La inutilidad del ADN basura: un concepto

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La inutilidad del ADN basura: un concepto desechado
(02.05.2007)
Este aún constituye un campo fértil para la investigación orientada a descubrir con mayor
profundidad el "misterio" y perfección con que fuimos creados
Leonardo Vintiñi - La Gran Época
¿Alguna vez se ha preguntado cual es
exactamente la diferencia biológica entre
usted y cualquier otro mamífero del planeta?
Para ser precisos, la cantidad de diferencias
es bastante grande; desde la capacidad de
razonamiento abstracto, uso de conciencia y
una posición erguida, la especie humana
parece distar enormemente del resto de los
seres
vivientes.
Pero
ajustándose
estrictamente al campo de la genética, la
diferencia
principal
podría
radicar
meramente en la forma en que fueron
escritas las palabras de una enciclopedia
cromosómica en común de la gran mayoría de
las formas biológicas conocidas.
Respecto
al
caso,
sin
implicar
necesariamente que la teoría neodarwinista
se encuentre o no en lo correcto, científicos de la Stanford University y UCSC han
descubierto recientemente, que el erróneamente conocido como “ADN basura”,
probablemente juegue un papel importante a la hora de diferenciar si usted va a nacer
como un simpático conejillo de indias, o un ser humano capaz de hacer uso de lenguaje oral
y ciencias abstractas.
El ADN basura, que constituye una escalofriante porción de nuestro código genético, ha
resultado en un enigma indescifrable para la ciencia durante muchos años. Siendo la
molécula de ADN activa en solo un 5 % durante la producción de proteínas celulares, los
genetistas calificaron al restante 95 % como la mera consecuencia de un proceso evolutivo;
una carga de información inútil e inactiva, que se pegaba como una enorme cola de cometa a
la ridículamente pequeña porción activa de la molécula de ADN. Inclusive la misma porción
del código “chatarra”, fue utilizada durante años como un argumento más contra la filosofía
creacionista, razonando que un Dios perfecto no debería por que dotar a los humanos de
una cantidad tan abrumadora de información carente de utilidad en completo.
El último estudio realizado en el campo de la genética comprobó que aproximadamente unas
10.000 porciones del genoma humano considerado como “basura” no solo pueden jugar un
papel activo en la expresión diferencial de nuestros genes, sino que incluso compartimos
muchas de estas porciones con otras cinco especies de mamíferos escogidas al azar para el
estudio (chimpancés, macacos, perros, ratones y ratas). El primer fenómeno mencionado, la
expresión diferencial de los genes, tiene una importancia vital en la vida del organismo,
dado que esta suerte de “compresión” cromosómica permite a las células del cuerpo
expresarse solamente como sanguíneas, óseas, musculares, o de cualquier tipo específico
sin desenrollar el código completo. Esquemáticamente podría asimilarse a un enorme libro
repetido en cada célula del cuerpo, pero con solo una parte legible, mientras que el resto de
la información (la de cumplir las funciones de una célula nerviosa, por ejemplo) se
encuentran en letra extremadamente pequeña o encriptada. El segundo hallazgo del estudio
(el verdaderamente novedoso) es que la similitud del ADN basura entre distintas especies
de mamíferos podría significar que este ADN podría jugar un papel decisivo en la
diferenciación de las especies durante la etapa embriológica. Es decir, el ADN basura
podría ordenar los ladrillos moleculares para que arquitectónicamente usted tome la forma
externa de una persona civilizada y no de un peludo macaco o un perrito pequinés.
De todas formas, la similitud de pequeñas o grandes porciones de información genética con
otros mamíferos (o incluso especies animales menos símiles) no permite concluir con la idea
de que necesariamente todas las especies existentes deberían compartir un origen en
común. Debido a que la doble hélice de ADN constituye posiblemente el único plano posible
para la construcción de todos los organismos terrestres, una conclusión alternativa podría
ser que, cuantas más características fisiológicas y anatómicas comparten distintos grupos
de especies, obviamente más deberían parecerse las instrucciones dadas para la colocación
de los “ladrillos” moleculares.
El ADN basura aún constituye un campo fértil para la investigación orientada a descubrir
con mayor profundidad el "misterio" y de una de las moléculas más complejas del universo.
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