Documento descargado de http://www.elsevier.es el 17/11/2016. Copia para uso personal, se prohíbe la transmisión de este documento por cualquier medio o formato. Eur Respir J 2005; 26: 187-188 Copyright©ERS Journals Ltd 2005 EDITORIAL Efectos de las partículas gruesas en el aire ambiental sobre la salud: mensajes para la investigación y la toma de decisiones T. Sandströma, D. Nowakb y L. van Breec E n la presente edición del European Respiratory Journal, Brunekreef y Forsberg1 presentan un artículo de revisión basado en una valoración sistemática de la literatura existente sobre los efectos de las partículas finas y gruesas de la polución aérea sobre la salud. Incluso si se asume que las investigaciones sistemáticas son, a menudo, la base de estos artículos de revisión, éstas no siempre se realizan. En esto radica la fortaleza del presente artículo y, lo que es más importante, los autores llegan a conclusiones diferentes de los paradigmas iniciales cuando se toma en consideración toda la literatura disponible. En los últimos años, se ha prestado considerable atención a los efectos adversos sobre la salud de la polución del aire ambiental y, sobre todo, de las materias en partículas (MP)2,3. Los efectos sobre la salud van desde un aumento de los síntomas respiratorios y de los medicamentos para aliviarlos, hasta el asma y las agravaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que se traducen en tratamientos en las salas de urgencia e, incluso, en reducción del crecimiento pulmonar en los niños4. La atención se ha centrado, también, en el incremento de la mortalidad en los trastornos respiratorios y cardiovasculares. Los cálculos, aunque inciertos, sugieren un número igual o superior de muertes prematuras anuales en comparación con los accidentes de tráfico5. raciones futuras, subsiguientes a escenarios restringidos específicos. La importancia de la VIS está fuertemente respaldada por los gobiernos y se recomienda para valorar cuantitativamente los impactos adversos sobre la salud y las posibles desigualdades en la población. Además, la importancia de la VIS se ha reconocido en el artículo 152 del tratado de Ámsterdam, que pide a la Unión Europea que examine el posible impacto de las principales políticas sobre la salud. Sin embargo, realizar una VIS para las partículas aéreas ambientales es extremadamente complejo y adolece de una considerable falta de conocimiento sobre lo siguiente: a) composición de la partícula; b) comprensión mecanicista toxicológica de los componentes de la partícula, causalmente responsables de los efectos sobre la salud cardiorrespiratoria; c) datos de los depósitos en las vías aéreas de diversas fracciones de partículas, y d) evidencia epidemiológica de las relaciones de varios componentes de las partículas aéreas con los efectos de la polución observados sobre la salud. [email protected] Por lo tanto, los diseñadores de políticas, como los del programa actual Clean Air for Europe (CAFE) de la Comisión Europea, están batallando con las decisiones a tomar sobre una política de polución aérea que sea saludable y rentable, las normas de calidad del aire y los límites del control de las emisiones. Se ha instaurado un marco de trabajo de las directivas de calidad del aire (World Health Organization, Europe) y de las normas de calidad del aire y techos de emisión (European Union, Member States) para mejorar la calidad del aire y reducir sus principales impactos sobre la salud. Para las partículas ambientales, esta estrategia de control se está centrando en las MP10 o MP2,5, que son partículas con un diámetro menor de 10 y de 2,5 µm, respectivamente. Se considera que no existe una concentración de seguridad para ninguna de estas dos partículas (un «nivel o umbral sin efecto»). En consecuencia, el cumplimiento de la norma puede reducir el impacto sobre la salud humana hasta un cierto punto, pero no puede impedirlo. Incluso si los objetivos actuales de la calidad del aire ambiental para partículas, establecidos para 2005 y 2010, se cumplieran, aún tendríamos considerables impactos sobre la salud. Por tanto, la comunidad investigadora sobre los efectos de la salud tiene la gran responsabilidad de presentar cuadros claros sobre los mecanismos y las fracciones de MP causales, que permitirían, con optimismo, a los que toman las decisiones enfocar mejor sus políticas de reducción para que sean eficaces. EUROPEAN RESPIRATORY JOURNAL VOLUMEN 7 NÚMERO 1 La valoración cuantitativa del impacto sobre la salud (VIS), en general, incluyendo la del aire contaminado, representa un nuevo enfoque para la evaluación del estado del ambiente en la actualidad y de alte- aDept of Respiratory Medicine and Allergy, University Hospital, Umea, Sweden. bInstitut und Poliklinik für Arbeits - und Umweltmedizin, Der Ludwig - Maximilians - Universität, Munich,Germany. c Netherlands Environmental Assessment Agency, Bilthoven, The Netherlands. Correspondencia: T. Sandstrom, Dept of Respiratory Medicine and Allergy, University Hospital, Umea, Sweden. Fax: 46 90141369. Correo electrónico: thomas. 3 Documento descargado de http://www.elsevier.es el 17/11/2016. Copia para uso personal, se prohíbe la transmisión de este documento por cualquier medio o formato. EFECTOS DE LAS PARTÍCULAS GRUESAS EN EL AIRE AMBIENTAL SOBRE LA SALUD: MENSAJES PARA LA INVESTIGACIÓN Y LA TOMA DE DECISIONES En los últimos años, diversos estudios han tratado de desentrañar los complejos temas de las MP. En primer lugar, parece que las MP se originan parcialmente de recursos naturales (tierra llevada por el aire, gotas marinas y compuestos orgánicos) y de actividades humanas (quema de combustibles fósiles, industria, erosión de vehículos y carreteras) y pueden, por tanto, tener una composición heterogénea dependiendo de las condiciones atmosféricas, del tipo y fortaleza de las fuentes y de la exposición local. Las MP pueden tener un tamaño desde unos pocos nm a decenas de µm. En segundo lugar, se ha sugerido que las fracciones de MP de distinto tamaño, es decir MP2,5–10 (partículas gruesas; su tamaño va de 2,5 a 10 µm), MP2,5 (partículas finas; su tamaño va de 0,1 a 2,5 µm) y MP0,1 (partículas ultra finas; su tamaño es 0,1 µm), se depositan en sitios diferentes a lo largo del sistema respiratorio, con aumento de estos depósitos en los sujetos con obstrucción de las vías aéreas. En tercer lugar, la base de datos toxicológicos sobre el tipo de tamaños de partículas y las composiciones químicas que favorecen la toxicidad está creciendo rápidamente. Esto se debe en parte al apoyo reciente de la Unión Europea para proyectos grandes en el campo de la polución aérea. Parece que las fracciones gruesas y finas de MP son capaces de inducir toxicidad considerablemente y lo hacen, al menos parcialmente, a través de las rutas del estrés oxidativo6. También se ha sugerido que los componentes principales, las MP carbónicas pueden ser más importantes para los efectos sobre la salud que los componentes secundarios, como los sulfatos y los nitratos. Los estudios toxicológicos en humanos y en animales sugieren que las MP pueden afectar negativamente a la función del sistema respiratorio, de los vasos sanguíneos y del corazón7. Los resultados, por razones obvias, emergen de estudios que utilizan condiciones experimentales, lo que genera algunas incertidumbres cuando se extrapolan directamente estos datos a las condiciones reales de exposición ambiental de los humanos. La inhalación controlada de MP a concentraciones muy superiores a los niveles ambientales, produce exacerbaciones de los síntomas en pacientes con enfermedades pulmonares preexistentes (ligeras o moderadas), tales como el asma, así como con enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos. Los estudios toxicológicos sugieren que estos efectos se deben a la inducción de la inflamación pulmonar, los trastornos en el ritmo cardíaco, las alteraciones en la viscosidad de la sangre y la falta de oxígeno. De forma notable, los modelos de depósitos de MP en las vías aéreas sugieren que estos tipos de pacientes, ligeros/moderados, reciben dosis mucho más altas en sus vías aéreas y pulmones que los individuos sanos. Podría ser, por tanto, que los pacientes más graves recibieran dosis incluso superiores y/o que su tejido respondiera más intensamente a una cierta dosis. Todos estos efectos pueden explicar, parcialmente, por qué estas personas tienen un aumento del riesgo debido a las MP. Efectos análogos, aunque de mucha menor intensidad, se han observado también en individuos sanos. Los investigadores toxicológicos y epidemiológicos han invertido grandes esfuerzos para desvelar las complejidades de las MP y, aunque los resultados en muchos aspectos son buenos, aún falta mucha información. Además, gran cantidad de información que puede estar disponible, no siempre ha sido suficientemente recopilada ni críticamente analizada. En el artículo de Brunekreef y Forsberg1, los autores han evaluado, de forma sistemática, los datos existentes de los 4 VOLUMEN 7 NÚMERO 1 T. SANDSTRÖM ET AL efectos sobre la salud y las MP2,5–10 y MP2,5. La conclusión del artículo indica que hay pruebas que sugieren que estas dos fracciones de MP son capaces de producir efectos adversos sobre la salud. Las diferencias observadas en los distintos estudios pueden deberse, en parte, a las variaciones en las fuentes y en las composiciones químicas de las partículas de los distintos tamaños. La fracción gruesa MP2,5–10 puede desempeñar un papel importante en ciertos aspectos de la morbilidad y puede también contribuir a la mortalidad, aunque, posiblemente, en menor medida que la fracción más fina MP2,5. El artículo aporta un mensaje importante, tanto para la ciencia como para la futura y, de forma optimista mejor orientada, política de control sobre polución del aire. El principal paso a dar en la evaluación del riesgo para la salud de las MP, el establecimiento de normas y el control de las emisiones, es ampliar nuestro conocimiento en las características de las principales partículas relevantes para la salud con respecto a su tamaño (grueso, fino y ultrafino) y composición (fracciones primaria y secundaria), y relacionarlas con las emisiones y las fuentes responsables. El artículo de Brunkreef y Forsberg1 se hace eco de los sustanciales efectos adversos para la salud producidos por las partículas gruesas en la fracción MP2,5–10 y muestra la evidencia necesaria para la diversificación de la evaluación actual del riesgo para la salud de las MP10. La conclusión de este estudio evidencia la necesidad de tratar la fracción de partículas gruesas de forma diferente a la fracción fina y proporciona información a los que toman decisiones en la CAFE de la Unión Europea para ampliar el expediente de evaluación del riesgo de las materias en partículas, centrado actualmente de forma casi exclusiva en las MP2,5, y dejando las materias en partículas 10 o 2,510 lamentablemente inalteradas. Los resultados de este estudio deberían, por tanto, ser llevados a la atención inmediata del programa Clean Air for Europe del Comité europeo para maximizar su impacto en la toma de decisiones para Europa. Mientras tanto, los científicos clínicos, los toxicólogos y los epidemiólogos necesitan aumentar sus esfuerzos para desentrañar los complejos mecanismos por los que las propiedades químicas y fisiológicas de las partículas del aire contaminado producen efectos adversos respiratorios y cardiovasculares. BIBLIOGRAFÍA 1 Brunekreef B, Forsberg B. Epidemiological evidence of effects of coarse airbourne particles on health. Eur Respir J 2005; 26: 309-318. 2 Dockery DW, Pope AC, Xu X y cols. An association between air pollution and mortality in six U.S. cities. N Engl J Med 1993; 329: 1753-1759. 3 Brunekreef B, Holgate ST. Air pollution and health. Lancet 2002; 360: 1233-1242. 4 Gauderman WJ, Avol E, Gilliland F y cols. The effect of air pollution on lung development from 10 to 18 years of age. N Engl J Med 2004; 351: 1057-1067. 5 Künzli N, Kaiser R, Medina S y cols. Public-health impact of outdoor and traffic-related air pollution: a European assessment. Lancet 2000; 356: 795-801. 6 Kelly FJ, Sandstrom T. Air pollution, oxidative stress, and allergic response. Lancet 2004; 363: 95-96. 7 Stenfors N, Nordenhall C, Salvi SS y cols. Different airway inflammatory responses in asthmatic and healthy humans exposed to diesel. Eur Respir J 2004; 23: 82-86. EUROPEAN RESPIRATORY JOURNAL
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