Se acabaron las recetas fáciles: para poder darle pelea a las

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Se acabaron las recetas fáciles: para poder darle pelea a las malezas es
necesario promover un cambio cultural
El principal desafío de la agricultura actual.
Se acabaron las recetas fáciles: para poder darle pelea a las malezas es necesario promover un cambio cultural
“Los modelos simples basados en la aplicación de glifosato, siembra directa y agricultura en campos arrendados nos llevaron al
problema de malezas que tenemos en la actualidad. Difícilmente podamos resolver esos problemas si no reformulamos el modelo”.
Así lo indicó hoy Juan Carlos Papa, integrante del Grupo de Trabajo Protección Vegetal del INTA Oliveros, durante una conferencia
ofrecida en el I Congreso Argentino de Malezas que se está realizando en la ciudad de Buenos Aires.
Papa mencionó el caso del Pasto Borla (Chloris virgata), una maleza que en los últimos años se está extendiendo en buena parte de
la zona núcleo pampeana. “Muchos desconocen a esta maleza y recién se dan cuenta de que no se puede controlar con glifosato
cuando observan los plumerillos característicos de esta planta por encima de los cultivos; algunos la suelen confundir con
Echinochloa colona”, apuntó Papa. “He visto lotes de soja que no se pudieron cosechar por causa de Chloris virgata”, añadió.
“Se perdió la cultura del uso de herbicidas residuales porque nos acostumbramos a realizar aplicaciones sólo a lo que puede verse.
Pero el uso de residuales implica un cambio cultural, porque requiere controlar algo que no puede verse”, sostuvo el investigador
del INTA Oliveros. “Si pensamos que el problema que tenemos lo vamos a manejar solamente con herbicidas postemergentes, los
resultados que vamos a lograr son de pobres para abajo”, advirtió.
Diego Ustarroz, investigador del INTA Manfredi, alertó que en la provincia de Córdoba se detectó presencia de sorgo de Alepo con
resistencia múltiple a glifosato y haloxifop R-metil. “Nos queda el cletodim para controlarlo, pero no sabemos por cuánto tiempo
más”, indicó. “Tenemos que generar ambientes que sean más competitivos para las malezas, porque hoy estamos haciendo todo lo
contrario al trabajar con barbechos larguísimos”, argumentó.
La única manera de contener el crecimiento de malezas resistentes a herbicidas es que los investigadores, profesionales y
empresarios agrícolas trabajen en red para realizar un manejo integrado de metodologías de control.
“El manejo integrado de malezas es frecuentemente propuesto como concepto dominante. Sin embargo, al menos en el contexto de
la agricultura argentina, son pocas las ocasiones en que ese concepto ha sido llevado a la práctica para proponer soluciones
efectivas”, indicó Emilio Satorre, titular de la Cátedra de Cereales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) e integrante de la
Unidad de Investigación y Desarrollo de Aacrea.
Satorre mencionó el caso de Gomphrena perennis, una maleza de difícil manejo en algunas zonas productivas del norte argentino,
que fue favorecida por el empobrecimiento de los suelos y la falta de rotaciones adecuadas, entre otros factores. “Sin embargo,
eliminar o reducir las tensiones que imponen esas fuerzas fue rara vez incorporado como parte efectiva del manejo integrado de
malezas”, explicó.
“El trabajo en red echa luz a nuevas soluciones y arraiga nuevos conceptos que permiten entender que la lucha contra las malezas
no es un objetivo, sino un proceso. Como tal debería acompañar la dinámica de nuestros sistemas productivos mientras generamos
el conocimiento necesario para lograr predicciones confiables y soluciones efectivas, duraderas y eficientes al enmalezamiento de
las principales regiones agrícolas extensivas”, recomendó Satorre.
El I Congreso Argentino de Malezas, organizado por la Asociación Latinoamericana de Malezas (ALAM) y la Asociación Argentina de
Ciencia de las Malezas (ASACIM), es también el XXII Congreso Latinoamericano de Malezas.
Fuente: Valor Soja
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