Gestión Urbana

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Guadalajara Jal. a.,
28 ENERO 2002.
“LA GESTIÓN DE LA CIUDAD”.
Mtra. IRMA BEATRIZ GARCÍA ROJAS..
PRESENTA: GABRIEL PÉREZ PÉREZ.
Periódo: Sept. 2001 – Feb. 2002.
“LA VERDAD RESIDE EN UNA VISIÓN
CONJUNTA DE LOS ACONTECIMIENTOS,
MAS QUE EN UNA VISIÓN PARCIAL”
POLIBIO.
“GESTIÓN URBANA EN EL CORREDOR INDUSTRIAL DE JALISCO”.
Las nuevas tecnologías y el avance de la nueva mercadotecnia a nivel
internacional, resultado del gran crecimiento de población global, exige nuevas
dinámicas de movilización de capital, de los hombres y de la tecnología.
Inicio este ensayo con la reflexión de Dominique Lorrain (1990), en que se
plantea los cuestionamientos sobre cuáles serian los mejores términos para atraer
capital y tecnología, pero a la vez construir y gestionar un espacio público que
garantice la satisfacción de las necesidades de todos los sectores, tratando la gestión
de ‘equipamientos urbanos’ como un asunto técnico y de profesionales que engloba
el mundo de autoridades y ciudadanos.
Cada sector de la sociedad tendrá o tiene una concepción diferente de lo que
es el desarrollo, idea íntimamente ligada con sus intereses; por lo cual al momento de
gestionarse la ciudad podemos decir que llegamos a un ‘conflicto de partes’ (Taylor
P. 1994).
Para la ‘gestión urbana’ se identifican tres grupos bien definidos; Las
autoridades o sector público, el capital o sector privado, y el sector social. Cuál de
estas partes tiene mas poder y determinación para promover sus políticas? ¿Qué
función deben de desempeñar?.
El porque de este tema:
En mi trabajo de tesis ‘La transformación del
Territorio Regional y del espacio Local’
(Globalización, vía maquiladoras. -
Corredor Industrial El Salto / Ocotlán-), es parte de mis objetivos establecer cómo
se ha generado la gestión urbana. Si bien en las dos últimas décadas se ha venido
dando una dinámica de
industrialización a través de la apertura
a empresas
transnacionales, aparecen cuestionamientos tales como ¿Cuál ha sido el papel del
Estado?, ¿Hasta dónde se ha favorecido al capital, en detrimento de los intereses
sociales?, la sociedad ¿se ha manifestado?. Ha jugado un rol importante? Se ha visto
beneficiada en este proceso?.
En cuanto a el rol desempeñado por el Estado o gobiernos municipales
sabemos de la nueva tendencia ha ser promotores de la economía, pero
desconocemos hasta el momento un programa preestablecido y bien definido en esta
región de la ruta a seguir. Lo que no ha faltado es el uso de los medios de
comunicación en que se promueven la creación de empleos et infraestructura para
el desarrollo local, inserto en la economía global.
La tecnología le ha permitido a los capitales tener una mayor movilidad para
desplazarse en diferentes territorios, flexibilidad que no necesita incorporar
trabajadores y proveedores, sino tener capacidad de acceso a ellos cuando convenga
y en el momento y cantidades requeridas en cada caso particular (Castells 1991).
Pero también exige (el capital)
condiciones optimas para la producción y
desplazamiento de sus bienes, sean productos o insumos, por lo cual el Estado en su
papel de promotor
se ha dedicado
ha crear esta infraestructura (condiciones
materiales para la producción), con nuevas carreteras y redes de telecomunicaciones
que transforman el paisaje y sociedad de lo rural a lo urbano.
En estas nuevas formas de actuar tanto del Estado como del ‘Capital’, se ha
conocido un gran costo social; por una parte las inversiones del gasto público se
dedican a crear las condiciones generales para la producción, dejando un poco de
lado la obra publica tendiente a satisfacer las necesidades de la población, en tanto
que la flexibilidad adquirida y permitida al capital, deja en evidente desventaja y
desprotegidos a los trabajadores al no ofrecerles un empleo fijo, ni prestaciones, etc.
Hasta el momento no se conocen en la región movilizaciones sociales
(excepción caso Euskadi) sectoriales y menos aun colectivas.
Si los resultados no
son los promovidos por el Estado a través de los medios de comunicación, en que se
habla de una multiplicación o mejoramiento de la economía, ¿será posible conocer
en esta zona movimientos que luchen contra la pobreza, la exclusión y la injusticia
social? (Melucci, 1997). Delimitar las mejoras en el Nivel de Vida de la población,
forma parte de mi objetivo de investigación. ¿Qué papel esta jugando la sociedad,
sino esta exigiendo la satisfacción de sus necesidades? Se puede hablar de una
‘Gestión y planeación urbana del territorio’ si no se toma en consideración los
intereses de los grupos sociales?. Tomando como referencia la tesis Emilio Duhau
‘Gestionar lo Urbano es Gestionar la dimensión publica’, donde se definen y
canalizan las demandas sociales de los bienes públicos que constituyen la ciudad (ó
el territorio).
En este punto coincido con Rene Coulomb (), en que no se hace una
diferenciación exacta entre política publica y gestión urbana, entendida esta última
por parte de la población como solicitar la satisfacción de sus necesidades a corto
plazo, lo que comúnmente llamamos servicios públicos, infraestructura urbana o
equipamiento urbano. Olvidando que estos, los servicios públicos son un conjunto de
situaciones y practicas políticas y sociales que va mas allá de la sola infraestructura,
lo que nos lleva a ámbitos más globales de la gestión urbana, exigiendo una
participación más por parte de los ciudadanos.
En mi área de estudio, 4 de los 7 municipios seleccionados
-El Salto,
Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos, Chapala, Poncitlán, Zapotlán del Rey,
Ocotlán- como casos a analizar presentan un acelerado crecimiento de población y
urbanización (considerados como urbanos por el Instituto Nacional de Estadísticas,
Geografía e Informática. INEGI), y presentan en su totalidad rezagos en la cobertura
de servicios públicos,
infraestructura básica y equipamiento que satisfaga sus
requerimientos sociales y económicos.
Por otro lado y como menciona Melucci en sus estudios sobre la ciudad de
México, la implantación del modelo neoliberal produce el auge de grandes proyectos
inmobiliarios, a los cuáles no tiene acceso toda la población y no se consideran los
efectos socio espáciales que se pueden generar en un futuro. Parte de ello es la
perdida de una identidad cultural, manifiesta en las nuevas formas de construcción
‘internacional’ que se encuentra completamente desligada del territorio local.
Hay una clara tendencia de instalación de empresas maquiladoras en la región
(Wario, 1998). Pero no existe un control, un plan de ordenamiento regional que
establezca áreas de reserva para la producción agrícola, para asentamientos humanos,
reservas ecológicas, en si un plan normativo que precise y regule los usos del suelo.
Para Soberanes (1993), uno de los objetivos principales de la ‘planificación’
y gestión del desarrollo urbano es alcanzar un mejor ordenamiento territorial, que
debe responder a una multiplicidad de factores demográficos, económicos, sociales,
culturales y políticos. Podemos pues poner en duda, si las últimas administraciones
estatales y municipales, se ha preocupado por un desarrollo equilibrado de lo urbano
y del territorio en su conjunto.
Cabe destacar como hipótesis que con la urbanización de estos municipios se
de una organización social mas activa que reconozca los nuevos problemas urbanos
y la necesidad de acciones para solucionarlos. Fenómeno que incidiría en la gestión
del desarrollo (o una mejor gestión), pues de no prestarse atención al crecimiento
irregular de asentamientos humanos e instalación desordenada de empresas
trasnacionales las tareas del gobierno se verán dificultadas y no conoceremos un
desarrollo urbano ordenado y menos aun que se acerque a una mayor sustentabilidad.
Aquí creo nos enfrentamos a una múltiple problemática: Una es la falta de
visión por parte de las autoridades municipales de los procesos económicos y de la
dinámica urbana que se esta dando dentro de los territorios municipales
mencionados. Si las autoridades municipales no ven a sus localidades como entes
urbanos ‘ciudades pequeñas’,
y continúan considerándoles como entes rurales,
difícilmente buscaran las soluciones que exige la urbanización, sea del territorio o la
ciudad.
Otra de las problemáticas es que quienes se encuentran en el poder solo
aplican políticas clientelitas, sin considerar como objetivos soluciones de fondo. Un
caso especifico, en la actual administración municipal de Poncitlán, los Regidores;
representantes populares por elección democrática, no cumplen en su mayoría con su
función de gestores urbanos ante el Gobierno del Estado, ni de la Federación, ni las
comunidades mismas. De ello me he dado cuenta por una visita que realice a las
Oficinas de Obras Públicas del Estado a solicitar información, en la cual me
comunicaron la cantidad de programas y ayudas por parte de los Gobiernos Federal y
Estatal las cuales no son bajadas a este Municipio. De regreso a la cabecera
Municipal hice un sondeo entre los Regidores y en su mayoría (70 %) no conocían
dichos programas (y no mostraban interés por informarse). Dichos programas
abarcaban temas como Reforestación, Cultura, Deportes, Electrificación, Servicios
Básicos, etc.
El tercer punto de esta problemática es la también desinformación que existe
dentro de la población (desinformación que conviene a las autoridades y a la
iniciativa privada) de este tipo de ‘programas’
y de las obligaciones de las
autoridades, por lo tanto sus exigencias y participación o mejor dicho su gestión se
ve gravemente reducida.
Azuela y Dahau hacen mención a tres nuevos fenómenos en México que
podrían incidir en la gestión de las ciudades:
-Reformas al municipio.
-Reformas al Ejido.
-Institucionalización de los Planes de Desarrollo a nivel nacional.(Azuela, Duhau).
¿Qué efectos en la gestión del Desarrollo en el territorio se tendrán cuando se
incorporen estos cambios institucionales, a las actividades cotidianas del sector
publico?.
Se puede continuar con la promoción de programas como los siguientes:
Programas de vialidad y transporte efectivo. (Regional).
Exigencia de sistemas de saneamiento de aguas residuales. (Regional)
Oferta oportuna y accesible de suelo urbanizado para la población de escasos
recursos. (Municipal)
Programas de conservación y protección al medio ambiente. (Regional y
Municipal).
Renovación de los centros población. (M)
Promoción de la participación social en la gestión del desarrollo de sus
localidades. (M)
La interrelación de posibles nuevas manifestaciones y requerimientos por
parte de una sociedad organizada y estos cambios institucionales, exigirán a las
autoridades nuevas formas de trabajar, debiendo sustentar técnicamente sus
decisiones ante la población.
A continuación presento una síntesis sobre documentos que plantean el
debate de la gestión de la ciudad a nivel internacional, para determinar el papel de
los diferentes actores en la actualidad.
UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.
CEMET.
Gpp. / 31 Enero 2002.
Las ciudades como actores políticos.
La ciudad se expresa mejor como actor social en la medida que
realiza una articulación entre administraciones públicas (locales y otras), agentes
económicos públicos y privados, organizaciones sociales y cívicas, sectores
intelectuales y profesionales y medios de comunicación. (BORJA/CASTELLS. 1997. p,
139).
Lo que se pretende con este trabajo colectivo es hacer frente tanto a los
agentes externos como a las empresas transnacionales y a los gobiernos superiores,
Definir los productos en que se tiene capacidad y por tanto interés de promover (p.
ej; promoción turística, cultural, etc), campañas basadas en la promoción público –
privadas, (seguridad, imagen, rehabilitación urbana, etc.), proyectos de desarrollo
urbano vinculados a un evento
político – cívico, movilización socio –política que
afirme la voluntad política y la autonomía. (BORJA/CASTELLS. 1997. ).
En los últimos años podemos encontrar numerosos ejemplos de el
papel cada vez más importante que juegan algunas ciudades en la promoción y
atracción de inversiones, generación de empleo, y la renovación de la ciudad con
objetivos de aumentar su productividad.
Los proyectos estratégicos combinan objetivos de crecimiento económico y
de desarrollo urbano, respondiendo a los problemas generados por la degradación
medioambiental, las desigualdades sociales, la inseguridad ciudadana. (San
Francisco, Los Angeles, Detroit, Seatle, Florida, Wisconsin), por medio de esta
planificación estratégica y de la cooperación público – privada, estas ciudades han
demostrado lo negativo y erróneo de la política neoliberal
y la capacidad de
respuesta de las ciudades. (BORJA/CASTELLS. 1997. p, 142).
En estas ciudades se reconstruye no solo la organización democrática,
sino también la economía competitiva.
En América Latina, aunque el proceso ha sido más tardío, ya en la
pasada década la democratización política y la descentralización del Estado han
revalorizado el papel de las ciudades y de los gobiernos locales. Aunque para ello
debemos reconocer el déficit que estos países presentan tanto en infraestructura y
servicios públicos, desigualdades sociales, determinando un avance más lento dentro
del mismo proceso. (aprobación de reformas político y financieras en México D.F.
Bogota, Buenos Aíres).
Las grandes ciudades deben responder a cinco tipos de retos: nueva base
económica, infraestructura urbana, calidad de vida, integración social y
gobernabilidad. Solamente generando una capacidad de respuesta a estos retos,
podrán por una parte, ser competitivas hacia el exterior e insertarse en espacios
económicos globales y, por otra, garantizar a su población los mínimos necesarios de
bienestar
para
que
la
convivencia
democrática
pueda
consolidarse.
(BORJA/CASTELLS. 1997. p, 145).
Ha sido la crisis económica que ha llevado a muchas ciudades a transformar
su infraestructura e imagen para adaptarla a los nuevas
exigencias de la
globalización y la competencia internacional. (Amsterdan, Lyon). No puede
entenderse la competitividad internacional y la buena imagen de ciudades que no son
grandes capitales como Lille, Estrasburgo o Montpellier en Francia, sin tener en
cuenta la fuerte personalidad y dinamismo de sus alcaldes (Mauroy, Trautman,
Fréche).
En todas estas ciudades el proyecto de transformación urbana es la suma de
tres factores:
La sensación de crisis agudizada por la toma de conciencia de la
globalización de la economía.
La concertación de actores urbanos, públicos y privados.
La voluntad conjunta y el consenso ciudadano para ir en avance, en lo fisico,
cultural, social y económico. (BORJA/CASTELLS. 1997. p, 146).
Castells habla de que en América Latina el crecimiento demográfico, la
extensión de las ciudades –no legal-, el peso de la marginalidad social, el déficit en
infraestructura moderna y la debilidad de los gobiernos locales son elementos
cuantitativos diferenciales que inciden en el progreso. Pero también establece como
factores positivos y ventajosos la menos desocupación, un mayor dinamismo
económico, flexibilidad de las estructuras productivas, buena relación calidad – coste
de los recursos humanos y potencialidad del espacio económico regional.
La eficacia de los proyectos estratégicos depende de varios factores: Que se
moviliza a todos los sectores y se concreten actuaciones y medidas para comenzar a
trabajar. Que se modifique la imagen que la ciudad tiene de sí misma y tiene en el
exterior. Que se cuestione al gobierno local referente a su capacidad y organización,
sus relaciones con otras administraciones, la sociedad y su imagen internacional.
(BORJA/CASTELLS. 1997. ).
El papel de el Estado es de promotor de proyectos de ciudad con capacidad
de respuesta integral a los problemas urbanos. Para ello es importante la proximidad
con su sociedad y territorio, órganos de gobierno superior y los capitales privados.
Esta promoción de la ciudad requiere de que el gobiernos tenga capacidad, recursos
(en colaboración) e iniciativa propia para desarrollar actividades empresariales
diversificadas, ya sean publicas o en asociación con la iniciativa privada y por otro
lado atraer inversiones en tecnología, diversión, cultura, etc.
La participación y cooperación de la sociedad son y aparecen como
imprescindible para afrontar las problemáticas urbanas. No son suficientes las
políticas públicas.
Las respuestas no deben ser sectoriales.
El Papel del Estado, Iniciativa Privada y Sociedad en la construcción de la
ciudad.
¿Cuál es el rol que juega cada uno de ellos en la actualidad?, esto dentro del
marco de los grandes cambios que se han dado en los procesos económicos, ‘la
llamada globalización’.
Durante largo tiempo, el poder público se vio beneficiado (hasta el momento)
de un gran poder, que le permitía abarcar la prestación de servicios públicos, la
adopción de medidas en caso de debilitamiento de el mercado y la intervención por
aminorar las externalidades negativas (impactos) de los mecanismos del mercado.
Los problemas urbanos se han tratado a escala local y cuando
mucho
nacional. A cada problema urbano se le da un tratamiento por separado, en lugar de
enmarcarlos todos dentro de un contexto, buscando soluciones de fondo.
Los poderes públicos lanzaban programas de vivienda e infraestructura,
desarrollando un sistema de prestaciones sociales para las clases marginales,
definiendo reglas y reglamentos. Las medidas tomadas incidían en el presupuesto,
traduciéndose en aumento de la presión fiscal para la producción y los consumidores.
(OCDE, Des villes pour e XXIe Siecle. 1995. p. 126)
A la par de el fuerte impulso que tubo el neoliberalismo a partir de la década
de los ochenta, se manifestaron algunas experiencias muy interesantes de
coparticipación de los sectores público, privado y social, para realizar trabajos de
urbanización y enfrentar problemas sociales.
La desregulación ha tenido como efecto reducir el rol de las ambiciones del
sector público, por lo cual no se encuentran ya a la altura de dominar los problemas
económicos, sociales y medio ambientales de las ciudades y los territorios. Es pues
necesario la interacción de las diferentes partes de la sociedad en la búsqueda de
soluciones a la problemática existente.
Las asociaciones de los diferentes actores se caracterizan por una
dependencia reciproca, cada uno de los participantes tienen necesidad de el savoirfaire (saber hacer) y de los recursos de el otro.
Una ciudad donde existen fuertes tensiones sociales no puede conocer el
crecimiento económico durable. Es necesaria la micro iniciativa y una participación
más comprometida de las empresas en el proceso. (LION, OCDE. 1996. p 132).
La tendencia actual, es una colaboración de todos los sectores que de una u
otra forma actúan en el crecimiento de la ciudad y en la solución de sus problemas,
tales como; vivienda, seguridad pública, promoción de la cultura y turismo,
protección del medio natural, planificación urbana.
En este proceso,
el objetivo del sector público no es definitivamente
lucrativo, y a la inversa el sector privado tiene por objetivo principal y natural, el
rendimiento económico. Y al momento de interactuar en un espacio, tanto le
iniciativa privada como el Estado tienen diferentes capacidades y áreas de
competencia.
Ejemplos de cooperación de la diferentes partes, se han conocido sobre todo
en países desarrollados, (como respuesta a la creciente pobreza que en ellos se ha
dado a partir de los 80s). En España por ejemplo, la Expo 92 de Sevilla o los Juegos
Olimpicos de Barcelona, han sido un excelente motivo de asociación.
Pero;
No corremos el riesgo de solo construir pedazos de ciudad?, de
remozar ciertas y determinadas áreas centrales, buenas para el mercado, el turismo o
barrios chic? Y el resto de la ciudad y toda su problemática social?.
EL NUEVO ROL DEL SECTOR PRIVADO.
Las empresas representan el núcleo productivo que crea la riqueza en las
ciudades y que es el motor de la economía urbana. Existe la necesidad actual de que
estas participen en acciones encaminadas a remediar los problemas sociales
encontrados en las zonas urbanas con mayores dificultades y deficiencias.
Pero los problemas económicos, sociales y medio ambientales, sobrepasan
con mucho y demandan otras respuestas, que la actitud caritativa del sector privado.
La verdadera labor que le corresponde a la iniciativa privada en materia
social, consiste en crear, a partir de la problemática social, una perspectiva
económica y un beneficio. Se trata, en nombre de sus intereses bien entendidos, de
transformar un problema en capacidad productiva, en competencia humana, en
empleo remunerado y en riqueza. (PLAUMER. OCDE. 1996. p, 135).
La empresa se debe implicar cara a cara con la colectividad local y la
mano de obra local, porque hoy comprende que si no interviene en la solución de los
problemas de la ciudad, pasaran de lado las posibilidades de mejorar sus normas de
calidad y crecimiento de la productividad, su competitividad y sus ganancias. ( OCDE.
1996. p, 135).
Los problemas sociales y
económicos de una ciudad, son siempre una
amenaza para la productividad, la empresa y la sociedad no pueden prosperar sino
es sobre una base social y económica sana.
La exclusión aparece continuamente ligada a la desaceleración de la
economía, notablemente la exclusión de aquellos menos capacitados, que tienen ya
problemas de integración. ( LION. OCDE. 1996. p, 137).
Por su parte, la empresa debe obtener una ganancia económica del desarrollo
urbano y las autoridades locales y el poder central deberán reflexionar cual es la
mejor manera de utilizar esa dinámica a favor de la ciudad o región.
Inversión, empleo, educación, transporte, criminalidad y vivienda entre otros.
Estos problemas esta íntimamente ligados y se corre el riesgo de enfrentar grandes y
mayores dificultades si se les trata por separado.
Lo que la empresa puede aportar en una coparticipación con el Estado
es su sentido de gestión y su percepción propia de los problemas. ( HEAL. OCDE.
1996. p, 141).
Entre los urbanistas, se tiene la tendencia a olvidar que el comerciante
y el jefe de empresa, tienen también un rol no mercantil; es necesario que vuelvan la
ciudad más agradable para vivir.
LA EVOLUCIÓN DEL PAPEL DE EL PODER PÚBLICO.
En la actualidad y en el mundo entero, los gobiernos han elegido
cooperar de forma armoniosa con las fuerzas del trabajo, en vez de tomar
enteramente a su cargo la necesaria rehabilitación social, económica y medio
ambiental de la ciudad. Numerosos países de la OCDE han adoptado una estrategia
de privatización y desregulación y dicha tendencia debe mantenerse en el curso de
las próximas décadas. ( TRIPODAKIS. OCDE. 1996. p, 146).
Los poderes públicos constituyen la última muralla frente a las decisiones que
pueden perjudicar a la colectividad, así que si se desea mejorar la vida en la ciudad,
falta que los poderes públicos estén dispuestos a intervenir sobre los problemas
urbanos y asumir su acción, cualquiera que sea el costo político.
El movimiento de desregulación de los años 80s se ha traducido en una
perdida de confianza en la competencia y capacidad de los poderes públicos. Pero es
importante no dejar ir el péndulo demasiado lejos y no poner pretextos por fisuras a
los sistemas y con ello anular también las medidas sanas. La misión del gobierno es
administrar, preservar el medio ambiente, obtener la mayor suma de contribuciones,
proponer una política urbana integra y coherente, tomar en cuenta nuevas ideas y
asegurar la continuidad necesaria para que los proyectos puedan se evaluados con
una perspectiva de largo plazo. (OCDE. 1996. p, 146).
El primer deber de los poderes públicos es sin duda incitar la
participación a largo plazo, combatir la miopía y el miedo de riesgo que prevalece en
un período de crisis y de incertitud.
El hecho de participar en acuerdos de trabajo entre sector público y
privado permite a las localidades de beneficiarse de un efecto de palanca para sus
operaciones de financiamiento, sacar parte de la experiencia del sector privado y de
establecer relaciones de trabajo con las empresas locales. ( OCDE. 1996. p, 149).
Frente a la reestructuración industrial, a la reducción del tamaño de
las empresas y un declive de las industrias con fuerte proporción de mano de obra,
los poderes públicos están mas que nunca a la búsqueda de mecanismos que
permitan mejorar las perspectivas de empleo. Una política dinámica que ofrezca
amplias posibilidades en materia de empleo es más difícil de administrar y esta
inevitablemente expuesta a desaceleraciones cíclicas, pero está dificultad no debe
disuadir a los poderes públicos de visualizar el empleo pleno.
EL PODER CENTRAL Y EL PODER LOCAL.
El poder central tiene un rol importante a desempeñar en materia de
elaboración de políticas urbanas, pero no puede imponerle a las ciudades una línea
de acción. Es deber de los poderes públicos de considerar la gravedad de los
problemas de la ciudad y de establecer las prioridades en un programa de trabajo.
En esta división de roles ¿Quién tiene el mejor puesto para equilibrar los
factores que entran en juego en el desarrollo urbano?. Parece existir un consenso
sobre la idea de que esta labor corresponde a las autoridades locales y regionales y
que estas deben cooperar eficazmente con el sector público. ( ZETTER. OCDE. 1996. p,
152).
Por el solo, el mercado no esta a la altura de crear una ciudad tal que uno la
desea, sea que se trate de infraestructuras, monumentos, patrimonio histórico, del
medio ambiente o de la armonía social. La mano invisible del mercado tiene la
necesidad de ser guiada por la mano muy visible de las autoridades. ( PRUD’HOMME.OCDE. 1996. p, 152).
LA PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE SU
CIUDAD.
La participación de los habitantes en el respaldo urbano, (archivo urbano), es
una de las claves a los problemas de la ciudad. El espíritu comunitario, la posibilidad
de identificarse con un grupo y de influir en la toma de decisiones, son elementos
esenciales si queremos creer en una dinámica durable, indispensable para
transformar la ciudad.
Aunque este método no este exento de dificultades, aplicar los principios de
democracia y buscar los consensos es la forma más eficaz para resolver los
problemas comunes.
El ciudadano es el propietario de la ciudad y debe ser parte en el desarrollo de
medio ambiente urbano, que toma cuenta de sus aspiraciones y sus necesidades.
La palabra ‘democracia’ es sinónimo d poder de los ciudadanos. La
dimensión administrativa y la física son igualmente importantes, ya que la
participación no es siempre posible más que con ciertas condiciones.
Hay fenómenos sociales como la apatía, la falta de pasión política, desinterés
por participar en los asuntos colectivos. Por otro lado, la gente concibe y percibe de
diferente manera la problemática a solucionar.
La prensa y otros medios tienen un rol importante a jugar, si se desea
generar movimientos de opinión indispensables para cambiar la ciudad. Las
preferencias del público no siempre coinciden con las soluciones más favorables a el
medio ambiente y es difícil de hacer cambiar dicha concepción. Pero es aquí donde
entra la participación de los técnicos en la materia.
NOTA:
LA SEGUNDA PARTE DE EL TRABAJO SON EN SU MAYORIA NOTAS
Y/O REFLEXIONES TOMADAS DE LECTURAS QUE AYUDARON A ABORDAR Y
COMPRENDER EL TEMA..
UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.
CEMET.
Gpp. / 31 Enero 2002.
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