Localización de la apófisis unciforme respecto a la fosa lagrimal

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Figura 2 – Angiografía retiniana: lesiones hipofluorescentes en tiempos precoces e hiperfluorescentes en tiempos tardíos.
la enfermedad, el intestino. Este fenómeno de hipersensibilidad podría explicar el resto de los signos y síntomas sistémicos
como la fiebre y las artralgias. Por otro lado, se sospecha que
podría ser debido a la invasión directa intraocular de la bacteria. En el caso de nuestro paciente se suma el agravante de
haber recibido tratamiento esteroideo durante 3 meses antes
de comenzar con la clínica intestinal, por lo que sospechamos
que la inmunosupresión por los esteroides pudo ser un trigger
para comenzar con el resto de los síntomas. La afectación ocular en forma de retinocoroidopatía Birdshot-like puede ser una
de las manifestaciones oculares de la enfermedad de Whipple,
incluso ser la manifestación de comienzo.
Agradecimientos
A todos los compañeros que trabajan en la Unidad Multidisciplinar de Uveítis del Complejo Hospitalario de Navarra en
Pamplona.
2. Nishimura JK, Cook BE Jr, Jonh M, Pach JM. Whipple disease
presenting as posterior uveitis without prominent
gastrointestinal symptoms. Am J Ophthalmol. 1998;126:130–2.
3. Avila MP, Jalkh AE, Feldman E, Feldman E, Trempe CL,
Schepens CL. Manifestations of Whipple’s disease in the
posterior segment of the eye. Arch Ophthalmol.
1984;102:384–90.
P. Fanlo-Mateo a,∗ , H. Heras-Mulero b ,
F. Jimenez-Bermejo a y M. Montes-Díaz c
a
Unidad Multidisciplinar de Uveítis, Servicio de Medicina Interna,
Complejo Hospitalario de Navarra, Pamplona, Navarra, España
b Unidad Multidisciplinar de Uveítis, Servicio de Oftalmología,
Complejo Hospitalario de Navarra, Pamplona, Navarra, España
c Servicio de Anatomía Patológica, Complejo Hospitalario de
Navarra, Pamplona, Navarra, España
∗ Autor
para correspondencia.
Correo electrónico: [email protected] (P. Fanlo-Mateo).
bibliograf í a
0365-6691/© 2015 Sociedad Española de Oftalmología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.
1. Puechal X. Wipple’s disease. Ann Rheum Dis. 2013;72:797–803.
http://dx.doi.org/10.1016/j.oftal.2015.09.005
Localización de la apófisis unciforme respecto a la
fosa lagrimal夽
Location of the uncinate process with respect to the lacrimal fossa
Sr. Director:
La apófisis unciforme es un proceso óseo con forma de gancho, que se extiende de manera cráneo-caudal desde la parte
más anterior del etmoides, está formada por una lámina ósea
delgada que nace de la extremidad anterior del meato medio1 .
Desde hace años, la dacriocistorrinostomía endocanalicular con láser diodo se emplea como alternativa a la vía externa
夽
Presentado como comunicación oral en el XXIV Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Ocular y Orbitaria y como
comunicación libre en el 90 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología.
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o a la vía endonasal en algunos pacientes. Basándonos en
la observación clínica de que a la hora de realizar dacriocistorrinostomía endocanaliculares la visión de la osteotomía a
veces se veía dificultada por la apófisis unciforme, decidimos
plantear un estudio para describir la anatomía de la apófisis
unciforme en relación con la fosa lagrimal.
Hemos planteado un estudio retrospectivo descriptivo en
el que se ha analizado la localización de la inserción de la apófisis unciforme en tomografías axiales computarizadas de 30
pacientes consecutivos, descartamos aquellos pacientes cuya
afección nasal pudiera interferir con la evaluación de la inserción. En todos los pacientes se determinó la inserción de la
apófisis unciforme a 3 niveles, superior, medio e inferior en
relación con la fosa lagrimal, clasificando esta inserción en
cada nivel como: retrolagrimal (posterior al hueso lagrimal),
lagrimal (en el hueso lagrimal), maxilar o en el cornete medio.
Se analizaron un total de 30 pacientes (17 mujeres y 13
varones). Encontramos unos porcentajes de inserción de la
apófisis unciforme a nivel superior: retrolagrimal 10%, lagrimal 10%, maxilar 23,3% y en el cornete 56,7%. A nivel medio:
retrolagrimal 20%, lagrimal 36,7%, maxilar 40% y en el cornete 3,3%. A nivel inferior: retrolagrimal 36,7%, lagrimal 50% y
maxilar 13,3%.
Nuestros resultados coinciden en gran medida con otros
estudios similares, en los que la apófisis unciforme en un gran
porcentaje de casos se inserta a nivel del hueso lagrimal o
maxilar2 .
Si bien en la dacriocistorrinostomía (DCR) externa la localización de la apófisis unciforme es posiblemente indiferente,
se ha sugerido la relevancia de la misma en la DCR endonasal,
y la pertinencia de realizar una uncinectomía, ya que el porcentaje de complicaciones de la misma es bajo y se asocia a
una mayor tasa de éxito según algunos estudios3 .
El propósito de nuestro trabajo es realizar una descripción
anatómica de la inserción de la apófisis unciforme y su relación con la fosa lagrimal. En futuras investigaciones queda por
determinar la importancia de asociar una uncinectomía en los
casos en los que la unciforme pueda dificultar la visualización
de la osteotomía en la DCR endocanalicular con láser diodo.
Nuestra hipótesis es que en los casos de inserción maxilar
e incluso algunos de inserción lagrimal serían de peor pronóstico si no se asociase una uncinectomía previa a la realización
de la DCR endocanalicular con láser, ya que la unciforme nos
impediría una correcta manipulación de la osteotomía que
estuviéramos realizando. Sin embargo, en nuestra opinión,
aquellos casos con inserción retrolagrimal serían los más favorables, ya que la visualización de la osteotomía no estaría
dificultada.
bibliograf í a
1. Yoon JH, Kim KS, Jung DH, Kim SS, Koh KS, Oh CS, et al.
Fontanelle and uncinate process in the lateral wall of the
human nasal cavity. Laryngoscope. 2000;110:281–5.
2. Fayet B, Assoline R, Zerbib MM. Surgical anatomy of the
lacrimal fossa. A prospective computed tomodensiometry
scan analysis. Ophtalmology. 2005;112:1119–281.
3. Fayet B, Racy E, Assouline M. Systematic unciformectomy for a
standardized endonasal dacryocystorhinostomy.
Ophthalmology. 2002;109:530–6.
P. Cifuentes-Canorea ∗ y J.A. Troyano-Rivas
Servicio de Oftalmología, Departamento de Órbita y Oculoplastia,
Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España
∗ Autor
para correspondencia.
Correo electrónico: [email protected]
(P. Cifuentes-Canorea).
0365-6691/© 2015 Sociedad Española de Oftalmología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.
http://dx.doi.org/10.1016/j.oftal.2015.09.009
De la tortuosidad vascular fisiológica a la
tortuositas vasorum retinae
From physiological vascular tortuosity to the tortuositas vasorum
retinae
Sr. Director:
La arteria central de la retina —rama de la arteria
oftálmica— penetra en el globo ocular en el espesor del nervio óptico. Emerge del nervio en el centro de la papila, y se
divide en 2 ramas, una ascendente y otra descendente, que se
ramifican en ramas más o menos numerosas que se extienden
por la retina hasta la ora serrata. Las venas siguen un trayecto
inverso a las arterias y de su unión, en una estructura similar
y paralela, nace la vena central de la retina1 .
Sin embargo, la vascularización de la retina puede presentar diferentes variantes congénitas que se consideran dentro
de la normalidad y que no implican ninguna complicación
potencial, sino dudas diagnósticas ante estas variantes fisiológicas. Desde el incremento del número de vasos hasta
el aumento de la luz vascular o la irregular disposición de
los mismos con cruces, bucles o lazadas prepapilares, estas
variantes congénitas son numerosas, muy variadas y asintomáticas.
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