CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN CIVIL Magistrada Ponente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN CIVIL
Magistrada Ponente
RUTH MARINA DÍAZ RUEDA
Bogotá D. C., doce (12) de julio de dos mil once (2011).
(Aprobado y discutido en Sala de 29 de junio de 2011)
Ref. Exp. 08001-3103-013-2005-00124-01
Decide la Corte sobre la admisibilidad del libelo de
casación presentado por Henry Gallego Soto, frente a la
sentencia proferida el 17 de enero de 2001 por la Sala
Civil - Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Barranquilla, dentro del proceso ordinario que aquel
promovió contra la Asociación Pro-Bienestar de la Familia
Colombiana -Profamilia-.
ANTECEDENTES
1.- El accionante solicitó que se declarara a su
demandada civilmente responsable de los perjuicios que le
causó por haberle resultado fallida la operación de
vasectomía que el 14 de agosto de 1989 le practicó el
médico Antonio V. Garrido, en la Clínica que aquella tiene
en la ciudad de Barranquilla.
2.- La causa petendi permite el siguiente compendio:
a.- El actor de 44 años y su esposa Blanca Margarita
Naranjo Jaramillo de 38, tenían 4 hijos, el último de los
cuales de 12 y como afrontaban una difícil situación
económica, acordaron no engendrar más, optando por la
esterilización de aquel.
b.- Acudieron al referido centro asistencial de la
demandada en donde convinieron la realización de la
intervención antes mencionada que se ejecutó el 14 de
agosto de 1989 y dado el éxito reportado de ella, la pareja
en mención no buscó otro método de planificación; sin
embargo, al cabo de año y medio, se produjo un nuevo
embarazo, naciendo Cristian Andrés Gallego Naranjo.
d.- Después de la concepción, el actor se practicó
examen de expermograma, saliendo apto para engendrar,
lo que indica que la operación fue fallida, situación que a
más de perjuicios materiales, le provocó mucho dolor,
pena, vergüenza con sus hijos, esposa y familiares
quienes lo consideraban infértil.
3.- Admitida la demanda y notificada, la entidad
convocada
excepciones
se
de
opuso
a
las
“prescripción
súplicas
de
la
formulando
acción
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
las
judicial”,
2
“inexistencia de la relación de causa a efecto entre los
actos
de
la
Colombiana
Asociación
Probienestar
‘Profamilia’
y
el
de
la
resultado
Familia
fallido
del
procedimiento de vasectomía practicado al demandante, lo
cual ocurrió por causa de recanalización espontánea del
conducto
deferente
ligado”,
e
“inexistencia
de
responsabilidad de acuerdo con la ley”, y mediante
sentencia
del
pretensiones,
23
de
octubre
declarando
de
probadas
2009
las
negó
dos
las
últimas
defensas citadas.
El ad quem al desatar la apelación propuesta por el
promotor
del
proceso
confirmó
el
fallo,
previa
la
declaración de no haberse probado “la excepción de
prescripción de la acción ordinaria alegada por la parte
demandada”, dado que de acuerdo con la ley 791 de
2002, no transcurrieron los 10 años allí previstos.
En soporte de su decisión, el ad quem comenzó
precisando que se hallaba “frente a la responsabilidad civil
del médico por la prestación del servicio profesional”, para
la que debían concurrir como elementos, la “prueba del
contrato”, el “daño padecido” y la “relación de causalidad
entre el comportamiento de la parte demandada y el daño
padecido por el demandante o la víctima”. Que ésta no se
acreditó; en cambio sí, que “la parte demandada cumplió
con [su] obligación médica” y que la recanalización de los
conductos
deferentes
del
actor
fue
espontánea,
significando que “se produce por sí solo, sin agentes
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
3
externos que lo provoquen”, por lo que el hecho de volver
a engendrar no fue consecuencia directa de la actuación
negligente y descuidada del médico demandado, pues
además, el día del procedimiento, aquel fue informado de
que esa situación se podría presentar, al indicársele “[q]ue
la intervención quirúrgica anticonceptiva conlleva riesgos,
los cuales me han sido explicados por el médico e incluye
la remota posibilidad que falle”.
4.-
Oportunamente
el
demandado
formuló
el
presente recurso que luego de concedido, fue admitido por
esta
Corporación
y
en
tiempo
hábil
allegó
el
correspondiente libelo en procura de sustentarlo.
CONSIDERACIONES
1.- El artículo 374 del Código de Procedimiento Civil
al establecer los requisitos que debe contener la demanda
de casación exige los siguientes:
“1. La designación de las partes y de la sentencia
impugnada (…)
2.
Una síntesis del proceso y de los
hechos, materia del litigio (…)
3.
La formulación por
separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con
la exposición de los fundamentos de cada acusación en
forma clara y precisa. Si se trata de la causal primera, se
señalarán las normas de derecho sustancial que el
recurrente estime violadas (…).
Cuando se alegue la
violación de norma sustancial como consecuencia de error
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de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda o de
su contestación, o de determinada prueba, es necesario
que el recurrente lo demuestre. Si la violación de la norma
sustancial ha sido consecuencia de error de derecho, se
deberán indicar las normas de carácter probatorio que se
consideren infringidas explicando en qué consiste la
infracción”.
A su vez el inciso 4º del canon 373 ibídem, al
reglamentar el trámite de la impugnación extraordinaria
prescribe perentoriamente que “[p]resentada en tiempo la
demanda, se examinará si reúne los requisitos formales,
sin calificar el mérito de los cargos, y en caso negativo
declarará desierto el recurso y ordenará devolver el
expediente al tribunal de origen. (…)”
2.-
Dada
la
naturaleza
del
aludido
medio
de
impugnación, el ordenamiento jurídico vigente le impone
al
recurrente
la
obligación
ineludible
de
sustentarlo
mediante la introducción oportuna del respectivo libelo,
sin que para ello tenga plena libertad de configuración,
pues una demanda de este linaje debe reunir los
requisitos formales antes comentados y centrar el ataque
apoyado
en
los
motivos
legalmente
consagrados,
quedando claro que es la censura la que tiene a su cargo
el deber irremplazable de explicitar las razones de las que
se sirve para obtener la finalidad pretendida, puesto que a
la Corte le está vedado suplantar su voluntad y mucho
menos actuar de oficio en pro de hallar el fundamento en
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
5
el
que
el
inconforme
basa
su
descontento.
Por
consiguiente, debe aducir o invocar como mínimo una de
las causales taxativamente previstas y tratándose de
violación
de
normas
sustanciales,
le
corresponde
identificar las que tienen esa alcurnia y precisar cómo se
produjo el quebrantamiento, si de manera directa o
indirecta y cuando hubiere sido de esta última forma,
expresar la clase de error cometido; en el evento que
fuere de hecho, ha de demostrarlo, y siendo de derecho,
debe
citar
las
disposiciones
de
carácter
probatorio
infringidas, además de plasmar la argumentación que
evidencie esa situación y su trascendencia.
3.- Examinado el libelo, se constata que se apoya en
dos (2) cargos que el recurrente ubica, uno en el ámbito
de la causal primera y el otro en la tercera del artículo 368
del Código de Procedimiento Civil.
a.- Respecto del inicial dice que la sentencia es
violatoria de la ley sustancial que “puede ocurrir como
consecuencia de error de derecho por violación de una
norma probatoria, por error de hecho manifiesto en la
apreciación de determinadas pruebas, como en este caso”
en donde se infringen los artículos 10, 13 y 15 de la ley 23
de 1981, y 9º del decreto 3380 de 1981, al desconocer
“las características del consentimiento informado” carente
“de todo rigor lógico” porque “no es posible que le hayan
explicado” al actor “que la cirugía tendría la remota
posibilidad de una recanalización espontánea
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de los
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conductos deferentes, si a renglón seguido, dice que si la
cirugía tiene éxito no podrá engendrar más hijos”.
Agrega que el Tribunal desconoce la implicación de la
certificación de la clínica en cuanto a que la intervención
había sido exitosa y que no tendría más hijos, “dado que
ni médico ni la clínica pueden asegurar o prometer que la
vasectomía esteriliza definitivamente y que por lo tanto no
se tendrán más hijos, como se realizó en este caso”.
Que tampoco tiene en cuenta la demostración de
“que nunca se le dijo al demandante las implicaciones y
posibles fallas que podrían surgir una vez el resultado de
la cirugía fuera exitoso, y luego de haberse expedido la
certificación con el resultado de esterilización definitiva,
pues no es lo mismo que el consentimiento diga que la
cirugía puede fallar sin saber a qué complicaciones
corresponde la falla, a que en dicho consentimiento se le
haya dicho que existe posibilidad de una recanalización
espontánea”.
Agrega que faltó “seguimiento en cuanto al conteo de
espermatozoides, posterior a la certificación, teniendo en
cuenta el riesgo de recanalización espontánea de los
conductos deferentes lo que implica una responsabilidad
del
galeno
y
“absolutamente
de
claro
la
clínica”,
que
es
todo
más
lo
que
cual
deja
evidente
y
protuberante el error de hecho en la apreciación de los
elementos materiales probatorios ya citados generando así
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
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la vulneración de las normas de derecho sustancial
anteriormente señaladas”.
b.- En el segundo cargo acusa la sentencia de poseer
“en su parte resolutiva declaraciones o disposiciones
contradictorias”, pues no se basó “en datos de expertos en
la materia, sino” (…) “en ‘Wilpedia’ enciclopedia la cual no
es científica y que no es autoridad en la materia, lo que
quiere decir que basa su argumento en una falacia de
apelación
inapropiada
a
la
autoridad
o
‘falacia
adverecundiam’”, al igual que en una “de división, lo cual
consiste en argumentar que lo que es verdad en su
totalidad también debe ser cierto de cada una de sus
partes”.
Sostiene que del consentimiento informado no se
desprende el enteramiento al actor de que una de las
complicaciones de la vasectomía fuera la recanalización y
de todas formas, el médico tenía el deber de realizar los
seguimientos correspondientes para prevenirlas.
No entiende la conclusión del Tribunal, ni halla
coherencia lógica cuando se refiere a la inexistencia del
nexo causal, dado que éste se encuentra “plenamente
probado en la medida en que el galeno y la institución, no
realizaron el seguimiento y diagnóstico adecuado teniendo
en cuenta que el riesgo de la recanalización de los
conductos deferentes es (…) previsible y que por el
contrario la demandada certifica que el demandante no
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puede tener más hijos, y como consecuencia de esta
negligencia el demandante tiene un hijo, luego, queda
probada y es evidente que en la parte motiva de la
sentencia acusada existen contradicciones, que de no
casarce (sic), daría lugar a generar un precedente de
irresponsabilidad de los galenos y de las clínicas, frente a
su deber de seguimiento y prevención de lo previsible”.
4.-
En el presente asunto, es evidente la falta de
técnica en la formulación de la acusación, según pasa a
analizarse.
a.- En el primer embate, el recurrente omite dar a
conocer
la
“norma
sustancial”
supuestamente
quebrantada, pues los artículos 10, 13 y 15 de la Ley 23
de 1981, y 9º del Decreto 3380 de 1981, aducidos, no
tienen aquel carácter, dado que no constituyen la base
fundamental
del
fallo
impugnado,
ni
para
el
caso
propuesto pueden tenerse como sustanciales, toda vez
que los tres primeros disciplinan el comportamiento que el
médico debe observar con su paciente y el último define
los riesgos injustificados que aquel debe evitarle a éste.
La jurisprudencia de la Sala tiene decantado que por
“normas de derecho sustancial debe entenderse las que
declaran, crean, modifican o extinguen relaciones jurídicas
concretas, sin que tengan ese calificativo aquellas que se
limitan a definir fenómenos jurídicos o a describir sus
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elementos”, (auto de 29 de octubre de 2007, Exp. 200100903-01).
Con relación a la omisión puesta de presente,
igualmente tiene dicho, que cuando la impugnación
extraordinaria se apoya en la referida causal, por versar la
misma sobre el derecho material que concierne a la
controversia,
es
forzoso
indicar
la
preceptiva
legal
pertinente, requisito que no perdió vigencia con la
expedición del decreto 2651 de 1991, porque si bien en su
artículo
51
proposición
eliminó
jurídica
la
necesidad
completa
de
cuando
integrar
se
alegaba
una
la
infracción de disposiciones de derecho sustancial, acorde
con los fines de la casación le impone al recurrente el
deber de señalar “(…) cualquiera de la normas de esa
naturaleza que, constituyendo base esencial del fallo
impugnado o habiendo debido serlo, a juicio del recurrente
haya sido violada(…)”.1
Dado que los preceptos invocados no fueron soporte
de la decisión cuestionada, se incumple el requisito de
citar los pertinentes al caso debatido. Aquellos, en el
orden referido, son del siguiente tenor:
“ARTICULO 10. El médico dedicará a su paciente el
tiempo necesario para hacer una evaluación adecuada de
su salud e indicar los exámenes indispensables para
1
Auto de 19 de noviembre de 2010, exp. 2007-00186-01.
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
10
precisar
el
diagnóstico
y
prescribir
la
terapéutica
correspondiente.
PARAGRAFO.
El
médico
no
exigirá
al
paciente
exámenes innecesarios, ni lo someterá a tratamientos
médicos o quirúrgicos que no se justifiquen”.
“ARTICULO 13. El médico usará los métodos y
medicamentos a
su
disposición
o
alcance,
mientras
subsista la esperanza de aliviar o curar la enfermedad.
Cuando exista diagnóstico de muerte cerebral, no es su
obligación mantener el funcionamiento de otros órganos o
aparatos por medios artificiales”.
“ARTICULO 15. El médico no expondrá a su paciente
a riesgos injustificados. Pedirá su consentimiento para
aplicar
los
tratamientos
médicos,
y
quirúrgicos
que
considere indispensables y que puedan afectarlo física o
síquicamente, salvo en los casos en que ello no fuere
posible, y le explicará al paciente o a sus responsables de
tales consecuencias anticipadamente”.
“Articulo 9°. Se entiende por riesgos injustificados
aquellos a los cuales sea sometido el paciente y que no
correspondan a las condiciones clínico-patológicas del
mismo.”
Como la desestimación que el ad quem efectuó de las
pretensiones tuvo soporte en el cumplimiento de la
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obligación médica por parte de la demandada, en la
inexistencia de relación causal entre el comportamiento
médico demandado y el daño padecido por el demandante
y, en la “recanalización espontánea de los conductos
deferentes” del actor, éste debió citar las normas civiles
disciplinantes de la responsabilidad civil contractual, dado
que ellas constituyen el fundamento jurídico de tal
apreciación y no las disposiciones antes aludidas, que, en
el asunto planteado, se muestran inadecuadas.
La Sala ha planteado “(…) que le está vedado al
impugnante señalar caprichosamente en la demanda de
casación cualquier norma sustancial con miras a cumplir el
aludido requisito; desde luego que el artículo 374, exige
perentoriamente al recurrente que determine las normas de
naturaleza sustancial con las cuales deba cumplirse la
comparación de la sentencia a fin de establecer si esta las
transgrede, carga que, a la luz del numeral 1 del artículo 51
del Decreto 2651, continúa gravitando sobre aquél, a quien,
no obstante que se le exime de integrar una proposición
jurídica completa, se le impone la exigencia de precisarle a
la Corte, por lo menos, una de las normas sustanciales que
hayan sido base esencial del fallo, o debido serlo, con las
cuales
deba
confrontarse
la
sentencia
para
ver
si,
efectivamente, esta la vulnera.
“No se trata, entonces, de denunciar la violación de
la
norma
de
derecho
sustancial
que
discrecional
o
antojadizamente escoja el censor, pues esto sería tanto
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como admitir que es posible plantear debidamente una
acusación perfilada al margen de los extremos del litigio,
convirtiéndolo,
subsecuentemente,
en
uno
distinto,
cuando, por el contrario, la función de la censura trazada
con sustento en la causal primera, es la de establecer si la
sentencia recurrida se ajustó al derecho objetivo que se
aplicó o debió aplicarse en el caso debatido y no a otro.
Al respecto ha puntualizado esta Corporación que: “El
entendimiento de esa disposición impone observar, que la
norma sustancial que a juicio del recurrente debe ser citada
como violada, tiene que estar íntimamente ligada con el
aspecto jurídico sobre el que versa la pretensión ventilada
en el litigio, o con el que sirve de soporte a la oposición,
porque en rigor ellos constituyen o deben constituir la base
esencial de la decisión, ya que demarcan los confines de la
misma. Dentro de esa lógica elemental le bastará por tanto
al casacionista citar como infringida cualquiera de las
normas de ese linaje que gobiernen esos extremos de la
controversia, esto es, la pretensión o la oposición” (…)”.
(Sentencia de 11 de marzo de 2002, Exp. Nº 6141”.
De otro lado, si bien las normas citadas por el
recurrente pueden llegar a ser pertinentes a la hora de
establecer las relaciones del médico con su paciente, de
ninguna manera aluden al asunto esencial materia de este
litigio que se itera fue el incumplimiento contractual
referido a la infertilidad que el accionante había pactado
con su demandada.
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13
b.-
El segundo embate carece de la claridad y
precisión exigidas en
el
canon 374
del Código
de
Procedimiento Civil que impide su admisión, dado que si
de acuerdo con el numeral 3° del 368 ibídem la causal
invocada se presenta cuando la sentencia contiene “en su
parte
resolutiva
declaraciones
o
disposiciones
contradictorias”, no es de recibo la incompatibilidad que se
esgrima de las consideraciones expuestas como base de
aquel, como lo plantea el recurrente. Es por ello, por lo
que, para establecer su existencia, se impone comparar,
confrontar, cotejar o contrastar las plurales disposiciones
declarativas o de condena consignadas en la parte
“resolutiva” del fallo, como lo exige el precepto citado, no
en sus motivaciones.
Ahora, si la sentencia contiene frases o conceptos
equívocos, dudosos o ambiguos, la ley, bajo ciertas
condiciones y en las oportunidades por ella misma
previstas permite su aclaración, de oficio o a solicitud de
parte, sin que de ninguna forma, esas circunstancias
estructuren la causal que se comenta.
En relación con esta temática, la Sala ha señalado
que, “[l]a causal tercera de casación tiende a corregir
declaraciones o disposiciones antinómicas e incompatibles,
simultáneas o coexistentes en la parte resolutiva de la
sentencia, cuya entidad por antagónicas y excluyentes, la
tornan inejecutable o de imposible cumplimiento. Para su
configuración, de tiempo atrás, la Corte viene reiterando
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
14
la
existencia
de
una
contradicción
incontestable
e
insuperable de la parte dispositiva de la sentencia, de tal
magnitud, relevancia e incidencia que impida cumplirla y
no sea susceptible de disipar en su contexto coherente,
sistemático, lógico y racional, verbi gratia, ‘si una afirma y
otra niega, o si una decreta la resolución del contrato y
otra su cumplimiento, o una ordena la reivindicación y la
otra reconoce la prescripción adquisitiva, o una reconoce
la obligación y la otra el pago’ (cas. civ. sentencia de 16
de agosto de 1973 reiterada en sentencia del 18 de agosto
de 1998, [S-070-1998] exp. C-4851). En tales hipótesis,
deben presentarse ‘… varias manifestaciones de voluntad
resolutiva atribuible a la autoridad juzgadora, en una
misma
declaración
de
certeza,
que
se
excluyen
mutuamente, o entre sí se destruyen pues la ejecución de
una parte implica la inejecución de otra, resultando así
desconocidos
elementales
dictados
de
lógica
formal,
exigibles precisamente en guarda del requisito de claridad
en la decisión al que se refiere el artículo 304 del Código
de Procedimiento Civil, y creándose a la postre un vacío
en lo dispositivo ya que dos resoluciones en realidad
contradictorias no pueden tenerse por verdaderas a la vez
y, por lo tanto, son ambas inejecutables; en síntesis, la
incompatibilidad tiene que ser de tal envergadura, tan
absoluta y notoria, que no sea factible saber cuál es el
genuino mandato jurisdiccional que deba ser objeto de
cumplimiento …’. (cas. civ. sentencia 167 de 15 de mayo
de 1992 reiterada en sentencia de 25 de octubre de 2000,
exp. 5513). La imprescindible garantía de certeza y
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15
seguridad
jurídica,
naturalmente,
supone
decisiones
claras, lógicas, sin duda o ambigüedad, ni contradicciones,
pues
la
decisión
del
conflicto
mediante
un
pronunciamiento judicial, parte de la posibilidad de su
cumplimiento y de la evitación de procesos ulteriores
entre las mismas partes, por el mismo objeto y causa. Por
lo anterior, ‘[e]l vicio procesal que resulta denunciable por
la causal tercera de casación compromete la eficacia del
fallo enjuiciado, porque el mismo se configura a partir de
la existencia de resoluciones formal y materialmente
incompatibles o contradictorias, y por ende imposibles de
ejecutar o cumplir simultáneamente. Desde luego, que
una decisión de tal índole, lesiona los principios de certeza
y seguridad jurídicas, e impide, por contera, los efectos de
cosa juzgada’ (cas. civ. sentencia de 30 de julio de 2001,
S-146-2001
[5672]).
Desde
esta
perspectiva,
la
discordancia cuya enmienda procura es de tal linaje que
hace insostenible por contradictorio el fallo e impide
acatarlo al contener una antítesis concomitante insalvable.
Se trata, de una cuestión objetiva resultante de la simple
comparación entre las simultáneas disposiciones, sin
razonamientos ni esfuerzos mayores” (cas. civ. sentencia
de 1 de julio de 2009, exp. 11001-3103-039-2000-0031001).
Igualmente, tiene dicho la Corte, “(…) que para que
haya contradicción, es de la esencia que la providencia
contenga más de una decisión en su parte resolutiva, y
que la una excluya la ejecución de la otra. Se trata de una
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
16
exigencia lógica, de evidente razonabilidad, ya que si la
ley exige que la contradicción sea en la parte resolutiva,
de una vez está excluyendo de la prosperidad del ataque
en casación tanto a las sentencias que tengan una única
resolución como a las que, teniendo varias decisiones
resolutorias que guardan coherencia entre sí, presentan
contradicciones entre la parte resolutiva y la motiva,
evento, este último, en el cual el ataque debe intentarse
con fundamento en la causal 1a. de casación.
En otras
palabras, para que este ataque se abra paso se exige la
pluralidad de decisiones antagónicas (…).” (cas. civ.
sentencia de 22 de junio de 1995, Exp. 4227).
Cotejado el embate con las exigencias legales y
jurisprudenciales acabadas de citar, se evidencia sin
dificultad la inobservancia de ellas, que por tanto frustra la
admisión del cargo.
En efecto, si el recurrente edifica la tercera causal de
casación en que el fallo no se basó “en datos de expertos”
sino en la enciclopedia “Wilpedia (…) que no es autoridad
en la materia”, que del consentimiento informado no se
desprende la ilustración al actor de que una de las
complicaciones de la vasectomía fuera la recanalización, y
que está probado el nexo causal que el Tribunal no halló,
tales argumentos distan de lo que realmente constituye el
motivo invocado, que se itera, consiste en “contener la
sentencia
en
su
parte
resolutiva
declaraciones
o
disposiciones contradictorias”.
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Si a lo anterior se adiciona el hecho de que la
sentencia del Tribunal confirmó la de primer grado
denegatoria de las pretensiones, declarando “no probada
la excepción de prescripción de la acción ordinaria”, esa
explícita resolución, desde el punto de vista lógico, impide
predicar la “contradicción o incompatibilidad” que la hacen
viable y de todas formas, el censor no precisó cuáles de
las que integraban la parte resolutiva tipificaban la causal
planteada o conducían a entender en diverso sentido la
determinación adoptada que la tornaran
inejecutable,
todo lo cual evidencia la ausencia de acreditación del
cargo.
Es más, como lo que el recurrente plantea es un
ataque contra las reflexiones del Tribunal que involucra el
aspecto probatorio, tal reproche no tiene cabida por la vía
equivocadamente escogida, dado que como ha quedado
visto,
no
comporta
construcción
imposibilite
de
su
la
un
error
parte
ejecución,
procedimiental
resolutiva
sino
un
del
error
en
fallo
de
la
que
juicio
relacionado con los argumentos que la soportan, aspecto
que sería atacable por vía diferente.
5.- Como todo lo anterior denota unos razonamientos
y exposición que contravienen la técnica de casación, no
obstante que el libelo adolece de otros defectos de esa
misma naturaleza, no es del caso entrar a determinarlos,
porque los ya resaltados son suficientes para no recibirlo a
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
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trámite y aplicar la consecuencia prevista en el inciso 4º
del artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Civil,
RESUELVE
Primero: Declarar inadmisible la demanda y, en
consecuencia, desierto el recurso de casación interpuesto
en el proceso de la referencia, por el demandante.
Segundo: Devolver el expediente al Tribunal de
origen, por conducto de la Secretaría.
Notifíquese
EDGARDO VILLAMIL PORTILLA
JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
19
RUTH MARINA DÍAZ RUEDA
FERNANDO GIRALDO GUTIERREZ
PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA
WILLIAM NAMÉN VARGAS
ARTURO SOLARTE RODRÍGUEZ
R.M.D.R. Exp. N° 08001-3103-013-2005-00124-01
20
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