La región y su análisis: teorías para su estudio

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La región y su análisis: teorías para su
estudio
Rigoberto Arturo Román Alarcón1
Con el fin de arribar a una propuesta metodológica propia, que nos permita
cumplir con los objetivos trazados en nuestra investigación acerca de la
economía del Sur de Sinaloa,2 examinaremos el concepto de región, así como
también las diversas teorías para su análisis. Teorías aportadas
fundamentalmente por geógrafos, economistas, antropólogos e historiadores que
han sido determinadas por el contexto económico, político y social en que han
vivido sus autores e insertas en los paradigmas prevalecientes.
El concepto de región
Para definir el concepto de región hay cierta ambigüedad debido a los diferentes
criterios utilizados por cada una de las disciplinas que elaboran su propia
definición de acuerdo a sus fines. Por ende, no es un concepto unívoco en el cual
puede establecerse un tipo ideal o una teoría general de región. Es decir, no hay
uniformidad metodológica de análisis, por lo que el concepto de región tiene
innumerables connotaciones de acuerdo con cada especialista: geógrafos,
historiadores, economistas, antropólogos, etcétera.
Juan José Palacios, en esta primera aproximación al concepto de región,
nos dice que “...se utiliza para identificar porciones determinadas de la
superficie terrestre definidas a partir de criterios específicos y objetivos
––––––––––––––
1
Profesor e investigador de la Facultad de Historia de la UAS.
El objetivo general de nuestra investigación, es el de explicar las principales
modificaciones de la economía Sur de Sinaloa durante el periodo de 1910-1950, a través de la
identificación de los factores económicos, sociales y políticos internos y externos que las
originaron. Así como también el de analizar la actividad motriz que impulsó a las demás y la
influencia que tuvo la política económica en el desarrollo de la economía regional, y los efectos
que han producido los cambios económicos en el aumento, composición y distribución de la
población.
2
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preconcebidos, los cuales pueden provenir de las ciencias naturales o de las
sociales”.3
Otra concepción más completa nos la proporciona el historiador Eric Van
Young, quien define a la región como “... un espacio geográfico más grande
que una localidad, pero más pequeño que un estado nacional, con una frontera
determinada por el alcance efectivo de algún sistema cuyas partes interactúan
más entre ellas que con el sistema externo”.4
Así, pues, con base en las definiciones anteriores, la región, como
entidad compleja, es atribuida a una determinada porción espacial de la
realidad, integrada por características múltiples que se circunscriben en la
generalidad de un ámbito concreto de la realidad física. La región,
geográficamente hablando, es un espacio dinámico que está en permanente
movimiento, limitado por una frontera que varía en el tiempo, y que a su vez se
determina por la influencia que tiene un sistema integrado por una serie de
factores naturales y sociales que forman una estructura y que tienen entre sí,
coherencia y especificidad.
Por ello, el concepto de región es histórico y politético, cuyo significado
cambia por circunstancias de tiempo y lugar, y como tal, puede esclarecer
sobre los cambios sociales producidos en el espacio a través del tiempo. “La
región es una realidad cambiante, porque a lo largo del tiempo cambia la
sociedad ahí asentada”.5
Asimismo, ha sido utilizado también como instrumento metodológico
por diferentes disciplinas y paradigmas teóricos, con el objeto de que éste guíe
el camino a seguir en aquellas investigaciones que tienen como unidad de
análisis el estudio de un territorio claramente determinado, y se define a priori
para determinar las variables que se van a utilizar, porque en caso contrario se
podría terminar explicando un fenómeno diferente al que se pretendía.
También es utilizado como recurso heurístico, a manera de hipótesis que se
tiene que verificar a la luz de la historia y los datos estadísticos. Van Young
––––––––––––––
3
Juan José Palacios, “El concepto de región” en Héctor Ávila Sánchez, (comp.), Lecturas
de análisis regional en México y América Latina, México, Universidad Autónoma Chapingo,
1993, p.104.
4
Eric Van Young, ed., Mexico’s region comparative history and development, San Diego,
Center for U.S. Mexican Studies, 1992, p. 30.
5
Sergio Ortega Noriega, Un ensayo de historia regional. El Noroeste de México 15301880, México, UNAM, 1993, p. 10.
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dice que “las regiones son hipótesis por comprobar más que hechos
asumidos”, por lo que afirma que “son buenas para pensar”.6
La región puede ser homogénea y funcional. La región homogénea es la
unidad geográfica cuyas partes integrantes guardan la mayor uniformidad
posible a partir de indicadores fisiogeográficos, económicos, sociales y
culturales. Una muestra de región homogénea es la región natural, que resulta
de la acción de las leyes de la propia naturaleza y que se constituye por el
relieve, clima, hidrografía y vegetación. Este tipo de región fue utilizado por
geógrafos tradicionales hasta a fines del siglo XIX, cuando el francés Paul
Vidal de la Blanche propuso la “humanización del paisaje” en su obra
Principios de Geografía Humana, en la que definió a la región como:
... una reserva de energía, cuyo origen se haya en la naturaleza, pero su desarrollo
depende del hombre. Es el hombre el que modifica la tierra de acuerdo a sus
propósitos, es el que hace surgir la individualidad y el que establece las diversas
características. Es el que sustituye el efecto incoherente de las circunstancias locales
por un conjunto sistemático de fuerzas.7
Con esta propuesta se produce un cambio de paradigma8 en la geografía
que durante siglos estuvo debatiéndose entre las ramas físicas y humanas.
“Este nuevo concepto de región, en verdad nace al influjo de la visión de
totalidad y unidad con que los geógrafos decimonónicos influidos por el
romanticismo alemán habían concebido al cosmos o mundo”.9
La región funcional o polarizada es el espacio que aglutina unidades
geográficas heterogéneas, que están interrelacionadas entre sí de manera
funcional y que delimitan su área a partir de un centro de población
importante, denominado centro nodal, sobre el cual giran las actividades
económicas, políticas y sociales del resto de las localidades del área. Un
ejemplo de ésta es la región económica que se sustenta en la interdependencia
entre el medio natural y la acción que el hombre ha ejercido en la naturaleza a
––––––––––––––
6
Eric Van Young, “Haciendo historia regional: consideraciones metodológicas y teóricas”,
en Pedro Pérez Herrero, (comp.), Región e historia en México (1700-1850), México, UAMInstituto Luis Mora, 1991, p. 101.
7
David L. Silks, ed., Enciclopedia internacional de las ciencias sociales, vol. XII, EUA, The
MacMillan Company and The Free Press, 1968, p.379.
8
Kuhn define al paradigma “...como realizaciones científicas universalmente reconocidas
que, durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad
científica”. T. S. Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE, 1999, p.13.
9
Daniel Hiernaux y Alicia Lindon, “El concepto de espacio y el análisis regional”, en
Secuencia, núm. 25, nueva época, Instituto Luis Mora, México, enero-abril de 1993, p. 90.
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través del tiempo. Nuestro análisis lo centraremos en ésta última, porque es
pertinente a la investigación que pretendemos realizar.
Teorías de análisis y desarrollo regional
La necesidad de explicar las diferencias económicas en un territorio y las
políticas que se deben realizar para superarlas, han originado diversas teorías
sobre el análisis y desarrollo regional, que corresponden por un lado a cada uno
de los momentos históricos y por otro a las inclinaciones ideológicas de sus
autores.
De acuerdo con Juan José Palacios los diferentes enfoques teóricos y
metodológicos se pueden clasificar en dos grupos: 1) Los que hacen
abstracción de toda consideración histórica y sus conceptos pretenden ser
universales y 2) Los que reconocen la vigencia del sistema social
históricamente determinado.10
A su vez, el primer grupo se puede subdividir en: a) Teorías del
Desarrollo Equilibrado, que incluyen las teorías del Lugar Central y Ciencia
Regional, las cuales contemplan que el territorio puede ser organizado bajo un
desarrollo equilibrado y armónico, en el que las diferencias regionales se
resuelven por la vía de los mecanismos propios del mercado, esencialmente los
precios; y b) Teorías del Desarrollo Desequilibrado, como es el caso de la
Teoría de los Polos de Crecimiento, que considera que el desequilibrio
económico se produce cuando los canales del crecimiento no funcionan y el
libre juego de las fuerzas del mercado no conducen a la eliminación de las
desigualdades regionales, sino al contrario, las incrementan a menos que el
Estado intervenga para contrarrestar sus efectos.
Ambas teorías forman parte del paradigma denominado como
convencional, burgués, conservador o funcionalista, el cual asume de forma
implícita que el sistema capitalista se recicla indefinidamente y que los
diferentes intereses de clase son funcionales o reconciliables. Plantea, además,
que hay una tendencia hacia el equilibrio y la convergencia económica, que se
reafirma a largo plazo y que los cambios dentro de la economía deben de ser
graduales y adaptativos.11
––––––––––––––
10
Palacios, “El concepto de región”, en Ávila Sánchez, (comp.), Lecturas de análisis
regional…, p.106.
11
Antonio Schneider e Ignacio Llamas, Análisis y aplicación de los paradigmas en
economía, México, Trillas, 1981, p. 92.
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El segundo grupo lo integra la Teoría de la Economía Política Regional12
como parte del paradigma marxista, el cual, a través del materialismo histórico
percibió que los cambios de la sociedad son producto de las mismas
contradicciones internas. Para éste, la actividad económica determina vínculos
entre los individuos y la estructura de clases prevaleciente, por lo que la
economía es un sistema de desequilibrios en el que se produce el crecimiento y
el cambio, por la misma generación de excedente que se obtienen a través de la
explotación del trabajo humano. Por ello, el equilibrio económico es una meta
inalcanzable y el sistema capitalista debe ser sustituido.
Asimismo, en la actualidad han surgido teorías que proponen, no sólo la
creación de un nuevo orden económico mundial, sino la manera de cómo
lograr la integración de las regiones a la economía globalizada. Estas teorías se
ligan, en nuestra opinión, al mismo paradigma convencional que se ha
comentado, porque en ellas subyace la teoría del equilibrio económico. Según
su análisis, este ahora se podría alcanzar con el neoliberalismo y la aplicación
de un nuevo modelo de organización territorial acorde a los intereses de los
países más avanzados, que han impuesto a las regiones atrasadas una estrategia
de reajuste económico: libertad de comercio y de precios, reestructuración
presupuestaria, desregulación cambiaria, privatización de empresas públicas,
etcétera.
Sin embargo, en el presente se sigue en la búsqueda de un nuevo
paradigma, porque el neoliberalismo ha sido incapaz de resolver problemas
tales como la pobreza de la mayoría de la población, el desequilibrio de la
riqueza, la explotación irracional de los recursos naturales y las desigualdades
regionales.
Teorías del Desarrollo Equilibrado
Teoría de los Lugares Centrales
Teoría de vertiente neoclásica y resultado de la aplicación de la microeconomía a
la Teoría del Equilibrio General. Sus antecedentes se remontan a 1826, cuando
––––––––––––––
12
El concepto de Economía Política es utilizado por los marxistas desde el último tercio
del siglo XIX para referirse a la ciencia económica y diferenciarla de la Economía Neoclásica. Cfr.,
Santiago Zorrilla Arena y José Silvestre Méndez, Diccionario de economía, México, Océano,
1985, p. 53.
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Von Thünen publica su trabajo13 acerca de las leyes económicas de la
distribución espacial de la producción agrícola, con el que introduce el concepto
de ubicación en la teoría económica y crea la Teoría del Costo Marginal, al
proponer que el uso de la tierra está en función de los distintos precios de los
bienes agrícolas, de sus costos de producción y de la distancia del mercado. Von
Thünen supuso la existencia de una ciudad aislada del resto del mundo y en un
plano isotrópico, físicamente indiferenciado, en el que el costo del transporte no
variaba, excepto el impuesto por la distancia. Su modelo concéntrico con el que
trató de explicar la distribución de las actividades agrarias y el uso del suelo,
perdió vigencia en el mismo siglo XIX con el establecimiento de los centros
múltiples de mercado y las modificaciones en los patrones de transporte
(introducción del ferrocarril).
En el plano industrial la teoría de Von Thünen fue desarrollada por
Alfred Weber,14 quien en 1909 analizó la relación de dependencia que tenían
los precios con respecto a su cercanía o lejanía del mercado; su teoría señala
dos fuerzas de localización fundamentales: la orientación del transporte y la
orientación de la mano de obra. Éste fue el primer teórico de la localización
que estudió explícitamente la aglomeración y para él los factores de la misma
pueden ser generales y especiales. Los factores generales son aquellos
necesarios para cualquier industria, por ejemplo, los costos del transporte y del
trabajo, y la renta de la tierra. Los especiales son los concernientes a una
industria en particular, llámese insumos, factores físicos, tecnología, etcétera.
Posteriormente, retomando la propuesta de Von Thünen, el geógrafo
Walter Christaller desarrolla en 1933,15 la Teoría de los Lugares Centrales
incorporando variables geográficas y económicas. El autor partiendo de la idea
de que los asentamientos no surgen de manera desordenada, sino que debe de
haber un principio que regule su distribución, intenta elaborar una teoría
general que a través del método deductivo explique el tamaño, número y
distribución de la población. Para ello, la sustenta en un espacio isotrópico
(llano y homogéneo) característico de la vasta planicie del norte de Europa y
––––––––––––––
13
J.H. von Thünen, Der isolierte staat, Hamburg, Perthes, 1826; traducción al inglés, Von
Thünen’s isolated state, Oxford, Pergamon Press, 1966. Su teoría representó el inicio de la Teoría
de la Economía Espacial y en su momento reflejó la situación económica prevaleciente en los
estados alemanes, que eran fundamentalmente agrícolas.
14
Cfr. Alfred Weber, Der standort der industrien, Tubingen, 1909; hay traducción en
ingles: Theory of the location of industries, Chicago, University of Chicago Press, 1957.
15
Walter Christaller, Die zentralen orte in Suddeutschland, Jena, Wissenschaftliche
Buchgesellschaft, 1933; traducción al ingles: Central places in southern Germany, Englewood
Cliffs, Prentice Hall, 1966.
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de la hipótesis de que “... toda aglomeración está constituida con el fin de
proporcionar cierto número de bienes y servicios a su área de influencia”.16
Sus abstracciones las aplica al espacio geométrico, cuando plantea que
las ciudades del nivel mínimo de especialización (actividades primarias) se
encuentran establecidas y forman un área de influencia o región
complementaria llamada hinterland, que tiene la forma hexagonal de una
ciudad de mayor tamaño y especialización denominada lugar central, el cual
se encarga de distribuir los bienes y servicios centrales, cuyos precios
aumentan conforme se incrementa la distancia entre el sitio del consumidor y
el lugar de la oferta, porque son mayores sus costos de transporte. Por lo tanto,
en un espacio homogéneo y llano, el consumidor racional se trasladará al lugar
más cercano para realizar sus compras.
Con lo señalado se establece una jerarquía dentro de los lugares centrales
en relación al grado de especialización de los bienes y servicios que se ofrecen,
y la importancia del área de influencia abastecida. Cuanto mayor es su
especialización, mayor será su alcance, y la jerarquía espacial se erige cuando
los lugares centrales pequeños y sus regiones complementarias son incluidos
dentro de áreas de mercado de los lugares centrales más grandes.
Asimismo, los lugares centrales deben tener un área geográfica que
produzca una demanda suficiente de un bien que asegure una ganancia mínima
para que puedan ser rentables, lo que determina su umbral, el cual depende, a
su vez, de la especialización de los bienes y servicios ofrecidos; mientras más
especializados sean, requieren de un umbral más alto al ser menos consumidos
por la población. Así, los límites del área de influencia del lugar central
quedarían demarcados donde están ubicados los consumidores más distantes.
“La región complementaria de un lugar central es determinada ideal y
fundamentalmente por el rango de los bienes centrales en ese lugar”.17
La Teoría del Lugar Central de Christaller es enriquecida por el
economista August Lösch en 1940, quien con su Teoría de la Localización y
del Equilibrio Territorial,18 aplica el método inductivo e introduce los
principios de organización, y para construir la jerarquía, propone un modelo de
abajo hacia arriba, partiendo del proveedor de un bien de menor especialidad,
en donde los costos del transporte son determinantes.
––––––––––––––
16
Alfonso Corona Rentería, La economía urbana. Ciudades y regiones mexicanas,
México, Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas, 1974, p. 96.
17
Christaller, Die zentralen orte…, p. 6
18
Cfr. August Lösch, Die raumliche ordnung der wirtschaft, Jena, 1940; traducido al
inglés: The economist of location, New Haven, Yale University Press, 1954; traducido al español:
Teoría económica espacial, Buenos Aires, El Ateneo, 1957.
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A partir de lo realizado por Christaller y Lösch, se han desarrollado con
bases empíricas otros planteamientos tales como: los Sistemas Mercantiles
Dendríticos, los Sistemas Solares de Distribución y los Sistemas Reticulares de
Distribución.
Los Sistemas Mercantiles Dendríticos elaborados por E. A. Johnson en
1960, fueron propuestos con base en una investigación que realizó sobre los
mercados haitianos, en los que “...los centros de nivel más bajo son tributarios
de uno y sólo un centro de nivel más alto”.19
Los Sistemas Solares de Distribución aportados por William O. Jones
(1972) en su estudio sobre el comercio de alimentos en el África Occidental,
encuentra cómo las regiones articuladas por el comercio rural no tienen
ciudades o centros de mercado de tamaño intermedio, por lo que “... cada
centro tiene un hinterland con un mercado relativamente autónomo”.20
Los Sistemas Reticulares de Distribución propuestos por Paul y Laura
Bohanan, al estudiar a los tiv (el mayor grupo tribal de Nigeria) observaron que
en ellos, la cohesión se basaba en un sistema igualitario de parentesco y no en
un sistema político centralizado. Esto los hacía indiferentes a las oportunidades
económicas, porque algunos valores primordiales de su cultura tales como la
autosuficiencia, eran incompatibles con el principio de mercado. “No tienen
lugares centrales, en este sistema los pequeños mercados rurales están
regularmente interrelacionados mediante el comercio. Pero los flujos son
originalmente horizontales entre centro equivalentes o entre campesinos”.21
La Teoría del Lugar Central es considerada como el primer estudio serio,
que ha tratado de explicar coherentemente la ordenación general de los
asentamientos sobre una base científica, y ha sido el punto de partida de las
aportaciones posteriores sobre el tema. Sin embargo, ha habido críticas a esta
teoría, y se han centrado en los señalamientos siguientes:
Esta teoría se basa en el supuesto de isotropía espacial, que sólo existe en
un modelo ideal y no en la realidad, no hay homogeneidad total ni en las
regiones, ni en las naciones.
Se considera estática y ahistórica porque plantea teóricamente una
ordenación óptima y estable de los asentamientos, pero no estudia el origen y
desarrollo de estos sistemas en el tiempo. Ello no le permite captar la
permanente transformación de los asentamientos debido al progreso técnico de
––––––––––––––
19
Carol Smith, “Sistemas económicos regionales: modelos geográficos y problemas
socioeconómicos combinados”, en Pérez Herrero, (comp.), Región e historia…, p. 69.
20
Ibíd., p. 70.
21
Ibíd., pp. 74-75.
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los transportes y comunicaciones, de los incrementos demográficos y del
ingreso y del consumo. Por lo tanto, no está formulada para predecir la
variación, sino para explicar las relaciones espaciales
La Teoría de la Ciencia Regional
Denominada también como la Teoría del Equilibrio Parcial, fue iniciada por
Walter Isard a fines de los años cuarenta. Éste autor, desde una perspectiva
pragmática, utiliza un concepto flexible de región, totalmente funcional,
concebida ésta como una división oportuna y una unidad referencial de análisis.
Se le conoce también como la Teoría de la Macroeconomía Regional,
porque aplica ecuaciones keynesianas en el análisis de los flujos económicos
de una región o un sistema de regiones. En esta teoría, las actividades
económicas ya están localizadas con base en la Teoría del Lugar Central, y su
análisis se limita a describir cuantitativamente la estructura de los flujos
generados por las diversas actividades económicas y sus interrelaciones.
La Ciencia Regional es una escuela de análisis matemático, cuyas
propuestas, más que regionalizar, se utilizan para el análisis espacial de
fenómenos concretos y para la problemática del mercado. Isard señaló que la
base de la planificación regional es la Teoría de los Costos Comparativos y
reconoció, además, la necesidad de la interdisciplina para llevar a cabo la
investigación de los fenómenos sociales en su dimensión espacial. Por eso, la
llamada Ciencia Regional agrupa un conjunto de conceptos que tratan de ser la
síntesis teórica de segmentos de distintas disciplinas, que convergen en el
estudio de los procesos sociales que se desarrollan en las áreas específicas
llamadas regiones. Para Walter Isard:
La Ciencia Regional es el análisis sintetizado (integrador) de la política, economía,
sociología, cultura y factores psicológicos que influyen en el desarrollo de una
región significativa o sistema de regiones [....] es el estudio del desarrollo del
espacio-tiempo de una sociedad y su población en toda su dimensión social,
económica, política y psicológica.22
No obstante, la interdisciplinariedad manifestada, la crítica que se hace a
esta teoría es que sus seguidores, en la práctica, se enfocaron a desarrollar
técnicas y modelos cuantitativos para aplicarlos en las regiones, dejando a un
lado el contexto social, el momento histórico, la situación política, la atmósfera
ideológica, etc., como si la economía regional fuera una esfera independiente.
––––––––––––––
22
Walter Isard, Introduction to regional science, Englewood Cliffs, Prentice Hall,
1975, p.5.
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Así, el predominio de las matemáticas en los estudios de la Ciencia Regional,
hizo que estos se consideraran más dentro del campo de la abstracción del
conocimiento y que tuvieran limitaciones para responder algunas cuestiones
sociales relativas al desempleo, disparidades entre ricos y pobres, y problemas
de bienestar social.
Teorías del Desarrollo Desequilibrado
Teoría de los Polos de Crecimiento
Teoría que utiliza un enfoque funcional de región y representa la consolidación
del espacio nodal. Su principal promotor fue el francés Francois Perroux, quien
desde la economía refutó el paradigma regional tradicional (Teoría del Lugar
Central) al adoptar con su Teoría de los Polos de Crecimiento (1955),23 un tipo
de análisis que no privilegia los fenómenos del mercado y del precio. Su
propuesta se considera fundamentalmente como una teoría de desarrollo porque
a través del estudio de los mecanismos y transmisión del desarrollo “... trata de
explicar el cambio estructural en el sistema económico al igual que en el social y
aun en el institucional".24
En su teoría plantea que las desigualdades regionales se producen porque
“... el crecimiento económico no es igual en todas partes y se manifiesta en
puntos o polos de crecimiento con intensidad variable, se difunde por medio de
diferentes canales, con distintos efectos terminales sobre el conjunto de la
economía”.25
Perroux concibió el espacio económico de manera abstracta, como un
campo de fuerzas centrífugas y centrípetas, por lo que el crecimiento
económico desequilibrado no es más que la sucesión de polos dinámicos a
través del tiempo. Define al polo de crecimiento como el centro generador de
la actividad económica con capacidad de multiplicación, en el que se concentra
capital, transportes y la industria motriz, que influye sobre las demás,
originando crecimiento y modificando la estructura productiva.
––––––––––––––
23
Francois Perroux, “Notas sobre el concepto de los polos de crecimiento”, en Ávila
Sánchez, (comp.), Lecturas de análisis regional…, el artículo original fue publicado como “Note
sur la notion de pole de croissance”, Economie Apliquée, vol. VII, núm. 1-2, 1955.
24
Tormod Hermansen, “Polos y centros de desarrollo en el desarrollo nacional y regional.
Elementos de un marco teórico”, en Antoni Kublinski, (comp.), Polos y centros de crecimiento en
la planificación regional, México, FCE, 1977, p. 13.
25
Perroux, “Notas sobre el concepto de los polos de crecimiento” en Ávila Sánchez,
(comp.), Lecturas de análisis regional…, p. 84.
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Para él, la industria motriz es generadora de actividad económica por su
capacidad de multiplicación, al disminuir costos y precios, incrementar la
oferta y la demanda, y transformar las expectativas de los agentes económicos;
las actividades son interdependientes y no sólo están conectadas por el precio,
sino también por la producción y los costos. La industria motriz se caracteriza
por su tamaño, generación de impulso y su gran capacidad de innovación; al
igual que Schumpeter, Perroux considera la innovación empresarial como uno
de los factores principales del proceso económico, porque al crear nuevas
industrias trae como resultado una mayor productividad general y una mayor
especialización y división del trabajo. También señala que las industrias
motrices no son las que emplean la mayor parte de la población
económicamente activa, sino las que tienen mayor influencia directa o
indirecta sobre el bienestar y la economía regional.
La teoría de Perroux fue desarrollada por el geógrafo galo Jacques
Boudeville, quien con su obra,26 le dio un contenido geográfico a las nociones
abstractas del espacio y del polo de crecimiento, al proyectar los cambios del
espacio funcional en el espacio geográfico, y al considerar el espacio
económico como la aplicación del espacio matemático sobre el espacio
geográfico.
Fue él quien subrayó el carácter regional del espacio económico, al
vincularlo con el espacio geográfico, mediante transformaciones funcionales
que describen propiedades importantes de los procesos económicos, y
basándose en la concepción de región de Perroux, señala que las regiones
pueden analizarse en tres niveles: región homogénea, región polarizada y
región plan. Indica, también, que las regiones homogéneas son de inspiración
agrícola, las regiones polarizadas de inspiración industrial y las regiones plan,
de inspiración prospectiva.
La región puede caracterizarse por su mayor o menor uniformidad es más o menos
homogénea. En segundo lugar puede estudiarse desde el punto de vista de su mayor
o menor coherencia, es decir de la interdependencia de sus diversas partes, según se
encuentra más o menos polarizada. Puede, en fin contemplarse de acuerdo al fin
que se persiga, el programa que se trace: es la región plan. 27
Señala, además, que para delimitar el área de influencia de una región
polarizada es difícil, porque “...existen tantas fronteras como tipos de flujos
––––––––––––––
26
27
Jacques Boudeville, El espacio económico, Buenos Aires, EUDEBA, 1969.
Ibíd., p. 15.
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económicos. El esfuerzo ulterior consiste en combinar esos flujos con el fin de
trazar las fronteras de una esfera de influencia lo más general posible”.28
Boudeville establece la articulación entre la Teoría de los Polos de
Crecimiento con la Teoría del Lugar Central, cuando analiza la evolución de
los polos de crecimiento y trata de ubicarlos en el espacio geográfico, y como
la Teoría de los Polos de Crecimiento no es una teoría de localización, tiene
que recurrir a la Teoría del Lugar Central que sí “...toma en cuenta las
interdependencias existentes entre actividades de servicios resultantes de su
división del trabajo”.29
La Teoría de los Polos de Crecimiento propuesta por Perroux y
desarrollada por Boudeville, se llevó a la práctica en Francia durante la década
de los cincuenta y sirvió como base para la reorganización territorial y la
acción regional que permanece hasta el presente.
Otras Teorías
Con base en la Teoría del Desarrollo Desequilibrado, otros autores como Albert
Hirschman, Gunnar Myrdal y John Friedman, en los años cincuenta, utilizaron el
concepto de polo de crecimiento a la manera inglesa para desarrollar sus
respectivas propuestas, es decir, como la ampliación de las diferencias entre dos
extremos.
Hirschman,30 en lugar de polo de crecimiento utiliza centros de
crecimiento. Este autor considera que el crecimiento económico es por
necesidad geográficamente desequilibrado, ya que el progreso económico no
surge en todas partes al mismo tiempo, y cuando se origina, hay fuerzas que
producen su concentración espacial en los puntos de partida. Por ello, es en
estos últimos donde se deben concentrar las inversiones para alcanzar una
rápida expansión industrial, porque en caso contrario, las inversiones que se
emprendan de manera arbitraria se convertirán en un obstáculo para el
crecimiento económico.
Contemporáneo de Hirschman, Gunnar Myrdal, partidario de la Teoría
de la Divergencia Regional, introduce el concepto de causación circular
acumulativa en su obra,31 con el que explica la desigualdad existente entre los
países capitalistas de escaso y mediano desarrollo y los desarrollados. Para
Myrdal, esta desigualdad se amplía conforme pasa el tiempo y el crecimiento
––––––––––––––
28
Ibíd., p. 22.
Hermansen, en Kublinski, (comp.), Polos y centros…, p. 50.
30
Albert Hirschman, La estrategia del desarrollo económico, México, FCE, 1961.
31
Gunnar Myrdal, Teoría económica y regiones subdesarrolladas, México, FCE, 1979.
29
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de una región dependerá de su capacidad productora y de sus exportaciones; si
su producción es para el interior, su crecimiento será lento, y si es para la
exportación, tendrá un crecimiento acelerado por el influjo monetario neto que
recibe de otras regiones.
Asimismo, el economista John Friedman,32 apoyándose en los autores
anteriormente señalados establece que los polos de crecimiento dependerán no
sólo de la capacidad de la industria como motor de desarrollo para producir
efectos multiplicadores, sino también de la capacidad de desarrollo social que
tenga la población donde se establezca. Por otra parte, enriquece el concepto de
polo de crecimiento de Perroux, al señalar que en cada sistema espacial que ha
alcanzado cierto grado de madurez, puede haber uno o más polos de
crecimiento interdependientes y con gran influencia en el espacio organizado.
La crítica más importante que se hace a la Teoría de los Polos de
Crecimiento es que aporta poco a la explicación acerca de cómo se origina el
proceso de crecimiento económico; el por qué se produce en algunos lugares y
no en otros, y cuáles son los mecanismos de transmisión espacial del
desarrollo.
Se le cuestiona también la arbitrariedad con la que determina el polo de
crecimiento y su área de influencia. Igualmente, se le objeta, que haya sido
utilizado ideológicamente para justificar la polarización económica y para
fomentar los desequilibrios regionales.
La Teoría de la Economía Política Regional
Esta teoría emerge en la década de 1970 bajo la orientación metodológica del
marxismo, porque los autores de esta doctrina no desarrollaron ninguna teoría
relacionada con el análisis regional, y sólo explicaron las diferencias económicas
espaciales existentes en el régimen capitalista, dentro de una nación o entre los
países, como un producto de la división del trabajo. Señalaron que dentro de una
nación hay una división del trabajo industrial y comercial con respecto al trabajo
agrícola, que dio como resultado la separación entre ciudad y campo; y entre los
países, éstas disimilitudes fueron producto del diferente desarrollo de las fuerzas
productivas relacionadas con el nivel de la división del trabajo.33
––––––––––––––
32
Cfr., John Friedman, “La estrategia de los polos de crecimiento como instrumento de la
política de desarrollo” en Economía y Desarrollo, núm. 6, La Habana, Instituto de Economía de la
Universidad de la Habana, 1971.
33
C. Marx y F. Engels, “La ideología alemana”, en Obras escogidas, tomo I, Moscú,
Progreso, 1973, pp. 16-17.
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
157
Los seguidores de esta teoría argumentan que la inexistencia de los
procesos espaciales en sí, originan que no haya una ciencia puramente espacial,
por lo que se debe partir de los procesos sociales que son los que producen las
diferencias en las regiones. Por ello, los marxistas se sustentan en conceptos de
la Economía Política y del Materialismo Histórico para tratar de explicar la
organización espacial, la cual consideran como la manifestación lógica del
sistema social que organiza la producción y la distribución de la riqueza, como
un modo particular de las relaciones sociales de producción.
Los análisis regionales marxistas abordan más las relaciones de clase que
las relaciones espaciales, por lo que insisten que en la formación histórica de la
región son determinantes las clases sociales que luchan por el excedente
económico y la acumulación de capital, que se refleja también en la
organización espacial. Por eso “...las diferencias regionales son el resultado de
la forma de apropiación del capital en ámbitos territoriales específicos”.34
Para los marxistas, el análisis de la estructura de clases es fundamental
para definir la base productiva y comprender el proceso de contradicciones
surgidas dentro de la sociedad. Igualmente, es relevante la acción del Estado en
las regiones, porque es el encargado de conducir el modelo de desarrollo
nacional, que acelera las diferencias regionales a través de las políticas que
inciden en el territorio, al igual que la respuesta que tienen las clases sociales
ante éstas.
Desde la posición marxista, el argentino Alejandro Roffman, en 1974,
propuso la región como un concepto integral,35 partiendo del supuesto de que
toda sociedad ordena su espacio y le imprime una forma específica de
organización, por lo que necesariamente todo espacio nacional y sus divisiones
geográficas reflejarán la formación económica y social de cada momento
histórico. Así, pues, sugiere el concepto de formación económica y social
propuesto por la corriente marxista, para poder identificar la distribución de
los fenómenos socioeconómicos en el espacio. Plantea, además, que éste
concepto se debe analizar de forma dinámica, como un proceso de permanente
acomodamiento y reajuste, que puede ser resultado de cambios en el desarrollo
de las fuerzas productivas y por ende, de la redistribución del excedente social.
Asimismo, se debe estudiar de manera articulada, independientemente de que
su análisis se haga de manera nacional o regional.
––––––––––––––
34
Blanca Ramírez V., La región en su diferencia: los valles centrales de Querétaro 19401990, México, UAM-UAQ-RNIU, 1995, p.13.
35
Cfr., Alejandro Roffman, Desigualdades regionales y concentración económica. El caso
argentino, Buenos Aires, Planteos, 1974.
158
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
Por otro lado, los historiadores mexicanos Alejandra Moreno y Enrique
Florescano, bajo la influencia marxista que hace hincapié en el devenir
histórico del espacio, proponen el concepto de región histórica, a través del
cual explican la organización territorial de México como “... producto de las
relaciones sociales de dominio prevalecientes en los sucesivos tiempos
históricos de una región”.36
Dentro de ésta misma orientación metodológica, Brigitte Boehm de
Lameiras incluye al historiador argentino Mario Cerutti en sus investigaciones
sobre historia regional del norte de México, que en lugar del concepto de
región, prefiere emplear el de ámbito regional, al cual define como “...un
espacio territorial que desborda –por momentos aún con mucha amplitud– la
región geográfica que la enmarca, pero sin dejar de reconocer en el seno de
ésta su centro fundamental”.37
Como parte del marxismo figura también el geógrafo mexicano Ángel
Bassols Batalla, quien propone el concepto de región geoeconómica, que
define como el espacio producto de la interacción de los factores sociales y
naturales a través del tiempo, y con base en ella indica que las regiones son
objetivas, dinámicas, que pueden coincidir con las regiones naturales y existe
en ellas una ciudad decisiva para su desarrollo.38
Otro marxista latinoamericano, Francisco de Oliveira, en su trabajo sobre
la región noreste de Brasil,39 especifica que la reproducción del capital y sus
formas tienden hacia la homogeneización del espacio, pero ésta no es general,
ya que este proceso es por definición desigual y combinado. Para él, la
dimensión política de una región se manifiesta en el control que las clases
sociales dominantes ejercen sobre ellas.
La crítica en torno a la corriente marxista de análisis regional se ha
centrado en la unilateralidad de sus estudios sobre el desarrollo del
capitalismo, que se han dirigido más a explicar las leyes de acumulación del
capital a nivel mundial o nacional que en las propias regiones. Por ello, sus
indagaciones se han elaborado bajo el supuesto de que las regiones son
––––––––––––––
36
Cfr., Alejandra Moreno y Enrique Florescano, “El sector externo y la organización
espacial y regional de México (1521.1910)”, en Ávila Sánchez, (comp.), Lecturas de análisis
regional…, p. 389.
37
Mario Cerutti, “Contribuciones recientes y relevancia de la investigación regional sobre
el siglo XIX”, en Carlos Martínez Assad, (coord.), Balances y perspectivas de los estudios
regionales en México, México, UNAM-Porrúa, 1990, p. 27.
38
Ángel Bassols Batalla, México: formación de regiones económicas, México, UNAM,
1992, pp. 24-25.
39
Francisco de Oliveira, Elegía para una re(li)gión, México, FCE, 1982.
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
159
productos del capitalismo y explicando que todas las causas que originaban
una región dependían del contexto internacional, sin reconocer la dinámica
interna que emanaba dentro del mismo seno regional, fundamental para el
establecimiento del capitalismo. “De esa manera el marxismo de los años
setenta dio como resultado una disminución del énfasis en el análisis de la
concreción de los procesos que se desarrollaban en la región misma, para
centrarlos en niveles mucho más genéricos de los procesos que les dan
origen”.40
Teorías de Análisis Regional en la Economía Globalizada
Con la globalización y el cambio de la economía del bienestar por el liberalismo
económico, el panorama económico mundial se ha modificado. Esta nueva
situación caracterizada por una mayor internacionalización del capital, producto
de una nueva división del trabajo, es impuesta por los países desarrollados con el
objeto de disminuir costos y conquistar mercados locales. Internacionalización
del capital que ha desembocado en la formación de bloques económicos, que
tienden a borrar los límites fronterizos a través del intercambio comercial y la
inversión, originando un espacio económico uniforme a través de una gran
cantidad de subespacios.
Por otra parte, la globalización ha traído consigo el surgimiento de
nuevas formas de organización del trabajo y el desarrollo de nuevas
tecnologías: microelectrónica, biotecnología, telecomunicaciones, informática,
etc.; así como también, la utilización de nuevos materiales que han puesto en
duda los fundamentos básicos del análisis y desarrollo regional. El desarrollo
de las comunicaciones ha relativizado el principio de la distancia, clave para
la diferenciación territorial, y que en el mundo actual no tiene la misma
validez. Pasa lo mismo que con el principio de la contigüidad, indispensable
para la integración de las regiones, y todavía válido para la conformación de
regiones y bloques económicos, pero no determinante para la organización de
la producción en la economía globalizada.41
Al respecto, la microelectrónica ha hecho posible la flexibilidad de los
puestos de trabajo, el ajuste de las relaciones salariales y el quiebre del modelo
corporativo-sindical. Por ello, la organización del trabajo en la economía
global se ha hecho bajo las vías neotayloriana (desintegración territorial de los
procesos de trabajo), californiana (aglomeración de capacidades individuales)
––––––––––––––
40
Doreen Massey, “Las regiones y la geografía”, en Blanca Ramírez V. (comp.), Nuevas
tendencias en el análisis regional, México, UAM, 1991, p. 26.
41
Daniel Hiernaux, “En la búsqueda de un nuevo paradigma regional, en Ibíd., pp. 38-39.
160
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
y saturniana (sistema de fuerte integración interna). Igualmente, la
biotecnología y la producción de nuevos materiales, han traído como
consecuencia la pérdida de valor del principio de las ventajas comparativas,
como factor fundamental para la división internacional del trabajo y las
ventajas de localización han desaparecido como agentes influyentes para la
reproducción del capital, resaltando más la utilización de tecnologías de punta,
el flujo de capitales y los salarios bajos.42
Por lo anterior, la globalización ha traído consigo el debate de tres
problemáticas: 1) La vigencia del concepto de región y su pertinencia como
unidad de referencia para el análisis territorial, 2) Las medidas que hay que
adoptar para incorporar las regiones atrasadas a la globalización económica y
3) Los análisis de convergencia regional.
Sobre la primera, hay algunos estudiosos que ponen en duda la
importancia que tiene definir a priori el concepto de región como recurso
metodológico y heurístico, como es el caso de Pablo Serrano, quien señala que
para la historia: “Lo que menos importa es la teoría y la definición de
conceptos para iniciar una investigación histórica. Lo que se impone es el
conocimiento, recreación e interpretación de procesos regionales que se den
cuenta de la evolución de la sociedad mexicana y su pluralidad. Es la realidad
la que determina una definición...”.43
Sin embargo, otros especialistas creen que lo que se debe hacer es
replantear la problemática de los análisis regionales, buscando un nuevo
paradigma que esté de acorde con la realidad actual. Entre los impulsores de
esta opinión está el francés Alain Lipietz, quien propone una nueva tipología
de regiones con gran desarrollo tecnológico, con densidad de mano de obra
calificada y con reserva de no calificada.44
Dentro de esta misma posición, tenemos a Daniel Hiernaux, quien indica
que no debe existir desinterés por el concepto de región, sino al contrario, y
propone como hipótesis: “...que la región es la unidad territorial de base que
articula los diversos espacios del capital mundial y que por lo tanto el análisis
regional debe de estar en el centro de las preocupaciones de los estudios
territoriales”.45
––––––––––––––
42
Ibíd., pp. 40-41.
Pablo Serrano Álvarez, “Historiografía regional mexicana. Tendencias y enfoques
metodológicos, 1968-1990”, en Relaciones, núm. 72, vol. XVIII, otoño de 1997, pp. 55-56.
44
Cfr., Alain Lipietz, El capital y su espacio, México, Siglo XXI, 1979
45
Hiernaux, “En la búsqueda de un nuevo paradigma regional” en Ramírez V. (comp.),
Nuevas tendencias…, p. 34.
43
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161
Apoyado en la tipología de Lipietz, Hiernaux plantea que con base en las
nuevas formas de organizar las relaciones capital-trabajo y capital-capital se
pueden constituir tres modelos de región: región subsidiaria producto de la
integración neotaylorista, región competencia, resultado de la integración de un
territorio bajo el modelo californiano, y región sistema, originada por el
modelo saturniano.46
Por otra parte, acerca de la importancia y pertinencia de los estudios
regionales, Blanca Ramírez señala que la globalización ha reestructurado los
territorios de acuerdo con sus fines, y las inversiones externas de los países
desarrollados las han dirigido hacia aquellas regiones que se han organizado
conforme a las políticas de corte neoliberal. “Es por eso, que es preciso volver
nuestros ojos, una vez más, al estudio de las formas particulares que adopta la
organización del territorio como consecuencia de la implantación de las
políticas neoliberales”.47
También sobre este aspecto, Dussel Peters afirma que la globalización
está determinada por dos tendencias: la creciente flexibilización productiva y
los encadenamientos mercantiles globales. Es ésta última la que pone en
vigencia las investigaciones regionales, porque es ahí donde se generan los
encadenamientos productivos entre las empresas y las mismas regiones. “Cabe
destacar que la forma específica de integración de las naciones y sus regiones
al mercado mundial dependerá grandemente de los encadenamientos
mercantiles globales –es decir, de su integración en cadena del valor agregado
en el mercado mundial– que las mismas logren”.48
Acerca de la segunda problemática de cómo incorporar las regiones a la
globalización económica, Daniel Hiernaux después de analizar las principales
características de la economía actual, señala que hay tres ámbitos de análisis
regional: internacional, nacional y local. En el ámbito internacional, propone
que los estudios regionales se deben de enfocar a la dinámica temporal y
espacial de los bloques económicos originados por la internacionalización del
capital. En el ámbito nacional, aunque hay desinterés por parte de los Estados
neoliberales por desarrollar una política regional que termine con las
desigualdades internas, sí lo hay para impulsar condiciones diferenciales y
––––––––––––––
46
Ibíd., p. 44.
Blanca R. Ramírez V. y José Tapia Blanco, “Globalización o escalas en el análisis
territorial: el inicio de un debate”, en Elsa Patiño y Jaime Castillo Palma, Globalización y
reestructuración territorial, México, UAM-RNIU, 1999, p. 61.
48
Enrique Dussel Peters, “Reflexiones sobre conceptos y experiencias internacionales de
industrialización regional”, en Clemente Ruiz Durán y Enrique Dussel Peters, (coords.), Dinámica
y competitividad industrial, México, UNAM-Editorial Jus, 1999, p. 65.
47
162
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competitivas entre las diversas regiones que conforman un país. Por lo anterior,
en el ámbito local donde las regiones tradicionales dedicadas al mercado
regional y nacional están en vías de desaparecer, sí hay interés en identificar
nuevas regiones nodales al estilo de Perroux que articulen la región con el
ámbito internacional sin tomar en cuenta el ámbito nacional.49
Respecto al señalamiento realizado por Hiernaux acerca del interés por
desarrollar nuevas regiones al estilo de Perroux, un grupo de economistas
mexicanos, entre los que destaca Leonel Corona, proponen que en lugar de
polos de desarrollo, se debe impulsar los polos de innovación para lograr el
desarrollo regional, que se integran por la concentración espacial de empresas
innovadoras y que se caracterizan por introducir nuevos productos, procesos y
servicios en el proceso económico.50
Por otro lado, Manuel Castells, bajo el argumento de que los efectos
directos e indirectos de la nuevas tecnologías han hecho obsoletos algunos
fundamentos tradicionales de las políticas regionales, luego de analizar el
impacto que tienen estas nuevas tecnologías en el desarrollo regional y la
organización territorial, señala que la reestructuración de las regiones
dependerá de la capacidad que tengan éstas para adaptarse al nuevo espacio
industrial, y aquéllas regiones que no se integren al espacio económico
dominante serán consideradas como regiones marginales generadoras de
menor valor agregado. De esta manera: “el nuevo desarrollo desigual ya no se
da entre productos primarios y productos manufacturados, sino entre productos
de diferente nivel tecnológico cualquiera que sea su sector o actividad”.51
Por último, Sergio Boisier sugiere que el concepto de región debe ser
reformulado en relación a la capacidad que tengan los espacios económicos
emergentes para insertarse al contexto mundial. Para él, la región es una y
múltiple al mismo tiempo, porque después de superar el fundamento de la
contigüidad, cualquier región puede realizar alianzas tácticas con otras con el
fin de tener una mejor posición internacional, para el logro de objetivos
específicos en plazos determinados. Resalta, también, que estas regiones
emergentes a la economía mundial formarían regiones transnacionales
funcionales o regiones virtuales, a las cuales define como: “...el resultado de un
––––––––––––––
49
Hiernaux, “En la búsqueda de un nuevo paradigma regional” en Ramírez V. (comp.),
Nuevas tendencias…, pp. 42-43.
50
Leonel Corona, “Polos de innovación en México: características y perspectivas”, en
Salvador Rodríguez, Jorge Serrano y Alberto J. Villar, (coords.), Desarrollo regional y urbano en
México, a fines del siglo XX, México, AMECIDR-UAM-CRIM-UAEM, 1999, p. 41.
51
Manuel Castells, “Nuevas tecnologías y desarrollo regional”, en Ávila Sánchez, (comp.),
Lecturas de análisis regional…, p. 184.
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
163
acuerdo contractual entre dos o más regiones pivotales o asociativas –no
necesariamente geográficamente contiguas– para alcanzar ciertos objetivos de
corto y mediano plazo”.52
Este mismo autor, en otro texto, propone el concepto de región como
cuasi-estado con el fin de romper la relación de dominación y dependencia, y
llevar a cabo la descentralización político territorial, con una verdadera
construcción jurídica, política, administrativa y social de las regiones. Meta
que, para alcanzarla, es necesario configurar un proyecto político regional que
subordine los intereses particulares al interés colectivo. Asimismo, que la
región actúe como una cuasi-empresa en la que se apliquen algunas de las
prácticas de la gran empresa, en lo que toca a la definición de productos y
mercados, proyectos de financiamiento, recursos humanos y empleo, y
promoción corporativa, para tener una mayor competitividad.53
Respecto de los estudios regionales de convergencia de la actualidad han
tenido como soporte teórico los modelos de crecimiento exógeno, crecimiento
endógeno y el de la Nueva Geografía Económica.
El modelo neoclásico de crecimiento exógeno propuesto por Solow en su
artículo “A contribution to the theory of economic growth” (1956), realizado
para el análisis de la convergencia regional, plantea que el crecimiento
económico sólo será posible por la existencia de un progreso técnico exógeno.
Por ello, en las economías regionales que tienen diferentes magnitudes de
capital y trabajo, sus ingresos tenderán a igualarse con el tiempo, en razón a la
existencia de rendimientos decrecientes de los factores abundantes, que en
condiciones de libre movilidad
y de acuerdo con sus respectivas
productividades marginales, cambio técnico, rendimientos constantes de escala
y estructura de mercados competitivos, el capital y el trabajo se desplazarán
desde la región donde son abundantes hacia donde son más escasos. Así pues,
la igualdad de los productos marginales de los factores, originarán,
necesariamente, la igualación de los ingresos per capita de las regiones y, por
ende, la convergencia, y en dado caso que las desigualdades persistan, éstas
––––––––––––––
52
Sergio Boisier, “Postmodernidad territorial y globalización: regiones pivotales y regiones
virtuales”, en Trabajos de análisis y diagnóstico sobre las regiones, (material mimeografiado),
México, INAH-SEP, 1996, p. 3.
53
Sergio Boisier, “la Gestión de las regiones en el nuevo orden internacional: cuasi-estados
y cuasi-empresas”, en El desarrollo local: ¿una nueva política regional para vivir mejor?,
Valencia, UIMP, 1992, pp. 9-13.
164
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
serán transitorias y creadas por distorsiones de los mercados y obstáculos
institucionales que impiden la libre movilidad de los factores.54
El segundo modelo, basado en las Teoría del Crecimiento Endógeno
propuesta por Shaw, Policy implications of endogenus growth theory (1992);
Arrow, The economic implications of learning by doing (1962); Romer,
Endogenus technical changes (1986), plantea que el crecimiento tiene un
carácter endógeno producto de los factores que origina sobre el mismo la
generación de un mejor conocimiento de los hechos y el aprendizaje. Además,
éstos consideran al conocimiento como un factor de producción, ya que al
introducirse un nuevo conocimiento se incrementa la productividad marginal.55
Con base en la anterior teoría se cuestiona la tendencia hacia la
convergencia regional, porque el crecimiento se explica por factores
endógenos, tales como el mejoramiento de la calidad del trabajo por el
aprendizaje y la experiencia, la existencia de complementariedades entre los
factores, las inversiones en investigación y desarrollo de nuevos procesos y
productos, que generan externalidades que elevan el producto de una economía
y contribuyen a la difusión del cambio técnico. Así, dependiendo de la
dotación de los recursos mencionados, algunas economías tenderán a crecer
más que otras.56
La tercera base teórica de los análisis de convergencia regional tiene su
origen en la llamada Nueva Geografía Económica, fundamentalmente en las
propuestas de Paul Krugman, quien rescató la tradición de la Economía
Espacial y de la Localización, reconociendo las aportaciones del análisis
espacial de la Teoría de los Lugares Centrales de Christaller y Lösch, y las
externalidades de Marshall.
Este autor propone para el estudio regional un modelo de rendimientos
crecientes de escala y estructuras de mercado no competitivos, que sirve para
observar las fuerzas centrífugas y centrípetas; de las primeras menciona que
son las que producen el crecimiento de las regiones, ya que son el resultado de
la interacción de las economías de escala, los costos de transporte y la
movilidad de los factores. Acerca de las segundas, comenta que las empresas
para explotar las economías de escala se localizan cerca de los mercados y las
––––––––––––––
54
Jorge Lotero, Sergio Restrepo y Liliana Franco, “Modelos de desarrollo y convergencia
interregional de la productividad industrial en Colombia”, en Lecturas de Economía, núm. 52,
Medellín, Universidad de Antioquia, enero-junio de 2000, p. 55.
55
Miguel Ángel Galindo y Graciela Malgesini, Crecimiento económico, principales
teorías desde Keynes, Madrid, MacGraw-Hill, 1994, p. 104.
56
Lotero, Restrepo y Franco, “Modelos de desarrollo y convergencia interregional de la
productividad industrial en Colombia”, en Lecturas de economía…, p. 53.
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
165
fuentes de abastecimiento, por lo que esta mejor localización produce
economías de aglomeración, que son concentradas por las fuerzas centrípetas
que surgen por los incentivos de localización en una región con poco
competidores.57
Con lo anteriormente expuesto, podemos concluir que en la actualidad,
los estudios regionales continúan siendo pertinentes por la misma necesidad de
mejorar el bienestar de su población, ya sea a través del desarrollo interno o de
su incorporación al mundo globalizado. Ésta última posición es la que ha
originado criticas a sus impulsores latinoamericanos, porque en la búsqueda de
una mayor vinculación con la economía globalizada se han generado una
mayor disparidad y diferenciación entre las regiones de los países
subdesarrollados. Y en algunos casos, como el de México, que pertenece al
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), no se han realizado
internamente políticas de desarrollo regional como las establecidas en otros
bloques económicos, como por ejemplo en la Unión Europea.
Propuesta teórica y metodológica para el análisis históricoeconómico de la región Sur de Sinaloa.
Después de revisar las distintas teorías y enfoques de cómo abordar los estudios
regionales; más que adherirnos alguna corriente o adoptar algún modelo de los
señalados anteriormente de manera ecléctica, retomaremos algunos conceptos e
ideas planteadas por las teorías de los Polos de Crecimiento y de la Economía
Política sobre análisis regional, con las que fundamentaremos nuestro propio
marco teórico conceptual, que esté acorde con nuestros objetivos y que
determine los límites de la región que nos proponemos estudiar. Modelo que nos
servirá para definir las variables a estudiar, así como también los instrumentos
necesarios para el análisis de su comportamiento. Supuestos teóricos que no se
impondrán por encima de nuestro análisis empírico, porque estamos
convencidos que será la reconstrucción historiográfica la que nos permitirá la
elaboración de un modelo.
Nuestra propuesta de utilizar conceptos de dos teorías que pertenecen a
paradigmas diferentes, porque plantean problemas y soluciones diferentes, no
es con el fin de conciliarlas, sino con el de objeto de recuperar aquellas
aportaciones que han realizado cada una de ellas en el análisis regional y que
sean compatibles a nuestros objetivos de investigación.
––––––––––––––
57
Paul Krugman, Development, geography and economic history, Cambridge, London,
The MIT Press, 1999, p. 61.
166
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
Acerca del empleo de la Teoría de los Polos de Crecimiento en el análisis
histórico, Francois Perroux señalaba que a pesar de que los historiadores y
geógrafos no utilizaban los conceptos de polo de crecimiento e industria motriz
estaban familiarizados con ellos por lo que la aplicación de esta teoría en esas
disciplinas:
“... equivale, pues a rechazar algunas estrecheces injustificadas que la teoría habitual
nos impone, privilegiando los fenómenos del mercado y del precio [...] . Al adoptar
la nueva teoría, debe volver a formularse desde su base la historia de las economías
nacionales y la teoría de su desarrollo.58
La Teoría de los Polos de Crecimiento será básica en la determinación de
nuestro marco conceptual, porque nos aportará los conceptos de: polos de
crecimiento, industria motriz, jerarquía y región de influencia, que
modificaremos con base a nuestras necesidades.
De acuerdo a Antoni Kublinski, el concepto de polos de crecimiento se
ha empleado de tres modos: como concepto teórico en actividades de
investigación, como instrumento de planeación en la ejecución de diversas
políticas y planes interregionales y como hipótesis en estudios históricos que se
tienen que verificar a la luz de la historia y de los datos empíricos.59
Es en éste último sentido como pensamos aplicarlo, como un concepto
que nos guíe durante nuestro análisis histórico económico regional, que a pesar
que es definido inicialmente, éste se tiene que verificar a lo largo de la
investigación. En nuestro caso, tiene que ver con la forma en que se articuló la
región sur de Sinaloa, que a partir de la colonia hasta mediados del siglo XIX se
efectuó a través de los centros mineros de Pánuco, Copala y Charcas que
tuvieron a San Sebastián (Concordia) como polo de crecimiento y luego con
El Rosario, población que además concentró otras actividades económicas y
funciones político-administrativas. Posteriormente, la posición de El Rosario se
trasladó al puerto de Mazatlán en la primera mitad del siglo XIX, que
funcionaría como polo de crecimiento hasta la actualidad; sin embargo, es
conveniente hacer la aclaración que dicho puerto aunque no fue un centro
minero, controló esta actividad a través de sus relaciones mercantiles y
financieras.
El concepto de polo de crecimiento que utilizaremos será como algo
concreto, una ciudad que es el principal artífice del dinamismo que se expresa
a través de las interrelaciones que existen entre él y su área complementaria. Es
––––––––––––––
58
Francois Perroux, La economía del siglo XX, Barcelona, Ariel, 1964, p.163.
Antoni R. Kublinski, (comp.), Polos y centros de crecimiento en la planificación
regional, México, FCE, 1977, p. 9.
59
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
167
el centro urbano que aglutina una mayor población, la actividad económica y
es el eje articulador de la actividad motriz a través de vínculos comerciales y
financieros.
El concepto de industria motriz de Perroux lo adaptaremos como
actividad motriz, para no incluir únicamente las actividades secundarias; y la
definimos como aquélla actividad que tiene efectos multiplicadores sobre el
resto de la economía regional, porque genera la principal demanda de las
demás actividades económicas, cuyo dinamismo también es dependiente.
Concepto que en nuestra investigación se aplica a la minería que articuló la
región sur de Sinaloa con el exterior desde la etapa colonial y que funcionó
como actividad motriz al impulsar el resto de la economía regional hasta las
primeras décadas del siglo XX. Incluiremos también de la Teoría de los Polos
de Crecimiento los conceptos de jerarquía y área complementaria (en lugar de
región de influencia o hinterland) que a pesar de que fueron aportados por la
Teoría del Lugar Central, los implementaremos con las modificaciones
propuestas por Boudeville, para acoplarlos a la Teoría de los Polos de
Crecimiento.
La jerarquía en nuestro caso será interpretada bajo la concepción del
ordenamiento que se hace en torno a un principio de poder, y será aquélla que
se establece entre la ciudad que funge como polo de crecimiento y los demás
asentamientos que integran su área de influencia. El concepto de área
complementaria, que se utilizará en sustitución de región de influencia o
hinterland, no será sólo empleado como el espacio geográfico donde ejerce su
influencia el lugar central a través del abastecimiento de bienes y servicios;
sino que se implementará como el espacio donde ejerce su dominio el polo de
crecimiento, y también como el espacio en el que existe una interinfluencia de
bienes, servicios y personas, entre éste y las demás localidades que lo integran.
Para el análisis cuantitativo de nuestra región emplearemos algunos
instrumentos que ha proporcionado la Teoría de la Ciencia Regional. La
determinación y localización de el polo de crecimiento, actividad motriz y área
complementaria desde nuestro punto de vista no representa un problema, pero
su verificación si.
Este es el caso de la actividad motriz que por limitaciones estadísticas no
se podrá cuantificar sus efectos multiplicadores con la utilización del método
de la matriz insumo-producto (input-output), pero si de manera sencilla a
través de la determinación del porcentaje correspondiente a cada actividad
económica dentro del producto bruto regional (PBR) o de los métodos
estadísticos de regresión simple y compleja con los que se puede analizar la
168
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
correlación existente entre las diversas actividades económicas u otros factores
internos y externos influyentes.
Podremos utilizar también como indicador indirecto el de la población
económicamente activa (PEA), aunque nos es suficiente, porque se debe tomar
en cuenta la productividad del trabajo, si nos refleja los cambios en la
estructura económica laboral.
El área complementaria se delimitará geográficamente con base a los
flujos de bienes, servicios, recursos financieros y población. Su estructura y
características se determinarán internamente por la interdependencia que tenga
el polo de crecimiento con su periferia y externamente por su interdependencia
con otras regiones. No obstante, que el área complementaria la definiremos a
priori sustentados en criterios político-administrativos, delimitándola dentro del
Noroeste de México, en los municipios sinaloenses de: San Ignacio, Mazatlán,
Concordia, El Rosario y Escuinapa. (véase mapa)
Sinaloa: División Municipal
Fuente: Anuario estadístico del estado de Sinaloa, edición 1997, México, INEGI-Gobierno del Estado
de Sinaloa 1999, p. VIII.
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
169
Como región económica esta demarcación podrá variar, dependiendo de
los resultados de la práctica investigativa, con base en los flujos mercantiles y
poblacionales, y de acuerdo con el alcance de las fuerzas centrífugas y
centrípetas que se establecen en ella; porque hay tantas fronteras como tipo de
flujos económicos.
La Teoría de la Economía Política de análisis regional nos aportará
algunas sugerencias que han servido de sustento para criticar a las teorías de
origen neoclásico y keynesiano, tales como la relacionada con el carácter
ahistórico y estático, porque coincidimos con la posición marxista de que las
regiones son un producto histórico, un resultado de la acción del hombre sobre
la naturaleza a través del tiempo. Y en nuestra investigación la emplearemos
para conocer el origen y desarrollo de los polos de crecimiento, actividad
motriz y área complementaria del sur de Sinaloa. También utilizaremos de la
teoría de la Economía Política Regional la propuesta de la influencia que tiene
la política económica en las regiones que puede obstaculizar o acelerar su
crecimiento.60
Asimismo, retomaremos de la teoría marxista de análisis regional la idea
de no considerar aislada nuestra región, sino dentro de un contexto
internacional y nacional, que incide en buena parte en los cambios y en las
relaciones de dominio regionales.
Después de haber señalado el marco conceptual, que nos guiará durante
el transcurso de la investigación, definimos nuestro concepto de región de la
manera siguiente: La región es un espacio geográfico integrado por elementos
naturales y sociales, producto de una historia común, interrelacionados en
torno a un polo de crecimiento que controla la actividad motriz vinculada al
mercado externo y que establece una jerarquía económica, política y social
sobre su área complementaria, cuyos límites y desarrollo varían en el tiempo, y
que depende también de la influencia de la política económica.
––––––––––––––
60
Política económica que modela el espacio por medio del aparato jurídico administrativo,
inversión pública y de la redistribución de los recursos fiscales; Alejandro B. Roffman,
Dependencia, estructura de poder y formación regional en América Latina, Buenos Aires, Siglo
XXI, 1974, p. 35.
170
Clío, 2002, Nueva Época, vol. 1, núm. 28
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