Evaluación cognitiva en niños que presentaron gastrosquisis

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ORIGINAL
Evaluación cognitiva en niños que presentaron gastrosquisis:
estudio de casos y controles
Teresita Villaseñor-Cabrera, Ilude Pacheco-Sánchez, Genoveva Rizo-Curiel, Ricardo Nuño-Romero,
Joaquín García-Estrada
Introducción. La gastrosquisis es una malformación de la pared abdominal que se corrige mediante cirugía y requiere
cuidados hospitalarios especiales, como inmovilización, restricción alimenticia y separación de la madre durante tiempo
variable, entre otros; para analizar las posibles repercusiones cognitivas se aplicó la prueba de Bayley III a 14 niños.
Sujetos y métodos. Siete casos (nacidos con gastrosquisis) y siete controles, en los hospitales civiles de Guadalajara, en el
período enero-abril de 2013.
Resultados. Los casos no evidenciaron retraso en las evaluaciones relacionadas con la cognición, el lenguaje y la conducta
motora, en tanto que en las asociadas a la conducta socioemocional y adaptativa las puntuaciones favorecieron al grupo
control, lo que refleja que poseen mejores estrategias de adaptación e interacción respecto al grupo de casos.
Conclusiones. La gastrosquisis no afectará el neurodesarrollo ulterior, por lo menos en este grupo que presentó esta única anormalidad y déficits explicables por sus circunstancias perinatales, sin que este pronóstico pueda generalizarse a
otros casos con un cuadro clínico más grave, mayor duración de la estancia hospitalaria y comorbilidad asociada. De cualquier forma, es importante informar a los padres desde la etapa prenatal respecto a las consecuencias esperadas de esta
patología.
Palabras clave. Cognición. Gastrosquisis. Neurodesarrollo.
Departamento de Neurociencias,
Hospital Civil Fray Antonio Alcalde
(T. Villaseñor-Cabrera); Centro
Universitario de Tonalá (I. PachecoSánchez); Departamento de Salud
Pública (G. Rizo-Curiel); Centro
Universitario de Ciencias Biológicas
y Agropecuarias (R. Nuño-Romero);
Universidad de Guadalajara.
Centro de Investigación Biomédica
de Occidente; Instituto Mexicano
del Seguro Social (J. García-Estrada).
Guadalajara, Jalisco, México.
Correspondencia:
Dra. Teresita Villaseñor Cabrera.
Universidad de Guadalajara.
Departamento de Neurociencias.
Sierra Mojada, 950. Col.
Independencia. CP 44340.
Guadalajara, Jalisco, México.
E-mail:
tvillasenorc@yahoo. com. mx
Introducción
Las maduraciones cerebrales prenatal y posnatal siguen la misma secuencia de eventos, pero con variaciones en su ritmo [1], ya que intervienen factores psicológicos, ambientales y biológicos [2]. Cuando suceden anormalidades durante la vida intrauterina, puede afectarse el desarrollo posterior del recién nacido, como es el caso de la gastrosquisis, un
defecto congénito por el cierre incompleto de la pared abdominal anterior [3,4], lateral a la inserción
del cordón umbilical [5,6]. Los órganos abdominales
eviscerados hacia la cavidad amniótica se irritan
[7]. Al nacer debe devolverse la masa herniada en el
menor tiempo posible para evitar la deshidratación
e infección de los órganos; sin embargo, no siempre
es posible la corrección quirúrgica inmediata [4,8].
La gastrosquisis puede ser simple o compleja, en
función del volumen de la masa eviscerada y su contenido de órganos, por lo que provoca alta morbilidad y mortalidad [9]. Tras la corrección quirúrgica,
los pacientes pueden presentar comorbilidad, sobre
todo del tubo digestivo, como intolerancia a los alimentos, parálisis temporal del intestino delgado y
el consecuente retraso en su desarrollo corporal, por
lo que con frecuencia requieren hospitalización pro-
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longada [10-12]. Hasta ahora se han propuesto diversos factores asociados a la ocurrencia de gastrosquisis, como madres muy jóvenes, malnutrición
materna durante la gestación, tabaquismo, consumo de sustancias ilegales, de vasoconstrictores
(pseudoefedrina), analgésicos (ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, entre otros), nivel socioeconómico bajo,
edad gestacional en el nacimiento, y peso y talla bajos [4,10,13], sin que exista una causa única ni pueda descartarse una posible influencia genética [14].
Una vez detectada la malformación in utero, es fundamental el apoyo y la orientación a los padres sobre el tratamiento, el pronóstico y las posibles anormalidades asociadas, a fin de controlar su angustia
y falsas creencias sobre los efectos que la gastrosquisis pueda generar en el desarrollo del niño [12].
Entre las opciones quirúrgicas para el cierre primario están la aproximación de los bordes musculares y la utilización de mallas. Este procedimiento
disminuye la estancia hospitalaria. Cuando esto no
es posible, se utiliza la técnica de ‘silo’, que consiste
en que aumente de tamaño la cavidad abdominal y
se desinflamen las vísceras para poder contenerlas
[15]. Ambos procedimientos implican la separación
de la madre para brindar al bebé los cuidados hospitalarios con la intervención del obstetra, el ciruja-
Aceptado tras revisión externa:
28.01.16.
Cómo citar este artículo:
Villaseñor Cabrera T, PachecoSánchez I, Rizo-Curiel G, NuñoRomero R, García-Estrada J. Evaluación
cognitiva en niños que presentaron
gastrosquisis: estudio de casos y
controles. Rev Neurol 2016; 62:
337-43.
© 2016 Revista de Neurología
337
T. Villaseñor-Cabrera, et al
no pediatra y el neonatólogo, además del manejo de
soporte, que incluye la alimentación parenteral, el
tratamiento farmacológico y la inmovilización para
evitar el riesgo de evisceración [8] y que consecuentemente se puedan presentar alteraciones psicológicas en los niños [16].
El cerebro del recién nacido es muy vulnerable a
todas las influencias nocivas, debido a que atraviesa
por una etapa de mielinización y sinaptogenia [1719]; de hecho, se considera que el proceso de mielinización es paralelo al desarrollo de las funciones
de las neuronas y se inicia cuando las células han
terminado de proliferar y migrar [20]. El cambio
cortical fundamental para la adquisición de funciones cognitivas complejas del niño depende del incremento de arborizaciones dendríticas [18,20]; por
esta razón consideramos importante establecer un
diagnóstico temprano del funcionamiento cerebral,
a fin de identificar posibles anormalidades [19], principalmente cuando concurren factores nocivos de
comorbilidad en los casos graves [21], lo que favorecería la prevención e intervención oportunas en
caso de retraso cognitivo [2]. Aunque la incidencia
de gastrosquisis va en aumento en todo el mundo
[19,22,23], son escasos los trabajos que la relacionan con el neurodesarrollo [19,24], posiblemente
porque se ha dado mayor importancia al tratamiento quirúrgico y posquirúrgico, soslayando los posibles efectos sobre el desarrollo cerebral y la adecuada adaptación del niño al medio ambiente. En
México, la prevalencia es de 17,6 por cada 10.000
nacimientos [25]. En los dos hospitales civiles de
Guadalajara, durante el período enero-abril de 2013
se atendieron 6.439 embarazos; en 17 de éstos, los
bebés fueron diagnosticados con gastrosquisis, dos
murieron y otros presentaron distintas comorbilidades, lo cual limitó la disponibilidad de casos para
incluirse en esta muestra.
El objetivo del presente trabajo consistió en identificar si existe una relación entre la gastrosquisis y
el desarrollo neuropsicológico de niños con edades
entre 1-42 meses, nacidos en los hospitales civiles
de Guadalajara, Jalisco, México, en comparación con
niños sanos.
Sujetos y métodos
En este estudio observacional transversal de casos
y controles [26], la población estudiada en los hospitales civiles Fray Antonio Alcalde y Dr. Juan I.
Menchaca en Guadalajara, Jalisco, México, fue de
6.439 nacidos, y se identificó gastrosquisis en 17 de
ellos [25], por lo que la muestra analizada era redu-
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cida, aparte de las dificultades para el seguimiento
extra­hospitalario, sumado a los criterios de inclusión y exclusión, para conformar un grupo razonablemente homogéneo. El protocolo fue aprobado
por los comités de ética respectivos, y se cumplimentó el requisito del consentimiento informado a
los padres.
Se incluyeron los niños detectados en la consulta
externa pediátrica en los hospitales referidos durante los meses de enero-abril de 2013. La variación
de edades fue de 1-42 meses. El grupo control provino de un centro de desarrollo infantil público, de
los conocidos en nuestro medio como ‘guarderías’,
concebidos para permitir la actividad laboral de
ambos padres. De esta forma se integró una muestra total de 14 individuos agrupados como siete casos y siete controles, todos ellos residentes del área
metropolitana de Guadalajara, libres de otras patologías en el momento de incluirse en el estudio, y
con corrección quirúrgica exitosa en el período
posnatal inmediato. Los integrantes del grupo de
casos y sus controles fueron pareados principalmente por edad y talla.
Los criterios de inclusión fueron: corrección exitosa de la malformación abdominal en el nacimiento,
no encontrarse hospitalizados en el momento de la
valoración, tener de 1 a 42 meses de edad, desarrollo
aparentemente normal y consentimiento firmado
por los padres o tutores del niño para la evaluación.
Los criterios de exclusión fueron: presencia evidente de comorbilidad por afectación de otros órganos, de daño cerebral o condición neurológica que
incidiera en el neurodesarrollo normal; niños que
recibieron intervención o estimulación temprana; y
vivir fuera de la zona metropolitana de Guadalajara.
Para la caracterización de los sujetos en estudio,
se registraron las variables demográficas a través de
entrevista con los padres, que fueron: peso y talla al
nacimiento, sexo, edad, semanas de gestación y antecedentes de cuidados prenatales. Referente a las
madres de controles y experimentales se consideraron la edad y la escolaridad.
Se analizaron los expedientes clínicos elaborados de acuerdo con la norma oficial mexicana para
extraer los siguientes datos: perímetros torácico y
abdominal, longitud del pie, procedimiento quirúrgico utilizado para corregir la gastrosquisis, órganos expuestos (estómago, intestino delgado o grueso, hígado, genitales, etc.), consumo de fármacos,
requerimientos de paquete globular, enema evacuante, tipo de alimentación parenteral y días de
estancia hospitalaria.
Se realizó una valoración neuropsicológica a todos los individuos mediante la prueba de Bayley III
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Evaluación cognitiva en niños que presentaron gastrosquisis
[27], diseñada para evaluar niños desde 16 días hasta 42 meses de edad, considerada como la prueba
de referencia en la evaluación del desarrollo infantil tanto en el contexto clínico como de investigación [27,28], por ser suficientemente precisa y discriminante (niveles de fiabilidad y validez entre
0,86 y 0,91) [27]. Esta prueba incluye información
relativa a la observación por el clínico de conductas y habilidades correspondientes a la edad del
niño y su respuesta ante las tareas, para obtener información en las capacidades cognitiva, de lenguaje y motora. La evaluación de las escalas socioemocional y conducta adaptativa provienen de información aportada por el cuidador (generalmente la
madre).
De esta forma se obtienen dos índices, con puntuaciones escalares y compuestas, de cuya integración resulta un valor de desarrollo global. Para las
puntuaciones escalares, la media equivale a 10 puntos, que significa rendimiento normal, con una desviación estándar de 3, en tanto que las puntuaciones compuestas requieren una media de 100 para
considerarlas normales, con una desviación estándar de 15 [27].
La escala de Bayley muestra valores altos en su
validez y fiabilidad [27], tal como puede observarse
en los siguientes índices en las diferentes subescalas: 0,91 para el área cognitiva; en el subtest de lenguaje, el índice de comunicación receptiva es de
0,87 y 0,91 en comunicación expresiva; en tanto que
para motricidad fina corresponde a 0,86 y 0,91 para
motricidad gruesa; en lenguaje compuesto, 0,93; y
en motor compuesto, 0,92.
Los cocientes de consistencia interna para la escala social y emocional varían entre 0,83 y 0,94 para
los elementos socioemocionales y entre 0,76 y 0,91
para el procesamiento sensorial; índices que aseguran la utilización de una herramienta adecuada pa­
ra la medición de constructos conductuales.
Si bien la prueba de Bayley III se considera el criterio de referencia en la evaluación del neurodesarrollo, a fin de poderla utilizar en población mexicana se procedió a realizar una fase de pilotaje en
niños provenientes de un contexto socioeconómico
medio-bajo. Inicialmente se realizó la traducción
de la prueba del inglés al español por un grupo de
expertos; posteriormente, un segundo grupo de traductores la llevó al idioma original, para determinar
la equivalencia de los ítems y asegurarse de que tuvieran el mismo significado (retrotraducción). A
partir de lo anterior se efectúo el pilotaje en 10 niños, de acuerdo con las edades consignadas en la
escala, por lo que se validó su contenido para estudios con población de habla hispana [29,30].
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Proceso de evaluación en la primera infancia
Una vez que los niños fueron dados de alta, se citaron para evaluar su neurodesarrollo en brazos de la
madre en la mesa de exploración, según su edad.
Los ítems de la subescala cognitiva contenidos en la
prueba de Bayley III incluyeron la evaluación del
desarrollo sensoriomotor, la exploración y manipulación de objetos, la formación de conceptos y memoria, entre las principales tareas.
Para evaluar la subescala de lenguaje se incluyeron tanto ítems relacionados con comunicación,
como recepción del lenguaje del niño a partir de
precursores de conducta verbal (balbuceo, gesticulaciones), vocabulario, identificación de objetos y
figuras, comprensión de pronombres, preposiciones, plurales y posesivos en sí, y morfología y sintaxis del desarrollo del lenguaje.
En la última edición de la prueba de Bayley se
ponderó la calidad del movimiento del niño mediante la subescala motora evaluando principalmente la prensión, la integración motora-perceptual, la
planificación motora, el seguimiento visual, la manipulación de objetos, la información táctil, la coordinación y la deambulación [27].
Además, se aplicó el cuestionario al cuidador pa­
ra obtener información sobre las pautas del desarrollo del comportamiento socioemocional acorde
con la edad del niño. Se evaluaron el interés en el
entorno, la comunicación de sus necesidades, la relación e interacción con la madre o cuidadora principal, y el desarrollo de las destrezas cotidianas fundamentales en su interacción socioemocional.
La subescala de conducta adaptativa facilita la
medición de las competencias actuales del niño,
como comunicación, interacción con la comunidad,
autocuidado y conducta en el hogar. Otra de las
ventajas de la prueba de Bayley es que permite realizar un ajuste de edades cuando los niños no completan su desarrollo prenatal (42 semanas) [27,31].
Análisis de la información
Las variables correspondientes a la información demográfica se describen a través de medidas de tendencia central y dispersión (media y desviación estándar), con apoyo del programa estadístico SPSS
v. 20, en tanto que las variables clínicas asociadas a
la gastrosquisis se presentan en análisis de frecuencias absolutas y en porcentajes. Para los índices generados por la prueba de Bayley III se determinaron
la media y la desviación estándar para cada grupo.
La comparación de casos y controles se llevó a cabo
con muestras pareadas por medio de tablas de con-
339
T. Villaseñor-Cabrera, et al
Tabla I. Características sociodemográficas de la muestra.
Casos (n = 7)
Tabla II. Características de la enfermedad y tratamiento.
Controles (n = 7)
%
Intestino grueso
7
100
Estómago
1
14,3
Intestino delgado
4
57,1
n
%
n
%
Sexo (masculino)
6
85,7
4
57,1
Cuidados prenatales
6
85,7
7
100
Media
DE
Media
DE
Testículos
1
14,3
Edad (meses)
29,4
12,3
29,4
12
Útero
1
14,3
Edad gestacional (semanas)
36,2
2,1
39
0
Silo
2
28,6
Peso en el nacimiento (kg)
2,46
0,38
2,96
0,26
Cierre primario
5
71,4
Talla de nacimiento (cm)
47,1
2,9
49,2
1,7
Antibióticos
7
100
Edad del padre (años)
21,2
3,4
29,5
3,9
Fentanilo
5
71,4
Edad de la madre (años)
17,0
2,9
28,2
3,8
Paracetamol
6
85,7
Omeprazol
3
42,9
Ropivacaína
2
28,6
Metoclopramida
3
42,9
Vitamina K
1
14,3
Paquete globular
1
14,3
Enema evacuante
2
28,6
Alimentación parenteral
7
100
Hiperbilirrubinemia multifactorial
2
28,6
Malformación del tubo digestivo
3
42,9
Anemia
3
42,9
Colesistiasis
4
57,1
Sepsis
1
14,3
Órganos
expuestos a
Tipo de
corrección
quirúrgica
DE: desviación estándar.
Procedimiento
médico
tingencia (×2) y la prueba U de Mann-Whitney según las características de cada índice. El nivel de
significación para ambas pruebas se determinó co­
mo α = 0,05.
Resultados
La edad de los sujetos incluidos en el estudio (n = 14)
osciló entre 1 y 42 meses. Las características sociodemográficas de cada grupo se presentan en la tabla I. La conformación de los pares para contrastar
los grupos de casos y controles se estableció según
su edad y talla, independientemente del género. La
edad media de las madres del grupo de casos fue de
17 años y su escolaridad media de 9 años (correspondiente a estudios de secundaria). Esta edad fue
significativamente menor a la de las madres del
grupo control (media: 28,29), que además mostraron una mayor escolaridad de 12 años correspondiente a bachillerato. Estos datos concuerdan con
lo comunicado por diversos autores [4,9,10,13]. Al
parecer, la edad temprana de las madres parece ser
uno de los principales factores predisponentes para
la ocurrencia de gastrosquisis [14,25]. En los países
en vías de desarrollo (con bajo nivel de escolaridad)
es cada vez más frecuente observar una relación directa entre el inicio temprano de la vida sexual y el
incremento en el número de niñas-madres, con una
340
n
Comorbilidad
a Algunos
de los recién nacidos presentaron evisceración de otros órganos,
tal como se presenta en el cuadro.
mayor probabilidad de gestar un feto con malforma­
ción [6,7,10,12,22,25].
En el grupo de casos, cinco neonatos fueron sometidos a cierre primario, en tanto que dos fueron
manejados con silo, lo que implicó una mayor estancia hospitalaria. El tiempo medio de hospitalización fue de 30 días (rango: 20-48 días) [9-12]. Respecto a la edad gestacional, fue significativamente
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Evaluación cognitiva en niños que presentaron gastrosquisis
menor en el grupo de casos respecto al grupo control. Una vez diagnosticada la patología, se practicó
cesárea a las madres [32]. Para las variables edad en
meses, peso y talla en el nacimiento no hubo diferencias debido a que se buscaron pares con valores
cercanos.
En la tabla II se presenta el tipo de la malformación relacionada con la exposición de órganos y su
posterior intervención quirúrgica, así como su tratamiento farmacológico y las comorbilidades presentes en el nacimiento. Por tanto, parece que,
cuando la gastrosquisis no está asociada con otras
anormalidades del desarrollo, el proceso de maduración cerebral de los neonatos afectados sigue un
curso normal, sin que sea posible predecir los efectos a largo plazo, debido a que el proceso de mielinización y reorganización sináptica es muy intenso
hasta los 2 años y posteriormente continúa hasta la
adolescencia [32,33]. Mediante la evaluación indirecta de los diferentes sistemas, visual, motor y auditivo, correlacionados con las manifestaciones conductuales correspondientes a la edad es posible afirmar que en esta población la gastrosquisis no influyó negativamente en la maduración cerebral [32].
La tabla III muestra las comparaciones de los índices obtenidos mediante la prueba de Bayley III.
Para las escalas cognitivas de lenguaje y motora no
se detectaron diferencias significativas; sin embargo, para las escalas de conducta adaptativa y social
emocional sí hubo diferencias. Las mayores puntuaciones fueron para el grupo control. La escala de
conducta adaptativa registró un promedio de 107,14
contra 94,29 del grupo de casos. Esto puede explicarse debido a la mayor capacidad y desarrollo de
estrategias de adaptación del grupo control, en
comparación con un recién nacido que debe permanecer inmovilizado tras el proceso quirúrgico y
separado de la madre, con alimentación parenteral
y malestar [12], además de los factores de riesgo
asociados a la propia malformación, como bajo pe­
so y menor edad gestacional [19].
El promedio de la escala social emocional del
grupo control fue de 114,29 contra 95 del grupo de
casos. Esta diferencia resultó significativa y, aunque
ambos promedios se agrupan dentro de la normalidad, es importante considerar que cuanto más lejos
se encuentre un niño del promedio, se incrementan
las posibilidades de anomalías o retrasos en el desarrollo, en especial durante la primera infancia [1,2].
Los aspectos socioemocionales se asocian con utilización de estrategias emocionales a través de la interacción con la madre, funcionalidad y comunicación, en este caso con el cuidador principal, que
generalmente es la madre [25,27].
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Tabla III. Comparación de los resultados de la prueba de desarrollo de Bayley III.
Casos (n = 7)
Controles (n = 7)
p
Cognitiva
102,86 ± 9,51
107,86 ± 9,94
0,399
Lenguaje
96,00 ± 19,74
99,57 ± 15,30
0,482
Motora
105,71 ± 13,54
100,00 ± 10,55
0,518
Conducta adaptativa
94,29 ± 10,98
107,14 ± 11,12
0,048
Escala social emocional
95,00 ± 24,49
114,29 ± 16,18
0,047
Conceptual (puntuaciones compuestas)
95,29 ± 16,17
100,71 ± 8,63
0,336
Social (puntuaciones compuestas)
96,86 ± 15,04
101,57 ± 11,90
0,332
Práctico (puntuaciones compuestas)
95,00 ± 11,28
95,57 ± 6,63
0,647
Discusión
Aunque la evaluación del neurodesarrollo en la primera infancia no es predictiva ni tiene una correlación fiable con lo que en edades posteriores se conoce como cociente intelectual [1], es importante
detectar si existe retraso en la fase de desarrollo en
la que se encuentra el niño, dado que debe consolidarse tal etapa para alcanzar satisfactoriamente la
siguiente, de tal forma que poder relacionar los defectos congénitos con retrasos madurativos favorece
el conocimiento del comportamiento o de­sempeño
a largo plazo [19,21,27,28,33,34]. En re­lación con
los aspectos conceptual, social y práctico de la misma prueba de Bayley III, los resultados no revelaron
diferencias significativas entre los dos grupos.
La principal aportación del presente estudio es
que los niños con gastrosquisis sólo revelaron déficits en lo correspondiente a conducta adaptativa y
social emocional, entre todas las variables de desarrollo evaluadas mediante la escala de Bayley III.
La ocurrencia de gastrosquisis puede ser mayor
cuando las madres son muy jóvenes, de baja escolaridad o con conductas adictivas durante la gestación
–entre los principales factores de riesgo–. Sin embargo, esta malformación se ha visto incrementada
tanto en los países desarrollados como en los países
en vías de desarrollo. La detección temprana durante la vida intrauterina del feto, el procedimiento quirúrgico adecuado, los cuidados pre y posnatales, así
como el seguimiento cercano de los neonatos atenúan la morbimortalidad del padecimiento. Lo anterior, sumado a un programa de estimulación temprana, reduce considerablemente la posibilidad de
afectación del proceso madurativo cerebral.
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Limitaciones
Debido a que no existían antecedentes en los hospitales públicos acerca de este tipo de estudios en niños, encontramos restricciones para acceder a los
afectados por gastrosquisis, dada la vulnerabilidad
y los cuidados rigurosos que se requieren en el tratamiento posnatal inmediato de esta patología, lo
que impidió conformar una muestra homogénea y
de mayor tamaño (n > 30). La población global registrada con gastrosquisis que se comunicó correspondió al occidente de México, dado que los hospitales son de concentración por su alta especialidad,
por lo que muchos de los pacientes regresaron a su
lugar de origen y sólo fue posible el seguimiento de
residentes en la zona metropolitana de Guadalajara.
A pesar de lo anterior, la principal aportación de
este trabajo consistió en establecer si existe una asociación entre la gastrosquisis y el desarrollo cognitivo de los recién nacidos, con el propósito de disponer de argumentos para emitir un pronóstico.
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Evaluación cognitiva en niños que presentaron gastrosquisis
Cognitive assessment in children who presented gastroschisis: a case-control study
Introduction. Gastroschisis is a malformation of the abdominal wall that is corrected by surgery and requires special
hospital care, such as immobilisation, dietary restriction and separation from the mother for a variable period of time,
among others. To analyse the possible cognitive repercussions, the Bayley III test was administered to 14 children.
Subjects and methods. The study was conducted with seven cases (born with gastroschisis) and seven controls, in civil
hospitals in Guadalajara, over the period January-April 2013.
Results. No evidence of retardation was found in the cases in the cognition, language and motor conduct assessments,
whereas in those associated with socio-emotional and adaptive behaviour the scores favoured the control group. This
shows that the latter have better adaptation and interaction strategies with respect to the cases group.
Conclusions. Gastroschisis will not affect later neurodevelopment, at least in this group which presented only this
abnormality and deficits that can be explained by their perinatal circumstances. Nevertheless, this prognosis cannot be
generalised to other cases with a more severe clinical picture, a longer stay in hospital and associated comorbidity. In any
case, it is important to inform the parents as of the prenatal stage about the expected consequences of this pathology.
Key words. Cognition. Gastroschisis. Neurodevelopment.
www.neurologia.com Rev Neurol 2016; 62 (8): 337-343
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