FRACTURAS Y LUXACIONES DE LA MUÑECA

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FRACTURAS Y LUXACIONES DE LA MUÑECA
GENERALIDADES
Consideradas como una unidad funcional, la muñeca y la mano son el lugar
más común de traumatismo de todo el esqueleto (1). El mecanismo de
lesión de la muñeca suele ser una caída sobre la mano extendida con
dorsiflexión de la articulación. Diferentes factores determinan el tipo de
lesión, como el grado de desviación cubital o radial y de pronosupinación de
la muñeca en la caída, la severidad del traumatismo y la edad.
En general, las fracturas del extremo distal del cúbito (EDC) y del
extremo distal del radio (EDR) son diez veces más comunes que las del
carpo, y se cree para las primeras se necesitan fuerzas causales más leves
y un ángulo de dorsiflexión menor (2). Las fracturas metafisarias del radio y
cúbito son típicas de niños, la separación de la fisis del radio de
adolescentes, las fracturas del escafoides de adultos jóvenes, y las fracturas
del EDR asociadas o no a fracturas del EDC de adultos y ancianos, y todas
se producen por una caída sobre la mano en extensión. En la población
mayor hay asociación de las fracturas del EDR con las del húmero proximal
y las de la cadera (3). Las fracturas del carpo son muy infrecuentes en
niños. La radiología convencional sigue siendo el pilar principal para el
diagnóstico, aunque su utilidad es limitada en las fracturas del carpo o del
EDR sin desplazamiento o mínimamente desplazadas (4). La TC es
especialmente útil en el estudio de la articulación radiocubital distal (ARCD)
(5), siendo la técnica más exacta en el diagnóstico de las fracturas y en la
valoración del grado de desplazamiento y conminución (6). Sin embargo, la
RM es más sensible en las contusiones óseas, en las fracturas no
desplazadas y en las lesiones ligamentosas, lo que la convierte en una
herramienta de gran utilidad en ciertos casos, como en las fracturas ocultas
de los huesos del carpo, especialmente del escafoides (7).
FRACTURAS DEL EXTREMO DISTAL DEL RADIO EN NIÑOS
Con respecto a las fracturas en la edad pediátrica, hay recordar que los
niños tienen un hueso más flexible y maleable que el de los adultos,
existiendo cinco tipos: torus, deformación plástica o incurvación, tallo
verde, completas y del cartílago de crecimiento. La fractura del EDR es uno
de los traumatismos más frecuentes en la infancia (8). El mecanismo de
lesión es una caída con la mano en extensión. El tipo de fractura varía con
la edad: fracturas en torus en niños en edad preescolar y fracturas fisarias
en más mayores (4).
Fractura en tallo verde. Son fracturas incompletas que se producen por
fuerzas de angulación, con distensión del lado convexo y compresión en el
cóncavo. Cuando la distensión supera la capacidad de incurvación del
hueso, se produce una fractura transversa en lado convexo que a mitad de
la sección del hueso se ramifica en dirección craneocaudal hueso (figura 1).
Figura 1. Fractura en tallo verde. Véase la fractura
incompleta en la diáfisis distal del cúbito y su ramificación craneal.
Fractura en torus. Son fracturas incompletas por impactación, debido a
que el traumatismo presenta una intensidad suficiente como para doblar la
cortical pero no para producir discontinuidad completa del hueso. Son
frecuentes en las metáfisis donde la porosidad del hueso es mayor, y
afectan a la cortical de toda la circunferencia del húeso o sólo de parte
(figura 2) (1). La fractura se ve como un abombamiento de la cortical más
fácil de identificar en la lateral (figura 3). Cuando las fuerzas de distensión
y de compresión se asocian, se produce la combinación de una fractura en
tallo verde y de una en torus, asociación conocida como fractura en tubo de
plomo (figura 4).
Figura 2. Fractura en torus del cúbito y del
radio. Abombamiento de la cortical de las metáfisis de ambos huesos.
Figura 3. Fractura en torus
del radio. En la PA se aprecia un posible torus (flecha negra), mucho más manifiesto en la
lateral (flecha blanca).
Figura 4. Fractura del radio en “tubo de plomo”. Se
denomina así a la asociación de una fractura en tallo verde y de un torus.
Deformación plástica o incurvación (figura 5).
Figura
5.
Incurvación.
Curvatura
exagerada de la diáfisis distal del cúbito (flecha). En ocasiones es muy útil la radiografía
comparativa del miembro contralateral.
Fracturas completas (figura 6).
Figura 6. Fracturas completas
del radio y del cúbito. Véase las fracturas transversas de las metáfisis distales con
desplazamiento dorsal de ambos huesos y acabalgamiento (deformidad en bayoneta).
Separación de la fisis distal del radio. Las fracturas del cartílago de
crecimiento constituyen un tercio de las lesiones del esqueleto en niños
(figuras 7-9) (8). Los sitios más frecuentes son la muñeca y el tobillo. En la
muñeca son fracturas tipo I y II de Salter-Harris. El diagnóstico es difícil en
las de tipo I sin proyecciones forzadas o de estrés, debido a que no se
desplazan si el periostio no está roto. Aun en el caso de que sean fracturas
muy desplazadas, el carpo siempre permanece intacto.
Figura 7. Salter Harris tipo I.
Ensanchamiento de la fisis distal del radio visible en las dos proyecciones estándar (flechas),
con deslizamiento epifisario muy sutil en dirección dorsal y radial.
Figura 8. Salter Harris tipo II. a: Fractura desplazada de la fisis distal del radio (flecha
blanca) con extensión de la fractura a la metáfisis (flecha negra).b: Fractura desplazada de
la fisis de la base del primer metacarpiano con extensión a la metáfisis (flecha).
a
b
Figura 9. Salter Harris tipo IV. a: Línea de fractura (flechas) que atraviesa la fisis
afectando a la epífisis y la metáfisis de la cabeza del quinto metacarpiano. b: Salter-Harris
IV de la base del primer metacarpiano.
Lesiones del cartílago de crecimiento por estrés crónico. Se producen
por traumatismos repetidos en deportes como el fútbol y la gimnasia. Las
fisis distales del radio, cúbito, fémur y tibia, y la proximal del húmero son
sitios
frecuentes
de
afectación
(2).
Los
hallazgos
radiológicos
más
frecuentes son el ensanchamiento y el aspecto irregular de parte o de toda
la fisis, y la esclerosis de la metáfisis adyacente. Aunque recuerdan a las
displasias metafisarias, a la hipofosfatasia y al raquitismo, la unilateralidad
o la asimetría indican que se trata realmente de una lesión traumática.
FRACTURAS DEL EXTREMO DISTAL DEL RADIO EN ADULTOS
Hasta la fecha no se ha adoptado un sistema de clasificación universal y se
siguen empleando los epónimos, a pesar de que son imprecisos y confusos
(tabla 1) (9).
McMurtry
y
Júpiter
(10)
dividen
las
fracturas
en
extra
e
intraarticulares, y clasifican a su vez las extraarticulares según el grado de
conminución y angulación, y las intraarticulares según el número de
fragmentos. Otra clasificación es la de Fernández (11), basada en el
mecanismo de lesión. Sin embargo, la clasificación que ha recibido más
atenciones es la de Frykman, que se basa en si existe o no compromiso
articular y en si están afectadas las articulaciones radiocarpiana (RC) y
radiocubital distal (RCD) (tabla 2) (figura 10) (12). Es evidente que de cara
al tratamiento y al pronóstico es más importante valorar si hay afectación
articular, el grado de desplazamiento, angulación, depresión y conminución
de los fragmentos, y si la reducción ha sido correcta (2).
Tabla 1. Fracturas del EDR. Epónimos
Fractura Colles (Patau)
Fractura de Smith (Colles inverso)
Fractura de Barton
Fractura inversa de Barton
Fractura de Hutchinson (del chófer o del conductor)
Fractura de die-punch
Tomado de Weissman (9)
Tabla 2. Fracturas del EDR. Clasificación de Frykman
Tipos
Afectación
articular
Fractura extremo distal cúbito
I
No
No
II
No
Si
III
ARC
No
IV
ARC
Si
V
ARCD
No
VI
ARCD
Si
VII
ARC
No
ARCD
VIII
ARC
Si
ARCD
Tomado de Frykman (12)
Figura 10. Fractura del EDR tipo
VIII de Frykman. Véase la angulación dorsal así como la extensión de la línea de fractura a las
articulaciones radiocubital distal (flecha blanca ) y radiocarpiana (flecha negra).
Fractura de Colles o de Pouteau. Es la lesión traumática más frecuente
del antebrazo distal (1). Se trata de una fractura transversa de la metáfisis
distal del radio a 2 o 3 cm de la superficie articular. Se produce por una
caída sobre la mano extendida en dorsiflexión y el antebrazo en pronación,
y ocurre sobre todo en la mujer anciana o de edad media, siendo la
osteoporosis un factor contribuyente. En la mayoría se produce una
deformidad en dorso de tenedor por desplazamiento dorsal y radial y
angulación dorsal del fragmento distal. A veces la fractura es conminuta, y
hasta un 60% se asocian a fracturas por arrancamiento de la estiloides
cubital (13). Es frecuente que se fracture la diafisis distal del cúbito, el
complejo del fibrocartílago triangular se rompa, o la articulación radiocubital
distal se luxe. Las radiografías PA y lateral son suficientes para el
diagnóstico (figuras
11-13). Suelen consolidar con rapidez al afectar al
hueso esponjoso metafisario, pero el fragmento de la estiloides cubital no
se suele unir. El acortamiento del radio y la inclinación dorsal de la
superficie articular son secuelas que producen inestabilidad.
Figura 11. Fractura
de Colles. Las radiografías PA y lateral muestran la típica fractura transversa (flechas) con
angulación e impactación dorsal. Signo de MacEwan positivo (flechas blancas).
Figura 12. Fractura
de Colles. Fractura similar a la anterior asociada a fractura de la base de la estiloides cubital
(flecha).
Figura 13. Fractura
de Colles. Importante conminución de la superficie articular y marcada impactación y
angulación dorsal.
Fractura de Smith o Colles inverso. Es una fractura metafisaria
o epifisaria del radio con desplazamiento, angulación e impactación volar
del fragmento distal. Son menos comunes que las de Colles. Se producen
por una caída sobre el dorso de la mano o por un golpe directo en flexión
palmar. Se clasifican en tres tipos según la oblicuidad de la línea de fractura
(13) (tabla 2 y figuras 14-17).
Tabla 3. Fracturas de Smith. Tipos
Tipo I
Fractura transversa desde la cortical dorsal a la volar del radio
Tipo II
Fractura oblicua desde el labio dorsal del extremo distal del radio
hasta la cortical volar. Inestable
Tipo III
Fractura intraarticular con extensión a la cortical volar del
extremo distal del radio. Inestable
Modificado de Greenspan (1)
Figura 14. Fracturas de Smith.
Dibujo esquemático de los tres tipos. Tomado de Parlorio (4).
Figura 15. Fractura de
Smith tipo I. Fracturas transversas extraarticulares del EDR y del EDC con impactación y
angulación volar.
Figura 16. Fractura de
Smith tipo II. Fractura asociada a fractura de la estiloides cubital (flecha).
Figura 17. Fracturas de Smith tipo III. Línea de fractura
que se extiende desde la ARC hasta la cortical anterior del EDR (flechas).
Fractura de Barton. Es una fractura del margen dorsal del
extremo distal del radio que se dirige en dirección oblicua hasta la
articulación radiocarpiana (fractura intraarticular). Se produce por un
movimiento de dorsiflexión y pronación del antebrazo con la muñeca fija,
mecanismo frecuente en los accidentes de moto en jóvenes (3). La cortical
volar del radio permanece intacta. El fragmento radial se desplaza proximal
y dorsalmente y se acompaña de desplazamiento dorsal del carpo. La
fractura de Barton inversa o volar es una variante en la que la fractura se
extiende desde la cortical volar del EDR hasta la ARC con desplazamiento
volar del carpo (figura 18). Es más frecuente que la de Barton (2). En
ambos casos la línea de fractura se orienta en el plano coronal por lo que se
ven mejor en la proyección lateral. La subluxación del carpo distingue
ambos tipos de fracturas de Barton de las de Colles o de las de Smith.
Figura 18. Fractura de Barton inversa.
Tomado de
Greenspan (1).
Fractura de Hutchinson. Son fracturas intraarticulares de la
base de la estiloides radial que se extienden desde el margen radial hasta la
ARC (figura 19). Ocurren por impactación del escafoides contra la estiloides
radial o por avulsión del ligamento lateral radial o de los radiocarpianos.
También se conoce como fractura del conductor o del chófer, nombre
derivado de la época en que los coches se arrancaban con manivela. Su
orientación en el plano sagital explica que se vean mejor en la PA.
Complicaciones son la disociación escafosemilunar, la artrosis y lesiones
ligamentosas.
Figura 19. Fractura de Hutchinson. Línea de
fractura oblicua (flechas) que se extiende desde la ARC hasta el borde lateral de la estiloides
del radio, con un fragmento óseo triangular grande.
Fractura “die-punch”. Es una fractura intraarticular del
radio, concretamente de la carilla que articula con el semilunar. Se produce
por impactación del semilunar contra el radio con depresión de la superficie
articular, mecanismo similar a las fracturas del platillo tibial. Si la fuerza
causal es importante se extiende lateralmente y alcanza la carilla para el
escafoides. Es fundamental restablecer la superficie articular si se quiere
evitar una artrosis traumática tardía, complicación que se ve en más del
90% de los jóvenes con incongruencia articular o desplazamiento mayor a
2mm. La artroscopia se usa con fines diagnósticos y terapéuticos.
Fractura-luxación
de
Galeazzi
o
lesión
de
Monteggia
invertida. Es la asociación de una fractura transversa u oblicua de la
diáfisis distal del radio con una luxación o subluxación de la articulación
radiocubital distal. Es poco frecuente. La fractura del radio se produce en la
unión del tercio medio de la diáfisis con el inferior, y se extiende en
ocasiones hasta la ARC. La diáfisis distal radial se desplaza en dirección
dorsocubital con angulación dorsal de los fragmentos, mientras que el
cúbito se luxa hacia dorsocubital. Para diagnosticarla son suficientes las
proyecciones PA y lateral que incluyen en la misma placa la muñeca y el
codo.
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