¿Cómo manejar el concepto de eficacia en la organización para la

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¿Cómo manejar el concepto de eficacia en la
organización para la toma de decisiones?
Para tomar decisiones empresariales más completas, el criterio de eficacia es necesario, más
no suficiente, para avanzar en un modelo de dirección humanista, es fundamental tener en
cuenta también los criterios de eficiencia y consistencia.
por Gonzalo Gómez Betancourt
Como directivos tenemos la gran responsabilidad y la tarea de elaborar diferentes
alternativas y planes de acción para solucionar los problemas empresariales y cumplir
con el propósito de la organización. Por esta razón debemos tomar decisiones lo más
completas posibles, hablo de completas y no de correctas, porque lo correcto o incorrecto
es un concepto atribuido a las ciencias exactas como las matemáticas, con lo cual, sólo
podremos juzgar si una decisión fue más completa cuando incluyamos mayores
criterios de decisión para la elección de cualquier alternativa o plan de acción.
Al tener los directivos una racionalidad limitada, nuestro conocimiento es imperfecto,
razón por la cual es importante aprender a tomar decisiones más prudentes. La
prudencia es hacer las cosas como las debo hacer y cuando las debo hacer. Implica
contemplar tanto efectos primarios como secundarios, no solamente en la dimensión
económica -eficacia- sino en las otras dimensiones - eficiencia y consistencia-.
La eficacia es la búsqueda de resultados económicos que impacten positivamente la
organización. Sin duda uno de los aspectos que con mejor criterio realizan los ejecutivos a
nivel mundial, lo cual es positivo, pues sin caja no habría empresa, es como la sangre del
cuerpo, sin ella no llegaría oxigeno al cerebro. Por lo tanto, es fundamental para la
supervivencia y el fortalecimiento de cualquier organización.
Generar valor económico es uno de los propósitos y existen indicadores de gestión muy
eficaces para lograrlo que son bien conocidos por todos los directivos. Sin embargo, de lo
que se trata esta columna es de comprender mejor el tema de la eficacia para poder
aplicar el modelo de gestión humanista, que va desde la persona hasta la organización.
Por definición, la empresa la constituyen un grupo de personas que desea alcanzar un
propósito común. El primero es el de generar valor para cubrir sus necesidades materiales:
el comer, el beber, el abrigo, que llevan al ser humano a motivarse por motivos extrínsecos.
Si la empresa genera beneficios, puede pagar salarios y así cumplir con esas necesidades.
La gran capacidad del directivo consiste en buscar una estrategia adecuada, con un
producto adecuado, en un mercado adecuado, con un modelo de producción que
satisfaga unos clientes determinados.
¿Cuál ha sido el problema? Qué se suele reducir el propósito de la organización al
concepto de generar valor económico, con lo cual se han dejado de incorporar los
otros criterios enunciados. Esto sin considerar que las personas son un fin y no un medio
para conseguir ese propósito. Todo pasó y sigue pasando desde la creación del modelo
capitalista de Adam Smith, en el cual se habla del ser humano solo como un individuo con
necesidades materiales, egoísta e insaciable, que lo único que busca es su función
económica.
De hecho, que el directivo piense que sólo tiene que preocuparse por pagar los salarios,
generó todo tipo de animadversiones en los siglos XVIII y XIX. Tanto así que Karl Marx,
padre del comunismo, manifestó que sólo era posible el capitalismo por la explotación
de la prole y que el totalitarismo iba a solucionar el problema, lo que históricamente ha
quedado demostrado que tampoco funciona como modelo.
No es un problema sencillo ni se ha resuelto porque desafortunadamente la falta de
conocimiento con respecto a la teoría de la acción humana está poco difundida. Solo
personas con muchos recursos pueden acceder a una formación que la coloque en el camino
del deber ser, para lograr una sociedad más justa.
Por esta razón aquí abrimos el camino a entender el concepto de capitalismo consciente,
que no es más que lograr en los directivos decisiones en las que se tengan en cuenta
además de los criterios de eficacia, los criterios de eficiencia y consistencia, como los
veremos en los siguientes artículos.
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