TEMA 11 TRASTORNOS RELACIONADOS CON SUSTANCIAS (II

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TEMA 11
TRASTORNOS RELACIONADOS CON SUSTANCIAS (II)
TRASTORNOS RELACIONADOS CON OPIÁCEOS
Existen opiáceos naturales (p. ej., la morfina), semisintéticos (p. ej., heroína) y
sintéticos (p. ej., metadona).
Destaca por su importancia la morfina, de la que se sintetiza la
(diacetilmorfina), siendo ésta el opiáceo más potente que existe.
heroína
Los efectos de esta sustancia duran entre 6 y 12 horas (en función de la dosis) y
consisten en una sensación de bienestar y relajación muy intensas que literalmente se
han definido, un tanto exageradamente, como “un orgasmo en cada célula del sujeto”,
desencadenando por ello una gran dependencia psíquica en el sujeto. También
produce un marcado empobrecimiento emocional, alteraciones en la concentración,
atención, memoria y tendencia a la marginación con deterioro de las relaciones
interpersonales.
Los primeros síntomas tras la administración de un opiáceo por vía intravenosa
comienzan a los 2-5 minutos, dando lugar a un cuadro clínico caracterizado por
sedación, habla farfullante, deterioro de la capacidad de atención o de la memoria,
constricción pupilar y disminución de la motilidad intestinal. Dicho cuadro clínico
dependerá de la dosis, pureza, vía de administración, tipo de opiáceo y tolerancia del
sujeto hacia el mismo. Si un individuo consume una cantidad de opiáceos superior a la
que puede tolerar, se produce una sobredosis, caracterizada por coma, con miosis
puntiforme y depresión respiratoria, pudiendo llevar a la muerte del paciente. En este
caso, el tratamiento consistirá en la aplicación de un antagonista específico; como es la
Naloxona.
Una vez instaurada la dependencia (no tarda más de 20 días en producirse), la
ausencia de la dosis diaria produce el llamado síndrome de abstinencia o “mono” en el
argot. Suele aparecer entre las 6 y 24 horas después de la última dosis y durar entre 3 y
7 días, dando lugar a un cuadro clínico que, aunque muy llamativo, raramente
compromete la vida del sujeto, y sitúa al mismo con frecuencia en infracciones de la
ley (asaltos a mano armada, agresiones, robos, etc.)
Tabla 11.1. Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por opiáceos
 Consumo reciente de un opiáceo.
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos (p. ej., euforia inicial
seguida de apatía, disforia, agitación o inhibición psicomotoras, alteración de la
capacidad de juicio, o deterioro social o laboral).
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 Miosis (o midriasis por anoxia en la intoxicación grave) y uno (o más) de los
siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo
de opiáceos:
o Somnolencia o coma
o Lenguaje farfullante
o Deterioro de la atención o de la memoria
 Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica ni se explican mejor por
la presencia de otro trastorno mental.
Tabla 11.2. Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de abstinencia a opiáceos
 Alguna de las siguientes posibilidades:
o Interrupción (o disminución) de un consumo abundante y prolongado
(varias semanas o más) de opiáceos
o Administración de un antagonista opiáceo después de un periodo de
consumo de opiáceos
 Tres o más de los siguientes signos y síntomas, que aparecen de pocos minutos
a varios días después del Criterio Anterior:
o Humor disfórico
o Náuseas o vómitos
o Dolores musculares
o Lagrimeo o rinorrea
o Dilatación pupilar, piloerección o sudoración
o Diarrea
o Bostezos
o Fiebre
o Insomnio
 Los síntomas segundo criterio provocan malestar clínicamente significativo o
deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del
individuo.
o Somnolencia o coma
o Lenguaje farfullante
o Deterioro de la atención o de la memoria
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
SEDANTES, HIPNÓTICOS O ANSIOLÍTICOS
Este grupo abarca fundamentalmente las benzodiacepinas, los barbitúricos y
sustancias afines a estos últimos. Se trata de fármacos con efectos sedantes, llegando
a la anestesia y a estados hipnóticos con dosis altas. Cuentan con un amplio abanico de
indicaciones, entre las que se encuentran la ansiedad y el insomnio, actuando también
como antiepilépticos, relajantes musculares y anestésicos.
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Las benzodiacepinas son fáciles de conseguir, baratas, legales y muy demandadas y
consumidas por la mayoría de los pacientes psiquiátricos. Sin embargo, el uso de
barbitúricos y sustancias afines está poco extendido, ya que su consumo produce una
fuerte dependencia física y, dado que no hay apenas tolerancia, con frecuencia pueden
originar la muerte.
La intoxicación aguda de estas sustancias suele conllevar a una desinhibición
conductual, pudiendo desembocar en la agresión a otras personas, sobre todo cuando
se asocia al consumo de otras sustancias como alcohol o cocaína.
Los síntomas presentes en el cuadro clínico de la abstinencia de estas sustancias
incluyen ansiedad, disforia, náuseas, fotofobia, sudores y en casos graves crisis
convulsivas o delirium. Suelen aparecer a los dos o tres días después del cese del
consumo y pueden durar semanas. Para disminuir lo más posible dicho síndrome de
abstinencia es recomendable disminuir paulatinamente la dosis. (Vasallo, Jáimez y
Rubio, 2002).
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación
por sedantes, hipnóticos o ansiolíticos
 Consumo reciente de sedante, hipnóticos o ansiolíticos
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente
significativos (p. ej., comportamiento sexual inapropiado o comportamiento
agresivo, labilidad del estado de ánimo, deterioro de la capacidad de juicio,
deterioro de la actividad laboral o social) que aparecen durante o poco tiempo
después del consumo de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.
 Uno o más de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo
después del consumo de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos:
o Lenguaje farfullante
o Incoordinación
o Marcha inestable
o Nistagmo
o Deterioro de la atención o de la memoria
o Estupor o coma
 Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico
de abstinencia de sedantes, hipnóticos o ansiolíticos
 Interrupción (o disminución) de un consumo abundante y prolongado de
sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.
 Dos o más de los siguientes signos, que aparecen entre algunas horas o días
después del anterior criterio:
o Hiperactividad autonómica (p. ej., sudoración o más de 100 pulsaciones)
o Aumento del temblor de manos
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o
o
o
o
o
o
Insomnio
Náuseas o vómitos
Alucinaciones visuales, táctiles o auditivas transitorias, o ilusiones
Agitación psicomotora
Ansiedad
Crisis comiciales de gran mal (crisis epilépticas)
 Los síntomas del segundo criterio provocan un malestar clínicamente
significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la
actividad del individuo.
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON COCAÍNA
La cocaína procede de la planta Eritroxilon Coca, cultivada fundamentalmente en las
altiplanicies andinas. Su vía más frecuente de consumo es por inhalación, comenzando
a hacer efecto entre los 3-5 minutos, alcanza su máximo a los 30 minutos y deja de
hacer efecto a la hora. Todo esto depende de la dosis, pureza y tolerancia en el
consumo. Destacan principalmente sus efectos estimulantes, anestésicos locales y
vasoconstrictores.
Las hojas de coca, sometidas a diversos procesos de elaboración química, dan lugar a
distintos derivados:
 Cocaína (clorhidrato de cocaína): forma principal de consumo en Europa
 Sulfato de cocaína (pasta de coca o basuko)
 Cocaína base (crack), más potente y rápida, comienza a hacer efecto a los 8-10
segundos tras fumarla o al aspirar el aire, siendo muy poco extendido su
consumo entre la población.
La ingesta de cocaína desencadena euforia, aumento de la actividad psicomotora,
sociabilidad, deseo sexual, locuacidad, aceleración mental, disminución de la fatiga, el
sueño, el apetito y aumento de la presión arterial. En casos graves puede haber
confusión, lenguaje incoherente y ansiedad, e incluso llegar a la ideación paranoide y
sensación de ver o sentir insectos sobre la piel (formicación).
Entre las 9 y 18 horas tras el consumo aparece el crash o depresión postintoxicación,
caracterizado por: anhedonia, ansiedad, agitación, depresión, anorexia y deseo de
droga. Después se observa fatiga, somnolencia y finalmente aparece agotamiento,
hipersomnia, hiperfagia y ausencia de deseo de droga. También se puede asociar a
ideación autolítica, lo cual ha de ser tenido muy en cuenta en un recién ingresado en
prisión y que refiera ser gran consumidor de cocaína.
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El uso prolongado puede producir hemorragias y perforación del tabique nasal,
pérdida del apetito, insomnio, patología respiratoria (sinusitis e irritación de la mucosa
nasal), riesgo de infartos/hemorragias cerebrales, cardiopatía isquémica y arritmias
cardíacas. Además de importantes trastornos psíquicos, tales como ideas paranoides,
depresión, etc.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por cocaína
 Consumo reciente de cocaína.
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos:
o Euforia o afectividad embotada
o Aumento de la sociabilidad
o Hipervigilancia, hipersensibilidad personal
o Ansiedad, tensión, cólera
o Comportamientos estereotipados
o Deterioro de la capacidad de juicio, o deterioro de la actividad laboral o
social
 Dos o más de los siguientes signos:
o Taquicardia o bradicardia
o Dilatación pupilar
o Aumento o disminución de la tensión arterial
o Sudoración o escalofríos
o Náuseas o vómitos
o Pérdida de peso demostrable
o Agitación o retraso psicomotores
o Debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor en el pecho o arritmias
cardíacas
o Confusión, crisis comiciales, discinesias, distonías o coma
 Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de abstinencia a cocaína
 Interrupción (o disminución) del consumo prolongado de abundantes
cantidades de cocaína.
 Estado de ánimo disfórico con dos (o más) de los siguientes cambios que
causan malestar y deterioro sociolaboral:
o Fatiga
o Sueños vívidos y desagradables
o Insomnio o hipersomnia
o Aumento del apetito
o Retraso o agitación psicomotores
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
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TRASTORNOS RELACIONADOS CON ANFETAMINAS
O SUSTANCIAS DE ACCIÓN SIMILAR
Las anfetaminas son derivados de la efedrina, que se utilizaba en la medicina
tradicional china como broncodilatador para tratar el asma y como estimulante. Estas
sustancias aumentan la vigilancia de la conciencia, generando un estado de euforia y
bienestar de mayor duración que el que produce la cocaína, aunque de menor
intensidad. Las anfetaminas han sido ampliamente utilizadas, bien como anorexígenos,
estimulantes para el estudio y para el deporte, así como para aumentar la agresividad
en las contiendas bélicas. Hoy en día su prescripción médica ha quedado limitada a la
Hiperactividad infantil, respecto a la que actúa con un efecto paradójico y a la
Narcolepsia o forma severa de somnolencia diurna.
Los efectos producidos por el consumo de anfetaminas recuerdan en gran medida a los
producidos por la cocaína. Los más frecuentes: agitación, euforia, sensación de
autoestima aumentada, verborrea, alerta y vigilancia constantes y agresividad.
Son numerosos los efectos sobre el organismo, como la falta de apetito, taquicardia,
insomnio, sequedad de boca, sudoración, incremento de la tensión arterial y
contracción de la mandíbula.
El consumo crónico genera una gran dependencia, pudiendo dar lugar a cuadros
psicóticos similares a la esquizofrenia, con delirios persecutorios y alucinaciones, o
síndromes depresivos reactivos con intentos de suicidio.
El Síndrome de Abstinencia surge durante las 24 primeras horas tras la última ingesta,
presentando un cuadro clínico con estado de ánimo disfórico, depresión, irritabilidad,
ansiedad, fatiga, trastornos del sueño, agitación psicomotriz, cefalea, sudoración, etc.
A veces pueden presentarse ideas paranoides y de suicidio.
Generalmente los síntomas duran de 2 a 4 días, aunque la depresión y la irritabilidad
pueden durar varios meses.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por anfetaminas
 Consumo reciente de anfetamina o sustancias afines (p. ej., metilfenidato).
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos:
o Euforia o embotamiento afectivo, cambios en la sociabilidad
o Hipervigilancia, ansiedad, tensión o cólera
o Comportamiento estereotipado, deterioro de la capacidad de juicio o de
la actividad social o laboral
 Dos o más de los siguientes signos y síntomas, que aparecen durante o poco
tiempo después del consumo de anfetaminas o sustancias afines:
o Taquicardia o bradicardia
o Dilatación pupilar
o Tensión arterial aumentada o disminuida
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o
o
o
o
o
Sudoración o escalofríos
Náuseas o vómitos
Pérdida de peso demostrable
Agitación o retraso psicomotores
Debilidad muscular, depresión respiratoria, dolor en el pecho o arritmias
cardíacas
o Confusión, crisis comiciales, discinesias, distonías o coma
 Los síntomas no se deben a una enfermedad médica y no se explican mejor por
la presencia de otro trastorno mental.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de abstinencia a anfetaminas
 Interrupción (o disminución) del consumo de anfetamina (o sustancias afines)
después de su consumo prolongado y en grandes cantidades.
 Estado de ánimo disfórico y dos o más de los siguientes cambios fisiológicos,
que aparecen horas o días después del Criterio anterior:
o Fatiga
o Sueños vívidos, desagradables
o Insomnio o hipersomnia
o Aumento del apetito
o Retraso o agitación psicomotores
 Los síntomas del criterio anterior causan un malestar clínicamente significativo
o un deterioro laboral o social, o de otras áreas importantes de la actividad del
individuo.
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON DROGAS DE SÍNTESIS
Se trata de compuestos anfetamínicos a los que se añade algún componente de
efectos más o menos alucinógenos. La sustancia más conocida es el éxtasis o MDMA,
que abrió posteriormente camino a otras sustancias: ketamina, GHB, etc.
Estas drogas dan lugar a una experiencia mixta entre la estimulación y la percepción
alterada, produciendo una sensación de intimidad con los demás y un estado de
bienestar, acompañada de sensación de elevada autoestima, desinhibición, deseo
sexual aumentado, inquietud, confusión y agobio. Al mismo tiempo, a nivel fisiológico,
los efectos más frecuentes son taquicardias, sequedad de boca, sudoración,
contracción de la mandíbula, temblores, deshidratación e hipertermia.
La ketamina se emplea como anestésico veterinario y en humanos se usa en algunos
casos como anestésico y analgésico. Se emplea como alucinógeno y para producir
sensaciones de separación cuerpo-mente y cuadros de experiencias cercanas a la
muerte. El uso ilegal ha aumentado en los últimos años y forma parte del denominado
club drug, son drogas que se utilizan en fiestas de música electrónica.
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Se administra por vía inyectable, oral, fumada e inhalada. Los efectos son rápidos,
poco duraderos y dependientes de la dosis. Las manifestaciones clínicas son:
taquicardia, alteración de la conciencia, discurso desorganizado, nistagmo y sensación
de disociación del organismo.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON ALUCINÓGENOS
Los alucinógenos, también llamados sustancias psicodislépticas o psicodélicas, integran
lo que hemos llamado sustancias perturbadoras del sistema nervioso central, siendo
capaces de producir alucinaciones y una sensación de expansión de la mente.
La mayoría de las drogas de esta familia proceden de hongos cultivados en países
latinoamericanos y africanos, como es el caso del Peyote mexicano, del que se extrae
la mescalina, del colombiano Yagé, o de la planta procedente de Gabón conocida como
Tabernanthe iboga, de la que se obtiene la ibogaína. En Europa, es clásica la utilización
de la Amanita Muscaria. A nivel sintético, el alucinógeno más utilizado es la dietilamida
del ácido lisérgico (LSD; ácido o tripi), que se consume por vía oral de diversas formas:
micropuntos, hojas de papel absorbente con diversos motivos gráficos, terrones de
azúcar impregnados, etc. Esta sustancia destaca por su potente efecto a dosis
mínimas. Así, a la media hora de su consumo, comienzan sus efectos que duran
alrededor de ocho horas.
Tras la ingestión se produce una hiperactividad autonómica, con taquicardia,
hipertensión arterial, hipertermia, sudoración, midriasis y descoordinación motora,
junto con cambios en la sensopercepción, dando lugar a alucinaciones, deformación de
la percepción del tiempo y el espacio, alteraciones del pensamiento con ideas
delirantes, y cambios del estado de ánimo, destacando la euforia acompañada de
verborrea e hiperactividad. Sin embargo, la orientación y el sentido de la realidad no se
pierden.
Tras el cese del consumo de alucinógenos se pueden volver a experimentar uno o más
de los síntomas perceptivos que se experimentaron durante la intoxicación, dando así
lugar a los flashbacks.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por alucinógenos
 Consumo reciente de un alucinógeno.
 Cambios psicológicos y comportamentales desadaptativos (p. ej., ansiedad o
depresión marcadas, ideas de referencia, miedo a perder el control, ideaciones
paranoides, deterioro del juicio o de la actividad social o laboral).
 Cambios perceptivos que tienen lugar en un estado de alerta y vigilia totales (p.
ej., intensificación subjetiva de las percepciones, despersonalización,
desrealización, ilusiones, alucinaciones, sinestesias) que aparecen durante o
poco tiempo después del consumo de alucinógenos.
 Dos o más de los siguientes signos que aparecen durante o poco tiempo
después del consumo:
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o Dilatación pupilar
o Taquicardia
o Sudoración
o Palpitaciones
o Visión borrosa
o Temblores
o Incoordinación
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON FENCICLIDINA
La fenciclidina fue investigada en un primer momento como anestésico quirúrgico,
pero en la actualidad sólo se comercializa para uso veterinario. Esta sustancia,
conocida como PCP, píldora de la paz, polvo de ángel, cristal, etc., se puede consumir
de diferentes formas (oral, nasal, intravenosa), pero su forma más habitual es fumada
espolvoreada en cigarrillos. Es una sustancia muy tóxica con efectos impredecibles, y
que se retiró del mercado farmacéutico y permanece como droga ilegal.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por fenciclidina
 Consumo reciente de fenciclidina (o una sustancia de acción similar).
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos (p. ej., beligerancia,
heteroagresividad, impulsividad, comportamiento imprevisible, agitación
psicomotora, deterioro de la capacidad de juicio o del rendimiento laboral o
social).
 Dos (o más) de los siguientes signos que aparecen en la primera hora después
del consumo de la sustancia (o antes si es fumada, aspirada o inyectada por vía
intravenosa):
o Nistagmo horizontal o vertical
o Hipertensión o taquicardia
o Obnubilación o disminución de la sensibilidad al dolor
o Ataxia
o Disartria
o Rigidez muscular
o Crisis convulsivas o coma
o Hiperacusia.
 Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON CANNABIS
El cannabis es una planta denominada Cannabis Sativa, originaria de las tierras que
circundan los mares Caspio y Negro. Esta sustancia tiene tres tipos de presentación:
Marihuana (preparación triturada y seca de las flores, hojas y tallo); Hachís (prensado
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del polvo o polen de la planta, o resinas concentradas del cannabis); y Aceite de hachís
(extracto de la planta liposoluble). Al consumirse por vía inhalatoria u oral, es
fácilmente absorbido, por lo que llega al cerebro con rapidez. Así, a los 3-7 minutos
comienzan a manifestarse sus efectos con una duración de entre dos y cuatro horas.
Dichos efectos psicoactivos son debidos a uno de sus principios activos: el delta-9tetrahidrocanabinol (THC), desencadenando principalmente síntomas como irritación
conjuntival, sequedad de boca, taquicardia, aumento de apetito, sudoración,
somnolencia y descoordinación de los movimientos, que se acompañan normalmente
de una percepción subjetiva de relajación, desinhibición, euforia suave, sensación de
lentitud del paso del tiempo, alteraciones sensoriales y dificultades en el ejercicio de
diversas funciones: como expresarse con claridad, en la memoria inmediata, menor
capacidad de concentración y procesos de aprendizaje.
La intoxicación aguda a grandes dosis no parece que pueda producir la muerte, siendo
frecuente la aparición de trastornos de ansiedad e ideación paranoide. Por otra parte,
asociado al consumo crónico surge el síndrome amotivacional, caracterizado por
pasividad, disminución de la actividad dirigida a un fin, disminución de memoria,
anergia, apatía, pereza y ganancia de peso. Muchos autores se cuestionan hoy día que
el cannabis produzca dependencia física y por tanto no se define un síndrome de
abstinencia para dicha sustancia.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por cannabis
 Consumo reciente de Cannabis.
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos (p. ej., deterioro de
la coordinación motora, euforia, ansiedad, sensación de que el tiempo
transcurre lentamente, deterioro de la capacidad de juicio, retraimiento social).
 Dos (o más) de los siguientes síntomas que aparecen a las 2 horas del consumo
de Cannabis:
o Inyección conjuntival
o Aumento de apetito
o Sequedad de boca
o Taquicardia
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON INHALANTES
Los inhalantes o disolventes volátiles son un grupo de sustancias químicamente muy
heterogéneo como pegamentos, gasolinas y derivados de hidrocarburos, que se
consumen por inhalación (generalmente dentro de una bolsa de plástico),
principalmente por gente muy jóven y niños de clases sociales deprimidas, dando lugar
a unos síntomas muy parecidos a la intoxicación etílica pero con alucinaciones y
alteraciones cardiorespiratorias. Su característica común es que se volatilizan a
temperatura ambiente.
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Estas sustancias generan intoxicaciones y cuadros de abstinencia muy severos, junto
con diversos trastornos psiquiátricos y psicopatológicos de secuelas permanentes,
como las encefalopatías irreversibles derivadas de su elevada neurotoxidad.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por inhalantes
 Consumo reciente intencionado o breve exposición a dosis altas de inhalantes
volátiles (excluyendo los gases anestésicos y los vasodilatadores de acción
corta).
 Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos (beligerancia,
violencia, apatía, deterioro del juicio, deterioro de las actividades social o
laboral).
 Dos o más de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo
después del consumo o exposición a inhalantes:
o Mareo
o Nistagmo
o Incoordinación
o Lenguaje farfullante
o Marcha inestable
o Letargia
o Disminución de los reflejos
o Retraso psicomotor
o Temblores
o Debilidad muscular generalizada
o Visión borrosa o diplopía
o Estupor o coma
o Euforia
 Estos síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON NICOTINA
La Nicotina Tabacum es una planta de cuyas hojas se extraen distintos productos:
cigarrillos, picadura de pipa, tabaco de mascar, etc. La sustancia que crea la adicción al
tabaco es la nicotina, que es un compuesto psicoactivo con propiedades reforzantes,
que produce tolerancia y su deprivación un síndrome de abstinencia.
La nicotina produce un efecto estimulante, ya que mejora la atención, dando la
sensación de mayor concentración, aprendizaje, el tiempo de reacción y la capacidad
para resolver problemas. Además, al principio aumenta el flujo sanguíneo cerebral, sin
embargo, una exposición a largo plazo disminuye este flujo. El tabaco es, tras el
alcohol, la sustancia tóxica más consumida por los españoles. Su venta es legal en
nuestro país, existiendo límites relacionados con la edad 16-18 años dependiendo de la
Comunidad Autonoma.
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La ley prohíbe fumar en:









Transportes públicos de escolares y de enfermos.
Áreas de trabajo donde existan mujeres embarazadas.
Centros docentes, de salud y de servicios sociales.
Jardines de infancia y centros de atención social a menores.
Locales de elaboración, manipulación y venta de alimentos.
Salas de uso público general y locales comerciales cerrados.
Salas de teatro y cine.
Espectáculos públicos y deportivos en locales cerrados.
Ascensores.
Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de abstinencia a nicotina
 Consumo de nicotina durante al menos algunas semanas.
 Interrupción brusca o disminución de la cantidad de nicotina consumida,
seguida a las 24 horas por cuatro (o más) de los siguientes signos:
o Estado de ánimo disfórico o depresivo
o Insomnio
o Irritabilidad, frustración o ira
o Ansiedad
o Dificultades de concentración
o Inquietud
o Disminución de la frecuencia cardíaca
o Aumento del apetito o del peso
 Los síntomas del criterio anterior provocan un malestar clínicamente
significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la
actividad del individuo.
 Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la
presencia de otro trastorno mental.
TRASTORNOS RELACIONADOS CON CAFEÍNA
La cafeína está presente de forma masiva en nuestras vidas, en el café, refrescos,
medicamentos, etc. Esta sustancia es la metilxantina más potente, con presencia de
otro trastorno mental (p. ej., un trastorno de ansiedad) con una vida media de 3 a 10
horas, presentando un pico a los 30 a 60 minutos después de su ingesta.
La intoxicación por cafeína puede llegar a tener significación clínica, habiéndose
descrito aspectos de dependencia, tolerancia y, en algunos casos de abstinencia,
aunque el DSM-IV-TR no contempla este último por considerar que no requiere
asistencia médica (Vasallo, Jáimez y Rubio, 2002). La intoxicación por cafeína cursa con
intranquilidad, nerviosismo, insomnio, congestión facial, diuresis, molestias
gastrointestinales, arritmias cardíacas y pensamiento y lenguaje inconexos.
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Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de intoxicación por cafeína
 Consumo reciente de cafeína, normalmente más de 250 mg. (p. ej., más de 2-3
tazas/día).
 Cinco (o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo
después del consumo de cafeína:
o Inquietud
o Nerviosismo
o Excitación
o Insomnio
o Rubefacción facial
o Diuresis
o Alteraciones digestivas
o Contracciones musculares
o Logorrea y pensamiento acelerado
o Taquicardia o arritmia cardiaca
o Sensación de infatigabilidad
o Agitación psicomotora
 Los síntomas del criterio anterior causan un malestar clínicamente significativo
o un deterioro laboral o social, o de otras áreas importantes de la actividad del
individuo.
 Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la
ASPECTOS PSIQUIÁTRICOS FORENSES
La adicción a las sustancias químicas es el único caso explicitado en el CP, que de forma
“vinculante” obliga al juez, ya sea a modificar las penas, ya sea a sustituirlas
Criminalidad
No se sabe si el consumo de sustancias psicoactivas conduce al delito o viceversa. El
abuso de drogas es endémico en zonas con privaciones y delictivas. La elevada
delincuencia en torno a la drogadicción depende de diversos factores:
 De la obtención de la droga que, dado su elevado valor en el mercado
clandestino, obliga al sujeto a robar, prostituirse, estafar, etc., para obtener la
sustancia.
 De los efectos directos de la droga en el sujeto, pudiendo dar lugar a Trastornos
y estados en los que el drogodependiente puede cometer delitos (lesiones,
atentados sexuales, homicidios…).
 De la personalidad previa del toxicómano como fuente “per se” de delitos. Hay
que tener presente que muchos Trastornos de Personalidad tratan de
compensar sus insuficiencias con el consumo de tóxicos. En otras ocasiones,
estados morbosos latentes (como esquizofrenias) afloran por el consumo de
tóxicos y, finalmente, personalidades con rasgos de inestabilidad, impulsividad
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y escasa tolerancia a la frustración se descompensan con la ingesta de
determinadas drogas.
El abuso de sustancias es un potente indicador de una mayor probabilidad de violencia
y delincuencia en las personas con trastornos mentales. La coexistencia del abuso de
sustancias con estos trastornos incrementa significativamente los riesgos de
comportamiento violento. Los efectos desinhibidores de las benzodiacepinas son bien
conocidos, menos conocido es el potencial de la inquietud y la agitación intensa de la
acatisia para provocar violencia. El alcohol y el cannabis son las sustancias
embriagadoras consumidas con más frecuencia y son los contribuyentes más comunes
a la violencia en las personas con trastornos mentales.
La intoxicación simple por alcohol u otros sedantes como las benzodiacepinas o los
barbitúricos, inicialmente producen un comportamiento aparentemente excitado. Los
estimulantes, como la cocaína o la anfetamina pueden producir excitación e
irritabilidad. La mayor parte de las intoxicaciones también se asocian a juicio,
percepción o control de impulsos deficiente. La intoxicación aguda por alcohol,
cannabis, sedantes o estimulantes puede producir una psicosis tóxica y provocar un
comportamiento acusadamente alterado. Incluso con niveles de consumo insuficientes
para una intoxicación, la desinhibición y la excitación pueden predisponer a la
imprudencia y la agresión. Es más, el consumo de esteroides andrógenos anabolizantes
por parte de los deportistas para incrementar su rendimiento y aumentar su masa
muscular, puede asociarse con impulsos violentos.
La relación entre el síndrome de abstinencia y la violencia potencial frecuentemente se
subestima. El abandono del alcohol y la mayor parte de las drogas que producen
dependencia supone un estado acusado de aversión con irritabilidad y agresividad. De
esta manera, la duración relativamente transitoria de los efectos de la cocaína y del
crack a menudo va seguida de disforia aguda, excitación elevada y ansiedad, factores
que pueden provocar que se cometan delitos impulsivos y violentos. Dejar de tomar
alcohol y sedantes pueden comportar síndromes de abstinencia más graves, como el
delirium tremens, que se asocia a deficiente percepción, afectividad, juicio y control de
impulsos.
Se han previsto una serie de medidas de seguridad que sustituyen a la prisión (Art. 96 y
102 del Código Penal), quedando a criterio del Tribunal sustituir las penas privativas de
libertad por internamientos en centros de deshabituación cuya estancia no podrá
exceder en ningún caso al tiempo de condena que le hubiera correspondido.
Los tribunales de justicia consideran la cocaína, los opiáceos, las anfetaminas, los
alucinógenos y las drogas de síntesis, entre las “drogas que causan grave daño a la
salud”. Por ello, las conductas destinadas al cultivo, elaboración, tráfico, o que
promuevan, favorezcan o faciliten su consumo o lo posean con tales fines, están
penalizadas con un mínimo de 3 a 9 años de prisión y multa “del tanto al triplo” del
valor de las drogas.
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En el caso del cannabis, al no ser considerada entre las “drogas que causan grave daño
a la salud” este tipo de conductas serán castigadas por 1 a 3 años de prisión y la multa
“del tanto al duplo” del valor de la droga.
Imputabilidad
Los drogodependientes son imputables, salvo en aquellas circunstancias en las que el
nivel de la conciencia y de la voluntad estén gravemente afectadas, es decir, cuando se
encuentren bajo los efectos del “síndrome de abstinencia” y “la intoxicación plena”
(salvo que haya sido buscada a propósito para cometer el delito), ya que en ambos
casos hay una perturbación grave de la conciencia y, por tanto, de la libertad de
acción.
También estarían exceptuados de responsabilidad criminal los Trastornos Psicóticos
inducidos por sustancias y los cuadros de Delirium por intoxicación de sustancias,
situaciones en las que hay una total abolición de la capacidad para comprender la
ilicitud del hecho y de actuar conforme a dicha comprensión.
A la hora de realizar el informe pericial para determinar la imputabilidad del
drogodependiente, se deberán de valorar los siguientes aspectos:
 Intensidad del síndrome de abstinencia: a más intensidad menor imputabilidad.
 Clase de droga consumida: hay drogas que generan mayor dependencia que
otras.
 Tiempo de adicción: a más tiempo de adicción mayor degradación del sujeto.
 Tiempo de conducta delictiva desarrollada: la acción delictiva debe estar
encaminada a conseguir la sustancia y guardar relación con el consumo de
tóxicos.
 Personalidad anómala previa del sujeto: muy importante cuando son
personalidades impulsivas y con grave inestabilidad emocional.
 Presencia de embriaguez concomitante o mezcla de diversas sustancias: ya que
se potencian los efectos de una sustancia concreta dando lugar a reacciones
paradójicas.
Capacidad civil y de obrar
El Código Civil en materia de tutela establece, como “causas de incapacitación las
enfermedades o deficiencias persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la
persona gobernarse por sí misma”. También se pueden dar casos de prodigalidad
sintomática a una drogadicción (derroche de la hacienda para adquirir droga) que
puede verse a la luz de la curatela. La drogodependencia también puede ser invocada
como una causa de separación matrimonial e incluso a la hora de otorgar la custodia
de los menores e incluso limitar las visitas, no siendo motivo suficiente para privar de
la patria potestad.
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Derecho laboral
La complicación laboral más importante es el absentismo. El consumo de sustancias
tóxicas puede ser causa de despido de un trabajo. Este aspecto alcanza especial
relevancia en aquellas profesiones que requieren unas habilidades especiales, o en las
que está en juego la vida de personas, como por ejemplo conductores de servicios
públicos, pilotos, bomberos, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, etc.
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