Taller de Independencia Judicial

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Panel independencia judicial – Conclusiones
Independencia interna y externa
Uno de los puntos que más se destacó fue el reconocimiento de dos aspectos que deben pensarse
a la hora de hablar de independencia del poder judicial. O, en otras palabras, dos estructuras
componen el concepto de “independencia”: una es la interna y la otra, la externa.
En este sentido, se destacó que uno de los problemas más grave que tiene la justicia es la
independencia interna. Independencia interna pensada desde el sujeto, de aquel que entra en el
poder judicial y comienza a sentirse parte de una “casta”. La independencia interna del sujeto se
construye, y, en relación con esto, se dijo que “solo es influenciable el que se deja”.
A su vez, para poder consagrar este requisito en la labor de los operadores judiciales, una
propuesta que surgió de un panelista fue que los tribunales sean asociaciones de jueces que
cumplan una función de autoadministración y autoejecución de sus propios presupuestos, para no
estar atados a los organismos de superintendencia. No debe haber jueces superiores a otros, más
allá del papel que deban cumplir en casos concretos. La autogestión, a su vez, conduce a que se dé
la participación ciudadana dentro los juzgados, y que haya horizontalidad e igualdad en el poder
judicial.
En cuanto a la independencia externa, se destacó que debería evitarse que organismos externos al
poder judicial, tanto políticos como económicos y mediáticos, no deben influir en la actividad de
los jueces, fiscales o defensores.
Por otra parte, se señaló la importancia de instrumentar la independencia de la defensa pública las
justicias provinciales. En este aspecto, si bien se ha instaurado con éxito en varias provincias un
sistema acusatorio, aún subsiste en muchos casos una defensoría en manos del procurador o de
los superiores tribunales de justicia. Esto sucede en las provincias con mayor población del país,
como Mendoza, Santa Fe o Buenos Aires, entre otras. La defensa pública no puede depender de la
procuración. La defensa tiene que ser autónoma e independiente de los otros integrantes del
poder judicial.
También se destacó que la independencia debe ser una garantía para los ciudadanos.
Uno de los puntos que se tocó en relación con una justicia independiente es el hecho de que esa
independencia se vería afectada en tanto aún hay cómplices de la dictadura en el poder judicial, y
muchos en los centros más poblados de la provincia de Buenos Aires. Algunos de los panelistas
propusieron que se vayan del poder judicial.
Reformas constitucionales y del Consejo de la Magistratura
En este aspecto, se destacó la conveniencia de que la actividad judicial sea debidamente
controlada por un consejo de la magistratura modificado, donde intervengan otros elementos en
su composición, como ciudadanos, sindicatos y otros representantes de la sociedad civil.
También hubo algunos pedidos de reforma constitucional, que involucraron tanto al poder judicial
como al Consejo de la Magistratura.
Participación ciudadana
Como aspecto esencial de la independencia del poder judicial también se destacó la importancia
de la participación ciudadana. En este sentido, se señaló que habría que implementar juicios por
jurados para que las sentencias tengan la legitimidad del pueblo.
A la vez, se pidió eliminar el nepotismo en la elección de jueces, y, de esta manera, otorgarle
mayor participación a la ciudadanía en la elección de los magistrados. Debe haber control popular
en la designación y elección de los jueces.
Enseñanza inicial
Se destacó que uno de los problemas que afecta al poder judicial y, a la vez, a la independencia
interna se relaciona directamente con la enseñanza que se recibe en la etapa inicial, en cualquiera
de las facultades de derecho del país. Básicamente, porque no enseñan a usar el derecho como
arma argumentativa. Al mismo tiempo, los dueños de los grandes estudios son los que escriben los
libros y los que se encargan de que se crea que sólo existe una versión única del derecho.
No se enseña a usar el derecho como compromiso con el más débil. Es la neutralidad “boba” del
operador judicial.
Asimismo, se dijo que también se golpea a cualquier aspirante a juez con esto. En los concursos, se
usan las mismas herramientas de evaluación que en la academia.
De esta manera, se propuso que debería liberarse de la enseñanza que hace ver el derecho de una
sola manera, que no es la manera que más se ajusta con las realidades de los países que están en
la periferia.
Cuando se habla sobre el hecho de que los jueces no deben hacer política, se está ante un
enunciado falso. Cada sentencia de juez es una ideología exteriorizada. Lo contrario viene de una
compenetración de la enseñanza del derecho.
Hay que modificar el contenido de la enseñanza en las facultades de derecho, toda vez que la
independencia del poder judicial se relaciona con una buena preparación de los magistrados.
Crear un foro para continuar trabajando en el futuro sobre la temática
Finalmente, se señaló la importancia de armar un foro que nuclee lo sucedido en las jornadas, con
participación popular, ciudadana.
Entre otras cosas, de ese foro debería surgir una agenda de discusión sintética para comenzar a
trabajar.
Por otra parte, se reconoció que en el panel había una mayoría de representantes del fuero penal.
De esta manera, una de las estrategias a pensar es cómo se puede penetrar en otros espacios de la
justicia en donde pareciera que no hay ni una ventana abierta para que se escuche lo que se
debate en la actualidad. Pensar la independencia judicial es un trabajo que va más allá de la
justicia penal, pero la incluye. Es una batalla cultural que por su complejidad se debe dar en todos
los ámbitos del poder.
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