las OSFL. Entre
las conclusiones Estrada (2010) menciona la necesidad de establecer
estándares de reclutamiento de voluntarios/as altamente cualificados
a todos los niveles de la organización, empezando por la Junta de
Directores. Además los estándares para el reclutamiento de voluntarios
y la posterior vinculación de éstos a la organización, debe asegurarse
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
53
que la organización cumple con su parte de mantener voluntarios
comprometidos, que puedan influenciar por medio de valores hacia
el cambio social. Otro señalamiento de la autora es que las OSFL
puedan ser agentes de cambio social maximizando su visibilidad y
reputación.
El desarrollo de las OSFL en los últimos años ha dado lugar a un notable incremento de las funciones de los voluntarios con roles en diferentes dimensiones. Estos voluntarios ejecutan actividades de utilidad
social. Pedrosa (2001) señala que las OSFL se caracterizan por favorecer
la integración social y la consolidación de una sociedad pluralista. Las
personas que sirven en estas entidades actúan como agentes innovadores, en ocasiones prestan servicios destinados a impactar donde no
llegan los servicios públicos, actúan como defensores de los intereses
de la sociedad aspirando a una constante transformación social que beneficie a la mayoría y fomentan valores sociales como la participación,
el pluralismo y la democracia (Pedrosa, 2001).
FORMALIZACIÓN DEL VOLUNTARIADO Y EL SERVICIO
COMUNITARIO EN LA SOCIEDAD
La fuerza que ha cobrado la filosofía de la acción, organización y
participación voluntaria, ha llevado a las naciones y estados a promulgar
mecanismos para fiscalizar y legislar el movimiento del voluntariado y
el servicio comunitario. Es importante destacar que a pesar del carácter
voluntario, la afiliación de un voluntario con una OSFL implica un tipo
de contrato psicológico entre la persona que ejerce una labor con la
organización. Benlloch (2007) reconoce que la noción de servicio libre y
voluntaria de los individuos en las OSFL no está excluida de la normativa
del ámbito laboral. Es por ello que dado al crecimiento de las OSFL y
sus voluntarios emergen formas jurídicas con la intención de proteger
a ambas partes (voluntario y organización). Argumenta Pedrosa (2001)
que los voluntarios y las entidades en las que colaboran tienen una
serie de obligaciones que se asemejan a algunas de las derivadas de
un contrato de trabajo, aunque sostiene que no estaríamos hablando de
puestos de trabajo sino de actividades de utilidad social.
La literatura (Pedrosa, 2001; Rifkin, 1996) señala que la labor que
realizan estas personas que aportan su talento en las OSFL, puede
54
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
entenderse como una nueva forma de empleo. Una OSFL viene
obligada a velar por el respeto de las funciones asignadas a cada
uno de los miembros de los diferentes proyectos y programas; a
informar y a orientar adecuadamente a las personas voluntarias sobre
su organización, funcionamiento y actividades a realizar; a capacitar
a su talento humano con las destrezas para desempeñar una labor; a
responsabilizarse de los daños y perjuicios causados por los voluntarios
a terceras personas, a garantizar la seguridad y salud en el trabajo y a la
suscripción de un seguro de accidentes.
La actividad del voluntariado y el servicio en las organizaciones no
lucrativas puede dar paso a nuevas modalidades para concebir la noción
de trabajo (Pedrosa, 2001). Notar la actividad del servicio comunitario
y el voluntariado como posible forma de trabajo podría devenir en
una reflexión necesaria para disciplinas relacionadas con personas,
orientadas a un mismo fin, ejecutando tareas en espacios organizados.
Entender estas nuevas formas de trabajo podría estar abriendo espacios
a la necesidad de una (de) construcción de la mirada que se le ha dado,
al concepto, a través de la historia. Esto supone nuevas posibilidades en
el conocimiento de las personas y de los saberes.
La legislación en algunos países intenta salvaguardar los derechos y
deberes de las personas y prevenir su explotación (Araque, 2009). En
Estados Unidos existe el Volunteer Protection Act [42 U.S.C. 14503(a)]
que provee inmunidad a aquellos voluntarios que sirven a OSFL
registradas o a entidades de gobierno, en caso de daños a terceros
causados por acto u omisión. Esta acta lleva a las organizaciones a
preocuparse más por la incorporación de personas cualificadas para el
servicio. En Puerto Rico, existen la Ley de Voluntariado Núm. 261 del 8
de septiembre del 2004 y la Ley del Proyecto de Servicio Comunitario
Estudiantil Núm. 26 de 2 de junio de 2009. La primera define las
aportaciones voluntarias en diversas actividades y tipos de OSFL y
gobierno sin ánimo de lucro para lograr el bienestar social. De la misma
manera provee inmunidad a la persona voluntaria por daños causados
a terceros por acto u omisión, recayendo mayor responsabilidad en la
organización. Finalmente, la Ley del Proyecto de Servicio Comunitario
Estudiantil regula la participación de estudiantes de escuela superior del
sistema público de enseñanza en relación a la prestación de 40 horas
de servicio comunitario. Cabe destacar que esta última ley no obliga al
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
55
estudiante a este requisito, ya que la misma provee otras alternativas
para el estudiante.
En España la legislación detalla más específicamente la naturaleza
de la relación. En dicho país, la Ley Estatal de Voluntariado 6/1996 (en
Araque, 2009) señala que las personas actúan por interés general y no
se someten a ningún tipo de relación laboral o mercantil que implique
una recompensa por su desempeño. Posteriormente la Ley 8/2006
enuncia que:
“el voluntariado se define por la participación social organizada de
personas físicas para realizar actividades de interés general mediante entidades de voluntariado (…) de forma libre, desinteresada y voluntaria, fuera del ámbito de una relación laboral, profesional, funcional o mercantil, y en función de programas o proyectos
concretos” (Araque, 2009).
Esta última ley específica que el voluntariado será considerado en
función de la labor voluntaria que ejerza un individuo en organizaciones
privadas o públicas sin ánimo de lucro, por lo que quedan excluidas
actividades que pueda realizar por cuenta propia, familiar o comunal.
Este punto de vista puede resultar controversial por otras entidades
que definen al voluntariado y por el intento de promulgar una cultura de
voluntariado en la sociedad.
Además de la legislación que establecen varios países, existen otras
iniciativas jurídicas que han sido promulgadas por los gobiernos. Entre
estas se encuentran el Día Internacional del Voluntariado promulgado
por la ONU, la Carta Social Europea, la Resolución del Parlamento Europeo, la Declaración Universal sobre el Voluntariado del Congreso Mundial LIVE 90, la Carta Europea de los Voluntarios, entre otros (Araque,
2009).
MARCO TEÓRICO
Cónsono con las aportaciones de la revisión de literatura (Soler, 2007;
Valenzuela, 2005; Yubero y Larrañaga, 2002), Martin y colaboradores/
as (2009) afirman que en el contexto de las OSFL, se considera que
la motivación intrínseca representa un factor que apoya los procesos
de atracción de los individuos comprometidos a colaborar. Deci, Valle56
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
rand, Pelletier y Ryan (1991) mediante la Teoría de Autodeterminación
explican que la motivación intrínseca en las conductas de las personas
ocurre en la búsqueda propia del desarrollo y por el placer derivado de
la actividad misma. Las personas motivadas intrínsecamente se comprometen libremente en actividades de interés y sin la necesidad de
mediar mediante la coerción o recompensa (Deci, et al., 2009).
Por otra parte Deci y colaboradores/as (2009) indican que la motivación extrínseca es instrumentada, es decir, no ocurre por interés propio
sino por estar ligado a alguna consecuencia. Sin embargo, sugieren que
ambos tipos de motivación no deben observarse de manera antagónica.
La motivación extrínseca instrumental puede permitir de manera autónoma llevar a una conducta auto determinada. Dentro de esta llamada
motivación extrínseca ligada a la labor voluntaria, puede precisarse el
término de servicio comunitario. Éste último representa una actividad
llevada a cabo por una o varias personas que donan su tiempo para
beneficio de otros, sin embargo, diferente al voluntariado no es por voluntad propia sino que media algún tipo de intercambio. Generalmente,
puede verse este tipo de servicio a cambio de una beca educativa, una
ayuda del gobierno, un estipendio, un requisito escolar, una liberación
de sanción, etc. (Guzmán, 2011). De alguna manera puede definirse
como un tipo de voluntariado instrumental, en el cual hay otros factores
además de la acción de ayuda pro social y sin remuneración directa de
la persona.
En comparación con las definiciones antes expuestas, la motivación
intrínseca conlleva una aproximación hacia la definición de voluntariado
altruista. Mientras, la noción de motivación extrínseca donde la acción
es instrumentada por factores externos al ser, puede observarse cierta
analogía con la definición de servicio comunitario.
Valenzuela (2005) estudió los valores intrínsecos y subjetivos necesarios para el desarrollo del voluntariado aplicando la Teoría de Autodeterminación. El autor en congruencia con la teoría señalada, sitúa el
voluntariado como una actividad libre y auto-determinada del individuo
que permite satisfacer una necesidad básica de motivación. La motivación y el compromiso libre con la tarea permiten contribuir al bienestar subjetivo de la persona. Como factores de motivación intrínseca
se pueden considerar el crecimiento personal, la autonomía operativa
o el éxito en la tarea (Martín, et al., 2009). Los individuos más allá de
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
57
la motivación extrínseca de recibir algo a cambio de su trabajo, valoran
factores intrínsecos como un ambiente que le permita poner en práctica
sus capacidades y colaborar con gente interesante, compartir con otros
colaboradores en una atmósfera de respeto mutuo, las posibilidades
de alcanzar la autorrealización, encontrar un ambiente de trabajo que
promueve principios acorde con la filosofía de vida, entre otros (Martín,
et al., 2009). Los diversos factores intrínsecos estimulan al ser humano
a buscar un ambiente de trabajo y colaboración a fin con lo que desea
alcanzar, y muchas veces, representan la clave que mantiene al voluntario colaborando con una organización en particular. Es importante que
las OSFL reconozcan los elementos que pueden hacer que una persona
se sienta atraída y motivada a brindar algún servicio o colaborar con
alguna causa.
MÉTODO
Este estudio pretendió identificar los factores que llevan a las
personas a realizar servicio comunitario o voluntario en organizaciones
sin fines de lucro, mediante trabajo no remunerado. La estrategia para
recoger información de los participantes en relación a los factores
que los motivan fue el cuestionario. Entre los instrumentos utilizados
para este estudio se incluyeron una hoja de datos socio-demográficos
y el cuestionario de motivación. El cuestionario en esta investigación
de tipo exploratoria permitió medir numéricamente e identificar los
factores principales que promueven a las personas a realizar el tipo de
servicio. De la misma manera, permitió poner a prueba la presencia de
los factores en relación a las características socio-demográficas de los
participantes.
El cuestionario permitió conocer la percepción que tiene el voluntariado sobre los elementos intrínsecos y extrínsecos que motivan su
actividad. Inicialmente el cuestionario fue desarrollado con 28 aseveraciones y luego de la evaluación de los jueces se redujo a 22 premisas.
Un estudio piloto con 49 participantes permitió eliminar de la escala de
respuesta la alternativa del 0, ya que resultaba confusa para los participantes. De esta manera, la escala de respuesta a las premisas de tipo
Likert, constó con cinco alternativas para medir la actitud de acuerdo
o desacuerdo de los participantes acerca de los factores presentados.
58
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Las cinco alternativas de respuesta en la escala fueron: (5) Totalmente
de acuerdo, (4) De acuerdo, (3) Ni de acuerdo ni en desacuerdo, (2) En
desacuerdo y (1) Totalmente en desacuerdo.
CARACTERÍSTICAS PSICOMÉTRICAS
DEL CUESTIONARIO DE MOTIVACIÓN
Para evaluar la composición del instrumento, se realizó un análisis
de factores exploratorio. La Prueba de Kaiser-Meyer-Olkin apoyó la
adecuacidad de los datos de muestreo para el análisis (KMO = 0.837).
La prueba de esfericidad de Bartlett fue significativa (X2 = 1648.101,
sig. = .000) indicando que la correlación entre los reactivos fue lo
suficientemente grande para realizar el análisis de factores. Los resultados del análisis fueron evaluados y considerados tanto en términos
de la estadística de los Componentes Principales como de la solución
Varimax.
El análisis de factores exploratorio de los Componentes Principales
mostró cinco extracciones, sin embargo, la carga factorial mayor se
agrupó entre los primeros dos factores, todas mayores a 0.30. El análisis de factores exploratorio utilizando la técnica de rotación Varimax
permitió identificar con mayor precisión la distribución de 22 de los reactivos en cinco factores de motivación. Considerando la literatura previa,
los cinco factores del cuestionario pueden representarse mediante las
siguientes categorías nombradas: auto-concepto, recompensas, involucración social, factores organizacionales y tiempo (véase tabla 1). La
solución de cinco factores fue seleccionada como la más adecuada.
Los cinco factores obtuvieron un valor Eigen Value mayor a 1. Entre los
cinco componentes explican un 60% de la varianza (el modelo de dos
factores solo explicaba 43.61%).
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MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
59
Sirvo como voluntario porque mis amigos me estimulan.
.510
El recibir un incentivo económico me motiva a realizar
labor comunitaria.
.845
Si la organización ofreciera beneficios marginales tendrían
más voluntarios.
.711
Me estimula que reconozcan mi labor.
.690
La falta de materiales limita mi labor como voluntario.
.653
Como voluntario he recibido remuneración económica en
alguna ocasión.
.734
El ser voluntario me da la oportunidad de convertirme en
empleado en la organización a la cual sirvo.
.734
Decidí ser voluntario porque me siento mejor persona.
.706
Me gusta ayudar a la población a la cual sirvo.
.478
Soy voluntario porque me siento útil.
.820
Con el servicio voluntario descubro mis capacidades y
limitaciones.
.571
Me gustaría ser voluntario en más de una organización.
.385
El ser voluntario mejora mi estado de ánimo.
.753
Como voluntario me siento parte de una organización sin
fines de lucro.
.550
.751
Como participante de la organización ofrezco alternativas
para el reclutamiento de otros voluntarios.
.807
El ser voluntario estimula a otras personas en participar
en la organización.
.720
Me siento motivado por la labor que realizo en la
organización.
.515
Los dirigentes en la organización estimulan el voluntariado
.534
Las condiciones laborales en la organización son
adecuadas para realizar la labor voluntaria.
.726
Tiempo
Factores
organizacionales
Involucración social
Mi labor motiva a otros a participar como voluntarios.
Es beneficiosa para mí la flexibilidad del horario de trabajo
voluntario.
.671
El horario no es un factor importante para mi valor como
voluntario.
.615
Método de Extracción: Análisis de los Componentes Principales.
Método de Rotación: Varimax - Kaiser Normalization.
Rotación convergente en 7 iteraciones.
60
Auto-concepto
Premisa
Recompensas
Tabla 1. Carga factorial del Cuestionario de Motivación
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
El cuestionario obtuvo un coeficiente de confiabilidad Alfa de Cronbach
de 0.86 para el total de sus 22 reactivos. En cuanto a los índices de discriminación por reactivo, dos de las premisas no cumplieron con el índice
mínimo de discriminación de 0.30. El índice de discriminación permite
diferenciar entre valores extremos en la muestra, es decir, establece que
existen altas y bajas puntuaciones. A pesar de que la literatura converge
en que el mínimo de aceptación es 0.30 para la discriminación, otros autores (Morales, 2012; Rattray & Martyn, 2007) sugieren que no debe ser
un único criterio para eliminar la premisa. Por lo tanto, las dos premisas
que obtuvieron un índice de discriminación inferior fueron: Me siento
motivado por la labor que realizo en la organización (.225) y Me gusta
ayudar a la población a la cual sirvo (.283). Considerando que estas puntuaciones estuvieron cerca del valor sugerido en la literatura y que en el
análisis de confiabilidad no alteran el coeficiente de confiabilidad de consistencia interna obtenido, se sugiere retener estas premisas. En la Tabla
2, se pueden apreciar los índices de discriminación de las premisas.
Tabla 2. Índices de discriminación por reactivo.
Índice de
Discriminación
Reactivo
Me siento motivado por la labor que realizo en la organización.
Decidí ser voluntario porque me siento mejor persona.
Me gusta ayudar a la población a la cual sirvo.
Mi labor motiva a otros a participar como voluntarios.
Soy voluntario porque me siento útil.
Sirvo como voluntario porque mis amigos me estimulan.
Con el servicio voluntario descubro mis capacidades y limitaciones.
Como participante de la organización ofrezco alternativas para el
reclutamiento de otros voluntarios.
Me gustaría ser voluntario en más de una organización.
Los dirigentes en la organización estimulan el voluntariado.
El ser voluntario mejora mi estado de ánimo.
Como voluntario me siento parte de una organización sin fines de lucro.
El ser voluntario estimula a otras personas en participar en la organización.
.255
.528
.283
.437
.491
.499
.461
El recibir un incentivo económico me motiva a realizar labor comunitaria.
Si la organización ofreciera beneficios marginales tendrían más voluntarios.
Me estimula que reconozcan mi labor.
.392
.425
.497
La falta de materiales limita mi labor como voluntario.
Las condiciones laborales en la organización son adecuadas para realizar la
labor voluntaria.
Es beneficiosa para mí la flexibilidad del horario de trabajo voluntario.
.450
El horario no es un factor importante para mi valor como voluntario.
.384
Como voluntario he recibido remuneración económica en alguna ocasión.
El ser voluntario me da la oportunidad de convertirme en empleado en la
organización a la cual sirvo.
.402
.586
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
.472
.379
.419
.489
.410
.526
.435
.321
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
61
PROCEDIMIENTO
Esta investigación contó con la aprobación de la Junta de Revisión
Institucional de la Universidad del Este. Una vez aprobada, se procedió
a contactar mediante carta o llamadas a representantes de organizaciones sin fines de lucro y de base comunitaria en el área metropolitana
de Puerto Rico y a contactar asociaciones estudiantiles universitarias.
Luego de la recolección de información recogida mediante el cuestionario y hoja sociodemográfica, los datos fueron tabulados en el Programa Estadístico para las Ciencias Sociales versión 18 (SPSS, por sus
siglas en inglés). Se realizaron análisis estadísticos para medir las características psicométricas de la escala. En relación a las variables del
estudio se utilizaron estadísticas descriptivas de promedio y desviación
estándar para identificar los factores de mayor y menor motivación.
DESCRIPCIÓN DE LOS PARTICIPANTES
La muestra seleccionada por disponibilidad fue de 211 voluntarios,
en su mayoría estudiantes universitarios, que cumpliesen con el criterio
de llevar a cabo servicio voluntario o comunitario en el último año. Específicamente, la población seleccionada para este estudio estuvo compuesta por voluntarios que prestaban sus servicios en organizaciones
de base comunitaria, organizaciones sin fines de lucro o asociaciones
estudiantiles en las cuales se llevan a cabo actividades de servicio.
Las características sociodemográficas demostraron que la mayoría
de los/as participantes eran del género femenino, representado por un
62.6% de la muestra (f = 132), mientras el género masculino representó un 35.5% (f = 75) y cuatro participantes no se identificaron. La
mayoría de los participantes se encontraba entre los 16 y 24 años de
edad, eran solteros/as, con escolaridad máxima completada de escuela
superior y catalogados como estudiantes al momento de completar el
cuestionario (véase tabla 3). En este estudio el perfil demográfico se
explica dado que gran cantidad de los participantes fueron reclutados a
través de asociaciones estudiantiles de universidades.
62
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Tabla 3. Características socio-demográficas de los/las participantes*
Edad
16 a 24 años
25 a 34 años
35 a 44 años
45 a 54 años
55 años o más
Grado
Escuela Intermedia
Escuela Superior
Grado Asociado o Técnico
Bachillerato
Posgrado
Estado Civil
Soltero
Convive
Casado
Viudo
Estatus de ocupación**
Frecuencia
Porciento
111
52.6
25
11.8
24
11.4
25
11.8
23
10.9
Frecuencia
Porciento
5
2.4
82
38.9
26
12.3
56
26.5
31
14.7
Frecuencia
150
Porciento
71.1
6
2.8
49
23.2
4
1.9
Frecuencia
Porciento
Trabaja
125
69.1%
Estudia
96
98%
Retirado
10
5.5%
* Valores perdidos no reportados
* *Algunos participantes pertenecen a la categoría estudio y trabajo simultáneamente.
RESULTADOS
A continuación se presenta la descripción de los datos estadísticos
obtenidos del análisis. Se presentan estadísticas descriptivas que
incluyen medidas de tendencia central y dispersión para describir el
perfil de las actitudes de la muestra participante en cuanto a los factores
de motivación que le caracterizan.
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
63
PERFIL DE LOS FACTORES QUE MOTIVAN LA LABOR VOLUNTARIA
Los hallazgos más sobresalientes indican que la mayoría de los
participantes se sienten motivados por diversos factores (véase tabla
4). Las actitudes de motivación con las que los participantes reflejaron
estar totalmente de acuerdo están representadas por los promedios
más altos. El promedio más alto fue la aseveración Me gusta ayudar a
la población a la cual sirvo, que obtuvo un promedio de 4.70. Seguido
estuvo me siento motivado por la labor que realizo en la organización, que
obtuvo un promedio de 4.60. En la escala de respuesta los participantes
en promedio estuvieron de acuerdo con los siguientes aspectos de
motivación: soy voluntario porque me siento útil, con un promedio de
4.38; mi labor motiva a otros a participar como voluntarios, que obtuvo
un promedio de 4.32; y decidí ser voluntario porque me siento mejor
persona, con un promedio de 4.30.
Por otro lado, los participantes indicaron estar en desacuerdo en
cuanto a: como voluntario he recibido remuneración económica en
alguna ocasión (M = 2.40). Además identificaron estar ni de acuerdo
ni en desacuerdo con el aspecto: El recibir un incentivo económico me
motiva a realizar labor comunitaria (M = 2.81).
64
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Tabla 4. Resultados de análisis estadísticos
descriptivos de los reactivos de motivación
Promedio
Desviación
Estándar
Me siento motivado por la labor que realizo en la
organización.
4.6048
.67843
Decidí ser voluntario porque me siento mejor persona.
4.3048
1.04101
Me gusta ayudar a la población a la cual sirvo.
4.6971
.56431
Mi labor motiva a otros a participar como voluntarios.
4.3238
.81839
Soy voluntario porque me siento útil.
4.3839
.85609
Sirvo como voluntario porque mis amigos me estimulan.
3.1238
1.25042
Con el servicio voluntario descubro mis capacidades y
limitaciones.
4.3206
.90278
Como participante de la organización ofrezco alternativas
para el reclutamiento de otros voluntarios.
4.0237
.93320
Me gustaría ser voluntario en más de una organización.
3.9953
1.05784
Los dirigentes en la organización estimulan el voluntariado.
4.3095
.86639
El ser voluntario mejora mi estado de ánimo.
4.3714
.92034
Como voluntario me siento parte de una organización sin
fines de lucro.
4.4265
.82696
El ser voluntario estimula a otras personas en participar en la
organización.
4.3286
.75877
El recibir un incentivo económico me motiva a realizar labor
comunitaria.
2.8143
1.49282
Si la organización ofreciera beneficios marginales tendrían
más voluntarios.
3.3627
1.28108
Me estimula que reconozcan mi labor.
3.7656
1.27760
La falta de materiales limita mi labor como voluntario.
3.2087
1.33987
Las condiciones laborales en la organización son adecuadas
para realizar la labor voluntario.
4.1905
.88685
Es beneficiosa para mí la flexibilidad del horario de trabajo
voluntario.
4.1857
.97764
El horario no es un factor importante para mi valor como
voluntario.
3.3043
1.34350
Como voluntario he recibido remuneración económica en
alguna ocasión.
2.4019
1.50678
El ser voluntario me da la oportunidad de convertirme en
empleado en la organización a la cual sirvo.
3.3349
1.43540
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
65
DISCUSIÓN
Este estudio permitió identificar un instrumento válido para tener un
panorama de algunos factores que pueden ayudar a las organizaciones
que ofrecen servicios y promueven la acción ciudadana, para atraer y
fomentar personas comprometidas en el voluntariado y el servicio comunitario. Pérez y Amador (2005) desarrollaron y validaron un cuestionario de motivación laboral en Puerto Rico, muy similar a la constitución
factorial del cuestionario validado en nuestro estudio. El cuestionario
de Pérez y Amador (2005) constó de cuatro factores denominados: pareo esfuerzo-recompensa, autonomía en el desempeño de las tareas,
reconocimiento por parte de otros y calidad de la relación con los compañeros de trabajo. Algunos de estos factores fueron notables en nuestro cuestionario (ejemplo recompensas e involucración social), aunque
otras de nuestras dimensiones difieren por la naturaleza del valor intrínseco que implica el ser voluntario.
Este estudio es cónsono con otros estudios de motivación hacia la
labor voluntaria que subrayan en la importancia del valor intrínseco. Araque (2009) destaca entre los motivos internos la satisfacción personal,
la necesidad de reconocimiento social, la huida personal, el cubrimiento
o la compensación de carencias afectivas, la contribución al desarrollo
humano y social y el compromiso intrínseco con los más necesitados.
Particularmente, en el contexto universitario, dado que la muestra en
nuestro estudio fue mayormente de estudiantes universitarios, varios
autores han encontrado resultados similares y cónsonos con los factores de motivación intrínseca y extrínseca en esta población. De Jesús
(2003) plantea que los estudiantes universitarios se sienten motivados
en proyectos o actividades que se realizan con el propósito de resolver
problemas sociales los cuales aquejan a los diversos sectores. De esta
manera, añade que estas actividades surten en un beneficio directo a
grupos con necesidad. Su estudio permitió establecer que el voluntario es toda “persona que colabora por espontanea voluntad y no por
obligación o deber, sin recibir ninguna remuneración económica”. Esta
definición es cónsona con Yubero y Larrañaga (2002), quienes indican
que la concepción del voluntariado desde la perspectiva motivacional es
lo que define la conducta voluntaria.
66
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Soler (2007) investigó los factores psicosociales explicativos del voluntariado universitario en la Universidad de Alicante en España. Interesantemente, encontró que las facultades en las cuales hay mayor participación de este tipo fueron en Economía, Filosofía y Letras y Trabajo
Social. Concluyó que se observa una mayor participación carreras de
tipo humanista en comparación a las técnicas. Como se reseñara en la
revisión de literatura los resultados de Soler (2007) aportan significativamente mediante la incorporación de elementos como la involucración
social y el auto-concepto, las cuales son parte de las dimensiones validadas en nuestro cuestionario.
Por otro lado, Valenzuela (2005) estudió los valores y el bienestar
subjetivo en estudiantes voluntarios de una universidad privada de
Lima. De acuerdo a los resultados del estudio, el valor que resaltó en los
estudiantes voluntarios fue la benevolencia, entendida como la búsqueda
del bienestar de otras personas. En cuanto al bienestar subjetivo, la
satisfacción con la vida resultó ser el aspecto de mayor puntuación.
Estos resultados ayudan a explicar los hallazgos de la motivación
intrínseca en los voluntarios, en la medida en que es satisfactorio para
estos ayudar a otras personas, encontrando mediante este servicio
nociones de auto-concepto. Como sugiere Valenzuela (2005) se requiere
comprender las dinámicas psicológicas en los individuos que subyacen
su interés por practicar acciones voluntarias. Estas afirmaciones son
cónsonas con los planteamientos teóricos y empíricos expuestos en la
presente investigación.
Aunque la muestra de este estudio fue limitada, una recomendación
es llevar a cabo el estudio a mayor escala en Puerto Rico. También
puede considerarse llevar a cabo para sectores específicos, como por
ejemplo los tipos de entidades donde se encuentran los voluntarios
(universidades, ayuda social, gestión ambiental, grupos de fe, etc.).
CONCLUSIONES
Los resultados de este estudio aportan al conocimiento para ofrecer alternativas con el fin de fomentar el desarrollo del voluntariado.
Aunque hace falta aún mayor investigación en el tema a nivel local, los
resultados mostraron ser cónsonos con investigaciones realizadas en
varios países. Sin embargo, hay que destacar que como afirmara Yubero
CUEVAS TORRES / MÉNDEZ SOSA / BENÍTEZ DE JESÚS
MOTIVACIÓN HACIA EL SERVICIO...
67
y Larrañaga (2002) el contexto socio-histórico juega un rol fundamental
en las dinámicas y el desarrollo de los valores, actitudes y acciones de
ayuda social hacia los demás. Como destaca la literatura (ONU 2011,
pág. XXIV) “el bienestar de las personas está ligado intrínsecamente a
la contribución que estas hacen a la vida de los demás”. Es necesario
capacitar a las organizaciones sin fines de lucro y a las entidades gubernamentales acerca de las estrategias que fomentan mayor participación
ciudadana a favor de contribuciones filantrópicas concretas y prolongadas que pueden mejorar la prestación de servicios y el sentido de
utilidad de las personas que se comprometen en dichas acciones por
diversas razones o características. Dado que la motivación intrínseca
resulta en mayor satisfacción y compromiso para los voluntarios, las
organizaciones pueden diseñar y ofrecer la oportunidad de tareas que
sean significativas de acuerdo a los valores y perfiles de las personas.
El voluntariado y servicio comunitario es parte de una cultura ciudadana
que se desea desarrollar para fomentar valores y participación de los
individuos a la sociedad (ONU, 2011). Actualmente, varios proyectos u
organizaciones sin fines de lucro no cuentan con el personal o recursos
necesarios debido a las limitaciones de fondos. Esto puede resultar
en que los servicios prestados se brinden de manera incompleta o
en sobre carga de los empleados. Es aquí donde el voluntariado y el
servicio comunitario juegan un rol preponderante, en la medida que
procura un beneficio a cada entidad complementando los servicios.
Entender las motivaciones a nivel individual y de acuerdo a los perfiles
socio-demográficos puede aportar a fomentar mayor disposición hacia
una cultura de voluntariado.
68
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Vol. 7 • Núm. 1 • 2014 • pp. 71-111
EN LA PARADA DE LA GUAGUA:
ETNOHISTORIA ECONÓMICA Y
DOCUMENTAL ACERCA DEL ORIGEN DE
UN SISTEMA COLECTIVO DE
TRANSPORTE EN PUERTO RICO; LA
WHITE STAR BUS LINE (1926-1942)
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
Recibido: 5 de octubre de 2013
Aceptado: 9 de enero de 2014
Resumen
Este es el quinto de cuatro artículos y una monografía que he
desarrollado bajo la serie titulada, En la parada de la guagua. El
presente trabajo forma parte de un amplio proyecto de investigación etnológica que lleva por título, Antropología, cambio
cultura y la cultura económica en la ciudad y los modos de
transportación y tránsito en Puerto Rico. El artículo es el resultado de un estudio etnohistórico en dos partes, hecho sobre los orígenes y el desarrollo de los primeros dos sistemas
operarios para el transporte colectivo organizados en Puerto
Rico. El presente artículo enfoca sobre el origen del sistema de
rutas operadas por la White Star Bus Line en San Juan. Esta
compañía aparece en 1926 y cesa de operar en 1942, cuando
se acogió a la quiebra. El estudio de las fuentes primarias al
presente disponibles, identifica tres importantes factores asociados con el desempeño de la División: el pobre financiamiento gubernamental, la incompetencia de la Comisión de Servicio
Público acompañada por el intento político y económico dirigido a proteger y a permitir la práctica de la piratería de rutas y
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
71
la operación de vehículos y choferes “fantasmas” en principio
conocidas como pisicorres, y el hecho de que el transporte público nunca fue considerado como una pieza indispensable en
el diseño e implementación de las estrategias de planificación
y desarrollo de la actividad de construcción vial y de urbanizaciones que se iniciará en Puerto Rico con la creación de la
Junta de Planificación.
Palabras clave: White Star Bus Line, transporte colectivo, sistema de rutas, Comisión de Servicio Público, cultura económica,
urbanismo y transportación
Abstract
This is the fifth of four articles and a monograph that I developed under the series entitled, En la parada de la guagua. This
work is part of a broader research project entitled Anthropology, Culture Change and the Urban Economic Culture of the
Modes of Transportation and Transit in Puerto Rico. The article
is the result of an ethno-historical study in two parts, made
on the origins and development of the first two systems for
public transport operators organized in Puerto Rico. This article focuses on the origin of the system of routes operated by
the White Star Bus Line in San Juan. This company appears
in 1926 and ceased to operate in 1942, when it filed for bankruptcy. The study of primary sources at present available, identifies three important factors associated with the performance
of the Division: poor government funding, the incompetence
of the Public Service Commission accompanied by political
and economic effort aims to protect and enable the practice of
routes piracy and operation of vehicles and drivers “ghosts” in
principle known as pisicorres, and the fact that public transport
was never considered as an essential element in the design
and implementation of planning strategies and development
activity road construction and developments to be launched in
Puerto Rico with the creation of the Planning Board.
Key Words: White Star Bus Line, mass transit, bus route system, Puerto Rico’s Public Commission, economic culture, urbanism and transportation
72
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
NOTA AL(A) LECTOR(A):
El presente artículo corresponde a una sexta fase de un proyecto más amplio, y es el quinto escrito en una serie que lleva
por título, “En la parada de la guagua”. En el texto se hacen sucesivas referencias a anteriores trabajos en los que se detallan
aspectos teóricos y metodológicos más amplios relacionados
con el proyecto. Las notas al final están estrechamente vinculadas con el texto principal en este artículo y son indispensables
para la lectura de éste. En ellas también se hace referencia a
las fuentes primarias identificadas y utilizadas en esta fase de
la investigación.
Introducción1
En unos artículos anteriores argumenté sobre la central importancia
que tiene para el proyecto etnológico que inspira este trabajo,2 el estudio etnográfico sobre la historia y culturas económicas relacionadas con
la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) (Stinson Fernández,
1998; 2011; 2013b). La AMA fue hasta hace muy poco tiempo, el único sistema operario organizado para el transporte colectivo en Puerto
Rico, que reúne la mayoría de las cualidades y variables que la extensa
y abultada bibliografía académica y científica identifica para definir este
tipo de sistemas de transporte.3 Otros medios como el sistema de rutas
identificado con los porteadores públicos o pisicorre, o el antiguo arreglo de rutas basado en líneas de omnibuses operadas por dueños independientes o choferes independientes4 adscritos a estas líneas y que
existió para las décadas entre 1930 y finales de 1960, son medios que
no poseen y no reúnen las variables y cualidades necesarias para asignarles esa categoría. Hoy el Tren Urbano y el recién inaugurado sistema
de guaguas5 rápidas conocido como Metro Urbano entre Bayamón y
Toa Baja, ambos son medios que reúnen como la AMA, las variables y
cualidades de un sistema operario para el transporte colectivo.
La selección de la AMA como objeto de estudio obedeció a varios
objetivos. El más importante de ellos está contenido en dos preguntas
fundacionales al problema de investigación que inspiró el proyecto original; (a) ¿por qué una municipalidad metropolitana como Bayamón no
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
73
cuenta con un sistema para la transportación colectiva?; y (b) ¿por qué
en Puerto Rico no se desarrolló un sistema viable y confiable para el
transporte colectivo al nivel Isla, o al menos, en las regiones metropolitanas (eje. Caguas, Mayagüez, Ponce)? Otras preguntas también sirvieron de inspiración y se desarrollaron según progresó este proyecto. No
obstante, el trabajo etnográfico realizado en torno a la operación de la
AMA descansa en dos premisas principales. Hasta el 2005, la AMA era
el único sistema de transporte colectivo que prestaba servicio de transportación pública en Puerto Rico. La Isla carece de un sistema nacional
o regional diseñado para la transportación colectiva, al menos urbana,
fuera de la municipalidad de San Juan, y zonas incluidas de los municipios aledaños que constituyen la zona metropolitana de San Juan.
La segunda está relacionada con mi definición operacional sobre qué
es un sistema operario para el transporte colectivo (Stinson Fernández,
2013b:). Esa definición solamente define las cualidades y variables que
describen la AMA, pero no así a otros tipos de medios que operan en
Puerto Rico. Así las cosas, el estudio de la AMA era indispensable para
entender el ordenamiento geográfico, cultural y operacional de ese sistema operario. El trabajo de investigación con las fuentes documentales
primarias y los fondos de archivo provocó la reflexión sobre la singularidad de la AMA en la historia cultural y económica de los modos del
transporte colectivo en la Isla. Si bien es cierto que la AMA constituye
el mejor ejemplo contemporáneo sobre qué es un sistema operario para
el transporte colectivo, en realidad no ha sido el único, ni fue el primero.
Hubo dos sistemas de rutas, ambos reglamentados, que sirvieron de
antesala a la creación de la AMA en 1959. El primero fue la línea de
autobuses privados cuya compañía llevó por nombre, White Star Bus
Line. Ésta fue propiedad de Don Rafael Arcelay de La Rosa y de Don
Miguel Such, y operó entre 1926 a 1942. La segunda fue la División de
Autobuses de la Autoridad de Transporte de Puerto Rico creada por la
Asamblea Legislativa en 1942, iniciando operaciones en 1943. El presente artículo enfoca sobre el origen y operación económica del primero
de estos dos sistemas.
74
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Etnohistoria personal como antecedente
a la presente Investigación
Como mencioné, el presente artículo constituye una fase de un
proyecto de estudio etnográfico mucho más amplio relacionado con la
operación e inserción cultural y económica del transporte colectivo en
el espacio urbano metropolitano de San Juan, Bayamón y Carolina. Ese
proyecto busca responder a múltiples preguntas surgidas a lo largo de
los años dedicados al trabajo de campo, siendo su pregunta semilla;
¿por qué en Puerto Rico no se desarrolló un sistema nacional o regional
para el transporte colectivo como parte de las iniciativas de desarrollo
económico y planes de diseño urbano, sobre todo aquellas iniciadas
con Operación Manos a la Obra? El trabajo de campo etnográfico, particularmente los recorridos y sondeos etnográficos que se hicieron de
todos y cada uno de los componentes edificados y geográficos de las
rutas de la AMA (i.e.;1996-1997; 1998-2001; 2005), develaba que en
efecto hubo un plan y concepto arquitectónico y urbanista de planificación que había concebido un espacio urbanizado que en muchos casos,
literalmente inhabilitaba la vía de lo construido (eje. calles, avenidas,
carreteras) para que ésta facilitara el diseño de una ruta para el transporte colectivo ordenado. De hecho, en la mayoría de los casos, los
espacios construidos que conocemos como urbanizaciones y el diseño
de sus calles, prácticamente imposibilitan el paso de una guagua por
tales calles. Por otra parte, las calles en estos complejos residenciales,
la mayoría construidos entre 1941 y 1975, no guardan relación alguna
con un principio de transportación6. En otras palabras, la mayoría,
y a veces, la totalidad de las calles no van para ninguna parte. Sólo
sirven para transitar entre la vivienda y la vía principal, o corredor (a
veces también, conector)7 que sí está diseñada para el traslado entre
puntos generadores de tránsito y la movilidad vial. Este diseño, incluyendo el que conceptualizará y edificará a la vivienda, está totalmente
basado en la posesión y uso de un automóvil. Resulta particularmente
interesante el hecho de que el modelo de vivienda residencial diseñado
tan temprano como en 1938, cuando se levantó la hoy Urbanización
Eleanor Roosevelt en Martín Peña (hoy Hato Rey), fue pensado como
un espacio para el cual se reservó un 33% de la unidad originalmente
construida como un espacio aledaño a la vivienda, hueco y no habitable.
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
75
Ese espacio hueco no es otra cosa que la marquesina para aparcar un
automóvil. La pequeña Urbanización Santa Cruz en Bayamón, la primera
construida en ese municipio, también fue diseñada en 1948 siguiendo
este modelo. Eventualmente, para 1950 ese espacio hueco va a ser
incluido en la arquitectura edificada de la casa como un espacio hueco,
pero en este caso techado para aparcar el automóvil. Lo fascinante de
ese momento es el hecho de que en el Puerto Rico de ese entonces,
muy pocas personas, ninguna entre el proletariado isleño, tenía la propiedad, mucho menos la posibilidad de adquirir un automóvil8. Todas las
urbanizaciones subsiguientemente construidas a partir de este singular
diseño en San Juan, pero sobre todo, en Bayamón y Carolina (como en
otras municipalidades en la Isla) habrán de destinar entre un 30% y hasta un 40% de la unidad edificada a un espacio hueco techado para aparcar un automóvil. Eventualmente, ese espacio será rediseñado, o en
términos arquitectónicos, criollizado, para convertirse en una extensión
habitable de la unidad principal, sacando al automóvil hacia el espacio
destinado a jardín, eliminado así un área verde, y en muchos casos, a la
acera y al encintado. Por otra parte, el espacio de marquesina habrá de
aumentar en tamaño a partir de los modelos residenciales construidos
entre 1980 al presente. Atrás quedaron las viviendas del proletariado de
clase media que emergerá de Operación Manos a la Obra. Las viviendas
construidas a partir de 1990 están pensadas para una clase con mayor
poder adquisitivo y poseedora de no menos de dos automóviles; y en
geografías que ni están pensadas y que además, imposibilitan o en el
mejor de los casos, dificultan, el diseño de un medio urbano para el
transporte colectivo.
El trabajo etnográfico me expuso a nuevas preguntas que no necesariamente podían ser contestadas a partir de la experiencia etnográfica.
Las preguntas requerían de un acercamiento historiográfico, o mejor dicho, etnohistoriográfico a los quehaceres metodológicos del proyecto.
Por ejemplo, no fueron pocas las instancias acontecidas en la primera
fase del trabajo etnográfico que realicé entre 1997 y 2001, en las que
diversas personas, sobre todo aquellas mayores de 65 años, frecuentemente hablaban de los días cuando existían otros sistemas operarios de
autobuses urbanos. En Bayamón, por ejemplo, a donde la AMA había
comenzado su servicio de rutas en 1968, las personas me hablaban
con mucha frecuencia de dos compañías de autobuses independien76
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
tes. Una, popularmente conocida como “La Calle”, propiedad de Don
Tomás Kuilán, que operaba guaguas en la ruta entre Bayamón a San
Juan recorriendo la entonces carretera militar (hoy PR#2) en dirección a
Pueblo Viejo en Guaynabo y luego en dirección a la Isleta de San Juan
vía Santurce, primero por la Avenida Ponce de León y luego cuando fue
inaugurada, por la Avenida Fernández Juncos. También se hablaba de
la compañía de autobuses propiedad de Don Francisco “Paco” Covas
conocida con el nombre de Puerto Rico Blue Lines. Esa compañía era
más grande y tuvo varias rutas a su cargo. La más importante y perdurable fue la ruta de Bayamón a Río Piedras. Ésta hacía un recorrido por el
denominado, “camino viejo”, el que atravesaba el barrio Los Frailes de
Guaynabo y el barrio Monacillos de Río Piedras para llegar a Río Piedras
(hoy la PR #21). Las otras dos rutas fueron la de Bayamón a Guaynabo,
la que recorría por el “…camino de Los Filtros ....desviándote por el camino viejo....de Río Piedras a Guaynabo…” (hoy la PR #177 y la PR#20)
y una segunda ruta en dirección a Cataño, siguiendo el camino una vez
trazado por la antigua ruta del tranvía de vapor que conectó a Bayamón
con su antiguo barrio de Cataño. Esta ruta era conocida como el “camino del tren”; hoy la PR #5.9 En ambos casos, la memoria de los relatos
y anécdotas de los(as) informantes se entremezclaban con mis propias
experiencias y memorias.
Yo conocí y utilicé ambos servicios. Ambas compañías todavía existían para los años entre 1967 a 1978. Ambas tenían en sus flotas guaguas que habían sido decomisadas por la AMA entre 1963 y 1965. Posteriormente, la compañía de Don Paco Covas había incorporado otras
que habían sido decomisadas entre 1978 y 1980.10 Las primeras eran
modelos adquiridos por la Autoridad de Transporte entre los años de
1948 a 1955, y habían sido transferidos a la AMA cuando ésta fue creada
en 1959. La mayoría de estas unidades habían sido manufacturadas por
la desaparecida American Twin Coaches Company localizada en Cleveland, Ohio, y por Mack Trucks Inc. (Mack Brothers Company), fundada
en el año 1900 en Detroit, Michigan. (Luke & Metler, 2005) También
se adquirieron unidades a la Yellow Coach Manufacturing Company,
empresa que fue adquirida por General Motors (GMC) en 1943. Otras
guaguas decomisadas en la década de los años setenta fueron modelos “New Look” de GMC y FLXIBLE. Las primeras fueron introducidas
en 1965 y el segundo modelo llegó en 1972. Estas unidades, pintadas
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
77
de azul, tenían aire acondicionado y eran fácilmente reconocidas por la
imagen de un pingüino helado sobre el logo de la AMA, y el incremento
del pasaje de 0.10¢ a 0.25¢.
Las guaguas de “La Calle” estaban pintadas en dos colores. Algunas con los laterales, el frente y la parte posterior en rojo y el techo en
metálico, mientras otras estaban pintadas de verde oscuro y el techo
en metálico. Algunas eran de transmisión automática y otras eran de
transmisión manual. Los talleres y facilidades estuvieron localizados en
los terrenos donde hoy está ubicado el restaurante de comidas rápidas,
Wendy’s, aledaño a la farmacia Walgreens y a Pet Boys, todos comercios colindantes con el recinto de Caribbean University en la PR#167
en Bayamón. En el pasado estos terrenos estaban localizados en la cercanía de la antigua Calle Comerío, de ahí la derivación del nombre “La
Calle”, vía que hoy es conocida como la Calle Hiram González. Las guaguas “La Calle” transitaban la antigua vía en dirección al casco urbano
de Bayamón, el que atravesaban en dirección a la Calle Santa Cruz, para
luego desviarse por la Calle Esteban Padilla hasta llegar a la intersección
con la PR#2 donde estuvo ubicada la lechonera “El Lido”, donde giraba
en dirección de San Juan, frente al hoy Centro Judicial de Bayamón y el
centro comercial Santa Rosa Mall.
Las guaguas de Don Paco Covas estaban pintadas de color azul, muy
claro, incluyendo el techo, haciendo honor al nombre de la compañía.
Algunos detalles de la carrocería eran de un tono azul un poco más
oscuro. Algunas de las unidades eran de transmisión automática, la mayoría eran de transmisión manual. Estas unidades también habían sido
adquiridas como unidades decomisadas a la AMA en la década de los
años sesenta, y eran todas unidades Mack de 1953. En 1976 Don Paco
complementó su flota con tres modelos GMC New Look de 1963, unidades que la AMA había también decomisado. Los servicios y el trabajo
de mecánica y mantenimiento de las unidades lo hacía su hijo mayor,
Héctor Covas, quien también asumió las riendas del negocio a la muerte de Don Paco a mediados de la década. Su hermano menor, Oscar
Covas, se dedicó al negocio de camiones y piezas de equipos pesados,
negocio muy próspero que con el tiempo se le conoció con el nombre
de “Guaraguao Trucks”. El taller de Don Paco estuvo localizado en un
pequeño lote en el sector Juan Domingo de Guaynabo (barrio Pueblo
Viejo) colindante con Bayamón en la PR #2. El taller tuvo como vecinos
78
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
a la antigua estación de gasolina Gulf, hoy Total, y al desaparecido restaurante de comida china, “Rex Restaurant”. El lote fue adquirido para
mediados de la década de 1980, por Popular Auto (Banco Popular de
Puerto Rico). La ruta de Río Piedras también transitaba por la Calle Comerío en Bayamón en dirección al casco urbano siguiendo la misma ruta
utilizada por las guaguas a San Juan de “La Calle”. Las guaguas viajaban
en dirección de la PR #2 hasta llegar a la salida a la PR #19 (hoy Avenida
Luis Vigoreaux) en Guaynabo (área hoy conocida como San Patricio),
cerca de donde estaban ubicadas las facilidades de la antigua lechería,
“Caparra Dairy”. La ruta tomaba dirección hacia el barrio Monacillos por
la PR #21, pasando por el área del Hospital Psiquiátrico de Río Piedras
(hoy, Estación Centro Médico del Tren Urbano) y luego seguía en dirección de Río Piedras llegando a la Plaza de la Convalecencia en el casco
urbano riopedrense.
Ambas compañías desaparecieron para la década de 1980. Las guaguas de “La Calle” fueron las primeras que dejaron de operar al inicio
de ese año. La antigua compañía de Kuilán había sido adquirida bajo el
nombre de Silva Bus Lines, la que operó la ruta a San Juan, y luego la
abandonó, limitándose al transporte escolar y de alquiler. Eventualmente, solamente sobrevivió un operador independiente quien utilizó una
guagua modelo FLXIBLE New Look que fue manufacturada entre 1972
y 1975. La unidad fue muy cuidada por su dueño, quien la mantenía pintada a mano, con los laterales en azul añil y blanco, mientras el techo,
el frente y la parte posterior estaban pintadas de negro. Este operador
cesó funciones en el año 2004. La compañía de Don Paco Covas fue
adquirida entre los años de 1982 y 1983 por Fuentes Bus Lines quien
continuó operando la ruta a Río Piedras hasta 1997 con guaguas GMC
New Look que habían sido utilizadas por la AMA en la década de los
años setenta. Las guaguas habían sido compradas en una controversial
subasta a la AMA en 1985 en las que participaron tanto Fuentes Bus
Lines como Silva Bus Lines. En algunos casos, las viejas guaguas de la
AMA fueron compradas por $1.00.11 Fuentes Bus Lines tenía ubicados
sus talleres en la urbanización industrial Minillas en Bayamón, en unos
terrenos cercanos a la intersección de la PR #174 (“carretera a Aguas
Buenas”) y la Avenida Lomas Verdes (PR #177). Los terrenos forman
hoy parte del complejo de oficinas centrales y almacenes de la embotelladora Coca Cola. Fuentes dejó de operar la ruta a Río Piedras y se
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
79
dedicó al transporte escolar y al alquiler de guaguas, hasta su desaparición para el año 2005.
Otros dos sistemas de guaguas eran muy mencionados por los y las
informantes de mayor edad con quienes interactué en Bayamón, Carolina, Río Piedras y Santurce. Éstas eran, la White Star Bus Line que operó
en San Juan y Santurce, y las “…las guaguas de la AT…”. La White Star
fue una compañía privada, que como describiré más adelante, operó en
la municipalidad de San Juan entre 1926 y 1942. Prácticamente, todas
las personas que tenían memoria de la White Star relataban que ésta
había sido expropiada por el gobierno; “…[de]…Muñoz (Marín)…mandó
a que la expropiaran…y […] para crear la AMA”. El trabajo de archivo,
como evidenciaré, reveló que eso no fue cierto. Sin embargo, resulta
interesante que de las entrevistas y conversaciones etnográficas, se
desprenda esta aseveración y el vínculo de este supuesto con el origen
de la AMA. Inclusive, la aseveración va a acompañada de la cualificación de que aquel antiguo servicio “…funcionaba divinamente bien…”
siendo considerado mejor que el que hoy provee la AMA, hecho que la
documentación de archivo reveló que no es cierto. Otro hecho de interés es la disolución de identidad entre la División de Autobuses de la
Autoridad de Transporte y la AMA. La memoria sobre la División es una
completamente rota, disuelta en una especie de mezcla de continuidad
y eliminación con relación al origen y existencia de la AMA. En el mejor
de los casos, las personas de mayor edad con quienes interactué entre
1996 y 1999 recordaban con bastante lucidez las “guaguas de la AT”
porque éstas llevaban el símbolo compuesto de la “A” y la “T” para
identificarlas. De esta manera, unas pocas personas sí tenían memoria
sobre la Autoridad de Transporte y sus guaguas. Descubrí que las personas que tenían esta memoria en Bayamón, por ejemplo, habían trabajado en San Juan (Santurce y la Calle Loíza) o en Río Piedras en dirección
a Martín Peña. Para llegar a sus destinos tenían que “…transbordar”, o
sea, tomar otra guagua, ya que “…la de Bayamón no me llevaba…”. Y,
fue esa memoria la que me motivó a diseñar un estudio y trabajo con
fuentes documentales primarias sobre la existencia de estos sistemas
precursores de la AMA.
80
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Preguntas para la presente investigación
La eventual creación de la AMA no ocurrió en un lienzo en blanco.
Fue sobre la estructura operaria de un sistema previo. A esos efectos y
con la idea de estudiar la historia económica y cultural de las guaguas de
la Autoridad de Transporte, formulé varias preguntas de investigación.
La primera y la más obvia es; ¿qué fue la Autoridad de Transporte de
Puerto Rico y por qué tenía una División de Autobuses? La experiencia
investigativa hizo de ésta una pregunta para otro proyecto. En realidad,
la pregunta semilla para esta fase del proyecto es; ¿qué fue y cómo
se originó la White Star Bus Line? ¿Hubo otras empresas similares?
¿Cuáles eran sus rutas y dónde operaban? ¿Por qué desapareció? Y
finalmente, ¿qué pasó con ese sistema operario?
El plan de trabajo metodológico
El plan de trabajo para este proyecto etnohistórico se desprende en
primer lugar, del trabajo de campo etnográfico que se llevó a cabo entre
los años 1996 a 2003, y posteriormente retomado en los meses de abril
a julio de 2005, los meses de junio a agosto de los años 2007 a 2009,
y finalmente, durante el periodo huelgario de la Universidad de Puerto
Rico en el año 2010. Las preguntas e inquietudes originadas sobre la
historia cultural y económica de los “antepasados” de la AMA surgieron
como parte de esta experiencia etnográfica. En segundo lugar, tenía
adelantado el estudio bibliográfico12 relacionado con la historia, diseño, organización y operación, tecnologías e ingeniería de los sistemas
colectivos para el transporte público terrestre, enfatizando en los sistemas operarios que utilizan o están basados en el empleo de guaguas
urbanas. (Stinson Fernández, 2012; 2013) La estrategia bibliográfica incluyó además, la búsqueda de todo tipo de legislación y reglamentación
existente en los Estados Unidos, particularmente, pero no limitada, al
ámbito del gobierno federal que incide directamente en Puerto Rico.
Eventualmente, el trabajo de investigación bibliográfica se extendió a
los componentes legislativos y reglamentarios en otras jurisdicciones
como Canadá, países en la Unión Europea, países en Asia y por supuesto, en América Latina y el Caribe.
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
81
La estrategia de búsqueda de las posibles fuentes primarias en archivos y colecciones particulares se enfocó en la historia cultural, económica y operaria de la División de Autobuses de la Autoridad de Transporte. Sin embargo, pronto me topé, como había ocurrido en el trabajo
etnográfico, que la División no había sido el primer sistema de rutas urbanas organizado y operado por un proveedor en San Juan o en Puerto
Rico. Había existido otro, el mismo que tantas personas envejecientes
a finales de los años noventa, repetidamente me comentaban sobre su
existencia; la White Star Bus Line. La ausencia de fuentes bibliográficas
sobre esta empresa y el sistema de rutas que operó, me llevó a enfocar
mi estrategia en tres fuentes de cotejo: el Archivo General de Puerto
Rico, el Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico creado por Don
Adolfo de Hostos y la colección del periódico El Mundo de la Colección
Puertorriqueña en la Biblioteca José M. Lázaro de la Universidad de
Puerto Rico, Río Piedras.
Técnicas de identificación de archivos
y recursos documentales
El proyecto en términos generales, tiene como uno de sus componentes el diseño de una estrategia metodológica basada en la investigación bibliográfica sobre al diseño, planificación, operación y gerencia de
los sistemas operarios para el transporte colectivo que utilizan guaguas
como el modo vehicular principal o único en la provisión de este medio
de tránsito (Stinson Fernández, 2012; 2013a). Algunas de las preguntas
asociadas con ese estudio son; ¿cómo se diseña y planifica un sistema
de rutas para el transporte público y colectivo?; ¿en qué consiste tal diseño?; ¿cómo se seleccionan unas zonas de tránsito y tráfico?; ¿por qué se
seleccionan unas zonas y se descartan otras?; ¿cómo se diseña un itinerario y horarios de salidas y paso de las unidades?; ¿cuál es su servidumbre? Necesitaba familiarizarme con no una, sino varias respuestas que
existen a estas preguntas. Me había dado cuenta que tenía que factorizar
la experiencia humana, sobretodo social, que es la que le da vida a estos espacios diseñados para la movilidad y el tránsito. Igualmente, tenía
que factorizar aspectos detallados sobre la gerencia y la política de estos
sistemas, así como su financiamiento. Entonces, tenía que diseñar una
estrategia que enfocara por igual, en las leyes, la reglamentación y las
82
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
regulaciones vigentes para el diseño, manufactura y tipo de uso, y mantenimiento de las guaguas, particularmente, en los Estados Unidos, pero
también tuve que buscar la misma información, pero relacionada con los
sistemas operarios en otras partes del mundo. Esta parte de la investigación bibliográfica ha estado grandemente asistida por la búsqueda e
identificación de fuentes de información a través de las redes electrónicas en la Internet. En particular, se estudiaron las leyes, reglamentación
y regulaciones federales en torno al diseño, manufactura, utilización y
mantenimiento de los autobuses en los Estados Unidos. Todas estas
leyes y regulaciones, como sabemos, aplican a Puerto Rico. También
se incluyó la búsqueda de fuentes similares para países como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México, Uruguay, China, Japón, Singapur y la
Unión Europea, específicamente, Alemania, España y Gran Bretaña.13
Con esa información bibliográfica como trasfondo, diseñé cuatro estrategias basadas en el trabajo de archivos e identificación de fuentes
primarias. Estas estrategias se originaron para el estudio documental
de la AMA,14 pero terminaron convirtiéndose en un proyecto adicional
sobre la existencia de la White Star Bus Line.
Archivo General de Puerto Rico
Inicié la búsqueda trabajando con el Fondo de Obras Públicas en
el Archivo General de Puerto Rico. Este trabajo estuvo orientado a
identificar y localizar las fuentes documentales que pudieran estar disponibles sobre el desarrollo del transporte colectivo terrestre de autobuses en Puerto Rico. Los catálogos de las secciones en el Fondo, como
la Sección de Tranvías y la Sección de Ferrocarriles lamentablemente,
no generó frutos. Este cuerpo de documentos no incluye la provisión
del transporte terrestre en guagua. De hecho, este importante Fondo
no contiene acervo documental alguno sobre el transporte colectivo relacionado con el uso de guaguas (autobuses) en Puerto Rico. La poca
información disponible corresponde a las licencias otorgadas a taxis,
carros públicos y omnibuses que hizo la Comisión de Servicio Público
para los años de 1960 y 1961.
En términos generales, el Archivo General de Puerto Rico guarda
muy pocos legajos que pudieran estar relacionados con la White Star.
Esto en parte, puede obedecer a dos razones principales. La primera
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
83
está relacionada con la Comisión de Servicio Público (CSP) y el manejo
de su documentación. Fue esta entidad la que tuvo a su cargo desde
1917, la reglamentación y regulación del transporte colectivo en Puerto
Rico; jurisdicción que mantuvo hasta que legislación introducida en el
2008 transfirió esas facultades al DTOP. El Archivo General cuenta con
el Fondo de la Comisión de Servicio Público. Al momento, este fondo
está catalogado y disponible hasta la fecha de 1935-1936, con algunas
muy escasas excepciones, hay correspondencia de años posteriores.15
La escasez de documentos obedece a que la Comisión considera los
archivos de documentos que generó entre 1940 al presente como archivos “activos”, por lo que no ha hecho transferencia alguna al Archivo
General para su estudio de viabilidad y conservación. Los esfuerzos que
realicé para estudiar entonces estos archivos en poder de la Comisión
fueron infructuosos a lo largo de todos estos años (2000-2012), independientemente de los cambios de administración partidista. Así las cosas,
el Archivo General no alberga un fondo documental, que al menos esté
relacionado con la organización, otorgación y licencia de rutas a proveedores y choferes independientes o a dueños de autobuses.16 Este tipo
de registro resultaría de mucho interés para el presente trabajo.
La segunda razón puede obedecer a la transferencia que se hizo de
documentos y expedientes en poder de la White Star a la entonces, recién creada Autoridad de Transporte de Puerto Rico entre 1942 y 1944.
Esta entidad pudo haber mantenido algunos de estos viejos expedientes, algunos de los cuales pudieron haber “sobrevivido” hasta 1955
cuando la Autoridad pasó a conocerse como la Autoridad de Puertos de
Puerto Rico. La Autoridad de Transporte y la Autoridad de Puertos albergaron lo que se conoció como la División de Autobuses. Esta división
fue creada luego de que la “AT” absorbiera la operación de las rutas de
la White Star entre 1943 y 1944. Es muy posible, que los expedientes
y archivos relacionados con la División de Autobuses que estuvieran
activos fueran transferido a la recién creada Autoridad Metropolitana de
Autobuses en 1959. De haber sido así, algunos de estos expedientes ya
cumplen con la edad de 75 años que establece la Ley Núm. 5 del 8 de
diciembre de 195517 para que éstos sean inventariados y enviados para
su selección como colección o fondo, al Archivo General. Sin embargo,
también es muy posible que éstos sigan en poder la Autoridad en espera de iniciar un proceso de evaluación.18
84
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
El Fondo de la Oficina del Gobernador [FOG] resultó ser un acervo
muy valioso, no solamente como el único registro documental disponible que directamente habla sobre la White Star Bus Line y la Autoridad
de Transporte sino como una vital colección poseedora de importantes
documentos, cientos de cajas, que memorializa cientos de proyectos
de planificación y construcción viales y urbanistas que se presentaron a
la consideración de la Junta de Planificación y el antiguo Departamento
de Obras Públicas, y en las que medió comunicación con La Fortaleza
entre 1941 y 1956. También hay cajas conteniendo memoranda relacionada con agencias como la antigua Autoridad de Hogares de Puerto
Rico, la Autoridad de Fuentes Fluviales (hoy Energía Eléctrica) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.
Este Fondo, identificado como Tarea 96-20, guarda correspondencia e informes relacionados con la Autoridad de Transporte19 (en su mayoría originados en la década de los años cuarenta), algunos inclusive
identificados como “Compañía Metropolitana de Autobuses” (Informes
Anuales-1953-1954; caja#817), pero que hacen referencia a la División
de Autobuses de la Autoridad y luego, de la Autoridad de Puertos. También hay unas cajas con legajos identificados con la Autoridad Metropolitana de Autobuses (Informes Anuales 1960-1962, caja #795; Informes
Anuales 1953-1959, caja#88020). También hay un acervo de documentos de la Comisión de Servicio Público que recoge el Reglamento de
Ómnibuses que tenía la agencia y las enmiendas que se le hicieron para
los años entre 1948 y 1956 (caja #2121).21 En todo el fondo solamente
pude identificar unos pocos documentos relacionados con la White Star
Bus Line. Estos documentos, corresponden a una serie de huelgas ocurridas entre 1934 y 1937 (caja #287), incluye además, correspondencia
miscelánea con fechas entre 1943 y 1946 (caja #417) y correspondencia
originada por la White Star Bus Line entre 1932 y 1941 y recibida por la
Oficina del Gobernador (caja #1431).
Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico
La segunda tarea de trabajo de identificación de fuentes documentales primarias y de archivo fue la consulta del Tesauro de Datos Históricos del Puerto Rico (edición impresa y fichero disponible en el Centro
de Investigaciones Históricas) de Don Adolfo de Hostos. Este recurso
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA 85
es el único que identifica la existencia de medios de transporte terrestre basados en guaguas, así como la modalidad de carros públicos, hoy
mejor conocida como porteadores públicos, con fechas anteriores a las
décadas de los años cincuenta y cuarenta. El Tesauro identifica también
la modalidad de líneas que tuvieron a su cargo el transporte por pasaje, reserva y alquiler, como todavía ocurre hoy, como es el caso, por
ejemplo, de la Línea Sultana que opera entre Mayagüez y San Juan. En
cuanto a la modalidad de los autobuses urbanos, el Tesauro identifica al
menos, a la compañía White Star Bus Line, como una, sino la principal
compañía propietaria de autobuses que mantenía rutas fijas operadas
a base de un itinerario de salidas y paradas. El Tesauro sin embargo,
no identifica a otras compañías más pequeñas, que existieron en municipios como Bayamón y Caguas, y que también operaron rutas de
transporte entre estas municipalidades y San Juan y Río Piedras, o las
que se establecieron en Ponce. Una de estas compañías, la Ponce Bus
Line (también conocida como Ponce Star Line) llegó a operar un sistema
de rutas fijas, paradas e itinerarios similar al que existía en San Juan y
Río Piedras para los años entre 1940 a 1955. Otra compañía, la Carolina
Bus Line operaba desde finales de la década de 1930 una ruta desde la
municipalidad hasta Río Piedras.
La mayoría de las fuentes primarias que identifica el Tesauro de Don
Adolfo de Hostos sobre el sistema de rutas de autobuses en San Juan
y la White Star Bus Line en particular, corresponden a noticias originalmente publicadas en el periódico El Mundo, sobretodo para el periodo
entre 1925 hasta 1945. Otros recursos están recogidos en diarios como
La Democracia y El Imparcial. Pero, estos son mucho más generales
y no identifican específicamente compañías o proveedores, sino la
existencia general de guaguas, choferes, y conflictos aislados que, por
ejemplo, sucedieron cuando en ciudades como Ponce se inició en 1925
un servicio de guaguas y un grupo de cocheros (operadores de coches
tirados por caballos) realizaron varias protestas.22 Cabe añadir que figuran de manera prominente algunos escritos recogidos para la primera
década del siglo XX relacionada con el transporte terrestre, en su mayor
parte, ferroviario y sobre los tranvías. Estos primeros escritos aparecen
recogidos en el Boletín Histórico de Puerto Rico de Don Cayetano Coll y
Toste (Vol. II, Tomo IV, 88-90; Vol. VII, Tomo XIII, 357-360).
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Bajo las entradas, “guaguas”, “porteador” y “transportación terrestre”, Don Adolfo de Hostos identifica los modos existentes en Puerto
Rico desde la segunda mitad del siglo XIX, para el transporte colectivo.
La mayoría de estos medios aparecen reseñados en fuentes tales como
La Gaceta de Puerto Rico, La Democracia23 y El Grafico de Puerto Rico.
Los modos identificados corresponden a la construcción de caminos y
casas de camineros edificadas para el mantenimiento vial, el sistema
ferroviario que circunvalaría a Puerto Rico y cuyo diseño original se remonta a 1866, los sistemas de tranvías en Arecibo, Mayagüez, Ponce y
San Juan tirados por caballos, la conversión eléctrica de estos sistemas,
así como la expansión territorial de las vías existentes, y la creación de
otros tranvías, en este caso, utilizando el vapor como medio de locomoción, como fue el caso de la línea férrea entre Bayamón y Cataño.
De extrema importancia para este proyecto, es el registro que hace de
Hostos de las primeras unidades motorizadas que conocemos como
guaguas y que llegaron a Puerto Rico en 1917.
Don Adolfo de Hostos identifica en el Tesauro a la Comisión de Servicio Público como la entidad creada mediante legislación presentada
en la Cámara de Diputados de Puerto Rico en 1905, y con el aval del
entonces, Consejo Ejecutivo, que tuvo a su cargo, no sólo la reglamentación local de las compañías y proveedores de los sistemas de rutas
del transporte urbano y rural, sino que también licenciaba a los dueños
y operadores de estas compañías y líneas, así como a sus conductores
o choferes. Don Adolfo de Hostos identifica otras fuentes primarias
que recogen esta historiografía, entre las que se destaca nuevamente,
el Boletín Histórico de Puerto Rico de Don Cayetano Coll y Toste.24 Al
presente, toda la documentación y posibles archivos y expedientes de
todo tipo, originados por la Comisión, siguen en poder de esta entidad,
que es su custodio. Es posible suponer, pero queda por verificar, que la
Comisión de Servicio Público, en efecto, tiene documentos que identifican a las compañías privadas de autobuses, a los licitadores de estos
servicios, los porteadores y líneas, las rutas que se diseñaron y se licenciaron para operar, las que se eliminaron, las que fueron peticionadas
por los ciudadanos, la correspondencia sobre querellas y quejas, reglamentos de seguridad, informes sobre accidentes, vistas y procedimientos en general y hasta información sobre los modelos de guaguas que
entraron a Puerto Rico y se utilizaron. La evidencia etnográfica histórica
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
87
hasta ahora recopilada sugiere que la mayoría de esas unidades llegaron
a Puerto Rico como modelos viejos y usados, provenientes de sistemas
y compañías operarias (privadas y públicas) del transporte público en los
Estados Unidos. Una práctica todavía muy común entre los porteadores
públicos.25 Precisamente, ha sido a través del ejercicio metodológico
de la etnografía histórica que he logrado recopilar información sobre las
compañías privadas de autobuses que operaban rutas fijas. La mayoría
de estas compañías han sido identificadas en Bayamón, como parte de
otro proyecto etnológico asociado con esa ciudad.26
Colección El Mundo, Colección Puertorriqueña
El estudio del Tesauro27 me facilitó sobremanera la búsqueda de
noticias en la Colección El Mundo. Pude verificar las fuentes reseñadas
por Hostos, así como localizar otras que por alguna razón él y su equipo
de trabajo no identificaron o decidieron no incluir. La consulta de otros
diarios, como La Democracia, produjo muy pocos resultados. Esto en
parte obedece al enfoque que tuvieron los rotativos. El Mundo fue el
primer diario cuyo enfoque de noticias no se limitó a la discusión política
relacionados con la administración pública y la cuestión del estatus político y jurídico de la Isla. El espectro de noticias fue mucho más amplio.
Igualmente más amplio fue el número de periodistas y redactores a cargo de escribir la noticia. Asuntos relacionados con la provisión del transporte público no fueron tópicos de interés por parte de La Democracia,
como tampoco lo fue de El Imparcial, a menos de que existiera algún
tipo de conflicto o huelga. Las noticias publicadas en El Mundo exhiben
una importante limitación, manifiesta en términos generales en los medios de prensa hoy en Puerto Rico: todas las noticias relacionadas con
el transporte público se relacionan a situaciones y eventos ocurridos en
San Juan o su cercanía. El periódico ignora cualquier otro tipo de situación ocurrida en la Isla, incluyendo importantes centros urbanos como
Caguas, Mayagüez y Ponce. En estas municipalidades existieron sistemas de omnibuses, inclusive de autobuses urbanos, que fueron utilizados en servicio a rutas locales. Lamentablemente, es prácticamente
imposible escudriñar en su historia documental. La posible existencia
de expedientes y archivos documentales está en poder, posiblemente
de familiares de quienes fueron propietarios de las líneas de autobu88
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
ses, como ocurrió en Bayamón. Estas posibles piezas documentales no
existen para efecto de la consulta pública, y en muchos casos, como
encontré para la antigua compañía de Don Paco Covas en Bayamón,
cuando desapareció la empresa, lo que no fue transferido a sus nuevos
dueños, fue destruido, incluyendo fotografías, cartas y memorandas,
catálogos de piezas, órdenes de compra, recibos y facturas, entre otros.
La White Star Bus Line
Don Adolfo de Hostos hace referencia por primera vez a la White
Star Bus Line en una entrada para un artículo publicado en el periódico
El Mundo en el año 1926. El parte de noticia reseña que la compañía
había presentado su solicitud para operar una ruta entre San Juan y
Río Piedras haciendo uso de la “carretera nueva”. Tal carretera es hoy
la Avenida Luis Muñoz Rivera, aunque ésta consistía entonces de dos
carriles en dirección contraria28. De acuerdo a los documentos relacionados con la quiebra de la empresa, la White Star, o la “Star” como a
veces se le conoció, fue creada en 1926. Se puede afirmar que esta
empresa constituyó el primer sistema organizado en Puerto Rico de
rutas asignadas a un solo proveedor para la operación y administración
del servicio de transportación pública. Este tipo de sistema privado de
proveedor de transporte urbano no fue extraño a los centros urbanos en
los Estados Unidos, como tampoco lo fue en América Latina. Desde la
segunda mitad del siglo XIX, el servicio de transportación colectiva urbana en las ciudades estadounidenses era provisto por varias compañías
privadas, la mayoría reguladas por mecanismos locales (eje. reglamentación establecida por el condado o la ciudad) (Cudahy, 1999; Wright,
1992). Estos operadores ferozmente competían para acaparar las rutas
más rentables. Inclusive no era extraño encontrar a dos y hasta tres
operadores en una misma ruta disputándose el pasaje. El embotellamiento de tranvías y autobuses en las calles y avenidas más céntricas
de la ciudad eran la orden del día, así como los accidentes a veces
entre tranvías, entre tranvías y autobuses, y hasta con carretas tiradas
por caballo. El centro de ciudades como Filadelfia, Baltimore, Boston,
Buffalo, Chicago, Cincinnati, Cleveland, Nueva York y San Francisco
distaba mucho de ser un lugar acogedor. La pestilencia y contaminación de las calles dominaba el panorama urbano (Bregger, 2008;18-34;
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
89
Meyers & Spivak: 29-50; Roess & Sansone, 2012: 53-76; Ute, Hoffman
& Beach, 2011: 9-11, 37-60). Las ciudades no operaban estos sistemas
prefiriendo subastar o arrendar su administración y operación (Jones,
2010:11-26). Los gobiernos citadinos servían principalmente como entes financieros para proyectos de construcción, sobretodo de rieles subterráneos y elevados, debido al alto costo de estos proyectos y la poca
rentabilidad de su financiamiento. Para estos propósitos, las ciudades
imponían el cobro de arbitrios a las compañías de utilidades eléctricas,
de comunicaciones, gas y acueductos, dineros que utilizaban para el
financiamiento de proyectos de infraestructura. Las compañías operadoras del transporte urbano eran también descritas como compañías
de utilidades y se les fijaban arbitrios por concepto del combustible
comprado, así como otros impuestos relacionados con la operación y
renta de las rutas en servicio (Cheape, 1990; Post, 2010; Weiner, 2010:
11-17). La otra cara de la ciudad se caracterizaba por el abandono de
aquellas áreas vistas con muy poca rentabilidad o deseabilidad para los
operadores del transporte. Eran también zonas de arrabales urbanos y
segregación étnica y racial, caracterizadas por la pobreza y el hacinamiento (Harrington, 1997[1962]: 11-26; Ward, 1989: 150-177; White,
1993[1943]: 9-17; 31-45).
En América Latina, por ejemplo, también se desarrollaron sistemas
de tranvías y de autobuses muy similares a los antes descritos en las
ciudades estadounidenses. De todos estos sistemas destaca la historia
económica y cultural de “los colectivos” de ciudades como Buenos
Aires, Montevideo y Santiago de Chile. Durante la segunda mitad del
siglo XIX estos colectivos estaban constituidos por sistemas de tranvías eléctricos, en algunos casos, tirados por caballos, que competían
por acaparar el pasaje citadino. En la Ciudad de México y Bogotá también existieron sistemas muy similares de tranvías. No obstante, bien
temprano en el siglo XX comienzan a llegar los primeros autobuses, la
mayoría manufacturados por la alemana, Mercedes Benz. Estos autobuses, diseñados con pesadas carrocerías de camiones, eran mucho más
manejables y flexibles para su operación que los tranvías, y muy pronto
comienzan a competir, sustituir y desplazar a los tradicionales colectivos
sobre rieles (Ulanovsky & Achaval, 2005). La entrada de autobuses sin
embargo, añadió un importante componente distintivo a los sistemas
de colectivos y fue la propiedad del operador independiente, algo que
90
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
en Puerto Rico, como en otras partes de América Latina, vino a caracterizar al porteador del sistema del carro público y de la pisicorre, conocido
en la región con múltiples nombres. La individualidad de estos colectivos se expresó en los elaborados diseños, decorados y pinturas que
sus dueños utilizaron para distinguirlos, creando en el caso de Buenos
Aires, o como el caso de los “diablos rojos” de Ciudad de Panamá, un
verdadero arte urbano. Eventualmente, estos colectivos fueron reglamentados y regulados (Rogat, 2009). En el caso de Buenos Aires, Montevideo y Santiago, las regulaciones facilitaron la transición de estos
operadores independientes a compañías privadas dueñas de decenas y
hasta de miles de unidades, con contratos exclusivos para operar rutas
designadas. Hoy estas regulaciones son mucho más estrictas, eliminando prácticamente toda posibilidad para la subsistencia de operadores
independientes o de pequeñas asociaciones o agrupaciones choferiles.
Los sistemas para el transporte colectivo latinoamericano se están moviendo de manera amplia y masiva a sistemas fuertemente regulados
de guaguas/autobuses de rápido tránsito o lo que se conoce en inglés
como Bus Rapid Transit (BRT), y en español como “metrobús” (Cain,
Darido, Baltes, Rodriguez, & Barrios, 2006; Ardila Gómez, 2012).
En Puerto Rico la historia económica y cultural de estos sistemas
urbanos es muy diferente. Don Adolfo de Hostos identifica para el año
1909 a W. Bosh y Arturo Carreras como la primera empresa propietaria
de autobuses, u omnibuses, reseña que también aparece en el Boletín
Histórico de Puerto Rico de Don Cayetano Coll y Toste.29 Estas unidades debían ser de cabina abierta, tipo coche y no podían operar a “altas
velocidades”, siendo el límite de velocidad 25mph, de acuerdo a una
ordenanza de la Comisión de Servicio Público.30 El 25 de septiembre
de 1917 se creó la Santurce Line Incorporated que operaba una ruta de
guaguas a lo largo de la línea del tranvía que transcurría por lo que entonces se conocía como el Boulevard de la Ponce de León. No obstante, esta empresa tuvo que competir con precios y cabida con el tranvía
eléctrico, sistema que era mucho más confiable, mantenía un itinerario
de mayor frecuencia y llegaba hasta la isleta de San Juan. La empresa
no pudo competir y cesó operaciones el 15 de octubre de 1919.31 Cabe
destacar sin embargo, que uno de los socios accionistas de esta empresa lo fue Don Miguel Such, quien también será socio fundador de la
White Star. Para el año 1925 un parte de prensa publicado en el diario
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EN LA PARADA DE LA GUAGUA
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El Mundo indica que existen 200 dueños de guaguas agrupados en una
organización denominada “Sociedad La Defensa” (Núm. 1986, p. 3).
Añade también en otra noticia que en la isla existen 11,247 licencias de
motor aunque no precisa a qué tipo de vehículos éstas corresponden
(Núm. 2023, p1/5). Por otra parte y para ese mismo año, el rotativo
reseña el intento por parte de la Comisión de organizar la designación
de rutas y la manera en que éstas se van a operar. El primer intento
fue obligar a los operadores a identificar la ruta con letreros visibles, así
como la numeración de la unidad y licencia otorgada (21 de octubre de
1925, Núm. 4001, p.1). Éste será el primero de repetidos e infructuosos
intentos por parte de la Comisión para consignar algún tipo de ordenamiento para la provisión del transporte terrestre; enfrentando siempre
una feroz, y frecuentemente, violenta oposición por parte de los operadores independientes y el enfrentamiento de ésos con los dueños de
autobuses a los que la Comisión designaba las licencias y permisos de
operación.32
La White Star fue en sus orígenes un sistema muy novedoso para el
transporte colectivo al haber quedado en manos de un solo proveedor la
operación de unas rutas de transporte, en vez de múltiples proveedores
compitiendo por las mismas rutas. Este sistema de rutas fue también
eminentemente urbano, caracterizado por la designación fija de rutas,
con un itinerario fijo de salidas y la designación de paradas. A pesar de
esta novedad, su concesión por parte de la Comisión de Servicio Público no estuvo ajena a la controversia y oposición. Desde la asamblea
legislativa local se presentó una resolución para solicitarle al entonces
gobernador, Horace Mann Towner (1923-1929) que no sancionara con
su firma lo que se describía como “un monopolio”.33 A pesar de la oposición, la Comisión concedió el permiso para operar de manera exclusiva en San Juan, ocho rutas localizadas en San Juan (que incluyó Puerta
de Tierra), Miramar y Santurce. Eventualmente, se incluirá la zona de
Condado, en la medida en que ésta se urbanizó hasta el sector Villa
Palmeras (VIII, Núm. 2702, p.1). Acto seguido, en 1928, el entonces
Comisionado del Interior, firma una ordenanza reglamentaria destinada
a regular el tránsito de guaguas por las avenidas Ponce de León y la
recién extendida, Fernández Juncos.34 Este reglamento fue pensado
con el fin de sancionar a los operadores independientes de carros públicos quienes invadían la servidumbre de las rutas de la White Star y
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
le pirateaban a ésta el pasaje. Esto en la práctica no funcionó ya que la
Comisión carecía de los medios vigilantes para hacer valer su propia reglamentación, tarea que quedaba en manos de la Policía de Puerto Rico.
Las autoridades estadounidenses en la Isla vieron en la White Star
un sistema operario de rutas muy similar a los que existían en las ciudades continentales. La situación financiera del país era crítica y el gobierno contaba con muy pocas fuentes de financiamiento para cumplir
con la administración gubernamental, según había sido organizada por
las actas Foraker (1900) y Jones (1917). La mayoría de la población proletaria en la Isla recibía salarios demasiados bajos como para imponer
contribuciones sobre el ingreso. Así las cosas, el Procurador General de
Puerto Rico en 1929 sugiere que el Tesorero de Puerto Rico (Comisión
de Hacienda) cobre un arbitrio o “royalty” a la White Star por concepto
del monopolio de ser el único proveedor y por concepto del combustible
que compraba y utilizaba, tal y como se hacía en las principales ciudades
en los Estados Unidos35. Le corresponderá a la Comisión de Servicio
Público establecer este tipo de arbitrio, acción que la White Star habrá
de combatir, solicitando en varias ocasiones que se archive la petición
de arbitrios. (Año X, Núm. 3379, p.1) La empresa argumentaba que la
Comisión ni la Junta de Comisionados, podían imponerle un arbitrio sobre su operación y compra del combustible y cobrarlo a nombre del
“pueblo de Puerto Rico” porque ésta carecía de persona jurídica para
hacerlo. Eventualmente, la controversia legal llegará al Tribunal Supremo de Puerto Rico y luego a la Suprema Corte de los Estados Unidos,
la que resolverá la controversia en 1935 en contra de la White Star36.
Mientras se dilucida la controversia, la Comisión extiende la imposición
del arbitrio a los operadores independientes de carros públicos y omnibuses y a los propietarios de líneas de autobuses, lo que desata la ira
de las agrupaciones choferiles de operadores independientes, quienes
contaron con el respaldo de los editoriales del periódico El Mundo. (Año
XI, Núm. 3385, p.1 y Año XI, Núm. 3620, p.3)37
A pesar de los modestos intentos para racionalizar la operación de
la White Star Bus Line, ésta tuvo una vida económica y operaria muy
corta, de tan sólo 16 años. ¿A qué se debió entonces, su colapso y
quiebra? La compañía fue un sistema de rutas que se organizó antes de
que la primera y más completa reglamentación y regulación del transporte público fuera puesta en vigor por la Comisión de Servicio Público
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
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en 1935. En gran medida, el modelo operario implementado por la
White Star sirvió de base para lo que se conocerá como el Reglamento de Omnibuses. Éste reglamento organizó, reglamentó y reguló (al
menos en papel) la designación de rutas, itinerarios y operación de rutas a cargo de dueños de autobuses, así como las rutas de choferes y
proveedores independientes de carros públicos y de omnibuses (i.e.;
pisicorre). Todas las rutas tenían que ser asignadas por la Comisión y
los operadores tenían que ser autorizados mediante el expedito de permisos. Los choferes tenían que estar licenciados para operar vehículos
de motor38. Estas unidades para ser clasificadas como “autobuses”,
tenían que tener capacidad para 30 o más pasajeros sentados. A ese
momento, San Juan fue la única municipalidad donde se designaron un
total de ocho rutas asignadas a un sólo proveedor que no era un chofer
o dueño independiente de omnibuses, palabra que era utilizada por la
Comisión para denominar y diferenciar a los vehículos tipo guagua más
pequeños que los autobuses con cabida para entre 17 a 20 personas
sentadas, y que no eran carros públicos. Para inicios de 1940 la White
Star enfrentaba grandes problemas económicos. La esperada rentabilidad que suponía el cobro del pasaje no fue suficiente para amortiguar la
acumulada deuda de la compañía. Los documentos del caso de quiebra
presentados en el Tribunal de Distrito Federal en San Juan indican, que
la sociedad económica entre los asociados de la White Star era una tensa39. Esto fue así, porque existió entre ellos una expectativa equivocada
de que ésta sería una empresa altamente rentable y las ganancias se
originarían a corto plazo. Por otro lado, la empresa enfrentaba dos grandes deudas que se volvieron imposibles de pagar. Una deuda era con
la West Indies Oil Co40., subsidiaria de la Gulf Petrolum Co., empresa
a la que compraba principalmente el combustible y algunos productos
lubricantes. La otra deuda fue con la Corporación de Reconstrucción Financiera, una entidad gubernamental muy poco mencionada en nuestra
historiografía, que sirvió como ente financiero a proyectos promovidos
por la Puerto Rico Reconstruction Administration.
La Corporación facilitó en 1939 los dineros en la forma de préstamos, para que la White Star adquiriera las unidades que iba a necesitar
para operar la ruta entre San Juan y Río Piedras que había sido autorizada por la Comisión en 1936. Las unidades fueron adquiridas en 1940 a
la compañía American Twin Coach41, posiblemente también a la Yellow
94
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Coach42. Estas unidades eran muy diferentes a las que la White Star
tenía en su flota desde 1925 y 1930. Las viejas guaguas existentes
eran en realidad una camioneta de arrastre en cuya estructura (chasis)
se levantaba sobre un eje, una plataforma con una cabina para pasajeros. Estas unidades utilizaban gasolina como combustible. Las nuevas
unidades, por el contrario, eran guaguas con el motor en la parte posterior, impulsadas por diesel y con mucho más caballaje. La cabina para
pasajeros permitía acomodar hasta 35 personas sentadas. Las anteriores acomodaban un máximo de 25 personas sentadas. Estas unidades
American Twin Coach eran de transmisión manual, aunque las primeras
unidades con transmisión automática ya circulaban en los Estados Unidos. La White Star compró 10 nuevas unidades que fueron pintadas de
blanco con líneas color gris y cuya promoción y pintura estuvo a cargo
de la empresa Sherwin Williams®. Estas 10 unidades se añadían a las
30 guaguas modelo White Coach (o Yellow Coach), de 1925-1930. Estas unidades también estaban pintadas de blanco con los guarda-fango
pintados de color negro. La mayoría de las unidades llevaban el nombre
“SUNOCO”, (Sun Oil Company) empresa estadounidense localizada en
la ciudad de Filadelfia dedicada a la venta de derivados del petróleo,
combustible y lubricantes.
Los problemas económicos de la White Star aparecen referidos en
la correspondencia que de la propia compañía llegaba a La Fortaleza43.
Estos problemas no eran diferentes a los que también manifestaban
empresas como Porto Rico Railway Co. & Light & Power Co. entidad
que operaba el tren de pasajeros, la línea del tranvía entre San Juan y
Río Piedras y la producción y distribución eléctrica. El principal problema
de acuerdo a estas empresas, era el como balancear el cobro por servicios y pasaje con los costos de mantenimiento, infraestructura, equipos
y combustible y el pago de salarios, que aunque bajos, eran entendidos
como un factor negativo que incrementaba los costos de operación. A
mi juicio, las tarifas tenían que ser muy bajas debido a la extrema condición de pobreza de la clientela, aún cuando ésta se originaba entre unos
pequeños bolsillos de clase media urbana que había en la Isla y en San
Juan, Santurce y Río Piedras. La ausencia de una banca local sólida con
capacidad crediticia y capital suficiente, dificultaba aún más el financiamiento, el que era necesario para subsidiar la operación y compra de los
equipos, piezas y combustibles a proveedores en los Estados Unidos. El
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
95
transporte marítimo a la Isla, regido por los estatutos de cabotaje desde
el Acta Foraker de 1900, elevaba también, los costos de estos equipos
y materiales. De la lectura de la correspondencia se desprende que la
White Star, al igual que la Porto Rico Railroad, solicitaban de las autoridades locales un alivio en los arbitrios locales que se cobraban, facilidades de financiamiento y la búsqueda de algún tipo de mecanismo que
facilitara el subsidio a los precios reales que deberían tener las tarifas
para que la operación de estas empresas fuera solvente.
La situación económica de la White Star se agravó con la declaración
de guerra en diciembre de 1941 y la entrada en 1942 de los Estados
Unidos al escenario de la Segunda Guerra Mundial. El estado de guerra
estadounidense se tradujo en severos mecanismos de regulación y medidas como cuotas, para la adquisición y el uso de combustible, piezas
para vehículos motorizados y el caucho (goma)44. Otro factor que obró
en contra de la operación de la White Star fue la inhabilidad de la Comisión de Servicio Público para, sino eliminar, reducir, el impacto negativo
que tenía la competencia desleal de carros públicos y pisicorre operando
ilegalmente en las rutas asignadas a la White Star, pirateándole el pasaje. Esta histórica práctica entre los choferes independientes eventualmente, se volteará contra ellos mismos y es una de varias variables que
operan en su hoy virtual extinción. (Stinson Fernández, 2013a; 58-65)
La empresa operó ocho rutas que circulaban en la isleta de San Juan,
Puerta de Tierra, Condado, Miramar, y en Santurce, donde operaba principalmente en la Calle de Diego, la Calle Loíza (su principal recorrido), la
Calle San Jorge, la Calle Miraflores y la Calle Eduardo Conde. El tranvía
entre San Juan y Río Piedras operaba de manera exclusiva en la Avenida
Ponce de León. La sección del tranvía que recorría el sector del Condado hasta la Calle Loíza había dejado de operar antes de que terminara la
década de los 1930, aunque los rieles no fueron removidos hasta 1950.
La hoy Avenida Fernández Juncos existía pero no como la conocemos
hoy. Una parte significativa de su servidumbre estuvo ocupada por las
rieles de paso y las rieles de servicio del tren de pasajeros. A lo largo
del ser de esta avenida se localizaban ya, la aglomeración de arrabales
que tradicionalmente se conocerá como el Fanguito. El sector de Trastalleres era un sector proletario aledaño a la localidad de los talleres de
servicio y mantenimiento del tren. Los talleres de servicio del tranvía
eléctrico estaban localizado en Río Piedras.
96
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
La quiebra de la White Star en 1942 preocupó a la administración
del entonces gobernador estadounidense, Rexford Guy Tugwell. Inicialmente, Miguel Such tuvo un primer acercamiento con las autoridades municipales de San Juan para que fueran éstas las que se hicieran
cargo de la operación del sistema de rutas. (FOG-Caja #1431) Pero el
municipio rechazó el acercamiento. Simplemente, la municipalidad no
contaba con los recursos financieros para hacerse cargo de los autobuses y la operación de la moribunda compañía. La inevitable desaparición
del servicio de rutas inquietó sobremanera a Tugwell, un consumado
modernista, quien apostaba por una visión planificada para el desarrollo
económico centrada en la ciudad como eje de ese desarrollo. (Catalá
Oliveras, 2013: 40-45; 53-57, Namorato, 1988; 1992; Tugwell, 1968) En
aquellos días, Cayetano Coll y Cuchí, hijo de la importante figura del Dr.
Cayetano Coll y Toste, presidía la Junta de Comisionados, organismo
que entre otras cosas, supervisaba las funciones de la Comisión de
Servicio Público y el Departamento de Obras Públicas. Coll y Cuchí se
hace eco de Tugwell ante la posible desaparición de la operación de la
White Star. Su preocupación coincidió con su intensión de actualizar
y modernizar los obsoletos reglamentos que la Comisión de Servicio
Público mantenía para la designación y consignación del transporte
público. Un esfuerzo anterior en 1935 (Reglamento de Omnibuses)
dirigido a reglamentar el transporte, había sido minado por la tenaz y
violenta oposición de los operadores independientes (pisicorre-carros
públicos) en conjunto y apoyados por la dirección editorial del periódico
El Mundo. En esta ocasión, se volvió a repetir la posición del diario,
evidenciada en dos piezas editoriales publicadas, la primera el 25 de
abril de 1942, y la segunda el día siguiente, el 26 de abril de 1942. Subsiguientemente, éste publica un artículo sobre el caso que se ventilaba
en el Tribunal de Distrito Federal en San Juan el 5 de noviembre de
194245. En todos los casos, el rotativo cuestionó la capacidad de las
autoridades locales para administrar el sistema de rutas de la White
Star. Argumentaba que si el “gobierno no puede proveer mantenimiento y limpieza a las calles en San Juan, como [pretende] administrar …
el servicio”. (p.10) Deploraba también la posible acción gubernamental
como una intervención indebida en el transporte público. El gobierno
debía dejar que la competencia y el mercado decidiera sobre los mecanismos operarios de la oferta del servicio. La posición de los dueños y
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
97
editores del periódico no era altruista y no estaba exenta de intereses
económicos46.
Apuntes de conclusión
El final de la White Star Bus Line abre con la creación de la Autoridad
de Transporte de Puerto Rico en 1942. La “AT” como se le conoció,
tuvo una División de Autobuses que se hizo cargo de la operación de
las ocho rutas que tenía la White Star, y de otras que fueron creadas
antes e inmediatamente después de que la “AT” iniciara su operación
en 1944. La División de Autobuses tardó en iniciar operaciones, y ésta
e hizo por pasos. Las 40 guaguas que la División recibió que habían sido
embargadas a la White Star, solamente estaban en condiciones operacionales las 10 unidades American Twin Coach adquiridas en 1940. Las
restantes 30 unidades estaban inservibles. El primer informe que el
Ing. Roberto Sánchez Vilella presentó como el primer administrador de
la “AT” en 194547, indica que la mayoría de estas unidades estaban inservibles, que la mayoría habían sido carroñadas para poder vender sus
piezas y que otras simplemente, habían sido vandalizadas. Esto dificultó
la operación de la División que ahora tenía que adquirir nuevas unidades
en un momento en que estaban en vigor una serie de limitaciones y
cuotas a la manufactura y compra de vehículos y equipos de transporte
por motivos del estado de guerra declarado por al Administración de
F.D. Roosevelt en los Estados Unidos.
La White Star fue un experimento en el ordenamiento del transporte
colectivo en Puerto Rico que nunca tuvo oportunidad para su desarrollo.
La Comisión de Servicio Público estaba en aquellos días, como lo habrá
de estar a lo largo de su historia agencial, incapacitada para diseñar, ordenar y regular el transporte colectivo. Si bien es cierto, que la Comisión
si pudo organizar las rutas y operación de los servicios de líneas a cargo
de dueños de autobuses, como en gran medida fue el caso de la White
Star, nunca pudo regular, ordenar y sancionar el sistema de carros públicos y pisicorre. La ferra oposición de las agrupaciones choferiles, su
buena organización política y en gran medida, la violencia de sus acciones, sirvieron como factores políticos que mantuvieron a distancia la capacidad y voluntad de acción de quienes fungieron como comisionados.
Eventualmente, el concepto y estrategia urbanista (Sepúlveda, 1997)
98
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
que se asentaban con la creación de la Junta de Planificación y el particular énfasis que habrá de recibir la construcción vial en la Isla como eje
de una planificación espacial edificada de lo urbano, hará de la Comisión
una entidad irrelevante para efectos de política pública, marginada a la
licenciatura de un desordenado sistema de operadores independientes.
La tarea de investigar y detallar la historia cultural de la White Star
es una tarea inconclusa muy difícil de realizar. La documentación de
esta entidad es escasa con toda probabilidad, una buena parte de ésta
se ha perdido para siempre. La principal fuente de información sobre
la existencia de la White Star recae en los partes de prensa que se
publicaron en el rotativo El Mundo. Sin embargo, esta no es una fuente
neutral y está amañada por los intereses editorial de la empresa, así
como por las prioridades periodísticas y empresariales que tuvo para los
años de existencia de la White Star. La memoria histórica de la White
Star se ha perdido. La última generación que tuvo memoria viva de ésta
muy posiblemente desapareció para finales de la década de 1990 y la
primera mitad de la primera década del siglo XXI. Esta generación fue
una que nació entre 1905 y 1935, y vivió en San Juan y en Río Piedras
entre 1926 a 1944, teniendo quizá, la oportunidad de abordar una de las
guaguas de la White Star que recorrían las calles de la isleta de San Juan
o entre San Juan y Río Piedras. Yo tuve la oportunidad de encontrar
vestigios vivos de esa generación entre 1998 y el año 2002. Sin embargo, mi falta de experiencia etnográfica e etnohistórica, y mi crasa falta
de conocimiento documental sobre la White Star, me hicieron perder
la tan extraordinaria oportunidad para desarrollar lo que pudo y debió
haber sido, un proyecto de historia oral que rescatara las vivencias y las
memorias de la White Star. Hoy estoy convencido de que ese momento
se perdió; se me fue la guagua...
Notas
1
Este trabajo ha sido posible gracias a una sustitución de tareas que me
otorgó la Oficina de la Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Dra. Blanca
Ortiz Torres, quien acogió la recomendación que había hecho la Decana Asociada saliente, Dra. Maritza Barreto. Quiero agradecer al incomparable perso-
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
99
nal de la Colección Puertorriqueña de la Biblioteca General José M. Lázaro y
en particular, a su Directora, Prof. María Ordoñez, al igualmente insuperable
personal del Centro de Investigaciones Históricas, en particular a las profesoras, María Luque Villafañe, Directora del CIH, Miriam Lugo y la bibliotecaria
y archivista, Magali Cintrón Butler. Finalmente, también quiero agradecer al
excelente personal de archivo del Archivo General de Puerto Rico, y en particular, a la profesora, Marli Ferrer por su diligencia, apoyo, conocimientos y
entusiasmo.
Nota al(a) lector(a): Las referencias a los recursos primarios de archivos o
los partes de prensa sustraídos de la Colección del periódico El Mundo de la
Colección Puertorriqueña (UPR-RP) aparecen mayormente indicadas en notas
al calce. Algunas, para evitar la repetición y con ello, la confusión, aparecen
abreviadas en el texto principal.
2 Me refiero al proyecto etnológico que se inició en 1996 con el título, Antropología, cambio cultural y la cultura económica en la ciudad y los modos de
transportación y transito en Puerto Rico.
3 Defino el término sistema operativo de transportación colectiva como el
sistema e infraestructura diseñada, planificada, legislada y financiada con el
propósito de transportar a la mayor cantidad de personas posibles por viaje,
maximizando la frecuencia en el número de viajes de rutina que se pueden
hacer por zona o servidumbre geográfica y el número de personas en esa servidumbre. La efectividad planificada del transporte colectivo consigna la prioridad de uso de las vías existentes (vial) o incorpora unas a su diseño (rieles),
al menor costo posible y maximizando los recursos energéticos existentes
mientras planificar reducir su dependencia a fuentes no renovables, mientras
busca alternativas energéticas mucho más costo efectivas y renovables. El
diseño, planificación y operación de este tipo de sistema es pensado de manera longitudinal y constituye una inversión económica y social que resulta
un ahorro a los gastos personales destinados para el transporte y redunda
en un beneficio que incentiva otras actividades económicas en las áreas de
servidumbre. (2013b: 18-19)
4 En 1935 la Comisión de Servicio Público en su Reglamento de Omnibuses, hacía la distinción entre el operador de un carro público, el operador
de un ómnibus y el operador de un autobús. El carro público literalmente
era, y sigue siendo, un taxi de alquiler. Estos son operadores, o porteadores,
que operan en una ruta fija o bien, por encargo, como lo hacen hoy quienes
operan como “carros de shopping” en algunos centros comerciales como el
Santa Rosa Mall en Bayamón y San Patricio Plaza en Guaynabo. El operador
de ómnibus era por lo general, un operador independiente que trabajaba por
su cuenta o para un dueño de varias guaguas urbanas de pasajeros, pequeñas
en tamaño, entre 22 a 25 pies y con cabida para un máximo de 25 pasajeros
sentados. Este tipo de operador era similar al porteador público que hoy opera
guaguas tipo van (eje. Ford Transit) de su propiedad o alquilada, en una ruta
fija organizada en una asociación o hermandad, y a quien también se le conoce como pisicorre. (Stinson Fernández, 2013a: 12-17) La palabra autobús se
100
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
reservaba para denominar a la guagua tipo urbano con una medida promedio
de 30 a 35 pies de largo y con cabida para 40 a 45 pasajeros sentados. Estas
unidades por lo general eran propiedad de dueños independientes de líneas
que tenían rutas fijas asignadas para proveer transportación entre un pueblo y
otro, o como en el caso de San Juan, Mayagüez y Ponce, rutas fijas urbanas
operando dentro de una municipalidad.
5 Utilizaré la palabra guagua siempre y cuando quiera hacer uso del vocablo coloquial con el cual es conocido este vehículo en Puerto Rico, así como
en Cuba, República Dominicana y las Islas Canarias. En otro trabajo (Stinson
Fernández, 2012: 6-7) describo el posible origen del vocablo, según reseñado
por Don Adolfo de Hostos en su Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico,
Volumen #5 (1998), publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico,
y el uso que éste tiene.
6 Definir esta variable no ha sido una tarea fácil. El marco teórico a emplear, y la influyente incidencia de la Ingeniería como práctica y profesión en
la definición y uso del término “transportación” dificulta mucho esta tarea.
Esto se debe a criterios preferenciales no-humanos; no-sociales utilizados en
el diseño de estructuras y sistemas de transporte propios de la práctica de la
Ingeniería, los necesariamente no recoge la epistemología antropológica. Esta
última, subordina las preferencias en la práctica de la Ingeniería a variables antropocéntricas. Teniendo presente este aspecto, defino el principio de transportación vial como el diseño de una red vial que diversifique, densifique y
distribuya el flujo de la movilidad humana por la densificación de espacios edificados. El diseño vial debe facilitar el flujo de la movilidad de las actividades
humanas de transportación maximizando la dirección y espacio edificado y
utilitario diseñado y disponible para la mayor cantidad de actividades humanas
de producción, intercambio, reciprocidad y sociabilidad de esas actividades.
7 La Junta de Planificación y el Departamento de Transportación y Obras
Públicas (DTOP) identifican como corredor aquella carretera o autopista que
atraviesa y recorre dos o más municipalidades, como por ejemplo, son hoy
las vías PR#1, PR#2 y PR#3 entre muchas otras. Los conectores son aquellas
vías locales, generalmente, avenidas o calles principales, que conectan o sirven de puentes entre dos corredores. Ese es el caso por ejemplo de la Calle
Escorial y la Calle Andalucía en San Juan que conectan a la PR#23 (Avenida
F.D. Roosevelt) y la PR#17 (Avenida Jesús T. Piñero). Este concepto vial aparece con el Primer Plan Vial (eje. construcción de carreteras y caminos) que se
presentó en 1941 a la Junta de Planificación.
8 Don Adolfo de Hostos en su Tesauro de Datos Históricos de Puerto Rico
(Vol. V, p.569) identifica que para el 1923 habían en Puerto Rico unos 8,000
automóviles y vehículos de motor. Para el 1925 se habían expedido en la Isla
11,247 licencias de motor y para 1927 el negocio de ventas de automóviles y
vehículos de motor alcanzó la cifra de $1,305,000.00. En 1939 Paul G. Miller
(p. 446) identifica que hay 22,000 vehículos de motor, cifra que alcanza los
23,500 unidades para 1942, año en que los Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese año se impusieron severas medidas
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
101
restrictivas a la compra de vehículos y el uso de combustible y caucho, lo que
detuvo el crecimiento de estos números hasta 1948.
9 Evidencia de esta ruta existe hoy en Cataño en el trazo de la conocida
Calle del Tren en el casco urbano del poblado.
10 La línea de Tomás Kuilán había sido adquirida y operaba para finales de
los años setenta bajo el nombre de Silva Bus Line. La ruta entre Bayamón a
San Juan dejó de operar entre 1985 a 1986. La compañía sin embargo, se
dedicó al transporte escolar y al alquiler de guaguas.
11 Una investigación realizada por la Comisión de Asuntos Urbanos del
Senado de Puerto Rico y presidida por la senadora, Victoria Muñoz Mendoza
reveló en 1990, entre múltiples irregularidades, la cuestionable venta de esas
unidades por el precio consignado. El extenso informe, uno de los más voluminosos que se haya escrito sobre la AMA. También reveló prácticas como
la extracción de piezas de unidades en operación para el tráfico y venta a camioneros para su instalación en esos equipos de arrastre. Esta práctica, la que
todavía sigue presente, yo también la documenté en mi trabajo etnográfico y
se le conoce como “junkear” (carroñar) la guagua.
12 Existe una colección bibliográfica de tesis, la que casi en su totalidad corresponde al nivel de Maestría, principalmente en las áreas de Administración
de Empresas, Administración Pública, Ingeniería y Planificación relacionadas
con algún aspecto de la provisión del transporte público en Puerto Rico. Los
temas están relacionados, principalmente al sistema de rutas de los porteadores públicos, a la AMA y más recientemente, al Tren Urbano. Unos pocos
de estos manuscritos, todos tesis de Maestría de la Escuela de Planificación
de la UPR-RP hacen mención de la antigua Autoridad, así como de la White
Star. Importante también son los trabajos de Aníbal Sepúlveda (1988: 74-77;
1989) sobre la historia urbana de San Juan y de Santurce en los que también
se hace mención de estos dos sistemas. Existen otros dos tesis producidas
para el Programa Graduado en Historia de la UPR-RP. La primera es una tesis
de maestría de 2003 (Colom Silva, 2003) y la segunda es una disertación
doctoral bien reciente con fecha de 2012 (Escalante Rengifo, 2012). No obstante, ninguno de todas estas fuentes bibliográficas aborda la historiografía de
la White Star o de la División de Autobuses, como tampoco constituyen un
trabajo historiográfico sobre la provisión económica del transporte público en
la Isla. No obstante, estos trabajos no son objeto de discusión en el presente
escrito, y serán abordados en un escrito posterior.
13 La razón fundamental para incluir a estos países es que cada uno de
ellos posee extensas redes de sistemas operarios del transporte colectivo en
los que figura la guagua como el medio principal, ya sea éste para el uso urbano o de cercanías entre-ciudades (i.e.; intercity). También son países en los
que se manufactura guaguas para uso local y para la exportación. En ambos
casos, estos países cuentan con leyes, reglamentos y regulaciones que son
similares a las estadounidenses, y en muchos casos, mucho más abarcadoras.
14 Para una descripción más detallada de esta estrategia de investigación
102
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
bibliográfica y los resultados de ésta, puede ver la monografía titulada, En la
parada de a guagua; reflexión etnológica sobre la estrategia metodológica: investigación de archivos y fuentes primarias (I). Este trabajo está disponible en:
http://www.academia.edu/1940494/EN_LA_PARADA_DE_LA_GUAGUA_REFLEXION_ETNOLOGICA_SOBRE_LA_ESTRATEGIA_METODOLOGICA_INVESTIGACION_DE_ARCHIVOS_Y_FUENTES_PRIMARIAS_I_SPANISH_2012
15 Esto obedece a que la Comisión mantiene como expedientes activos
una considerable cantidad de documentos que no están relacionados a asuntos de recursos humanos y nóminas. Estas piezas no han estado disponible
para mi trabajo. (Stinson Fernández, 2013a: 34-37). Por otra parte, si están
disponibles los informes anuales de la entidad para los años entre 1919 y
1921. Éstos aparecen en el Fondo de la Oficina del Gobernador, Caja #707. En
estos informes no se hace referencia directa al transporte público, solamente
a las licencias conferidas a choferes de vehículos en general y las todavía pocas licencias de carros públicos, las que se hacían por municipio, no por rutas
porque éstas no existían. Los carros públicos operaban principalmente por
encargo y acuerdo entre pasajero(s) y porteador y el destino.
16 Al momento quedan muy pocas rutas en Puerto Rico que son operadas
por proveedores o dueños de compañías de autobuses. Una de esas rutas, y
posiblemente, la que tiene el mayor número de pasajeros diarios, es la ruta
entre Caguas y Río Piedras que opera Intercity Transit. Esta compañía administró las antiguas rutas del Metrobús I y el Metrobús Expreso para finales de
la década de los años de 1990 hasta mediados de la década del 2000, cuando
la británica First Transit asumió su gerencia. La ruta de Caguas a Río Piedras
tiene un frecuencia de salidas e intervalos de 20 minutos, con un 90% de
cumplimiento, operando en el horario de 5:30am a 6:30pm. La compañía utiliza guaguas de la desaparecida manufacturera FLXIBLE, que cesó operaciones
de manufactura para finales de 1995. Las unidades de 30’ de largo, están
relativamente bien mantenidas, considerando su avanzada edad operacional.
Cuatro antiguas unidades de 25’ propiedad de la AMA y que sirvieron en el
proyecto “agua-guagua” de 1990, y que eran del mismo modelo, fueron adquiridas para ser utilizadas como fuente de piezas y carrocería.
17 Conocida como la ley para la creación del Programa de Conservación
y Disposición de Documentos Públicos.
18 La AMA posee un espacio de almacén en el primer nivel del edificio
principal de las oficinas y talleres centrales de la empresa en el Barrio Monacillos en Río Piedras. El área de almacenamiento es cómoda y amplia, conteniendo filas de anaqueles repletas con cajas de documentos, expedientes, e
innumerables catálogos de piezas, equipos, hojalatería y modelos de guaguas
urbanas de todo tipo y tamaños. Yo visité esas facilidades en los años de
1997, 1999 y 2002. En aquellos días, la gerencia me pidió asesoramiento
para el manejo de esos documentos, asesoramiento para el que yo carecía
en aquellos días, del conocimiento y experiencia. No obstante, tuve el buen
sentido de orientarles a comunicarse con el Archivo General de Puerto Rico.
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
103
Al presente, existe un trabajo de colaboración y comunicación con el Archivo
que ha permitido trabajar en un inventario de documentos y expedientes. Ese
inventario revela que al menos, las 2/3 partes de las piezas documentales
están relacionadas con expedientes de recursos humanos, nóminas, beneficios, pago de contribuciones, seguro social, accidentes, seguros e incapacidad, órdenes de compra, recibos y facturas. Este tipo de documentación
está protegida por la Ley Núm. 5 de 1955 y por las leyes de privacidad al nivel
local y federal vigentes. Es muy posible que ésta nunca pase a formar parte
de un fondo documental a ser transferido al Archivo General para su eventual
catalogación pública y conservación.
19 Incluye, Correspondencia General, caja #197, caja #420, caja #430,
caja#441; Informes Anuales, caja #701, caja #721, caja # 759, caja #761, caja
#838, caja #843, caja #851; Subastas y Compras de Autobuses caja #2073
[1949-1954].
20 Esta caja contiene los informes anuales enviados por la Compañía Metropolitana de Autobuses a la Oficina del Gobernador entre los años 1953 y
1959.
21 Bajo la Autoridad de Transporte hay identificados una serie de documentos relacionados con los informes, procedimientos y venta de la antigua
compañía ferroviaria, American Railroad Co. y su sucesora, la Compañía del
Tren, caja #825, caja #862, caja #1985 y caja #2080, y una caja adicional identificada con correspondencia de la Street Railway System (caja #463) para los
años entre 1947 y 1948.
22 “Gremio de Cocheros de Ponce se oponen al establecimiento de un
servicio de guaguas”. El Mundo, Núm. 3055, 4 de septiembre de 1925, p. 6.
23 Este rotativo reseña las huelgas ocurridas entre 1936 y 1938. Particularmente describe la ocurrida en 1938 en el sector de la caña de azúcar a
la que se le unieron otros sectores laborales en la Isla, entre ellos el sector
de transportistas (aquellos quienes tenían el oficio y placa de “chofer”) que
incluyó a choferes independientes de carros públicos y de autobuses. La Democracia destaca la participación de los choferes de la White Star en San Juan
y de la Ponce Star Line en Ponce. Destaca también la intervención del recién
creado Partido Popular Democrático y la figura de Don Luis Muñoz Marín,
quien denunció como “monopolio a los empresarios dueños” de las líneas de
autobuses. Muñoz Marín entonces, apoyó el reclamo de los choferes independientes a la no regulación de rutas y la libre competencia. Las agrupaciones choferiles y sindicatos se comprometían a ayudar con la inscripción del
Partido Popular. (Villaronga, 2004: 46-49)
24
Don Adolfo de Hostos le asigna tales fuentes primarias a Don Cayetano Coll y Toste, no obstante, una revisión de los 14 tomos agrupados en ocho
volúmenes de la obra de Coll y Toste, no reveló mención alguna a líneas u
operadores del transporte terrestre, con la sola excepción de la concesión de
permisos para operar el tranvía de San Juan a Río Piedras, el tranvía de Cataño
a Bayamón, el Ferrocarril del Litoral entre San Juan a Ponce, el ferrocarril de
Añasco a Lares (nunca construido) y el ferrocarril de Arecibo a Lares, el que
104
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
tampoco fue construido. (1917; Vol. II, Tomo IV, 88-90). La única descripción
detallada a un operador que hace Coll y Toste es a Don Pablo Ubarri, quien
recibió la Real Orden para establecer el tranvía de San Juan a Río Piedras.
(1926; Vol. VII, Tomo XIII, 357-360).
25
No son pocos los porteadores públicos que operan rutas, como por
ejemplo, Guaynabo-Río Piedras, Cantera vía San José a Río Piedras y Río Piedras vía Las Monjas-Ave. Roosevelt hasta San Patricio, que han adquirido sus
unidades en segundas manos. Estas unidades en su mayoría son modelos
tipo “van”, con una cabina para acomodar hasta 20 pasajeros sentados(as), y
que fueron originalmente utilizadas en diferentes jurisdicciones en los Estados Unidos, como vehículos para los sistemas conocidos como “paratransit”
(la modalidad del programa “Llame y Viaje” que tiene la AMA para los usuarios con discapacidad y necesidades especiales) o por sistemas del transporte
escolar que administran los distritos escolares. Con frecuencia las butacas o
sillas para los pasajeros son añadidas en Puerto Rico por el propio porteador.
Estos vehículos por lo general son adquiridos luego de haber cumplido por lo
menos, 10 años de servicio, antes de recibir la autorización que los decomisa
y permite así su venta como unidades de segunda mano.
26 Estos proyectos son: Diseño etnográfico de un sistema de rutas para
un sistema de transportación colectiva en masa en Bayamón (1999-2003) y
Bayamón: relato etnológico e histórico acerca de la transición entre el pueblito
y la ciudad (2010).
27 Se utilizó la edición impresa en cinco volúmenes que hizo la Editorial de
la Universidad de Puerto Rico (1992-2001) y el tarjetero original que produjo el
propio Don Adolfo de Hostos con su grupo de trabajo cuando ocupó las funciones de ser el Historiador Oficial de Puerto Rico entre 1940 y 1946. El tarjetero está disponible en el Centro de Investigaciones Históricas en la Facultad
de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras.
28 “Solicita permiso de la CSP para operar ruta de San Juan a Río Piedras
por carretera nueva”. El Mundo. 11 de febrero de 1926, Núm. 5001, p.2.
29 La información aparece también en el Fondo del Archivo Municipal de San
Juan en el Archivo General de Puerto Rico, Caja #25-#28. También aparece
para el año 1910, la Porto Rican Express Company y la Consolidated Express
Company. Ambas compañías fueron registradas por M. Drew Carrel, quien
fungía como “Acting Secretary of Porto Rico”.
30 En 1925 el Club Rotario de San Juan había presentado una querella
ante la Comisión de Servicio Público contra los operadores independientes de
guaguas quienes viajaban entre San Juan y Río Piedras. Éstos eran acusados,
además de ser “vehículos fantasmas”, de manejar a “altas velocidades”, en
exceso de 40mph. La querella fue presentada por el abogado, Ruíz de Val. El
Mundo, Núm. 1979, p1/2.
31 Fondo del Archivo Municipal de San Juan, Caja #25, expediente #301.
Archivo General de Puerto Rico.
32 A mediados de 1924 ya los dueños de carros públicos y choferes independientes se habían opuestos en una vista, a que la Comisión regulase la
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
105
designación y operación fija de rutas e itinerarios. Argumentaban que la Comisión no tenía autoridad para regularlos. (Núm. 2068, p.1) Estos operadores
entendían que la Comisión solamente podía regular a los dueños de líneas de
autobuses, pero no a ellos que operaban “carros” y cuya operación estaba
basada en el alquiler o arredramiento de sus servicios. No fueron pocas las veces que este sector encontró cobijo a sus reclamos en las páginas editoriales
de El Mundo. El periódico va a ser instrumental a lo largo de las décadas de
1930, 1940 y 1950 como tenaz opositor para el ordenamiento del transporte
colectivo en la Isla, prefiriendo defender el sistema de proveedores independientes (pisicorre), “libremente” compitiendo en el mercado por pasajeros.
33 El Mundo, Año VIII, Núm. 2692, p. 3 (1927). Comenzando en el 1927
el rotativo comenzó a designar el volumen de sus tiradas diarias. Frecuentemente, sobre todos en la década de 1940 hasta 1955, hubo dos tiradas del
periódico, una por la mañana y otra en las tardes.
34 El Mundo, Año IX, Núm. 2821, 29 de mayo de 1928, p.15.
35 El Mundo, Año X, Núm. 3368, p.1.
36The People of Puerto Rico vs White Star Bus Line. (July 10, 1935). Petition-Benjamin J. Horton (Attorney General of Puerto Rico), 266 US 606; 56
S.Ct. 123; 80 L.Ed. 430; 10/07/1935.
37 La Comisión si atendió un petición de la White Star relacionada a la
pérdida de pasaje como consecuencia del uso de fichas y monedas falsas
entre muchos de sus pasajeros depositadas en sus alcancías. La Comisión
autoriza a la White Star a producir y vender unas fichas (“tokens”) para que
éstas fueran utilizadas como pago al momento de abordar la guagua. El Mundo, Año XII, Núm. 4099, p.3, 2 de julio de 1931. Las fichas también serán
utilizadas como método de pago por la División de Autobuses de la Autoridad
de Transporte y por la AMA hasta 1972, cuando el costo del pasaje cambie a
la tradicional peseta, 0.25¢.
38 Hasta 1930 la Comisión había regulado mediante licencias a los choferes de vehículos de carga. Así aparece el oficio de “chouffer” en los censos
de 1920 y 1930. Estas personas debían exhibir una placa con su número de
licencia que tenía que estar ceñida a la correa de su pantalón. Mi bisabuelo,
Juan Fernández Ibáñez, tenía el oficio de “chouffer” y trabajaba para la empresa de distribución y carga San Miguel localizada en el muelle #9 en San
Juan.
39 White Star Bus Line Inc. vs District Court of San Juan, 60. PPR 348,
349-350 (1942).
40 No debe ser confundida con la empresa que hoy lleva el nombre, fundada en 1961 y con base en Antigua, dedicada al almacenamiento y distribución
de productos derivados del petróleo y combustible. También distribuye combustible al nivel detal en el Caribe oriental bajo el nombre de marca, Rubis®,
sustituyendo a Texaco®.
41 La American Twin Coach fue una empresa localizada en Cleveland, Ohio,
dedicada a la manufactura de autobuses urbanos y trolebuses urbanos en los
Estados Unidos entre los años de 1927 y 1955, año cuando fue adquirida por
106
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
FLXIBLE (Grumman Flxible). Los primeros autobuses de esta empresa fueron
introducidos por la White Star. No obstante, la Autoridad de Transporte de
Puerto Rico continuó adquiriendo unidades de esta empresa entre los años
de 1944 y 1953 cuando unidades de General Motors fueron introducidas, luego de una disputa por la otorgación de una subasta, que fue eventualmente
anulada por el propio gobernador, Luis Muñoz Marín.
42 Identificar los modelos de las guaguas no ha sido fácil, y es una tarea
inconclusa. Los documentos hasta ahora examinados, no revelan los modelos de las unidades y las compañías a las que fueron adquiridas. Tampoco
revelan si las unidades utilizadas por la White Star eran guaguas nuevas, o
compradas en segundas manos. La primera evidencia documental sobre una
subasta ocurrirá con la primera compra de guaguas que hará la División de
Autobuses de la Autoridad de Transporte de Puerto Rico en 1944 y 1945. Para
poder identificar los modelos de las guaguas y los años de manufactura, me
he valido de las pocas fotografías que hay disponibles de las guaguas de la
White Star y mi colección personal de fotos históricas de modelos de guaguas
manufacturadas en los Estados Unidos para ese tiempo.
43 Fondo de la Oficina del Gobernador [FOG] White Star Bus Line, Correspondencia 1932-1941, Caja #1431.
44 “Hoy se verá el caso de la compra de la White Star”, El Mundo, XXIII, 5
de noviembre de 1942, p5 y p. 10.
45 “¿Cuál es la idea: empeorar?”, 25 de abril de 1942, p. 10; “Las contradicciones de Don Cayetano”, 26 de abril de 1942, p.6; “Hoy se verá el caso de
la compra de la White Star Line”, 5 de noviembre de 1942, p.5/10; El Mundo,
XXIII.
46 Al presente estoy trabajando en otro escrito que lleva por título, En la parada de la guagua: Etnohistoria, economía y genealogía cultural del transporte
colectivo; la División de Autobuses de la Autoridad de Transporte de Puerto
Rico (1942-1957). En ese trabajo voy a presentar la relación que hay entre la
cantidad de anuncios comerciales, la designación de espacios y tamaño de los
anuncios relacionados con la venta de automóviles en Puerto Rico y la posición asumida por los editores y dueños del periódico El Mundo. Una sección
del trabajo explora el paso incremental de la venta de estos espacios y lo que
esto representó en la forma de ingreso para el periódico.
47 Fondo de la Oficina del Gobernador, [FOG] Caja #817, Archivo General
de Puerto Rico.
JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ
EN LA PARADA DE LA GUAGUA
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Vol. 7 • Núm. 1 • 2014 • pp. 113-140
LA “NIÑA DE CAGUAS”…
O EL CAZADOR CAZADO.
REFLEXIONES SOBRE OBJETIVIDAD Y
FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL A TRAVÉS
DE LA OBRA DE JACK DELANO
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
Recibido: 9 de diciembre de 2013
Aceptado: 10 de febrero de 2014
Abstract
Entre los años de 1935 al 1943, un equipo de fotógrafos de la
sección histórica de la Farm Security Administration (FSA), bajo
la dirección de Roy E. Stryker, desarrolló un extenso proyecto
de documentación fotográfica sobre las condiciones de vida
de miles de familias de agricultores, afectadas por los efectos
de la “Gran Depresión” y la sequía que azotaba gran parte del
país. Hoy en día muchos críticos aún consideran los archivos
de la FSA –con sobre 180,000 imágenes fotográficas– como
el primer y más importante proyecto de fotografía documental en la historia de los Estados Unidos. Como parte de dicho
equipo, Jack Delano visitó Puerto Rico en 1941, y luego a partir
de 1946, levantando un vasto cuerpo de material fotográfico
sobre las condiciones sociales y económicas de la isla. El presente trabajo intenta deconstruir los discursos aún vigentes
respecto a la objetividad en los procesos de creación de la llamada fotografía documental. A través del análisis de la cultura
de trabajo impuesta por Stryker sobre su equipo de fotógrafos,
y de las prácticas desarrolladas por éstos, se establece el impacto de la agenda editorial y de las manipulaciones del artista
sobre el referente y el documento visual registrado. En especial se analizan las concepciones de Delano sobre el balance
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
113
entre lo estético y lo documental, y se ilustran los efectos de
dichas concepciones a través de varias de sus más conocidas
imágenes fotográficas.
Palabras clave: Fotografía, fotografía documental, Farmer
Security Administration (FSA), Jack Delano, Roy E. Stryker,
objetividad, estética visual, imágenes visuales
Abstract
Between 1935 and 1943, a group of photographers of the historic section of the Farm Security Administration (FSA), under
the direction of Roy E. Stryker, went on to develop an extensive photographic project to document the living conditions of
thousands of families of agricultural workers, affected by the
“Great Depression” and the extreme drought which hit hard
most of the country. Today many critics still consider the FSA
archive – with over 180,000 photographic images – as probably
the first and largest example of documentary photography in
the history of the United States. As part of that team, in 1941,
and later on after 1946, Jack Delano visited Puerto Rico, developing a vast collection of photographic material related to the
social and economic conditions of the island and its people.
Our purpose in this work is to try to deconstruct those discursive elements still present in contemporary thought regarding
the “objectivity” in the creation process of the so called “documentary photography”. Through the analysis of the practices
and working culture imposed by Stryker to his photographers,
we are able to identify the significant impact that the editorial
agenda and the artists manipulation had over both the referent
and the final visual document. Special attention is given to analyze Delano’s conceptions and practices related to the appropriate balance between aesthetics and documentation in the
creation of the photographic image, as illustrated through the
consideration of several of his most acclaimed visual works.
Keywords: Photography, documental photography, Farmer Security Administration (FSA), JacK Delano, Roy E. Stryker, objectivity, visual aesthetics, visual images
114
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
In my view, a photograph should
not pretend to ‘represent’ reality. The
best it can do is ‘interpret’ reality. It
cannot tell the complete truth, but it can
try to get the essence of the truth.
–Jack Delano
Unos meses atrás me encontraba frente a mi computadora repasando varias imágenes fotográficas de Puerto Rico producidas por Jack
Delano. No tuve el privilegio de conocer a Delano, quien falleció en
1997 tras haberse establecido permanentemente en Puerto Rico desde
1946 junto a su esposa Irene, talentosa artista gráfica. Delano, fotógrafo
norteamericano de origen ucraniano, visitó Puerto Rico a partir de 1941
como empleado de la “sección histórica” de la Farm Security Administration (FSA), con la encomienda de documentar las condiciones de vida
de los agricultores beneficiarios de los programas de dicha agencia en la
isla. En realidad, Delano había sido enviado a fotografiar dichos programas en las vecinas Islas Vírgenes. El viaje a Puerto Rico fue una escala
previa no planificada, a sugerencia de su jefe en la FSA, Roy Stryker.
Tras el intermedio de los años finales de la guerra mundial, una segunda
y más extensa visita en 1946 (esta vez auspiciado por una beca Guggenheim), sirvió para afianzar una relación muy personal e íntima con la
isla y su gente, relación que llevaría a su residencia permanente y a una
fructífera vida de contribuciones artísticas y culturales al país.1
La mayor parte de las imágenes fotográficas producidas por Jack
Delano para la FSA, tanto sobre Puerto Rico como de otras regiones
del este y sur de los Estados Unidos (EUA) las cuales visitó previo a su
incursión en la isla, forman parte del inmenso fondo de sobre 180,000
negativos y fotografías de dicha agencia depositados en la Biblioteca del
Congreso (LC), y las cuales están accesibles para uso de todo público,
incluso sin derechos reservados, en la división de impresos y fotografías de dicha entidad.2
Mientras examinaba las fotografías de Delano en mi computadora,
una compañera de trabajo exclamó, apuntando hacia una de las imágenes en pantalla, “esa es la niña de Puerto Rico Mío”. Se trataba de la
foto de una niña, “hija de trabajador agrícola, cerca de Caguas” (según
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
115
él mismo la describió), tomada en su primer visita de 1941, y la cual utilizó posteriormente como imagen de portada para su libro “Puerto Rico
Mío”, publicado en 1990 como secuela de una exposición fotográfica
auspiciada por el Smithsonian Institution.3 En parte fue para mí una sorpresa la reacción tan espontánea de la compañera. Digo en parte, pues
fue algo inesperado en ese momento. Pero por otro lado, tuvo algo de
comprensible. El acervo fotográfico que Jack Delano desarrolló sobre
las condiciones de vida del pueblo puertorriqueño, en su mayoría entre
los años de la gran depresión y los años de la postguerra, por lo general
reflejan un estilo que va más allá de la simple documentación. Aunque
el archivo fotográfico desarrollado por la FSA entre 1937 y 1943 es considerado por muchos como uno de los más importantes proyectos de
fotografía “documental” de la historia,4 sin dudas la formación y sensibilidad artística de Delano (quien era además artista gráfico, músico y
compositor), impartía a sus imágenes un elemento emotivo y anímico,
el cual nunca fue disimulado por su creador. El propio Delano expresaba
con claridad la intencionalidad subjetiva de su fotografía por sobre la
función documental: “…I think all photographs are important historical
documents that preserve an instant of time…But documentary photography do much more than show us what things looked like…I feel impelled to probe and probe into the depths of society in search of the essence of truth. What impels me to click the shutter is not what things
look like, but what they mean”.5 Su jefe en la FSA también tenía
muy claro la sensibilidad subjetiva detrás de las fotos de Jack Delano,
en comparación con otros fotógrafos dentro de dicha agencia. Stryker
consideraba a Delano como una persona “profundamente sensitiva”,
con un talento especial de resumir mucho en una sola imagen.6
La fotografía, tanto como proceso y como objeto, es en sí misma un
ente cultural. Refleja las cargas valorativas y culturales de su creador,
así como de sus editores y de todos aquellos que intervienen en su uso,
manejo y difusión. Refleja también los valores y visión de mundo de nosotros, los receptores, los que recibimos sus múltiples mensajes –tanto
los de su registro “objetivo”, como los connotados en su creación– y la
interpretamos, adscribiéndole nuestros propios significados y acervos
culturales.
La fotografía de Delano se presta a la perfección para propiciar estos encuentros culturales y lecturas valorativas. La niña de Caguas es
116
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
uno de esos muchos ejemplos, y uno muy especial sin dudas. Cabe
preguntar, por ejemplo, ¿por qué razón Delano escogió esta imagen,
entre los miles de negativos que produjo sobre la isla durante más de
40 años, para adornar la portada de “Puerto Rico Mío”? Como todo
título, la intencionalidad es clara. Texto e imagen van de la mano. En
el rostro de esa niña Delano quiso resumir “su” Puerto Rico. En esa
búsqueda de “la esencia de la verdad”, alejándose con toda intención
del fútil manto de neutralidad, el fotógrafo/artista establece una abierta
declaración de relación afectiva, más aún una exclamación posesiva,
sobre un Puerto Rico que conoció en una época crítica de transición, y el
cual vio transformarse paulatinamente durante esas cuatro décadas. El
libro de hecho es una síntesis de la exposición del mismo nombre y en
la cual el fotógrafo trató de desarrollar un discurso visual de contrastes
entre el Puerto Rico de los años cuarenta y el de los ochenta. Sin temor
a equivocarnos, podríamos asegurar que con el paso de los años, la niña
de Caguas ha tomado un aura de imagen icónica dentro de la vasta obra
de Delano; una de esas ocasiones especiales en que una imagen toma
“vida propia”, y reclama un lugar privilegiado en la memoria colectiva
de sus receptores, quizás mucho más allá de la intención original de su
creador.7 En una conferencia reciente dictada por su hijo Pablo Delano,
también fotógrafo de profesión, éste ineludiblemente presentó la imagen de la niña de Caguas tomada por su padre, indicando que la misma
incluso ha llegado a ser descrita por muchos como “la monalisa puertorriqueña”, sin dudas haciendo paralelismos entre la sonrisa insinuada y
subyacente de la obra maestra de Da Vinci, y lo que se antoja (en nuestra propia lectura valorativa de la imagen), como una dulce y resignada
melancolía, también sutil y reprimida, de la infante cagueña.
¿Cómo nació esta fotografía?, ¿cómo una imagen que a todas luces
comunica y provoca este tipo de lecturas emotivas pudo ser producida por un fotógrafo cuya misión y función rutinaria era “documentar”
hechos relativos a los clientes de una agencia gubernamental? Cabe
aquí deconstruir uno de los mitos generalizados relativos a la “objetividad” de la llamada fotografía documental. Y qué mejor ejemplo para
hacer esto que considerar el casi venerado archivo de la FSA. La Farmer
Security Administration (FSA) –conocida originalmente como la “Resettlement Administration” (RA-1935)– fue establecida formalmente en
1937, al adscribirse la antigua RA bajo el Departamento de Agricultura
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
117
“Niña, hija de un trabajador agrícola, cerca de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-048743-D)
federal. El creador y jefe de la FSA, desde sus inicios, lo fue Rexford
Tugwell, joven profesor de economía de la Universidad de Columbia, y
quien más adelante se convertiría en el último gobernador norteamericano designado de Puerto Rico (1941-1946). Tugwell formó parte del famoso “Brain Trust”, un pequeño y selecto grupo de intelectuales y académicos que elaboraron la base teórica que llevó al poder al Presidente
Franklin D. Roosevelt, y que más tarde sirvieron de base a sus políticas
de reforma social bajo el “Nuevo Trato”. Tanto la RA como la FSA eran
entidades federales creadas para implantar programas innovadores dirigidos a ayudar al creciente número de agricultores y sus familias afectados por los estragos aún prevalecientes de la depresión económica
de inicios de la década del treinta. En el caso particular de los estados
del suroeste, las penurias económicas fueron agravadas por un extenso
e intenso período de sequía, el cual convirtió cientos de miles de hectáreas agrícolas en páramos desérticos. El llamado “Dust Bowl” causó
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
especial estrago en regiones de Texas, Oklahoma, Kansas, Colorado y
Nuevo Méjico, provocando la migración y reasentamiento de miles de
familias de agricultores empobrecidos hacia California y otros estados
de la costa oeste.8
Producto de su experiencia académica en Columbia, Tugwell desarrolló una fuerte convicción en el poder de la información gráfica para
informar y trasmitir los mensajes deseados a sus diversas audiencias,
fuesen éstas el público en general o las propias élites de poder en los
distintos estratos del gobierno federal que incidían en la toma de decisiones y en la asignación de recursos para sus programas. Por ello
creó la llamada “Sección Histórica” de la FSA, cuya función esencial
era recopilar información visual, a través de fotografías, tanto de las
condiciones de vida de los agricultores desplazados, como del avance
e impacto positivo de los diversos programas de la agencia. A la cabeza
de dicha sección Tugwell nombró al joven Roy E. Stryker, quien fue
estudiante suyo en Columbia y del cual conocía su gran interés y habilidad en el manejo de la información gráfica y las imágenes visuales.9
Rápidamente Stryker estructuró un pequeño y talentoso grupo de fotógrafos, a los cuales asignaba regiones, por lo general rurales, las cuales
cubrían en viajes itinerantes que tomaban entre una a varias semanas.
Del talentoso grupo de fotógrafos de la FSA emergerían con el tiempo
nombres que alcanzarían gran notoriedad en el campo de las artes visuales: Walker Evans, Dorothea Lange, Edwin Rosskam, Theodor Jung,
Russell Lee, Arthur Rothstein y Marion Post Wolcott. Otros fotógrafos
se unieron al grupo en los años finales de la agencia (1941-1943), entre
éstos Gordon Parks, John Vachon y Jack Delano.
La figura de Stryker es fundamental para entender el trabajo realizado en la Sección Histórica de la FSA, y en especial, para considerar en
su justa perspectiva la naturaleza de su agenda y prácticas en la producción y manejo de sus archivos fotográficos. Un estudio de la persona de
Stryker, y su concepción de la función de los recursos “documentales”,
ponen de manifiesto la fuerte influencia que tiene el editor en la construcción de los mensajes y discursos visuales. Sin ser fotógrafo, Stryker
desarrolló una incuestionable adhesión a la utilización de la fotografía
como apoyo del mensaje escrito durante sus años universitarios. Fue
precisamente su profesor de economía en Columbia, Tugwell, quien en
1925 lo reclutó para reforzar con gráficas, fotografías e ilustraciones un
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
119
proyecto de publicación sobre las condiciones socio-económicas en los
Estados Unidos (American Economic Life). Aunque el libro no llegó a
publicarse, el proyecto brindó a Stryker la oportunidad de desarrollar sus
habilidades en la búsqueda y manejo de material gráfico, principalmente
fotografías, de multiplicidad de fuentes. Más allá de la identificación de
archivos y fondos visuales, en la práctica Stryker fue desarrollando una
visión particular, una filosofía relativa al manejo de dichas imágenes de
forma tal de apoyar y justificar los mensajes deseados. Un ejemplo de
ello fue la forma en que utilizó para el proyecto una serie de fotografías
del ya reconocido fotógrafo Lewis Hine, a las cuales incluso les alteró
los calces descriptivos originales para proyectar mensajes totalmente
distintos. Las fotos de Hine, en su mayoría relativas a las condiciones
de trabajo de niños, mujeres y obreros, fueron utilizadas por Stryker
para connotar expresiones valorativas sobre las relaciones de clase y
conflictos obrero-patronales.10
Para Stryker era claro que la fotografía debía responder, consciente
y sistemáticamente, al mensaje que se quería comunicar. La “cultura”
documental que Stryker estableció en la FSA respondía a su convicción
sobre el valor de la tarea encomendada. Podría afirmarse que se consideraba a sí mismo como una especie de “historiador nacional”, con
la misión de acumular y preservar para futuras generaciones un acervo
de imágenes, no meramente sobre las familias agrícolas desposeídas,
sino sobre la vida social y económica, rural y urbana, de los Estados
Unidos.11 Stryker desarrolló una serie de mecanismos de control para
asegurar la cantidad, calidad y relevancia de las fotografías producidas
por su equipo de trabajo. Previo a cada viaje, los fotógrafos eran provistos de un gran cúmulo de datos estadísticos e información relativa a la
región a visitar, incluso con anotaciones respecto a los tópicos y temas
que debían conocer antes de adentrarse en dicha comunidad. Es claro
que, con toda esta información contextual previa, el acercamiento del
fotógrafo estaría ya predispuesto, o condicionado de antemano para observar, buscar, captar ciertos temas prioritarios para Stryker. Pero esto
no era suficiente. Más allá de información de contexto, Stryker preparaba y entregaba a cada fotógrafo un guión (“shooting script”), con una
lista de temas y escenas específicas que debía al menos intentar cubrir
en su tarea. En términos generales, casi todos los fotógrafos que trabajaron bajo Stryker en la FSA, expresaron en algún momento que los
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Serie fotográfica de un cráneo de buey, Dakota del Sur
(Arthur Rothstein, 1936. FSA, LC)
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
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famosos “shooting scripts” eran más bien unas guías generales, y que
no se pretendía ni obligaba a ejecutar los mismos al pie de la letra. No
obstante, la agenda y las directrices sobre lo que era prioritario fotografiar estaban de esta forma claramente establecidas. Es incuestionable
que dichas prioridades eran determinantes en la mente de cada fotógrafo al momento de buscar, seleccionar y de oprimir el obturador.12
Con esta atmósfera de trabajo, podemos entender la forma en que
los fotógrafos de la FSA (incluyendo Delano, en la etapa tardía de la
agencia), forjaron una praxis referente a lo justificable al momento de
desarrollar “fotografía documental”. Ello llevó incluso a prácticas de manipulación abierta del referente fotográfico, con miras a reforzar el mensaje deseado. Sin dudas un ejemplo impactante de esta práctica –y que
acarreó un gran escándalo público para Stryker y la agencia– ocurrió en
mayo de 1936, de manos de Arthur Rothstein.
Según indica James Curtis, en su trabajo analítico sobre la fotografía
de la FSA,13 Rothstein (hacia ese momento el más joven de los fotógrafos en el equipo de Stryker, con veintidós años de edad), había sido
asignado a documentar las condiciones de sequía extrema en las grandes planicies de Dakota del Sur. A las afueras de un pequeño pueblo del
suroeste de dicho estado, Rothstein se topó con un cráneo enblanquecido de un buey, sobre el terreno agrietado por la sequía. De inmediato
Rothstein intuyó que la combinación del cráneo y el suelo desgastado
era un referente simbólico perfecto para connotar uno de los mensajes
preferentes de Stryker y la FSA; esto es, enfatizar los estragos que
conllevaba la mala utilización y el desgaste innecesario de los terrenos
agrícolas. Entusiasmado por el resultado de su primer acercamiento,
Rothstein, sin darle mucho pensamiento, se dio a la tarea de experimentar con distintas variaciones sobre el tema, moviendo el cráneo en
varias ocasiones y tomando diferentes tomas en distintos ángulos. El
joven fotógrafo movió el cráneo y lo puso junto a unos arbustos, al lado
de un cáctus, y mirando en distintas direcciones (véase serie fotográfica en la página anterior). Finalmente, la segunda de sus tomas (un
acercamiento del cráneo, con la sombra de sus cuernos en proyección
alargada), fue escogida por Rothstein y sometida a sus superiores en
la FSA. Aunque de inmediato Stryker quedó encantado con la toma,
muy pronto varios periódicos locales comenzaron un ataque implacable
en contra de Rothstein, Stryker y la FSA, indicando que dicha agencia
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
usaba fotografías falsas y manipuladas, para exagerar las condiciones
de sequía en la región con propósitos políticos.14 Este escándalo afectó
significativamente la labor de la FSA en su etapa inicial, y persiguió a
Rothstein por más de cincuenta años en su carrera.
Como bien indica Curtis, si bien es cierto que Rothstein movió y
manipuló el cráneo, ello lo hizo en el “buen espíritu” con que otros de
sus compañeros en la FSA también estaban acostumbrados a reordenar, componer o estructurar sus sujetos, bajo la premisa de que, toda
fotografía –incluso la llamada “documental”– requiere de un elemento
estético para ser realmente efectiva.15 Dorothea Lange, sin dudas uno
de los más famosos talentos de la FSA bajo la égida de Stryker, nos
provee un segundo ejemplo de lo que hemos ido consignando como
“intencionalidad subjetiva” en la construcción de la llamada fotografía
documental. En marzo de 1936, en el condado de Nipoma, California,
Lange capturó la imagen de la esposa de un trabajador agrícola desposeído. Dicha imagen, a la cual eventualmente se le designó bajo el título
de “Madre Migrante”, causó tal impacto dentro y fuera de la FSA, que
incluso muchos historiadores y críticos de las artes visuales la consideran posiblemente como la más importante imagen de fotografía documental creada en los EUA durante el pasado siglo.
“Madre Migrante” se convirtió rápidamente en portaestandarte del
tipo de trabajo que Roy Stryker anhelaba desarrollar en la sección histórica de la FSA. La misma no solo sirvió para adornar infinidad de portadas de libros y folletos de la agencia, sino que por años sirvió de apoyo
visual a diversas campañas mediáticas de servicio público. No obstante,
al igual que en el ejemplo anterior de Rothstein y su “cráneo”, el proceso
de creación de “Madre Migrante” nos provee una oportunidad especial
para evaluar el rol del fotógrafo en la forjación del registro fotográfico,
así como para sopesar en su justa perspectiva el precario balance que
puede existir entre la documentación visual “cruda” y la búsqueda de
perfección estética. Tal como fue el caso de Rothstein, Lange desarrolló
una serie de entre seis a siete tomas, en un lapso de tan solo unos diez
minutos, antes de arribar a esa última toma que satisfizo sus aspiraciones estéticas. La progresión de esta serie ilustra con claridad la forma
en que los fotógrafos de la FSA (en este caso Lange), van construyendo
o estableciendo la escena deseada a través de la selección, descarte,
inclusión y manipulación de los sujetos que encuentran en un ambiente
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
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“Madre Migrante”, Nipomo, California
(Dorothea Lange, 1936. FSA, LC-USF34- 009058-C)
natural, o “desorganizado” desde su perspectiva. La primera foto de la
serie presenta un grupo mayor de personas –la madre y al menos cuatro
niños– en un ambiente natural y desprevenido.
Las siguientes imágenes ilustran la forma en que Lange, de forma
gradual pero sistemática, va descartando sujetos para concentrarse
paulatinamente en la figura de la madre y el infante en sus brazos. La
primera en ser descartada es la niña más adolescente. Posteriormente
establece varias poses con las otras niñas. Ya en las últimas tomas,
Lange rota el ángulo del encuadre en posición vertical, lo cual adscribe
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Serie “Madre Migrante”, Nipomo, California (Dorothea Lange, 1936)
a la imagen un aire o estilo más del tipo “retrato” (“portrait”, en inglés),
y finalmente, aparenta balancear la composición total de la escena añadiendo a la otra niña. No obstante, desde el punto de vista estético y en
términos de valor simbólico o de connotación anímica, sin duda “Madre
Migrante” gana su mayor fuerza expresiva tras el acierto de Lange al
lograr que ambas niñas alejen sus rostros de la cámara, y sirvan de marco al semblante severo, tosco y pensativo de la mujer. Según expresa
Curtis, toda esta dinámica, literalmente de creación artística, ocurrió de
forma muy rápida. Bajo las sugerencias de la fotógrafa, paulatinamente ocurrió una “metamorfosis” que fue aprovechada por Lange para
capturar una imagen que “se imprimiría en la memoria de la cultura
americana”.16
En estos dos ejemplos vemos en juego la combinación de diversos
factores que sin duda incidían continuamente en la labor de los fotógrafos de la FSA al momento de desarrollar su agenda de fotografía
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
125
Serie “Madre Migrante”, Nipomo, California (Dorothea Lange, 1936)
“documental”. Por un lado, la labor de documentar personas, lugares y
eventos relacionados con los programas agrícolas gubernamentales estaba claramente condicionada por la estructura y directrices de trabajo
impuestas por Stryker, relativas a lo que era prioritario, relevante y necesario cubrir. No importa cuánta “libertad” tuviesen los fotógrafos dentro
del estilo de trabajo impuesto por su editor y jefe, la agenda estaba
trazada. Por otro lado, al acometer dicha agenda, los fotógrafos trataban
de impartir su propia sensibilidad artística, intentando establecer no solo
un registro escueto de la realidad, sino también un legado estético que
a su vez pudiese realzar el impacto efectivo de la imagen.
126
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Estas dinámicas del proceso de creación de la fotografía documental
eran reconocidas, aceptadas y defendidas por los fotógrafos de la FSA,
incluso por el propio Jack Delano. Una entrevista concedida por Delano
a Richard Doud en 1965 para el Smithsonian Institute es muy reveladora
en este sentido. Hablando sobre los efectos de su formación artística
en su labor fotográfica, Delano indica que su entrenamiento en las artes
gráficas influyó mucho en la importancia de la “composición, el balance
en la fotografía”… llegando a un punto en que ponía “mucho cuidado
componiendo las fotografías en ese sentido”.17 De inmediato Delano da
como ejemplo una fotografía favorita suya, de una joven negra de pie en
una puerta, mientras al fondo del pasillo se observa a su abuelo sentado
en un sillón. Delano señala que esta imagen “fue cuidadosamente compuesta, muy formal”, pero a la vez sentencia que, “es tan documental
y directa como cualquier otro trabajo que estuviesen haciendo en ese
momento”.18
“Interior de una casa rural, Greene County, Georgia”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-044563-D
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
127
En esta entrevista, Delano establece con suma claridad su convicción de que, como artista, al fotógrafo le es natural trabajar en la composición estética de la imagen, y que ello no minimiza de forma alguna
el valor intrínsecamente documental del registro fotográfico. Expresa
Delano:
JACK DELANO: I didn’t always move people around and put them
where I wanted to because I thought it would make a good composition. But I think that I was always looking for compositions
that already existed as such in shooting…I don’t agree with the
idea that a documentary photograph has to be nature in the raw
–I mean just as it is. If I have to move somebody in order to make
it composed better, I don’t think that in any way detracts from
the documentary value of the photograph because that isn’t what
“documentary” photograph means to me. It isn’t something that
you happen to see. But a documentary photograph is an expression of the essence of what you are seeing.
RICHARD DOUD: It’s getting the most out of it, even if you have
to move people.
JACK DELANO: Of course.19
En un momento dado de esta entrevista, casi en su parte final,
Delano afirma, con serena convicción –“nunca se nos hubiera ocurrido a ninguno de nosotros simular (“fake”) nada”. Nuevamente, esta
convicción estuvo siempre basada en esa concepción de que la fotografía documental no es otra cosa que “la expresión de la esencia” de
lo que se ve. En ocasiones, no obstante, le fue necesario racionalizar
ese dogma para aceptar situaciones incómodas o embarazosas. Tal fue
el caso de cuando fue asignado a fotografiar un grupo de prisioneros
negros en Greene, Georgia. Justo cuando iniciaba a tomar sus fotos,
el guardia penal ordenó a los reos a “bailar para el fotógrafo”. Delano,
muy nervioso, continuó cumpliendo su encomienda, pero luego en su
cuarto de hotel reflexionó sobre la humillación que representaría para
esos hombres verse obligados a bailar para un extraño, como si fuesen “animales amaestrados”. Sin embargo, luego trató de racionalizar
la situación pensando que, dado que tenían una guitarra, de seguro esa
escena de baile forzado en algunos momentos sería algo común, y por
lo tanto merecedor de documentar.20
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
“Convictos en la cárcel del condado, Greene County, Georgia”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-044770-E)
Otro ejemplo de manipulación, o composición con abierta intencionalidad de parte de Delano, es reseñado con cierto grado de satisfacción por él mismo al referirse a una de sus más conocidas fotografías.
En septiembre de 1940, Delano se encontraba en Connecticut, fotografiando agricultores de fincas de tabaco. Allí se topó con un matrimonio
de granjeros polacos, Andrew Lyman y su esposa. Al intentar fotografiarlos en la puerta de su casa, Delano los notó muy “tiesos”, muy
serios. De hecho, inicialmente la esposa no quería que tomaran su foto,
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
129
“El Sr.y la Sra. Andrew Lyman, tabaqueros polacos”, Connecticut
(Jack Delano, 1940. FSA, LC-USF346-T01-041573-D-B)
pues se sentía que no estaba bien vestida para ello, por lo que le tomó
mucho trabajo convencerla para que participara. Finalmente, Delano exclamó: “señor Lyman, creo que se le están cayendo sus pantalones”.
La reacción inmediata de sorpresa y risas del matrimonio fue captada
por el lente de Delano, en una imagen que ha pasado a ocupar un lugar
especial en su extenso catálogo.
Con relación a esta fotografía, en sus memorias, Delano nos provee
un revelador pasaje reflexivo respecto a lo que él llama la “naturaleza y
moralidad” de la fotografía documental. Enfatizando que, precisamente
esas sonrisas era lo que “él quería”, ya que esa era la naturaleza real
de los Lyman, Delano plantea con cierto grado de dureza: Was that
130
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
cheating? Should I have photographed them just as they stood, posing
so seriously for their portrait? Was it right for me to interject myself into
the situation? Perhaps some purists, with their exaggerated notion of
“reality”, would think my intervention improper. But to me, a photograph is not reality. Is only an interpretation of reality. I do not believe that
photographs do not lie. They lie all the time – though not intentionally,
of course. In my view, a photograph should not pretend to ‘represent’
reality. The best it can do is ‘interpret’ reality. It cannot tell the complete
truth, but it can try to get the essence of the truth. For me, the Lymans
enjoying a good laugh was much closer to what they were really like
than the Lymans standing stone-faced before the camera.21
Este concepto de lo que es “la esencia de la verdad”, “la esencia de lo que se ve”, se repite de forma consistente, mejor, con vehemencia, en el desiderátum fotográfico de Jack Delano a través de toda
su carrera profesional. Al igual que otros colegas suyos en la FSA, como
Dorothea Lange, Arthur Rothstein o Walker Evans, la tarea de “documentar” los diversos lugares, situaciones y personas que le eran asignadas, era acometida por Delano con una perspectiva, una sensibilidad
ineludiblemente artística. Su técnica era fotográfica; su aproximación
humana, personal. En la búsqueda de capturar esa “esencia” de lo que
tenía ante sí, Delano no tenía reparos para intervenir con sus sujetos,
con miras a materializar en lo posible aquella composición visual que
mejor pudiese captar, ilustrar y preservar el mensaje deseado. Tal como
lo expresa Cartier-Bresson, uno de los más reconocidos fotógrafos del
siglo XX, en su ensayo donde intenta definir las fuerzas que llevan a ese
“momento decisivo” de capturar la imagen, “si una fotografía busca
comunicar su sujeto en toda su intensidad, la relación de la forma (composición) debe ser rigurosamente establecida…lo que la cámara hace
es simplemente registrar la decisión hecha por el ojo…”.22
Con esta perspectiva, volvamos y consideremos nuevamente el proceso creativo detrás de la “niña de Caguas”. Al igual que sucedió en
el caso de Dorothea Lange con su icónica “Madre Migrante”, o con
Rothstein y su debatible “cráneo”, la muy reconocida imagen de Delano no fue producto espontáneo de un encuentro fortuito. Tal y como
vimos en los casos de referencia anteriores, Delano desarrolló una serie
de tomas, a través de un proceso gradual y sistemático en el que fue
probando, ensayando composiciones, añadiendo y descartando, hasta
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
131
“Hijos de trabajador agrícola, cercanías de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34- 048750-D)
llegar al objetivo deseado. En total Delano produjo al menos cinco (5)
tomas distintas en las que aparece la niña. Al examinar las imágenes de
esta serie en archivo en la Biblioteca del Congreso, el primer hallazgo
que resalta y que es de pocos conocido, es que en un principio la niña
no estaba sola, sino que era parte de un grupo de tres niños, ella y dos
varones aparentemente mayores.
La descripción del pie de foto establece con claridad que se trata
de un trío de hermanos, hijos de un trabajador agrícola en un barrio de
Caguas. Esta primera vista grupal fue tomada desde un ángulo inferior,
con el cielo de fondo, quizás buscando aislar las figuras de otros objetos
o personas en su entorno. Aunque los tres niños por igual se muestran
muy serios, quizás incómodos ante el lente del fotógrafo, es innegable
que la niña aparenta reflejar un estado anímico mucho más afectado
por la situación. El hecho de que sea la figura central en la composición,
de que sea la de menor estatura, que estuviese flanqueada y en parte
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
“Hijos de trabajador agrícola, cercanías de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-048778-D)
tapada por los dos varones mayores, y que sea la única que esquiva al
fotógrafo, con su mirada hacia el suelo, en conjunto hace inevitable que
nos fijemos en ella. Según progresa la toma de imágenes de Delano,
podría inferirse que resultó para el fotógrafo un reto el ir ganando acceso a la niña, no solo en el aspecto visual, sino más aún anímico. En
las siguientes dos tomas, Delano ensaya combinaciones en las que el
denominador común es la niña, retratada individualmente con cada uno
de sus hermanos. Es claro que ya el fotógrafo, en su sensibilidad, la ha
identificado como el sujeto, el tema principal.
En esta toma anterior es inevitable considerar el entrejuego de las
miradas de ambos hermanos. Por primera vez la niña mira directamente
al lente, quizás como resultado de algún gesto o palabras del fotógrafo,
el cual evidentemente ya logró captar su atención. Su hermano por su
parte ya no mira al fotógrafo, sino que su vista está dirigida a su hermana menor. Su mirada da pie a multiplicidad de conjeturas y especu-
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
133
“Hijos de trabajador agrícola, cercanías de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-048763-D)
laciones. Aparenta ser una mirada fuerte, quizás de molestia. ¿Le habrá
incomodado que su pequeña hermana sea la que reciba mayor interés o
atención del fotógrafo? Irrespectivo de cualquier interpretación, la mirada del niño hace problemático el uso efectivo de esta imagen, además
de que la toma capta la figura de otras personas en su trasfondo. Acto
seguido, una segunda combinación.
En esta segunda composición, desde el punto de vista técnico y
estético, se percibe un desbalance entre la figura del hermano mayor,
que ocupa la mayor parte del encuadre, mientras que es la pequeña
niña la que continúa proyectando el mayor impacto emotivo. Con toda
probabilidad estas fotos se hicieron con gran rapidez, en unos pocos
minutos. No obstante, es claro que Delano captó de inmediato el valor
subyacente en el semblante de esta niña, el cual no varió a través de
todas las tomas, no empece a que lograse que mirara hacia el lente.
Convencido de que “la esencia” de este momento radicaba en dicho
134
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
“Hija de trabajador agrícola, cercanías de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-048774-D)
semblante, el fotógrafo concentra su atención en la niña y hace un primer intento de aislarla.
De forma similar al procedimiento de Dorothea Lange según iba aislando la figura de su sujeto principal en “Madre Migrante”, instintivamente Delano rota el lente de su cámara para un encuadre vertical,
buscando el formato de retrato. Aunque está más cerca de lograr lo que
es ya su claro objetivo, el hombro del hermano representa una interferencia visual. Además de esto –y quizás más importante– ha perdido
nuevamente la mirada de la niña, quien vuelve a mirar hacia el suelo,
quizás avergonzada o incómoda por tanta atención del desconocido.
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
135
No existe información a la fecha que nos pueda brindar detalles más
íntimos sobre la dinámica personal y humana que se desarrolló entre
Jack Delano y esa pequeña niña en la vecindad de Caguas ese día de
1941. No obstante, es evidente que el fotógrafo hizo un esfuerzo adicional. En una última toma, con el lente nuevamente en posición horizontal, Delano logró un gran acercamiento, aislando totalmente el rostro de
la niña, del cuello hacia arriba, excluye su ropa, excluye sus hermanos,
la choza, todo su entorno. La “esencia de lo que se ve”, la “esencia de
la verdad”, se concentra en su rostro despeinado, ligeramente inclinado a la derecha, cual alegoría de Botticelli, en su nostalgia reprimida,
en su mirada, enmarcada en un horizonte rural difuso, cual alegoría de
Da Vinci. Todas estas inferencias subjetivas, fuertemente cargadas con
nuestra personal tara valorativa, así como infinidad de interpretaciones
adicionales, son testimonio del impacto cultural de esta imagen, la cual
sin duda ocupa un lugar de privilegio en el panteón icónico de nuestra
historia como pueblo.
“Niña, hija de un trabajador agrícola, cerca de Caguas”
(Jack Delano, 1941. FSA, LC-USF34-048743-D)
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Contrario a su intervención con los esposos Lyman, a los cuales hizo
reir con un truco para captar lo que él consideraba su verdadera naturaleza, en este caso Delano no intentó de forma alguna alterar el semblante de la niña, tratando de forzar una alegría que no estaba presente. Este
era el primer viaje de Delano a Puerto Rico. En sus memorias dejó muy
claramente establecida su primera y profunda impresión sobre la isla, y
sobre todo, sobre los puertorriqueños. Delano resumió dicha impresión
en dos palabras: pobreza y dignidad. Según expresó, tanto él como
Irene no podían hacer menos, “que admirar el espíritu de un pueblo que
no permitía que su pobreza afectara su auto-estima”.23 En la mirada de
la “niña de Caguas” Delano sin dudas intuyó esa mezcla de sufrimiento
y dignidad. Con toda probabilidad es por ello que escogió esta imagen
para representar en portada su “Puerto Rico mío”.
Dice Susan Sontag, en su exquisito ensayo sobre la fotografía, que
“fotografiar es apropiarse de lo fotografiado”.24 El fotógrafo puede visualizarse como el cazador, que va capturando, apropiándose de lo que
queda registrado permanentemente en el soporte fotográfico, sea este
mecánico, análogo, o como en nuestros días, digital. No caeremos en
el extremo de decir que la fotografía “mata”, como sentencia Carlos
Jiménez, pero coincidimos en su analogía de que, como “Medusa”,
la fotografía “petrifica” al que se atreve mirar su rostro.25 Pero es más
complejo aún. A la mirada del cazador se impone la mirada del “otro”. Y
ese día de 1941, en los ojos tristes de la niña de Caguas, Jack Delano no
pudo evitar quedar él mismo capturado y petrificado para la posteridad.
La silueta del fotógrafo en los ojos de la niña conjuga la metáfora final
del cazador cazado.
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
137
Notas
1 Para una relación más detallada de la vida y obra de Jack Delano, véase su autobiografía, Photographic Memories. Smithsonian Institution Press.
Washington/Londres, 1997
2 Para acceder a la colección fotográfica de la Biblioteca del Congreso puede utilizar la siguiente dirección electrónica: (http://www.loc.gov/pictures/).
3 Jack Delano. Puerto Rico Mío. Four Decades of Change. Smithsonian
Institution Press. Washington/Londres. 1990, portada y página 222
4 F. Jack Hurley. Portrait of a Decade. Roy Stryker and the development
of Documentary Photography in the Thirties. Lousiana State University Press,
1972.
5 Delano. Photographic Memories…, Op. Cit. páginas 214-215 (énfasis
nuestro).
6 Comparando los estilos de Delano y del afamado Russell Lee, Stryker
decribía a este último como un “taxonomista”, en el sentido de que Lee procuraba describir en sus fotografías, con lujo de detalles, la mayor cantidad
posible de información sobre lo fotografiado. Delano, por su parte, según
Stryker, era “el artista”, y como artista, se preguntaba “cuál imagen puedo
tomar que diga ‘esto es Vermont’ “. Hurley, Portrait of a Decade…, Op. Cit.
página 148.
7 Tal como fue el caso de “Madre Migrante” de la afamada compañera
fotógrafa de Delano en la FSA, Dorothea Lange, cuya fotografía de una madre
recolectora de granos californiana y sus niños se convirtió sin dudas en la fotografía más famosa de la FSA, evocando simbolismos de lucha y estoicismo
ante la adversidad económica de la Gran Depresión. Véase James Curtis.
Mind Eye, Minds Truth. FSA Photography Reconsidered. Temple University
Press, Philadelphia, 1989, páginas 45-68.
8 El impacto social de estas oleadas migratorias fue recogido por el autor
John Steinbeck en su novela “The Grapes of Wrath” (1939), la cual fue llevada al celuloide por el director John Ford en 1940.
9 Sobre el desarrollo de la relación académica y de trabajo entre Tugwell y
Stryker, véase Hurley, Portrait of a Decade…, Op. Cit.
10 Curtis. Mind Eye, Minds Truth…, Op. Cit. página 8.
11 Idem, página 10.
12 El propio Delano señala sobre las directrices de Stryker: “His instructions to us about to what to photograph were often quite detailed. I did not
resent his ‘shooting scripts’, which were often lengthy and very specific, because as I got to known him better I realized that there were not orders and
that I could take many liberties if I felt it advisable”. No obstante, más adelante Delano reconoce que existía una agenda que cumplir y muchas presiones para apoyar con imágenes los mensajes oficiales: “…I also realized that
Stryker was under constant pressure from the FSA supervisors to get the
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
kind of ‘public relations’ pictures they wanted”. Photographic Memories…,
Op. Cit. página 34.
13 Curtis. Mind Eye, Minds Truth…, Op. Cit., páginas 70-76.
14 El periódico FORUM señaló a la foto de Rothstein como “una joya entre
las fotografías falsas…”, y sobre el cráneo, lo tildó como “…un objeto de
utilería que resulta muy útil cuando el fotógrafo necesita retocar sus fotos con
un toque de lo grotesco” (traducción nuestra). Ibid.página 75.
15 Ibid., página 76.
16 Ibid., página 65. Hay que indicar que, en un gesto adicional de manipulación, posteriormente la propia Lange alteró la imagen de “Madre Migrante” en el laboratorio para eliminar un dedo pulgar de la mano izquierda de la
madre, el cual ocultaba ligeramente el rostro del infante en su regazo. Las
versiones posteriores y que circulan regularmente son de la imagen original
inalterada.
17 Oral History: Interview with Jack and Irene Delano, 1965 June 12. Archives of American Art, Smithsonian Institution. Capturado electrónicamente en
http://www.aaa.si.edu/collections/interviews/oral-history-jack-and-irene-delano13026.
18 Ibid.
19 Ibid.
20 Delano, Photographic Memories…, Op. Cit., página 39.
21 Ibid., página 55.
22
Henri Cartier-Bresson. The Decisive Moment. Ensayo contenido en
The Mind’s Eye: Writings on Photography and Photographers. Aperture, Nueva York, 1999, página 32 (traducción nuestra).
23 Delano. Photographic Memories…, Op. Cit., página 82.
24 Susan Sontag. Sobre la fotografía. Alfaguara, 2006, página 16.
25 Carlos Jiménez. Los rostros de Medusa. Estudios sobre la retórica fotográfica. Universidad Nacional de Colombia. 2002, página 17.
REFERENCIAS
JORGE L. CRESPO ARMÁIZ
LA “NIÑA DE CAGUAS”… O EL CAZADOR CAZADO
139
Fuentes Primarias
Fondo documental del archivo fotográfico de la Sección Histórica de la Farmer
Security administration (FSA). Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos,
Catálogo en línea de la Prints and Photographs Division. Todas las fotografías
de la FSA depositadas en la Biblioteca del Congreso están disponibles sin
restricciones y son de dominio público (http://www.loc.gov/pictures/).
FUENTES SECUNDARIAS
Cartier-Bresson, Henri. The Decisive Moment. Ensayo contenido en The
Mind’s Eye: Writings on Photography and Photographers. Aperture,
Nueva York, 1999
Curtis, James. Mind’s Eye, Minds Truth. FSA Photography Reconsidered.
Temple University Press, Philadelphia, 1989
Delano, Jack. Photographic Memories. Smithsonian Institution Press. Washington/Londres, 1997
__________. Puerto Rico Mío. Four Decades of Change. Smithsonian Institution Press. Washington/Londres. 1990
Hurley, F. Jack. Portrait of a Decade. Roy Stryker and the development of
Documentary Photography in the Thirties. Lousiana State University
Press, 1972
Jiménez, Carlos. Los rostros de Medusa. Estudios sobre la retórica fotográfica. Universidad Nacional de Colombia. 2002
Oral History: Interview with Jack and Irene Delano, 1965 June 12. Archives
of American Art, Smithsonian Institution. Capturado electrónicamente en http://www.aaa.si.edu/collections/interviews/oral-history-jackand-irene-delano-13026
The Photographs of Jack Delano. Introducción por Esmeralda Santiago. Serie
Fields of Vision. Biblioteca del Congreso, Washington D.C., 2010
Sontag, Susan. Sobre la fotografía. Alfaguara, 2006
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Vol. 7 • Núm. 1 • 2014 • pp. 141-156
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO
DE EXPRESIÓN LITERARIA O DEL
POR QUÉ “DEBERÍAMOS HACER
MÁS EJERCICIOS PERO HACEMOS
CÓMICS”.
ENTREVISTA A
ROSAURA RODRÍGUEZ
Y OMAR BANUCHI
BREVE INTRODUCCIÓN
Después de gozar de cierto auge en la década de los 1980 y 1990, y
posteriormente de una merma en interés (no sólo en Puerto Rico), parecería que el mundo de los cómics en el país está tomando un segundo
aire. Publicaciones tales como Cándido culto, de Cristián Guzmán Cardona, Soda Pop Anthology, de Rosa Colón y Carla Rodríguez, y el grupo
de trabajo de Pernicious Press, demuestran la vigencia y vitalidad del
cómic como medio artístico y de expresión literaria. A esto se añade la
recién apertura de varias tiendas y galerías dedicadas a este medio. En
un elemento que resulta novel, los advenedizos artistas de cómics han
logrado insertarse en espacios comunes con artistas de otros medios,
particularmente escritores, participando en conjunto en una diversidad
de foros, ferias y actividades culturales. Es un desarrollo cultural y artístico significativo que nosotros en Ámbito de Encuentros creemos es
pertinente resaltar y reseñar.
Originado en el 2011, el cómic Días, de los creadores Rosaura Rodríguez y Omar Banuchi, es una de las muestras más recientes y reconocidas de la creciente escena del cómic puertorriqueño. Días pretende
ser un cómic autobiográfico, en donde no obstante se entrecruza la
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
141
realidad de los autores con la ficción. A través de numerosas historias
que parten de la cotidianidad de los autores, que a su vez deviene en cotidianidad compartida, se relatan asuntos que van desde lo banal (como
el tiempo perdido en el trabajo, el tiempo de espera en alguna oficina, la
observación de las gallinas en el patio, etc.) hasta asuntos que rayan en
el ámbito del análisis y crítica social (como el reclamo por el rescate del
espacio público, la promoción de una ética en armonía con la naturaleza
y el mundo animal, la problemática de las relaciones paterno-filiales,
entre otros). La riqueza textual y visual del proyecto ha hecho de Días
una lectura imprescindible no sólo para efectos de diversión, sino que
también ha irrumpido en las aulas universitarias.
Lo que a comienzos fue un proyecto completamente autogestionado –realizado, impreso y distribuidos por los creadores– goza hoy
de una difusión mayor a nivel local e internacional gracias a la publicación del primer volumen de esta serie (compuesto originalmente de 12
números) en formato de novela gráfica por la editorial Libros AC. Actualmente está en su segundo volumen, y los creadores incluso han entrado en colaboración con otros medios tales como la revista Cruce y 80
grados, publicando web comics y anticipos de las versiones impresas.
Ámbito de Encuentros tuvo la oportunidad recientemente de
sentarse a conversar con los creadores de Días, Rosaura Rodríguez y
Omar Banuchi, sobre los orígenes del cómic, su proceso de creación, la
escena actual de este en Puerto Rico, y sobre otros proyectos. Publicamos a continuación el fruto de esta conversación.1
Entrevista a Rosaura Rodríguez y Omar Banuchi
Ámbito de Encuentros (ÁE): ¿Cómo ustedes describirían el proyecto de
Días?
Rosaura Rodríguez (RR): Días es en esencia un cómic autobiográfico
de dos jóvenes ya graduados de universidad que están poco a poco
insertándose en el mundo laboral, en los struggles [luchas], de las cotidianidades de vivir en Puerto Rico. En esencia en eso se basa, dentro
de eso es que suceden las historias, es pues un conjunto de historias
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Omar Banuchi y Rosaura Rodríguez, creadores de Días
cortas que se convierten en Días. Esa sería la descripción del cómic
Días, pero también podríamos hablar de Días como el colectivo, que por
nuestra parte tenemos otros proyectos que usualmente tienen toques
autobiográficos –aunque no siempre queramos–, pues con el colectivo
Días hacemos o nuestros cómics individuales u otros proyectos puntuales. Estamos en proceso de seguir expandiendo nuestros proyectos,
variando un poco, y explorando otras cosas.
Omar Banuchi (OB): Rosaura lo cubrió bastante completo…
RR: En términos de cómo comenzó el proyecto…
OB: Básicamente los dos queríamos hacer un trabajo juntos, visual, habíamos pensado hacer un abecedario para niños pero se estancó la idea,
nunca prosperó. Entonces espontáneamente, sin pensarlo mucho, pensamos en hacer un cómic autobiográfico. Autobiográfico porque era el
medio en el que mejor podíamos expresar nuestros propios intereses.
Ese mismo día que decidimos hacer el cómic, empezamos. Yo fui el primero en dibujar un cómic e inmediatamente Rosaura me respondió con
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
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otro, y así surgió. Decidimos que iban a ser determinada cantidad de
tirillas para ese primer episodio pero era como un jueguito, estos panas
que querían hacer un cómic porque estaban aburridos. Pero quedó cool,
y pues seguimos haciéndolo.
RR: Los cómics tienen cierta consecuencia y naturalmente seguimos
haciendo capítulos hasta que decidimos hacer doce capítulos, que es
un número muy de cómics y muy universal también. Y así se hizo.
ÁE: Sí doce fueron los números de la clásica serie de cómics Crisis on
Infinite Earths, una serie clásica de DC en los ochenta…
RR: Never heard of it…
OB: Por eso, yo soy mucho más geek en ese sentido que Rosaura.
Es básicamente el número clave de toda maxi-series. Pero también se
llamaba Días, jugando con la idea de que nos tomara un año entero
cumplir con esos doce volúmenes. No lo logramos porque por x o y se
fueron atrasando, se ponía más complejo eso de hacer cada capítulo y
no nos tomaba un mes como al principio. Pero la idea era jugar con eso,
de que fueran doce capítulos por el año, un año de nuestras vidas, por
así decir.
ÁE: ¿Cuán difícil es sacar cada número de Días? Y hacemos la pregunta
pensando en el caso de los que han coleccionado cómics y recuerdan
cuando antes estaban las dos grandes casas –Marvel y DC–, y cómo
los artistas independientes siempre comenzaban en las notas introductorias expresando lo difícil que era sacar un cómic al margen de las
grandes compañías, y siempre se planteaban la meta de determinada
regularidad de publicación pero nunca lo lograban. Lo que delata lo tremendamente difícil que es determinada tarea, y no sólo en términos de
costos económicos sino de esfuerzos, gasto de energía. ¿Así ustedes
lo han vivido? ¿Ha sido bien difícil echar hacia delante el proyecto, sacar
cada número?
RR: Aunque “difícil” es una medida bien ambigua y relativa, digamos
que no ha sido tan difícil como para quitarnos, o como para decir ‘no vale
la pena’. Es difícil por todo el trabajo desde la producción, la edición, el
montaje, imprenta, distribución, y todo lo demás que conlleva nosotros
lo hacemos. Así que es mucho trabajo, mucha responsabilidad, pero al-
144
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
gunas de esas cosas las tratamos de simplificar. Por ejemplo, imprimirlo
en blanco y negro fue una decisión primero estética, segundo también
por conveniencia porque la idea no es tirar un proyecto ambicioso que
compita con estas empresas, DC y Marvel, porque es irreal. Hay que
crear una realidad tangente en donde no es necesario competir con
esta gente porque no está dirigido el proyecto hacia el mismo público y
simplemente no tiene los mismos requerimientos y no buscamos eso.
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
145
OB: El hacerlo en sí es bastante fácil porque lo hicimos en blanco y
negro. Es cuestión de usar la computadora, que yo tenía un programa,
y era cuestión de dibujar con él. Y Rosaura coger un papel y un lápiz y
dibujar. Escanearlo y mandarlo a imprimir. No es una ciencia mayor.
RR: Suena sencillo así, pero son muchas horas de trabajo. Pero al fin y
al cabo no es imposible para ninguno de los dos.
OB: Hay gente que tal vez usa su tiempo jugando Playstation, o haciendo ejercicios –que deberíamos tal vez nosotros hacer más ejercicio–…
RR: Deberíamos hacer más ejercicios pero hacemos cómics.
OB: Esa misma ambición de hacer algo más complejo hizo que hacer
el cómic sea más difícil. Por ejemplo, este cómic más reciente nos ha
costado como siete meses. Ahora es algo mucho más detallado. Por
ejemplo, esta semana estaba dibujando por cuatro o cinco horas y lo
que he dibujado son tres paneles. Cuando empezó el proyecto yo hubiera hecho una página completa en esa misma cantidad de tiempo. En
ese sentido, se pone más difícil la cosa. Están los pequeños detalles de
quién lleva las cosas, quién las lleva a imprimir, quién las busca, si hay
una feria de libros quién va a estar en la mesa, etcétera.
ÁE: Hacemos la pregunta porque pareciera que lo más difícil en estos
proyectos editoriales resulta ser la duración, la permanencia. O sea, por
ejemplo en el mundo de las revistas culturales en Puerto Rico ha habido
muchos números uno, pero muchas veces el número dos no logra salir.
Y no siempre es por asunto de dinero, sino que a veces es por falta de
coordinación y consistencia.
RR: Eso es lo difícil realmente. Nosotros tenemos la suerte de que nos
complementamos bien como equipo. A ambos, no nos gusta dejar las
cosas a mitad. Si hay algo a lo que nos queremos comprometer, nos
decimos que no hay vuelta atrás. Además, para mí el trabajo ideal sería
ser tu propio jefe, pero implica caerte encima a ti mismo cuando no
estás haciendo tu trabajo, cuando estás perdiendo el tiempo. Yo entiendo a la gente que se la hace difícil continuar proyectos… Pero el
hecho de que somos dos personas, haciendo algo en blanco y negro, y
con un compromiso establecido, es realmente lo que nos ha permitido
seguir haciéndolo. Y después que sacamos el libro [el primer volumen
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
en formato de novela gráfica] y a la gente le encantó. Hemos podido dar
talleres, hemos podido vender más obras de arte, hemos podido hacer
muchas conexiones y participar en otras publicaciones. Este proyecto
lo continuamos porque también nos sirve de enlace a otros proyectos.
AÉ: ¿Ha tenido buena acogida del público el proyecto?
OB: Sí, parte de los que nos motivó a seguir era el feedback que recibíamos de la gente, escribiéndonos, dándole like a la página y cosas
por el estilo. O viendo que se movían. Por ejemplo, llevábamos una
determinada cantidad de ejemplares a la Mágica [librería] y volvíamos al
mes y se habían vendido la mitad y nos pedían más. Ver que se estaba
moviendo, que había gente hablando del cómic, gente que reconocía el
material, que iban a las convenciones y nos venían a hablar y demás,
algunos diciendo, “esto me ha pasado a mí, que loco…”. Todo tipo de
persona, muchas veces personas que no esperaríamos, desde jóvenes
hasta gente de mayor edad.
RR: Como una nota al calce, la semana que sacamos el primer issue, había una lectura de poesía en la librería Mágica en donde me encontré a
unos amigos de la universidad que estaban empezando un proyecto de
publicación también, Agentes Catalíticos, lo que hoy día es Libros AC.
Ese día mi amigo, como algún tipo de foreshadowing raro, me dijo que
si seguíamos sacando la serie, eventualmente, estaría cool publicarlo en
formato de libro. Este es el tipo de cosa de las cuales uno fantasea pero
que siendo realista, no todas se pueden dar... Eventualmente, fue con
ellos [Libros AC] que lo publicamos. Desde el principio tener el apoyo
de una editorial que le gustaría compilar el trabajo era un incentivo para
continuar con el proyecto.
AÉ: ¿Cuáles son las influencias que cada uno tiene al momento de acercarse al proyecto de Días?
OB: Pues yo llevo leyendo cómics hace dos décadas, mayormente de
Marvel y DC, cómics súper comerciales, no tanto independientes, que
es precisamente el tipo de cómic que es Días. Sí me gustan también
los independientes aunque la mayoría de mi budget no se va en ese
tipo de publicación. En cuestión de cuando empecé a hacer el cómic,
fui influenciado por True Stories Swear to God de Tom Beland. Él tra-
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
baja también un cómic de corte autobiográfico. Es de un gringo que
viene acá a Puerto Rico, es el esposo de Lilly García, se conocieron en
Disney y se enamoraron y se mudó acá. Es un cómic bien parecido a
Días en el sentido de que es un cómic autobiográfico, que toma lugar
en Puerto Rico, aunque la diferencia es que el protagonista en su caso
es un estadounidense. Fue una gran influencia, era de los pocos cómics
que leía que no eran de DC o Marvel. Incluso por un tiempo por razones
económicas dejé de comprar cómics, excepto ese. Empezó también,
igual que Días, siendo un cómic en fotocopias que él mismo mandaba
a hacer, las enviaba a las tiendas de cómics y las vendía a dos pesos.
Eran historias en las que en cada página había una historia, seis o siete
historias por capítulo, todas autobiográficas, de su juventud, de cuando
su padre murió, de cuando conoció a su esposa. Ese cómic me marcó
mucho en lo personal. Cuando decidimos hacer el cómic, yo incluso hablé con él varias veces y me dio varios consejos, y cuando empezamos
a hacer el cómic siempre tenía True Stories en mente. También me
gusta mucho los cómics autobiográficos de Jeffrey Brown, que tiene
una súper trilogía en la que cada uno de los cómics es sobre una de
las novias que había tenido. Me gustan mucho los cómics de Daniel
Clowes, tal vez el uso de los colores…
RR: Cuando Banuchi hablaba de cómo True Stories era de influencia
para su trabajo en Días, yo no lo conocía. Eventualmente lo conocí y vi
los paralelismos. A mí me gustan mucho los cómics contemporáneos,
los cómics que son o autobiográficos o en los que se hablan de situaciones y personas reales a diferencia de cómics de superhéroes que tienen algo que nunca me han interesado, me aborrecen mucho Además
toda esa industria de películas, los cómics, la memorabilia al respecto
no me llama mucho la atención. Cuando estaba haciendo Días al principio estaba leyendo mucho a Adrian Tomine, que es un artista americano
de descendencia japonesa. Tiene un estilo bien Sharp, sus dibujos son
muy realistas y las historias cuentan unas cosas de cotidianidad bien
devastadoras. También, cuando pequeña leía mucho a Asterix, que es
otro tipo de cómic. Es un cómic europeo, un cómic en formato grande,
a color, un cómic histórico, en donde están los gags, los chistes y ese
tipo de cosa. No sé exactamente cómo se traduce eso en lo que yo
hago pero no dudo que haya algo ahí porque yo lo leía mucho, era el
RODRÍGUEZ / BANUCHI DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
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cómic que yo leía cuando niña. Ahora mismo también estoy envuelta
leyendo diferentes comics de Manga. El Manga para mí era lo peor.
Pero el Manga que digo es diferente, los japoneses le llaman “gegika”,
y son historias bien oscuras, que hablan de la realidad humana más
visceral, más macabra y sobre las relaciones entre seres humanos y la
naturaleza. Historias de asesinatos y detectives. Te puedo mencionar
dos que son los masters y mis favoritos, Osamu Tesuka y Yoshihiro
Tatsumi. Presentan la vida real, cotidiana, del japonés. Eso es algo que
estoy leyendo ahora mucho.
ÁE: ¿Cuál era la experiencia de trabajo de cada cual en el mundo de
cómics previo a Días?
RR: Yo diría que nada, o muy poco... Yo no tenía la rutina de dibujar
realmente. Yo estudié en la Central de séptimo a noveno y pues tenía
una base de arte y siempre he hecho arte. Pero el arte que yo hago tira
mucho más al estilo de arts and crafts, usando vidrio, mosaico, vitral,
collage, escultura, costura, todo lo que es bien manual, y cosas que
suelen ser útiles
OB: Yo hacía dibujos que tenían que ver con superhéroes y cosas así
pero nunca había hecho un cómic. Muchas de mis piezas eran mezcla
de imágenes con texto pero más allá de eso nunca había trabajado el
word balloon.
ÁE: Es curioso escuchar a cada cual hablando de sus experiencias particulares. Por un lado tenemos en Omar la influencia de los superhéroes,
y en el caso de Rosaura el cómic de Asterix, con unos elementos históricos. Entonces el proyecto que vienen a emprender es uno de historias bien pequeñas. Sin embargo, pensamos que a su manera en esas
historias pequeñas de personas, en las que hay situaciones con mucha
verosimilitud, se encuentran algunos de esos matices de la dinámica
de la ficción de los superhéroes y de las dinámicos de lo histórico, y
que se ven esas influencias en las historias pequeñas o minúsculas en
Días. Lo señalamos porque es curioso que este cómic se dé en Puerto
Rico, en donde parecería que hay tan poco súper sobre nuestras vidas
y hay una tendencia a pensar de que nuestra vida aquí cae fuera, en
un rincón aparte de la historia. Como si nuestra historia no fuese como
la historia de las grandes naciones, etc. Nos gustaría pensar que Días
150
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
puede leerse como una excelente manera de considerar y contar la historia de los jóvenes, tan lejos de lo histórico, tan lejos supuestamente
de lo importante, enfocándose en las cosas pequeñas. En ese sentido
nos preguntamos si el cómic es autobiográfico o más bien una especie
de auto-ficción, en el sentido de que el Omar y la Rosaura que salen
en esas tirillas no son necesariamente los verdaderos Omar y Rosaura,
sino que sirven como plataformas lo suficientemente reales para hacer
verosímil lo que se cuenta.
RR: Pienso que es bien interesante cuando otras personas analizan el
cómic porque para nosotros el proceso es muy poco analítico. No estamos pensando en las consecuencias históricas, ni en cómo estamos
representando el presente, ni cómo nuestras influencias juegan un rol.
Así que es súper interesante escuchar las interpretaciones del texto,
porque está diciendo algo pero nosotros no hemos descifrado bien lo
que dice hasta que escuchamos otras perspectivas y a otras personas
diciendo lo que significa para ellos en el contexto contemporáneo.
OB: Nosotros tratamos de que lo que hacemos, sea bien fiel a la realidad, pero a la misma vez con la suficiente libertad para que otra persona
pueda ver en nosotros –sin importar quién es Omar Banuchi o Rosaura
Rodríguez– reflejada la vida actual en Puerto Rico. Buscamos quizás
abrirnos lo suficiente sin entrar en tanto detalle que convierta el relato
en algo demasiado personal porque no es un diario, no está escrito
por nosotros para nosotros, como si quisiéramos documentar lo que
nos pasa todos los días. Por ejemplo, cuando tratamos planteamientos
sobre la religión o sobre la política, lo vamos a expresar de forma bien
sutil, en la forma particular en que nosotros lo estamos pensando o por
cosas que no están pasando, pero con el fin de tratar de no de que todo
el mundo pueda identificarse pues no aspiramos a un grado de universalidad tal que desmerezca la personalidad del libro, pero sí mantener
ese balance en el que el yo pueda ser otra persona.
ÁE: Ya no es tan novel el planteamiento de que los cómics son un tipo de
legítimo de literatura. Por ejemplo, sabemos de clases universitarias de
literatura en universidades en los Estados Unidos en donde es común
que se enseñen novelas gráficas, como las del cómic Sandman de Neil
Gaiman. ¿Cómo ustedes se sienten cuando los lectores se apropian de
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
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los relatos del cómic? O mejor aún, como ya ha sucedido, ¿cómo se
sienten cuando incluso profesores asignan Días en clases universitarias
luego que el volumen uno saliera en formato de novela gráfica?
RR: Es increíble…
OB: Jamás pensamos que iba a pasar cosa igual, pero sí podemos entender de cierta forma el porque, pues no es tan común para la juventud
hoy día ver este registro o este tipo medio para reflejar la realidad de
ellos.
RR: Yo lo veo como que esto es de los pocos retratos del presente de
este tipo, de lo que está sucediendo al momento en la vida de la juventud. Cuando los cómics salían de mes en mes, ayudaba mucho pues
nos permitía a veces partir de situaciones y sucesos particulares con los
cuales algunos lectores podían relacionarse. Yo creo que es necesario
que los educadores se pongan al día con lo que está pasando… Las
nuevas generaciones son bien visuales. Hay que buscar otras formas de
atrapar la atención del estudiante. Nunca pensábamos que Días fuese
a ser una herramienta para eso, no era el propósito, pero fue algo que
surgió y si puede ayudar a comunicar otras ideas, sociológicas o psicológicas, pues enhorabuena.
ÁE: Estamos en desacuerdo con ustedes, Días no es neutral. No es un
texto panfletario, digamos, pero asume unas posturas bien marcadas de
corte socio-político. Por un lado, habría que decir que hay una propuesta
bien clara, un mensaje en contra de la soledad, de encerrarse. En Días
se hace uso del espacio publico, se busca el contacto con desconocidos. De hecho, “Omar” y “Rosaura” tienen una conciencia de que son
un vehículo contra esa soledad. Y en relación con los cómics que los
han formado –los cómics tradicionales de superhéroes y aquellos de
corte histórico, como Asterix. Yo pensaba originalmente que no se veían
esas influencias, pero hay una lectura aquí de historias de superhéroes,
en el sentido de que hay unos actos heroicos. Hay un sentido de lo
político e histórico también: la migración, los debates políticos, la crisis
económica. Está, pero no de manera obvia, lo que lo hace mucho mas
refrescante. Y en el salón de clase lo que le llama la atención a los y las
estudiantes es eso.
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Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
ÁE: Quisiéramos añadir que otra de las cosas que está presente es una
ética del cuido animal.
RR: Lo que buscamos es una sensatez y un amor a lo que hay a nuestro
alrededor. Amar la ciudad. Amar la calle, a las personas que nos rodean,
a los animales que nos rodean.
ÁE: En cuanto a la influencia de los superhéroes, en el caso de Omar,
creemos que la huella esté en los dibujos. Cuando ojeé la contraportada
por ejemplo, lo primero que alguien pudiera pensar es en un superhé-
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
153
roe, offbeat, freakazoid, como el Madman de Michael Allred. En el arte
se refleja esa influencia, la limpieza del dibujo, por ejemplo.
ÁE: ¿Cuán regulada es su dinámica al momento de trabajar en equipo?
¿Cómo deciden sobre que escribir?
OB: En el caso de los primeros doce capítulos, básicamente nos sentamos a dialogar sobre lo que queríamos darle énfasis y sobre lo que
estaba pasando en nuestras vidas. Quizá Rosaura me cuenta algo que
yo puedo relacionar con algo mío. Uno de los dos tira una imagen y a
base de eso, el otro arranca. Por ejemplo, al principio las tirillas eran sólo
de una página, luego de tres y hasta cinco páginas. El capítulo nueve
por ejemplo es un “flip book” con diez páginas corridas de Rosaura y
diez mías. Hubo un capítulo que yo dibujaba las historias de Rosaura
y ella las mías. O sea que también durante la creación de esos capítulos buscábamos cosas para cambiar. Era una especie de juego. Ahora
decidimos que para el cómic nuevo, cada página va a tener dibujos de
Rosaura y dibujos míos. Es un poco más complicado porque hay que
determinar cuánto espacio van a ocupar los paneles de cada cual. Nos
hemos sentado a hacer bocetos de cada página, qué estará pasando
más o menos en el papel, para cuando nos toque dibujar, ambos estemos claros.
ÁE: El éxito o no de los cómics, como de tantas otras cosas, es cíclico.
En Puerto Rico, hubo un punto álgido para la venta y lectura de cómics
a principios de los noventa, atada en particular a un boom que se dio
de cómics independientes. En aquel entonces seguía en auge Bone de
Jeff Smith y Cerebus de Dave Sim,y tantos otros como los hermanos
Hernandez con su Love & Rockets. En Puerto Rico llegaron a existir entre ocho y diez tiendas de cómics. Pero nos parece que mientras corren
los noventa, el mundo de los cómics va decayendo. Vinieron un poco a
menos y parecería que ahora hay una especie de resurgir. ¿Cómo ustedes ven la movida general de los cómics en Puerto Rico ahora mismo?
OB: Están en crecimiento. Y los cómics son de una calidad superior.
En parte porque es más fácil hacerlos mediante programas gratis de
computadora. Además hay gente preparada formalmente en ilustración.
Últimamente hay muchos eventos de promoción de arte y cómics. El
mercado también está en crecimiento en cuanto a consumo de novelas
154
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
gráficas. La cultura geek ya es cultura popular. Ya no es algo tanto de
culto como antes. Me siento optimista, hay un mini-boom. A diferencia
de los noventa que era más bien un mercado especulativo de ‘voy a
comprarme este cómic a ver cuánto vale en tres años. Ahora, son lectores. Compran cómics porque les gustan las historias, no porque lo
pueden vender en ebay. Es un público más inteligente.
RR: La oferta ha aumentado porque hay más espacio [para promoción,
venta y exhibición] y hay más espacio porque hay más gente haciendo
cómics. Se han abierto nuevos negocios, nuevas actividades y plataformas para presentar nuevos proyectos. Empezando con nosotros mismos, si tenemos una idea es mucho más efectivo saber que contamos
con una convención, actividad que podemos visualizar como meta para
presentar nuestro trabajo. Es algo que está sucediendo ahora que yo
desconocía antes. Cada vez hay más gente interesada en participar y
leer cómics locales.
ÁE: ¿Sienten que ustedes se influencian recíprocamente?
OB: Yo por lo menos he aprendido mucho de Rosaura— el arco de una
historia, el manejo de colores.
RR: Nada más el feedback, la crítica. Yo no estudié arte en la universidad. Pero tener alguien que te diga, como lector, qué está funcionando
y qué no, y por qué, vale un montón.
ÁE: ¿Qué otros proyectos tienen en el tintero?
RR: Estamos haciendo Días Volumen 2, número 2, y lo estamos publicando digitalmente en 80 grados hasta el 23 de mayo. Estos episodios
serán compilados en papel. Estaremos colaborando con Daniela Romero “Supakid” en un nuevo cómic titulado Señor Cuadrado, y cada uno
de nosotros va a presentar una realidad distinta del Señor Cuadrado.
Esto debe salir en marzo. Estamos publicando “La Biblioteca”, un segmento en formato de cómic, donde hablamos sobre los cómics que
estamos leyendo o que nos han marcado. Esto sale en formato digital
en la revista Cruce y también saldrá impreso.
OB: Tengo tres proyectos. Tengo una trilogía de historias cortas de corte
romántico y medio film noir, que estoy haciendo con Juan Carlos López,
tituladas “Urban Bukake,” “Fast Cum,” y “Apocalypse Squirt.” Tam-
RODRÍGUEZ / BANUCHI
DÍAS, EL CÓMIC COMO MEDIO DE EXPRESIÓN LITERARIA...
155
bién, continúo haciendo el arte para el grupo Alegría Rampante.
ÁE: Finalmente, ¿qué están leyendo?
OB: Wonder Woman, de principio a fin.
RR: Weilsong de Rubén Ramos. Antología de gatos de Kus Komiks y a
Tezuka, El túnel.
Nota
1 La entrevista fue realizada por Manuel S. Almeida y Guillermo Rebollo Gil.
156
Ámbito de encuentros Volumen 7 Número 1 2014
Ámbito de encuentros
Vol. 7 • Núm. 1 • 2014 • pp. 157-164
Polífonías Caribeñas y otros
ensayos breves
Carmen Centeno Añeses, 2012;
Editorial Tiempo Nuevo. 112 pp.
ISBN: 978-9850923-5-1
María I. Báez Arroyo
Recibido: 30 de septiembre de 2013
Aceptado: 1 de noviembre de 2013
Resumen
Carmen Centeno Añeses, ensayista y profesora de literatura,
recoge en su libro Polífonías Caribeñas y otros ensayos breves,
veintidós (22) artículos periodísticos que ha publicado en el semanario Claridad, así como también en el periódico cibernético
El Post Antillano. Sus ensayos se destacan por la brevedad,
así como la exploración profunda de temas que escudriñan aspectos de la cultura caribeña y latinoamericana. Los temas que
Centeno Añeses desarrolla en sus textos, son muy variados;
algunos se relacionan con lo inmediato, mientras otros buscan en el pasado explicaciones que nos ayuden a interpretar
el presente. Con una mirada crítica, ella se mueve y en sus
reflexiones explora lo que significa la hibridez y el mestizaje en
diversos contextos, actos de ruptura, importancia del idioma,
las pruebas de inteligencia, los deambulantes, los intelectuales
y la guerra, la construcción de género, el acto heroico de las
hermanas Mirabal, los puertorriqueños en el ciberespacio, y
otros temas de interés.
Palabras clave: memoria, identidad, hidridez, mestizaje, cultura
María I. Báez Arroyo
Polífonías Caribeñas y otros ensayos breves
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Abstract
Carmen Centeno Añeses, literature professor, has collected
in her book Polífonías Caribeñas y otros ensayos breves (Caribbean Polyphony and other Short Essays), twenty-two (22)
articles originally published in the weekly newspaper Claridad
and in the cyber newspaper El Post Antillano (The Post Antillean). Her essays are characterized by their brevity and deep
exploration of topics that scrutinize aspects of Caribbean and
Latin American cultures. Some of the themes Centeno Añeses
develop concern for the current reality, while others seek explanations in the past to help us interpret the present. With a
keen eye, she progresses in her reflections exploring the meaning of hybridity and miscegenation in various contexts, acts
of rupture, the importance of language, intelligence tests, the
homeless, intellectuals, the construction of gender, the heroic
actions of the Mirabal sisters, Puerto Ricans and the cyberspace, and others topics of interest.
Key Words: memory, identity, hydridity, miscegenation, culture
La ensayista Carmen Centeno, interesada en lo que sucede a su alrededor, va de un tema a otro, separando y examinando algunas capas
de nuestra sociedad. Se mueve por diversas rutas, explora como hormiguita laboriosa, sin detenerse, después de irle quitando las capas a
su texto-cebolla, nos deja con una serie de líneas temáticas que se van
presentando y ampliando, concéntricamente a través de todo el libro.
Es un movimiento continuo, que aborda realidades a veces terribles,
otras muy emotivas, muchas veces entretejidas con lo poético. El texto
está compuesto de 22 ensayos- capas, que se van separando, pero
manteniendo siempre en su centro una armoniosa unidad.
A simple vista pareciera que nos llevará la escritora por muchos temas, ¡Ah!, pero estos tienen un centro: porque detrás de cada ensayo
hay una intención. ¿Y cuál es la intención? Como diría mi exprofesor,
Arcadio Díaz Quiñones, a quien nuestra ensayista se refiere en uno de
sus ensayos, que la memoria no se rompa, sino que se active. Plantea
Centeno que “Recordar es invalidar la borradura del pasado, disolver la
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memoria rota” (51). Le preocupa mucho a Centeno que no olvidemos,
que no borremos esa memoria colectiva, ese pasado que lleno de significados, nos da las claves para interpretar el presente. Ella, parece
querer contestar por medio de sus ensayos, la interrogante que se hace
Díaz Quiñones en su texto La memoria rota. El intelectual se pregunta:
“¿Cómo recuerdan las sociedades?” (70). Díaz Quñones le asigna al
que escribe una función sumamente importante: “El que escribe pone
su marca sobre unas tradiciones en lo que otros han hecho, aun cuando
sea para desajustar el modelo” (70). Y la ensayista que reseñamos hoy,
ha puesto su marca, al comentar, recordar y examinar precisamente lo
que otros y otras han hecho. Por medio de ensayos cortos, pero muy
certeros, desea contribuir a desajustar diversos modelos: el machista,
el racista, el homofóbico, el xenofóbico y otros más. Le obsede, como
diría Palés en uno de sus poemas, que lo instantáneo no conduzca al
olvido de sucesos, ideas, personas, que han y están impactando nuestros efímeros presentes; le ocupa que no recordemos o no queramos
hacerlo, porque no quiere que la memoria se disuelva, entre tantos momentos pasajeros. Es por todo esto que Carmen Centeno en su texto
trata de que nuestra memoria se active y así poder tener otro presente
y construir colectivamente mejores futuros.
El mismo título del libro, Polifonía caribeña y otros ensayos breves,
nos remite inmediatamente a una voz que conversa con otras para ofrecernos sus puntos de vista sobre temas diversos; voces del pasado, o
del cercano presente, que apuntan a la recuperación, al diálogo. En la
medida que recordemos el pasado, podemos reconstruir el presente.
De ahí el tono conversacional de estos ensayos en los que el sujeto de
la enunciación establece, mediante un múltiple dialogismo, conversaciones con los sucesos, sujetos, ideas que comenta, pero principalmente con nosotros y nosotras, que leemos su libro.
Como ya indiqué, entre los ensayos de este libro se mantiene cierta
unidad temática. El tema de la identidad está presente en muchos de
los ensayos, pero no la tan discutida, identidad nacional al estilo más
tradicional, sino que aborda niveles diversos de esta. Un ejemplo de lo
que afirmo es el texto, “Celebremos la hibridez”. Alfonso del Toro define diferentes tipos de hibridez y considera que en relación a la teoría
de la cultura, puede ser entendida “…como la estrategia que relaciona
y conecta elementos étnicos, sociales y culturales de la Otredad en un
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contexto político-cultural donde el poder y las instituciones juegan un
papel fundamental” (2). Centeno, tomando como punto de partida a Edward Said, afirma que todas las culturas son híbridas y la puertorriqueña
no es una excepción, aunque nuestra hibridez es al estilo caribeño. Un
ejemplo de hibridez que destaca Centeno son los textos que aunque
están escritos en inglés, afirman su extracción boricua. A diferencia de
las personas puristas, ella entiende que el uso del spanglish que hacen los emigrantes más pobres “…muestra en su hibridez lingüística la
creatividad de los que no comen en los arcas de los ricos” (22). Critica
a estos puristas que no entienden el mensaje cultural, que no debe definirse como docilidad, porque es una forma de sobrevivir en el espacio
colonial de la época.
A principios del siglo XX, Lola Rodríguez de Tío escribió el poema “A
Cuba” en el que poetizó: “Cuba y Puerto Rico son/ de un pájaro las dos
alas/ reciben flores y balas/ en un mismo corazón”. Carmen Centeno,
por otro lado, le añadió un ala más al pájaro: el de la República Dominicana, en el ensayo titulado “Son de tres alas: El ensayo del Caribe
hispánico”. Analiza el género del ensayo y lo califica de camaleónico, ya
que enfoca múltiples temáticas; además, identifica ensayistas dominicanos, cubanos y puertorriqueños. Centeno opina que este género es
uno de los que más ha trabajado los temas de identidad y nacionalismo
cultural, pero lo interesante es que se ha enriquecido y ampliado. Ella
cita a Silvio Pérez que en su libro An Intellectual History of the Caribbean distingue al ensayo “por su afán de ampliar los espacios sociales y políticos cumpliendo una función democratizadora” (58). Carmen
cataloga el mestizaje “como espacio armónico de la nivelación social”
(67) y añade que ha sido una de las utopías más importante de América
Latina y el Caribe.
“La esquina es mi corazón” es el título de otro de sus escritos. En
él, se refiere a las personas que parecen no existir ya que de día no
siempre les vemos; sin embargo, “Allí en la esquina la noche revela
otras siluetas. La ciudad nocturna se transforma y cobran otra luz los
espacios. Un nuevo habitante hace su cama de cartón” (65”). Aunque
la descripción es muy poética, no así la realidad a la que alude. Son los
ignorados, los marginados, los deambulantes que no queremos ver y
que nos hacen reconocer que en el espacio de la memoria rota, son una
fisura que no podemos ignorar. Centeno los identifica “Como los daños
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colaterales”… de la economía posmoderna colonialista centrada en el
más absoluto individualismo” (64).
Vuelve la autora a retornar el tema de la identidad, en este caso la
racial, cuando se pregunta retóricamente si el mestizaje en América
Latina y el Caribe es una utopía. Reconoce que el mestizaje siempre ha
existido y que tanto la cultura indígena como la española eran mixtas;
sin embargo, todavía queremos negar esa identidad. Nos aclara Centeno que el uso de la palabra mestizaje se ha prestado para ocultar las
diferencias raciales y las inequidades; incluso, también puntualiza que
el término ha tenido diversas interpretaciones y que no siempre se emplea con el mismo significado
Calle 13 también está presente en las páginas del libro que comentamos. La ensayista reconoce que las letras de las canciones de este
grupo, además de ser transgresoras y de ruptura, en ellas se destaca
el componente del mestizaje; un ejemplo que la ensayista destaca es
el de la canción titulada “Los de atrás vienen conmigo” (“Soy la mezcla
de todas las razas/ yuca plátano, yautía y calabaza/ sin mirar pa’ atrás/
vienen los de atrás/ mirando pal frente/ vienen los de atrás”). En las letras de las canciones de Calle 13 se enfatiza lo que tiene que ver con la
identidad y la unidad latinoamericana. Para Centeno, y compartimos su
opinión, el grupo Calle 13 se sale de lo común ya que enfoca aspectos
de crítica social e incluye en sus canciones sectores marginados y otros
temas de cuestionamiento de lo establecido.
No podía Centeno dejar fuera de sus Polifonía el tema del idioma.
Toma en cuenta en este texto los postulados del martiniqués Edouard
Glissant, a quien le preocupaba el lenguaje y sus interrelaciones sociales. Centeno, al igual que Glissant, entiende que el idioma no debe
limitarse a lo oral, ya que si se queda en esa faceta, está condenado a
la muerte. Por otro lado, Centeno añade que a pesar de la fuerza que
tiene el multilingüismo, las lenguas nacionales son fundamentales en
cada país. No obstante, afirma que el español en Puerto Rico es una
lengua en acecho (menciona varios ejemplos para demostrar esta afirmación). Retoma en este texto el tema de la hibridez cuando asegura
que hay que reconocer a los puertorriqueños que hablan inglés como un
acto híbrido, producto de las relaciones coloniales, pero también a los
que luchan por el respeto al español, como parte de “Una praxis social
democratizante” (81).
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Otro tema en este texto-cebolla, y que nos parece muy importante,
es el relativo a los instrumentos que se utilizan para medir la inteligencia, o sea, las mal llamadas pruebas estandarizadas. La realidad, apunta
Centeno, es que están preparadas partiendo de códigos culturales e
idiomáticos diferentes a los nuestros. En esta medida se nos mide sin
tomar en cuenta nuestra identidad cultural y no necesariamente podríamos aprobar todo el contenido de estas pruebas. Enfatiza que el tema
de las capacidades cognitivas de los seres humanos está muy relacionado con prejuicios y estereotipos sociales.
El tema de la identidad de género es también importante y aparece
varias veces en el texto. La nación con que soñamos las mujeres, aclara
Centeno, difiere de aquella con la que sueñan los hombres. También
serían diferentes las preguntas que nos haríamos las mujeres si alguien
nos planteará, ¿con que nación soñamos? Algunas de las preguntas que
enumera Centeno son: “¿Qué clase de nación? ¿A cuánto estarán las
verduras?... ¿Podremos hablar sobre la globalización en las reuniones
políticas sin que se nos mire como aquí vine esta otra vez?... ¿Se podrá
salir a la calle sin que algunos nos digan obscenidades y crean que no
echan flores?... ¿Le haremos boicot a las guerras cuando seamos parte
de las Naciones Unidas?” (33-34).
Aunque en varios ensayos Centeno analiza el tema del género, desde la perspectiva de las mujeres, también escribe una alabanza al sector
masculino que “destruyen muros y abren puertas” (49). En otra parte de su ensayo “Oda a los hombres que abren puertas y ventanas”
clarifica a cuáles se refiere: “…hombres que guardan una maravillosa
ternura, que les da fuerza para salvar a los pueblos”, o aquellos que son
capaces de “sublimes actos cotidianos que convocan nuevas formas
de amarnos” (47).
No podían faltar en esta Polifonía, las hermanas Mirabal ya que sus
acciones no deben desaparecer de la memoria latinoamericana y caribeña. Centeno titula este ensayo “Amén de mariposas”. El título lo
toma prestado de un poema del también dominicano, Pedro Mir. Como
epígrafe en este ensayo aparecen unos versos de este poema: “Habían
caído asesinadas/ ¡oh asesinadas/ a pesar de sus telares en sonrisa/
a pesar de sus abriles en riachuelo/ a pesar de sus neblinas en reposo” (59). En el ensayo Centeno nos trae a la memoria la acción de las
hermanas Mirabal, aquellas heroínas que con su disidencia política se
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opusieron a la dictadura de Rafael Leónides Trujillo en República Dominicana, y por eso en el 1990 fueron asesinadas tres de ellas por orden
del dictador. Para recordar su acto, se declaró en 1975 el día internacional de “No más violencia contra la mujer”. Como indica la ensayista,
las hermanas Mirabal “…no solo rompieron lazos contra el régimen de
gobierno sino con lo que se supone haría una mujer” (61). Mantenerlas
en la memoria debe ser de forma continua y no solo por ese día, sino
en nuestros actos diarios y cada vez que sufrimos u observamos actos
de opresión.
Todo lo expuesto y mucho más lo encontramos en Polifonía caribeña
y otros ensayos breves. Este libro nos presenta un reto como lectores:
mantener este dialogismo, esta conversación polifónica con todo lo que
expone la autora, con la problemática social que nos perturba, nos obsede, nos persigue, nos angustia, en fin, como ha escrito e interpretado
Rubén Blades, “Prohibido olvidar”.
María I. Báez Arroyo
Polífonías Caribeñas y otros ensayos breves
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REFERENCIAS
De Toro, Alfonso. 2006. “Figuras de la hibridez. Fernando Ortiz: transculturación – Roberto Fernández Retamar: Calibán” .Centro Transdisciplinario
de Investigación Iberoamericana.Universidad de Leipzig. Recuperado
de http://www.unileipzig.de/~detoro/sonstiges/2006_FigurasdelaHibridez.pdf
Díaz Quiñones, Arcadio. 1993. La memoria rota. Río Piedras: Ediciones
Huracán.
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La Verdad (Ababol).- Año CIII, n. 168, 30 de diciembre de 2006), pp.45.- Recuperado de http://servicios.laverdad.es/ababol/pg061230/ababol.
htm
Rodríguez de Tió, Lola. 1967. “A Cuba”, en Mi libro de Cuba. La Habana:
Ediciones Rumbos.
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NOTA SOBRE LOS AUTORES
Márcia Alves Da Silva es Profesora de la Facultad de Educación de la
Universidade Federal de Pelotas (UFPel). Tiene un doctorado en Educación de la Universidade Vale do Rio dos Sinos (UNISINOS). Es investigadora de los Grupos de Investigación ‘Trabalho, Educação e Conhecimento’
y ‘Núcleo Transdisciplinar de Estudos Estéticos’ (CNPq). Es autora de los
libros A tecelagem como metáfora das pedagogias docentes (2009), Gênero, Sexualidade, Educação e Conhecimento (2011) y Trabalho de Mulher?! Alinhavando, bordando e costurando trajetórias de artesãs (2012).
María I. Báez Arroyo es Catedrática Asociada de la Escuela de Ciencias
Sociales y Humanas de la Universidad del Este. Posee un Ph.D. en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado artículos
en distintos medios, incluyendo Ámbito de Encuentros.
Luis A. Benítez De Jesús es estudiante de maestría de la Escuela de
Educación en la Universidad del Este.
Jorge L. Crespo Armáiz posee un Doctorado en Historia de Puerto Rico
y el Caribe del Centro Ricardo Alegría de Estudios Avanzados de Puerto
Rico y el Caribe. Su especialidad se centra en el análisis crítico de las
imágenes visuales, en particular la fotografía, en su doble acepción como
documento histórico y artefacto cultural. Posee además un amplio dominio de los estudios numismáticos y del rol de los sistemas monetarios en
el desarrollo económico. Ha publicado varios trabajos en distintos medios,
incluyendo en Ámbito de Encuentros.
Marilis Cuevas Torres es Especialista de Investigación en la Universidad
del Este.
165
Editorial: M.
“Fires
in France.”
[Editorial].
(2005, November
8). Washington
Post.
Nathalia
Méndez
Sosa
es estudiante
de maestría
de la
Escuela de
Retrieved
from
www.washingtonpost.com/wp-dyn/.../AR2005110701286.html
Ciencias Sociales y Humanas en la Universidad del Este.
Fenby, J. (1998) France on the brink: A great civilization faces the new century.
NewRestrepo
York: Arcade.
Eduardo
es Profesor Asociado del Departamento de Estudios
Culturales
la Universidad
Javeriana
de Bogotá
(Colombia). Coordinador
Gopnik, A.de
(2000).
Paris to the moon.
New York:
Random House.
delHargreaves,
grupo deA.investigación
de
estudios
culturales
la Facultad
de CienG. (1995). Immigration,‘race’ and ethnicity inde
contemporary
France.
cias Sociales
el Instituto Pensar de la Universidad Javeriana. Miembro
New York:y Routledge.
del Centro de Pensamiento Latinoamericano Raíz-AL y de la Red Antro(2000).The Challenges of multiculturalism: Regional and religious differences
pológica
en el Mundo. Es autor de numerosos artículos, así como de vain France today. Contemporary french cultural studies.
rios libros
de losKidd
cuales
losReynolds.
más recientes
son Antropología
y estudios
Ed. William
and Siân
London: Arnold,
95-110.
culturales: disputas y confluencias desde la periferia (Siglo XXI, 2012) e
International Crisis Group. (2006, April 27). France and its Muslims: Riots, jihadism
Intervenciones en teoría cultural (Editorial Universidad del Cauca, 2012).
and depoliticization. IslamOnLine.net. Retrieved from http://www.crisisgroup.org
Kassovitz, M. (Director). (1995, Mars). La haine (Hate). [Motion Picture]. [London]:
Mirela
Ribeiro Meira es Profesora Adjunta en la Facultad de Educación
Optimun Releasing. [Distributor].
de la Universidade Federal de Pelotas (UFPel), Coordinadora de NUTREE
Laïdi, A.Transdisciplinar
(2002, January). Musulmans
de France.
NationalEs
Geographic
France.
56-63.
(Núcleo
de Estudos
estéticos).
Profesora
de la
MaesA. (2005,
November
late ed.).
In France,
have sounded
theCurso
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tríaRiding,
en Artes
Visuales
de 24,
PPGAV,
Centro
deartists
Artes/UFPel
y del
bells for
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Times. E1+. (SC) como coordinadora del Curso
Pedagogía.
Participó
enYork
UNOESC-VDA
deRoy,
Design
e orientação
na orIncubadora
Tecnológica,
en. el
O. (2005,
November 9,de
latepesquisas
ed.). Get french
die trying. New
York Times. A27
Projeto
Pró-Design.
Posee
una
maestría
y
un
doctorado
en
Educación
de
Sachs, S. (2006, September 7). The unlikeliest french ‘immortal. Christian Monitor. 20.
la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, y especialización en las
Sciolino, E. (2004, February 11). Ban Science, passed on religious symbols in schools.
áreas de Salud Mental Colectiva (560h) y Artes Plásticas (360h). Graduada
International Herald Tribune [Paris]: 1.
en Educación Artística- Habilitación Artes Plásticas.
Zemmouri, M., Khaleb, Cheb Mami, & Mouss. (2006). 100 % arabica. [Motion Picture].
Chicago, Ill: Facets Video.
John H. Stinson Fernández es Catedrático del Departamento de Ciencias Sociales General en de la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Posee un Doctorado y una Maestría
en Antropología de Temple University en Filadelfia. Ha contribuido a los
volúmenes colectivos Encyclopedia of Urban Cultures (New York: Groelier
& Human Relation Area Studies-Yale University, 2002), y Aportes universitatios: Antología de ensayos interdisciplinarios de las Ciencias Sociales
(San Juan: A Plus Copy Services, 2011), así como publicado en el Journal
of American HIstory, el Boletín de la Unidad de Investigaciones Económicas, Ámbito de Encuentros, entre otros.
Michelle Beauclair is an associate Professor of french at seattle Pacific University
in seattle, Washington. she teaches courses in french language and francophone
literatures and cultures. she received a B.s.L.a. in french from Georgetown University,
and her M.a. and Ph.D. in french from the University of Wisconsin-Madison. Her
publications include albert camus, Marguerite Duras and the Legacy of Mourning
and The francophone World: cultural issues and Perspectives.
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Ámbitode
deencuentros
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ámbito
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una
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Ámbitode
de Encuentros
Encuentros eses
una
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de la Revista es potenciar la diseminación
con
calidad de contenido que promuede trabajos con calidad de contenido
va encuentros intelectuales entre sus
que promueva encuentros intelectuales
lectores.
entre sus lectores.
TIPOS DE COLABORACIONES
tipos de colaboraciones
1. Reflexión: Ensayos
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temas
diversos.
1.Reflexión:
conbibliografía
bibliografía
traten
temas
diversos. TamTambién
se consideran
reseñas,críticas
críticas yy comentarios
reflexivos
sobre
bién
se consideran
reseñas,
comentarios
reflexivos
sobre
temas
temas específicos.
específicos.
2. Creación: Trabajos
poéticos,
obrasobras
de teatro,
de música,
2.Creación:
Trabajosliterarios,
literarios,
poéticos,
de teatro,
de música,
deartes
artes plásticas,
plásticas, fotografías
y otros.
de
fotografías
y otros.
3. Investigación: Artículos que describen un estudio completo y definitivo
3.Investigación:
Artículos que describen un estudio completo y definicon con
marco
teórico,
metodología
de investigación,
resultados yresultados
conclusiones.
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marco
teórico,
metodología
de investigación,
y
También se consideran
de proyectos
cortos de
conproyectos
hallazgos cortos
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Tambiénartículos
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