Sociología:

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Sociología:
Anthony Giddens : El capitalismo y la moderna teoría social.
PRIMERAS OBRAS DE DURKHEIM:
Pasar de Marx a Durkheim no sólo significa trasladarse a una generación posterior de
pensadores sociales: se realiza también un cambio de suma importancia por lo que se refiere al
contexto social y a la tradición intelectual.
Las influencias significativas sobre la madurez intelectual de Durkheim provienen del interior
de tradiciones intelectuales marcadamente francesas.
Ciertas ideas de Saint Simon y Compte constituyen el fundamente principal del conjunto de los
escritos de Durkheim. Se podría decir que el tema principal de este es reconciliar la concepción
de Compte de la etapa positiva de la sociedad con la explicación, en parte discrepante de Saint
Simon, de las caracterí1sticas del industrialismo.
Los primeros escritos de Durkheim hicieron eco de las ideas de un grupo de autores alemanes
contemporáneos. Una de estas es el organicismo. La idea de que la sociedad forma una unidad
integrada, comparable de algún modo con la de un organismo viviente, se remonta hasta la
filosofía social clásica.
Esta poderosa combinación de positivismo con una perspectiva de progreso evolutivo era de un
gran atractivo para estos pensadores.
LA SOCIOLOGÍA Y LA CIENCIA DE LA VIDA MORAL:
Durkheim publicó varios estudios críticos acerca de la obra de Shaffle, Lilienfeld y otros
pensadores sociales alemanes.
El análisis del libro de Shaffle da a entender claramente las simpatías de Durkheim por algunos
de los puntos principales del tema presentado por aquel autor. Según Durkheim, una de las
aportaciones más importantes de Shaffle consiste en haber trazado las líneas generales de un
fructuoso análisis morfológico de los principales componentes estructurales de diferentes
formas de sociedad. Shaffle utiliza para esto analogías orgánicas y compara partes de la
sociedad con órganos y tejidos del cuerpo.
Esto no es un procedimiento ilegítimo para Durkheim porque Shaffle no intenta deducir
directamente de las propiedades de la vida orgánica las propiedades de la organización social.
Solo representa una metáfora que puede facilitar el análisis sociológico.
Para Durkheim la sociedad está unida en su conjunto no por una relación material sino por los
vínculos de las ideas. Por otra parte señala que sus propiedades específicas pueden distinguirse
de las de sus miembros individuales.
Para Shaffle la sociedad no es simplemente un agregado de individuos, sino que es un ser que
ha existido antes que los que hoy la integran, y que los sobrevivirá; que ejerce sobre ellos más
influencia que la que recibe de ellos, y que tiene su propia vida, conciencia, destino e intereses.
Shaffle pone de manifiesto, continúa Durkheim, que no implica nada metafísico el hecho de
considerar que la conciencia colectiva tiene propiedades distintas de las de la conciencia
individual. La conciencia colectiva es simplemente un compuesto cuyos elementos son las
inteligencias individuales.
Para Wagner y Schmoller, por otra parte, la sociedad es una unidad que tiene sus propias
características específicas que no pueden deducirse de las de sus miembros individuales.
Este principio tiene que aplicarse también a las reglas morales según las cuales viven los
hombres en sociedad: la moral es una propiedad colectiva, y como tal debe estudiarse.
Schmoller ha puesto de manifiesto, afirma Durkheim, que los fenómenos económicos no
pueden estudiarse adecuadamente a la manera de la teoría económica clásica, como si estuvieran
separados de las creencias y normas morales que rigen la vida de los individuos en sociedad. No
hay sociedad donde las relaciones económicas no estén sujetas a una reglamentación de leyes y
costumbres.
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Se llegaría a un concepto completamente falso del desarrollo económico si se olvidaran las
causas morales que lo influyeron.
Los pensadores alemanes tienen el gran mérito de haber puesto de manifiesto que las reglas y
acciones morales deben estudiarse científicamente, como propiedades de la organización social.
Hasta el momento, los filósofos habían supuesto que la ética puede basarse en un sistema
deducido de principios abstractos. Es incorrecto proceder de esta manera, como si la vida social
humana pudiera reducirse a algunas máximas formuladas intelectualmente. Hay que estudiar las
formas concretas de las reglas morales comprendidas dentro de sociedades determinadas.
Uno de los logros de Shaffle consiste precisamente en haber puesto en claro que la sociedad da
forma a las reglas morales apremiada por las necesidades colectivas.
El estudio empírico de distintas sociedades muestra que existe un gran número de creencias,
costumbres y estipulaciones jurídicas que aumenta constantemente. Esta realidad, solamente el
sociólogo, por medio de la observación y la descripción, puede aspirar a clasificarla e
interpretarla.
Durkheim dedica parte de su artículo sobre los pensadores alemanes a analizar la Ethik de
Wundt. Durkheim distingue entre las principales aportaciones de Wundt el haber mostrado la
importancia básica de las instituciones religiosas en la sociedad.
Al ofrecer ideales a los que hay que tender, la religión es una fuerza que contribuye a la unidad
social.
En las sociedades primitivas la religión es una vigorosa fuente de altruismo: las creencias y
prácticas religiosas producen el efecto de refrenar el egoísmo y de inclinar al hombre al
sacrificio y al desinterés.
Wundt ha mostrado que el individualismo es un producto del desarrollo social: lejos de ser la
individualidad el hecho primitivo y la sociedad el hecho derivado, la primera sólo aparece
lentamente a partir de la segunda.
Todas las acciones morales, dice Durkheim, tienen dos aspectos. La atracción positiva, la
atracción a un ideal o conjunto de ideales, es uno de ellos. Pero las reglas morales también
tienen los caracteres de obligación y coacción, puesto que el seguimiento de fines morales no se
funda siempre en el atractivo de estos ideales.
LOS OBJETIVOS DE DURKHEIM EN LA DIVISIÓN DEL TRABAJO:
La importancia de los ideales y de la unidad moral en la continuidad de la sociedad; la
significación del individuo tanto como agente productor de las influencias sociales como
receptor pasivo de ellas; la doble naturaleza de la adhesión del individuo a la sociedad, en
cuanto incluye a la vez obligación y entrega positiva a los ideales; el principio de que una
organización de elementos (es decir, de los individuos como elementos de sociedades
organizadas) tiene propiedades que no pueden deducirse directamente de las características de
los elementos aisladamente considerados; los fundamentos esenciales de lo que iba a ser la
teoría de la anomia; y los gérmenes de la posterior teoría de la religión constituyen todos
nociones de las cuales Durkheim tiene conciencia y trata en su obra.
Gran parte de su obra va dirigida contra el individualismo utilitarista de los economistas
políticos y filósofos ingleses.
Por otra parte, Durkheim no se propone extraer la moral de la ciencia, sino hacer la ciencia de la
moral, lo que es muy diferente. Las reglas morales se desarrollan dentro de la sociedad, y están
del todo vinculadas a las condiciones de la vida social correspondientes a una época y lugar
determinados. La ciencia de los fenómenos morales, por tanto, se propone observar, describir y
clasificar, las normas morales y analizar cómo las formas cambiantes de sociedad producen
transformaciones en el carácter de tales normas.
El desarrollo de la forma moderna de sociedad viene unido con la expansión del individualismo.
Este fenómeno está claramente asociado con el crecimiento de la división del trabajo, la cual
produce la especialización de la función profesional y fomenta por tanto el desarrollo de
capacidades y actitudes específicas, de las que no participa todo el mundo en la sociedad, sino
que las poseen solamente grupos especiales (especialización).
En forma general, el precepto que nos ordena especializarnos es impugnado por todos lados por
la máxima contraria, que nos ordena realizar todos un mismo ideal.
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La expansión de la división del trabajo puede llegar a comprenderse, según Durkheim, por las
fuentes de estos ideales 2morales aparentemente contradictorios.
Es engañoso, suponer, que la división del trabajo se va diversificando cada vez más sólo en el
ámbito económico. En el gobierno, el derecho, la ciencia y las artes, y todas las áreas de la vida
social, la especialización es cada vez más evidente.
Durkheim realiza un análisis del desarrollo de la división del trabajo y su relación con el orden
moral. Estudia por tanto, la naturaleza de la solidaridad social.
Dondequiera que exista una forma estable de vida social, las normas morales llegarán un día a
codificarse en forma de leyes.
Distingue Durkheim, dos tipos de sanciones. Las sanciones represivas, y las sanciones
restitutivas. Las primeras apuntan a manifestar la desaprobación social ante un “delito”, ante un
“crimen”, que ofende los ideales generales de dicha sociedad, y por tanto se aplica el castigo al
que promueve dichos crímenes. En cambio, las sanciones restitutivas apuntan a la obligación de
la reparación de la transgresión.
El predominio del derecho penal dentro del sistema jurídico de una sociedad determinada
presupone la existencia de una conciencia colectiva firmemente definida, de creencias y
sentimientos compartidos conjuntamente por los miembros de la sociedad. El castigo consiste
por encima de todo en una respuesta emocional a la transgresión.
El castigo conserva, por tanto, su carácter expiatorio (por lo que mira a quien perpetró el acto
delictivo), y sigue siendo un acto de venganza (por parte de la sociedad). “Lo que vengamos, lo
que el criminal expía es el ultraje hecho a la moral.”
EL CRECIMIENTO DE LA SOLIDARIDAD ORGÁNICA:
El progresivo desalojo del derecho represivo por el derecho restitutivo es una tendencia
histórica correlativa al grado de desarrollo de una sociedad: cuanto más elevado sea el nivel de
desarrollo social, tanto mayor será la proporción relativa de las leyes restitutivas dentro de la
estructura jurídica.
Durkheim sostiene que una sociedad en la que cada individuo persiga únicamente su propio
interés, se desintegrará en breve tiempo.
La división del trabajo progresa más cuantos más individuos haya que estén en contacto lo
bastante como para poder accionar y reaccionar unos sobre otros. Durkheim denomina densidad
dinámica a la frecuencia de este contacto moral. Por otro lado, el incremento de la densidad
dinámica depende en gran parte de un aumento de la densidad material de la población.
La densidad material es importante sólo en la medida en que se transforma en densidad moral o
dinámica, y el factor explicativo es precisamente la frecuencia de contactos sociales.
INDIVIDUALISMO Y ANOMIA
El crecimiento del individualismo acompaña ineludiblemente a la expansión de la división del
trabajo: y el individualismo sólo puede progresar a expensas de la intensidad de las creencias y
sentimientos comunes. Así, la conciencia colectiva “consiste, cada vez más en maneras de
pensar y de sentir muy generales y muy determinadas, que dejan lugar libre a una creciente
multitud de disidencias individuales”. De echo, tal forma de cohesión (solidaridad mecánica) va
siendo reemplazada cada vez más en las sociedades contemporáneas por un nuevo tipo de
cohesión social (solidaridad orgánica). La sociedad contemporánea sigue siendo un orden
moral.
En la sociedad primitiva, donde la solidaridad se basa principalmente en la comunidad de
creencias y sentimientos, no hay medios para equiparar los talentos a las oportunidades, ni hay
necesidad de hacerlo. Por el contrario, los efectos individualizadotes de la división del trabajo
significan que las facultades humanas específicas que antes permanecían ocultas llegan a ser
cada día más susceptibles de actualización, con lo cual, ejercen un empuje hacia la
autorrealización individual.
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SU CONCEPCIÓN DEL MÉTODO SOCIOLÓGICO
EL PROBLEMA DEL SUICIDIO:
Durkheim empezó a interesarse por el suicidio. La distribución del suicidio en los países de
Europa occidental muestra una estrecha relación entre índices de suicidio y adscripción
religiosa: los índices de suicidio en los países predominantemente católicos son más bajos que
en los países principalmente protestantes. Esta diferencia, indica que cuanto mayor es el grado
de contención de cada religión desde el grupo, a los individuos particulares, menor es la tasa de
suicidio en estos. Esto sucede, porque en el protestantismo, el individuo se encuentra a solas con
Dios, al contrario que en el catolicismo, en donde el individuo esta contenido por el grupo.
Según Durkheim el protestantismo es una iglesia con una integración menos firme que el
catolicismo.
Así mismo, sucede con los grados de integración en los demás aspectos de la sociedad. Los
individuos solteros muestran en general cuotas de suicidio más elevadas que las personas
casadas de la misma o semejante edad, e inversamente a mayor número de hijos cuota de
suicidio más baja.
Hay, por tanto, una relación entre integración social y suicidio, que se mantiene constante,
prescindiendo del sector institucional de la sociedad que se analice en concreto.
Por otro lado, la anomia, lo mismo que el egoísmo, es “un factor regular y específico de suicidio
en nuestras sociedades modernas; es una de las fuentes donde se alimenta su contingente anual.
Anomia: Crisis en la conciencia colectiva. El individuo conoce las reglas pero las niega, no las
practica, se dice que está mal ideologizado. Se guía en su dimensión individual.
EXTERIORIDAD Y COHERSIÓN
La necesidad de clarificar la naturaleza del objeto de la sociología y de delimitar su campo de
investigación es uno de los principales temas de la obra de Durkheim.
El intento de Durkheim de definir la especificidad de lo social se basa en los famosos criterios
de exterioridad y coerción.
Los hechos sociales son externos al individuo en dos sentidos conexos. En primer lugar, todo
hombre nace dentro de una sociedad en marcha, que ya tiene una organización o estructura
determinadas, lo cual condiciona su propia personalidad: “Hablando de las creencias y prácticas
religiosas, el fiel las ha encontrado hechas por completo al nacer, si existían antes que él, es
claro que existen fuera de él”. En segundo lugar, los hechos sociales son externos al individuo
en el sentido en que cualquier individuo es sólo un elemento dentro de la totalidad de relaciones
que constituyen una sociedad. Ningún individuo singular crea estas relaciones, sino que se
co3mponen de múltiples interacciones entre individuos.
El segundo criterio que aplica Durkheim para especificar los hechos sociales, es un criterio
empírico: la presencia de coerción moral. Ej. El caso de la paternidad: En un sentido es una
relación biológica y en otro un fenómeno social: por costumbre o por ley, un padre viene
obligado a actuar de una manera determinada en los distintos aspectos de su relación con su
prole (y, naturalmente, también los demás miembros de su familia). Estos modos de acción no
los crea el individuo correspondiente, sino que forman parte de un sistema de deberes morales
en cuya red él está cogido junto con los demás hombres. Si bien un individuo puede burlar estas
obligaciones, al hacerlo percibe las fuerzas de éstas, con lo cual se confirma su carácter
coercitivo: “Aunque, en realidad, puedo liberarme de estas reglas y violarlas con éxito, estoy
obligado ineludiblemente a luchar contra ellas para conseguirlo. Aunque al fin son vencidas,
hacen sentir su poderosa coacción por la resistencia que ellas oponen”.
En la mayoría de las circunstancias los individuos aceptan la legitimidad de la obligación, y de
este modo no perciben conscientemente su carácter coercitivo: “Cuando yo estoy
completamente de acuerdo con estos tipos de conducta o de pensamiento, esta coacción no se
hace sentir, o lo hace levemente, y por ello es innecesaria”.
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LA LÓGICA DE LA GENERALIZACIÓN EXPLICATIVA
La más célebre de las proposiciones de la obra de Durkheim es la de considerar los hechos
sociales como cosas. Es evidente que se trata de un postulado más metodológico que
ontológico.
NORMALIDAD Y PATOLOGÍA
Se reconoce principalmente una “cosa” por el signo de que no puede ser modificada por un
simple decreto de la voluntad. No es que sea refractaria a toda modificación. Pero, para producir
un cambio en ella, no basta con quererlo.
Para mantener el principio de objetividad, de tratar los hechos sociales como cosas, se requiere
un riguroso desapego por parte del investigador de la realidad social. Eso no quiere decir que su
enfoque de un campo determinado de estudio deba realizarse absolutamente sin ninguna idea
previa, sino más bien que debe adoptar una actitud emocionalmente neutral con relación a lo
que se propone investigar.
Durkheim reconoce que caracterizar la patología en el campo sociológico presenta problemas
particularmente difíciles.
La normalidad puede determinarse, por referencia al predominio de un hecho social dentro de
sociedades de un determinado tipo. Cuando un fenómeno social se encuentra en todas las
sociedades de un mismo tipo, tal fenómeno puede considerarse como normal para aquel tipo de
sociedad.
Es normal cuando se pone de manifiesto que esta generalidad se funda en las condiciones de
funcionamiento de aquel tipo de sociedad.
El descenso de las creencias colectivas es una característica normal del tipo moderno de
sociedad.
INDIVIDUALISMO, SOCIALISMO Y “GRUPOS PROFESIONALES”
LA CONFRONTACIÓN CON EL SOCIALISMO
El tipo de programas que ofrecen la mayor parte de socialistas-programas que consisten
principalmente en la r4edistribución de la riqueza por medio del control centralizado de la
economía-, en la opinión de Durkheim no alcanzan a captar los problemas más importantes con
los que se enfrenta la época moderna. El socialismo es una expresión del malestar de la sociedad
contemporánea, pero en sí mismo no constituye una base adecuada para la reconstrucción social
necesaria para superar este malestar.
Durkheim intenta este análisis empezando por trazar una distinción elemental entre socialismo y
comunismo.
El socialismo es un producto de los cambios sociales que transformaron las sociedades europeas
a fines del siglo XVIII y en el siglo XIX.
Mientras que el comunismo se funda en la idea de que la política y la economía deben separarse,
la esencia del socialismo, consiste en suponer que ambos deben asimilarse.
El objetivo del socialismo es por tanto la reglamentación y el control de la producción en
provecho de todos los miembros de la sociedad. Tiene por objeto moralizar la industria
ligándola al estado, mientras que el comunismo tiene por objeto moralizar el estado
excluyéndolo de la industria.
El comunismo es una doctrina apropiada para sociedades cuya división del trabajo se ha
desarrollado poco.
El socialismo, por otra parte, es un tipo de teoría que sólo puede haber surgido en sociedades
donde la división del trabajo se ha desarrollado notablemente. Es una respuesta a la situación
patológica en que se encuentra la división del trabajo en las sociedades modernas, y exige que
se introduzca una reglamentación económica que reorganizará la actividad productiva de la
colectividad.
El comunismo y el socialismo, por tanto, presentan un marcado contraste en muchos aspectos.
Sin embargo, convergen desde un importante punto de vista: ambos se interesan por poner
remedio a situaciones en las que los intereses de individuos particulares predominan sobre los
de la colectividad.
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Uno y otro están animados por este doble sentimiento de que el libre juego de los egoísmos no
es suficiente para producir de manera automática el orden social, y que, por otra parte, las
necesidades colectivas deben tener prioridad sobre las comodidades particulares.
Los programas políticos que han sugerido los socialistas no son adecuados para poner remedio a
la situación que, en parte, ellos han diagnosticado certeramente.
LA FUNCIÓN DEL ESTADO
Durkheim rechaza la necesidad de reorganizar la sociedad contemporánea sobre la base de la
revolución de clases, prevé una marcada tendencia hacia la desaparición de la división de clases.
El mantenimiento de los derechos hereditarios es un factor fundamental a favor de la división
clasista entre las dos principales clases de sociedad, el trabajo y el capital. La transmisión
hereditaria de las riquezas permite que siga la concentración del capital en manos de unos
pocos. Durkheim reconoce también la necesidad de que se extiendan los programas de ayuda y
otras medidas que alivien las condiciones de vida material de los pobres. Todo esto es posible
sobre la base de la reglamentación de la economía (la cual, según su opinión, no debe colocarse
únicamente en manos del estado).
En la concepción moral de Durkheim, el estado debe desempeñar una función moral tanto como
económica; y el alivio del malestar del mundo moderno debe buscarse en medidas que en
general son más morales que económicas.
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LA DEMOCRACIA Y LOS GRUPOS PROFESIONALES
La principal tendencia evolutiva, a medida que las sociedades se hacen más complejas, mira
hacia la progresiva emancipación del individuo de su subordinación a la conciencia colectiva.
Viene asociada con este proceso la aparición de ideas morales que acentúan los derechos y la
dignidad del ser humano individual.
En las sociedades modernas, el estado es la institución primordialmente responsable de la
estipulación y protección de estos derechos individuales. Así, la expansión del estado se vincula
directamente con el progreso del individualismo moral y con el crecimiento de la división del
trabajo.
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