Se interpone Recurso de Revocación y Jerárquico. Sr. Ernesto Murro.

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Se interpone Recurso de Revocación y Jerárquico.
MINISTERIO DEL TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL
Sr. Ernesto Murro.
La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria,
representada en éste acto por y ………………, la Asociación de Docentes
Educación Secundaria de Montevideo, representada en este acto por
y……………….. , la Asociación de Funcionarios de UTU, Unión de
Funcionarios de CODICEN,
Federación Uruguaya de Magisterio,
Asociación de Maestros de Montevideo, Asociación de Trabajadores de
Secundaria y demás firmantes cuyos datos lucen en listado adjunto el cual
forma parte del presente escrito, constituyendo todos domicilios a estos
efectos en ……………………………………………….nos presentamos y
decimos al Sr. Ministro de Trabajo y Seguridad Social:
Que estando en tiempo y forma venimos a interponer recursos de
Revocación y Jerárquico contra la resolución de éste Ministerio de fecha
24 de Agosto de 2.015, por la que se resolvió
“declarar esencial los
servicios correspondientes a los Centros de Educación Inicial, Primaria,
Secundaria, Educación Técnico Profesional y Centros de Formación
Docente”,
y en mérito a los siguientes fundamentos de hechos y de
derechos que se pasan a exponer:
I- Suspensión del acto: Atento a que la resolución que se impugna
violenta derechos humanos fundamentales y provoca daños irreversibles, se
deja pedido la suspensión del acto impugnado, al amparo de lo dispuesto
por el artículo 150 del decreto 500/991.
II- El acto administrativo impugnado, causa agravio a los
comparecientes constituyendo un impedimento al legítimo ejercicio del
derecho de huelga, y entraña una violación flagrante a normas
constitucionales, nacionales e internacionales que reconocen
la huelga
como un derecho humano fundamental. Derecho humano fundamental que
integra el denominado “bloque de constitucionalidad
de los derechos
humanos laborales, el cual se compone por todas aquellas disposiciones y
principios a los que se les reconoce valor constitucional (artículos 57, 72 y
332 de la Constitución de la República). Las disposiciones y principios que
integran el bloque de constitucionalidad, no son solo los que constan o se
desprenden de la parte dispositiva, sino que se suman, los que constan o se
desprenden de instrumentos internacionales y aún de las doctrinas
generalmente admitidas en un régimen democrático de derecho. Este
bloque de constitucionalidad, supera la vieja disputa entre monismo y
dualismo, y abre un camino hacia el reconocimiento de un derecho de los
derechos humanos, supralegal y supraconstitucional, que no es ni nacional
ni internacional, sino universal. (Barbagelata H H 2004).
III- La Constitución en su artículo 57 dispone “declarase que la Huelga es
un derecho gremial y que sobre ésta base se reglamentará”. El vocablo
declarase, implica el reconocimiento de un derecho existente, no creado por
la norma, es reconocido y que existe aún sin este reconocimiento y aun en
contra de una legislación posterior, inconstitucional o restrictiva del
derecho reconocido. No es dable al legislador reglamentar el derecho de
huelga de forma tal que lo aniquile, menos aún establecer por resolución
administrativa la prohibición de su ejercicio como ocurre en el caso con la
resolución que se impugna. Precisamente la existencia del art. 332 de la
Constitución garantiza el ejercicio del derecho de huelga, aún sin ley
reglamentaria de carácter general. Por el principio de jerarquía de las
normas el derecho de huelga tiene vigencia: con ley reglamentaria, sin
reglamentaria y aun en contra de cualquier ley reglamentaria que lo
intentará suprimir.
La limitación de un derecho constitucionalmente
reconocido solo puede efectuarse por ley cuando se afectan otros derechos
también tutelados constitucionalmente, debiendo armonizarse dichas
normas constitucionales. En el caso la legislación vigente ha establecido
límites al derecho de huelga cuando estuviera en peligro el derecho a la
vida, la seguridad y la salud de la población o parte de ella. Es decir que la
limitación no puede realizarse por decreto, ni resolución sino por ley y
ajustándose estrictamente al texto constitucional.
Por su parte el Convenio Internacional del Trabajo Nº 87 ratificado por
Ley 12.030 de fecha 27/11/1953, relativo al derecho de sindicación y
libertad sindical artículo 3 dispone: 1.-Las organizaciones de trabajadores
y de empleadores tienen el derecho de redactar sus estatutos y reglamentos
administrativos, de elegir libremente sus representantes, de organizar su
administración y sus actividades y de formular su programa de acción. 2.Las autoridades públicas deben abstenerse de toda intervención que tienda
a limitar este derecho o a impedir su ejercicio legal, el artículo 11 establece
que todo miembro de la Organización Internacional del Trabajo para el
cual esté en vigor el presente Convenio, se compromete a tomar todas las
medidas necesaria y apropiadas para asegurar a los trabajadores y a los
empleadores el libre ejercicio del derecho sindical. En tanto el Convenio
Internacional del Trabajo 151 (ratificado por la ley N° 16039), en su
artículo 9 establece que los trabajadores públicos, al igual que los demás
trabajadores, gozarán de los derechos civiles y políticos esenciales para el
ejercicio normal de la libertad sindical, a reserva solamente de las
obligaciones que se deriven de su condición y de la naturaleza de sus
funciones. Es innegable que el derecho de
huelga es un componente
indispensable de la libertad sindical. En la misma línea de razonamiento
tenemos las Decisiones y Principios del Comité de Libertad Sindical de la
O.I.T. así como Pactos Internacionales innumerables, entre ellos Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las
Naciones Unidas del año 1966; Declaraciones Americanas, Carta Social
Europea, etc. declaran el Derecho de Huelga como Derecho Humano
Fundamental.
III-
La cuestión de la esencialidad de determinados servicios está
directamente relacionada con el Derecho de Huelga que integra la Libertad
Sindical, en nuestro país la huelga tiene como se dijo
jerarquía
constitucional reconocida expresamente por el citado art. 57.
La OIT a través de sus órganos de control (Comité de Libertad Sindical
- Comisión de Expertos en aplicación de Convenios y Recomendaciones)
ha emitido dictámenes
definiendo con muchísima precisión las
limitaciones que pueden establecerse mediante la declaración de servicios
esenciales.
Al respecto es importante señalar que la doctrina ha analizado las
diferentes formas de definición de los servicios esenciales existiendo países
que recurren a la enumeración previa o listado de aquellos servicios que se
consideran esenciales, tal como ocurre con la legislación interna en Brasil o
como en la Argentina en el Decreto reglamentario del año 2000, en cambio
la gran mayoría de los países, como ocurre en el nuestro, recurren a una
definición conceptual y genérica basada fundamentalmente en la
jurisprudencia compuesta por los dictámenes de la Comisión de Expertos
en la
Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la O.I.T.
Especialmente en las Decisiones y Principios del Comité de
Libertad
Sindical del Consejo de Administración de la O.I.T.
Desde la perspectiva antes citada llama poderosamente la atención el
contenido de los Resultandos y Considerandos del decreto que establece la
esencialidad de los servicios de enseñanza, ya que pretende fundarse
infructuosamente en la referida jurisprudencia de la O.I.T.; decimos
“infructuosamente” porque esta última va en dirección diametralmente
opuesta a lo expresado por el citado decreto.
De una simple lectura del decreto surge la orfandad de fundamentos y
criterios, basándose por ejemplo en servicios accesorios como la
alimentación y la limpieza en las escuelas, los cuales ya están cubiertos por
servicios de emergencia, así como en la idea de extensión de las medidas
sindicales, apelando a dicha característica como forma de mitigar la
incapacidad de poder incluir a la educación en el elenco de “ servicio
esencial en sentido estricto”; criterio por otra parte excluido en los
dictámenes del Comité de Libertad Sindical en cuanto a la Educación se
refiere.
Se transcriben parte de los citados dictámenes que surgen de la
Recopilación de Decisiones y Principios del Comité de Libertad Sindical
de los años 1996 y 2006, que a continuación se transcriben:
“ 587.
No constituyen servicios esenciales en el sentido estricto del término:
– el sector de la educación (véanse Recopilación de 1996, párrafo
545;
310.º informe, caso núm. 1928, párrafo 172, caso núm. 1943, párrafo 226;
311.informe, caso núm. 1950, párrafo 457; 320.º informe, caso núm. 2025,
párrafo 405; 327.º informe, caso núm. 2145, párrafo 302, caso núm. 2148,
párrafo 800; 329.º informe, caso núm. 2157, párrafo 191 y 330.º informe,
caso núm. 2173, párrafo 297);
589.
Los argumentos que se han esgrimido de que tradicionalmente los
funcionarios públicos no gozan del derecho de huelga porque el Estado, en
su calidad de empleador, tiene mayores obligaciones respecto de su
protección, no han convencido al Comité de que debe cambiar de actitud
con respecto al derecho de huelga del personal docente.
(Véase 277.º informe, caso núm. 1528, párrafo 288 y 311.informe, caso
núm. 1950, párrafo 458.)
590.
Las posibles consecuencias a largo plazo de las huelgas en el sector
de la Enseñanza no justifican su prohibición.
(Véase 262.º informe, caso núm. 1448, párrafo 117 y 327.º informe, caso
núm. 2145, párrafo 303.)
583.
“El principio sobre prohibición de huelgas en los «servicios esenciales»
podría quedar desvirtuado si se tratara de declarar ilegal una huelga en
una o varias empresas que no prestaran un «servicio esencial» en el
sentido estricto del término, es decir, los servicios cuya interrupción
podría poner en peligro la vida, la seguridad o la salud de la persona en
toda o parte de la población.(Véanse Recopilación de 1996, párrafo 542;
308.º informe, caso núm. 1923, párrafo 221;
314.º informe, caso núm. 1787, párrafo 32; 320.º informe, caso núm. 1963,
párrafo 229;
328.º informe, caso núm. 2120, párrafo 540 y 336.º informe, caso núm.
2340, párrafo 645.)
En conclusión el Comité de Libertad Sindical refiere como esenciales
aquellos servicios cuya interrupción podría poner en peligro la vida, la
seguridad o la salud de la persona en todo o parte de la población,
CLARAMENTE NO ES EL CASO DE LA EDUCACION, no
encuadra en los servicios definidos como esenciales.
IV.- En relación a los servicios esenciales que limitan el ejercicio del
derecho de huelga, que adelantamos no lo eliminan, se ha dictado en
nuestro país la Ley 13.720 art. 3ª in fine, art. 4ª y 5ª– COPRIN y DecretoLey 14.721 – DINACOPRIN que estableció la competencia del Ministerio
de Trabajo para decretar la esencialidad. Las citadas normas, no definen el
concepto de “servicios esenciales”, por tanto el concepto debe ser integrado
por la normativa internacional ratificada por nuestro país y los dictámenes
de la Organización Internacional del Trabajo, de la que Uruguay es
integrante, y sus diversos órganos competentes. Debiendo el régimen
interno ser analizado a la luz de lo que se viene de señalar y al respecto
corresponde indicar que la esencialidad no significa que no se pueda hacer
huelga, no es
prohibición, sino que una vez decretada, debe establecerse
un sistema de guardias gremiales en los servicios declarados esenciales,
ello surge del art. 4º de la Ley 13.720 que expresa: “…deberán ser
mantenidos por turnos de emergencia, cuya interrupción determinará la
ilicitud de la huelga…”.
De la simple lectura de la norma, de su texto literal se desprende
entonces que se refiere a “servicios esenciales en sentido estricto, “aquellos
que por su naturaleza en cuanto podrían comprometer bienes jurídicos
superiores como la vida, seguridad y salud, están estructurados
institucionalmente de forma tal de poder ser mantenidos por turnos de
emergencia, hecho que no ocurre con la enseñanza y reafirma que el
legislador uruguayo siguió los criterios de la O.I.T. al respecto.
También debemos analizar lo dispuesto en el párrafo final del
artículo 4º de la ley en cuanto establece: “… en caso de interrupción de
servicios esenciales, la autoridad pública podrá disponer las medidas
necesarias para mantener dichos servicios…, sin perjuicio de aplicar al
personal afectado las sanciones legales pertinentes.”
El alcance de este
último párrafo exige tener en cuenta otras normas del ordenamiento
jurídico que consagran otros derechos fundamentales tales como el debido
proceso y el derecho a la legítima defensa con base en el art. 66 de la
Constitución de la República y recogido por la norma de procedimiento
administrativo específico: Ordenanza 10, no siendo pues de aplicación
inmediata la sanción pudiendo el trabajador esgrimir todas sus defensas en
base a lo señalado en el presente informe.
V- En suma: la resolución que se impugna ha desmantelado todo un
estatus jurídico del derecho de huelga apoyado en la normativa de mayor
jerarquía, tanto interna como internacional, pulverizando dicha protección
y sustituyéndola por una discrecionalidad arbitraria del Poder Ejecutivo que
a partir de ahora será quien determine los límites y el alcance de un
Derecho Humano Fundamental. Como señala Cassinelli Muñoz, no es
constitucionalmente admisible desconocer los derechos, deberes y garantías
que la Constitución reconozca o atribuya a las personas en general, o a los
habitantes, o a los trabajadores, salvo que la propia Constitución lo
autorice. Entre estos derechos fundados en la Constitución, se encuentran
los derechos reconocidos a todos los trabajadores. La libertad de
asociación, en materia sindical y con ella la huelga, reviste la mayor
importancia para la defensa de los intereses legítimos de los trabajadores y
se enmarca en el corpus juirs de los derechos humanos, conforme lo ha
sostenido la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Si
lo
observamos desde el punto de vista de un sistema de tutela de los derechos
humanos, la libertad sindical en sentido estricto y la autotutela constituyen,
garantías de otros derechos. Históricamente nacieron y existen como
instrumentos de garantía del derecho laboral.
Couture y Pla Rodriguez
ubican la huelga como fenómeno de autotuela (Couture, Eduardo J. y Plá
Rodríguez, Américo: La huelga en el derecho uruguayo, Montevideo,
1951, p. 9. Citan a Alcalá Zamora y Castillo (Proceso, autocomposición y
autodefensa, México, 1947) quien incluye la huelga entre las
manifestaciones “para procesales” de dirimir un conflicto de intereses,
Justino Jimenez de Arechaga distingue
entre garantías genéricas y
garantías específicas. Estudia las disposiciones que constituyen garantías
especificas, particulares de determinados derechos, conjuntamente con esos
derechos; y en la sección sobre el
Constitución
derecho
al trabajo, señala, la
reconoce “ciertos medios de defensa de que los obreros
necesitan valerse para equilibrar sus fuerzas con los patrones. (Jiménez de
Aréchaga, Justino: La Constitución nacional, t. I, Cámara de Senadores,
Montevideo, 1992, p. 379 y 349, respectivamente).
En su obra Trabajo Derecho y Sociedad- Tomo 1- Estudio de
Derecho Colectivo de Trabajo- Pag. 15 , el Dr. Helios Sarthou al referirse a
los rasgos ontológicos generales de la Libertad Sindical expresa “ La magia
de esta Libertad nació en las entrañas vivas del acontecer social y no del
gabinete aséptico y formal del jurista. Se ganó por el pueblo en sus callessin metáfora- de la revolución Industrial, y se tiene que seguir ganando día
a día frente a la represión en los campos y ciudades del subdesarrollo y en
los suburbios fabriles de las sociedades desarrolladas. La magia a que alude
Verdier, fabricó ese milagro de una parábola en el tiempo, que hizo del
delito de coalición y huelga de la Corte de Sir William Pit y del Código
Penal Francés el prestigioso derecho del hombre de nuestras constituciones
de hoy.
Su desenvolvimiento dinámico engendró, para el mundo jurídico, un
nuevo sujeto de derecho: el sindicato, una nueva figura del consenso el
convenio colectivo y un nuevo medio de lucha: la vía de hecho juridizada
en el derecho de huelga. Y, envolviendo esas nuevas figuras e institutos del
escenario del derecho, una rama dentro del derecho del trabajo, el derecho
sindical o derecho colectivo del trabajo.”
Fundamos el derecho en lo dispuesto por los artículos 57, 332,
artículo 317 de la Constitución de la República, Convenios de la
Organización Internacional del trabajo y doctrinas citados en el presente
escrito, ley 15869 y decreto 500/991.
Petitorio:
Por lo expuesto al Sr. Ministro solicitamos:
1-Que se me tenga por presentados, en tiempo y forma y por interpuesto los
Recursos de Revocación y Jerárquico contra la resolución de este
ministerio de fecha 24 de agosto de 2015.
2-Que se disponga la suspensión del acto administrativo impugnado hasta
tanto no se resuelva la presente recurrencia.
3- Que se revoque la citada resolución en cuanto, contraviene sendas
normas constitucionales e internacionales ya citadas.
4- Caso contrario se franquee el recurso Jerárquico para ante el Poder
Ejecutivo.
Otrosí decimos: Que autorizamos a los letrados firmantes en los términos
previstos por el articulo 82 del decreto 500/991.
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