Josep Guarch Busquets

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LA ASTROLOGÍA COMO INSTRUMENTO DE DIAGNOSIS: LOS CICLOS
DE SATURNO, UNA GUÍA TERAPÉUTICA ANTE LA DEPRESIÓN.
Desde hace miles de años, la Astrología forma parte intrínseca del curso evolutivo de la
humanidad. Ni el devenir del tiempo, ni aquellos oscuros períodos en los que incluso
llegó a ser perseguida su práctica han conseguido mermar su avance y proyección a
nivel social. Tanto es así, que hoy podemos encontrarla relacionada con las más
variadas prácticas profesionales: desde el entorno de las psicoterapias, a campos tan
dispares como puedan ser el económico, político, o incluso, en el estudio de los posibles
cambios climáticos; sólo por mencionar algunos de ellos.
La práctica de la Astrología, sea cual fuere el ámbito en el que esta se aplique, debe
partir necesariamente de su herramienta básica: la Carta Astral. En ella se engloban
todos los elementos necesarios e imprescindibles para que podamos realizar un estudio
serio y riguroso, de acuerdo con las bases y principios de la Astrología.
Una Carta Astral es un diagrama que representa la distribución de nuestro Sistema
Solar para una fecha y hora determinadas, y desde el punto de vista de un lugar preciso
de la Tierra. Al establecer dicho diagrama, pretendemos determinar el conjunto de
influencias que van a interactuar sobre ese punto concreto de la Tierra, y que por lo
tanto, van a condicionar la evolución posterior de este nuevo ser, nacido en dicho
instante y lugar.
Nos centramos en la Astrología natal o Genetlíaca, por ser dicha rama la que se orienta
específicamente hacia el análisis personal, y por tanto, aquella a la que va dirigido el
tema de esta ponencia. Al realizar el análisis de una Carta Natal, podemos obtener
información valiosa referente a las características y cualidades personales, así como de
aquellas tendencias, a las que bien podríamos llamar defectos y que pueden llegar a
dificultar, inhibir o bloquear nuestra evolución.
Durante mucho tiempo, el estudio de la Carta fue utilizado como una forma de
diagnosis de las enfermedades físicas, estableciendo las predisposiciones mórbidas a
través de la posición de los planetas y sus relaciones o aspectos. Esta práctica específica,
englobada en la rama de la Astromedicina, fue cayendo en cierto desuso por el avance
tecnológico en los medios de diagnosis médica.
No obstante, si consideramos que la Carta Natal es una verdadera fuente de
autoconocimiento, que a través de su estudio en profundidad, podemos llegar a tener
una visión muy próxima a la realidad mental y emocional de cada individuo; nos
daremos cuenta de la importancia de disponer de una herramienta como esta a aplicar en
cualquier disciplina terapéutica.
El Dr. Bach fue muy consciente que para obtener la curación era necesario hacer
desaparecer la causa de la enfermedad, y que dicha causa no estaba en el cuerpo físico,
sino en los estados emocionales inarmónicos. A partir de sus descubrimientos, nos
quedó claro que era necesario tratar al paciente y no a su enfermedad; dado que ésta,
sólo desaparecería tratando su temperamento y disposición de ánimo.
En este sentido, la Carta nos aporta una valiosa información, no sólo pudiendo llegar a
detectar dichos estados emocionales inarmónicos, sino también las predisposiciones
personales, y algo de suma importancia como es la temporización. A través de la
Astrología podemos llegar a prever con anticipación el momento aproximado en el que
una determinada predisposición emocional inarmónica puede llegar a materializarse en
un estado de ánimo específico, e incluso, las posibles somatizaciones que puede llegar a
desencadenar.
Por este motivo, relacionar la Astrología con la Terapia Floral del Dr. Bach, puede
resultar de suma importancia. Está claro que sería preferible tener unos conocimientos
lo más profundos posibles de ambas disciplinas; no obstante, siempre podemos
establecer una formula primaria que terminaremos de confirmar a través de la
entrevista. Por ello, es importante conocer, de entrada, la relación establecida entre
Signo Zodiacal y esencia floral:
Aries: Impatiens, Tauro: Agrimony, Géminis: Cerato, Cáncer: Red Chestnut, Leo: Vine,
Virgo: Centaury, Libra: Scleranthus, Escorpio: Chicory, Sagitario: Vervain,
Capricornio: Mimulus, Acuario: Chestnut Bud, Piscis: Clematis.
Esta relación Signo-Flor es la misma independientemente del planeta a que nos estemos
refiriendo. Si tenemos a alguien con el Sol en Aries, podemos decir que es de carácter
impaciente; si es Marte quien está en Aries, su forma de actuar será impaciente; o si es
la Luna, lo será su forma de sentir.
Por supuesto que dicha relación sólo representa un punto de partida, ya que si tenemos
en cuenta toda la Carta al completo, más aquellas esencias florales secundarias que
podemos establecer para cada aspecto astrológico, mejor y más adecuada será la
formula cuantos más aspectos tengamos en consideración.
De todas formas, aunque la Carta Natal pueda ser utilizada como un efectivo sistema de
diagnosis, tampoco podemos dejar de lado su gran aportación como herramienta
terapéutica en sí. La Carta, o como también se la denomina de forma muy acertada, el
Mapa Natal. Éste no sólo nos muestra las tensiones y armonías que habitualmente se
manifiestan en nuestra vida, a través de nuestra forma de sentir, ser y actuar; sino
también el camino o dirección a seguir, para poder hacer un uso más constructivo de
nuestros rasgos básicos, y por tanto, las posibles soluciones a nuestros problemas y
dificultades esenciales.
A través de la interpretación de nuestro Mapa Natal, conducida en todo momento por el
experto Astrólogo, no sólo podemos llegar a ser más conscientes de nuestra propia vida,
de entender nuestra situación en el medio, sino también, iniciar el proceso de
rectificación adecuada, para poder tener una vida más satisfactoria, de acuerdo con
nuestras expectativas y posibilidades reales.
Aunque el Mapa o Carta se mantenga para toda la vida, indica una serie de posibles
caminos a seguir, además de los aprendizajes a realizar o de las lecciones a aprender en
“este día de colegio”, como decía el Dr. Bach. En este Mata Natal se establecen una
serie de puntos sensibles, correspondiendo éstos a las posiciones planetarias al
nacimiento. Cada vez que un planeta en su tránsito habitual haga algún tipo de contacto
con alguno de dichos puntos, se va a producir una reactivación-revisión, en cuanto al
nivel de realización del aspecto activado.
Podríamos decir que los planetas, en el transcurso de sus ciclos, nos van marcando las
pautas a seguir en nuestra vida, de acuerdo con la estructura básica representada por
nuestra Carta o Mapa Natal. Con sus tránsitos nos animan, nos empujan, dándonos el
impulso necesario; nos frenan o nos bloquean cuando vamos demasiado acelerados o
seguimos un camino inadecuado, pero también nos pueden reprender con dureza para
que seamos capaces de darnos habida cuenta de lo que estamos haciendo con nuestra
vida.
El Sol es la estrella central de nuestro Sistema Solar, alrededor del cual giran todos los
planetas y, entre ellos, el nuestro: la Tierra. Con su luz y calor, el Sol hace que sea
posible la VIDA. Así pues, podemos considerarlo como el creador, ya que sin él no se
darían las condiciones necesarias para que existiera la vida en nuestro sistema solar.
Astrológicamente, el Sol representa nuestra identidad básica, es el centro del ser y el
origen de la Fuerza Vital. Por tanto, el análisis de nuestro Sol, no sólo nos va a aportar
una visión clara de quienes somos en realidad, sino que, a través de las relaciones que
éste mantiene en nuestra Carta, nos va a indicar las posibilidades de nuestra Fuerza
Vital. Si tenemos en cuenta que esta es la que gobierna las funciones de nuestro
organismo y la que determina tanto el estado de salud como de enfermedad; tal y como
lo describió el Dr. Samuel Hahnemann, creador de la Homeopatía, nos podremos dar
cuenta de la importancia de tener en consideración primordial a nuestro Sol.
El símbolo solar viene representándose desde hace miles de años con un punto dentro
de un círculo. En el simbolismo astrológico, se considera al círculo como el espíritu y al
punto interior como el centro de nuestro ser, o sea nuestra alma. Nos recuerda que
somos seres espirituales en el centro de nuestro ser.
De esta forma, si comprendemos que el Sol nos muestra a nuestra alma, entenderemos
que las posiciones y relaciones solares de nuestra Carta o Mapa Natal nos van a mostrar
las lecciones más importantes a aprender por nuestra alma en esta encarnación. Si
somos capaces de interpretar adecuadamente nuestro Mapa, podremos ver con claridad
el mejor camino a seguir para conseguir una mayor evolución a través de un aprendizaje
menos accidentado.
No obstante, si decidimos complicarnos la vida siguiendo caminos que no nos
corresponden por naturaleza, o pretendemos seguir atajos para evitar las lecciones que
debemos aprender, van a ser los tránsitos planetarios los encargados de hacernos
recuperar nuestro verdadero destino; y en particular, el planeta Saturno va a ser uno de
los que con más dureza vamos a sentir.
Saturno, desde mi particular punto de vista, mantiene una estrecha y directa relación
con el Sol. Astrológicamente se lo considera el planeta de la responsabilidad y el
encargado del necesario proceso de maduración personal. Durante muchos años, fue
considerado injustamente como un planeta maléfico, quizás porque sus exigencias son
tan elevadas que no nos permite apartarnos demasiado de nuestros límites particulares, y
si lo hacemos, él se encarga con sus tránsitos de que asumamos las consecuencias de
nuestros actos.
A Saturno se le han adjudicado la tristeza, la melancolía, la depresión, la seriedad, la
frialdad, el temor, los miedos, las limitaciones, los bloqueos, los retrasos, la rigidez, los
fracasos, la soledad... y un larguísimo etcétera de penalidades. El hecho de que durante
años la humanidad no haya sido capaz de darse cuenta de las grandes cualidades que
nos aporta la influencia de dicho planeta, dice mucho en cuanto al nivel de
irresponsabilidad que venimos mostrando; y para ello, sólo basta con ver las noticias de
un día determinado en cualquier medio de comunicación.
Ciertamente, a través de la influencia de Saturno sentimos miedo, temor, inseguridad;
pero son precisamente estas sensaciones las que hacen que seamos más exigentes con
nosotros mismos, y por tanto, que no nos lancemos al escenario de la vida, sin haber
aprendido antes nuestro papel a representar. También vamos a sentir bloqueo, retraso y
limitación, pero éstos nos van a impedir que nos lancemos de cabeza hacia un fracaso
asegurado de antemano. Indudablemente, diremos para justificarnos, que de los errores
también se aprende, pero ¿qué no daríamos para realizar un adecuado aprendizaje sin
tener que pasar por las consecuencias de determinados errores cometidos?.
A este bello planeta, rodeado de anillos, se le relaciona con la tristeza, la soledad y la
depresión. Pero yo destacaría de ello dos palabras básicas: INTERIORIZACIÓN y
REALIZACIÓN. Soy consciente que a cualquier persona que padezca o haya padecido
un estado de profunda depresión le va a sonar, como mínimo extraño, que le diga que
dicho estado es una oportunidad de oro que le aporta su vida.
Durante años, y después de haber analizado centenares de Cartas Natales, he podido
constatar la relación directa que se establece entre los ciclos de Saturno y los estados
depresivos. Pero curiosamente, también he podido ver ante los mismos tránsitos,
períodos de gran realización personal, de satisfacción y de felicidad. Y uno se pregunta
¿cómo es posible que ante influencias de un mismo planeta uno pueda vivir períodos de
gran felicidad, pero también, en otros casos, de gran penalidad?.
Hemos comentado que el Sol representa el alma, que sus relaciones en la Carta nos
indican el camino a seguir para realizar el aprendizaje más adecuado de las lecciones
correspondientes a nuestra actual encarnación. No obstante, nuestra personalidad puede
decidir seguir otros caminos que no necesariamente corresponden a nuestro destino. El
Dr. Bach nos decía: “La felicidad auténtica resulta de obedecer los mandatos de
nuestra alma, nuestro Yo Superior”... “trae consigo las cualidades de dulzura, fuerza,
coraje, constancia, sabiduría, paz y amor”... “La infelicidad atrae hacia sí el lado
opuesto de estas cualidades –codicia, crueldad, egoísmo, inestabilidad, ignorancia,
orgullo y odio-, siendo éstas las causas subyacentes de la enfermedad”.
Saturno tarda unos 28 años en realizar un ciclo completo alrededor del Sol, es lo que
denominamos el retorno de Saturno. En el transcurrir de dicho ciclo, Saturno va
contactando con cada uno de los puntos de nuestro Mapa Natal. Con cada uno de estos
pasos va a desencadenar su consiguiente proceso de revisión-valoración. Dependiendo
de cual sea nuestra situación en cada uno de los planos de nuestra vida, Saturno va a
desencadenar una reacción u otra.
Si yo tuviese que darle un nombre a dicho planeta, probablemente me decantaría por el
guardián del alma. El propósito básico de los tránsitos de Saturno es presionarnos lo
suficiente para que consigamos una estructura más sólida, segura y estable en nuestra
vida, de acuerdo con nuestro proceso real de evolución. Si hemos establecido una
estructura con fundamentos falsos o incorrectos, o si estamos construyendo nuestra vida
en una dirección inadecuada, el paso de Saturno va a desencadenar un verdadero
terremoto: la tierra se va a hundir a nuestros pies.
He visto empezar muchos estados depresivos durante los tránsitos de Saturno, de la
misma forma que los he visto llegar a su fin, ante su retorno, después de haber realizado
el proceso de reestructuración adecuada. En particular, recuerdo el caso de una mujer
que entró en depresión ante un retorno de Saturno y no consiguió salirse de ella hasta el
siguiente retorno, o sea pasados 28 años.
En realidad, dicho planeta nos da, ante cada contacto, una oportunidad de oro para
recuperar nuestra vida, para realizarnos como individuos. Sus efectos van a variar
dependiendo de nuestro estado de realización personal. Cuanto mayor sea nuestro nivel
de insatisfacción, mayores van a ser los trastornos de sus tránsitos.
Generalmente, su paso desencadena estados de tristeza, melancolía, necesidad de
soledad... en el fondo, nos está empujando a un profundo proceso de interiorización,
para que seamos capaces de valorar de forma seria y real, sin influencias externas, qué
es lo que estamos haciendo con nuestra vida.
Por supuesto que deberíamos ser capaces de no caer en esta tendencia demasiado
generalizada de bloquear sus efectos con fármacos, que lo único que consiguen, en el
fondo, es cronificar unos efectos que, de otra forma, habrían tenido una acción muy
limitada en el tiempo.
Recuerdo haber leído unos comentarios de una homeópata que trabaja con la Astrología
en relación a un caso concreto de depresión saturnina. Los mejores resultados los
obtuvo utilizando lo que ella llamó una conexión homeopática con Saturno: dar la
bienvenida a la oscuridad de Saturno mediante pequeñas dosis de soledad, de silencio,
vistiéndose de colores oscuros y sumergiéndose en asuntos intelectuales. Esta actitud,
atrajo los mejores regalos de Saturno: la conexión profunda con la propia naturaleza
fundamental, de tal manera que, aunque la paciente seguía inclinada hacia la tristeza y la
melancolía, el sentimiento de estar centrada y de vibrar en armonía con el Universo tuvo
un efecto curativo. Esto además, también le permitió algunos ajustes en su vida para
adaptarse mejor a la realidad siempre cambiante.
En la Ponencia que presenté el año pasado en Barcelona, les comentaba la importancia
de prescribir flores utilizando la Carta Natal del cliente, hasta tal punto de que, en mi
caso concreto, como astrólogo y terapeuta floral, estaba prescribiendo flores con unos
resultados espectaculares a personas con quien no tenia ningún tipo de contacto directo;
únicamente disponía de unos pequeños detalles de su situación actual y, por su puesto,
de su Carta.
Algunos de dichos casos podían estar viviendo perfectamente un estado de depresión,
dado que Saturno estaba transitando por puntos clave de su Carta Natal. Mi respuesta
fue actuar con flores a las que relaciono directamente con Saturno: Mimulus, Cherry
Plum, White Chestnut, Pine, Larch, Elm, Gentian. El resultado fue realmente curioso, al
cabo de un tiempo, algunas de dichas personas me llamaron por teléfono para decirme
que, con la formula floral habían conseguido superar una depresión que hacía tiempo
que arrastraban, e incluso, habían conseguido dejar de tomar antidepresivos. En ninguno
de dichos casos utilicé Mustard.
Hay que tener presente, también, que podemos detectar ciertas predisposiciones a
dichos estados. Generalmente, los más habituales se manifiestan en aquellas personas
que tienen en su Carta a Saturno en contacto con la Luna, aunque también pueden darse
casos en los que está en contacto con el Sol, o situado en puntos clave de la Carta, como
pueden ser el Ascendente o el Fondo Cielo. Esto supone que, en dichos casos
particulares, Saturno tiene unos efectos determinantes, y que por tanto, sus tránsitos van
a ser mucho más importantes.
Partiendo pues de dichas premisas, en primer lugar, deberemos analizar detalladamente
la Carta Natal para detectar probables predisposiciones. En estos casos, actuaremos a
nivel preventivo con las esencias florales más adecuadas para cada una de las posiciones
astrales. De esta forma, podemos llegar a desencadenar un cambio de actitud positivo
ante la vida, de manera que, la persona en cuestión, vaya manifestando progresivamente
los estados armónicos relacionados con dichas influencias.
En segundo lugar, localizaremos la posición del momento de Saturno (también es muy
importante tener en cuenta la posición de los demás planetas transpersonales: Urano,
Neptuno y Plutón), en relación a la Carta que estamos analizando. Si está pasando por
algún punto clave de la Carta o está muy próximo su paso, daremos preponderancia a
este transito a la hora de prescribir la formula floral, dado que este aspecto va a ser
determinante en la situación actual del cliente. Debemos tener presente que, dada la
lentitud de avance de Saturno en su ciclo alrededor del Sol, puede estar activando un
punto de la Carta durante meses; y que sus efectos pueden empezar a notarse un mes
antes de su paso real. Por consiguiente, la actuación preventiva a nivel floral, puede
resultar clave en estos casos, y con unos efectos muy positivos para las personas
afectadas por dichos tránsitos planetarios.
En estos casos, podemos actuar con esencias como Walnut, para favorecer la adaptación
y el cambio al que están empujando dichos tránsitos. Chestnut Bud, para facilitar el
aprendizaje; ya que ante cualquier paso de Saturno, nos enfrentamos a lecciones
importante a aprender. Pine, es habitual que se manifiesten sentimientos de culpa, tanto
por lo que uno no ha hecho hasta el momento, como por lo que siente que debe hacer y
que va a involucrar a otras personas de su vida. Por supuesto, Mimulus y Cherry Plum,
que prácticamente serían específicas de Saturno. Además de Sweet Chestnut, por la
angustia extrema con la que uno vive dichos tránsitos.
Dependiendo del nivel de tristeza y melancolía manifestados, puede ser necesario
pensar en Gentian, o incluso en Mustard. Y, en algunos casos concretos, si la presión es
muy intensa, la persona puede caer en estados Gorse. Por descontado, también puede
ser necesario pensar en Wild Rose, en el caso de expresarse una cierta apatía; aunque no
sea lo más frecuente ante dichos aspectos astrales. Y siempre resultará de gran ayuda
una cierta estimulación o reequilibrio energético, a través de esencias tipo Olive y/o
Clematis.
Saturno, el guardián del alma, nos empuja a seguir de forma adecuada los dictados del
centro de nuestro ser, de nuestra alma. Se empeña en que seamos auténticos de acuerdo
con nuestros rasgos básicos, para que de esta forma seamos capaces de mostrar en todo
momento y lugar nuestra verdadera identidad.
Como ya hemos mencionado, durante años ha sido visto como un planeta maléfico.
Todo ello en contra de su imagen real, ya que cualquiera que haya visto una imagen de
Saturno, no le habrá pasado desapercibido que es uno de los más bellos del Sistema
Solar.
Debemos ser capaces de darnos cuenta de los grandes beneficios que nos aporta la
influencia de Saturno, de esta forma, dejaremos de temerlo. Si somos conscientes de
que: el hecho de prepararnos adecuadamente para estar al nivel que nos corresponde,
además seguir el camino correcto, todo ello puede traer como consecuencia que nos
encontremos en el momento preciso y en el lugar adecuado para recoger el premio que
nos ha correspondido. A esto lo llamamos “suerte”, la suerte de un planeta llamado
Saturno.
Josep Guarch Busquets
Psicoastrólogo
Terapeuta Floral
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