la producción a partir de la apertura económica 1990-2002

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LA PRODUCCIÓN A PARTIR DE LA APERTURA ECONÓMICA 1990-2002:
Por: Rafael Gómez Henao
COMPORTAMIENTO SECTOR AGROPECUARIO 1990-2002:
La agricultura colombiana, para 1992 se encontraba en una profunda crisis, debido
fundamentalmente a la disminución de los niveles arancelarios, de la apreciación del
peso ya la intensa sequía ocasionada por el fenómeno del niño. La crisis agraria se
concentró principalmente en cultivos transitorios de productos transables
internacionalmente (la producción cayó en términos reales un 12%,a pesar de que los
cultivos permanentes tuvieron un incremento del 7.4% sin incluir café).
Puede decirse que la agricultura colombiana tuvo un desempeño mediocre durante los
años 90, comparado con el comportamiento que tuvo entre los años 1950 -1990.
La ganadería tuvo un crecimiento acelerado durante la década del 90, mientras que la
mayoría de los cultivos permanentes presentaron un crecimiento moderado y la de los
cultivos transitorios cayó casi ininterrumpidamente.
El problema del sector agrícola lo debemos encontrar en el deterioro estructural de las
viejas instituciones, sin haber sido reformadas o reemplazadas por otras, en la órbita
pública y privada, capaces de orientar la reactivación y reconversión de la agricultura.
Finalizando el año 1999, los resultados eran los siguientes: 780.000 hectáreas, antes
cultivadas en cereales y oleaginosas de ciclo cortos, se encontraban sin sembrar;
180.000 familias campesinas, es decir 1.000.000 de personas, se encontraban
engrosando las filas de desempleados, fracaso de los programas de erradicación de
cultivos ilícitos; contrabando incontrolable e incuantificable, e importaciones legales de
todo tipo de comida y de materias primas de origen agropecuario; marchitamiento de
la inversión en maquinaria y equipo, en adopción de nuevas tecnologías; parálisis en
materia de nuevos proyectos de adecuación de tierras; aumento desaforado de la
deforestación, avivada por el crecimiento de la pobreza rural, sin mediar la acometida
de proyectos importantes en reforestación; sobreoferta de tierras al Incora y demanda
insatisfecha por las mismas debido a la falta de fondos, y, finalmente, alarmante
descapitalización humana materializada en el abandono de las más organizadas
empresas agropecuarias por parte de sus
empresarios y administradores
profesionales, y en profundo desgano de las nuevas generaciones frente a las
carreras universitarias relacionadas con el sector.
La agricultura tradicional, de los alimentos, está estancada, mientras que la moderna
(de materias primas y alimentos industrializables) aumenta en forma acelerada.
El sector agropecuario básico no resulta bien librado en el panorama económico de
1999.
Sus ventas presentaron una reducción de 4,2 % en el año 99, mientras que en el 98
ese indicador representó un aumento de 14 %.
DURANTE LA ADMINISTRACIÓN GAVIRIA TRECE MESES DE OSCURIDAD:
El primero de marzo de 1992, las autoridades energéticas decidieron racionar energía
tras considerar que no existía la generación suficiente para atender la demanda. El
apagón duró 13 meses. Durante ese período la economía dejó de producir entre 1.000
y 1.600 millones de dólares.
Fenómenos climáticos y el desgreño del sector fueron los culpables. El apagón no solo
redujo el dinamismo económico, cambió hábitos y trastornó al país, sino que sirvió
para desmontar la creencia de que había mucha energía eléctrica.
El gobierno consideró principal culpable al fenómeno de "El Niño " que afectó el
régimen normal de lluvias y redujo sustancialmente el almacenamiento de agua en los
embalses. Sin embargo, el apagón fue producto de una combinación de factores:
errores en las proyecciones de demanda, mala administración del sector,
imprevisiones, tramitología y hasta ingenuidad de las autoridades, según el banco
Mundial.
Como reflejo de las transformaciones que ha experimentado la economía internacional
en los últimos años, el sector energético ha venido a ocupar un papel cada vez más
protagónico en la vida colombiana.
En mayo de 1991 un documento del Departamento de Planeación Nacional (DNP),
presentado al Conpes explicaba: " la capacidad de generación eléctrica supera el
consumo de los habitantes e industrias conectadas por medio del sistema de
distribución. Durante los últimos años, ha existido una sobreinstalación del sistema de
generación entre el 30 y el 40 % de la capacidad efectiva instalada, lo que equivale al
doble de las reservas de seguridad normales."
BONANZA PETROLERA EN ADMINISTRACIÓN GAVIRIA:
Fue en 1991 cuando se tuvo la confirmación de un gran yacimiento, Cusiana, que
podría incorporar a las reservas petroleras unos 4.000 millones de barriles.
Los resultados con Cusiana y Cupiagua fueron favorables. Al finalizar el mandato de
Gaviria quedaron expectativas de lo que puedan significar tres pozos conocidos como
Volcanera 1, Liria 1, y Aysisí 1, ubicados en el mismo sector, pertenecientes a los
contratos Recetor y Araguaney.
Si bien es cierto que Cusiana fue un descubrimiento importante y que le permitiría al
país obtener 13.800 millones de dólares ( en valor presente), durante su vida útil,
Colombia está muy lejos de ser un país petrolero.
Las reservas totales cifradas alrededor de 5.000 millones de barriles, son muy
inferiores a las de países como Venezuela (63.000 millones de barriles) y
México(56.000 millones), para no hablar de los miembros de la OPEP.
De todas maneras, se pensaba que la producción interna pasaría de un promedio de
460.000 barriles diarios a 1.000.000 a partir de 1997, cuando se llegue al tope
máximo.
Y las exportaciones de crudo pasarían de 700.000 barriles por día, frente a 200.000
actuales.
Cusiana, grande e insuficiente, apareció cuando caño Limón declinaba.
Si bien las reservas encontradas en Casanare garantizan el autoabastecimiento hasta
el 2010, Colombia está muy lejos de ser una nación petrolera.
LA CONSTRUCCIÓN EN EL CUATRIENIO DE GAVIRIA:
La construcción fue el sector más dinámico del cuatrienio de Gaviria, mantuvo un ritmo
de crecimiento ascendente.
Se estima que durante la administración Gaviria el volumen construido fue equivalente
a una ciudad como Medellín, ya que edificaron más de 600 mil viviendas. En metros
cuadrados se pasó de construir 6,2 millones en 1990 a 11, 05 millones en 1993.
Condiciones positivas como el crédito, la reforma al sistema UPAC y la puesta en
marcha del sistema de subsidios, fortalecieron esta industria.
Otros hechos que proporcionaron el buen clima de inversión fueron la repatriación de capitales,
las negociaciones e indemnizaciones por despidos de trabajadores públicos y privados y la
liquidez que mantuvo la economía durante buena parte del período.
El efecto de estas variables se notó en las corporaciones de ahorro y vivienda, que
aumentaron su cartera para financiar proyectos de construcción en 16,4% para 1991;
37,6 %en 1992 y 74,55% en 1993.
A los fabricantes de insumos los obligó a realizar ensanches y aumentar su oferta.
En materia de vivienda de interés social, esta participó con un 62,1 % del total de
vivienda generada durante el cuatrienio con 393.217 unidades, aunque sólo el 42%
correspondió a vivienda subsidiada, es decir, 265.615 unidades.
EN ADMINISTRACIÓN GAVIRIA NACE TELEFONIA MOVIL CELULAR:
La Ley 37 de 1993 aprobó la instalación del servicio telefónico celular móvil en el país.
El estado abrió el negocio a la competencia privada y en subasta pública se
adjudicaron en 1994 seis concesiones. Para tal efecto se dividió el país en tres
regiones: 1) la zona occidental; 2) la zona oriental, y 3) la costa Atlántica. El sistema
ha permitido mejorar el nivel de comunicación con las regiones apartadas y rurales del
país.
La telefonía celular le reportó al gobierno 973.000 millones de pesos, un poco menos
del 10% del presupuesto nacional.
SAMPER Y LAS RELACIONES CON EL SECTOR PRIVADO:
Lo que pasó con el consejo gremial fue irónico: luego de apoyar la candidatura de
Samper contra Pastrana, al final resultó apoyando a Pastrana contra Samper.
En marzo de 1995, el gobierno de E.U. le dio el primer golpe a Colombia: certificación
condicionada. En forma motivada los gremios respaldaron al presidente Samper,
respecto a la actitud que asumiría frente a E.U. Cuestionaron a Clinton y al Congreso
de Estados Unidos, por mantener una posición "injusta"
Pero la realidad es que ahí comenzó el quiebre, lo cual fue alimentado por la críticas a
los gremios por parte del entonces jefe de Planeación José Antonio Ocampo,
asegurando que la economía iba por buen camino. Los dirigentes gremiales del Valle
del Cauca le sugirieron al funcionario salir de su oficina por un momento y ocupar el
puesto de cualquier empresario del departamento. Y algunos lo llamaron loco.
Al cumplir el primer año de mandato, las cosas ya se habían enredado para el
presidente Samper: Medina ya había "destapado la olla" y había aparecido la foto con
la "monita retrechera". Aunque los 15 gremios del Consejo gremial pidieron que el
país conociera "la verdad por encima de todo", el Ministro de Desarrollo, Rodrigo
Marín, encerró a unos sesenta empresarios y dirigentes gremiales en el Palacio y les
sacó una declaración de apoyo al Presidente. Muchos se sintieron incómodos pero
firmaron. Tal fue el caso del presidente de la Andi, Carlos Arturo Angel. De esa
manera se aceleró el rompimiento entre el gobierno y los gremios.
Días después se abrieron totalmente del gobierno: rechazaron un eventual aumento
de impuestos y le dijeron al ministro del interior, Horacio Serpa, que dejara de
buscarle camorra a E. U. Y que no hablara de "hipotéticas conspiraciones" y luego el
rompimiento total con Samper: le pidieron la renuncia. Samper pidió respeto.
A comienzos de 1996 habló Fernando Botero y a finales de febrero llegó la
descertificación plena de los E.U. EL Consejo Gremial hechó restos y endureció su
posición: que se vaya del Palacio, así sea temporalmente.
El alejamiento fue total cuando el industrial del Valle del Cauca, Germán Holguín
Zamorano propuso una alternativa drástica: la realización de un paro empresarial para
forzar la renuncia del presidente Samper. El industrial Hernán Echavarría lideró el
distanciamiento con el gobierno.
Poco antes de comenzar su tercer año de gobierno, Samper perdió la visa para
ingresar a los E.U. Hubo alarma nacional pero él ni se inmutó.
El 23 de mayo de 1996, Samper, en plena cumbre social rural presentó el siguiente
anuncio: " voy a construir un canal interoceánico y para ello abriré una licitación en
los primeros meses de 1997, pues sé que exigen propuestas concretas que aseguran
la realización de la obra."
Este anuncio causó asombro en algunos, incredubilidad en otros e hilaridad en no
pocos, El propio ex presidente López, en una columna de El Tiempo, consideró
desafortunado el anuncio de Samper, pues en Europa el Canal quebró a más de uno.
Fue sin duda, una cortina de humo sublime, en medio de la crisis política, y el
proyecto quedó prácticamente descartado, aunque fue contratado con una firma
internacional un estudio de factibilidad, cuyas conclusiones definitivas hoy junio del
2001, todavía el país está esperando.
En plena crisis política y con su visa cancelada a E.U., el presidente Samper
sorprendió al mundo cuando en la Asamblea de las Naciones Unidas, en Nueva York,
y en presencia de más de 170 jefes de Estado de todo el planeta, anuncio el hallazgo
de un gigantesco campo petrolero en el municipio de Medina, Cundinamarca,
bautizado Coporo. Samper comparó sus dimensiones con los de Cusiana. El fabuloso
hallazgo anunciado por Samper resultó ser otra fantasía.
La economía no solo se descuadernó, que era lo que más temía Samper sino que se
dejó disparar el gasto público, incrementándose de manera peligrosa el déficit fiscal.
Sin duda otro de los propósitos que quedó en simple anunciado.
Sobre el desempleo, el 28 de diciembre de 1996, Samper anunció un plan para
combatir el desempleo, tratando de restarle importancia al doce por ciento que
revelaba por esos días el Dane: " el siete de agosto de 1998 el único desempleado
seré yo ". Se equivocó nada menos que 1.077.223 desocupados, para las 7 primeras
ciudades, que quedaron al terminar su mandato.
Refiriéndose a la recesión, Samper, siendo presidente electo dijo: "la inflación no me
tumba pero una recesión sí". No solo el proceso 8.000 no lo tumbó, sino tampoco
pudo la fuerte recesión, que vivió el país, con el déficits fiscal más alto de la historia,
las tasas de interés disparadas y las gentes buscando trabajo en las calles.
Sobre la revaluación del peso colombiano, Samper pronunció la siguiente frase: "los
amigos de la revaluación son los amigos de la apertura". Sin embargo al concluir su
mandato, lo cierto es que el peso quedó sobrevaluado.1
EL TRANSPORTE Y LA APERTURA ECONÓMICA:
El transporte juega un papel vital en la determinación de los costos totales de los
productos. Además de las condiciones del entorno y las de orden ambiental, están los
costos de materias primas, mano de obra, energía y transporte, como factores a tener
muy en cuenta para medir el poder competitivo de una nación.
Con excepción de las ciudades importantes de la Costa Atlántica, la mayoría de la
población de Colombia se ubica en el interior del país en centros urbanos de la zona
andina, situados entre los 1.000 y 2.500 msnm. Esta circunstancia afecta la
distribución y transporte de productos para el consumo doméstico y de materias
primas para la industria.
Los costos de transporte a los puertos se constituyen en barrera adicional para
nuestros productos en los mercados internacionales. Lo anterior se agrava si se tiene
en cuenta que la producción de la gran mayoría de nuestras industrias depende de las
materias primas importadas.
La ley 105 de 1993 al definir cuales deben ser las carreteras retoma el concepto
manejado desde el siglo XX cual era el de unir las capitales con los puertos y las
fronteras.
Las carreteras reflejan el atraso frente a los estándares internacionales, a lo cual ha
contribuido los siempre limitados recursos para su construcción y mantenimiento.
La ventaja del transporte terrestre frente a otros modos la ha constituido el efecto red,
es decir, que a diferencia del ferrocarril y los ríos, ofrece alternativas que han mejorado
la competitividad e incentivado la competencia entre los distintos centros urbanos y
fabriles del país.
A la altura del año 2000, las limitaciones y altos costos de intercambio con el exterior
se debe a las deficiencias de la infraestructura. La dependencia por mucho tiempo del
río Magdalena y los ferrocarriles, ambos con limitaciones, implicaron desventaja para
el país; y en las carreteras la topografía, la geología y el clima que inciden en la
construcción, mantenimiento y operación.
Sobre el transporte y movimiento de carga se observa el incremento del transporte
férreo privado debido al carbón y los ductos por el petróleo y sus derivados, pero, si
descontamos estos dos productos, 92% corresponde a las carreteras; un gran
aumento en el movimiento de carga por carretera a partir de 1990, es el reflejo de la
apertura económica.
Es bueno recordar que las carreteras sirven para la expansión de la frontera agrícola y
la reducción de los costos de producción, la integración nacional, la competencia entre
1
Portafolio. “Balance de un cuatrienio, Julio 27, 1998.
centros; pero además su mejoramiento y modernización producen mejoras en la
calidad de vida, la seguridad nacional y el mejor conocimiento entre todos los
Colombianos.
El sistema vial continúa con rezago tecnológico y obsolescencia en las carreteras
colombianas, a lo cual, se añade el deterioro por deficiencias de mantenimiento y el
aumento del tráfico y las cargas, las contingencias derivadas de los problemas
geológicos acentuados por factores climáticos.
En las décadas 80 y 90 los programas de rehabilitación se han adelantado siguiendo
una política de mínimo costo, es decir, se hacen mejoras superficiales, manteniendo
los alineamientos y especificaciones de vías existentes que fueron diseñadas con los
criterios y para las condiciones de hace 30 o 40 años.
En el caso de los ferrocarriles es igualmente válido lo expuesto sobre la rehabilitación
en las carreteras.
El país cuenta con 60 aeropuertos menores y siete aeropuertos internacionales que
en principio representan buenas condiciones para el comercio exterior.
Para el transporte vial, el caso del río Magdalena se asemeja al de los ferrocarriles. No
tendría sentido por ejemplo, restablecer la navegación en el alto Magdalena.
NARCOTRÁFICO Y ECONOMÍA 1990-2002:
Desde los años 60 Colombia ha sido el principal exportador de cocaína del mundo.
En un principio el país importaba la materia prima, hoja de coca y base de coca, de
Perú y Bolivia, y los cultivos de coca permanecían por muchos años en bajos niveles,
sin embargo al finalizar la década de los ochentas éstos comenzaron a incrementarse,
hasta convertir al país en el primer cultivador mundial de hoja de coca. La cocaína fue
precedida por la marihuana, la cual perdió importancia cuando la cocaína industrial
alcanzó su máximo apogeo a finales de los ochentas. Al mismo tiempo, la producción
de
heroína comenzó a desarrollarse a partir de los cultivos locales de amapola.
La situación de Colombia frente al problema de las drogas es una de las más
complejas del mundo por múltiples factores: la pobreza y la falta de presencia del
Estado en extensas zonas rurales del país, una tradición de negociantes vinculados al
contrabando, la larga historia del conflicto armado, las condiciones climáticas y
agrológicas favorables para el cultivo de plantas destinadas a la producción de drogas
ilícitas, una profunda crisis agrícola y una frágil institucionalidad. Además de una
ubicación estratégica, puerta de entrada a Suramérica.
La crisis agropecuaria y la ausencia del Estado en las zonas de frontera agrícola,
favorecieron a los narcotraficantes en su tarea de convencer a los campesinos e
indígenas colombianos de producir coca o amapola y facilitaron el establecimiento de
acuerdos con los grupos insurgentes para la protección de los cultivos ilícitos.
Para 1998 ya existía en el país al menos 93.000 hectáreas cultivadas entre coca,
marihuana y amapola, lo que representaba el 3% de las extensiones dedicadas a la
agricultura, excluyendo la ganadería, en todo el país. Igualmente para este año, los
cultivos de hoja de coca, amapola y marihuana produjeron 69.000 empleos,
equivalente al 2% de los empleos que generó la agricultura en el país.
Estas plantaciones han producido cambios significativos en las regiones cultivadas.
Inicialmente generaron mayores ingresos, lo que aumentó la inmigración de la
población trabajadora, causando al final serios desequilibrios en la economía local, en
los precios, así como violencia y un fuerte deterioro social.
Un aspecto característico de la economía ilegal colombiana, tiene que ver con las
utilidades que retornan al país y se contabilizan en el PIB. Si bien existen condiciones
favorables para la repatriación de capitales en la informalidad de la economía, también
debe reconocerse que existen restricciones para la absorción ilimitada de utilidades
del narcotráfico. La economía colombiana posee un tamaño modesto y un moderado
grado de apertura financiera, adicionalmente debe tenerse en cuenta que la propiedad
industrial y financiera está bastante concentrada.
Más tarde, entre 1986 y 1990, la participación de Colombia en el mercado mundial de
cocaína se elevó en un 75% desplazando a las organizaciones de otras
nacionalidades y se consolidó la estructuración de la industria en carteles. Las
utilidades bordearon el 5% del PIB, las más altas en los últimos 25 años. Durante este
período los narcotraficantes colombianos incursionaron en el tráfico de heroína,
introduciendo cultivos de amapola en el sur de los Andes de Colombia.
Durante el período comprendido entre 1991 y 1995, los ingresos repatriables por
cocaína cayeron en términos relativos y promediaron un 4.3% del PIB.
Durante este período se aceleró el proceso de sustitución de importaciones de base
para cocaína gracias al incremento de las áreas cultivadas en el país y al
mejoramiento del paquete tecnológico. La comercialización internacional se volvió más
competitiva y se incrementó la represión de las autoridades locales e internacionales
en términos de decomisos y acciones en contra del lavado de activos. Por su parte, los
narcotraficantes diversificaron y determinaron nuevas rutas y se concentraron en un
reducido número de carteles regionales. En este período la producción y tráfico de
marihuana entró en fuerte declive, debido fundamentalmente, a los bajos niveles de
rentabilidad con respecto a otros productos como la coca y la amapola, y a la
proliferación de cultivos de marihuana en invernadero en los Estados Unidos y Europa.
De 1996 a 1998, una mayor eficacia en el control de los corredores aéreos abiertos
entre el sur del país y los cultivos de Bolivia y Perú, ocasionó una disminución de las
importaciones de coca. La producción de base de coca colombiana para
procesamiento de cocaína, que no había sido representativa durante los últimos diez
años, pasó a constituir dos tercios de la producción mundial.
En Colombia, la desarticulación de los principales carteles regionales dio origen a su
fragmentación y a la pérdida del control de la comercialización a favor de los cárteles
Mexicanos.
Durante el período comprendido entre 1982 y 1998, la repatriación sumó más de
23.000 mil millones de dólares, lo cual equivale a un promedio anual del 3% del PIB y
acerca de un 70% de las utilidades de los narcotraficantes colombianos. Los
excedentes restantes fueron invertidos en el exterior.
Sólo una parte reducida de la riqueza nacional ha podido ser adquirida por el
narcotráfico. La estructura de propiedad de los sectores manufacturero, financiero, de
la construcción, del comercio y de las comunicaciones, se encuentran altamente
concentrada en por lo menos una docena de conglomerados empresariales.
Sin embargo, en el sector agrícola los narcotraficantes han encontrado una opción de
inversión en acumulación de tierras para lograr reconocimiento como terratenientes.
En términos generales, en el sector rural, especialmente en la ganadería, el
narcotráfico ha encontrado muchas oportunidades de inversión.
La escala de violencia en el país coincide con la incursión de colombianos en el
narcotráfico y el repunte en los delitos relacionados con esta práctica ha crecido junto
con las tasas de homicidios. La producción y distribución de drogas ha financiado la
guerra en el país, al apoyar el narcotráfico los grupos insurgentes tanto guerrilleros
como paramilitares. Lo mismo pasa con los niveles de corrupción.
La relación entre narcotráfico y la sociedad ha experimentado las siguientes etapas: 1º
Fase acomodaticia (1980-1985), el narcotráfico se insertó en unas instituciones débiles
y efectuó alianzas con algunos dirigentes rentistas del país. 2º Fase catalítica, (19861990), la cual mediante el soborno, la intimidación y el terrorismo, se intentó preservar
las condiciones de santuario, con el consecuente deterioro de la institucionalidad
tradicional. 3º Fase de confrontación, 1991- 1995), a través de reformas al régimen
legal se logró desarticular las dos principales organizaciones regionales: el cartel de
Medellín y el cartel de Cali. Y, 4º. Fase de mimetización (1996-2000), en el cual
predominó la fragmentación de la industria en pequeñas organizaciones criminales.
Al terminar el año 2000 se calcula que pueden haber entre 120 y 150 organizaciones
exportadoras de drogas ilícitas; se amplían las rutas y los mercados haciendo que
Colombia entre en unos complicados mecanismos de asociación con otros países. El
narcotráfico dejó de ser un problema delictivo y se convirtió en un problema de Estado.
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