Resumen en Castellano

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as galaxias constituyen uno de los principales componentes observables del Universo en el que vivimos. Entender cómo éstas se forman y evolucionan a través
del tiempo cósmico, nos conducirá a aprender sobre la historia del Universo en sí
mismo; y por lo tanto representa una de las disciplinas más importantes dentro de
la astronomía moderna.
Las galaxias son sistemas inmensos, compuestos por millones de estrellas, gas y
polvo ligados gravitacionalmente. Fueron clasificadas por primera vez por Hubble
(1926) quien, de acuerdo a su aspecto morfológico, las dividió en dos grupos principales: espirales y elípticas (ver Fig. 1). El primer tipo de galaxias poseen brazos
espirales brillantes y con grandes cantidades de polvo. Estos brazos se prolongan
desde una protuberancia central y luminosa (conocida como ’bulbo’) hacia las partes externas de las galaxias. Un típico ejemplo de una galaxia espiral es la Galaxia
en la cual vivimos, la Vía Láctea. Por otro lado, las elípticas tienen forma elipsoidal
y aparecen en el cielo como sistemas con escasa o ninguna estructura. Las diferencias entre estas dos clases de galaxias no es sólo morfológica. Éstas también difieren en cuanto a su contenido estelar y gaseoso, así como en los procesos físicos que
determinaron su formación y subsecuente evolución. Las galaxias elípticas poseen
escasas cantidades de polvo y gas. Debido a que las estrellas se forman a partir
de gas, pocas estrellas jóvenes pueden ser encontradas en este tipo de galaxias, y
por lo tanto, están básicamente compuestas por poblaciones estelares viejas. Las
galaxias espirales poseen tanto estrellas jóvenes como viejas. Sus brazos espirales
están compuestos por grandes cantidades de polvo y gas. Como consecuencia, estrellas nacen continuamente en diferentes regiones ubicadas dentro de los brazos
espirales. El bulbo central de una galaxia espiral está principalmente compuesto
por estrellas viejas.
Las galaxias elípticas - el tema de estudio en esta tesis - son particularmente interesantes porque contienen una fracción predominante de la masa estelar
total que se observa en el Universo local. Aunque aparezcan en el cielo como objetos simples, las elípticas son sistemas muy complejos. Se las encuentra en una
gran variedad de tamaños, yendo desde las más pequeñas a las más grandes galaxias conocidas; y muestran distintas propiedades estructurales, como sus brillos y
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Figura 1: Panel izquierdo: Ejemplo de una galaxia espiral: M74 (NGC 628). Se
encuentra ubicada a 30 millones de años luz, hacia la constelación de Piscis. El
diseño de sus brazos espirales, trazados por grupos de estrellas azules y brillantes
así como por líneas oscuras de polvo, se asemeja bastante al de nuestra propia
Galaxia, la Vía Láctea. Crédito: Grupo del Espectrógrafo Multi-Objeto de Gemini
(GMOS), Observatorio Gemini. Panel derecho: Ejemplo de una galaxia elíptica: M87
(NGC 4486). M87 es la galaxia más grande y predominante del Cúmulo de Virgo y
se encuentra ubicada en su centro, a 54 millones de años luz de nosotros. Crédito:
Encuesta del Cielo Digital (Digitized Sky Survey o DSS).
propiedades cinemáticas (velocidades de dispersión). Es interesante destacar que
algunas de estas propiedades se correlacionan entre sí manifestando relaciones de
escala. Esto sugiere que la formación y evolución de las galaxias elípticas ha involucrado procesos físicos en común, las cuales se ven reflejados en sus propiedades
observadas. Dichas propiedades pueden ser utilizadas para estudiar la formación
de estas galaxias y poner a prueba los modelos disponibles.
El actual modelo cosmológico, conocido como “paradigma jerárquico”, predice
que las galaxias se forman de manera jerárquica a través de la acreción de objetos
más pequeños. los cuales, debido a la gravedad, se fusionan para generar sistemas
más grandes tales como los que se observan en la actualidad (ver por ej., White &
Rees 1978). El estudio detallado del contenido estelar de una galaxia representa
uno de los mejores medios para descifrar su historia de formación estelar (HFE) y,
por lo tanto, poner a prueba este modelo.
Así como paleontólogos estudian la vida prehistórica en la Tierra a partir de
registros fósiles, nosotros podemos reconstruir la historia de una galaxia a partir de
sus estrellas constituyentes. Las estrellas preservan en sus propiedades ’registros
fósiles’ sobre la composición química del gas intergaláctico del cual se formaron,
así como información acerca de sus edades.
La radiación emitida por una estrella es producida en su interior y liberada
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hacia el espacio exterior a través de la atmósfera estelar. Esta radiación provee
información detallada acerca de las propiedades intrínsecas de la estrella emisora.
Las estrellas se clasifican de acuerdo a la longitud de onda en la cual la radiación
alcanza su máximo valor, lo cual también nos provee una medida de su temperatura
superficial. Por otro lado, la magnitud de una estrella es una medida de su brillo,
mientras que su color se define como la diferencia en magnitudes en dos rangos
de longitud de onda distintos. El color está directamente relacionado con la temperatura superficial de la estrella. En los años 1910s, los astrónomos E. Hertzsprung
and H. Russell notaron, independientemente, que se observan patrones definidos e
inesperados cuando magnitudes de estrellas se grafican en función de sus temperaturas superficiales (o color). Este tipo de diagramas son llamados diagramas H-R
o diagramas color-magnitud (DCM). Más adelante se descubrió que las bandas de
estrellas observadas en estos diagramas representan diferentes estados evolutivos
de las mismas. Más aún: la ubicación de una estrella en un DCM está unívocamente determinada a partir de su masa, edad y composición química. Construyendo
DCMs con un muestreo de estrellas de una determinada galaxia, y utilizando teorías de evolución estelar, podemos dilucidar las edades y composiciones químicas
de sus diferentes poblaciones estelares y, por lo tanto, su HFE. Gracias a la llegada del Telescopio Espacial Hubble (HST, ver Fig. 2) en 1990, fue posible resolver
individualmente estrellas en varias galaxias a niveles bajos de brillo y distancias
sin precedentes (y aún inigualables). Hoy en día es posible estudiar la formación
y evolución estelar de galaxias cercanas de una manera increíblemente detallada
(ver por ej., Brown et al. 2006; Barker et al. 2007; Monelli et al. 2010). Estos trabajos han mostrados que las HFEs no sólo difieren de una galaxia a otra, sino que
también lo hacen dentro de la misma galaxia, de acuerdo a la ubicación espacial
del muestreo estelar que se está estudiando (ver Tolstoy et al. 2009).
Desafortunadamente, la mayoría de las galaxias elípticas en el Universo se encuentran demasiado distantes y, en general, no es posible en la actualidad resolver
sus estrellas individuales. Por el contrario, sí es posible observar la luz total emitida
(o luz integrada) por estas galaxias. Ésta representa una combinación de la luz proveniente de cada una de las estrellas que la componen, las cuales se formaron en
tiempos diferentes y con diferentes composiciones químicas. Por lo tanto, es muy
importante poder descifrar las distintas poblaciones estelares presentes en una galaxia a partir de su luz integrada. Sin embargo, esto no es una tarea trivial ya que
varias combinaciones de poblaciones estelares pueden generar una luz integrada
imposible de distinguir. Modelos muy sofisticados de poblaciones estelares han sido
desarrollados con el fin de entender e interpretar dicha luz integrada y eliminar las
posibles degeneraciones presentes en las poblaciones (e.g. Worthey 1994; Bruzual
& Charlot 2003; Thomas et al. 2003; Vazdekis et al. 2010). No obstante, los modelos aún sufren de varias incertezas y es necesario ponerlos a prueba utilizando
observaciones de estrellas individuales en una galaxia elíptica.
En esta tesis, estudiamos las poblaciones estelares de una galaxia elíptica llamada Messier 32 (M32). M32 es una galaxia pequeña, compañera de nuestra galaxia
vecina Andrómeda, o M31 (ver Fig 3), y se encuentra proyectada en el disco de ésta
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Figura 2: El Telescopio Espacial Hubble (HST) es un observatorio espacial en funcionamiento desde 1990. Debido a que el HST esta posicionado por encima de la
atmósfera terrestre, éste puede producir imágenes astronómicas de muy alta resolución. Los telescopios ubicados en la Tierra se encuentran limitados en cuanto a
su resolución, debido a que la atmósfera terrestre produce una distorsión variable
en las imágenes observadas. En esta tesis, utilizamos observaciones de una galaxia
elíptica, M32, obtenidas con el HST. Crédito: NASA y STScI.
a sólo 24 minutos de arco de su núcleo. Debido a su baja luminosidad, compacidad
y alto brillo superficial (Bender et al. 1992), M32 es clasificada como una galaxia
elíptica compacta (cE). La ventaja de estudiar esta particular elíptica es que - debido a su proximidad - podemos observar tanto sus estrellas individualmente, así
como su luz integrada, lo cual proporciona una escenario único en el cual podemos
estudiar la composición estelar de las galaxias elípticas. M32 es, por lo tanto, un
laboratorio vital para poner a prueba la aplicabilidad de los modelos de poblaciones estelares en galaxias más lejanas, ya que es posible comparar las predicciones
obtenidas a partir del análisis de la luz integrada con sus poblaciones estelares
resueltas. Hasta el momento, no ha habido una comparación consistente entre estas dos técnicas. Más aún, la HFE de M32 se encuentra actualmente bajo debate.
En esta tesis, investigamos las poblaciones estelares resueltas de M32 con el objetivo principal de reconstruir la HFE completa de esta galaxia. Hemos utilizado
imágenes de muy alta resolución obtenidas con el HST, las cuales nos permitieron
esclarecer las diferentes poblaciones presentes en M32.
En el Capítulo 2 presentamos nuestro nuevo conjunto de observaciones de M32
y explicamos detalladamente cómo hemos obtenido el más completo DCM alguna vez construido de esta galaxia hasta la fecha. Nuestro campo de observación
se extiende sobre 2900 × 2600 en el cielo y está ubicado a 20 del centro galáctico. Encontramos que este DCM posee una inmensa cantidad de características, las cuales
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M32
Figura 3: La mayor galaxia más cercana a la nuestra, Andrómeda (M31), con sus
dos galaxias compañeras M32 (el objeto de estudio de esta tesis) y M101. M32,
proyectada sobre el disco de M31, es la galaxia elíptica más cercana con la cual podemos comparar las predicciones del análisis de su luz integrada con su contenido
estelar resuelto. Crédito y Copyright: Robert Gendler.
revelan las diferentes poblaciones estelares presentes en M32. Con la ayuda de modelos de evolución estelar a una edad y composición química fija, y para distintos
rangos de masas, podemos cualitativamente analizar el DCM. A partir de este análisis, encontramos que M32 está principalmente compuesta por estrellas de edad
intermedia y vieja (8–10 Ga), con altas metalicidades* ([Fe/H] ∼ −0,2) y también
posee algunas estrellas antiguas (> 10 Ga) con bajas metalicidades ([Fe/H] ∼ −1,6)
así como posibles poblaciones jóvenes (0,5 – 2 Ga).
El análisis presentado en el Capítulo 2 ayudó a restringir las edades y metalicidades de M32 en la posición observada. Sin embargo, para determinar cuantitativamente las diferentes edades y metalicidades, lo cual proveería información
más detallada acerca de su HFE, era necesario efectuar un análisis más sofisticado.
Ésto se ha llevado a cabo en el Capítulo 3. Allí, comparamos nuestro DCM observado con uno sintético, construído con modelos teóricos de evolución estelar para
un amplio rango de masas, edades y metalicidades estelares. Dicha comparación,
junto con la ayuda de herramientas estadísticas, nos puede proveer con la HFE de
la galaxia estudiada de manera confiable. Es importante notar que algunas regiones del DCM, i.e. algunas secuencias evolutivas, son particularmente sensibles a
*
En Astronomía, llamamos ’metales’ a cualquier elemento más pesado que el H y el He. La notación [M/H] indica la metalicidad de la estrella con respecto a la del Sol. Dentro de esta notación,
metalicidades de [M/H] > 0, = 0, < 0 son más altas, igual y más bajas que la metalicidad solar,
respectivamente.
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la edad y/o metalicidad del sistema estelar. La secuencia principal, por ejemplo,
es la fase evolutiva en la cual las estrellas queman hidrógeno en sus centros. Una
vez que las estrellas han agotado dicho hidrógeno, comienzan a evolucionar. Este
punto particular en el DCM se llama Desvío de la secuencia principal (MSTO, mainsequence turn-off). Debido a que las estrellas viven la mayor parte de sus vidas
en la secuencia principal, la información que provee el MSTO está directamente
relacionada con las edades de las estrellas en una galaxia. Sin embargo, los MSTOs se vuelven cada vez más débiles a medida que el sistema estelar envejece y
por lo tanto las estrellas más viejas y débiles de las galaxias son, en general, muy
difícil de observar. Éste fue el caso en nuestro estudio. Los MSTOs más viejos de
M32 se encuentran fuera del alcance de nuestras observaciones y por lo tanto no
fue posible obtener una HFE completa de M32 a partir de su DCM. No obstante,
pudimos reconstruir con detalle la HFE de estrellas jóvenes y de edad intermedia
de esta galaxia en la posición de nuestro campo de observación. Encontramos que
M32 posee una población significativa de estrellas con edades 2–5 Ga, las cuales
contribuyen al ∼ 42 % de su masa. Esta población es inesperadamente grande para
una galaxia elíptica a una distancia tan alejada del centro.
En el Capítulo 4, exploramos nuestras observaciones en búsqueda de un tipo
particular de estrellas variables llamadas RR Lyras. Estas estrellas presentan variaciones regulares de luz, las cuales ocurren debido a pulsaciones radiales, i.e.
variaciones periódicas en el radio de estas estrellas que producen cambios en sus
brillos. Debido a que estas estrellas pulsan regularmente, sus curvas de luz (variaciones de la luz en función del tiempo) son muy fáciles de caracterizar y por lo
tanto la presencia de estas estrellas en una galaxia puede determinarse con facilidad. Aún más importante es el hecho de que las RR Lyra proveen información
relevante con respecto a las poblaciones estelares antiguas. Su mera presencia indica la existencia de poblaciones muy viejas, ya que se requieren edades mayores
que 10 Ga para producir variables RR Lyraes. Más aún, estas estrellas son muy
brillantes, y por lo tanto pueden ser observadas a grandes distancias. Esto permite
confirmar la presencia de una poblacón estelar antigua en una galaxia sólo con detectar estrellas RR Lyra, sin necesidad de observar los MSTOs más débiles. En este
trabajo, hemos detectado la presencia de estrellas RR Lyraes en M32, demostrando
así la existencia de una población antigua en esta galaxia.
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