LA REGIÓN AUTÓNOMA DEL VALLE DE AOSTA Y SUS

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LA REGIÓN AUTÓNOMA DEL VALLE DE AOSTA Y SUS POLÍTICAS SOCIALES A
FAVOR DE LOS MENORES
Antes de ilustrar las tendencias de las políticas sociales regionales a favor de los menores, conviene
dar cierta información de fondo.
La región autónoma del valle de Aosta se compone de 74 municipios, los cuales se agrupan, a su
vez (a excepción de la ciudad de Aosta), en 8 distritos de montaña. En Aosta, la capital de la región,
se concentra el 28.7% de la población de la región, que es de 120.587 habitantes según cifras del 31
de diciembre de 2000.
Aosta es el único municipio cuya población supera los 30.000 habitantes (34.642), aunque su
población aumentaría un 45% si contabilizáramos también la población de 9 municipios de su
extrarradio.
El resto de la población se distribuye entre otros 64 pueblos y aldeas de la región. La mitad de estos
municipios cuenta con menos de 1.000 habitantes. El municipio de mayor población no supera los
5.000 habitantes.
Si nos fijamos en las edades, el 12% de la población de la región tiene menos de 14 años (14.508);
el 17.8% tiene entre 14 y 29 años (21.508); el 51.3% se encuentra entre los 30 y los 64 (61.807); y
el 18.9% restante es mayor de 65 (22.764).
En los últimos cuarenta años prácticamente se ha doblado el porcentaje de población anciana (9.9%
en 1961). La proporción de personas mayores ha pasado de 51.3 en 1961 a 156.9 en 2001; en otras
palabras, en 1961 había una persona anciana por cada dos jóvenes, mientras que ahora hay 3
personas ancianas por cada 2 jóvenes.
En resumen, la población del valle ha crecido en los últimos 40 años, probablemente debido en
parte a la inmigración, pero sobre todo se ha producido un cambio en la composición de la
población: ha aumentado el porcentaje de ancianos y se aprecia un declive constante de los menores
de 14 años.
Desde el punto de vista político-institucional, el valle de Aosta disfruta de una forma particular de
autonomía reconocida en 1948 que implica un amplio margen de autodeterminación, no sólo en lo
administrativo, sino también, y principalmente, en lo normativo. En muchas materias, entre ellas la
política social, el valle de Aosta tiene competencias para adoptar sus propias normas dentro los
límites muy generales impuestos por la legislación constitucional.
Cabe resaltar que esta autonomía legislativa puede ejercerse de forma concreta gracias a, sobre
todo, los sustanciales recursos económicos transferidos por el estado, en virtud de lo dispuesto por
la normativa constitucional.
El Plan de Salud y Política Social de la región del valle de Aosta para el periodo 2002-2004 es la
normativa de referencia que indica los objetivos a seguir y la gente implicada en las políticas de
salud y asistencia social. Dichas políticas se consideran en un sentido amplio e integrado,
evitándose planes sectarios, con el fin de garantizar un enfoque global y unitario al trabajo
realizado. Las entidades implicadas en estas políticas socio-sanitarias son:
La región: siendo responsable de la programación, dirección, coordinación, verificación y
gestión en diversas áreas
Las autoridades municipales (municipios y distritos de montaña)
La Autoridad Local de Salud (Centro Local de Salud), responsable de asuntos sanitarios.
Cuando se trata de políticas a favor del menor, se debe conseguir una integración con las entidades
regionales relacionadas con las escuelas y el empleo, organizaciones del sector terciario
(cooperativas, asociaciones, etc.), órganos judiciales y las fuerzas de la ley y el orden.
En esta zona la mayor parte de la jurisdicción sobre asistencia social la tienen las autoridades
regionales, con la excepción de algunas competencias delegadas en las autoridades locales (por
ejemplo la gestión de ciertos servicios para la infancia, centros juveniles, etc.). Concretamente, la
protección de menores es competencia de las autoridades regionales. Desde una perspectiva
territorial, dicha protección se lleva a cabo por distritos socio-sanitarios (la región se divide en 4
zonas), si bien esta función está coordinada desde la Oficina del Menor del Departamento de
Política Social y Sanitaria. Por todo el territorio hay 17 centros socio-sanitarios que cuentan con
equipos de salud y servicios sociales. Estos equipos se componen de profesionales de la zona,
profesionales de centros de salud municipales (psicólogos, matronas, personal sanitario,
fisioterapeutas, logopedas, ginecólogos, pediatras, neuropsiquiatras infantiles), así como educadores
de ciertas cooperativas de carácter social que ofrecen servicios específicos transferidos por las
autoridades regionales. Estos equipos socio-sanitarios ayudan al menor a base de ayudar a familias
que padecen problemas sociales, psicológicos y de salud; dan consejo y orientación a familias,
parejas y personas solteras.
Como se ha dicho anteriormente, la Oficina del Menor tiene la función de coordinar todas las
actividades de los distintos equipos socio-sanitarios del territorio, función desempeñada
concretamente por dos asistentes sociales y un psicólogo del centro de salud municipal. Aparte de
esto, la Oficina del Menor se encarga de:
Estar en contacto con las autoridades judiciales
Adopciones nacionales e internacionales (investigación preliminar de la idoneidad de las parejas
solicitantes, apoyo en las fases iniciales y acogida previa a la adopción), con un personal
exclusivo de 2 psicólogos y 2 asistentes sociales
Acogida
Coordinación técnica de comunidades para menores
Coordinación de un servicio de asistencia educativa a domicilio para menores
En cuanto a las políticas socio-sanitarias de apoyo al menor, podemos dividirlas de la manera
siguiente:
Acciones orientadas a garantizar condiciones que permitan el desarrollo en armonía del menor y
servicios que ayudan a la familia a cumplir su función educadora. En esta categoría se engloban
servicios orientados a recabar datos sobre menores y sus familias que faciliten la prevención y el
respaldo (servicios prenatales, actividades recreativas, lugares sociales de reunión, etc.)
Acciones dirigidas a menores que viven en condiciones duras y están en riesgo de “desviarse” y
sus familias. En esta categoría se engloban servicios específicos como: asistencia educativa a
domicilio, comunidades para menores, acogida, etc.
En el valle de Aosta hay un número reducido de casos de menores que cometen delitos. Entre
los años 2000-2002, la Oficina del Fiscal Público del Tribunal de Menores denunció 25 casos;
20 de los cuales constituían peticiones de investigación social; y solo 5 casos fueron procesados
por vía penal. Casi todos los menores implicados estaban en edades comprendidas entre los 14 y
los 17 años. Los delitos más comunes son el robo, la lesión a alguna persona, la violencia y las
amenazas a representantes de las autoridades.
Cuando se dan estos casos, intervienen los servicios socio-sanitarios en cooperación con
representantes del Ministerio de Justicia: se reúnen con el menor en cuestión y su familia, les
proponen planes personalizados de ayuda y apoyo que analizan lo ocurrido e incluyen
actividades con las que sustituir los patrones de conducta por otros más adecuados para la
familia y el entorno social.
En los últimos años se aprecia un ascenso del número de casos de menores y familias en
dificultades que se denuncian ante los servicios socio-sanitarios territoriales. Asimismo, se
observa un aumento de los episodios de violencia entre jóvenes, sobre todo en escuelas. Ello
exige la aplicación de nuevos enfoques a esta problemática, una continua revisión de los
servicios existentes y unas reformas necesarias para aumentar su efectividad.
La ley gubernamental 285/97, llamada “Disposiciones tendentes a la defensa de los derechos y las
oportunidades de la infancia y la adolescencia, de 28 de agosto de 1997, que prevé la dotación de
fondos a las regiones por parte del Estado con el fin de fomentar las políticas a favor de los menores
ha permitido lo siguiente en el valle de Aosta:
La implantación de medidas preventivas, incluyendo penas para casos de urgencia
La experimentación con servicios innovadores a nivel municipal
La implantación de una “cultura común” entre todos los agentes implicados en la lucha contra la
problemática del menor, institucionales y no institucionales
Dicha ley, además, ha conducido a la aprobación definitiva de 21 proyectos presentados por
escuelas y agentes locales y 4 proyectos de interés regional:
- El Centro de Orientación del Adolescente
- El Proyecto Cavanh – que promueve la integración intercultural de los menores
extranjeros
- El Proyecto Affido
- El Proyecto Arcolaio – servicio de acogida a mujeres solteras con niños pequeños
Estos proyectos, en virtud de las áreas prioritarias de intervención señaladas por el plan
regional, según lo dispuesto por la ley 285/97, prevén intervenciones tales como:
-
Apoyo a padres, creación de lugares de reunión y orientación para familias
Puntos de reunión experimentales, talleres para niños y adolescentes (grupos de
edad: 6-11, 11-15, 15-18)
La prevención de conductas violentas en niños y adolescentes
Con el objetivo de prestar mayor atención a las necesidades de los menores y su bienestar,
esta ley ha recibido un gran apoyo por parte de todos, no solo de los especialistas, con el
espíritu de aquel proverbio hindú que reza “se necesita a una aldea entera para criar a un
niño”.
Para enfrentarnos a casos de condiciones de vida duras y difíciles, malos tratos y abuso,
funcionamos a través de un proyecto específico llamado “Proyecto Sonrisa”, el cual consta de dos
niveles definidos:
El primer nivel consiste en formar a los responsables de servicios para la infancia, escuelas,
servicios socio-sanitarios territoriales y personal hospitalario (secciones de pediatría, psiquiatría,
etc.) para que sepan reconocer indicios de abandono, malos tratos o abusos de niños lo antes
posible.
El segundo nivel acarrea la creación de un grupo de trabajo compuesto por personal de la
Oficina del Menor regional, la policía, el Departamento de Medicina Forense, secciones de
pediatría y primeros auxilios de hospitales y escuelas. Este grupo constituirá la referencia en la
zona y también el núcleo de coordinación interinstitucional que garantice intervenciones rápidas
y unitarias.
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