Incidencia de bacteriuria asintomática en pacientes embarazadas

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Incertidumbre en Mujeres con Cáncer Cervicouterino.
El marco conceptual de esta investigación se deriva de la teoría incertidumbre frente a
la enfermedad de Merle H. Mishel (1988). Esta teoría de mediano rango explica que la
incertidumbre es el concepto primario y se define como un estado cognitivo en el que
las personas no son capaces de determinar qué significan los hechos que ocurren
debido a la enfermedad. Los conceptos de la teoría se organizan en una forma lineal
que gira alrededor de tres ideas principales: los antecedentes de la incertidumbre, que
son el marco de estímulos, las capacidades cognitivas y las fuentes de estructura; la
segunda idea la conforman el proceso de valoración de la incertidumbre, que incluye la
inferencia e ilusión; y finalmente la tercera idea está constituida por los sistemas para
sobrellevar la incertidumbre, siendo éstos el afrontamiento y adaptación. Entre los
antecedentes se encuentra el marco de estímulos, que se refiere a la forma,
composición y estructura de los estímulos que la persona percibe, está conformado
por tres componentes; la tipología de los síntomas, la familiaridad de los hechos y la
coherencia de los hechos, éstos están influenciados por dos variables que son,
capacidad cognitiva y fuentes de estructura. La capacidad cognitiva se refiere a las
habilidades de procesamiento de la información de la persona. Las fuentes de
estructura son: educación, apoyo social y autoridad con credibilidad. La educación es
vista como el nivel educativo de las personas, tiene relaciones tanto directas como
indirectas para la incertidumbre, su impacto directo es evidente ya que las personas
con un nivel de educación mayor son capaces de modificar la incertidumbre a
diferencia de las que tienen un menor nivel educativo; en la relación indirecta, la
educación puede ayudar al proporcionar una estructura a los eventos, dando así
significado y contexto. En la experiencia de la enfermedad la incertidumbre tiene
cuatro formas: ambigüedad relacionada con el estado de enfermedad, complejidad con
relación al tratamiento y al sistema de cuidado, falta de información acerca del
diagnóstico y la seriedad de la enfermedad, e impredictibilidad sobre el curso de la
enfermedad y el pronóstico. Mishel señala que la incertidumbre no es inherentemente
un estado de miedo o deseo hasta que sus complicaciones son determinadas. La
valoración de la incertidumbre consta de dos procesos: la inferencia y la ilusión, la
primera se refiere a la evaluación de la incertidumbre basada en los ejemplos de
situaciones relacionadas; si las inferencias se consideran positivas, entonces la
incertidumbre se verá como una oportunidad; si las inferencias se consideran
amenazadoras, entonces, la incertidumbre se verá como un peligro. La ilusión se
refiere a la construcción de las creencias que tienen una perspectiva positiva; la cual
permite que la incertidumbre sea evaluada como indicadora del potencial para un
resultado positivo. De acuerdo con esta teoría, la incertidumbre puede evaluarse como
un peligro o una oportunidad. También se ha asociado con la depresión presentada
en pacientes con cáncer, tanto en el momento del diagnóstico, como a los tres y seis
meses después de haberse diagnosticado. El afrontamiento se produce de dos modos
y tiene como resultado la adaptación; lo cual dependerá si la incertidumbre se valora
como peligro o como oportunidad; por lo tanto, los eventos inciertos evaluados como
oportunidad implican resultados positivos y si las estrategias de afrontamiento son
efectivas, ocurre la adaptación.
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