SALA CONSTITUCIONAL Magistrada Ponente: LUISA ESTELLA

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SALA CONSTITUCIONAL
Magistrada Ponente: LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO
Expediente Nº 12-1090
El 2 de octubre de 2012, se recibió ante esta Sala Constitucional, el Oficio N°
277/2012 del 26 de septiembre de 2012, anexo al cual, el Tribunal Superior Primero de
lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de
Caracas remitió el expediente contentivo de la demanda de amparo constitucional
ejercida por el abogado JOSÉ ENRIQUE MONTES DE OCA, titular de la cédula de
identidad
N° 3.401.553 e inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado
bajo el N° 42.782, contra “(…) la acción agraviante del organismo público identificado
como SENIAT, por haber violado flagrantemente [su] derecho a no ser sujeto del
impuesto IVA (sic) en [su] labor de libre ejercicio, como profesional con título de grado
universitario en contaduría pública y abogacía (sic)”.
La anterior remisión se efectuó en virtud de la sentencia interlocutoria N° 134,
dictada el 25 de septiembre de 2012, mediante la cual el preindicado órgano
jurisdiccional declaró su incompetencia para conocer la acción de amparo constitucional
ejercida y, en consecuencia, declinó su competencia a esta Sala.
El 8 de octubre de 2012, se dio cuenta en Sala del presente expediente y se
designó ponente a la Magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, quien, con tal carácter,
suscribe el presente fallo.
Realizado el estudio individual de las actas que conforman el presente
expediente, esta Sala Constitucional pasa a decidir previas las siguientes
consideraciones.
I
DE LA ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL
El actor señaló en apoyo a su pretensión de protección constitucional:
Que “(…) después de dirigir carta al SENIAT sin recibir la respectiva respuesta
sobre la ilegalidad de [considerar] a (…) los abogados y licenciados en contaduría
pública [que laboran] en libre ejercicio, sujetos del impuesto IVA (…), fundamentando
el Seniat (sic) tal apreciación en el artículo diez seis-16 (sic), ordinal seis-6 (sic) de la
Ley del Iva (sic) (Art. 16: No estarán sujetos al impuesto previsto en esta ley: ordinal 6
-sic-: Los servicios prestados bajo relación de dependencia de conformidad con la Ley
Orgánica del Trabajo) , por estimar que (…) lo que [trabajan] de acuerdo a la LOT en
libre ejercicio no [laboran] bajo una relación de dependencia sino en forma
independiente (…)”, ocurre a los fines de ejercer la presente acción de amparo
constitucional.
Relató que “[d]esde hace muchos años y en la actualidad, el SENIAT, en una
forma avasallante (…) ha obligado a los egresados con título de grado universitario
regidos por la ley de ejercicio, tales como abogados, licenciado (sic) en contaduría
pública, economistas, licenciados en administración comercial, licenciado (sic) en
educación, laborando en libre ejercicio, los cuales no [tienen] un empleo permanente
como profesional (…), a ser sujetos del impuesto IVA (sic), lo que (…) lleva a cobrarle
a [sus] usuarios, los honorarios a través de facturas y de igual forma el impuesto del
IVA (sic), depositar el IVA (sic), declarar las respectivas planillas, como también llevar
los libros de compra y venta correspondientes, y la respectiva contabilidad como si
[fueran] unos comerciantes (…)”.
Que “[al obligarles] a usar factura para cobrar los honorarios a los usuarios se
entiende que existe una incongruencia, ya que [ellos] no [son] comerciantes, [su] titulo
(sic) no se inscribe en el Registro Mercantil sino en un Registro Civil. La figura de la
factura solo es aplicable a los comerciantes, tal como lo establece el Código de
Comercio en su artículo ciento cuarenta y siete (art: 147.- El comprador tiene derecho
a exigir que el vendedor firme y le entregue factura de las mercancías
vendidas………….) (sic). Además en dicha obligación no han considerado el statu (sic)
del correspondiente profesional, si el mismo obtiene altos ingresos brutos o bajos
ingresos brutos; si después de deducir los gastos y costos, le resulta un ingreso neto (el
cual equivale a su sueldo) razonable a su posición económica o solo lo que hace es
subsistir con dicho ingreso”.
Que “[d]entro de la normativa de la Ley de Iva (sic) se encuentra los no sujetos
al Iva (sic) en su artículo diez y seis-16 (sic); en el mismo, en el ordinal seis – 6 (sic), el
Seniat (sic) no incluye a los profesionales que [tienen] título de grado universitario los
cuales [laboran] en libre ejercicio, sino a los que poseen cargos permanentes, quienes
son los únicos que ha considerado que si (sic) están bajo una relación de dependencia
directa, conceptualizado (sic) los mismos en el artículo ciento trece de la LOT (…),
desconociendo de esta forma a los profesionales con titulo (sic) de grado universitario
regido por ley (sic) de ejercicio que [laboran]en libre ejercicio los cuales [efectúan]
labores equivalentes a los trabajadores temporales y eventuales, quienes también están
bajo una relación de dependencia, señalados en la antigua Ley Orgánica del Trabajo
en sus artículos ciento catorce-114 (sic) y ciento quince-15 (sic)”.
Luego de una serie de consideraciones relativas a la reforma de la derogada Ley
Orgánica del Trabajo, apuntó que “(…) las leyes de abogacía y la contaduría pública,
también contemplan en su contenido que los profesionales, abogados y contadores
públicos, no [están] sujetos a impuestos comerciales o industriales, donde se
encuentran incluido (sic) el impuesto IVA (sic), dispuesto en el artículo dos -2 de la ley
de la abogacía y el artículo dos- 2 de la ley de ejercicio de la contaduría pública, con la
cual, con tales criterios se fundamenta este amparo (…).”
Con relación a los fundamentos de derecho de su pretensión, expuso algunas
consideraciones por la que los profesionales en libre ejercicio no ejecutan actividades
mercantiles y, finalmente, el actor pidió que “[d]e conformidad con el artículo 7 de la
Ley Orgánica de Amparo [se le] ampare en el derecho constitucional referido a las
exenciones contemplada (sic) en el artículo trescientos diez y siete (sic) – 317 de la
Constitución y en tal sentido ordene a el (sic) ciudadano José David Cabello Rondon
(sic), Superintendente Nacional Aduanero y Tributario – Seniat (sic) que en sus
respectivos ámbitos de competencia, dicte las instrucciones pertinentes para que no [le]
exijan ser sujeto del impuesto IVA (sic) en el libre ejercicio de la profesión de
Licenciado en Contaduría Pública y Abogado, regidas por ley de ejercicio, de acuerdo
a orden emanada por dichas leyes de ejercicio en sus artículos dos-2 (sic) de la ley de
la abogacía (sic) y el artículo dos-2 (sic) de la ley de ejercicio de la contaduría pública
(sic) (…)”.
II
DE LA DECLINATORIA DE COMPETENCIA EFECTUADA POR EL
JUZGADO SUPERIOR EN LO CIVIL (BIENES) Y CONTENCIOSO
ADMINISTRATIVO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO
ARAGUA
La pretensión de tutela constitucional fue incoada originalmente ante el Juzgado
Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la Circunscripción
Judicial del Estado Aragua, el cual, mediante fallo dictado el 6 de septiembre de 2012,
declaró su incompetencia para sustanciarla y decidirla y, en consecuencia, “declinó su
conocimiento a los Juzgados Superiores Contencioso Tributarios del Área
Metropolitana de Caracas que previa distribución le corresponda (sic), ordenándose la
remisión inmediata del presente expediente en original mediante oficio al Juzgado
Distribuidor Tributarios (sic) Del (sic) Área Metropolitana De (sic) Caracas”. Su
veredicto se fundamentó en el siguiente razonamiento:
“En el presente caso, se observa que la interposición de la pretensión de
amparo se ejerce contra el Ciudadano JOSÉ DAVID CABELLO, en su
carácter de SUPERINTENDENTE NACIONAL ADUANERO Y
TRIBUTARIO SENIAT (sic), por cuanto en una forma avasalladora nos
ha obligado a los egresados con titulo (sic) de grado universitario regidos
por ley de ejercicio, los cuales no tenemos empleo permanente como
profesional (lo que nos identifica como los que trabajamos por nuestra
cuenta) a ser sujeto de impuesto IVA lo que nos lleva a cobrar a nuestro
usuarios, los honorarios atreves (sic) de factura y de igual forma el
impuesto de IVA depositar el IVA, declarar la respectiva planilla, como
también llevar los Libros de compra y venta correspondiente y la
respectiva contabilidad como si fuésemos un comercio.
Asimismo, es necesario señalar que mediante Decreto 310 de fecha 10 de
agosto de 1994 y con el artículo 14 del Decreto Nº 363 del 28 de
septiembre de 1994, el cual establece el Reglamento del Servicio Nacional
Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) y al
Resolución 29 del 20 de Marzo de 1995, por el cual se establece el
Reglamento Interno del Servicio Nacional Integrado de Administración
Aduanera y Tributaria (SENIAT)
El Artículo 9º El Superintendente Nacional Tributario, además de sus las
funciones que le corresponde en su carácter de Inspector Fiscal General
del a (sic) Hacienda Publica (sic) Establece que Seniat (sic) es un Servicio
Autónomo de (sic) personalidad Jurídica , dependiente del Ministerio de
(sic) Hacienda Nacional, tiene a sus (sic) cargo el ejercicio de todas las
funciones y potestades que le corresponde a la administración de los
tributos Internos y además de acuerdo al Ordenamiento Jurídico, así
como otorgar los contratos y ordenar los gastos inherente a la
administración del Servicio profesional de Recurso Humanos y a la
autonomía funcional financiera del Servicio .…) (sic).
Aprecia este Tribunal que lo debatido en autos tiene relación directa con
la materia tributaria, por cuanto el objeto del recurso es la revisión del
impuesto IVA a los profesionales en el Libre (sic) ejercicio, lo que los
lleva a cobrar a sus nuestro usuarios, los honorarios atreves de factura y
de igual forma el impuesto de IVA depositar el IVA, declarar la respectiva
planilla, como también llevar los Libros (sic) de compra y venta
correspondiente y la respectiva contabilidad como si fuésemos un
comercio.
Siendo así, el recurso interpuesto trata sobre el alcance, interpretación y
regulación del impuesto al Valor Agregado (IVA).
Determinado lo anterior es importante considerar que este Tribunal no
tiene competencia para conocer de los recursos que se intenten con motivo
de aplicación de la potestad tributaria de los Entes públicos, nacionales,
estadales o municipales.
Establecido lo anterior, es importante señalar que la competencia en
materia de amparo constitucional se encuentra determinada por lo
establecido en el artículo 7 de la Ley Orgánica de Amparo Sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, en concordancia con la sentencia
del 20 de enero del año 2000 (caso Emery Mata) dictada por la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. En este sentido el
artículo 7 señala:
… Omissis…
Aplicando lo anterior al caso de autos puede apreciarse que la materia
afín con los derechos alegados como vulnerados es eminentemente
tributaria, por cuanto se solicita la revisión del Impuesto al Valor
Agregado (IVA).
La competencia en esta especial materia se encuentra atribuida a los
Juzgados Superiores Contencioso Tributario, órganos judiciales
especialistas (sic) en materia Tributaria, creados con la finalidad de
garantizar a los administrados un juez competente, idóneo y especialista
(sic) en esta materia, cumpliendo así con el derecho constitucional del
Juez Natural establecido en el artículo 49 ordinal 4° de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela.
En este sentido, observa este Juzgador que al ser interpuesta la Acción de
Amparo contra el Ciudadano JOSÉ DAVID CABELLO, en su carácter
de SUPERINTENDENTE NACIONAL ADUANERO Y TRIBUTARIO
(SENIAT) y siendo un entes (sic) u órganos que se encuentren
concentrado (sic) funcionalmente y dependientemente (sic) de la
Administración Central, quedan sometidos (sic), en virtud del régimen de
competencias al control de los Juzgados Superiores Contenciosos
Tributarios del Área Metropolitana de Caracas.
Siendo ello así, este Tribunal Superior se considera incompetente para
conocer de la acción de amparo constitucional interpuesta y estima que la
competencia en atención a las normas atributivas de competencia supra
mencionadas, le corresponde a los Juzgados Superiores Contencioso
Tributarios del Área Metropolitana de Caracas, que previa distribución le
(sic) corresponda. En consecuencia, se declina la competencia en los
mencionados Juzgados Superiores Tributarios. Así se decide”.
III
DE LA SENTENCIA DICTADA POR EL TRIBUNAL SUPERIOR PRIMERO
DE LO CONTENCIOSO TRIBUTARIO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN
JUDICIAL DEL ÁREA METROPOLITANA DE CARACAS
Recibido el expediente contentivo de la presente causa, al momento de examinar
su competencia, el Tribunal Superior Primero de lo Contencioso Tributario de la
Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, juzgó que era
incompetente para el conocimiento de la acción de amparo constitucional ejercida por el
ciudadano José Enrique Montes de Oca contra el Superintendente Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) y consideró competente a esta Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. Para arribar a su conclusión, el juez
contencioso tributario plasmó las siguientes consideraciones en su fallo interlocutorio
N° 134 del 25 de septiembre de 2012:
“Entiende este Juzgado Superior que la acción de amparo intentada
encuentra su fundamento en el artículo 3 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales, que prevé la figura
denominada amparo contra norma y, por ello, resulta conveniente
precisar los alcances de dicha figura, en los términos que la
jurisprudencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de justicia
ha ido delineando (Vid. Sentencias de dicha Sala Nos. 864 del 28 de julio
de 2000 [caso: Braulio Sánchez Martínez], 1427 del 10 de agosto de 2001
[caso: ELKEM ASA], 1505 del 05 de junio de 2003 [caso: Colegio de
Médicos del Distrito Metropolitano] y 1313 del 12 de julio de 2004 [caso:
Seguros La Seguridad, C.A.]); entre otras).
En tal sentido, se ha señalado que el ‘(…) amparo constitucional contra
actos normativos no está dirigido contra el propio texto legal, sino contra
los actos que deriven o apliquen el mismo; toda vez que las normas no son
capaces de incidir por sí mismas en la esfera jurídica concreta de un
sujeto determinado y, en consecuencia, lesionar directamente sus derechos
y garantías constitucionales, ni siquiera como simple amenaza, por cuanto
no sería inminente, en los términos exigidos por el artículo 2 de la referida
Ley Orgánica (…). Siendo ello así, las normas, por su carácter general y
abstracto, requieren de un acto de ejecución que las relacione con la
situación jurídica concreta del accionante, pues, en definitiva, será tal
acto -y no la propia norma- la causa inmediata de la lesión de los
derechos y garantías constitucionales. Por ello, se ha concluido que en los
casos de amparo contra actos normativos, la norma no es objeto del
amparo, sino la causa o motivo en razón de la cual los actos que la
apliquen o ejecuten resultan lesivos de derechos o garantías
constitucionales (…)’ (Cfr. Sentencia de la Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia Nº 3611 de fecha 01 de noviembre de 2005,
caso: FEDEAGRO).
Asimismo, se ha advertido que existen circunstancias particulares en las
que se puede prescindir del acto de ejecución de la norma cuestionada,
cuando de ésta se desprenda una amenaza inminente de daño real de
derechos y garantías constitucionales, o cuando la concreción de la
misma está implícita en la propia norma por ser auto-aplicativa, esto es,
aquella norma cuya sola promulgación implica una obligatoriedad
efectiva y actual para las personas por ella previstas de manera concreta.
Las denominadas normas jurídicas auto-aplicativas, que son aquellas
cuya eficacia no está supeditada a la aplicación por acto posterior, su
sola entrada en vigencia puede suponer, respecto de un supuesto de hecho
determinado, una violación o amenaza de violación de derechos
constitucionales susceptible de ser objeto de amparo constitucional. En
concreto, la Sala Constitucional mediante Sentencia Nº 282 del 04 de
marzo de 2004, caso: Seguros Mercantil, C.A., señaló que por norma
auto-aplicativa se entiende “(...) aquella norma cuya sola promulgación
implica una obligatoriedad efectiva y actual (rectius, también inminente)
para las personas por ella prevista de manera concreta, por lo que no
requiere de ejecución por acto posterior (…)”.
Entre las decisiones más relevantes en donde se asienta dicha doctrina,
destaca la emitida por la Sala Político Administrativa de la extinta Corte
Suprema de Justicia del 22 de enero de 1998 (caso: Monarch Minera
Suramericana y otras), en la cual se señaló, en relación con las formas de
amparo que contiene el artículo 3 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales y respecto del tema de la
intensidad auto-aplicativa de las normas, lo siguiente:
…Omissis…
En aplicación de las anteriores consideraciones al caso de autos, se
observa que el ciudadano JOSÉ ENRIQUE MONTES DE OCA
CHIRINOS, quien según se desprende de sus propios dichos ejerce
libremente las profesiones de licenciado en contaduría pública y abogado,
acciona en amparo contra la norma prevista en el ordinal 6º del artículo
16 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial del
Decreto Nº 5.189 con Rango, Valor y Fuerza de Ley que establece el
Impuesto al Valor Agregado, publicado en la Gaceta Oficial Nº 38.632 del
26 de febrero de 2007, la cual contempla como no sujetos al tributo in
commento, los servicios prestados bajo relación de dependencia; no así
las denominadas profesiones liberales, lo cual en su criterio, constituye un
presunto agravio por parte del ciudadano José David Cabello Rondón, en
su condición de Superintendente del Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), órgano competente para
la administración, recaudación, fiscalización, liquidación, cobro,
inspección y cumplimiento del referido impuesto, a tenor de lo establecido
en el artículo 75 eiusdem.
En efecto, la citada norma establece en su artículo 5:
‘Artículo 5. Son contribuyentes ordinarios de este impuesto, los
importadores habituales de bienes, los industriales, los comerciantes, los
prestadores habituales de servicios, y, en general, toda persona natural o
jurídica que como parte de su giro, objeto u ocupación, realice las
actividades, negocios jurídicos u operaciones, que constituyen hechos
imponibles, de conformidad con el artículo 3 de esta Ley. (Omissis).’
(Negrillas del Tribunal.)
El referido artículo 3 dispone:
‘Artículo 3. Constituyen hechos imponibles a los fines de esta Ley, las
siguientes actividades, negocios jurídicos u operaciones:
(…)
3. La prestación a título oneroso de servicios independientes ejecutados o
aprovechados en el país, incluyendo aquellos que provengan del exterior,
en los términos de esta Ley. (Omissis).
(…).’
Ahora, si bien el elemento que define en principio el órgano jurisdiccional
competente para conocer esta modalidad de acción de amparo
constitucional, es aquel tribunal con competencia para juzgar los actos
que deriven o apliquen las normas impugnadas, conforme los criterios
atributivos de competencia previstos en la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, cuando se trata de normas autoaplicativas, la competencia no depende, evidentemente del acto de
aplicación, sino de conformidad con los artículos 3 y 7 de la Ley Orgánica
de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, a la naturaleza
de la actuación supuestamente lesiva, que no es otra que la naturaleza
jurídica que atenderá a que se trate de normas de rango legal (dictadas en
ejecución directa e inmediata de la Constitución) o bien de rango sublegal
(dictadas en ejecución directa de una ley).
Siendo ello así, para este Juzgado Superior visto que las normas
anteriormente transcritas, por su carácter general y abstracto, no
requieren de un acto de ejecución que las relacione con una situación
jurídica concreta, se estima que en el caso de autos estamos en presencia
de normas auto-aplicativas, toda vez que la eficacia de las mismas no está
supeditada a la aplicación por un acto posterior.
Puntualizado lo anterior, resulta pertinente analizar lo establecido en los
artículos 8 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales y 25 numeral 18 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia:
… Omissis…
Ahora bien, en el caso de autos la acción de amparo fue interpuesta
contra un acto de rango legal dictado por el Presidente de la República en
Consejo de Ministros, en ejercicio de la atribución conferida en el
numeral 8 del artículo 236 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela y de conformidad con lo establecido en el numeral 5 del
artículo 1 de la Ley que autoriza al Presidente de la República para dictar
Decretos con Rango, Valor y Fuerza de Ley en las materias que se
delegan, publicada en la Gaceta Oficial Nº 38.617 de fecha 01 de febrero
de 2007; una alta autoridad del Poder Público Nacional, que se subsume
en los casos enumerados en el artículo 8 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales, motivo por el cual este
Órgano Jurisdiccional se declara incompetente para conocer de la acción
de amparo constitucional interpuesta, y conforme a lo establecido en el
numeral 18º del artículo 25 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia, estima que la competencia para conocer dicha acción le
corresponde a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
Así se declara”.
IV
DE LA COMPETENCIA
De una atenta lectura de la sentencia dictada por el Juzgado Superior Primero de
lo Contencioso Tributario, esta Sala observa que, pese a ser el segundo órgano
jurisdiccional en declarar su incompetencia para juzgar la acción de amparo
constitucional de autos, no planteó, bajo los parámetros contenidos en los artículos 70 y
siguientes del Código de Procedimiento Civil, el conflicto negativo de competencia
entre éste y el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la
Circunscripción Judicial del Estado Aragua. De allí que, esta Sala Constitucional
apercibe al primero de los órganos jurisdiccionales nombrados a fin que ajuste su labor
de juzgamiento a las normas procesales en vigor, conforme a la remisión que hace el
artículo 48 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales.
No obstante, entiende esta Sala, por aplicación del principio iura novit curia, que
el supuesto de hecho planteado en el presente caso, en el cual dos órganos
jurisdiccionales niegan su competencia para el control jurisdiccional que fue solicitado
por el ciudadano José Enrique Montes de Oca, se encuadra en el de un conflicto
negativo de competencia en el marco de un juicio de amparo constitucional. De allí que,
las premisas de la resolución judicial atenderán a la normativa procesal aplicable.
Siendo lo anterior así, se observa que el artículo 12 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, establece que los conflictos sobre
competencia que se susciten en materia de amparo entre tribunales de primera instancia
serán decididos por el superior respectivo; sin embargo, no prevé la competencia del
órgano jurisdiccional llamado a conocer cuando se suscite un conflicto negativo de
competencia en materia de amparo, en el que no exista un juzgado jerárquicamente
superior y común a los juzgados que plantearon el conflicto.
En tal sentido, precisa la Sala que la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, en su artículo 266, numeral 7, establece lo siguiente:
“Son atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia:
...omissis...
7. Decidir los conflictos de competencia entre tribunales, sean ordinarios
o especiales, cuando no exista otro tribunal común a ellos en el orden
jerárquico”.
A la luz de las anteriores normas, esta Sala Constitucional estableció el 13 de
junio de 2001, caso: “Alexander Ulacio Díaz”, con relación a los conflictos de
competencia suscitados en materia de amparo constitucional, lo que sigue:
“...Del análisis de los artículos citados supra y siguiendo el criterio
reiterado por la entonces Corte Suprema de Justicia, esta Sala observa
que, aunque el artículo 12 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos
y Garantías Constitucionales, no prevé el supuesto concreto de conflicto
de competencia en materia de amparo constitucional que se presente
entre Juzgados de Primera Instancia y Superiores, considera que, en
aplicación de la regla general contenida en el Código de Procedimiento
Civil, y en atención a lo dispuesto en el artículo 266, numeral 7 de la
Constitución, debe entenderse que el Tribunal Supremo de Justicia será el
competente para conocer de aquellos conflictos de competencia
planteados entre los Juzgados de Primera Instancia y Superiores, por lo
que esta Sala, en atención a la materia de la cual conoce, resulta
competente para decidir el conflicto negativo de competencia planteado,
así como otros que eventualmente puedan suscitarse en materia de
amparo constitucional...”.
Actualmente, el artículo 31, numeral 4 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo
de Justicia, que consagra las competencias comunes a las Salas que integran este Alto
Tribunal, dispone:
“Son competencias comunes de cada Sala del Tribunal Supremo de
Justicia:
...omissis...
4. Decidir los conflictos de competencia entre tribunales, sean ordinarios
o especiales, cuando no exista otro tribunal superior y común a ellos en el
orden jerárquico”.
Es así como, en caso que surjan conflictos positivos o negativos de competencia
-en el sentido de que el órgano jurisdiccional afirme su competencia material u orgánica
ante otro que también la reclama o la rechace frente a otro juez- será esta Sala
Constitucional la que dirima y fije, con carácter vinculante en el supuesto concreto, cuál
es el órgano competente para conocer la pretensión de tutela constitucional, en atención
a los criterios rectores de determinación de competencia ofrecidos por los artículos 7 y 8
de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales.
Sobre la base de las anteriores premisas, en el presente caso, se observa que el
Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo de la
Circunscripción Judicial de la Región Central negó su competencia para conocer de la
acción de amparo constitucional ejercida por el ciudadano José Enrique Montes de Oca
y que, declinada la competencia, el Tribunal Superior Primero de lo Contencioso
Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas afirmó que
es esta Sala Constitucional la competente para su tramitación y decisión, siendo lo
anterior así, y no existiendo un tribunal superior y común a ambos, esta Sala, atendiendo
a las disposiciones antes señaladas y congruente con lo señalado en la sentencia citada,
se declara competente para conocer del presente conflicto negativo de competencia. Así
se declara.
V
MOTIVACIONES PARA DECIDIR
Determinada su competencia, esta Sala Constitucional observa que la acción de
amparo constitucional ejercida por el ciudadano José Enrique Montes de Oca tiene
como propósito que el Juez Constitucional tutele su “derecho a no ser sujeto del
Impuesto IVA [Impuesto al Valor Agregado] en [su] labor de libre ejercicio como
profesional con titulo (sic) de grado universitario en contaduría pública y abogacía
(sic)”.
Como sustento de su pretensión, el actor invocó a su favor el principio de
legalidad tributaria consagrado en el artículo 317 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, “quien (sic) garantiza la no imposición del impuesto cuando
lo ordena la ley”, cuestionó la reciente reforma de la derogada Ley Orgánica del
Trabajo y, finalmente, en su petitorio solicitó al Juez Constitucional que “[d]e
conformidad con el artículo 7 de la Ley Orgánica de Amparo [se le] ampare en el
derecho constitucional referido a las exenciones contemplada (sic) en el artículo
trescientos diez y siete (sic) – 317 de la Constitución y en tal sentido ordene a el (sic)
ciudadano José David Cabello Rondon (sic), Superintendente Nacional Aduanero y
Tributario - Seniat (sic) que en sus respectivos ámbitos de competencia, dicte las
instrucciones pertinentes para que no [le] exijan ser sujeto del impuesto IVA (sic) en el
libre ejercicio de la profesión de Licenciado en Contaduría Pública y Abogado, regidas
por ley de ejercicio, de acuerdo a orden emanada por dichas leyes de ejercicio en sus
artículos dos-2 (sic) de la ley de la abogacía (sic) y el artículo dos-2 (sic) de la ley de
ejercicio de la contaduría pública (sic) (…)”.
Por su parte, el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso
Administrativo de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua, mediante fallo dictado
el 6 de septiembre de 2012, declaró su incompetencia para conocer la demanda de
amparo constitucional de autos y, en consecuencia, “declinó su conocimiento a los
Juzgados Superiores Contencioso Tributarios del Área Metropolitana de Caracas que
previa distribución le corresponda (sic), ordenándose la remisión inmediata del
presente expediente en original mediante oficio al Juzgado Distribuidor Tributarios
(sic) Del (sic) Área Metropolitana De (sic) Caracas”, su incompetencia se fundamentó
en dos aspectos: en primer lugar, la determinación de la autoridad administrativa
señalada como presunto agraviante, esto es, el Superintendente Nacional Aduanero y
Tributario y, en segundo lugar, precisó que el contenido de la pretensión se encontraba
vinculado al “alcance, interpretación y regulación del impuesto al Valor Agregado
(sic) (IVA)”.
Recibido el expediente en el Tribunal Superior Primero de lo Contencioso
Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, éste emitió
el fallo interlocutorio N° 134 del 25 de septiembre de 2012, por el cual consideró que la
pretensión deducida por el actor era la de un amparo contra norma, concretamente
contra el ordinal 6º del artículo 16 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de
Reforma Parcial del Decreto Nº 5.189 con Rango, Valor y Fuerza de Ley que establece
el Impuesto al Valor Agregado, publicado en la Gaceta Oficial Nº 38.632 del 26 de
febrero de 2007, la cual contempla como no sujetos al impuesto al valor agregado
(IVA), los servicios prestados bajo relación de dependencia; no así las denominadas
profesiones liberales. Como consecuencia de tal razonamiento, juzgó su propia
incompetencia y declinó el conocimiento de la pretensión de protección constitucional a
esta Sala Constitucional, atendiendo a lo dispuesto en el artículo 3 de la Ley Orgánica
de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales.
Determinado lo anterior, correspondería a la Sala precisar cuál es el órgano
jurisdiccional que tiene la competencia para juzgar la demanda de amparo
constitucional ejercida por el ciudadano José Montes de Oca Chirinos, es decir,
simplemente resolver el conflicto negativo de competencia suscitado entre los anotados
órganos jurisdiccionales del orden contencioso administrativo, sin embargo, acudiendo
a un juicio deductivo -por demás laxo- de las premisas que sustentan los argumentos del
actor, la Sala considera que, en efecto, la pretensión puede subsumirse en la categoría
procesal del amparo contra norma, prevista en el mencionado artículo 3.
Con relación al órgano competente, esta Sala ha precisado que el elemento clave
para su determinación es el objeto de la acción, esto es, “la situación jurídica concreta
cuya violación se alega”, que debe ser subsumida objetivamente dentro de los
principios de competencia que establece la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales (Vid. Sentencias de esta Sala del 31 de octubre de 2000,
caso: “Ivanis Inversiones S.R.L.”, y del 2 de marzo de 2001, caso: “Fanny Alicia Silva
Atacho y otros”).
Pese a que el actor, para respaldar sus afirmaciones, aportó a los autos copia
simple de una comunicación suscrita por él y dirigida al Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), consignada ante la Taquilla de
Correspondencia de la Gerencia Regional de Tributos Internos – Sector Maracay de ese
ente fiscal, el 21 de marzo de 2012, en la cual propuso “Sustituir en el articulo nueve -9
(sic) de la Ley Orgánica del Trabajo [2011], la expresión: Los profesionales que
presten servicios mediante una relación de trabajo por Los Profesionales prestan
servicios mediante una relación de trabajo,. (sic) De tal forma que el artículo nueve –
9 (sic) quede redactado en los siguientes términos: Los profesionales prestan servicios
mediante una relación de trabajo, tendrán los derechos y obligaciones que
determinen las respectivas leyes de ejercicio profesional, pero estarán amparados por
la legislación del Trabajo y de la Seguridad Social en todo aquello que los favorezca.
Los honorarios profesionales correspondientes a la actividad de dichos profesionales
se considerarán satisfechos por el pago de la remuneración y demás beneficios
derivados de la relación de trabajo, salvo convenio expreso en contrario. De esta
manera, los profesionales que prestan servicio bajo una relación de trabajo
permanente se equipararán directamente en la propia Ley Orgánica del Trabajo con
los que prestamos servicios bajo una relación de trabajo: temporal y eventualmente.
Agradezco respuesta. Planteamiento que Ruego (sic) fundamentado en el artículo 51
de la Constitución de la República” (Vid. ff. 10 y 11 del expediente judicial, destacado
del texto), considera la Sala que el propósito de la acción no se dirige a impugnar alguna
omisión de la Superintendencia Nacional Aduanera y Tributaria en darle trámite a una
iniciativa legislativa, orientada a reformar el artículo 9 de la derogada Ley Orgánica del
Trabajo -cuya redacción mantiene el vigente artículo 7 de la Ley Orgánica del Trabajo,
las Trabajadoras y los Trabajadores-, sino que, como se analizará infra, su finalidad es
la de cuestionar la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los profesionales
en libre ejercicio.
Así, atendiendo a las disposiciones cuya aplicación discute el accionante, se
tiene que las normas tributarias fueron dictadas por el ciudadano Presidente de la
República en ejercicio de la potestad legislativa delegada conferida por el numeral 8 del
artículo 236 de la Constitución vigente y de conformidad con lo establecido en el
numeral 5 del artículo 1° de la Ley que autoriza al Presidente de la República para
dictar Decretos con Rango, Valor y Fuerza de Ley en las materias que se delegan,
publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 38.617 de
fecha 01 de febrero de 2007, en Consejo de Ministros, de allí que, conforme a la regla
contenida en el artículo 8 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, esta Sala Constitucional declara su propia competencia para conocer
de la demanda de amparo constitucional bajo examen, y así se declara.
Afirmada su competencia, la Sala observa que el actor en su ambiguo escrito y
en las pruebas aportadas manifiesta su desacuerdo con la aplicación del impuesto al
valor agregado (IVA), conforme a la inclusión subjetiva que establecen los artículos 3,
numeral 3 y 5 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial del
Decreto Nº 5.189 con Rango, Valor y Fuerza de Ley que establece el Impuesto al Valor
Agregado, publicado en la Gaceta Oficial Nº 38.632 del 26 de febrero de 2007 y a la
inclusión que hace el numeral 6 del artículo 16 de ese mismo instrumento jurídico, que
establecen:
“TÍTULO II
DE LOS HECHOS IMPONIBLES
Capítulo I
Del Aspecto Material de los Hechos Imponibles
Artículo 3
Constituyen hechos imponibles a los fines de esta Ley, las siguientes
actividades, negocios jurídicos u operaciones:
… Omissis…
3. La prestación a título oneroso de servicios independientes ejecutados o
aprovechados en el país, incluyendo aquéllos que provengan del exterior,
en los términos de esta Ley. También constituye hecho imponible, el
consumo de los servicios propios del objeto, giro o actividad del negocio,
en los casos a que se refiere el numeral 4 del artículo 4 de esta Ley.
… Omissis…”.
“Capítulo II
De los Sujetos Pasivos
Artículo 5
Son contribuyentes ordinarios de este impuesto, los importadores habituales
de bienes, los industriales, los comerciantes, los prestadores habituales de
servicios, y, en general, toda persona natural o jurídica que como parte de
su giro, objeto u ocupación, realice las actividades, negocios jurídicos u
operaciones, que constituyen hechos imponibles de conformidad con el
artículo 3 de esta Ley. En todo caso, el giro, objeto u ocupación a que se
refiere el encabezamiento de este artículo, comprende las operaciones y
actividades que efectivamente realicen dichas personas.
…Omissis…”.
“TÍTULO III
DE LA NO SUJECIÓN Y BENEFICIOS FISCALES
Capítulo I
De la No Sujeción
Artículo 16
No estarán sujetos al impuesto previsto en esta Ley:
… Omissis…
6. Los servicios prestados bajo relación de dependencia de conformidad
con la Ley Orgánica del Trabajo”.
Como se observa, las violaciones denunciadas no surgen palmariamente del
texto de las normas impugnadas, sino que ello se obtiene a través de un análisis
deductivo de los argumentos expuestos por el actor, que permite a esta Sala afirmar,
preliminarmente, que se denuncia una aparente contradicción entre los preceptos
tributarios antes transcritos y el citado artículo 317 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, argumentado como una contradicción normativa en el plano
abstracto, esto es, sin que medie acto de aplicación alguno con basamento en las normas
tributarias impugnadas en el caso particular.
En constante y uniforme jurisprudencia esta Sala ha sostenido, con fundamento
en el artículo 3 de la Ley Orgánica de amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, que entre las modalidades de procedencia del amparo constitucional
contra los Poderes Públicos se encuentra el denominado “amparo contra norma”, el
cual procede contra el acto de aplicación de la norma y no contra ésta directamente,
cuando la norma cuya inconstitucionalidad se acusa sea heteroaplicativa, es decir, que
requiera la comisión de un acto aplicativo posterior que imponga o haga observar los
mandatos legales. Así, en sentencia N° 1.505 del 5 de junio de 2003, caso: “Colegio de
Médicos del Distrito Metropolitano de Caracas”, esta Sala, en atención a los diversos
fallos que habían sido emitidos en relación con el contenido del artículo 3 mencionado,
precisó lo que a continuación se transcribe:
“(…) la jurisprudencia de este Máximo Tribunal ha entendido que el
amparo ejercido en forma autónoma contra actos normativos no puede
estar dirigido contra el propio texto legal, sino contra los actos que
deriven o apliquen el mismo; toda vez que, las normas no son capaces de
incidir por sí solas en la esfera jurídica concreta de un sujeto determinado
y, en consecuencia, lesionar directamente sus derechos y garantías
constitucionales, incluso como simple amenaza, por cuanto no sería, en
principio, una amenaza inminente, en los términos del artículo 2 de la
referida Ley Orgánica, esto es, inmediata, posible y realizable.
Siendo ello así, las normas, por su carácter general, abstracto y de
aplicación indefinida, requieren de un acto de ejecución que las relacione
con la situación jurídica concreta del accionante, pues, en definitiva, será
éste y no la propia norma, el que puede ocasionar una lesión particular de
los derechos y garantías constitucionales de una persona determinada.
Por ello, se ha concluido que en los casos de amparo contra actos
normativos, la norma no es objeto del amparo, sino la causa o motivo en
razón de la cual los actos que la apliquen o ejecuten resultan lesivos de
derechos o garantías constitucionales.
Al respecto la Sala Político Administrativa de la antigua Corte Suprema
de Justicia, en sentencia del 12 de agosto de 1992 (caso: Colegio de
Abogados del Distrito Federal), expresó que el amparo constitucional
ejercido conforme al artículo 3 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, tiene ‘por objeto la protección de
los derechos y garantías fundamentales menoscabados por los actos,
hechos u omisiones derivados de la aplicación de una norma
inconstitucional. En otras palabras, la Sala ha entendido que la norma
impugnada por inconstitucionalidad obraría como causa, mientras que su
aplicación, que constituye ‘la situación concreta cuya violación se alega’
vendría a ser propiamente el objeto del amparo’. Sin embargo, en virtud
de una interpretación menos rígida, la propia jurisprudencia advirtió que
existen situaciones particulares en las que se puede prescindir del acto de
ejecución de la norma cuestionada, cuando de ésta se desprenda una
amenaza inminente de daño real de derechos y garantías constitucionales,
o cuando la concreción de la misma está implícita en la propia norma por
ser autoaplicativa, esto es, aquella norma cuya sola promulgación implica
una obligatoriedad efectiva y actual para las personas por ella prevista de
manera concreta, por lo que no requiere de ejecución por acto posterior.
Entre las decisiones más relevantes en donde se asienta esta doctrina (vid.
sentencias SPA-CSJ de 08.08.94, caso: Banco Venezolano de Crédito, y de
12.08.94, caso: José Muci-Abraham y otros, SP-CSJ de 12.09.95, caso:
Andrés Delmant Mauri y de 03.10.96, caso: Coporpa S.R.L., SC-TSJ de
10.08.01, caso: Elken Asa), es necesario mencionar la dictada por la Sala
Político Administrativa de la antigua Corte Suprema de Justicia, el 22 de
enero de 1998 (caso: Monarch Minera Suramericana y otras), en la cual
se señala, en relación a las formas de amparo contenidas en el artículo 3
de la Ley Orgánica de Amparo, que las mismas plantean un conflicto de
derechos, agregando respecto al tema de la intensidad autoaplicativa de
las normas, lo siguiente:
‘...el grado de aplicación que posea una norma puede ser desde el más
genérico de su auto-ejecución, constituyéndose por sí mismo en una lesión
directa de la esfera de los derechos constitucionales, como es el caso de
las prohibiciones de realización de actividades precedentemente
consentidas antes de su vigencia, o puede ser derivado de sus actos de
ejecución como las normas reglamentarias, las disposiciones
organizativas o los actos individuales que pesen directamente sobre el
actor. Esta diversidad de grados ha de ser apreciada por el juzgador caso
por caso, al plantearse la acción de amparo –como la presente situación-,
por la vía del artículo 3 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales (...). Se ha señalado que la figura del amparo
contra norma no alude a la norma en abstracto, sino a la aplicación de la
misma al caso concreto, por lo cual el amparo se dirige esencialmente
contra el correspondiente acto de ejecución. Es ineludible que en el
amparo contra norma –como en todas las modalidades de amparo-, puede
denunciarse tanto la lesión que la misma produce como la amenaza que en
ella se encierra, con la cual basta con que se den fundados temores de que
esta última se produzca para que pueda prosperar la acción ejercida.
Igualmente, como se señalara precedentemente, en cada situación es
menester determinar el grado de aplicación que la norma posee, el cual
resulta variable de acuerdo con su naturaleza’.
Siguiendo la tendencia jurisprudencial señalada, que ha afirmado de
manera categórica que el amparo procede contra el acto de aplicación de
la norma y no contra ésta directamente, salvo que se trate de normas
autoaplicativas, la Sala Constitucional a partir de la referida doctrina, ha
precisado que lo que vendría a determinar la competencia del órgano
jurisdiccional que ha de conocer esta modalidad de acción de amparo
constitucional es el objeto de la acción, esto es, ‘la situación jurídica
concreta cuya violación se alega’, que debe ser subsumida objetivamente
dentro de los principios de competencia que establece la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales (vid. sentencia SCTSJ de 31.11.00, caso: Ivanis Inversiones S.R.L., y de 02.03.01, caso:
Fanny Alivia Silva Atacho y otros) (…)”.
Obsérvese que si hay una pauta clara que se desprende de la jurisprudencia
constitucional en este asunto, ésta es que, en principio, las normas jurídicas no son
capaces de incidir en la esfera jurídica de los sujetos de derechos por su carácter general
y abstracto, sino que se requiere de un acto de aplicación que produzca el vínculo entre
la norma, general y abstracta como es, y la situación jurídica concreta de algún sujeto -o
sujetos- de derecho en particular. Por ello, en los casos de amparo contra actos
normativos cuya aplicabilidad depende de la verificación de un posterior evento, sin
cuya existencia la norma carecerá, indefectiblemente, de eficacia, se ha concluido que la
norma no es objeto del amparo, sino la causa o motivo en razón de la cual los actos que
la apliquen o ejecuten resultan lesivos de derechos o garantías constitucionales (Cfr.
Sentencia de esta Sala
N° 487 del 16 de marzo de 2007, caso: “Agencias Generales
Conaven C.A.”).
Sin embargo, tal principio general consigue, como excepción, el caso de las
denominadas normas autoaplicativas, modalidad ésta de normas jurídicas respecto de
cuyo alcance esta Sala se ha pronunciado en anteriores oportunidades. En efecto, en la
sentencia que antes se citó, N° 1.505 del 5 de junio de 2003, caso: “Colegio de Médicos
del Distrito Metropolitano de Caracas”, la Sala señaló que por norma autoaplicativa se
entiende “…aquella norma cuya sola promulgación implica una obligatoriedad efectiva
y actual (rectius, también inminente) para las personas por ella prevista de manera
concreta, por lo que no requiere de ejecución por acto posterior”; vale decir, aquellas
normas cuya eficacia no está supeditada a la aplicación de un acto posterior y, por ende,
su sola entrada en vigencia puede suponer, respecto de un supuesto de hecho
determinado, una violación o amenaza de violación de derechos constitucionales
susceptible de ser objeto de amparo constitucional.
En este caso, cabe distinguir entre aquellas normas autoaplicativas cuyo
contenido normativo en sí mismo genera una incidencia directa sobre la esfera subjetiva
de los individuos, y aquellas otras que determinan que dicha incidencia se producirá
como consecuencia de su aplicación obligatoria e incondicionada. En el primer
supuesto, el amparo contra la norma procederá por constituir ella misma un acto
(normativo) contrario a los derechos fundamentales. En el segundo, la procedencia del
amparo es consecuencia de la amenaza cierta e inminente a los derechos fundamentales
que representa el contenido dispositivo inconstitucional de una norma inmediatamente
aplicable.
Ambas hipótesis se encuentran previstas en el artículo 3 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, que dispone:
“Artículo 3. También es procedente la acción de amparo, cuando la
violación o amenaza de violación deriven de una norma que colida con la
Constitución. En este caso, la providencia judicial que resuelva la acción
interpuesta deberá apreciar la inaplicación de la norma impugnada y el
juez informará a la Corte Suprema de Justicia acerca de la respectiva
decisión”. (Subrayado agregado).
En tal sentido, estima la Sala que, sea por la amenaza cierta e inminente o por la
vulneración concreta a los derechos constitucionales que la entrada en vigencia que una
norma autoaplicativa representa, la demanda de amparo interpuesta contra ésta deberá
ser estimada, previo ejercicio del control de constitucionalidad contra ella, y
determinándose su consecuente inaplicación.
Conforme a las premisas expuestas, se tiene que, en primer lugar, no hay acto
concreto de aplicación de las normas cuya constitucionalidad se cuestiona –lo que la
hace heteroaplicativa- y, en segundo lugar, no hay homogeneidad respecto de los
argumentos hechos valer por el accionante y el medio procesal escogido para encauzar
su pretensión ante la jurisdicción constitucional, pues, para obtener un pronunciamiento
que anule aquellas disposiciones por las cuales el accionante se considera como sujeto
pasivo del impuesto al valor agregado -a su decir, en forma injusta y discriminatoria
respecto de los sujetos regidos por la legislación laboral- la vía idónea no es la acción de
amparo constitucional contra norma, sino la acción de nulidad fundada en motivos de
inconstitucionalidad, conforme a la específica competencia de control concentrado de
constitucionalidad de la ley que le reconoce el artículo 336.1 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y el artículo 25.1 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia a esta Sala Constitucional.
En casos similares esta Sala ha establecido que “(…) la tutela constitucional
solicitada por la parte actora, resulta inadmisible, al constatar que el acto contra el
cual se interpone la acción, es una ley, que puede ser impugnado por la vía de la
demanda de nulidad -por ante esta Sala-, y no a través de la acción de amparo cuya
finalidad es el restablecimiento inmediato del derecho lesionado cuando no haya vía
ordinaria disponible y la lesión sea de tal magnitud, que sólo el amparo es capaz de
restituirla” (Cfr. Sentencia de esta Sala Nº 1.419 del 14 de agosto de 2008, caso: “Iván
José Colmenares Betancourt”).
Así, aprecia la Sala que las consideraciones del accionante, lejos de
corresponderse con los fundamentos de una acción de amparo, se refieren a una típica
acción de nulidad en la cual se denuncia la inconstitucionalidad de una norma legal. A
este respecto, esta Sala ha dejado sentado que “(…) si las leyes que implementan la
Constitución, coliden con ella, la vía para anularlas, y hacerles perder sus efectos
jurídicos, no es la acción de amparo, sino la de nulidad prevista en la vigente
Constitución (artículo 336) (…)” (Vid. Sentencias de esta Sala Nros. 2.540 del 15 de
octubre de 2002, caso: “Leopoldo López Mendoza” y 1.286 del 25 de junio de 2007,
caso: “José Esteban Díaz Zavala”).
En refuerzo de la anterior conclusión, que aboga por la acción popular de
inconstitucionalidad para impugnar las normas tributarias antes mencionadas, cabe
destacar que esta Sala ya efectuó un pronunciamiento respecto de la constitucionalidad
de varias de las normas de la Ley que establece el Impuesto al Valor Agregado,
publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.601,
Extraordinario, del 30 de agosto de 2002 y analizó, entre otros aspectos, la
constitucionalidad de la norma contenida en el artículo 3, numeral 3, que mantuvo
idéntica redacción en el mismo instrumento legal vigente a la presente fecha, la cual hoy
es cuestionada por el actor (Vid. Sentencia de esta Sala N° 1.527 del 16 de octubre de
2008, caso: “Luis Esteban Palacios Wannoni y otros”).
En atención a las anteriores consideraciones, cabe destacar el contenido del
artículo 6, cardinal 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, que establece lo siguiente:
“Artículo 6.- No se admitirá la acción de amparo:
…Omissis…
5) Cuando el agraviado haya optado por recurrir a las vías judiciales
ordinarias o hecho uso de los medios judiciales preexistentes”.
Sobre la base del precepto normativo transcrito, esta Sala en reiteradas
oportunidades se ha pronunciado asentando que la acción de amparo constitucional
constituye un medio expedito de protección, orientado a restituir al agraviado en el
ejercicio, bien de un derecho o una garantía constitucional conculcados, que presupone
el agotamiento de los procedimientos establecidos para dilucidar una controversia; así,
en la sentencia Nº 2.369 del 23 de noviembre de 2001, caso: “Mario Téllez García y
otros”, interpretó la citada causal de inadmisibilidad de la acción de amparo, en el
siguiente sentido:
“(...) la Sala estima pertinente señalar que la norma prevista en el
artículo 6, numeral 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales, consagra simultáneamente el supuesto de
admisibilidad e inadmisibilidad de la acción de amparo.
Así, en primer término, se consagra claramente la inadmisión de la
acción cuando el agraviado haya optado por recurrir a la vías
ordinarias o a los medios judiciales preexistentes, sobre el fundamento
de que todo juez de la República es constitucional y, a través del
ejercicio de los recursos que ofrece la jurisdicción ordinaria, se pueda
alcanzar la tutela judicial efectiva de derechos o garantías
constitucionales.
No obstante, la misma norma es inconsistente, cuando consagra que, en
el caso de la opción por la vía ordinaria, si se alega violación o amenaza
de violación de un derecho o garantía constitucionales, la acción de
amparo será admisible, caso en el cual el juez deberá acogerse al
procedimiento y a los lapsos previstos en los artículos 23, 24 y 26 de la
Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales,
y su decisión versará exclusivamente sobre la suspensión o no, de
manera provisional, sobre el acto cuestionado de inconstitucionalidad.
En otras palabras, la acción de amparo es inadmisible cuando el
agraviado haya optado por recurrir a vías ordinarias o hecho uso de los
medios judiciales preexistentes; por argumento a contrario es admisible,
entonces, si el agraviado alega injuria constitucional, en cuyo caso el
juez debe acogerse al procedimiento y a los lapsos establecidos en los
artículos 23, 24 y 26 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales, a fin de ordenar la suspensión provisional
de los efectos del acto cuestionado. Ahora bien, para que el artículo 6.5
no sea inconsistente es necesario, no sólo admitir el amparo en caso de
injuria inconstitucional, aun en el supuesto de que el agraviado haya
optado por la jurisdicción ordinaria, sino, también, inadmitirlo si éste
pudo disponer de recursos ordinarios que no ejerció previamente. De
otro modo, la antinomia interna de dicho artículo autorizaría al juez a
resolver el conflicto de acuerdo con las técnicas integrativas de que
dispone el intérprete (H. Kelsen, Teoría Pura del Derecho, Buenos Aires,
Eudeba, 1953, trad, de Moisés Nilve) (…)”.
De ello resulta pues, que al no evidenciarse de las actas del expediente que exista
una situación de hecho comprobada o comprobable que permita afirmar que el actor
pueda sufrir una desventaja ilegítima o que la lesión denunciada devenga en irreparable
por la circunstancia de utilizar y agotar la vía judicial previa, porque los medios
procesales preexistentes son insuficientes para restablecer la situación infringida, o
cuando su procedimiento -dada la naturaleza de la infracción alegada- no cumple con la
finalidad de lograr la protección de forma inmediata, toda vez que en el marco de los
procesos de nulidad por inconstitucionalidad, la parte accionante cuenta con la
posibilidad de solicitar medidas cautelares capaces de tutelar la violación o amenaza de
violación de sus derechos e intereses.
En virtud de las consideraciones expuestas y visto que el actor dispone de la
acción de nulidad por inconstitucionalidad para atacar las disposiciones impugnadas,
debe esta Sala declarar la inadmisibilidad de la acción de amparo interpuesta de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales (En igual sentido, véase sentencia N° 1.580 del
19 de noviembre de 2009, caso: “Antonio Ledezma y otros”). Así se decide.
VI
DECISIÓN
Por las razones antes expuestas, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
declara:
1.- Que es COMPETENTE para conocer el conflicto negativo de competencia
suscitado entre el Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso Administrativo
de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua y el Tribunal Superior Primero de lo
Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de
Caracas, con ocasión a la demanda de amparo constitucional ejercida por el abogado
JOSÉ ENRIQUE MONTES DE OCA, ya identificado.
2.- Que el TRIBUNAL COMPETENTE para conocer de la demanda de
amparo constitucional ejercida por el abogado JOSÉ ENRIQUE MONTES DE OCA,
es esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
3.- INADMISIBLE la acción de amparo constitucional propuesta, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 6, numeral 5, de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales.
Publíquese y regístrese. Archívese el expediente. Remítase copia certificada de
la presente decisión al Juzgado Superior en lo Civil (Bienes) y Contencioso
Administrativo de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua y al Tribunal Superior
Primero de lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas.
Dada, firmada y sellada en el Salón de Audiencias de la Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los 26 días del mes de marzo dos mil
trece (2013). Años: 202° de la Independencia y 154° de la Federación.
La Presidenta de la Sala,
LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO
Ponente
El Vicepresidente,
FRANCISCO ANTONIO CARRASQUERO LÓPEZ
Los Magistrados,
MARCOS TULIO DUGARTE PADRÓN
CARMEN ZULETA DE MERCHÁN
ARCADIO DE JESÚS DELGADO ROSALES
JUAN JOSÉ MENDOZA JOVER
GLADYS MARÍA GUTIÉRREZ ALVARADO
El Secretario
JOSÉ LEONARDO REQUENA CABELLO
Exp.12-1090
LEML/
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