9.- Volumen y Claroscuro

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9.- Volumen y Claroscuro
En un dibujo el contorno del objeto dibujado es lo que facilita su
identificación, no es el color ni el claroscuro. La línea es lo que le separa
del fondo y delimita su forma, pero para que un objeto no
aparezca plano es necesario modelarlo para que mediante el
claroscuro adquiera volumen y por tanto el efecto óptico de la
tridimensionalidad que es lo que finalmente hará creíble al objeto
dibujado.
Puesto que el volumen de un objeto dibujado viene dado por
las sombras que su iluminación produce en el objeto y en su entorno,
es imprescindible tener una idea básica del efecto de luces y sombras
conocido comúnmente como claroscuro.
Es lo que intentaré explicar con el siguiente ejercicio.
He elegido esta manzana en Internet por ser la más sencilla para
dibujar.
Como podéis ver la manzana se inscribe en un rectángulo formado por
las líneas rojas. Pero este rectángulo no es cuadrado por que sus lados
verticales son más largos que los horizontales.
Para cuadrarlo he trazado la horizontal verde más baja y vemos que la
manzana se “sale” un poco por abajo pero prácticamente toda ella está
en el interior del cuadrado.
Además su contorno casi coincide con el de la circunferencia de color
azul claro inscrita en el cuadrado.
Para dibujar a mano alzada una circunferencia inscrita en un cuadrado,
sin utilizar el compás, tenemos que trazar las mediatrices del cuadrado,
que son las dos rectas negras que unen los puntos medios de los lados
opuestos (marcados como 1, 2, 3 y 4). Y también las dos diagonales que
son las rectas azules que unen los vértices opuestos.
Como se puede apreciar las diagonales (azules) son más largas que
las mediatrices (negras)
Bien, pues considerando que la mediatriz mide 10 cm. la mitad de cada
mediatriz mide 5 cm. es decir el radio del círculo que vamos a inscribir.
Pues sobre cada diagonal y a 5 cm. del centro del círculo (centro de la
cruz negra) marcamos los puntos A, B, C y D
De esta manera para dibujar la circunferencia disponemos de ocho
puntos de referencia que son los puntos 1, 2, 3, 4, A, B, C y D. Ahora
solo necesitamos un poco de habilidad para unir esos puntos con
ocho arcos iguales, cuya continuidad forma la circunferencia.
Este es el dibujo que he hecho yo.
El papel que he elegido es Canson Mi-teintes por que es un papel de
buena calidad, fácil de encontrar y barato para este ejercicio. Y el color
gris por que para el dibujo a carbón da unos resultados pictóricos más
interesantes que el blanco, y concretamente el “gris flanelle” por que es
un gris neutro algo más claro que un semitono que puede por tanto
participar del dibujo sin alterar la escala tonal que elija ya que puede
integrarse en ella como un color más y actuar como elemento
unificador del color.
Naturalmente el que prefiera otro tipo de papel con el que se encuentre
más cómodo no hay problema pero que sea de color ya que en nuestra
obra usaremos carboncillo pero también tiza blanca.
Pues ahora tomando como referencia la foto de arriba, dibujamos
el perfil de la manzana completando aquellos contornos que quedaron
fuera del círculo, sin olvidarnos del pedúnculo (o pedículo o pedicelo)
que es esa ramita que une la manzana a la rama del árbol.
Y ya que tenemos las mediatrices y diagonales que nos pueden servir
de guía, aprovechamos para insinuar donde irán las sombras y brillos.
Una vez hecho esto borramos todas las líneas auxiliares que sirvieron
para hacer el dibujo a líneas de nuestra manzana, que quedaría así:
Ahora lo que toca es darle volumen a esta figura plana. Recordad la
regla: la luz “dibuja” el contorno y la sombra “pinta” el volumen. Por lo
tanto lo primero que tenemos que hacer es preparar nuestra paleta de
grises para pintar la manzana. ¿Qué grises?
Pues comparamos los tonos de los colores del modelo con la escala de
grises que ya conocemos. (Ver “Escala tonal” en el apartado 3 de
“Técnicas de dibujo”)
Impresos sobre la manzana he puesto los números de la escala que
más se parecen y a partir de aquí aplicaremos esos tonos a nuestro
dibujo, convenientemente difuminados.
Con cinco grises distintos más el blanco y negro es posible representar
toda la gama que ofrece el modelo.
Como veis he elegido el tono 8 mucho más bajo que en la foto, por que
pienso que cuando sustituyeron el fondo de la foto por un fondo blanco
se comieron la sombra verdadera. No es creíble que un objeto tan
iluminado como esta manzana produzca sombras tan débiles.
Utilizaremos una barra de carboncillo de unos 3 milímetros de grosor y
una tiza blanca tipo escolar, esto es un simple ejercicio por lo tanto no
merece la pena gastar mucho dinero en materiales de gran calidad.
Es conveniente disponer de una lija muy fina para afilar la barra de
carbón y la tiza para obtener una punta fina para algunos detalles.
Una goma de tipo moldeable para borrar las “escapadas” que es el
nombre que se le da a esas manchas o rayas (de carbón o tiza) que se
salen de los límites que les corresponde, o para aclarar en donde nos
hayamos pasado con el carbón.
Foto 5
Y dos trapos, uno seco para limpiar las manchas grandes en el papel y
otro trapo húmedo para limpiarnos (constantemente) los dedos y manos
de carbón o tiza ya que difuminaremos con los dedos tanto los grises
claros como los oscuros. El difumino es mejor dejarlo para el grafito por
que arrastra demasiado el carbón y casi lo borra. El dedo lo funde mejor
y lo deja más adherido al papel debido a su ligerísima humedad que el
difumino no tiene.
Antes de empezar con el carbón, borraremos ligeramente el dibujo a
grafito para que quede lo mínimo imprescindible para que “se vea”.
Usaremos la goma moldeable pero no restregando con ella sobre el
papel sino “empapando” como cuando se utiliza una bola de algodón
para limpiar una herida y utilizando siempre una parte limpia de la goma.
Como ya sabéis este tipo de goma a diferencia de las plásticas no
produce virutas de goma por lo tanto no es necesario limpiar después
de borrar.
Nos disponemos ya a seguir el procedimiento clásico, es decir, primero
señalamos el punto de máximo brillo, luego la zona de luz, a
continuación la sombra propia.
Continuaremos con la luz reflejada, la joroba de la sombra y
acabaremos con la penumbra y la sombra proyectada.
En este paso he señalado los números correspondientes a los tonos de
la escala tonal 0-10, que ya conocemos, que debe aplicarse en cada
sector del dibujo.
El brillo es el tono más alto del dibujo, corresponde al 0 de la escala y
el 10 es el tono más bajo que corresponde a lo que se conoce como
“joroba” de la sombra que es la zona comprendida entre la penumbra y
la luz reflejada.
La penumbra (6) es casi el semitono, o el propio semitono, lo que se
conoce como propiamente el “claroscuro” de un dibujo. En realidad
debería llamarse "ni claro ni oscuro". Es la zona que ni está en sombra
ni recibe la luz de forma directa.
La luz reflejada (4), no es la luz directa procedente del foco que ilumina
la manzana sino la que reflejándose en la mesa “rebota” contra la parte
posterior de la manzana produciendo en ella una ligera iluminación, o
para ser más preciso, una sombra más transparente.
Cuando a una parte de un objeto no le llega luz, esa zona no
iluminada tiene una sombra opaca, pero cuando le llega “suficiente” luz
su sombra es transparente por que permite ver el color de ese objeto.
Esa es la razón de que las sombras sean de colores, ni mucho menos
son siempre “negras”, sino del que corresponda en cada caso.
La sombra propia (5) es el color natural de un objeto en la zona opuesta
a la que recibe la luz directa. La sombra proyectada (8) es el color de
una zona que no recibe luz por que el objeto interpuesto entre el foco y
esa zona impide que le llegue luz, en este caso la mesa sobre la que
se encuentra la manzana.
Y finalmente la zona de luz (3) es la zona de mayor iluminación de un
objeto sin que llegue a producir brillos o “altas luces”.
En definitiva todo lo que hemos hecho hasta ahora se
llama “valoración” de un dibujo. Naturalmente en esta primera fase esta
valoración es aproximada ya que en los pasos siguientes cada tono
deberá ajustarse a su valor correcto por que la entonación general está
todavía poco contrastada, es decir estamos aún en una clave menor
intermedia y pretendemos acabar con una clave mayor baja.
En este paso he hecho dos cosas principalmente: primero bajar la
entonación en general de la manzana, oscureciendo algo más las
sombras y luces, y segundo hacer un degradado más progresivo entre
luces y sombras.
Además he disminuido el tamaño de la luz reflejada, abajo a la derecha,
con lo que por contraste con la oscuridad de la “joroba” aumenta su
luminosidad sin haber subido su tono y también por contraste con la
sombra proyectada que si que he oscurecido mucho más.
Abajo a la derecha he aclarado la mesa por lo que aumenta el contraste
con la manzana y hace a esta más oscura por ese contorno. También
he iluminado el fondo por encima del borde lejano de la mesa con lo
que el perfil superior de la manzana consigue mejor contraste ayudado
por el pedúnculo que he dibujado todo en negro.
Los diferentes grises se obtienen superponiendo capas de tiza y carbón
y fundiéndolas con los dedos para obtener un determinado tono. No
confundir fundir con degradar. Degradar es el paso progresivo de un
tono a otro.
El difuminado en general debe hacerse con movimientos circulares de
la yema de los dedos muy suavemente, teniendo presente que cada
tono debe hacerse con un dedo distinto para no oscurecer ni aclarar los
tonos indebidamente por contaminación con la mancha que puedan
tener los dedos del difuminado de un tono anterior. Aunque recomiendo
limpiarse los dedos continuamente con un trapo húmedo y dejarlo luego
bien seco.
El resultado de todo esto es que la manzana ya va adquiriendo cierto
volumen y se va separando del fondo.
En esta fase, ya algo avanzada, he puesto más interés en buscar
ligeras variaciones tonales muy sutiles pero cuya función es romper la
monotonía (nunca mejor dicho) de tonos uniformes, es decir pequeñas
variaciones dentro de un mismo tono que hacen vibrar la luz.
También he seguido bajando el tono en las zonas más oscuras y
aumentado el brillo en la zona iluminada haciendo la gradación más
progresiva entre estas dos zonas con lo que aumenta su sensación de
volumen es decir de “esfericidad”.
Ahora toca hacer la mesa y el fondo para situar la manzana en un
espacio concreto y lograr un ambiente atmosférico que envuelva la
fruta. Finalmente daremos los toques finales y los últimos ajustes que
sean necesarios.
Bueno, en esta fase final he corregido algunos detalles. He subido el
tono, a la izquierda del brillo, y he bajado la luz reflejada, abajo a la
derecha.
También he bajado un poco los dos brillos arriba a la derecha que
competían con el brillo principal de arriba a la izquierda y ahora están
en su tono correcto.
Como se ve claramente he modificado la sombra proyectada de la
manzana sobre la mesa que en el paso anterior se expandía demasiado
hacia abajo.
He sombreado el fondo y la mesa de acuerdo con la recomendación
de Leonardo da Vinci que decía que: "el fondo debe quedar en sombra
por el lado por donde entra la luz que ilumina al modelo y el lado en
sombra del modelo debe quedar contrastado contra un fondo
iluminado".
Así que doy por terminado este ejercicio y espero que haya servido para
aclarar los conceptos básicos.
Leer más: http://valero7.webnode.es/tecnicas/a9-volumen-y-claroscuro/
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