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que no hayan sido presentados personalmente por el interesado, pero que reúnan
todos los requisitos puntualizados por el primer inciso del art. 54 de la Ley de
Notariado, deben ser admitidos por los tribunales.- Pero en sentido contrario, si les
falta alguno de ellos no deben ser admitidos tales escritos y el efecto que causaría
sería la no de presentación de los mismos, con las consecuencias que ello traería,
como son la falta de petición por parte de los apoderados que no sean notarios o
la falta de presentación de un mandato judicial para intervenir en el proceso específico de que se trate.
Si el apoderado de la parte apelante se encuentra en cualquiera de los casos
anteriores (escrito de apelación con la firma del mandatario mal legalizada o con
poder deficiente en cuanto a la legalización de la firma del mandante), el escrito de
interposición del recurso de apelación o de otorgamiento de poder para intervenir
en un proceso específico, decíamos que NO DEBE SER ADMITIDO, lo cual significa que no debe recibirse materialmente en la Secretaría del Juzgado de Familia;
pero si fue recibido y se consignó la razón de su recepción, la respectiva Cámara
de Familia tendría que declararlo inadmisible mediante una resolución y su efecto
sería: [a] que el recurso de apelación se tendría por no interpuesto en el caso del
escrito de planteamiento del recurso con firma del mandatario mal legalizada; y
[b] que éste no sería sujeto de la apelación en el caso de poder deficiente en lo que
respecta a la legalización de la firma del mandante que consta en el escrito de otorgamiento de poder para intervenir en un proceso específico.
C. LA LEGITIMACIÓN DE LA PERSONERÍA.- El inciso primero del art.
35 de la Ley de Notariado establece que “Cuando algún otorgante comparezca en
representación de otra persona, el notario dará fe de ser legítima la personería con vista
del documento en que conste, el que citará con expresión de su FECHA y del FUNCIONARIO o persona que lo autorice.” (mayúsculas fuera del texto legal).- Al respecto
plantearemos y analizaremos algunos de los casos en que no se considera legitimada
la personería de quien(es) manifiesta(n) actuar en nombre de otro(s), ya sea como
representante(s) legal(es) o como apoderado(s) judicial(es).
PRIMER CASO.- En la práctica, por ejemplo en procesos de declaración
judicial de paternidad o de alimentos, en la mayoría de casos en los que la parte
demandante es menor de edad, el mandato judicial para intervenir en el proceso es
otorgado por uno de los padres EN SU CARÁCTER PERSONAL y no como representante legal de su hijo, mediante escritura ante notario o por medio de escrito
firmado por la parte, dirigido al Juez o Tribunal, para intervenir en un proceso
específico y así se plantea la demanda.- En consecuencia la personería del (de la)
representante legal del menor hijo demandante no se encuentra legitimada y, por
lo tanto, tampoco la de su apoderado judicial.
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