Desaparición forzada de personas

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Desaparación forzada de personas
Desaparición
forzada de personas
Corte IDH, “Caso González
Medina y familiares vs.
República Dominicana”,
Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas,
sentencia del 27 de febrero de 2012,
Serie C N° 240
por LUCÍA PENSO y AGUSTÍN MOGNI (1)
El día 26 de mayo de 1994 se produce la desaparición forzada del señor
Narciso González Medina, abogado, profesor universitario, columnista crítico y líder de la oposición, en la República Dominicana (de ahora en adelante el “Estado”). La sustracción se produce en los días posteriores a un
intenso ejercicio político con el fin de obtener apoyo de toda la sociedad,
y sobre todo del ámbito académico, para que haya algún tipo de condena
(1) Integrantes del Proyecto de Investigación en Derecho (Decyt) de la Secretaría de Investigación de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, sobre “Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos. Reformas para lograr una mayor protección
de los derechos humanos en el siglo XXI”.
Jurisprudencia anotada
1 | Síntesis de los Hechos
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sobre Joaquín Balaguer, entonces presidente de la República Dominicana,
luego de ganar en los comicios el 16 de Mayo del mismo año de manera
fraudulenta. En los días posteriores, el Sr. González Medina publica notas
describiendo por qué considera a Balaguer “lo más perverso que ha surgido en América”, (2) y llama al ámbito académico a combatir al presidente
con la desobediencia civil y no con simples documentos.
En dicho fraude se encontraban involucrados la gran mayoría de los aparatos estatales entre ellos las Fuerzas Armadas, institución que denuncia
fuertemente el Sr. González Medina. El contexto se completa con persecuciones, secuestro y censura a personalidades opositoras al gobierno
de Balaguer. El Estado no sólo no aportó pruebas en contra del clima
que descripto sino que durante una visita in loco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1997, el Procurador General de la
República Dominicana reconoció que la policía torturaba a personas al
realizar investigaciones, dejando por sentado el sistemático accionar del
aparato estatal. (3)
Posteriormente, y frente a la denuncia de sus familiares el día 28 de mayo
de 1994, el Estado no pudo dar una respuesta fehaciente a la desaparición
de González Medina y realizó distintos tipos de investigaciones, hechas
por diferentes organismos por comisiones extrajudiciales formadas por
la Policía Nacional (“Junta Policial”), o por el organismo recientemente
nombrado y las Fuerzas Armadas (“Junta Mixta”); además de la investigación judicial. A su vez, los familiares y amigos crearon la “Comisión de la
Verdad” con el fin de obtener el paradero de González Medina, realizaron
un recabo de información detallado que no fue tenido en cuenta por los
organismos investigadores pero que la Corte reconoce el rol activo en la
búsqueda de ellos. En todas las investigaciones de los aparatos estatales
se puede encontrar un denominador común: fallas en el desarrollo, omisión de testigos importantes, destrucción de información relevante y giros
tendenciosos con el fin de archivar la causa. El Estado no pudo esclarecer
los hechos ni dar una versión clara de lo sucedido, después diecisiete años
y nueve meses.
(2) CIDH, “Caso González Medina c/ República Dominicana”. Excepciones preliminares.
Fondo, reparaciones y costas, sentencia 27/02/2012, Serie C N° 240. párr. 95.
(3) Ídem, párr. 142.
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2 | Fundamentos de Derecho
La República Dominicana ratifica la competencia contenciosa de la Corte
el 25 de marzo de 1999 y, anteriormente, el 29 de enero de 1987 la República Dominicana había ratificado la Convención Interamericana contra la
Tortura. Sin embargo, el Estado solicita a la Corte que se declare incompetente ratione temporis de las violaciones alegadas por la Comisión, ya que
la desaparición ocurrió “casi cinco años antes” de la aceptación de la jurisdicción contenciosa. Esta excepción es desestimada por la Corte ya que,
como lo realiza a lo largo de su jurisprudencia, vuelve a considerar a la
desaparición forzada una violación múltiple y permanente de derechos. (4)
En cuanto a la privación de la libertad, la Corte afirma que constituye una
violación al art. 7 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Por
otro lado, uno de los testigos que vio a González Medina en la Policía,
sostuvo que éste se encontraba “bañado en sangre”, esto, sumado a que
sufría de epilepsia por lo cual debía tomar medicamentos diariamente,
hizo presumir a la Corte que sufrió maltratos físicos y psicológicos agravaron su salud cuando se encontraba bajo custodia estatal. Razón por la cual
considera que se ha violado el derecho a la integridad personal y a la vida,
ambos establecidos en los arts. 5.1, 5.2 y 4.1 de la CADH.
(4) Ídem, párr. 128.
(5) “Caso González Medina c/ Rep. Dominicana”, Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, Corte Interamericana de Derechos Humanos, sentencia del 27/02/2012, Serie
C N° 240.
Jurisprudencia anotada
El Estado alega frente a la Corte que la desaparición de González Medina
representaba un hecho aislado y de carácter instantáneo, que no representaba una violación a los derechos humanos. Algunos de los argumentos que citó es la versión de que se hubiera suicidado, hipótesis refutada
por el médico neurólogo de la víctima, que demostró que no tenía antecedentes de depresión; otro argumento que alegó fue que debido a su
enfermedad no podría haber sobrevivido más de un año sin medicamento. La Corte desestima afirmando que es contradictorio que un Estado “se
excuse de su responsabilidad internacional con base en lo que él mismo
considera una hipótesis”. (5)
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La Corte, así como en el caso Anzualdo Castro c/ Perú (6), sostiene que la
desaparición forzada busca no sólo la sustracción de una persona del ordenamiento jurídico, sino también negar su existencia misma y dejarla en
una especie de limbo o situación de indeterminación jurídica ante la sociedad y el Estado. Narciso González Medina fue puesto en esa situación,
lo que le impidió ejercer sus derechos en forma efectiva, esto conllevó
a una violación del derecho a la personalidad jurídica, reconocida en el
art. 3 de la CADH.
Sin embargo, hubo ciertos puntos sobre los cuales la Corte no se expidió
debido a que fueron hechos anteriores a la ratificación de la competencia; como por ejemplo la violación a la libertad de expresión, alegada
por la Comisión y los representantes. El Tribunal sostiene que no puede
pronunciarse al respecto por tratarse de una violación de un derecho que
no tiene un carácter permanente, resolviendo tomar estos hechos como
antecedentes del caso sin que generen consecuencia jurídica. (7) La Corte tampoco pudo juzgar el accionar de las juntas extrajudiciales creadas
para la investigación del paradero del Sr. González Medina, en las cuales
se encontraron irregularidades tales como relaciones de subordinación
y dependencia entre quienes investigaban y quienes debían ser investigados, entre otras, que provocan serias deficiencias en las posteriores
investigaciones. (8) A su vez, la Corte consideró que las decisiones emitidas
por los órganos judiciales mostraban que no comprendían el fenómeno
de la desaparición forzada y que no establecieron las líneas lógicas de
investigación que deben seguirse para esclarecer casos como éste, teniendo en cuenta que no se les prestaron particular atención a las pruebas
para evitar omisiones. (9) Tampoco se realizaron seguimientos a los indicios
de pérdida y alteración de documentos oficiales que surgieron en varias
declaraciones, ni a la incineración de documentos de la Fuerza Aérea.
Además no se tuvieron en cuenta en las decisiones de 2001 y de 2002 la
(6) “Caso Anzualdo Castro c/ Perú”, Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas,
Corte Interamericana de Derechos Humanos, sentencia del 22/02/2009, Serie C N° 202.
(7) Corte IDH, “Caso González Medina c/ República Dominicana”. Excepciones preliminares.
Fondo, reparaciones y costas, sentencia 27/02/2012, serie C N° 240, párr. 197.
(8) Ídem, párr. 216.
(9) Ídem, párrs. 232 y 233.
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declaración de un testigo que trabajó como “confidente” del Departamento de Robo de la Policía Nacional que afirmó haber visto a Narciso
González Medina. Por lo tanto, no se cumplió con la obligación de valorar
conjuntamente las declaraciones de los testigos .Otra prueba de ello, es
el hecho de que dos declarantes se retractaron y las autoridades no indagaron la posibilidad de que hubiesen cambiado sus declaraciones por
miedo o por amenazas. (10)
A trece años de lo sucedido, en el año 2007, se establece la reapertura de
la causa por el Ministerio Público, pero al no haber actuado con la debida
diligencia y al estar presentes las irregularidades antes mencionadas en
el resto de las investigaciones, luego de cuatro años, no se pudo obtener
ningún dato certero sobre el paradero del Sr. González Medina. Además,
no se les permitió a los familiares participar en el proceso a pesar de su
calidad de víctimas, lo que viola el art. 8.1 de la CADH.
En cuanto a los familiares, la Corte constató que tanto la esposa como
los cuatro hijos del matrimonio han padecido una gran incertidumbre
y profundos sentimientos de angustia y sufrimiento, viéndose afectada
su integridad física, psíquica y moral como consecuencia de la desaparición de su esposo y padre. Esto también afectó la convivencia familiar.
Por estas razones, la Corte concluye que la República Dominicana ha
violado el derecho a la integridad reconocidos en el art. 5 respecto de
todos ellos.
(10) Ídem, párr. 237.
(11) Ídem, párr. 257.
Jurisprudencia anotada
Pasaron más de 18 años sin Justicia desde que sucedió el hecho, mientras
que desde la fecha del reconocimiento de la competencia por parte de la
República Dominicana hasta la fecha de la emisión de la sentencia pasaron
más de doce años. La Corte considera que se produjo una violación de las
garantías judiciales, ya que no se considera dentro de un plazo razonable
la demora en la investigación, sumado a que estuvo archivada durante
más de cuatro años (11). Conjuntamente, las investigaciones llevadas a cabo
por el juez de Instrucción y el Ministerio Público no fueron diligentes ni
efectivas para determinar el paradero de González Medina ni para identificar a los responsables.
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3 | Reparaciones
La primera reparación y de mayor relevancia establecida por la Corte es
la continuación de la investigación abierta para poder identificar, juzgar
y sancionar a los responsables de la desaparición forzada, para cumplir
con la obligación de esclarecer los hechos, absteniéndose de recurrir
a amnistías, o algún otro tipo de disposición que beneficie a los autores del hecho, como la prescripción, cosa juzgada, etc. Luego, ordena
efectuar la búsqueda para determinar el paradero de González Medina,
en el menor tiempo posible y utilizando todos los recursos que estén a
su alcance. Por otra parte, debe asegurar la plena participación de las
víctimas en todas las etapas de la investigación y el juzgamiento de los
responsables, además los resultados de los procesos debían ser publicados para que la sociedad dominicana conozca los hechos y a los responsables. (12) Otra reparación que estableció el Tribunal, fue la asistencia
médica y psicológica o psiquiátrica a la esposa y a los hijos. (13) También
estableció que se publique dentro de los seis meses el resumen oficial
de la sentencia de la Corte por única vez en el diario oficial, algún diario
de amplia circulación nacional y la sentencia íntegra en un sitio web oficial durante un año.
La Corte, como medidas de conmemoración y homenaje a la víctima, consideró oportuno que el Estado realice un documental sobre la vida de
Narciso González Medina, haciendo referencia a su labor y a la contribución a la cultura dominicana, que debía proyectarse en un canal estatal
de difusión nacional y en un acto público. (14) Además, dentro de un plazo
razonable debía garantizar que la aplicación de las normas de su derecho
interno y el funcionamiento de sus instituciones permitieran realizar una
investigación adecuada de la desaparición forzada y, si dichas normas fueran insuficientes, debía realizar reformas legislativas o adoptar las medidas
que sean necesarias para lograr este objetivo. (15)
(12) Ídem, párrs. 285 y 286.
(13) Ídem, párr. 293.
(14) Ídem, párr. 295.
(15) Ídem, párr. 306.
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4 | Conclusión
Jurisprudencia anotada
Esta sentencia no introduce un pronunciamiento novedoso, ya que es un
típico caso de desaparición forzada sobre la cual la Corte ya ha fallado y
en esa misma línea es que mantiene su jurisprudencia. Concluyendo en
el voto mayoritario que existe una violación múltiple y de carácter permanente de los derechos de la víctima y sus familiares; la cual no cesa hasta
no hallar a la persona o su paradero y juzgar debidamente a los responsables de los hechos luego de realizada la correcta investigación poniendo
a disposición todo el aparato estatal. El aspecto más relevante, y en el
cual hacemos hincapié, es el de las reparaciones, ya que la Corte ordena
al Estado a llevar a cabo una serie de medidas, además de las tradicionales, como la continuación de la investigación para juzgar y sancionar a los
responsables, como lo son la publicación y difusión de la sentencia del
Tribunal y la realización de un documental sobre la víctima. Estas reparaciones permiten, a nuestro criterio, llevar el conocimiento de las causas
más importantes de derechos humanos al grueso de la población lo que
permite asentar y fortalecer la conciencia de los derechos que uno tiene
frente al avance del Estado.
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