¿Por qué son importantes para ... indicaciones geográficas?

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MEMO/03/160
Bruselas, 30 de julio de 2003
¿Por qué son importantes
indicaciones geográficas?
para
nosotros las
Las indicaciones geográficas son importantes
productores y nuestras exportaciones…
para
nuestros
Porque confieren un valor añadido a nuestros productores. Los quesos franceses
que se benefician de una indicación geográfica se venden con una bonificación en el
precio de dos euros. El aceite de oliva italiano “Toscano” se vende con una
bonificación del 20% desde que se registró esa indicación geográfica en 1998.
Muchos de estos productos cuyos nombres están protegidos se exportan. El 85%
de las exportaciones de vinos franceses llevan indicaciones geográficas, lo mismo
que el 80% de las exportaciones de bebidas espirituosas de la Unión Europea. Las
indicaciones geográficas tienen una importancia capital para 138 000 explotaciones
en Francia y 300 000 asalariados en Italia.
… para el porvenir de nuestra política agrícola …
Las indicaciones geográficas constituyen una ventaja inapreciable para nuestros
productores en un mundo en el que la liberalización va en aumento. La Unión
Europea ha iniciado, de buena fe, negociaciones con sus asociados de la OMC con
vistas a una mayor liberalización del comercio mundial de los productos agrícolas lo
que, en la práctica, significará una reducción de las subvenciones a la exportación
para nuestros agricultores. Esta política se plasma en la propuesta de revisión de la
política agrícola común presentada por la Comisión: competitividad en el plano
internacional por la calidad y no por la cantidad. No obstante, cualquier esfuerzo
para ser competitivos por la calidad de nuestros productos será vano si el principal
vehículo de esa calidad, es decir las indicaciones geográficas, no está protegido de
manera adecuada en los mercados internacionales. En efecto, mal podrá la
Comisión Europea pedir a los agricultores europeos que se impliquen en la
promoción de las indicaciones geográficas ¡si todo el mundo puede utilizarlas!
…para los consumidores…
Los consumidores de la Unión Europea aprecian en gran medida las indicaciones
geográficas, como quedó patente en una encuesta realizada en 1999 y en la que se
observa que, en conjunto, el 40% de ellos están dispuestos a pagar un precio
aumentado en un 10% por los productos cuyo origen está garantizado.
… para muchos países en desarrollo …
India, Pakistán, Sri Lanka, Tailandia, Kenya, Jamaica y otros países en desarrollo
han reclamado una mayor protección de las indicaciones geográficas, pues les
preocupa ver cómo las multinacionales hacen patentar y venden arroz “Basmati”, té
“Ceylon”, café “Blue Mountain” o arroz “Jasmine”.
La Unión Europea les ayuda a sacar provecho del acuerdo ADPIC y apoya
plenamente sus reivindicaciones. Actualmente se producen seis mil millones de
libras de “café Antigua” en esa región de Guatemala mientras que, por todo el
mundo, se venden con ese nombre cincuenta mil millones de libras de café. Del
mismo modo, en la India se producen diez mil millones de kilos de té “Darjeeling”,
pero se venden treinta mil millones con ese mismo nombre.
… para el libre comercio.
La protección de las indicaciones geográficas no tiene nada que ver con el
proteccionismo sino más bien con el libre comercio. Actualmente, los productores
italianos deben llamar a su "jamón de Parma" "jamón nº 1" en Canadá; en México ni
siquiera pueden venderlo. Se estima que pierden unos 3,5 millones de euros al año
tan solo en esos dos países. La denominación jamón de Parma data de la época
romana y se utiliza en Italia desde hace más de 2000 años. La Unión Europea es
partidaria del razonamiento siguiente: "que gane el mejor queso o el mejor jamón"
pero ¿cómo ganar esta batalla si ni siquiera se puede llamar "jamón de Parma" a su
jamón?
¿Cuáles son
geográficas?
nuestros
objetivos
en
materia
de
indicaciones
1. Establecer un registro multilateral de las indicaciones geográficas (ADPIC):
la UE tiene previsto un sistema simple y económico de registro internacional de
las indicaciones geográficas para que los agricultores y las PYME puedan
proteger sus indicaciones geográficas incluso si no disponen de muchos medios.
2. Ampliar la protección suplementaria de las indicaciones geográficas
(ADPIC): garantizar que no solamente los vinos y las bebidas espirituosas sino
también los quesos, el arroz y los tés puedan gozar de la ventaja de no ser
copiados por productores de otros países sin más que colocar la mención
"fabricado en los Estados Unidos" o "tipo de Roquefort”.
3.
Garantizar el acceso al mercado para los productos comunitarios que
lleven una indicación geográfica (agricultura): pidiéndole a los miembros de
la OMC, para una categoría determinada de indicaciones geográficas, que
supriman las marcas de comercio anteriores y, si fuera necesario, otorguen su
protección a las indicaciones geográficas comunitarias que se utilizaban
anteriormente o que se han convertido en genéricas, de manera que los
productos nuestros que lleven una indicación geográfica puedan obtener el
acceso al mercado
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Las indicaciones geográficas en detalles
¿Por qué son importantes para nosotros las indicaciones geográficas?
1. Las indicaciones geográficas son un factor fundamental de la economía de
la Unión Europea
Las indicaciones geográficas desempeñan un papel importante en la economía de
las Comunidades Europeas. Éstas han registrado alrededor de 4800 indicaciones
geográficas (4200 para vinos y bebidas alcohólicas y 600 para otros productos). Por
ejemplo, las 593 indicaciones geográficas de Francia (466 de vinos y bebidas
alcohólicas y 127 de otros productos) producen 19 millardos de euros (16 millardos
los vinos y las bebidas alcohólicas y 3 millardos los otros productos) y representan la
actividad principal de 138.000 empresas agrícolas. Igualmente, las 420 indicaciones
geográficas de Italia (300 de vinos y bebidas alcohólicas y 120 de otros productos)
generan 12 millardos de euros (5 millardos los vinos y las bebidas alcohólicas y 7
millardos los otros productos) y dan trabajo a alrededor de 300.000 personas. En
España, las 123 indicaciones geográficas producen 3,5 millardos de euros (2,8 los
vinos y bebidas alcohólicas y 0,7 los otros productos).
Las indicaciones geográficas constituyen el principal pilar de la política de calidad de
la Unión Europea en el sector de los productos agrícolas. Los productos que llevan
indicaciones geográficas no sólo representan ya una parte importante de las
exportaciones agroalimentarias, sino que son un medio de desarrollo de la industria
agroalimentaria en economías agrícolas relativamente poco desarrolladas. Llama la
atención el caso de un país como España, tradicionalmente poco orientado hacia las
exportaciones: en 1991 (5 años después de su adhesión a la Unión Europea), el
valor de las exportaciones de productos con indicaciones geográficas fue de 443
millones de euros; en 1999 las exportaciones alcanzaron el millardo de euros.
En general, las indicaciones geográficas son fundamentales para las exportaciones
de la Unión Europea, como lo demuestra el hecho de que de los 5,4 millardos de
euros de exportaciones de bebidas alcohólicas, 3,5 millardos pertenecen a las
bebidas alcohólicas cuya etiqueta lleva indicación geográfica.
2. Las indicaciones geográficas tienen un papel fundamental en la
conservación del patrimonio cultural, los métodos productivos
tradicionales y los recursos naturales de los Estados miembros de la
Unión Europea y de los países en vías de desarrollo
Las indicaciones geográficas ya se utilizaron en el antiguo Egipto para marcar la
resistencia, relacionada con el origen, de los ladrillos y de las piedras con las que se
construían las pirámides. También se usaban para subrayar la calidad en la Grecia
antigua, como demuestra el hecho de que el precio del vino procedente de la isla de
Tasos (situada en la región griega de Macedonia) se aumentaba 20 dracmas por
cada 20 litros. La utilización de indicaciones geográficas actuales como Parmesano
o Comté se remonta al siglo XIII.
Las indicaciones geográficas también se han utilizado de forma parecida en el
exterior, como en el caso de las patatas Washington, que se remonta al siglo XIX.
Asimismo, el arroz Basmati, el té Long-ging y el arroz Jamin forman parte de la
identidad nacional de la India, China y Tailandia, respectivamente. No es extraño
que el patentado de algunos tipos de arroz originario de la India por una empresa
estadounidense, vendidos después con el nombre de arroz «Texmati» o
«Texbasmati», provocase una reacción indignada de la India.
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Asegurar que la denominación «Basmati» no se utilice para vender productos
distintos de los producidos por las 9000 familias indias para quienes tal actividad
representa la subsistencia también garantiza que no se despoja de su biodiversidad
a los países en vías de desarrollo. Por este motivo, la India, Egipto, Pakistán, Sri
Lanka y Tailandia ocupan un lugar destacado en el debate sobre las indicaciones
geográficas.
3. Las indicaciones geográficas, como otras marcas, son un signo de valor
Los productos con indicaciones geográficas tienen verdadero interés para los
productores, ya que son un signo de valor que satisface el deseo de los
consumidores de un producto distinto, típico y de calidad. Los quesos franceses con
indicación geográfica tienen un precio de venta medio de 2 euros más por kilo
respecto de los otros quesos franceses. El precio de mercado del «Poulet de
Bresse» francés es 4 veces mayor que el del pollo francés normal. A los productores
de la leche utilizada en el queso «Comté» se les paga un 10% más del precio
normal de la leche. Los productores del aceite de oliva italiana «Tuscano» han
conseguido aumentar el precio en un 20% desde que el aceite se registró con
indicación geográfica en 1998.
4. Las indicaciones geográficas sirven para garantizar una competencia leal y
una buena información de los consumidores
Los hechos demuestran que las indicaciones geográficas contribuyen a proteger a
los consumidores. Según algunos estudios de mercado, las indicaciones
geográficas se perciben como indicadores de origen y de calidad. Ayudan al
consumidor en la elección, tanto cuando decide comprar un producto con indicación
geográfica como cuando decide no hacerlo. De acuerdo con un estudio reciente,
más del 40% de los consumidores están dispuestos a pagar un 10% más por un
producto cuyo origen esté garantizado. Esta disponibilidad del consumidor a elegir
productos con indicación geográfica sólo se puede satisfacer y realizar si se adoptan
medidas de prevención para luchar contra la información inexacta y las imitaciones.
En la actualidad todavía no hemos llegado a esta situación, ya que la información de
las etiquetas no es suficiente.
Problemas de las indicaciones geográficas a nivel internacional
La Unión Europea ha hecho suya la política de «que venza el mejor queso y el
mejor vino», pero quisiera que la competencia siguiera unas reglas de juego.
La información sobre las marcas y su protección no son suficientes. Estudios
recientes al respecto revelan que el 42% de los consumidores entrevistados
eligieron un producto y de se dan cuenta después de que no era el producto que
querían. El 21% compró un producto que en realidad no quería y el 18% adquirió
imitaciones creyendo que se trataba de originales.
En el marco internacional, los problemas a los que se enfrentan los exportadores de
productos con indicación geográfica son especialmente delicados.
1. Dificultades de aplicación
La aplicación de la protección de las indicaciones geográficas es problemática
porque, en cierto modo, son marcas colectivas, en el sentido de que las detentan
colectivamente miles de pequeños productores que no disponen de los recursos
financieros necesarios para seguir procesos costosos o registrar sus propios
nombres en los 145 países miembros de la OMC.
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2. Falta de protección adecuada
Las normas de la OMC no garantizan una protección adecuada. Por ejemplo, las
normas existen pero no son aplicadas de manera adecuada para evitar que un
productor australiano incluya en la etiqueta de una bebida alcohólica a un escocés
tocando la flauta de manera que el comprador piensa que se trata de «Whisky
escocés». Más grave todavía que en el caso de los vinos o las bebidas alcohólicas,
productos que como el té, el arroz, las alfombras o la porcelana son fundamentales
para los países en vías de desarrollo están claramente discriminados por las normas
de la OMC. Mientras que es imposible etiquetar un vino estadounidense «tipo
Rioja», ninguna disposición impide a un productor estadounidense definir un queso
de «tipo manchego», si añade que el producto es «made in USA». En este último
caso el consumidor recibe información contradictoria, ya que un elemento de
apelación se refiere a España mientras que el otro menciona a los Estados Unidos.
De acuerdo con las normas actuales de la OMC, cualquier productor
estadounidense puede registrar como marca comercial la mención «manchego
fabricado en los Estados Unidos». Por ejemplo, más de 150 indicaciones
geográficas de la UE han sido registradas como marcas comerciales por los
productores argentinos.
No es únicamente un problema europeo: en la actualidad, la región de Antigua,
Guatemala, produce alrededor de 6 millones de libras de café «Antigua» auténtico,
aunque en todo el mundo se venden alrededor de 50 millones de libras de café
denominado «Antigua». Los productores de té indio «Darjeeling» exportan 8,5
millones de kg del producto, lo cual aporta a la región 30 millones de euros, pero en
el mundo se venden alrededor de 30 millones de kg de té denominado «Darjeeling».
que aporta alrededor de 300 millones de euros a la economía india.
3. Cláusulas relativas a los derechos adquiridos y errores del pasado
Otra cuestión delicada es la de las cláusulas relativas a los derechos adquiridos. En
primer lugar, las normas de la OMC se han elaborado de tal manera que las
indicaciones geográficas comunitarias que han sido registradas como marcas
comerciales en países terceros no se pueden enjuiciar. Esta situación acarrea
enormes pérdidas a los productores comunitarios.
Por ejemplo, el hecho de que el nombre «Parma» fuese registrado por un ciudadano
canadiense antes de que entrase en vigor el acuerdo ADPIC ha obligado a los
productores italianos del «queso de Parma» a entrar en un litigio muy costoso, a
volver a etiquetar su producto como «jamón nº 1» y a competir con un producto de
calidad inferior denominado «Parma». Las pérdidas totales se elevan a
aproximadamente 3 millones de euros al año. El «jamón de Parma» se encuentra
en una situación similar en México, Argentina y muchos otros países del
mundo.«¿Que venza el mejor jamón?».
Igualmente, las indicaciones geográficas que se han convertido en genéricas en
países terceros o que se han utilizado de buena fe durante diez años antes de la
entrada en vigor del acuerdo ADPIC no es necesario que se protejan, a tenor de las
normas de la OMC. En la práctica, esta situación desalienta las exportaciones y la
promoción del producto debido a que la reputación de la indicación geográfica está
tan desprestigiada que no merece la pena intentar la entrada en esos mercados.
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Política internacional de la Unión Europea sobre las indicaciones
geográficas
Las negociaciones de la Unión Europea en el marco de la agenda de Doha para el
desarrollo se basan en los tres objetivos siguientes:
- La creación de un registro multilateral de las indicaciones geográficas
(ADPIC): la Unión Europea se plantea un sistema simple y económico de
registro mundial de las indicaciones geográficas.
- La extensión de una protección adicional de las indicaciones geográficas
(ADPIC): garantizando que no sólo los vinos y las bebidas alcohólicas sino
también los quesos, el arroz y el té no sean copiados por productores de otros
países con la indicación «made in USA» o «tipo Roquefort».
- La garantía de acceso a los mercados para los productores comunitarios
protegidos por indicaciones geográficas (Comité de agricultura): pidiendo a
los miembros de la OMC, por lo que se refiere a un grupo seleccionado de
indicaciones geográficas de un valor ecónomico y comercial notable para
anular marcas precedentes y, en caso necesario, proteger las indicaciones
geográficas comunitarias que han sido utilizadas previamente o que se han
convertido en genéricas.
En una economía mundial cada vez más abierta, las indicaciones geográficas
constituyen un activo único. La Unión Europea ha iniciado de buena fe
negociaciones con sus socios de la OMC con objeto de proseguir la liberalización
del comercio mundial de los productos agrícolas. En la práctica, esta evolución
significará disminuir las subvenciones a la exportación a las que se acogen nuestros
agricultores. Esta política forma parte de la propuesta de la Comisión de reforma de
la política agrícola común en el sentido de enfrentarse a la competencia
internacional mediante la calidad y no la cantidad. No obstante, los esfuerzos en
este sentido resultarían inútiles si el principal vehículo de nuestros productos de
calidad, las indicaciones geográficas, no se protegen adecuadamente en los
mercados internacionales. Es absurdo que la Comisión pida a los agricultores
comunitarios que inviertan en la promoción de las indicaciones geográficas si todo el
mundo puede utilizarlas.
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