LA LEY DE INSTRUCCION PUBLICA DE 1867

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ESCUELA PREPARATORIA OFICIAL No. 68
CICLO ESCOLAR 2015-2016
TURNO VESPERTINO
MATERIALES DE FILOSOFÍA
NOMBRE DEL ALUMNO: __________________________________________________ GRUPO: _________
LECTURA: Fundamentos filosóficos de la Política Educativa de Benito Juárez, por el Lic. Rubén Olivera
Luna.
1. INTRODUCCION.
"México -dice el investigador Arnaldo Córdova- se encuentra viviendo aún la misma etapa histórica que
comenzó en 1876, año de la ascensión al poder del general Porfirio Díaz, o inclusive en 1867, año del triunfo de
los republicanos sobre el Segundo Imperio" (1). Por lo mismo, era necesario remontarnos a esos años para
comprender mejor dicha aseveración. Al hacerlo, nos dimos cuenta que en 1867 el presidente Benito Juárez
decide hacer una reforma educativa. Como resultado, se elabora y promulga la Ley de Instrucción Pública del 2
de diciembre de ese mismo año. Esa Ley es importante para la historia de México por cuatro razones: primera,
porque con ella se funda la Escuela Nacional Preparatoria; segunda, porque marca la entrada oficial del
positivismo a la escena nacional; tercera, porque es la base de toda la legislación educativa posterior, y cuarta,
porque la interrelación entre educación y desarrollo es esencial. Muchos son los autores que a lo largo de la
historia han afirmado que un pueblo es lo que es por su educación. Tal principio se ha comprobado últimamente
en la revolución cultural de Mao Tse Tung. Y México no es la excepción. Si queremos entender los problemas
nacionales tenemos que ir a la educación. Ahí se explica el pasado y se gesta el futuro del país.
Por estas razones y por convicción quisimos realizar este sencillo estudio acerca de la mencionada Ley.
En la primera parte presentamos sus antecedentes históricos y políticos, para ubicarla dentro de un espacio y un
tiempo reales. En la segunda, mencionamos las principales ideas de uno de los fundadores del positivismo en
México, el ilustre médico Don Gabino Barreda, que tanto influiría en los contenidos ideológicos y académicos de
la educación nacional. Por fin, en la tercera parte, se analiza el contenido de la Ley, donde se advierte un
marcado espíritu positivista que propugna por una formación eminentemente científica, según la fórmula de
"libertad, orden y progreso". Asimismo, se ve cómo esta idea será como el lema de la dictadura porfirista.
2. CAPITULO PRIMERO.
LA LEY DE INSTRUCCION PUBLICA DE 1867
a) CONTEXTO HISTORICO Y POLITICO.- Las reacciones que suscitó la Independencia entre las
clases dirigentes y dominantes de México pueden sintetizarse en dos teorías que, a la postre, conformarían los
dos grupos que lucharían -y siguen luchando- por el poder en el país: los liberales y los conservadores. Dos
personajes serán sus "fundadores", por así decirlo: José María Luis Mora y Lucas Alamán. Dada la importancia
de sus ideas, vamos a recordarlas brevemente.
En palabras de Krauze, "Mora pensaba en el futuro como un proceso de liberación. Alamán como uno
de preservación. Ambos nacieron para la vida pública en el momento en que México nacía: 1821" (2). Por otro
lado "la fuente ideológica de Mora era Benjamín Constant, la fuente ideológica de Alamán era la fuente de
Constant: Edmund Burke... (...) Guiado por sus Reflections on the Revolution in France (1792), Alamán trasladó
el peculiar liberalismo conservador de Burke a las remotas tierras de México" (3).
Para Mora "la reforma
más importante era cultural y política: había que liberar a los mexicanos del colonialismo mental que los limitaba.
(...) El único camino para modificar esta situación era propiciar un cambio radical en la educación y defender a
toda costa la libertad primordial, la libertad de opinión. (...) El proyecto deseable para México estaba en la
consolidación de las costumbres liberales, a sabiendas de que su arraigo sería difícil: 'el pueblo mexicano ama y
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desea tenazmente la libertad; pero por ciertas contradicciones e inconsecuencias que se advierten en su
carácter nacional está tenazmente adherido a instituciones y prácticas esencialmente incompatibles a ella'" (4).
Por su parte, Alamán "no veía la necesidad de violentar aún más la naturaleza histórica del país. México no tenía
por qué liberarse del pasado, sino construír a partir de él" (5). Según él, lo que a México convenía era "volver al
sistema español ya que no a la dependencia de España, y no separarse de él sino lo estrictamente necesario y
lentamente" (6). "Frente a la tradición, Mora predicaba libertad y Alamán fidelidad" (7). He aquí, a grandes
rasgos, el pensamiento de estos dos hombres que iban a marcar toda la historia mexicana con sus posturas tan
antagónicas y a la vez tan semejantes (8).
Es obvio que uno de los grupos que conformaban el ala conservadora era la iglesia. La ley de
"desamortización de bienes en manos muertas" redactada por Miguel Lerdo de Tejada y promulgada a
mediados de 1856 fue un duro golpe contra ella y contra los conservadores en general, pues la venta o
expropiación de los bienes del clero (que en ese tiempo representaba la quinta parte de la riqueza nacional), fue
como un tesoro que impulsó el crecimiento de una incipiente clase media que después sería el gran sostén del
partido liberal. Con todo, "la primera constitución plenamente liberal de la historia mexicana se juró frente a un
crucifijo el 5 de febrero de 1857, día de san Felipe de Jesús..." (9).
Esta ley fue como el inicio de la llamada "guerra de Reforma", donde es de todos conocido que ganaron
los liberales. Aunado a ésto, en 1864 llega Maximiliano de Habsburgo, como para ridiculizar más los ideales
conservadores, y su aventura imperialista le cuesta la vida el 19 de junio de 1867. El 15 de julio de ese mismo
año Juárez entraba como presidente a la capital. Con esta nueva derrota, el grupo conservador desaparecía, al
menos momentáneamente, para dejarle el campo libre en el ejercicio del poder y de las ideas, a los liberales: "el
Partido Liberal quedaba sólo para consolidar a la nación sobre las bases consagradas en la Constitución de
1857 y las leyes de Reforma" (10).
b) GENESIS Y CONTENIDO DE LA LEY.- Una vez restaurada la República, Juárez instruye al ministro
de Justicia e Instrucción Pública, Antonio Martínez de Castro, para que reorganize la educación nacional, pues,
según el presidente, "difundir la ilustración en el pueblo es el medio más seguro y eficaz de moralizarlo y de
establecer de una manera sólida la libertad y el respeto a la Constitución y a las leyes..." (11). Para tal efecto,
Martínez de Castro forma una comisión, en la cual es invitado, entre otros, un ilustre mexicano que vendría a
significar el tránsito del liberalismo al positivismo: Gabino Barreda. Los otros integrantes de esta comisión eran
Francisco Díaz Covarrubias, José María Díaz Covarrubias, Pedro Contreras Elizalde, Ignacio Alvarado, Eulalio
María Ortega, Leopoldo Río de la Loza, Agustín Bazán y Caravantes, Antonino Tagle y Alfonso Herrera.
Esta ley representa la postura oficial con respecto a la educación nacional, contiene los planes y
programas de estudio de la educación básica, secundaria, preparatoria y profesional con las materias acordes
con la época y expresa un marcado cientificismo, reflejo de la influencia positivista de sus autores, entre ellos, el
más ilustre, Barreda, primer director de la Escuela Nacional Preparatoria que con esta ley prácticamente se
funda.
3. CAPITULO SEGUNDO.
GABINO BARREDA Y EL POSITIVISMO EN MEXICO
Para comprender mejor los fundamentos filosóficos de la ley de Instrucción que estamos considerando,
es menester recordar el pensamiento de Gabino Barreda, introductor e impulsor del pensamiento comtiano en
México.
a) VIDA.- Nacido en Puebla el 19 de febrero de 1818, hizo la carrera de abogado y después la de
medicina. En 1847 lucha contra la intervención norteamericana; meses más tarde marcha a Francia y no
regresa hasta 1851. En París se encuentra con Pedro Contreras Elizalde, que le pone en contacto con un ciclo
de conferencias sobre filosofía positivista, impartido por Comte y esto es suficiente para que quede para siempre
convencido de que la aplicación del método de este connotado filósofo francés es la solución a los problemas de
su tiempo. Una vez terminado el doctorado en medicina, regresa a México. De 1863 a 1867 Barreda fija su
domicilio en Guanajuato donde, además de ejercer la medicina, continúa sus estudios filosóficos sobre el
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positivismo. El 16 de septiembre de 1867 pronuncia su famosa "oración cívica" donde hace una interpretación
positivista de la historia de México y donde, por primera vez, expresa su deseo de fundir en una sola filosofía al
liberalismo y al positivismo. De 1868 a 1878 protagoniza un papel preponderante en el ámbito de la educación y
la política nacional, impulsando la educación libre, gratuita y laica, y sentando las bases de la filosofía del
régimen porfirista. En 1878 deja la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria y parte a Berlín como Ministro
del gobierno. A principios de 1881 regresa a la Patria y meses más tarde muere en su residencia de Tacubaya el
10 de marzo (12).
b) PENSAMIENTO.- En la oración cívica que pronunció en Guanajuato aquel 16 de septiembre de 1867
se encuentran las siguientes palabras que sintetizan su pensamiento y su deseo progresista, liberal y positivista
que será como el programa de trabajo de la educación y la política subsecuente: "Conciudadanos: que en lo de
adelante (sic) sea nuestra divisa Libertad, Orden y Progreso; la libertad como medio; el orden como base y el
progreso como fin; triple lema simbolizado en el triple colorido de nuestro hermoso pabellón nacional, de ese
pabellón que en 1821 fue en manos de Guerrero e Iturbide el emblema santo de nuestra independencia; y que,
empuñado por Zaragoza el 5 de mayo de 1862, aseguró el porvenir de América y del mundo, salvando las
instituciones republicanas. (...) Que el orden material, conservado a todo trance por los gobernantes y respetado
por los gobernados, sea el garante cierto y el modo seguro de caminar siempre por el sendero florido del
progreso y de la civilización" (13).
En cuanto a la religión, Barreda ve en la diversidad de cultos la causa determinante de las estériles
inquietudes sociales. Por ello, a la multiplicidad doctrinal producto de las diversas sectas y religiones, propone el
culto único de la ciencia (14). A pesar de su claridad de ideas y su recta intención, Barreda tuvo que luchar
mucho y, las más de las veces solo, para lograr que sus teorías fueran aceptadas. Sin embargo, su pasión
intelectual no fue estéril, pues el positivismo se constituyó como instrumento ideológico del partido liberal,
justificación teórica del porfirismo e inspirador de algunos enfoques esenciales de las doctrinas de la Revolución
mexicana (15).
4. CAPITULO TERCERO.
FUNDAMENTOS TEORICOS DE LA LEY
En el Dictamen sobre la Ley orgánica de Instrucción pública del Distrito Federal del 2 de diciembre de
1867, leído en la Cámara de Diputados el 12 de marzo de 1868, Barreda expone sin cortapisas el espíritu
positivista que la anima. Por ejemplo, en el mismo inicio afirma como un acierto la fundación de la escuela
"llamada preparatoria", en la cual los alumnos deberán estudiar los conocimientos que, educando su razón y su
moral, le doten de las nociones reales y aplicables que constituyen el conjunto de la ciencia positiva, "verdadero
fundamento de todo progreso y de todo orden" (16). La clasificación de las ciencias que propone es muy
parecida a la de Comte: matemáticas, astronomía, física, química, botánica, zoología, historia y literatura (17).
La importancia que da a la ciencia en general y a la matemática en particular, es otra característica del sistema
positivista, pues esta ciencia es el fundamento de un curso de lógica práctica y positiva y fundamento de toda
educación (18). Un cambio importante en este plan de estudios es la supresión de la metafísica, dejando solo el
estudio de su historia, lo cual hace suponer que Barreda está pensando en la "Ley histórica de los tres estados"
de Augusto Comte. El estado metafísico debe ser superado (19).
Podríamos ampliarnos en el análisis de éste y otros documentos (20) que demuestran la filosofía que
está detrás del sistema educativo propuesto por Barreda, pero bástenos lo anterior.
5. CONCLUSIONES.
Una vez que hemos expuesto y analizado lo anterior, podemos concluír lo siguiente:
a) Como dice atinadamente Abelardo Villegas, "el positivismo se introdujo en México como filosofía,
como sistema educativo y como arma política" (21).
4
b) La Ley de Instrucción Pública de 1867, promulgada por Juárez, contiene los lineamientos
fundamentales que el sistema educativo nacional seguirá en lo futuro y señala el programa político de la
dictadura de Porfirio Díaz, la cual sacrificó la evolución social por la evolución material.
c) Los fundamentos filosóficos de dicha Ley fueron el positivismo y el liberalismo.
d) Paradójicamente, el partido conservador recuperó muchas de las prerrogativas que había perdido en
la guerra de Reforma gracias a esta filosofía del "orden y progreso", sobre todo, en la etapa de Díaz, de 1876 a
1910.
e) Dos hechos coadyuvaron a la decadencia del positivismo en México: la sublevación armada de 1910,
que en adelante seguiría una corriente de pensamiento más bien socialista; y la aparición del Ateneo de la
Juventud (22).
6. NOTAS.
(1) CORDOVA, Arnaldo, La Ideología de la Revolución Mexicana, Ed. Era, México, 1992, p. 15.
(2) KRAUZE, Enrique, Siglo de Caudillos, Tusquets Editores, México, 1995, p. 146.
(3) Ibid., p. 152.
(4) Ibid., pp. 157-158.
(5) Idem.
(6) Idem.
(7) Ibid., p. 159.
(8) Al igual que Mora, Alamán reprobaba la acumulación de poder que la constitución de 1824 había otorgado a
los cuerpos legislativos, lamentaba la farsa en que se habían convertido las elecciones y la distancia entre
la letra y los actos del sistema republicano y federal que México había adoptado. Cfr. KRAUZE, Op. cit.,
pp. 152-153.
(9) KRAUZE, Op. cit., p. 225.
(10) Ibid., p. 275.
(11) BARREDA, Gabino, La Educación Positivista en México, Ed. Porrúa, México, 1987, p. 41.
(12) Para la biografía de Gabino Barreda nos basamos en IBARGUENGOITIA, Antonio, Filosofía Mexicana, Ed.
Porrúa, México, 1990, pp. 143-150; ZEA, Leopoldo, El Positivismo en México, Ed. Fondo de Cultura
Económica, México, 1981, p. 55; y BARREDA, Gabino, Op. cit., pp. XI-XII.
(13) VILLEGAS, Abelardo, Positivismo y Porfirismo, Ed. Sep-setentas, México, 1972, p. 75. La fórmula sagrada
original de Comte decía "el amor por principio, el orden por base, el progreso por fin". Al cambiar "amor"
por "libertad", Barreda quiere significar la unión entre liberalismo y positivismo. Cfr. COMTE, Augusto, La
Filosofía Positiva, Ed. Porrúa, México, 1990, pp. 102-103.
(14) Cfr. ESCOBAR, Gustavo, Introducción al Pensamiento Filosófico en México, Ed. Limusa, México, 1992, p.
80.
5
(15) Cfr. VILLEGAS, Op. cit., pp. 12-21.
(16) BARREDA, Op. cit., p. 85.
(17) Idem. Cfr. COMTE, Op. cit., pp. 41-45.
(18) BARREDA, Op. cit., p. 86.
(19) La ley histórica de los tres estados de Comte, afirma que la humanidad ha pasado por tres etapas: la
teológica, donde las explicaciones son mítico-religiosas; la metafísica, donde las explicaciones son
metafísicas; y la positiva, donde las explicaciones ya son científicas. A propósito de esta Ley, dice
Escobar: "La etapa colonial representaba, para Barreda, el estadio teológico; el período liberal era
semejante al estadio metafísico, y la nueva etapa que se avecinaba sin duda, después de ser vencidas las
fuerzas del retroceso, (era) la etapa positiva o científica" (Op. cit., p. 84).
(20) Por ejemplo, la carta que el 10 de octubre de 1870 dirigió Barreda al C. Mariano Riva Palacio, entonces
gobernador del Estado de México.
(21) VILLEGAS, Op. cit., p. 12.
(22) "El movimiento cultural iniciado por el Ateneo de la Juventud va a concordar con el estallido de la
Revolución Mexicana en 1910. En este año el porfirismo entra en crisis y se derrumba; asimismo, la
filosofía positivista es cuestionada por una nueva generación de jóvenes que, no obstante haberse
educado bajo los principios del positivismo, van a emprender una crítica a esta filosofía oficial",
ESCOBAR, Op. cit., p. 93; también cfr. CORDOVA, A., La Filosofía de la Revolución Mexicana, en La
Filosofía Actual en América Latina, compilación de artículos del Primer Coloquio Nacional de Filosofía,
Morelia, Mich., México, 4-9 de agosto de 1975, editado por la Asociación Filosófica de México, Ed.
Grijalbo, México, 1976, pp. 33-54.
7. BIBLIOGRAFIA.
- BARREDA, Gabino, La Educación Positivista en México, Selección, estudio introductivo y preámbulos por
Edmundo Escobar. 2ª edición, México, Ed. Porrúa, 1987.
- COMTE, Augusto, La Filosofía Positiva, Proemio, estudio introductivo, selección y análisis de los textos por
Francisco Larroyo, 4ª edición, México, Ed. Porrúa, 1990.
- ESCOBAR, Gustavo, Introducción al Pensamiento Filosófico en México, México, Ed. Limusa-Grupo
Noriega Editores, 1992.
- IBARGUENGOITIA, Antonio, Filosofía Mexicana en sus hombres y en sus textos, 5ª edición, México, Ed.
Porrúa, 1990.
- KRAUZE, Enrique, Siglo de Caudillos. Biografía política de México (1810-1910), 8ª reimpresión, México,
Tusquets Editores, 1995.
- VILLEGAS, Abelardo, Positivismo y Porfirismo, Textos de Gabino Barreda, Justo Sierra, Porfirio Parra,
Francisco G. De Cosmes, Francisco Bulnes, Emilio Rabasa, Andrés Molina Enríquez, Horacio Barreda y
Agustín Aragón. México, Editado por la Secretaría de Educación Pública, Colección Sep-setentas nº 40,
1972.
- ZEA, Leopoldo, El Positivismo en México. Nacimiento, apogeo y decadencia, 3ª reimpresión, México, Ed.
Fondo de Cultura Económica, 1981.
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