QUE REFORMA EL ARTÍCULO 8 DE LA LEY FEDERAL DEL

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QUE REFORMA EL ARTÍCULO 8 DE LA LEY FEDERAL DEL IMPUESTO SOBRE
AUTOMÓVILES NUEVOS, A CARGO DE LA DIPUTADA MARÍA DE JESÚS
AGUIRRE MALDONADO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI
La suscrita, María de Jesús Aguirre Maldonado, integrante del Grupo Parlamentario del
Partido Revolucionario Institucional en la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión, con fundamento en lo establecido en los artículos 71, fracción II, de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 55, fracción II, del
Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos
Mexicanos somete a consideración de la honorable asamblea el presente proyecto de
decreto por el que se reforma y adiciona el artículo 8 de la Ley Federal del Impuesto sobre
Automóviles Nuevos (ISAN), al tenor de la siguiente
Exposición de Motivos
El calentamiento global es el incremento de la temperatura media de la superficie terrestre,
el cual se produce por el proceso de industrialización que se ha llevado a cabo desde hace
siglo y medio.
Esta industrialización se ha caracterizado por la utilización de combustibles fósiles, como el
petróleo y sus derivados, el crecimiento de las zonas urbanas, la demanda exponencial de
insumos naturales y la tala inmoderada de bosques y selvas. Tales actividades han
aumentado la emisión de gases efecto invernadero.
Los gases efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el óxido nitroso y el metano, se
encuentran naturalmente en la atmósfera y desempeñan un papel fundamental en la
estabilidad climática de la Tierra, pues si no existiesen, las temperaturas serían bastante
bajas, en perjuicio del desarrollo de la vida en el planeta.
Sin embargo, cuando estos gases tienen un incremento constante, se eleva la temperatura
media de la Tierra y hay modificaciones alarmantes del clima. De hecho, investigaciones
científicas patrocinadas por la Organización de las Naciones Unidas demuestran que el
decenio de 1990 fue el más caluroso del último milenio; y 1998, el año más cálido.
Para ejemplificar, la temperatura ha aumentado en 0.6o Celsius desde los últimos años del
siglo XIX y se prevé que crecerá entre 1.4o y 5.8o C para 2100, lo que significa que las
temperaturas del planeta están teniendo un incremento preocupante, pues aunque la
percepción es que la acentuación del calor es limitada, se estima que será mayor que en
cualquier siglo de los últimos 10 mil años.
El sistema climático ha tenido fluctuaciones abruptas a lo largo de la historia del planeta,
pero las modificaciones del clima global por las actividades industriales desmedidas pueden
ser de consecuencias irreversibles para la sociedad en un futuro no muy lejano.
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Las actuales tendencias del calentamiento global nos dicen que numerosas especies
vegetales y animales no sobrevivirán en los años venideros, ya que sufrirán los efectos de la
contaminación y las modificaciones de sus hábitat naturales.
Por otro lado, por el calentamiento global se intensificarán los fenómenos meteorológicos
como huracanes, tormentas, inundaciones o sequías, además de incendios, erosión del suelo
y el derretimiento de los polos.
Por el calentamiento global también hay un proceso de expansión del volumen de los
océanos, que para 2100 se espera que se incremente de 9 a 88 centímetros adicionales a los
20 que se elevaron durante el siglo XX, por lo que el mar podría invadir los litorales
fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas
naciones (como el Estado insular de las Maldivas), contaminar las reservas de agua dulce
de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa.
También hay la posibilidad de que se produzcan descensos en los rendimientos agrícolas de
zonas templadas o de que crezca el número de suelos erosionados. En casos extremos, se
prevé un proceso de desertificación de zonas continentales interiores; por ejemplo: Asia
Central, el Sahel africano y las grandes llanuras de Estados Unidos.
Esas modificaciones pueden generar desabasto alimenticio, devastación de las zonas
limítrofes y expansión de numerosas enfermedades, lo cual sin duda coloca esta temática
como un problema de seguridad internacional.
México no escapa de esta problemática, pues se espera que el calentamiento global nos
afecte de tal forma que la temperatura del mar en el Caribe, el Golfo de México y el
Pacífico mexicano aumente entre 1° y 2° C, el ciclo hidrológico se vuelva más intenso y de
esta forma se incremente el número de tormentas severas, y se produzcan periodos de
sequía más extremos y prolongados.
Además, resultarán afectados en su distribución los pastizales, los matorrales xerófilos y los
bosques de encino, y crecerán los incendios forestales en el territorio nacional.
Estas previsiones son alarmantes para la seguridad de México y el mundo, por lo que se han
realizado avances: por un lado, en el campo de la ciencia, en la búsqueda de fuentes
energéticas menos contaminantes; y, por otro, acciones que tienen como objetivo generar
un proceso de institucionalización de políticas para mejorar el ambiente, además de formar
una legislación pertinente.
Entre las acciones de institucionalización de medidas para mejorar el ambiente a escala
internacional destacan las múltiples conferencias sobre cambio climático que van desde la
celebrada en Berlín en 1995, pasando por el Protocolo de Kioto, hasta la Cumbre de
Copenhague, del año pasado.
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Las cumbres han servido para diseñar objetivos en aras de desarrollar una legislación
internacional que sirva como base para que los países instauren acciones que mitiguen la
emisión de gases efecto invernadero y conservar el ambiente.
A la fecha, el instrumento internacional más importante en la materia es el Protocolo de
Kioto, pues establece compromisos y metas de mediano plazo que deben cumplir los países
que lo ratificaron. Sin embargo, los logros, tanto globales como en México no han sido
suficientes.
Los compromisos adquiridos responden a la necesidad de producir nuevas tecnologías que
permitan el desarrollo económico de forma sustentable y sin alterar de forma nociva el
ambiente, y se elaboren políticas que promuevan acciones para mitigar la emisión de gases
efecto invernadero y una legislación pertinente que proteja nuestros ecosistemas.
Por tal motivo es necesario que en México se establezcan vínculos entre las políticas
públicas y la legislación nacional para favorecer la producción y el consumo de artículos
con gran valor agregado y fomento de la mejora del ambiente.
Afortunadamente, en México y el mundo se están produciendo avances en materia
tecnológica, que deben ser promovidos, pues tienen como característica la utilización de
fuentes distintas de energía que reducen las emisiones de gases efecto invernadero.
Uno de estos adelantos los encontramos en la industria automotriz, la cual es una de las más
importantes para la economía internacional y desempeña en el país un papel preponderante
para las exportaciones.
El sector automotriz ha incorporado al mercado automóviles con motores híbridos y
eléctricos, que permiten, en el caso de los primeros, reducir en más de 50 por ciento la
emisión de dióxido de carbono y el consumo de gasolina, mientras que en el caso de los
segundos se eliminan las emisiones contaminantes y el uso de combustibles fósiles.
La utilización de automóviles con motores híbridos o eléctricos permitirá mitigar la emisión
de gases efecto invernadero, sobre todo en las zonas urbanas del país, pues los autos forman
parte de los principales renglones de contaminantes ambientales en las zonas más
densamente pobladas.
Reducir la contaminación de las zonas urbanas a través de la utilización de automóviles con
motores híbridos o eléctricos permite dar un paso inicial orientado a disminuir la
contaminación del planeta, reducir la cantidad de gases de efecto invernadero y mejorar la
calidad de vida de sus habitantes, pues también decrecen las patologías inherentes al
incremento de sustancias contaminantes.
El uso de motores híbridos y eléctricos también es una solución al uso cada vez mayor y
exponencial de los combustibles como la gasolina, que en últimas fechas ha tenido un alza
alarmante y así amortiguar su constante importación, ya que permite un rendimiento, en el
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caso de los automóviles que poseen motores de combustión interna y eléctrica, de 17
kilómetros por litro de combustible, contra los 7 de un motor convencional.
Los rendimientos de estos motores son plausibles. Sin embargo, las acciones fiscales no son
las correctas para promover el consumo de este tipo de vehículos, pues tienen una carga
impositiva, a través del ISAN, bastante alta. Eso, aunado a los precios inherentes de una
tecnología que no ha logrado socializarse, produce que la venta de este sector no tenga un
crecimiento a la par de otras naciones.
Estas unidades, en países europeos o en Japón, alcanzan 1 millón de ventas en un año; sin
embargo, en el país no llegan a mil siquiera, pues la estructura de los impuestos en la
compra de automóviles nuevos las limita.
En otras naciones, el tema de la incorporación al mercado de más modelos con motores
híbridos y eléctricos ha cobrado mayor relevancia en sus políticas de protección del
ambiente. Por ejemplo, en Estados Unidos recientemente fue presentada una nueva ley
ambiental, que exige la producción de automóviles híbridos; y en Alemania se han
realizado incentivos fiscales a través de bonos al consumo de automóviles ecológicos. En
ambos ejemplos resulta obvio que no hay una pretensión de mayor cobro de impuestos.
México tiene que incorporarse a la dinámica de promoción de automóviles ecológicos, pero
en la práctica lo que se ha promovido es el ingreso en el país de automóviles contaminantes
de Estados Unidos, mejor conocidos como "autos chatarra", de los cuales un número
importante son siniestrados, en detrimento del apoyo del mercado nacional y del impulso de
motores híbridos y eléctricos.
Una política fiscal que promueva este tipo de vehículos puede atraer mayores inversiones al
país, pues hay condiciones de capital humano y materiales a fin de desarrollar automóviles
ecológicos para exportación, pero sobre todo para consumo interno.
Esta situación ha sido analizada por diversas armadoras, pero han considerado que es
necesario que el mercado nacional de autos híbridos y eléctricos crezca en México, lo cual
es sumamente complicado con la carga impositiva actual.
Por tal motivo es necesario eliminar la carga impositiva que representa el ISAN en los
autos ecológicos, pues el objetivo principal es reducir la emisión de gases efecto
invernadero producidos por el parque vehicular, además de ayudar al desarrollo del sector
automotriz en México.
Las políticas fiscales son primordiales para fomentar el desarrollo de industrias limpias, que
contrarresten el crecimiento de la degradación del ambiente y así se puedan cumplir los
compromisos adquiridos a mediano plazo a escala internacional.
Finalmente, este tipo de medidas son sólo algunas de las requeridas para establecer un
sistema de políticas transversales en la materia y una legislación pertinente que permita un
ambiente sano para las generaciones futuras.
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Decreto por el que se reforma y adiciona el artículo 8 de la Ley Federal del Impuesto
sobre Automóviles Nuevos
Artículo Primero. Se adiciona el numeral IV al artículo 8 de la Ley Federal del Impuesto
sobre Automóviles Nuevos, para quedar como sigue:
Artículo 8. No se pagará el impuesto establecido en esta ley en los siguientes casos:
I. a III. …
IV. En la enajenación al consumidor por el fabricante, ensamblador,
distribuidor autorizado o comerciante en el ramo de vehículos de automóviles
que funcionen con motores híbridos o eléctricos.
Transitorio
Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario
Oficial de la Federación.
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 2 de febrero de 2010.
Diputada María de Jesús Aguirre Maldonado (rúbrica)
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