Educación no muy laica

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Educación no muy laica
Escrito por Juan Carlos Apitz
A pesar de que la reciente Ley Orgánica de Educación prescribe una educación laica, ésta no
está exenta de instrucción religiosa; aunque de otro tipo de religión o dogma: el socialismo
chavista.
La Constitución de la República, a pesar de que en su preámbulo invoca para el pueblo de
Venezuela "la protección de Dios", no establece una religión oficial para el Estado venezolano,
en cambio, sí garantiza la libertad de religión y de culto. En los venezolanos ha surgido la
preocupación sobre cómo interpretar esa declaración de que la educación es laica (Art. 3, in
fine, y Art. 7 de la LOE). Hay razones para esa preocupación: en primer lugar, las reiteradas
manifestaciones del gobierno nacional con sesgo antirreligioso; en segundo lugar, la
eliminación en la nueva LOE de las normas correspondientes a la modalidad de formación de
ministros del culto, enseñanza que se imparte en los seminarios; y, en tercer lugar, la supresión
que se hace en la nueva ley de los antiguos artículos relativos a la educación religiosa.
Ahora bien, la ausencia de esas disposiciones no significa que se prohíbe la educación
religiosa en los planteles privados, ni que en las escuelas públicas no puedan darse clases de
religión a los alumnos cuyos padres lo soliciten, ni que los planteles privados que impartan
educación gratuita de calidad, o que no puedan cubrir los gastos normales y necesarios para
su funcionamiento, están excluidos de recibir subvenciones del Estado.
Verdaderamente, el carácter laico de la educación significa que en el currículo educativo no
puede incluirse la enseñanza de los dogmas de ninguna religión con carácter obligatorio. Pero
ello no implica que, fuera de las horas previstas para el cumplimiento de los objetivos escolares
obligatorios, en los planteles públicos y privados no puedan preverse unas horas de enseñanza
religiosa, destinadas a los alumnos cuyas familias lo soliciten especialmente, siempre que tales
conocimientos no se opongan a la moral, a las buenas costumbres y al orden público.
Lo que sí es inaceptable es la enseñanza del ideal bolivariano como unos principios
dogmáticos, que llegan a adquirir el carácter de religión de Estado. Justamente, en la LOE se
establece que "El Estado mantendrá en cualquier circunstancia su carácter laico en materia
educativa, preservando su independencia respecto a todas las corrientes y organismo
religiosos", dándole así al ideal bolivariano la connotación de una religión, la cual serviría de
fundamento al sistema educativo. Lo que es una distorsión ya que el pensamiento de Simón
Bolívar se refiere a materias muy diversas, es complejo y cambiante en el tiempo, de donde se
generan contradicciones. El pensamiento que manifestó ante el Congreso de Angostura en
1819, al señalar que "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha
sido el término de los gobiernos democráticos… porque nada es tan peligroso como dejar
permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a
obedecerle y él se acostumbra a mandarlo", no es el mismo que expuso el Libertador en mayo
de 1826, al presentar su proyecto de constitución para Bolivia, cuando dijo: "El presidente de la
República viene a ser en nuestra constitución, como el sol que, firme en su centro, da vida al
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universo. Esta suprema autoridad debe ser perpetua". Entonces, el pensamiento bolivariano se
coloca al lado de los símbolos patrios y de los valores de la nacionalidad, por lo cual se les da a
esos principios el carácter de dogmas de fe, que no pueden ser discutidos, sino simplemente
acatados, con lo cual se ofende la memoria del prócer, quien postulaba una educación creativa
y crítica. Pero además, la elevación de estas ideas al rango de dogmas, implica la existencia de
autoridades encargados de velar por su pureza, y de organismos sancionadores, cual
renovados tribunales de la inquisición.
Ciertamente, la única forma de hacer realidad una educación verdaderamente laica es lograr
que la enseñanza del ideal bolivariano, así como del pensamiento de Simón Rodríguez, de
Ezequiel Zamora y otros se haga en forma crítica; por lo cual no se puede autorizar la
introducción de dogmas en el currículo educativo ni se debe permitir que se utilice como
caballo de Troya el estudio de nuestros próceres, para entronizar un pensamiento único como
es el socialismo a la cubana que auspicia el gobierno nacional.
Queda claro, lo que nos viene es una educación no muy laica.
[email protected]
(*): Consignado por el autor, publicado en El Universal.
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