Reinado de Alfonso XIII (1902-1931)

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EL REINADO DE ALFONSO XIII (1902-1931)
La evolución política entre 1902 y 1909
En los primeros años del reinado se produjeron continuas crisis. Si exceptuamos el
gobierno de Maura que duró de 1907 a 1909, se formaban nuevos gabinetes cada cinco meses
por término medio. En el período hubo cuatro grandes problemas:
– El primero era la conflictividad social con una gran oleada de huelgas en Barcelona,
la minería bilbaína y el campesinado andaluz, a la vez que creció la afiliación a la
UGT y el PSOE iba consiguiendo más votos.
– El segundo fue la reaparición de la cuestión religiosa, los sectores progresistas se
quejaban del dominio que ejercía la Iglesia sobre la enseñanza y reclamaban que se
recortara su poder y se disminuyera su influencia social.
– El tercero fue el problema militar generado por las consecuencias morales del
Desastre y por la degradación del Ejército, plagado de oficiales y sin recursos
materiales.
– El cuarto problema fue el asentamiento del movimiento nacionalista. El Desastre
produjo en el País Vasco un crecimiento del sentimiento nacionalista especialmente a
partir de que Sabino Arana suavizase sus planteamientos. En Cataluña la pérdida de
las colonias suponía un perjuicio para el desarrollo económico lo que hizo crecer el
sentimiento nacional.
De 1903 a 1905 se sucedieron varios gobiernos conservadores de efectividad limitada en
los que hay que destacar la reforma financiera de Villaverde que permitió por primera vez
presupuestos con superávit durante varios años.
En 1905 el Rey se vio obligado a optar por un gobierno liberal que estuvo marcado por
una grave crisis política y militar con origen en Barcelona. Allí se publicaron caricaturas y
comentarios considerados ofensivos por muchos militares. Trescientos oficiales asaltaron e
incendiaron las imprentas de Barcelona y el gobierno aprobó una ley de suspensión de las
garantías constitucionales para evitar futuros incidentes de este tipo. Además en 1906 se aprobó
la Ley de Jurisdicciones que identificaba los delitos contra el ejército como delitos contra la
Patria y los ponía bajo jurisdicción militar.
En enero de 1907 el Rey nombró jefe de gobierno a Antonio Maura al que su talante
autoritario le valió la antipatía de toda la izquierda. El gobierno de Maura tuvo un carácter
proteccionista y en él se llevaron a cabo una serie de medidas de impulso económico, la Ley de
Protección de la Industria Nacional o el Plan de reconstrucción naval. Otras medidas fueron la
reforma de la policía o la de la Ley Electoral que estableció el voto masculino obligatorio y la
proclamación automática de candidatos sin oposiciones. Además hay que destacar el intento de
aprobar una nueva Ley de la Administración Local con la creación de Mancomunidades, aunque
ésta no llegó a aprobarse al caer el gobierno de Maura tras los sucesos de 1909.
La Semana Trágica
Los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona tuvieron su origen en el éxito del
nacionalismo y el crecimiento de la movilización obrera.
En Cataluña predominaba la ideología anarquista que estaba escasamente articulada en
asociaciones o sindicatos, esto hizo que apareciera el Partido Republicano Radical, dirigido por
1
Alejandro Lerroux. El radicalismo no consiguió un gran peso político, pero restó fuerza al
movimiento obrero barcelonés.
A la tensión política que ya existía en Barcelona hubo que sumarle el crecimiento de los
sentimientos anticlericales y antimilitaristas, y esto, unido a la posición autoritaria de Maura, los
errores del gobierno y, sobre todo, la crisis marroquí preparó el ambiente necesario para que se
produjese lo que conocemos como Semana Trágica.
Desde los últimos años del siglo XIX la presencia española en el reino de Marruecos
había ido aumentando. En julio de 1909 los miembros de algunas cabilas1 próximas a Melilla
atacaron a los trabajadores de una compañía de ferrocarril española. El gobierno de Maura
decidió trasladar soldados para defender los intereses españoles y para ello movilizó a los
reservistas y ordenó la incorporación de estos en Madrid y Barcelona. Hubo protestas
generalizadas ante la medida y se convocó una huelga general en Barcelona para el día 26 de
julio. El Comité de Huelga perdió el dominio de la situación que derivó en el asalto y quema de
conventos por parte de la población. El jueves 29 la tensión comenzó a remitir. La represión
posterior fue brutal: multitud de registros, 1500 detenciones, 1700 procesos y 17 condenas de
muerte de las que se ejecutaron 5.
La consecuencia de todo esto fue la caída de Maura, al que Alfonso XIII retiró su
confianza en noviembre.
El impacto de la I Guerra Mundial
Después de la caída de Maura entró en el gobierno Canalejas que más tarde fue
sustituido por el conde de Romanones sin pasar por elecciones ni cambio de gobierno.
Romanones hizo aprobar la Ley de Mancomunidades aunque pronto tropezó con la
oposición en el seno de su partido por lo que se vio obligado a dimitir en octubre de 1913.
En ese momento Alfonso XIII encargó formar gobierno al conservador Eduardo Dato.
El estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 fue un punto de no retorno
en la crisis del sistema político. El gobierno con respecto a la Guerra se creía “en el deber de
ordenar la más estricta neutralidad a sus súbditos españoles”. Las razones de esta decisión
fueron: por un lado, la política aislacionista heredada del siglo anterior y por el otro, el
convencimiento de la propia debilidad diplomática, económica y militar que dejaba al país
indefenso ante las potencias.
Sin embargo en todo el país se crearon dos tendencias, la de los “aliadófilos” partidarios
de los aliados cuyas ideas se identificaban con el sistema liberal y parlamentario y la de los
“germanófilos” partidarios de las potencias centrales a los que se atribuía el modelo “prusiano”,
valores de orden, disciplina, eficacia y conservadurismo.
Desde 1915 se generó en España un espectacular proceso de expansión debido a su
neutralidad, se dispararon las exportaciones y la industria creció enormemente, sin embargo la
Gran Guerra provocó consecuencias sociales muy negativas: la repatriación de emigrantes hizo
aumentar el paro y los salarios crecieron por debajo de los precios.
El resultado de esta situación de crispación fue el auge de las organizaciones obreras,
sobre todo la CNT. Una oleada de protestas, agitaciones campesinas y huelgas dio como
resultado la crisis general de 1917.
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Tribus bereberes.
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La crisis de 1917 y sus consecuencias
Entre 1914 y 1917 los gobiernos desarrollaron una política obsesionada con la
neutralidad. Esta política estaba marcada por varios factores: la división de las clientelas
políticas –lo que producía una continua tensión parlamentaria–, la protesta social –con continuas
huelgas– y el creciente descontento militar.
A principios de 1917 el hambre producida por el alza de precios, la falta de algunos
productos básicos y las fortunas producidas por la especulación habían acrecentado las tensiones
en algunas zonas campesinas y obreras. En marzo de este año la UGT desencadenó una serie de
huelgas y el 27 de este mes sus lideres y los de la CNT publicaron un manifiesto en el que se
declaraban partidarios de la huelga general contra el gobierno. La respuesta de éste fue la
suspensión de las garantías constitucionales. Tres grandes movimientos fueron a confluir en el
objetivo de derribar al gobierno:
A. Los militares llevaban años experimentando el malestar debido a su propia incapacidad
técnica, la escasez de presupuesto y la falta de expectativas de ascenso. Además los
salarios percibidos apenas permitían un nivel de vida digno, situación agravada por el
alza de precios de 1914. Los oficiales comenzaron con unirse para defender sus
reivindicaciones en el movimiento de las Juntas de Defensa. En el Manifiesto de las
Juntas del 1 de junio de 1917 se daba un ultimátum al gobierno para que aceptara sus
reivindicaciones profesionales y económicas.
El gobierno incapaz de restablecer la disciplina dimitió el 8 de junio y el Rey entregó
el gobierno al conservador Dato que accedió a las exigencias militares y reconoció las
Juntas como órganos representativos del Ejército. El 25 de junio se emitió un nuevo
Manifiesto por parte de las Juntas en el que se exigía una “regeneración” de la vida
política. Dato suspendió las garantías constitucionales y tapó el problema mediante la
censura.
B. En julio de 1917 se produjo el problema parlamentario. Una asamblea formada por
catalanistas, republicanos, reformistas y socialistas decidió convocar una Asamblea
nacional de parlamentarios el día 19 para promover la reforma de la vida política. Ese
día unos 70 diputados y senadores de todo el país se reunieron en las calles de Barcelona.
De esta reunión salió el acuerdo de exigir un cambio de gobierno y la convocatoria de
Cortes Constituyentes. El gobierno se limitó a detener a los participantes para ponerlos
inmediatamente en libertad.
C. El principal factor de la crisis fue la huelga general del mes de agosto. Las huelgas habían
ido aumentando. Ya el 18 de diciembre de 1916 una huelga general paralizó el país
durante 24 horas, y desde marzo de 1917 los sindicatos y los partidos de izquierda
empezaron a planear una huelga general indefinida para forzar al gobierno a un cambio
de rumbo. El día 19 de julio se inició una huelga de ferroviarios en Valencia. La
represión a esta huelga culminó con la declaración del estado de sitio. Los sindicatos
convocaron una huelga ferroviaria para el día 10 de agosto que se convirtió en una huelga
general.
El gobierno respondió a la huelga sacando las tropas a la calle y provocando un
enfrentamiento con los piquetes en el que hubo numerosos muertos, heridos y detenidos.
La huelga significó el enfrentamiento entre los principales líderes del sistema político y
provocó la caída del gobierno. En octubre se produjo la dimisión de Dato y se formó un gobierno
de coalición frágil en el que el ministro de la Guerra Juan de la Cierva representaba el triunfo
corporativo de las Juntas.
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El desastre de Annual
Podríamos decir que de 1918 a 1923 fue el último periodo donde se utilizó el sistema
constitucional de 1876, que terminó con el golpe de Estado de 1923.
Ya en 1918 aparecieron síntomas de crisis económica, lo que suponía que aumentase la
conflictividad social y se disparase el número de huelgas. En marzo de este año se formó, ante la
amenaza del Rey de abdicar, un “gobierno nacional” con Maura –como jefe de Gobierno–, Dato,
Romanones, García Prieto, Alba y Cambó. Sin embargo los ministros se dividieron ante el
programa de reformas con lo que se provocó una nueva crisis en noviembre.
La tensión social fue aumentando. En junio se celebró en Barcelona un congreso
anarcosindicalista en el que se reorganizó la confederación en “sindicatos de industria” y se
pronunciaron por la “acción directa”, la huelga y el rechazo de la vía política. La CNT confirmó
esta línea. En 1919 lo anarquistas consiguieron movilizar a los jornaleros andaluces y
extremeños en reclamación de tierras.
Poco después se creó en Barcelona el Sindicato Libre financiado por los sectores más
duros de la patronal y que con el apoyo de la policía asesinó a los principales lideres del
movimiento obrero barcelonés. Los elementos más radicales del anarquismo respondieron
mediante la “acción directa” contra “los libres”, lo que dio lugar a una ola de violencia sin
precedentes.
Finalmente, el recrudecimiento de la guerra de Marruecos terminó por agotar al gobierno.
En verano de 1921 el líder guerrillero del Rif2, Abd-el-Krim, atacó la posición de Annual donde
las tropas reaccionaron huyendo precipitadamente. Berenguer en 1923 había conseguido
recuperar las posiciones de antes del desastre, sin embargo Annual se convirtió en un serio revés
para el Ejército ya que se oían voces reclamando responsabilidades por la derrota. Así se creó un
ambiente de descontento con la guerra de Marruecos y el PSOE y los republicanos obtuvieron un
significativo ascenso electoral al defender el abandono de Marruecos.
Las causas del golpe de Estado
En el verano de 1923 ya había rumores sobre un golpe de Estado. Las circunstancias que
llevaron a la dictadura fueron varias. Por un lado las consecuencias de Annual que en los
militares provocó la exigencia de un cambio de timón político y en la opinión pública la
indignación y la oposición a la continuidad de la guerra. Ante la negativa del Gobierno de
aumentar los gastos militares para financiar la guerra, varios jefes militares se sumaron al golpe,
entre ellos los africanistas. Además la decisión de disolver las Juntas de Defensa en 1922
contribuyó a crispar la situación en los cuarteles.
El auge del nacionalismo en el País Vasco y Cataluña, y el ascenso de socialistas y
republicanos alarmaba a los militares más conservadores, a lo que se sumó en 1921 la creación
del Partido Comunista Español.
Así se empezó a pensar que un gobierno autoritario podía ser el freno definitivo a la
protesta social y al auge del nacionalismo, además de que la opinión pública estaba desengañada
del régimen y exasperada por la corrupción política, el alza de precios y la cuestión marroquí.
A esto debemos añadir dos factores. En primer lugar el apoyo del Rey al no oponerse al
mismo y contribuir con su lenta reacción a afianzar el pronunciamiento, y en segundo lugar el
contexto internacional, con el triunfo de la revolución y el establecimiento del comunismo en
2
Región montañosa del norte de Marruecos.
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Rusia en 1917, que alentaba los movimientos radicales y militaristas, la instauración de un
gobierno fascista en Italia en 1923 y el predominio de los gobiernos autoritarios en Centroeuropa
frente al retroceso de las democracias.
El golpe de 1923 y la formación del Directorio Militar
En junio de 1923, un grupo de generales llegó al acuerdo de dar un golpe de Estado e
instaurar un “Gobierno fuerte” con Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, a la cabeza.
Primo de Rivera se sublevó el 12 de septiembre contra el Gobierno, el golpe triunfó gracias al
silencio, primero, y a la ayuda, después, del rey Alfonso XIII.
El nuevo régimen militar se presentó al país como un proyecto de regeneración sin
intención de terminar con el sistema parlamentario. Sin embargo, las primeras medidas
adoptadas se orientaron a implantar una dictadura férrea de carácter militar. Primo de Rivera fue
nombrado ministro único a quien asistía, a título consultivo, un Directorio Militar compuesto
exclusivamente por jefes del Ejército. Su primera medida fue declarar el estado de guerra en todo
el territorio, más tarde sustituyó a todos los gobernadores civiles por militares, decretó la
suspensión de las garantías constitucionales, disolvió el Congreso y la parte electiva del Senado
y estableció la censura de prensa. Aún así al principio tuvo bastante respaldo popular hasta que
en enero de 1924 comenzase un proceso de institucionalización del régimen, que duraría hasta
diciembre de 1925. A esta etapa se le conoce como Directorio Militar.
Durante el régimen se produjeron algunos avances tales como las inversiones en riegos,
alcantarillado, obras públicas y dotaciones sanitarias y escolares. Para reforzar las fuerzas de
orden público se creó un cuerpo auxiliar y contrarrevolucionario protegido por la Ley de
Jurisdicciones, sin embargo, fuera de Cataluña, apenas llegó a tener implantación. El problema
regionalista fue uno de los grandes fracasos de la Dictadura. Al principio la burguesía catalanista
apoyaba el golpe, sin embargo para Primo de Rivera regionalismo y separatismo eran lo mismo.
Prohibió el uso de la bandera y el himno catalán y los políticos catalanes fueron retirándole su
apoyo.
En la cuestión de orden público, tanto movimiento obrero como acciones anarquistas eran
delincuencia. En una primera etapa hubo varias ejecuciones y encarcelamientos y finalmente las
protestas desaparecieron.
El gran éxito de la Dictadura fue el acabar con la guerra de Marruecos. En una operación
conjunta entre Francia y España se llegó a la victoria, tras el desembarco de Alhucemas (8 de
septiembre de 1925), que colocó a Primo de Rivera en la cumbre de su prestigio.
La oposición a la dictadura y la caída de Primo de Rivera
Desde 1927 se acentuaron otra vez las movilizaciones. Parte de los políticos del partido
del turno se negó a colaborar con Primo de Rivera y exigieron a Alfonso XIII el restablecimiento
de la Constitución y la convocatoria de elecciones, ante la negativa del Rey optaron por el
retraimiento y muchos abordaron la opción del republicanismo. El movimiento republicano
cobró fuerza desde 1926. En este año se fundó la Alianza Republicana con una movilización
creciente en los años siguientes.
Dentro del Ejército también creció el descontento. En 1929 y 1930 eran muchos los
militares proclives a conspirar contra Primo de Rivera. Igualmente creció la oposición entre los
intelectuales y estudiantes, y la izquierda obrera pasó del conformismo reinante después del
descontento inicial a una fase de vuelta a las movilizaciones a partir de 1927 con una clara
oposición a la Dictadura.
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En febrero de 1929 un intento de sublevación militar demostró lo extendido que estaba el
descontento en el Ejército y desde marzo se sucedieron las manifestaciones y alborotos por parte
de los estudiantes en la Universidad.
En otoño se desencadenó el desplome financiero internacional, tras el hundimiento de
Wall Street, y una oleada de huelgas fue provocada por el hundimiento de la peseta. Industriales
y financieros criticaron indignados la política gubernamental. Primo de Rivera intentó por última
vez conseguir el apoyo del Rey, pero este demoró su respuesta consciente de la imposibilidad de
respaldarle.
El 27 de enero de 1930 el Dictador se vio obligado a presentar su dimisión al Rey y
exiliarse a París donde murió pocas semanas más tarde.
Alfonso XIII dio el gobierno al general Berenguer con el encargo expreso de preparar la
reapertura de Cortes y la vuelta de la Constitución. Por su parte, la oposición, compuesta por
socialistas, republicanos y catalanistas, firman en mayo de 1930 el Pacto de San Sebastián con el
fin de oponerse a la monarquía, muy desprestigiada tras la dictadura. En febrero de 1931 toma el
gobierno el almirante Aznar, que convocará elecciones municipales. En dichas elecciones se
produce la victoria de los republicanos; Alfonso XIII deja el trono y abandona España, dando
paso al cambio de régimen: se proclama la II República española.
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