6.2. Los Reyes Católicos. La conquista del reino Nazarí y la incorporación del reino de Navarra. La conquista de Granada. El acabar con la presencia del Islam en España fue un objetivo principal unificación política, religiosa y territorial de los Reyes Católicos. Este conflicto concluyó en 1492 con la conquista de Granada. Apenas hubo enfrentamientos en campo abierto y la estrategia fundamental fue el asedio a las ciudades hasta conseguir su rendición. La conquista de Granada fue posible gracias una fuerte movilización militar. Los reyes llegaron a disponer de unos 50.000 hombres. Sólo una pequeña parte eran fuerzas reales. El resto eran tropas aportadas por la nobleza y por la Santa Hermandad. Los gastos de la guerra fueron subvencionados con el impuesto de cruzada, subvenciones especiales del clero, fondos de la Santa Hermandad, contribuciones especiales de musulmanes y judíos y donativos y préstamos de la Mesta y de las ciudades comerciales de Castilla y Aragón. El avance de los cristianos se vio favorecido por la guerra civil que existía en el reino de Granada. Las condiciones de rendición de los musulmanes fueron generalmente buenas, aunque en casos como el de Málaga, toda su población fue convertida en esclava de los vencedores. Pero en la mayor parte de las capitulaciones se permitió a los musulmanes conservar su religión, usos y costumbres e incluso autoridades propias. A pesar de todo, con el paso del tiempo, los musulmanes, exceptuando los de Granada, fueron expulsados de sus ciudades y la tolerancia duró muy poco. Tras la derrota de varias rebeliones, se obligó todos los musulmanes de Castilla a convertirse al cristianismo o a emigrar. Como tenían muy pocas posibilidades de emigrar se produjo una conversión forzosa. A esta nueva población cristiana se la conoció como moriscos. La medida no afectó al reino de Aragón. Para completar la unidad religiosa en 1492 los judíos fueron expulsados de Castilla y Aragón. La expulsión fue la culminación de una ola de antisemitismo constante en toda la Península durante la baja Edad Media. Se presionó a los reinos vecinos para hicieran lo mismo y los judíos fueron expulsados de Portugal y de Navarra. La incorporación de Navarra. Tras la unión dinástica de Castilla y Aragón y la conquista de Granada, era evidente que los Reyes Católicos no deseaban la presencia en la Península del un reino en teoría independiente pero vinculado en la práctica a la corona francesa. Cuando en 1512, el rey de Francia pretendió casar a su hija con el heredero de Navarra, Fernando el Católico decidió actuar militarmente y el ejército español, a las órdenes del duque de Alba, ocupó Navarra. La parte navarra del Sur de los Pirineos quedó incorporada a Castilla en 1515. La parte norte siguió como territorio independiente y se incorporó a Francia en el siglo XVII. En la zona incorporada a Castilla se mantuvieron las instituciones y los fueros navarros, aunque se introdujo la Inquisición y se decretó la expulsión de los judíos.