Una rapida mirada a CORDES desde afuera

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UNA RAPIDA MIRADA a CORDES
desde AFUERA..
Leonel Darío Betancur Barrera
2008.
UNA RAPIDA MIRADA a CORDES desde AFUERA…
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EL SALVADOR:
devoción y lucha.
Hay que cambiar de raíz todo el sistema.
Monseñor Oscar Arnulfo Romero
En vano, el europeo trataba de decirle al campesino que el suyo es un país “así
de chiquitito”. Éste lo contradice y le señala con su mano un horizonte donde
nada detiene el ojo y, trasladando la vista al cielo le hace comprobar el
descomunal tamaño del sombrero azul. “No –le dice-. Mire como es de grande
mi país”. El otro ya no desea recordar lo que dijo.
Es El Salvador, un país cuyo tamaño supera en cuarenta y cinco veces el de
Andorra y más de ciento treinta el de Liechtenstein; es tan grande como Israel
o Belice y el doble de Jamaica.
CORDES:
un proceso social que fabrica empresas.
“¿Desde qué lágrima no vengo?”
Reparo. Roque Dalton.
Si en El Salvador se topa con un grupo de personas siempre alegres en torno a
un banquete de ideas y de proyectos nuevos, la marcha ha iniciado bien: usted
está entre la gente de CORDES, la Asociación para la Cooperación y el
Desarrollo Comunal de El Salvador.
CORDES y sus orígenes, 1988.
Es común escuchar, para el caso latinoamericano, que a la década de los años
ochenta, durante el siglo XX, en lo ateniente a la economía –y lo que de ella se
deriva-, se la denomine como “la década perdida”. Lo llamativo es que la
denominación, las más de las veces, proviene de aquellos organismos a su vez
encargados de diseñar y proponer políticas económicas y sociales a seguir en
la región. Lo que nadie o casi nadie se pregunta es quién o por qué o a
consecuencia de qué, Latinoamérica pudo haber perdido ese tiempo. En fin
que aquello de la década perdida se termina por aceptar como muy ajustado a
la realidad.
Fue en época de la guerra –esa triste solución que unos pocos dejan a
muchos-, en el departamento y ciudad de Chalatenango, sede entonces del
sufrimiento de las comunidades repobladas, acompañadas para la época por la
Concertación Regional de Iniciativas para el Desarrollo Económico y
Social –CRIPDES-, que en 1988 nace la Asociación para la Cooperación y
el Desarrollo Comunal de El Salvador, CORDES, como para que esa década
de los años ochenta no pasara perdida del todo en El Salvador.
CRIPDES pare a CORDES como su ala económica y le encarga la búsqueda
de algo a lo cual llamar desarrollo social. Desde entonces, con una CRIPDES
dedicada a la defensa y reivindicación de los derechos humanos, sociales y
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civiles, nadie por estos lares menciona nunca por separado el nombre
CORDES del de CRIPDES: “organizaciones hermanas”, eso es lo que se
escucha y se debe de decir siempre, so pena de incurrir en una idea
incompleta.
Algo de su recorrido.
En 1988 nace CORDES y de inmediato, como sólo en casos de emergencia se
da, asume una tarea que ya era impostergable en un Salvador roto: crear
condiciones que recompongan ese entramado de sentimientos, oportunidades
y razón entre las personas, que de común se suele llamar tejido social.
De lo que se trata en 1988 es de lo básico: alimentar los cuerpos, devolverles
la inmunidad que requieren y procurarles un techo; en suma, restablecer la
salud de las comarcas, y que la sangre, antes que anónima en los caminos, se
dilatara y cruzara fraternal entre familias hermanas todas. Se precisa que el
espíritu salvadoreño emerja de nuevo, y que sea menester la alegría.
Hacia 1992, terminado ese desorden que es la guerra y firmados los acuerdos
de paz, viene ese período de transición que en algo facilita la reflexión.
CORDES cuenta ahora un poco más de tiempo para pensar en mejor forma
esa contundente realidad que es el futuro. Como atrás ha quedado el necesario
asistencialismo que caracteriza a los conflictos armados, se adecua pues en lo
institucional y, de manera colectiva –como desde entonces gusta de hacerloencierra y traslada en documentos su propia y deseable noción de futuro: nace
el primer Plan de la Asociación. Años más tarde, y previo a finalizar el siglo XX,
CORDES define los ejes que acompañarán y darán forma a su trabajo –Medio
ambiente y Género- y crea su Programa de Comercialización.
Vienen los primeros años del nuevo siglo y con ellos a una CORDES ahora
más madura le llegan los primeros frutos de su siembra: estamentos privados y
públicos, de preferencia municipios, tienen a CORDES como un referente serio
y de necesaria influencia para el desarrollo local y regional en lo que a trabajo y
progreso comunitario hace referencia.
El CORDES de hoy.
Platicar en exclusivo con Hugo, el Director, no es sencillo, se mueve mucho.
Pero resulta que ha descentralizado de tal manera el trabajo, que conversar
con cualquiera de las muchas personas que laboran y creen en CORDES, es
equivalente a hacerlo con él mismo.
Tras veinte años de ininterrumpida labor, multiplicados y diversificados a su vez
por los años de cada una de las veintiocho empresas sociales que ha logrado
parir, y con el firme propósito de la propia sustentabilidad, dos ejes
transversales inspiran una CORDES materializada en cuatro grandes
programas de trabajo. Respectivamente, la Equidad de Género y el Medio
Ambiente conforman el espíritu de la Asociación, en tanto que le dan su
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cuerpo los Programas Agropecuario, de Desarrollo Empresarial, de Gestión
del Riesgo1 y de Fortalecimiento Institucional.
Los cuatro Programas anteriores son animados por catorce Subprogramas,
todos vigentes y en operación: Sistemas de producción especializados,
Sistemas de producción integrales y diversificados, Investigación e innovación
tecnológica, e Iniciativas medioambientales sostenibles; Formación y desarrollo
de capacidades emprendedoras y solidarias, Gestión financiera de apoyo,
Gestión de calidad integral con componente de medio ambiente, Procesos
asociativos y Comercialización comunitaria y establecimiento de alianzas
estratégicas; Prevención y reducción del riesgo, Manejo de la emergencia o
desastre y Apoyo a la rehabilitación y reconstrucción local; Gestión social y
Sistemas gerenciales. A su vez, sesenta y seis Líneas soportan los
Subprogramas.
Veinte años pues han sido necesarios para estructurar cinco oficinas regionales
desde las cuales se llega y atiende, en cuarenta municipios de siete de los
catorce departamentos del país y en trescientas comunidades rurales, a treinta
mil familias –cerca de ciento cincuenta mil personas-. Lo anterior equivale a
decir que cada año se llegó a mil quinientas nuevas familias, ciento veinticinco
cada mes, más de cuatro por día. En veinte años se han implementado diez mil
Subprogramas Sistemas de producción especializados y Sistemas de
producción integrales y diversificados, quinientos por año, casi diez Sistemas
nuevos cada semana.
Algunas experiencias prácticas y en terreno.
En una actitud que sólo puede ser calificada como de auténtica solidaridad y de
madurez organizativa, CORDES, en estos veinte primeros años, se ha
fraccionado voluntariamente en veintiocho ocasiones –lo que daría un
promedio de más de una empresa por año-: veintitrés de ellas para crear
empresas de transformación o comercialización agropecuaria y cinco veces
más para desarrollar indispensables unidades solidarias de ahorro y de crédito.
Las siguientes experiencias, unas de entre muchas, dan cuenta de lo que se
dice, esto es, de una dinámica socioeconómica que conjuga tanto el énfasis de
género como iniciativas juveniles; la promoción, fomento y protección de una
cultura de conservación medioambiental como programas agroindustriales; la
formación y consolidación de empresas tanto como la autogestión para cuando
del manejo de desastres naturales se trata.
Bien. Como es seguro que ya todo el cronograma de visitas ha sido elaborado
con prudente anticipación, le vamos a recomendar compañía: no deje de viajar
sin Fernando y sin Zoila Esperanza, madre ella de otro par de gemelos, que no
CORDES ni CRIPDES pero de alguna manera –ella sabe cuál-, muy similares.
1
Sobre el Programa Gestión del Riesgo, cuando usted visita un país como El Salvador, y
alguien le hace saber que está en “el valle de las hamacas”, en alusión directa a la gran
sismicidad, comprenderá de fácil como CORDES llegó a especializarse en esto de fortalecer y
elevar la capacidad de las familias y las comunidades que atiende, para reducir y aminorar su
vulnerabilidad frente a los desastres y fenómenos naturales adversos.
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Región I de CORDES: Chalatenango.
Es en Chalatenango, y de manera más puntual en San José de las Flores,
donde nace CORDES hacia 1988. Así las cosas, a Chalatenango se viene a
escuchar, de viva y primera voz, por qué y cómo se estructura una institución
de la naturaleza y características de CORDES.
¿Por qué CORDES nace acá y no en otro lugar?, ¿qué tiene Chalatenango que
posibilitó a CORDES? “A lo mejor porque acá fue mayor el sufrimiento de la
gente durante la guerra”, “…o por lo que no hacía el Estado”, dice Felipe, hoy
Presidente de la Junta Directiva de CORDES. Reflexionando un poco más,
como quien de la amargura algo obtiene, nos agrega que no obstante “la
situación triste y dura nos posibilitó una mejor organización”. Aún sobre la
pregunta, Marisol, hoy Gerenta de la Asociación Cooperativa de
Comercialización y Aprovisionamiento de Artesanas y Artesanos El Renacer
Chalateco –ACOPROARTE EL RENACER-, nos ofrece su respuesta: “gente
con necesidad de organización”. “la capacidad de autogestión”, agrega Walter,
técnico de la Regional. Como quien dice, aquello que una comunidad o una
persona necesitan, es a su vez lo que las potencia; la necesidad no la ven acá
sólo como carencia, es también aquello en función de lo cual esa persona o
comunidad despliega sus posibilidades de producción y creación.
A propósito de la Cooperativa, a más de las actividades que sugiere su
nombre, ¿qué otras actividades realiza?, Alex, asociado, es el primero en
responder: “trabajamos mucho con la gente joven: tenemos boy-scouts y
equipo juvenil de fútbol”.
¿Qué se les pasa por la mente al escuchar la palabra CORDES? “apoyo” y
“trabajo”, nos compartieron Rubia y María Mercedes; “alegría” y “salud” dicen
Concepción y Rosa; para Marisol, “oportunidades”. Para Germán, los buenos
resultados y la acogida que Chalatenango muestra y brinda a CORDES no
tienen una explicación distinta a la de ser, en sumo, “personas muy laboriosas”.
De lo hecho en estos veinte años, ¿qué no repetirían? Marisol parece tener la
respuesta hace ya mucho tiempo: “no escribir todo lo que se hace”. Felipe, el
Presidente, también ha tenido oportunidad de reflexionarlo de tiempo atrás: “lo
que no fue educativo”. Elmer se duele un poco porque “se formó y se fue
mucho recurso capacitado”. Juan articularía un poco más los procesos y las
acciones emprendidas con las autoridades formales en la Región. Sabino y
Rubia parecen coincidir en algo: acaso ha habido mucha actividad de por
medio, quizá habría que focalizar un poco más las actividades y las tareas.
Germán “haría rendir un poco más los recursos”, en tanto que Concepción
“haría más seguimiento”. Deisy, Presidenta de ACOPROARTE, se concede
variar en algo la pregunta: durante estos veinte años “CORDES se enfocó en el
ser humano: yo lo haría igual de nuevo”.
Este es pues CORDES Chalatenango. Y Ernesto es aquí el Gerente regional.
En la zona, el Programa CORDES de mayor impacto y penetración social es el
Agropecuario, aunado a un fuerte trabajo de uno de los dos ejes de la
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Asociación: la equidad de género, tanto así que a la misma administración
municipal se la asesora en propuestas de diseño, implementación y
fortalecimiento de las políticas públicas en la materia. A las mujeres se las
acompaña en la línea de los Huertos familiares, con el propósito de avanzar
ante el no menor asunto de la soberanía y la seguridad alimentarias –así,
combinadas tanto la seguridad como la soberanía alimentarias, evitando vaya a
saberse qué suspicacias teóricas-. De momento, CORDES Chalatenango se
soporta en ocho Comités regionales de comercialización, con igual número de
Mercaditos locales.
Si a Ernesto se le pregunta a qué de lo que hasta ahora no ha trabajado le
gustaría dedicarse, es claro cuando responde que a la sistematización de la
experiencia tanto como al trabajo con jóvenes, sobre todo con escolares; en
eso lo acompañan Walter y Sabino. Zoila –la diligente madre de los gemelosno se contiene y avala a Ernesto, tanto así considera los asuntos
sistematización y jóvenes.
Con el cariño que sólo suscita lo propio, Ernesto nos refiere el trabajo de
CORDES con uno de los productos puntuales en la Regional: el Café Ereguan:
“le dimos valor agregado al café”. Es un producto cultivado, procesado y
empacado de modo tradicional y artesanal por las propias familias que lo
producen, a través de la Cooperativa El Manzano, atendiendo siempre un
proceder que garantice su higiene. Por lo demás, en el dialecto de la etnia
Lenca, Ereguan significa río de halcones. El Café Ereguan, reza su empaque,
“es un esfuerzo salvadoreño para nuestros hermanos y hermanas del mundo”,
como quien dice, en época de una supuesta mundialización, CORDES orienta
actuación local y pensamiento global.
Previo a dejar la sesión, es Marisol quien pregunta “¿por qué estamos hoy
aquí?”. Ella misma, en queriendo resumir de la manera más ajustada posible la
reunión, brinda una respuesta que nos satisface por igual: “no más por puro
cariño”.
Saliendo de Chalatenango, ahí no más, es injustificable no visitar las
instalaciones de ACOPROARTE EL RENACER y hacerse a alguna de las
muchísimas artesanías en que se convierte la vida de una mujer o un hombre
tras una tarde de trabajo. Aprovechando que Eva hoy no va a la universidad y
nos puede atender, deje deleitar sus ojos en el surtido multicolor de la tienda:
más que artesanías, lo que ahora vemos son trocitos de El Salvador. Deisy nos
acompaña de cerca y, bajito, se le escapan algunas palabras mientras nos
explica qué es cada pieza: “yo me alegro cuando vienen pedidos”: adivinó que
le íbamos a preguntar por la felicidad que le deja escapar esa cara siempre
sonriente.
Si usted observa con atención, verá que en el fondo de la misma construcción
donde funciona ACOPROARTE EL RENACER, en un local independiente,
opera igual una Cooperativa de ahorro y crédito: es ACACRESCO, la
estructura financiera de la región apoyada por CORDES, y que ahora –tal como
siempre se busca- ha adquirido un nivel bastante interesante de autonomía.
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Así fue como estuvimos pues en la Chalatenango que parió y vio nacer a
CORDES.
Región II de CORDES: Departamentos de Cabañas y Cuscatlán.
Estando en reunión gustan sentarse tan cerquita entre sí, que pareciera fueran
indivisibles y misma persona. Sólo la diversidad de opiniones en la unidad del
tema CORDES nos trae la noción de que se está ante Marita, José Dimas,
Carlos y los dos Luís, del Programa agropecuario; Isabel y Germán, de la
Unidad de género; Carmen, de Educación ambiental, y Ramiro, del Área de
comercialización.
La otra persona es Rafael, Gerente de la Regional y quien despacha desde la
ciudad de Suchitoto para atender los dos departamentos, los cinco municipios y
las más de seiscientas familias que justifican en sí mismas el establecimiento
de cualquier oficina regional. Con Rafael no pasa mucho tiempo de plática sin
que le emerja uno de los temas que más enorgullece al grupo: la “diversidad
gremial” –tal como lo manifiesta-, esa suerte de descentralización con la cual
se lleva a cabo el trabajo de CORDES en la región, y que lleva a que hoy el
mismo se coordine con ocho diferentes gremios, dos de ellos conformados de
manera exclusiva por mujeres.
La cosa se interrumpe un poco, mejor, toma otro interesante rumbo porque la
sola mención de las organizaciones femeninas concita y convoca a Germán e
Isabel, en el convencimiento y disposición de que el trabajo de género debe
siempre ocupar un lugar especial en cualquier sistematización que de
CORDES se efectúe. Y como para que no haya margen de duda, ya refieren el
trabajo que les ha significado el que en la Regional más de un centenar de
propiedades, de igual número de familias atendidas, posean hoy una escritura
legal en la que conste de manera oficial que tal propiedad recae sobre los dos
miembros de la pareja. Y como para que tampoco se levante duda en torno a la
coherencia teoría y práctica acerca del tema, ahora nos cuentan del proceso de
formación y de capacitación del que, sin excepción, participan todas las
personas que se desempeñan como funcionarias de la Regional, y ni qué decir
de la asistencia a los diferentes talleres y eventos formativos de los últimos
años en la Región, donde las estadísticas hablan de un cincuenta por ciento de
mujeres y otro tanto de personal masculino.
A propósito de sistematización, y ante la pregunta de qué acaso debiese
resaltarse en un ejercicio tal, justo al momento de referir la Región II, el
acuerdo se impone: “que el mundo sepa lo que hacemos”. Frente a qué les
constituye motivo de orgullo en la zona, sigue la unanimidad: “sentir que la
gente sabe que existimos”. Qué resaltar de CORDES que no se encuentre en
otras instituciones de naturaleza similar, genera de nuevo unidad de respuesta:
“la dirección de la institución, a cargo toda de personas del común”. Qué de
manera especial valoran en el hecho de pertenecer y trabajar para la
institución: “la claridad de saber hacia dónde se va”, tanto como “la identidad
ideológica y política”. Y todo lo anterior, ¿cómo lo perciben, cómo llegan a
saberlo? “Por el reconocimiento de las comunidades a Cordes. En la región, la
gente acostumbra llamarnos `los de Cordes´, así nos dicen”.
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Ahora, si es una aspiración el “que el mundo sepa lo que hacemos”, y que otras
personas u organizaciones puedan sacar beneficio al hecho de conocerles
¿qué nunca recomendarían a instituciones quizá un poco similares?: vuelven la
armonía y el consenso a las respuestas: “practicar el asistencialismo” y “actuar
como si no hubiera unidad institucional”; y, ¿qué sí recomendar siempre?:
“potenciar el desarrollo del recurso humano allí donde se actúa”, “políticas
propias y concertadas de género” y “como eje de todo, posibilitar procesos de
participación ciudadana”.
Mañana, ¿qué vemos trabajando a CORDES en la Región? “Turismo rural
comunitario”, “en el rescate de las semillas criollas”, “en el tema de Educación
ambiental”, “en el tema de tecnologías agrícolas socialmente apropiadas”,
“alfabetización de beneficiarios”, “por importante, aún en el programa Gestión
del riesgo”. En suma, se atreve alguien a quien nadie replica, “nos vemos
creando un nuevo concepto de desarrollo social”. (Claro, y es que todavía hay
quienes consideran que el concepto desarrollo social está ya terminado).
Bien. Se tiene que son pues veinte años en los que nace CORDES en un
período de plena guerra, que se sostiene después en épocas de relativa calma
o en esas que alguien llama paz, que constata regímenes económicos que no
comparte, que es testigo de terremotos y de otros desastres naturales y que,
sin embargo, ahí está. ¿Cómo se interpreta eso?, ¿simplemente se adapta
acaso? “No siempre es así. Tenemos siempre sí una respuesta, que es
diferente, a través de la cual nos hacemos sentir y damos a conocer nuestros
punto de vista”. (Claro, nos lleva a pensar este equipo de trabajo, responder –o
mejor, “tener una respuesta”, habilita para algún tipo de necesaria evolución;
quizá quienes no tienen respuesta son los individuos u organizaciones que el
atrás alcanza y absorbe para desaparecerles luego).
Esto es pues –o deber ser siempre- un equipo, y hoy lo hemos aprendido de
los de Cordes Suchitoto.
Región III de CORDES: Polígono de Solidaridad.
Si por la carretera, en el sector de El Playón, municipio de Tecoluca, unos
metros después de cruzar un imponente y lento río Lempa, el rótulo le anuncia
“Polígono Solidaridad”, justo en ese punto está usted a tan sólo trescientos
metros de las instalaciones desde donde CORDES atiende los departamentos
de San Vicente y La Paz. Como su nombre lo indica, el Polígono es eso, una
diversidad de iniciativas económicas de compromiso social, a través de las
cuales la Asociación materializa en simultáneo sus valores y sus ejes
inspiradores. Mauricio, quien alguna vez tuvo la guerra en sus manos, carga
ahora en ellas la responsabilidad por este buen polígono de la artillería
solidaria.

Cooperativa de Ahorro y Crédito El Roble.
Lo primero que se impone es aludir a la edad de la Cooperativa. Aunque tiene
diez años de haber sido creada en términos de formalidad, lo cierto es que la
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misma es la extensión de un programa financiero al interior de CORDES que
para 1999 contaba ya casi otro tanto de funcionamiento. Lo anterior no tendría
importancia ninguna, de no ser por una de las particulares condiciones
geográficas de la región del Bajo Lempa: el ser una zona inundable no la hace
sujeto ni merecedora de operaciones bancarias de crédito en dinero. Es sólo
que la Cooperativa de Ahorro y Crédito El Roble, por lo mismo la única
institución de su género en Tecoluca, tiene ya diez años de estar
contradiciendo ese bancario error de apreciación, acaso algo cierto desde la
estrecha y compleja lógica financiera, pero desmentido con creces bajo la
sencilla y confiable razón del Polígono: la solidaridad.
Pedro, quien de momento preside la Junta de Vigilancia, nos recuerda lo que
en un inicio se decía: “Esto va a ser peor”; y hoy, con la satisfacción encima,
nos comparte lo que ahora se dice: “esto es una verdadera alternativa”. Es muy
probable que la adopción del nombre haya sido el reflejo de lo que sucede a
quienes están seguros de lo que pueden. El Roble. “Yo todavía me acuerdo de
la discusión”, nos dice Carlos, hoy Gerente y en su momento directivo. “Era lo
que mejor nos representaba la idea de fortaleza”. Tal fue pues lo que hacia
1999 pensaron e imaginaron las cuarenta y seis personas que dieron vida a
esta experiencia popular que maneja el propio dinero de la comunidad.
Diez años pues para consolidar una Cooperativa con dos oficinas y casi mil
personas asociadas ahora, jurídicas algunas de ellas, como el mismo municipio
de Tecoluca y varias Asociaciones de Desarrollo Comunal –ADECO´s, como
las llaman acá-; ciento cincuenta mil euros captados en ahorro y aportes
sociales (€ 150.000); convenios institucionales de carácter internacional para
captar y llevar remesas2 a domicilio y establecida una línea para cuentecitas de
ahorro infantil.
No se puede estar en el Polígono Solidaridad ni en la Cooperativa El Roble,
sin indagarles a Pedro y a Carlos por qué estar en estos menesteres. “Estoy
aquí por convencido”, revela Pedro mientras descubre su estómago en el
seguro propósito de hallar un poco de viento –total que estamos en la sede de
la confianza-; “porque uno ve crecer a la gente”, anota Carlos, que ahora se
hace entender con el ejemplo de la señora aquella a quien el primer crédito le
sirvió para comprar un chivo, y que recién el mes pasado retira otro para “pagar
un terreno donde tener los chivos”. En tratándose del manejo de dinero, ¿cómo
enfrenta Carlos la preocupación de una situación de poca liquidez?, “hablo
primero con la esposa…”, revela; lo demás, también anota, viene con la cabeza
fría. Cita además las palabras del Presidente de la Junta Directiva: “el
Cooperativismo es de veinticinco horas, no de veinticuatro”.
Carlos y Pedro no dudan para responder lo más lindo de cuanto les ha
acontecido acá: “ver a la gente creyendo en su propia Cooperativa”.
2
En El Salvador, muy buena parte del ingreso de sus nacionales proviene de las remesas, esto
es, del envío de dinero efectuado a las familias por alguno de sus miembros en el exterior. El
Banco Central de Reserva anota que durante el primer semestre de 2008, las exportaciones
salvadoreñas acumularon US$ 2,300.2 millones, en tanto que el ingreso por remesas sumó
US$ 1,938.5 millones.
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
BIOTECH.
Si usted disfruta el diálogo con alguien que sabe de lo que habla, que se hace
entender con facilidad así el tema sea científico, y que por encima de todo
despierte sensibilidad hacia el superior asunto de una agricultura manejada
como si la gente importara, haga lo mismo nuestro: en el Polígono, en la
empresa Biotecnología, busque a David.
Lo más probable es que lo halle en el laboratorio, poniendo en práctica y
desarrollando los conocimientos que ha adquirido a través del estudio que
sobre el tema de los controladores biológicos ha obtenido en otros países, así
como de su experiencia investigativa y práctica. Hoy, según nos adelantó, lo
desvela un biofertilizante que capte oxígeno del aire y lleve nitrógeno al suelo.
David, antes, ha estado en la investigación y producción de bioplaguicidas para
el control de insectos, hongos y coleópteros; fue así como BIOTECH logró
registrar sus marcas comerciales Bio-Meta y Bio-tric; de manera respectiva,
un bioplaguicida que hace frente a la mosca pinta, la plaga que actúa sobre la
caña y el pasto, y un biológico para el control de hongos en el suelo y en el
follaje. Sobre este segundo producto, David siempre agrega, con satisfacción,
el aval que instituciones alemanas hacen del mismo como una estrategia para
el control de enfermedades desde el campo de las agriculturas tradicional,
orgánica y agroecológica.
De David conviene saber su particular concepto de desarrollo, lo que por el
mismo entiende: “es a donde llega la gente con el tiempo”.
Eso es Biotech y a esto se dedica, a controlar por medios biológicos plagas y
enfermedades de tipo vegetal o animal. Y ese es David, otra de las personas
que, al amparo de CORDES, deposita su grano de arena para que las
generaciones aún por venir encuentren condiciones medioambientales
adecuadas, como si vivir fuera importante.

Asociación LEMPA MAR.
La potencialidad de actividades económicas factibles tales como el turismo y la
pesca, más las que de ellas pueden desprenderse, caso gastronomía,
comercialización o preservación de bosques, en una región dotada de una
biodiversidad apreciable en sí misma, conducen y justifican el día a día de la
Asociación Lempa Mar.
Por Moisés, supimos pues de la Asociación Lempa Mar, un recorrido de
ecoagroturismo y pesca que cuenta ahora más de diez años, y que tiene su
sede en San Carlos Lempa, aquí cerquita no más. De CORDES, nos revela –y
agradece- recibieron “un modelo de organización ajustado a nuestras
necesidades y condiciones”, a más de “presencia y permanencia”. (Ahora
mismo, se nos ocurre pensar, eso es lo que por doquier buscan diversas
instituciones de apoyo y de fomento a procesos comunitarios: una estrategia de
operación que les permita desplegar un trabajo que termine por ser visible, y lo
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acaba de expresar Moisés de manera entendible y resumida: “un Modelo de
organización, presencia y permanencia”).
Ahora está Moisés relatando los más de ciento cincuenta pescadores
capacitados y habilitados para recorridos turísticos o pesca responsable; no se
olvida de referir las experiencias en lo que a manejo de pequeños locales
hoteleros hace relación; menos de lo aprendido en la comercialización con
mariscos. Aprovecha también para compartirnos algo de los sueños de Lempa
Mar: una “Escuela de Liderazgo y de Formación”. (Apenas nos alcanza para
imaginar de dónde obtiene Moisés esa conciencia del valor de lo educativo y
formativo, conciencia que se expresa bien en la firmeza de su palabra).

BIOLACT.
Por las instalaciones del Polígono Solidaridad no se pasa sin degustar. René,
quien oficia como gerente de la planta, ha amanecido hoy con una risa y una
pregunta blanca en sus labios: “¿ya probaron el duro blando?”. Nos habla del
nuevo queso de Biolact, otro producto más que viene a sumarse a la línea de
quesos y yogurt orgánicos de la empresa.
René quiere invitarnos a un recorrido por la planta. Es sólo que en este preciso
instante la misma se halla en pleno proceso de producción y las visitas
foráneas no son permitidas por los estándares de calidad que sigue la
empresa. Oscar, quien hace un momento nos enseñaba que “CORDES es la
bandera número uno”, y para quien la expresión desarrollo refiere a “alguien
que está organizado”, se encarga de que hoy la norma se cumpla, al fin, es su
percepción del orden y del tipo de desarrollo acá perseguido.
El duro blando es ya como la octava variedad de queso que coloca Biolact en
el mercado. Ahí está la felicidad que exhibe esta irrepetible mañana el rostro de
René, el motivo de esa tremenda risa. En el Polígono Solidaridad se cuaja otro
producto y, por alguna razón en particular, hoy hemos oficiado testigos del
hecho.

APRAINORES, marañón orgánico.
Por las instalaciones del Polígono Solidaridad no se pasa sin degustar. Rafael,
enorme ser humano él y quien oficia como diseñador de productos, es otro que
también está hoy sonriente. Nos ha dado a probar su “Cajuina”, una bebida de
falso marañón, trabajada desde las pacientes y creativas decisiones e
investigaciones que caracterizan su trabajo en este Polígono. El marañón –
llamado también nuez de la India o anacardo- es un cultivo perenne que ofrece
impresionantes propiedades tanto en lo nutricional como en lo medicinal, las
mismas que ahora APRAINORES explota e investiga.
Pues bien, como parte de los antecedentes de lo que hoy es el Polígono de
Solidaridad, se tiene que a partir de 1995 CORDES inicia una serie de
gestiones que, sobre la marcha, fructificaron en la figura que hoy es la
Asociación de Productores Agroindustriales Orgánicos de El Salvador,
APRAINORES. Y una vez más, como prueba irrefutable de que los valores y
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los negocios son compatibles cuando para ello asiste la voluntad necesaria,
CORDES imprimió a este proyecto una perspectiva de género, perspectiva que
desde entonces se mantiene; eso se comprueba de fácil cuando se visita las
instalaciones de la planta de APRAINORES en la comunidad San Carlos
Lempa, a tan sólo unos minutos del Polígono; casi la totalidad del trabajo que
allí se genera está en manos de las mismas mujeres de la zona, al fin, este
marañón es para exportar y ningunas como estas manos en el cuidado que
implica mantener entero el corazón del fruto.
A la planta, déjese conducir por Juan Luís, quien de seguro le compartirá sus
impresiones respecto de todo este proceso: “Los hijos quieren ser como el
padre”, dice para referir lo que CORDES sembró en APRAINORES, y que ésta
retomó. Juan Luís, así nos lo expresó en términos literales, no alcanza a
imaginar la región del Bajo Lempa sin el trabajo de CORDES: “si hasta están
en las inundaciones y los terremotos”, nos dice. Una vez en la planta, el
recorrido está por cuenta de un diligente Rudy y sus precisos ademanes para
transmitir el cuidado y delicadeza que la mayor parte del trabajo acá requiere:
descascarillar un fruto primero seco al sol, luego freído y con posterioridad
descortezado, es una precisa operación que rinde su esfuerzo allí cuando el
corazón de la nuez emerge integro, tal como mejor gusta al mercado europeo,
el que más lo demanda.
Rudy y Juan Luís nos comparten su principal preocupación: no cumplirle a la
clientela en lo que a calidad del producto se refiere. Nos gustaría saber que esa
clientela aprecia –y, sobre todo, retribuye con precio justo- la preocupación de
estos dos hombres buenos.
Por las instalaciones de APRAINORES no se pasa sin degustar. Rudy nos
extiende una degustación de frutos enteros que desaparece al instante.

Cooperativa de la Juventud Rural.
Ana, aún muy joven, sabe de su destreza para dialogar y hacerse entender.
Por ello inicia dándonos su impresión de lo que le dice la expresión “polígono
de solidaridad”: “es algo muy, muy importante para las familias de la región”. Y
es que Ana está ahora al frente de un grupo de veintiséis personas jóvenes de
la zona, asociadas en la Cooperativa de la Juventud Rural y partícipes de los
diferentes Comités que la misma tiene establecidos en las diversas
comunidades donde opera.
Con propiedad, Ana nos conduce hasta el taller en donde varios jóvenes, para
la Cooperativa, fabrican de modo artesanal filtros para el tratamiento de aguas.
“Los filtros están certificados”. Nos enseña ahora la hoja promocional del
“Filtrón”. Dice que su gran propósito es el de reducir el número de personas
que no tienen agua potable (…ya pensamos en las funciones del Estado…).
Explica los componentes del producto y algunos pormenores del trabajo. La
Cooperativa ofrece dos posibilidades del Filtrón, un recipiente de barro o un
bidón plástico.
UNA RAPIDA MIRADA a CORDES desde AFUERA…
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Saliendo del taller comprobamos que tres de los jóvenes de la Cooperativa han
estampado ya su impronta en el polígono, como creadores del mural que da la
bienvenida a quienes acceden al polígono: Mauricio, Alexander y Armando. “Ah
–recuerda Ana viendo el mural- ahora pensamos en la posibilidad de filtros
decorados y pintados a mano”.
…Como no podía ser distinto, en el Polígono solidaridad se almuerza dentro de
las propias instalaciones. Como corresponde a lo que de CORDES se nos ha
dejado percibir, el polígono promueve una unidad económica consistente en un
restaurante tremendamente dotado, con una infraestructura y un equipamiento
propio de bastante buena apariencia. Lo principal a este tipo de negocios, el
sabor y la sazón, están también debidamente apropiados ya. ¡Buen provecho!
Igual, si la noche acontece estando usted en el polígono, hay donde echar un
sueño restaurador ¡buenas noches!
(No podría ser de otra manera. Con especial cariño, y más admiración, estas
líneas del texto se tienden hacia todas aquellas personas que han hecho
posible esta mágica pero real experiencia solidaria del Bajo Lempa
salvadoreño, excepción hecha del catalán Emilio, quien por vivirlas no las
necesita).
Región IV de CORDES: Centro de Formación Integral Rutilio Grande.
Si el hombre que custodia el complejo dice llamarse Cruz, es porque el camino
le ha conducido hasta el sector de Atiocoyo, municipio de Aguilares, donde muy
seguramente le atenderá Alex, que hace acá las veces de gerente regional. Por
el almuerzo hay que preocuparse poco. Lo probable es que le lleven al
restaurante “La panzita feliz”: la especialidad de la casa es la carne asada y las
tortillas son ilimitadas; no solicite el trinchete que no le colocaron, más que un
olvido del restaurante, la costumbre obliga allí tomar la carne con la mano.

Cooperativa de Comercialización La Vega.
Si en el Salvador usted escucha a alguien sentenciar que “no hay desarrollo
posible si no nos enamoramos de algo y perseveramos en ello”, hasta la lucha
si es posible, ese alguien no puede ser otra persona que don Ricardo, asociado
a la Cooperativa La Vega.
Allí, una cosa conviene saber. Hay un hombre a quien le dicen Rodolfo, pero
que se llama “Pucci”, y lo mejor es seguirle diciendo así, so pena que no le sea
permitido conocer e indagar a fondo por un auténtico proceso cooperativo, tan
escasos ahora. Pucci tiene todo cuanto se puede desear saber del proceso de
esta Cooperativa, identificada por un bello y profundo color rojo en el diseño de
su publicidad.
Muy poco tiempo bastó a la gente del sector y a CORDES –Pucci incluido- para
cuajar esta iniciativa económica popular. De un trabajo iniciado apenas en el
año 2002, en el mes de septiembre de 2004 se constituía ya formal y
legalmente la Cooperativa. Menos de cinco años han transcurrido, y ahora
están inaugurando su planta procesadora de lácteos. Tal es lo que ahora oímos
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en la evocación de Lucio, Fernando, Roberto, don Ricardo, y José, quien
aunque no recuerda el número de su cédula, no olvida la cronología que ahora
nos entregan del proyecto. La “niña Marta”, quien por la Junta Directiva de
CORDES nos acompaña, y Juan, el gerente de la Cooperativa, dan fe y
asienten en lo dicho.
A propósito del término proyecto, indagados por la primera ocasión en que
escucharon referir tal concepto, esto nos compartió la dirigencia de la
Cooperativa. “En 1961, a raíz de la construcción de un pequeño puente, así
decíamos, que íbamos a realizar un proyecto comunitario…”; “en 1965, la
maestra rural hizo un proyecto para construir un salón-escuela…” y “estábamos
todavía en guerra, cuando CORDES mencionaba la palabra proyecto…”.
Seguimos hablando de lo pasado. Lucio levanta la mano y señala con su dedo
como hacia atrás: “Los que nos quedamos vimos los resultados”, sentencia
cuando se refiere al fruto del esfuerzo colectivo. Lo apoya José: “teníamos que
entrar a un sistema que ayudara a regular los precios”. Y de entre el recorrido,
una cosa destacan todos por igual: “la Cooperativa ha tenido Consejos de
Administración de las dos posturas políticas opuestas en el país, sin que eso
haya sido problema”, dicen.
Ahora hablan un poco del presente, mientras Fernando destaca que “es un
orgullo saber que le estamos sirviendo al pueblo”. Al unísono, los directivos
conceden la palabra a Juan, el Gerente, para que exponga un poco la situación
actual de la Cooperativa. Es así como nos relata la forma en que han logrado
consolidar las diez plazas de trabajo permanente con que ahora cuenta; el
servicio de maquinaria que tiene establecido para las personas asociadas; el
hecho de acopiar ahora casi el veinte por ciento de la leche que se produce en
la zona; el banco ganadero y su sistema de préstamo en especie, donde el
préstamo consiste en la entrega de una vaca y el interés se paga con una cría
de la misma, o de las más de cien personas asociadas que ahora registran, un
45% de ellas mujeres y hombres el restante 55%.
Roberto termina sorprendiendo a todos –Alex el primero- cuando declara que el
día que la Cooperativa tiene destinado para pagar la leche que acopia, es el
día más feliz en la casa de cada productora y productor: “ese día nos sentimos
más contentos”, y ya narra la manera como la familia planea el uso de ese
dinerito…
A la Cooperativa La Vega venga en día martes, que es cuando el Consejo de
Administración y la Junta de Vigilancia se reúnen; además, “cualquier asociado
puede llegar a la reunión, escuchar y participar”. Cabal.

Productos Cosábila.
Ana Lilian gusta de lo que hace. Es química farmacéutica, habla bajito y claro y,
cuando las circunstancias se lo permiten, investiga. Ana Lilian gusta de lo que
hace, tanto como Norma, asistente en el laboratorio.
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Se cuentan ahora diez años de la creación de la empresa. De la mano de
Cosábila, hechos los estudios y análisis del caso, CORDES introdujo el cultivo,
cuidado y manejo de la penca de sábila en la zona. Ahora son varias las
familias que han incorporado esta práctica como parte de sus actividades y
vocación económica. Como suele suceder en este tipo de casos, CORDES ha
brindado la capacitación, la formación y la asistencia técnica necesarias para
que este rubro progrese en condiciones tales que se posibilite una noción de
desarrollo económico, social y ambiental, a la escala de la región.
Ana Lilian gusta hablar de lo que hace. A lo largo de estos diez años son ya
treinta y tres los productos que ofrece Cosábila, más de tres productos
introducidos por año, un producto cada cuatrimestre.
A la par de su actuar económico, Cosábila coadyuva a materializar ese eje
medioambiental que trasciende vertebral a una CORDES fundamentalista en
sus valores de ética, solidaridad y compromiso social. Una ética en nada
distinta de aquel camino en el cual codifica CORDES su experiencia: el de la
solidaridad, solidaridad entendida como aquella particular inteligencia que, al
pensar en el todo, se demanda y exige compromiso social.
Así es pues como Ana Lilian y Norma gustan de lo que hacen. Y ya nos hablan
del apoyo a las familias rurales productoras, del respeto a los recursos
naturales, de los porcentajes en que reducen algunos costos terapéuticos, de la
diversificación implícita cuando se cuenta con treinta y tres productos, de la
medicina alternativa, de sus investigaciones para explorar otros segmentos de
mercado y de la mejor calidad de vida que subyace en todo lo anterior, cuando
todo se hace como es debido.
Hemos emprendido el camino y ha terminado por gustarnos lo que hacen Ana
Lilian y Norma. Algo más. Si en el camino, una señora trigueñita ella solicita ser
llevada un trayecto en el auto, no deje de hacerle el favor: es Octavia, y es de
la región.
Región V de CORDES: La Libertad.
En el salvadoreño departamento de La Libertad, CORDES ha enfilado su
trabajo en el área sur del mismo; de momento, nueve municipios en total. Con
una presencia que data de 1990, es el terremoto del año 2001 –ese signo que
libera fuerzas ora dañinas ora renovadoras- el que remece a CORDES para
instalarse definitivamente en la región, sin irse ya más.
En lo que a vocación económica hace referencia, aún con serias dificultades de
tipo geográfico y de suelos, la zona es identificada como agrícola, siendo el
café el principal producto.
En su visita al sur de La Libertad, usted, quizá al igual de lo que nos sucede
hoy, es posible que no alcance a valorar tanto como le gustaría una plática con
la gente de CORDES en la Región; su diálogo es directo y abierto, en extremo
serio, y todos los temas se pueden tocar. Para eso pues se pueden reunir sin
mayor dificultad en torno suyo Gertrudis, Julio, Jesús, Arnulfo y Balmore, en
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compañía de Nelson, el Gerente Regional y de Francisco, un médico cirujano
que opera aquí como Coordinador de proyectos.
Con ellos pues, por alguna razón que juzgamos seria, se nos impone hablar un
poco del futuro.
El médico trae entre ceja y ceja el llegar a parir un modelo de organización
empresarial para una planta agroindustrial integrada y de naturaleza solidaria,
“y que todo CORDES entienda el proceso”. Ahí está pues el médico exhibiendo
en un par de hojas el esquema que lo desvela, recogiendo aportes para el
mismo y dialogando al respecto con Nelson. “La idea es tener dividendos e
incentivos con base a la propia producción laboral de cada cual”. Resulta
incontrovertible lo justo en el planteo del médico. (Siempre que a usted le
interese, para cuando la reunión finalice, no deje de preguntarle a Francisco
por los dos partos más importantes que ha atendido: lo verá hablar entonces de
una época de guerra, de los dos hijos nacidos en medio de la misma y de una
compañera a la que hizo su anestesista).
Gertrudis, que hoy hace parte de la directiva nacional de CORDES, piensa de
continuo en cómo seguir articulando el trabajo social de organización
comunitaria con iniciativas económicas perdurables en el tiempo. “Todo lo que
hemos hecho está ahí”. Eso es lo que trae Gertrudis hoy, cuál acaso sea la
adecuada y propia forma que permita unir de manera armónica pequeños
movimientos sociales y unidades empresariales de otro tipo, en un trabajo de
mayor envergadura regional o poblacional. “Necesitamos un sistema diferente;
hay cosas por cambiar aún”. Gertrudis y este equipo saben que CORDES se
mueve mucho más en el campo de las soluciones que en el de las opciones, y
buscan ahora por aquí y por allá cómo relacionar eso que en lo local se hace
bien, con iniciativas de mayor impacto regional o poblacional.
Un Nelson que se ve a sí mismo responsable de todo esto, no ha dejado de
tomar nota de lo dicho: “institucionalmente tenemos retos”, alcanza a agregar,
como quien se sabe no menos que los retos.
Francisco, que tras cada intervención baja un poco la cabeza como quien toma
aliento para tramar una nueva incursión, no se calla y ahí viene de nuevo: “la
experiencia acumulada da conocimiento, y con éste se hace futuro”. Ya no hay
dudas, hoy Francisco se bate en el parto de las buenas ideas, esos
pensamientos acaso congelados, tal como los suelta, que esperan no más y
sólo el momento preciso para irrumpir con la fuerza que da la razón, nunca en
una inversa y débil razón que precisa ser forzada.
En tratándose de futuro, Balmore trabaja y propone por estar a la vanguardia
en los temas esenciales de las decisiones administrativas tanto como los
asuntos financieros y contables que por su función le competen. Recurre y trae
a la sabiduría popular para expresar su sentir: “pueblo que olvida su historia,
muere”, dice en relación a aquellos aspectos del pasado que, en el presente,
son necesarios a la hora de considerar el futuro –quizá la realidad más
presente que nos rodea-. Jesús entra en la forma de reflexión de Balmore. “No
puede haber memoria sin historia, y como la sabiduría está en las
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comunidades, hay siempre que repensarse con éstas”; de manera enfática, sus
dedos traen unas comillas al aire al pronunciar eso de “repensar”. Para Julio,
atento siempre, quizá ese “repensarse” sea el otro nombre de lo que él
concibe, define y trae como “auto-renovación”, es decir, la propia consideración
del tiempo pasado en aras de modificar y acaso pulir ese futuro que se desea,
y no otro.
Definitivamente instalada la sesión en el superior asunto del futuro, Arnulfo
considera a la historia –esa realización de lo que alguien convino imaginar
posible- como el “ingrediente necesario e indispensable para diseñar
estrategias”; no bien tratamos de comprender ese término diseño en Arnulfo,
cuando ya nos empuja este otro de estrategia: fin aquél y camino éste; camino
y fin, lo que una marcha como la de CORDES pareciera querer enseñar.
Y así, de manera libre y seria, como esta sesión ha comenzado, así mismo
llega a su término. Es apenas entendible que nadie desee pronunciar la última
palabra justo cuando el tema se halla en lo más alto, pero las labores también
apremian. Arnulfo sentencia a CORDES tal como la ve, “una escuela de
práctica”; Francisco, que gusta entretenerse en el juego de las palabras, la
concibe como esa “instancia donde milita la libertad”. Nelson, serio todavía, no
parece preocuparse en demasía, como que sabe lo por hacer: “la clave está en
mantener vínculo con la Comunidad”, más aún, “con nobleza, tal como
surgimos”.
Y esta es la CORDES que Hugo ha descentralizado, es decir, la CORDES que
ha fortalecido región a región, como quien no ignora que ante la debilidad de un
solo eslabón nada puede el vigor de toda una cadena.
…Para cuando deje El Salvador, procure no irse sin haber aprendido lo mismo
que allí nos enseñaron: la legítima forma de lucha que subyace en el sublime
Evangelio colectivo que la gente de CORDES lee y aplica a pie juntillas. Cabal.
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