ARTILLERÍA DE HIERRO FORJADO (Siglos XIV Y XV)

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MUSEO HISTÓRICO MILITAR DE VALENCIA
ARTILLERÍA DE HIERRO FORJADO (Siglos XIV Y XV)
- PIEZAS GRUESAS de tiro tenso:
LAS BOMBARDAS o LOMBARDAS, son las piezas más antiguas que se conocen. Su
principal característica es que estaban formadas por dos partes separadas: La caña o tomba, parte
anterior, que es la que recorría el proyectil y la recámara, servidor o mascle, parte posterior, de menor
calibre y longitud, que es la que contenía la carga de pólvora. Ambas partes tenían en su exterior varias
argollas por las que se pasaban unas cuerdas, para unirlas y luego atarlas al montaje, con lo que quedaba
la bombarda en posición de disparo. Las construían los herreros, de hierro forjado, de forma similar a la
fabricación de los toneles, formadas por una serie de barras alargadas o duelas recubiertas y unidas
fuertemente por aros exteriores. Cada bombarda iba dotada de dos o más recámaras, que permitían
efectuar unos ocho disparos al día como máximo, pues las operaciones necesarias para la carga eran
muy lentas. Para efectuar el disparo se utilizaba un hierro candente, llamado brancha, que inflamaba la
pólvora de la carga a través de un orificio denominado oído o fogón. La puntería era elemental, a ojo y
después por dos resaltes, llamados joyas, situados en los anillos anterior y posterior.
Estas piezas eran de tiro tenso o rasante y parece ser que en principio se emplearon para la
defensa de las plazas y después en el ataque para demoler los muros de las fortalezas.
Su alcance máximo era de unos 1.300 mts, pero el eficaz de 100 a 200 mts, que era la
distancia a la que se empleaban normalmente.
El peso de las grandes bombardas podía llegar hasta 6 toneladas; el de los proyectiles era muy
diverso, desde 5 Kgs hasta 150Kgs cuando se trataba de bolaños de piedra, y si las pelotas eran de hierro
podían llegar a 250 Kgs.
Sus calibres se hicieron cada vez mayores para aumentar el efecto de destrucción, así se llegó
a bombardas monstruosas, como la utilizada en el sitio de Antequera (1410) por el Infante Don
Fernando, que, según se cuenta, no menos de veinte pares de bueyes eran necesarios para el arrastre del
carromato que la llevaba y necesitaba unos 200 hombres para su servicio. Estas dimensiones
dificultaban el municionamiento y transporte y así en la segunda mitad del siglo XV aparecen unas
piezas del mismo género, pero de menos calibre, más ligeras y manejables, llamadas pasavolante y
bombardeta.
-
PIEZAS MENUDAS de tiro tenso.
Surgen estas piezas, a principios del siglo XV, ante la necesidad de proporcionar movilidad a
la artillería, para que pueda acompañar a los ejércitos. El falconete, que es totalmente de la bombarda,
la caña termina en un marco rectangular para el alojamiento de la recámara llamada de alcuza, por su
similitud con este recipiente. El marco se prolonga por su parte posterior en una rabera para facilitar la
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puntería y lleva unas muescas laterales por las que se pasa una cuña de hierro para sujetar la recámara
por detrás. La caña lleva dos muñones a los que se sujeta una horquilla con una espiga para sujetar el
falconete en su montaje; otras son la cerbatana, ribadoquín, medio ribadoquín, esmeril y mosquete,
que se consideran como los antecedentes más remotos de la Artillería de Campaña. Son variantes de las
bombardas, pero su calibre es más pequeño y en cambio tienen gran longitud de caña. Otras piezas eran
los órganos, formados por varios tiros, de pequeño calibre, montados sobre un carretón.
Los proyectiles eran pelotas esféricas (pellas) de hierro forjado o de piedra (bolaños). Las
piezas menudas empleaban también unos dados de hierro emplomados denominados bodoques.
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