EMBARGO, BLOQUEO DE LA CUENTA AFECTADA Concepto 2008048268-001 del 13 de agosto de 2008. Síntesis: El embargo de la cuenta se dirige a mantener intactos los depósitos de dinero y por ello surge la imposibilidad de efectuar retiros a través de los mecanismos concebidos para el manejo de la cuenta bancaria, hasta recibir nueva orden de la autoridad que lo decretó. Para hacer efectiva la medida cautelar el banco depositario deba en algunos casos interesar la normal utilización de los medios o servicios que de ordinario suministra a sus clientes, como podría suceder con la inactivación o bloqueo de la cuenta afectada, suspendiendo de ese modo la utilización convencional de las aplicaciones y demás servicios electrónicos y virtuales. «(…) formula una consulta en relación con los servicios que puede utilizar cuando una cuenta le ha sido embargada, tales como movimientos por cajero electrónico o Internet así como la consulta de saldos. Sobre el particular, sea lo primero manifestar que el embargo es una medida cautelar decretada por una autoridad judicial, o administrativa en el caso de procesos de jurisdicción coactiva, aplicable a todo tipo de bienes (muebles, inmuebles, derechos) donde la notificación del oficio genera el efecto de retirar esos bienes del comercio, como sucede con los saldos en cuentas corrientes, sueldos y créditos. Constituye pues aquel un acto procesal que, una vez practicado, logra la inmovilización en el mundo del negocio jurídico, de las cosas señaladas en la orden respectiva afectando de ilicitud en el objeto su enajenación, a menos que, de conformidad con lo previsto en el artículo 1521 del Código Civil Colombiano, el juez lo autorice o el acreedor consienta en ello. De modo particular en lo tocante a las sumas depositadas en cuenta corriente, debemos señalar que de acuerdo con el artículo 1387 del Código de Comercio, cuando se efectúa el embargo de éstas se “(…) afectará tanto el saldo actual en la hora y fecha en que el banco reciba la comunicación del juez, como las cantidades depositadas con posterioridad hasta el límite indicado en la orden respectiva. Para este efecto, el banco anotará en la tarjeta del depositante la hora y la fecha de recibo de la orden de embargo, y pondrá los saldos a disposición del juez, so pena de responder de los perjuicios que ocasione a los embargantes.” Así mismo, en los términos indicados en el numeral 11 del artículo 681 del Código de Procedimiento Civil, es posible embargar los dineros depositados en establecimientos bancarios y similares, quedando aquellos retenidos y afectos al pago de la obligación cuyo importe se demanda. Ahora, como quiera que el embargo de la cuenta se dirige a mantener intactos los depósitos de dinero, de su misma naturaleza surge la imposibilidad de efectuar retiros, y la manera de preservar que su titular haga uso de aquellas es impidiendo la realización de movimientos a través de los mecanismos concebidos para el manejo de la cuenta bancaria, hasta recibir nueva orden de la autoridad que lo decretó. De este modo, se entiende que para hacer efectiva la medida cautelar el banco depositario deba en algunos casos interesar la normal utilización de los medios o servicios que de ordinario suministra a sus clientes, como podría suceder con la inactivación o bloqueo de la cuenta afectada, suspendiendo de ese modo la utilización convencional de las aplicaciones y demás servicios electrónicos y virtuales. Precisamente, en relación con este tipo de situaciones, en algunos reglamentos de las instituciones financieras se tiene prevista de antemano la devolución de la tarjeta débito en el evento en que se inicie una acción judicial de cualquier clase en contra del titular. De acuerdo con lo anterior, si usted considera necesario conocer las razones específicas por virtud de las cuales se le impide el uso de los sistemas electrónicos e informáticos a través de los cuales puede consultar el saldo de su cuenta embargada, le sugerimos dirigirse directamente a la vigilada o al Defensor del Cliente de la misma y solicitar se le indique por qué motivo se le imposibilita ejercer los derechos propios de su relación contractual y que resultan ajenos a los términos del oficio librado por la autoridad competente. (…).»