Baja California - Facultad de Derecho

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Baja California
Descripción del medio natural
Material didáctico para el curso Derecho Ecológico
Facultad de Derecho, UABC.
Texto y fotografía por:
Alberto Tapia Landeros
Profesor de Derecho Ecológico
2002.
1
Introducción
Para estudiar el llamado Derecho Ecológico resulta indispensable conocer primero la materia prima de esta
legislación: el medio natural. Este material didáctico pretende orientar al alumno en el conocimiento de la
geografía, flora, fauna, agua y la atmósfera que respiramos en Baja California.
La geografía del estado de Baja California es de pronunciados contrastes, abrupta topografía, árida casi
en su totalidad. El agua dulce constituye el recurso de mayor valía. Las tierras aptas para la agricultura son
escasas, y el clima extremoso deja muy pocos lugares con el confort natural necesario para ser poblados.
Para entender el impacto del hombre en el medio natural bajacaliforniano, y las leyes que regulan su
interacción con la naturaleza, es necesario pues, conocer la tierra, sus frutos naturales y su clima.
En gran medida, la áspera geografía limitó la expansión de los grupos nativos. Obligó a la fuerza
colonizadora a seguir un Camino Real impuesto por la topografía, no escogido por ella. En Baja California
se viaja por donde la geografía lo permite, no por donde se quiere. De esta manera su influencia fue
definitiva en la apertura de rutas y ubicación de los pueblos.
Al ser el agua dulce el elemento natural más escaso, todos los manantiales y aguajes ya estaban ocupados
por grupos nativos a la llegada de los europeos, quienes también dependieron, y seguimos dependiendo de
ellos para sobrevivir.
Los diarios de los exploradores reflejan la constante preocupación por encontrar agua y pasto, pues de otra
manera no se podía continuar.
La cadena misional no es otra cosa que un rosario de oasis. Postas obligadas al transitar tan árida e
inhóspita tierra.
Y hubo ciudades y pueblos donde hubo agua.
Así pues, este apunte intenta presentar al estudiante de la materia de Derecho Ecológico, una descripción
de la apasionante geografía bajacaliforniana, ilustrando con fotografía su rostro y condición, así como los
seres vivos adaptados a este ambiente natural.
Quizá la mejor síntesis hecha de California desde el lado pesimista que compartían algunos europeos
acostumbrados a sus verdes campiñas, es la descripción que hizo de California Juan Jacobo Baegert,
jesuita alemán autor de la obra “Noticia acerca de la península americana de California” (1772), quien
escribió:
“Todo lo concerniente a California es tan poca cosa, que no vale la pena alzar la pluma para escribir algo
sobre ella. De miserables matorrales, inútiles zarzales y estériles peñascos; de casas de piedra y lodo, sin
agua ni madera; de un puñado de gentes que en nada se distinguen de las bestias, si no fuera por su
estatura y capacidad de raciocinio,
¿Qué gran cosa de lo que puedo decir?”
Tal era el sentir de un europeo en medio de la aridez Californiana en el siglo XVIII.
Pero no todo fue pesimismo entre los religiosos, soldados y civiles que pasaron por California. La historia
nos dice que fueron más aquellos espíritus recios y de fe, que desafiaron y a la postre conquistaron la
otrora indómita geografía Californiana.
2
El estado de Baja California
está formado por valles, cerros, sierras, cordilleras, lomeríos, mesetas, ríos,
arroyos, volcanes, cañones y cañadas; costa cantilar, playas, cabos, puntas, ensenadas, islas, islotes y
bahías. Esta variada topografía, rica en texturas, colores, figuras y climas, constituyen la geografía
bajacaliforniana.
En ella encontramos gran variedad de suelos. Arenosos, de limo, barrosos, arcillosos y mezclados,
apropiados para un gran espectro vegetal. En las sierras donde predomina el granito, su descomposición
ha formado suelos muy bien drenados propios para algunas especies de pinos, encinos, y álamos, así
como una especie de abeto, y el único y endémico ciprés de San Pedro. En los valles ínter montanos de las
sierras de Juárez y San Pedro Mártir encontramos algunos de los suelos con mayor fertilidad.
Abundan los suelos aluviales, los que se forman al depositar los arroyos su materia pétrea y orgánica como
es el caso del Valle de San Quintín, o de suelos mezclados como los del Valle de Mexicali.
En Baja California hay algunos afloramientos calizos como los de La Rumorosa. Los hay en mayor cantidad
salitrosos como el de la Laguna Salada y las tierras al sur del volcán de Cerro Prieto.
Por supuesto también tenemos planicies de mareas productoras de sal como las de Bahía Ometepec en la
costa oeste del alto Golfo de California, en donde se explota una salina.
En Baja California se dan todas las formas geográficas conocidas y para rematar su diversidad, está
rodeada por dos mares con sus propias características físicas: el Océano Pacífico en el oeste, frío, azul y
bravo; y el Golfo de California en el este, de aguas tibias, verdes y tranquilas.
La península bajacaliforniana se empezó a formar desde hace entre 8 y 6 millones de años, (en adelante:
ma.), y desde hace 3.5 ma. se desprende del México continental a una velocidad de 6 centímetros por año.
La actual Baja California es península debido a que el Océano Pacífico invadió con sus aguas la cuenca
que se formó al separarse la península del macizo continental. Así nació el Golfo de California, Mar
Bermejo o Mar de Cortés, con una superficie aproximada de 150 000 kilómetros cuadrados.
La geografía del estado comprende 71 600 kilómetros cuadrados (incluidas sus islas) donde la vida se
manifiesta en muy variadas formas. Para que el alumno entienda lo despoblado del medio rural, incluiremos
el número de personas que viven en aquellos lugares que se encuentran habitados y de los cuales se tiene
información. En esta vasta superficie se reconocen 7 regiones fitogeográficas1, (distribución geográfica de
las plantas) con varios ecosistemas que albergan plantas y animales, representantes de muy diversos
géneros, destacando algunos endemismos, esto es, de seres vivos que no se encuentran en ningún otro
lugar del planeta.
En el mapa de Regiones Fitogeográficas del estado de Baja California podemos conocer la superficie que
cubren cada una de ellas: Bosque de coníferas, Desierto de Vizcaíno (sarcófilo), Matorral Costero,
Chaparral, Desierto de San Felipe (micrófilo), Desierto Costa del Golfo (sarcocaule) y Humedales que no
se marcan en el mapa y que son: El delta del Río Colorado, El Estero en Ensenada, San Quintín, San Luis
Gonzaga, Laguna Manuela y Bahía de los Ángeles, B.C.
1
Según Norman C. Roberts, basado en Shreve y Wiggins, Flora of the Sonoran Desert. 1964. Stanford University Press, Stanford,
California, E.U.A.
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TIJUANA
TECATE
MEXICALI
ENSENADA
SAN MATÍAS
SAN FELIPE
SAN QUINTÍN
PUERTECITOS
EL ROSARIO
SAN LUIS GONZAGA
CATAVIÑÁ
JARAGUAY
CHAPALA
ISLA ANGEL DE LA GUARDA
BAHÍA DE LOS ANGELES
SANTA ROSALILLITA
SIERRA SAN BORJA
LAGUNA MANUELA
EL BARRIL
GUERRERO NEGRO
EL ARCO
SANTA GERTRUDIS
SIERRA DE JUAREZ
SIERRA SAN PEDRO MÁRTIR
REGIONES
FITOGEOGRÁFICAS
BOSQUE DE CONÍFERAS
DESIERTO DE VIZCAÍNO
MATORRAL COSTERO
CHAPARRAL
DESIERTO DE SAN FELPE
DESIERTO COSTA DEL GOLFO
Fuente:
Basado en el mapa #7, Comunidades Vegetales del Plan de Ordenamiento
Ecológico del Estado de Baja California, página 27,
Gobierno del Estado de Baja California, 1995.
4
Al estar flanqueada por mares, tener una columna vertebral elevada y correr de norte a sur atravesando
varios paralelos, abarca diversas latitudes. Esta conformación y variedad latitudinal ocasiona que la
precipitación pluvial o lluvia, no se presente en forma uniforme en todo el territorio del estado.
En términos generales, se considera desierto a aquella tierra a la que le caen menos de 250 milímetros de
precipitación pluvial anual, en adelante: mppa. El promedio para todo el estado es de 287 mppa., situándolo
justamente arriba de un desierto. Pero esto sólo es un promedio, de tal forma que hay lugares con 750
mppa., y lugares con tal sólo 10 mppa. El promedio de temperatura media anual, en adelante: tma., para el
estado es de 18.71°C (centígrados)
En Baja California llueve más en el norte, la costa del Pacífico y las partes más elevadas que se salvan de
caer en la clasificación de “zona árida”; y llueve menos en el sur, la costa del golfo y las partes de menor
elevación, las cuales son técnicamente desiertos.
Debido a esta inconsistencia en las lluvias que caen sobre el estado, se han conformado las distintas
regiones fitogeográficas mencionadas, con sus propios ecosistemas, en los que crecen plantas adaptadas
a esas condiciones; que a su vez albergan, son alimento y refugio, de distintas especies de mamíferos,
aves, reptiles, batracios, peces, hongos, insectos y variados micro organismos.
Empecemos un recorrido por Baja California basados en sus regiones fitogeográfícas, (ver mapa) de sur a
norte, el mismo sentido que los misioneros fueron conociendo y registrando paso a paso la geografía de
California, el nombre original de esta maravillosa península.
Apartados: I El sur del estado
II Los desiertos
III El matorral costero y el chaparral
IV Los bosques de coníferas
V La esquina noroeste
I El sur del estado.
Desde el sur del actual estado de Baja California, a partir del paralelo de 28° grados tenemos: el Desierto
de Vizcaíno en el oeste también llamado Desierto Central, sobre la costa del Océano Pacífico; luego el
Desierto Costa del Golfo que es la costa más sureña sobre el litoral del golfo de California en nuestro
estado y, en medio de ambos, el extremo sur de la región denominada Desierto de San Felipe con la Sierra
de San Borja en el centro.(Ver mapa de regiones fitogeográficas) Estas 3 regiones constituyen el sur del
estado conformando un medio ambiente hostil para el hombre, más no así para plantas y animales que
evolucionan en un clima muy seco y semicálido con algunas lluvias en el verano.
Hostil para el hombre moderno, ya que los soldados españoles y exploradores religiosos europeos entre los
que destacó el padre jesuita de origen croata, Fernando Consag, encontraron varios grupos indígenas que
después conocimos con el nombre de cochimíes, y éstos le indicaron el lugar de un oasis en medio del
desierto.
Foto 1: Oasis La Piedad.
Foto 2: Misión de Santa Gertrudis la Magna.
Este oasis de aguas permanentes fue bautizado por Consag como La Piedad, y fue asiento de la primera
Misión en lo que hoy es el estado de Baja California. Santa Gertrudis la Magna (13 habitantes2) fue fundada
el año de 1751 por el padre de origen alemán Jorge Retz.
2
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Aguascalientes, Ags. México. Censo General de Población y Vivienda
1990 y Conteo de Población y Vivienda 1995. Misma fuente para todas las poblaciones que se mencionan en adelante.
5
Lugar típico del sudeste del estado de Baja California, perteneciente a la región Costa del Golfo. (Ver
mapa de Regiones Fitogeográficas). Aquí encontramos arroyos con zalates o higos silvestres, bosquecillos
de palo blanco, montes completos del curioso palo Adán, llamado así por los misioneros debido a que gran
parte del año se la pasa desnudo, sin hojas. Propio de esta región es el guayacán con propiedades
medicinales. Plantas que no crecen en el resto del estado.
Este medio natural es hogar de dos reptiles endémicos. Una curiosa y pintoresca cachora, el “petrosauro”,
o lagartija de roca bajacaliforniana, Petrosaurus thalassinus; y la serpiente nocturna bajacaliforniana,
Eridiphas slevini, la cual a pesar de no ser venenosa, tiene sus pupilas verticales. En Baja California las
serpientes no venenosas o culebras, tienen sus pupilas redondas, excepto el coralillo que es venenosa y
las tiene redondas.
Baja California se distingue por su gran variedad de cactos y reptiles, destacando lagartijas, culebras y
víboras de cascabel. En la península bajacaliforniana y sus islas viven más especies de serpientes que en
cualquier estado de la Unión Americana o Canadá. Dependiendo de su clasificación, se reconocen más de
38 especies ocupando el primer lugar en Norte América. El segundo lugar le corresponde al estado de
Arizona, con 17 especies.
Los arroyos del sur que en su mayoría solamente tienen agua después de una lluvia torrencial, corren entre
mesetas y planicies. Aparte del cirio y el cardón, plantas características de la península, en estos llanos
crece el datilillo o yuca de árbol, que se distingue del resto de las yucas norteñas por crecer muy alto,
simulando palmas datileras a la distancia.
Foto 3: Datilillo o “yuca de árbol”, Yucca valida.
Los nativos aprovechan su fibra con la que tejen cordeles para canastas y redes. Con el tronco se
construyen cercos que reverdecen después de una lluvia, como sucede con el ocotillo en el norte. Flores y
frutos son comestibles y el té que se hace de los capullos se usa como medicina.
Con la excepción de algunos arcillales duros de lagos ancestrales, el suelo del sur del estado es
predominantemente arenoso si las rocas no están presentes, muy bien drenado, apropiado para plantas
que no toleran humedad constante en sus raíces. Este es el caso de las cactáceas, plantas suculentas,
esto es, que almacenan agua y que en vez de hojas tienen espinas.
Se conocen unas 1 200 especies de cactos en este hemisferio, de ellas, más de 1000 viven en México. De
éstas Baja California cuenta con alrededor de 120 especies y subespecies de las cuales un gran número
son endémicas de la península3.
En el sur del estado caen solamente 100 mppa., y su tma., es de 20°C.
Foto 4: Entre todos los cactos del mundo, el cardón bajacaliforniano, Pachycereus pringley, es el
de mayor tamaño y peso.
En esta geografía sureña la parte de mayor elevación es el pico sur de la Sierra de San Borja, que alcanza
una altitud de 1 796 metros sobre el nivel del mar, msnm. Esta sierra en medio del desierto es tan alta que
tiene lluvias el doble que sus alrededores, 200 mppa., dando lugar a un clima seco templado con lluvias
de verano, lo cual permite condiciones naturales parecidas a los chaparrales norteños, (ver en mapa de
regiones fitogeográficas el área de chaparrales) propiciando que vivan en estas alturas tres especies de
encino: el peninsular, Quercus peninsularis, endémico de la península, el encino roble, Quercus
chrysolepis, ampliamente distribuido en las montañas del oeste americano, y el encino de Cedros, Quercus
cedrosensis, endémico del estado de Baja California.
3
Roberts, C. Norman, Op. cit.
6
En el oeste y centro peninsular y justamente al norte del paralelo de 28° grados, la topografía es
relativamente plana, de lomeríos y arroyos secos. Poca vegetación y suelo polvoriento y rocoso. En este
desolado medio ambiente encontramos otros lugares históricos como son los asentamientos de El Arco (63
habitantes), Calmallí y Pozo Alemán, lugares semi abandonados. (Consultar el libro “En el reino de Calafia”.
1998. UABC. Páginas 126-134.)
Todos estos pueblos nacieron para explotar minerales, algunos desde fines del siglo XIX.
En el sur del estado tenemos sobre la costa del golfo como lugares importantes a Bahía de los Ángeles
(462 habitantes), Rancho El Barril (67 habitantes), San Francisquito y Bahía San Rafael. Frente a ésta, la
larga isla San Lorenzo, Las Ánimas y Salsipuedes, constituyen hoy en día excelentes aguas para la pesca
deportiva y la región ha sido propuesta para una Reserva de la Biosfera.
Sobre la costa del Pacífico, en un clima muy seco, semicálido pero con lluvias en invierno,
encontramos un llano de tierras sueltas y matorrales donde destacan las yucas, aquí aparece el poblado
de Villa de Jesús María. Con escasos 380 habitantes, es el asentamiento de mayor importancia en el
extremo sur, el último pueblo del estado, ya que a El Arco se le considera solamente un campamento
minero. Al oeste del poblado, se encuentra la fabulosa Laguna Manuela, un sistema de esteros muy rico en
fauna marina destinado a ser importante centro turístico en el siglo XXI.
II Los desiertos
Sobre la costa del Océano Pacífico tenemos al corazón del Desierto de Vizcaíno, región rica en vegetales
adaptados a unos 150 mppa y 18°C de tma., cuenta con el mismo clima del sur, muy seco semicálido
pero con lluvias de invierno mayor al 36%. La parte más alta se registra en el pico de la Sierra de La
Asamblea, que alcanza los 1 555 msnm.
La sierra de La Asamblea es hábitat del borrego cimarrón, eslabón de la cadena montañosa que constituye
su hábitat.
Foto 5: En Baja California, la situación del borrego cimarrón, Ovis canadensis, es crítica. Ver revista
Divulgare, (UABC) año 8, número 30, abril-junio de 2000, páginas 28 a 36.
Sobre la costa del Océano Pacífico está Santa Rosalillita (106 habitantes), villa de pescadores destinada a
ser polo de desarrollo por formar parte de la Escalera Náutica, proyecto turístico en construcción. Una
carretera asfaltada transportará por tierra desde aquí, embarcaciones a Bahía de los Ángeles y viceversa.
Gran parte de este hábitat y la costa del Pacífico es también hogar del venado bura, mamífero rumiante
como el borrego, que sobrevive con dificultad a la cacería y enfermedades que le trasmite el ganado del
californio rural. Censos poblacionales4 realizados en los años de 1987, 1992, 1995, 1997 y 1999,
demuestran que la población de borrego cimarrón está declinando.
En el pasado, esta región fue casa del berrendo, el único antílope americano, desaparecido en nuestro
estado durante la primera mitad del siglo XX. En el Desierto de Vizcaíno en Baja California Sur, aún
sobrevive un número muy reducido de ellos.
4
Rodríguez Meraz, Marcelo y Alaniz García Jorge. Evaluación poblacional del borrego cimarrón en Baja California. UABC.
1987.
Deforge, J. et. al. Helicopter Survey of Peninsular Bighorn Sheep in Northern Baja California, Desert Bighorn Sheep Council
Transactions. 1993.
Lee, Raymond y Mellink Eric, Status of Bighorn Sheep in Mexico, Desert Bighorn Sheep Council Transactions. 1995.
López Gerardo, Ruiz Campos Gorgonio y Rodríguez Meraz Marcelo, Densidad Poblacional del Borrego del Desierto en el Norte
de Baja California, Desert Bighorn Sheep Council Transactions. 1995.
Martínez Gallardo Roberto y Alaniz García Jorge, Censo aéreo con helicóptero del borrego cimarrón en Baja California. Facultad
de Ciencias, UABC. 1997.
7
La geografía de esta región tiene varios arroyos anchos y largos, que dividen mesetas y cerros formando
algunos valles. Entre éstos destaca Laguna Chapala, un lago seco la mayor parte del tiempo, pero que
puede llegar a inundarse después de una lluvia torrencial gracias a los muchos arroyos que en ella
convergen.
Chapala fue un lago pluvial alimentado por deshielos y lluvias durante la última glaciación, hace más de 12
000 años. En su evolución a lago seco, Chapala fue habitado desde hace cuando menos 14 600 años5, por
algunos de los primeros pobladores de la península, que dejaron vestigios líticos (de piedra), testigos de su
presencia en este lugar.
En una de las exploraciones realizadas por misioneros jesuitas durante el siglo XVI, los soldados que
acompañaron a los frailes bautizaron a este llano polvoriento como “Laguna Chapala”, en recuerdo burlón
de su tierra, Nueva Galicia. (Jalisco)
Estos “descubridores y bautizadores” de Chapala jamás imaginaron siquiera que ese lugar hubiera sido
habitado milenios antes que ellos, que se creían los descubridores de América.
Sin embargo, este lugar no fue habitado en forma permanente por ninguno de sus descubridores o
bautizadores, fue durante la primera mitad del siglo XX que se fundó aquí el llamado Rancho Chapala, del
precursor de los pobladores del desierto Arturo Grosso, constructor del primer camino para automóvil entre
San Felipe y San Luis Gonzaga, durante la década de los años cincuenta.
Foto 6: El Desierto de Vizcaíno es hábitat de muchas especies de chollas.
A Chapala también se le conoce como El Crucero, ya que aquí convergen el Camino Real, el de la costa
del golfo mencionado arriba, y la hoy carretera transpeninsular.
Unos 16 kilómetros al este de Chapala, ya en la región fitogeográfica Desierto de San Felipe, corre otro
gran arroyo hacia el golfo. Se trata de Calamajué (17 habitantes) que tiene también agua permanente.
Descubierto en 1753, fue descrito como “estéril pero de mucha agua” y los exploradores se referían a él
como “Calanujut”. Nace en la sierra de La Asamblea y corre ligeramente hacia el nordeste 63 kilómetros,
hasta desembocar en el Golfo de California.
Debido a su agua los jesuitas decidieron fundar aquí el 16 de octubre de 1766 la primera Misión de Santa
María de los Ángeles. Pero el agua de Calamajué (17 habitantes) resultó con gran cantidad de sulfato
ferroso y sus fundadores, los padres Victoriano Arnés y Juan José Díez la cambiaron a Kabujacamaang, un
arroyo con oasis de palmeras en medio de la sierra desértica. En mayo de 1767 se funda aquí la segunda
Santa María, ahora Kabujacamaang.
Estos oasis, en un clima muy seco semicálido con lluvias de verano, tienen varias pozas y manantiales
a orilla de los cuales crecen algunos torotes blancos, Pachycormus discolor, también llamado árbol
elefante, especie endémica de la península. Hay algunos cardones y cirios, pero sobre todo palmeras. Aquí
encontramos las 3 especies de palmas nativas del estado: La palma de abanico, Washingtonia filifera, La
palma blanca, Washingtonia robusta, y la palma ceniza, Erythea armata. Todas ellas se originaron y
evolucionaron en los desiertos bajacalifornianos y han sido llevadas a distintas partes del planeta.
Foto 7: Los palmares de Santa María.
En este hábitat desértico, alejado de carreteras y ranchos, yacen los restos de la mencionada Santa María
de los Ángeles, única misión del estado deshabitada en sus alrededores, fue el hogar de cientos de nativos
californios y llegó a tener su mejor momento en 1771, cuando la misión tuvo 523 feligreses. (Ver “En el
reino...”, Op. cit., páginas 90 -94.)
5
Lazcano Sahagún Carlos, La primera entrada. Colección de documentos sobre la historia y geografía del municipio de Ensenada,
No. 3. 2000.
8
En esta región del estado se encuentran otros lugares de interés como son Cataviñá (111 habitantes), el
arroyo y manantial más visitado del estado sobre la carretera transpeninsular; la Misión de San Fernando
Velicatá y la curiosa Mesa de San Carlos en la costa del Pacífico.
Cataviñá es el nombre original con el que los nativos llamaban al lugar, y fue el fraile jesuita Wenceslao
Linck el primer europeo en visitarlo a fines de 1764 o principios de 1765. En su diario escribe con “k”,
Kataviñá. Junto con el arroyo El Palmarito y La Bocana, todos con agua permanente, representan el hábitat
ideal de las palmeras bajacalifornianas, además de otros vegetales como el huatamote, la margarita
silvestre, el lupino y la salvia.
Entre todos destaca la palma ceniza, el color de sus anchas hojas, gris-azulado, le viene de un polvo fino
que las cubre, pero que si es raspado, aparece el verde característico del resto de las palmeras. Como ya
dijimos, la palma ceniza se llama científicamente Erythea armata, en honor a las fuertes espinas que
“arman” el pedicelo gigante de sus hojas.
Los arroyos y manantiales permanentes de esta parte de la geografía son favorables también a una gran
población de cirios y cardones, que junto con rocas graníticas redondas y colosales, constituyen el ya
famoso paisaje cataviñense.
Algunas pinturas rupestres adornan respaldos y partes protegidas de los elementos naturales en esta área.
Al noroeste de Cataviñá, justamente al sur del paralelo de 30°, se encuentra la única misión establecida
por la orden franciscana en nuestro estado, San Fernando Velicatá. (Ver “En el reino...” Op. cit. Páginas 95
-99.)
En esta región la geografía no registra grandes altitudes. Se trata de mesas y lomeríos de 400 a 500
metros de altitud. La topografía está cortada por largos arroyos y cañones. Uno de los más largos de toda
la península, es el Arroyo de San Fernando, llamado así por la misión. Nace en el este, en los minerales de
El Mármol, al sur de la Sierra de Santa Isabel, casi en la costa del golfo, en la región del Desierto de San
Felipe.
El arroyo San Fernando corre 103 kilómetros hasta desembocar en el Océano Pacífico, en el Desierto de
Vizcaíno, al norte de la Punta de San Carlos. Una depresión de tal magnitud, puede encausar importantes
avenidas en tiempos de lluvia que se filtran al subsuelo. En esta zona el valle de San Fernando es el lugar
con más humedad en el suelo, de allí su fertilidad.
Sobre la franja desértica en el este del estado de Baja California, conocida como Desierto de San Felipe,
encontramos en el Golfo de California a la más grande de sus islas, Ángel de la Guarda.
Ángel de la Guarda se llama así, seguramente por resguardar una de las mejores bahías del golfo, Bahía
de los Ángeles (462 habitantes), destinado a ser puerto turístico de primer nivel en el siglo XXI.
Ángel de la Guarda tiene una superficie de 942 kilómetros cuadrados, es decir, de mayor extensión que el
municipio de Playas de Rosarito, B.C., y casi del tamaño del municipio de Tijuana, B.C. Mide 70 kilómetros
de longitud con 16 K en su parte más ancha. En el norte, su pico más alto es de 1 318 msnm. En el sur la
mayor elevación alcanza los 740 msnm.
A pesar de ello, Ángel de la Guarda está deshabitada por carecer de agua dulce, como lo están el resto de
islas menores que rodean a esta isla madre.
Pero la vida se aferra a cualquier vestigio favorable y en la ínsula encontramos algunas plantas como el
cardón, nolina, cochemia, agave dentiens, palma blanca, cacto fresa, y la exclusiva biznaga de Johnston,
endémica de Ángel de la Guarda.
9
Viajando hacia el norte la geografía costera del golfo dentro del Desierto de San Felipe registra después del
complejo isleño anterior, una enorme bahía partida en dos, por otra isla, conocida como Isla Willard. Se
trata de la Bahía de San Luis Gonzaga, descubierta y bautizada por Fernando Consag durante su
“Derrotero” de 1746.
Esta bahía cuenta con playas rocosas y de arena, así como suficiente profundidad para albergar barcos
durante los malos tiempos, ya que se pueden resguardar de vientos provenientes de todos los puntos
cardinales. En el norte de la bahía el Campo Turístico Papá Fernández registra apenas 18 habitantes.
Foto 8: San Luis Gonzaga con la Isla Willard en medio.
Al fondo de esta bahía, existe un humedal con características distintas a las de su entorno. Las mareas
altas lo nutren y en sus fangos viven invertebrados, aves playeras, coyotes y algunas especies de plantas
halófitas, es decir, que pueden crecer en agua salada.
En la costa bajacaliforniana del golfo, solamente existen tres humedales: El delta del Río Colorado, el de
Bahía de los Ángeles, que incluso tiene algunas plantas de mangle rojo, y este de San Luis Gonzaga.
En un desierto como este llamado de San Felipe, con clima muy seco, muy cálido con lluvia de verano,
no hay escurrimientos constantes de agua dulce que lleguen al mar, excepto durante grandes tormentas.
Por eso son de suma importancia estos humedales del desierto, que aunque de agua salada, son fuente de
vida vegetal y animal.
San Luis Gonzaga pudo haber sido una visitación de las misiones de Santa María y San Fernando ya que
existen vestigios de la presencia de los misioneros, consistente en un pozo ademado al estilo misional, una
edificación de piedra en la playa y una ancha vereda que parte del humedal, rumbo a Santa María. Esta
ruta pudo haber sido un ramal del Camino Real. (ver “En el reino...”, Op., cit. Páginas 86-89.)
Foto 9: Vestigios de la vereda entre San Luis Gonzaga y la Misión de Santa María, mostrando la aridez de
esta región.
En esta topografía la elevación mayor es el Cerro Colorado o Tomás, cuya altitud alcanza los 900 msnm.
Al norte de esta región costera tenemos algunas sierras en extremo áridas en el Desierto de San Felipe.
Se trata de la Sierra de Las Tinajas en el norte, la Sierra de Las Pintas en el este y la Sierra de San Felipe
al sur de ellas. Todas constituyen hábitat del borrego cimarrón. El censo realizado en 1995 detectó 25
cimarrones en la Sierra de las Pintas.
El censo de 1999 solamente encontró una borrega del hato original de 25. Debe verificarse el aparente
impacto negativo que la extracción de oro está causando en el borrego y otros seres vivos de esa área. Un
desarrollo insostenible, ecológicamente hablando.
Entre las sierras de Las Pintas y la de San Felipe y hacia el este, localizamos a El Chinero, cerro que fue
bautizado en recuerdo de un grupo de orientales que murieron por deshidratación a principios de siglo XX,
tratando de llegar a Mexicali, partiendo de San Felipe, B.C. Pozo Salado, llamado ahora indebidamente
“Laguna Amarga” por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, era uno de los aguajes que servían
de abrevadero a los viajeros del desierto. Otro fue Tres Pozos, al sur de la Laguna Salada.
En el norte de este desierto se ubica también la desembocadura del Río Colorado y al alto Golfo de
California, así como la ciudad de San Felipe, B.C.(11 310 habitantes), bautizada en 1721 por Juan de
Ugarte, explorador jesuita que llegó hasta la bocana del Río Colorado.
Foto 10: En el Desierto de San Felipe, un torote blanco sobre la costa del Golfo de California.
10
El desierto de San Felipe, que corre desde la línea divisoria hasta Bahía de los Ángeles, es la región
fitogeográfica más árida del estado. Hay lugares tan secos que han llegado a promediar solamente 10
milímetros anuales de lluvia (1990-1991), como es el caso de Calamajué, que según su registro6 pluvial en
la Comisión Nacional del Agua, es el lugar más árido de Baja California.
Pero el promedio para toda esta región es de un poco menos de 75 mppa. (Mexicali, B.C.), con 22°C de
tma.. Sin embargo, este promedio no refleja los picos altos de hasta 52°C que se han registrado entre
Mexicali y San Felipe, B.C., ciudades ubicadas en esta región fitogeográfica.
Aquí encontramos también el lugar más caliente de Baja California, el Ejido Chihuahua (611 habitantes)
con 28.7°C de tma.
Estas condiciones en verdad extremas, impidieron asentamientos misionales, limitándose éstos, al intento
de evangelizar la región de los Yumas en la confluencia del Río Gila con el cauce del Río Colorado, donde
fracasaron las misiones franciscanas de San Pedro y San Pablo Bicuñer y la de la Purísima Concepción en
1781.
Foto 11: El coyote habita en todas las regiones fitogeográficas del estado.
Pero si no hubo misiones, si hubo muchas rancherías Kiliwas y Cucapás, en los lugares menos hostiles
como algunos cañones con agua de las sierras de San Pedro Mártir y de Juárez, y por supuesto el delta del
Colorado que con su micro clima ripario permitió hasta la agricultura.
Los grupos humanos del desierto de San Felipe no se establecieron en forma permanente. Se deduce
pasaban el invierno en el desierto y cerca del río; y emigraban a las sierras en primavera a pasar el verano
y recolectar jojoba y piñones entre otros frutos naturales. Las crecidas periódicas del Colorado también
contribuyeron a esta condición semi nómada de los grupos indígenas del delta.
Cañadas con agua permanente como El Tajo, Guadalupe, El Palomar, Santa Isabel, Jamau y Santa
Catarina en la Sierra de Juárez, conservan ancestrales veredas migratorias de humanos. Más al sur, el
Paso de San Matías era el puerto natural para viajar de costa a costa.
La desembocadura del Río Colorado y todo el delta mexicano es terreno plano. Un gigantesco aluvión
formado durante milenios que el río ha acarreado sedimento durante su largo recorrido de unos 2 300
kilómetros, desde las Montañas Rocosas de los Estados Unidos.
Muy pocos vegetales crecen en estos humedales salobres, debido a que constantemente son bañadas por
las altas mareas del Mar de Cortés.
Destaca el trigo gentil, Distlichis spicata, que produce un grano diminuto similar al del trigo común, con
excelentes propiedades alimenticias. Cucapás y otras tribus lo cosecharon y transportaron al subir la marea
río arriba, en cestos y ollas de barro sobre balsas de tule. (Ver “En el reino...”, Op. cit., páginas 51 -58.)
Otra planta que prolifera en estas llanuras salitrosas es el chamizo salado, Salicornia spp., cuyas ramas
semejan en apariencia y sabor al pepinillo curtido.
6
Estudio hidrológico del estado de Baja California. 1995. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.
Aguascalientes, Ags. Página 68. 180 pgs.
11
III El Matorral Costero y el Chaparral
Dejemos el este de Baja California para describir ahora el oeste. Hacia el norte de El Rosario cruzando el
paralelo de 30°, el viajero deja los desiertos peninsulares para adentrarse en otras regiones fitogeográficas.
En 1766 los exploradores europeos divisaron por primera vez los bosques bajacalifornianos al penetrar las
regiones del chaparral y el matorral costero. (Ver mapa de regiones fitogeográficas). A la zona fronteriza
entre dos medios naturales diferentes se le conoce como ecotono7.
Estas regiones se encuentran a mayor altitud que los desiertos. El matorral costero llega en promedio hasta
los 900 msnm. Allí empieza el chaparral que se extiende hasta los 1 5008 msnm. Después de esta altitud
aparecen los bosques de coníferas.
Foto 12: Región de Chaparral con la Sierra de la Corona al fondo.
Nuestros bosques están rodeados por chaparrales. Esta zona intermedia entre la región del Matorral
Costero sobre la costa del Pacífico en el oeste y, el Desierto de San Felipe en el este, se caracteriza por
ser una zona de transición. En ella crecen desde cactáceas como el nopal, chollas y biznagas, hasta
aparecer arriba de los 1 200 msnm., el llamado bosque de huata y piñonero, salpicado por algunos árboles
de encino, álamo y sauce en los arroyos húmedos.
En esta zona geográfica se registran entre 200 y 400 mppa. Y su temperatura es de 14°C a 18°C.
promediando unos 16°C de tma. Su clima es templado subhúmedo, con lluvia invernal mayor al 36%.
Al Chaparral pertenece el poblado Valle de la Trinidad y Lázaro Cárdenas, B.C (11 440 habitantes).
Colindando con el chaparral mencionado, sobre la costa del Océano Pacífico encontramos una región
menos inhóspita y con más agua que los desiertos. Se trata de la región conocida como el Matorral
Costero, que en el norte tiene clima seco templado con lluvia invernal mayor del 36%, y en el sur muy
seco templado con lluvias invernales mayores del 36%.
También llamada región Californiana, ya que clima y plantas son similares a las del sur de la California
estadounidense, en su costa pacífica.
En el límite sur de esta región costera encontramos a la misión de El Rosario, primera misión dominica en
Baja California. Los poblados Rosario de Arriba y de Abajo registran 2 200 habitantes. El arroyo El Rosario
nace en San Pedro Mártir y recibe de afluentes a los arroyos de San Juan de Dios y el Arroyo Grande que
también nacen en el sur de la sierra de San Pedro Mártir. No confundir este Arroyo Grande con el del norte
que nace en el sureste de Sierra de Juárez y desemboca en el extremo sur de la Laguna Salada. Ambos
Arroyo Grande son hábitat del borrego cimarrón y el venado bura.
Localizada en su primer intento a sólo 5 y medio kilómetros del Océano Pacífico, El Rosario de Arriba
albergaría por primera vez a los europeos bajo la influencia fría y húmeda del Océano. Y es precisamente
la humedad de los bancos de neblinas que se producen en este mar, que las plantas costeras forman
densos matorrales de varias especies de chamizos como el lentisco, el más verde de los matorrales
costeros, el agave costero, la pitaya agria, el cochal, cacto endémico de Baja California, el cacto erizo y
otras plantas menores que cubren las lomas costeras.
Por su parte, los arroyos que bajan al océano tienen algunas otras plantas como el aliso, Platanus
racemosa.
7
Delgadillo, José. Florística y ecología del norte de Baja California, página 370. 1998. Universidad Autónoma de Baja
California. Mexicali, B.C. 407 pgs.
8
Roberts, C. Norman, op. cit.
12
Los alisos, que recuerdan al maple canadiense, son árboles típicos del matorral costero y aparecen en
forma esporádica en el chaparral de montaña.
La costa pacífica es de lomeríos y terrazas, algunos muy altos pero que en nada se comparan a San Pedro
Mártir o Juárez. En esta geografía costera, la mayor elevación la encontramos en la Sierra de la Bufadora o
de Punta Banda, cuyo pico alcanza los 1 404 msnm. Por esta razón el Camino Real hacia la alta California
transcurrió por el matorral costero, aprovechando lomeríos y terrazas.
La humedad aumenta considerablemente en esta región, promediando 200 mppa. Ensenada registra 250
mppa. Por ende, el clima mejora al descender la temperatura a un promedio de 16°C de tma., propiciando
un clima seco templado con lluvias invernales mayores al 36%, llamado también mediterráneo.
Foto 13: El corazón asado del agave o mescal, fue la dieta principal de los nativos
peninsulares. El 57% de sus alimentos eran vegetales9. De este porcentaje, el 28% era
agave de cualquiera de las 16 especies, 8 subespecies y una variedad10 que se
reconocen en la península de Baja California.
Después de El Rosario, los misioneros dominicos fundaron el resto de sus misiones sobre esta ruta hacia la
Alta California, excepto dos de ellas, la Misión de San Pedro Mártir y la de Santa Catalina de los Yumas. La
primera en el bosque de coníferas y la segunda en el chaparral de montaña. Ambas con la intención de
reclutar feligreses y para abrir ruta hacia el delta del Colorado. Esta ruta cruza otros arroyos muy
importantes que se desprenden de San Pedro Mártir para desembocar en el Océano Pacífico. Hacia el
norte, tal es el caso de San Simón, Santo Domingo, San Rafael, San Isidro, Santo Tomás, Pino, San
Carlos, El Barón sobre el cual se construyó la presa Emilio López Zamora de Ensenada; Guadalupe, Las
Palmas y otros arroyos menores.
Como la anterior, otras presas almacenadoras de agua son El Carrizo en Tecate, y Abelardo Rodríguez en
Tijuana. La Presa Morelos en el Valle de Mexicali no es almacenadora, sino únicamente derivadora de
agua. Al ser el delta mexicano del Río Colorado terreno plano, no cuenta con ninguna depresión que
permita almacenar agua.
IV Los bosques de coníferas
Los bosques bajacalifornianos son los lugares más elevados y fríos del estado, y los misioneros dominicos
no soportaron el frío extremo que se da a los 1 700 msnm., y San Pedro Mártir de Verona, fundada en
1794 fue abandonada en 1811. Es la misión erigida a mayor altitud de todas las misiones de la Alta y la
Baja California.
Foto 14: Valle La Grulla, en el sur de la sierra de San Pedro Mártir.
Desde entonces quedó claro que la geografía bajacaliforniana no permitiría grandes ciudades en las
alturas, como es el caso de la Ciudad de México, D.F., ubicada a 2 300 msnm. No solamente por el clima
frío que se da en Baja California arriba de los 1000 msnm., sino por la falta de agua que demanda una
ciudad moderna. La ciudad a mayor altitud es Tecate, B.C., a sólo 480 msnm., dentro del matorral costero.
El clima en los Bosques de Coníferas de Baja California es semifrío subhúmedo con lluvia invernal
inferior al 36%.
Baja California cuenta con dos bosques mayores de coníferas: San Pedro Mártir en el sur, y Sierra de
Juárez en el norte. En San Pedro Mártir se tienen solamente 10°C de tma., y algunas de las lluvias más
abundantes del estado con alrededor de 700 mppa., incluidas las nevadas propias de esta altitud. Debido a
9
Aschmann, H. The ecology, demography and fate of the Central Desert of Baja California. 1954. Tésis doctoral. Universidad de
California Press. Berkeley, CA. USA.
10
Scott Gentry, Howard. The agaves of Baja California. 1978. California Academy of Sciences. San Francisco, CA. USA.
13
lo seco de su clima, con lluvias invernales de menos del 36%, aquí se registran de 60 a 80 días de heladas
en el año11.
Otros arbolados de coníferas de menores proporciones crecen en la costa del Océano Pacífico en el Ejido
Heréndira, al oeste y suroeste de San Vicente. Se trata del pino muricata, Pinus muricata. Isla de Cedros
cuenta con pinería de Pinus radiata variedad cedrosensis. Isla de Guadalupe tiene también su propio pino
guadalupano, Pinus remorata variedad binata. Todos ellos dentro del matorral costero y humedad del
océano. Como ya vimos, otros arbolados de coníferas son los encinos que crecen en las partes más
elevadas de la sureña Sierra de San Borja.
Situada en medio y al oeste de los principales bosques de coníferas de Juárez y San Pedro, dentro del
chaparral y con 1000 msnm. en promedio, encontramos a la región llamada Valle del Álamo en tiempo de
las exploraciones misionales. Goza de buen clima, templado seco con lluvias invernales mayores al
36%, menos de 16°C de tma. en promedio y 300 mppa. Tiene agua en el subsuelo, arroyos con agua
permanente, está libre de heladas, su chaparral es rico en alimentos para el hombre, como la jojoba,
agave, yuca, verdolaga, huata para leña, codorniz de California, conejo, liebre y ardilla.
Esta es la planicie más grande de la región montañosa. Tiene como cabecera en el noroeste al Valle de
Ojos Negros (973 habitantes) y en el sureste el Valle de la Trinidad. Entre ellos se encuentran comunidades
ejidales agrícolas y ganaderas como Héroes de la Independencia (542 habitantes), Leyes de Reforma,
Sonora-Baja California, y Jamau (10 habitantes), así como algunas propiedades privadas como Sangre de
Cristo y San Salvador, y campamentos indígenas como La Huerta (112 habiatntes).
Foto 15: El Arroyo de San Salvador corre todo el año por este valle.
En el extremo nordeste de este Valle, fue descubierta en 1859 una mina de oro del mismo nombre, El
Álamo, que junto con Real del Castillo y Ensenada, fueron de los primeros poblados del estado. Los dos
primeros ubicados en el extenso chaparral de montaña y, La Ensenada de Todos Santos en el matorral
costero bajacaliforniano.
En los bosques de coníferas se localizan las partes más elevadas no sólo del estado, sino de toda la
península bajacaliforniana.
Llamamos bosque de piñonero y huata, al formado por los pinos piñoneros: Pinus monophyllla, Pinus
edulis y Pinus quadrifolia, y la huata Juniperus californica, que crecen por debajo de los 2 000 msnm.
Llamamos bosque de coníferas, al formado por coníferas como el cedro, Libocedrus decurrens, el abeto,
Abies concolor, el ciprés endémico de San Pedro, Cupressus montana, y pináceas como son los pinos de
azúcar, Pinus lambertiana, el pino negro, Pinus jeffrey, el pino contorta, Pinus contorta y el pino de Coulter,
Pinus coulteri, que crecen por arriba de los 1 500 mnsm.
En la sierra de San Pedro Mártir, justamente sobre el paralelo de 31°, se encuentra el Picacho del Diablo.
Con sus 3 096 msnm., representa el techo de Baja California. Y así como Calamajué es el lugar más árido,
Picacho del Diablo es el más húmedo del estado, con 750 mppa. Su temperatura oscila alrededor de los
6°C de tma., ubicándolo también como el punto más frío de toda la península llegando a registrarse hasta
140 días de heladas, casi la mitad del año.
Foto 16: El Picacho del Diablo.
Estas características geográficas son las adecuadas para la existencia de coníferas de varios géneros y
varias especies, sobre todo de pinos.
11
Síntesis Geográfica de Baja California. Secretaría de Programación y Presupuesto. 1984. Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática. México, D.F. Página 13. 113 pgs.
14
La bajada de San Pedro Mártir hacia el Desierto de San Felipe es el trayecto más difícil de transitar, si no
es que imposible, de toda la Baja California. En sólo 8 kilómetros se descienden 2 000 metros de altitud.
San Pedro Mártir cuenta con varios cañones con agua permanente, que bajan hasta el desierto. A esta
llanada también se le conoce como Laguna Diablo y Santa Clara, debido a un rancho ganadero de ese
nombre situado al pie de la sierra, en la desembocadura del Cañón de El Diablo. En esta zona geográfica
se encuentran también Valle Chico y la Colonia Morelia, asentamientos agrícolas y ganaderos que sub
explotan uno de los mantos freáticos más ricos del estado.
Desde San Matías en el norte, hasta el Arroyo Matomí en el sur, la geografía es en extremo escarpada.
Foto 17: Aspecto de la pendiente hacia el desierto, en la escarpa oriente de San Pedro Mártir.
Para la mayoría de la gente, San Pedro Mártir es más conocido por su biodiversidad que por su inaccesible
cantilar, misión dominica, altitud o clima frío. San Pedro cuenta con una importante población de pinos,
encinos, un abeto, un cedro, un alamillo y un ciprés endémico. (Ver “En el reino...”, Op. cit. páginas 109111.) Como medida de protección este arbolado fue declarado Reserva Forestal Nacional en 1923 y
posteriormente Parque Nacional en 1951, protegiendo con éste, 73 000 hectáreas de biodiversidad. A
pesar de ello, constantemente se filtran depredadores a talar algunos de sus árboles o a cazar venados.
Debido a su gran porcentaje de noches estrelladas, sin nubes, y a estar libre de contaminación lumínica y
del aire, fue seleccionado para establecer el Observatorio Astronómico Nacional a partir de 1967.
En San Pedro Mártir viven algunos borregos cimarrones sobrevivientes de la era de depredación que
terminó en 1990, cuando la Universidad Autónoma de Baja California consiguió la veda a su cacería, y
sigue luchando por mantenerla en el nuevo siglo que comienza.
Si bien la geografía hacia el desierto es la más escarpada, hacia el oeste, en la costa del Pacífico, el
gradiente es menos pronunciado. Tanto la Sierra de Juárez como la de San Pedro Mártir tienen una bajada
gradual hacia la costa oceánica.
La geografía no es plana, por el contrario, está formada de lomas y colinas de menor altitud, desprovistas
de árboles. Están cubiertas de chaparral que es el primero en quemarse durante los incendios forestales.
Algunos de sus cañones tienen agua y crecen álamos, sauces y encinos en ellos.
Por esta geografía serpentea el Arroyo de San Rafael, hasta desembocar en Bahía Colonet, en el Océano
Pacífico. El hecho de nacer en la montaña, tener agua todo el año y desembocar en el mar, le dan la
categoría de río, sin embargo, su nombre oficial es el de arroyo. San Rafael es angosto y poco profundo.
Promedia 1.5 metros de ancho y sólo 40 centímetros de hondo. A pesar de ello, aquí vive la trucha de San
Pedro, Oncorhynchus mikiss nelsoni, que fue traída a San Rafael y San Telmo desde el Arroyo San Antonio
a lomo de mula en cajas de madera con agua, por un excéntrico estadounidense llamado Charles Edward
Utt, entre 1929 y 194312.
Esta trucha es endémica de Baja California, una subespecie de la trucha arco iris de E.U.A. y Canadá, que
no habita ninguna otra parte del planeta. (Ver revista Cimarrones, número 6, “¡Que truchas!”, páginas 2831.)
Foto 18: Trucha de San Pedro en aguas del Arroyo de San Rafael.
Entre los paralelos de 31° y 32° de latitud norte, se encuentra una enorme cicatriz en la geografía
norpeninsular. Una falla geológica de grandes consecuencias que cruza el matorral costero, el chaparral y
parte en dos el bosque de coníferas. Tan grande que formó la Bahía de Todos Santos, la Sierra de la
Bufadora o Punta Banda, el Valle de Santo Tomás (junto con la falla del mismo nombre), Valle San Jacinto,
3 Ruiz Campos, Gorgonio. Noticia de la California. 1992. Museo de Historia de Ensenada. Ensenada, B.C.
15
el Cañón Colorado, el Valle de la Trinidad, quebró la espina dorsal peninsular, su cordillera principal,
formando el ahora llamado paso de San Matías el cual, hacia el norte es Sierra de Juárez, hacia el sur es
San Pedro Mártir. Se trata de la portentosa Falla de Agua Blanca.
A pesar de la importancia de esta falla, solamente una cañada y un rancho pequeño ubicados 27 kilómetros
al este de Santo Tomás, llevan su nombre.
Agua Blanca empieza bajo las aguas del Océano Pacífico en el oeste y termina en el Valle de San Matías.
Su poblado (232 habitantes) y el gran cerro al norte de éste, se llaman ambos San Matías. Igual que un
pico al sur del caserío que se eleva a 1 600 msnm, ya sobre Sierra de San Pedro Mártir.
Este nombre, San Matías, es más popular que el de Agua Blanca, aunque sea éste último el origen del
primero.
Siguiendo por la sierra hacia el norte, la geografía registra su mayor altitud dentro del bosque de coníferas
de Sierra de Juárez, en donde la elevación entre el rancho El Calabozo y El Bajío Largo alcanza los 1 944
msnm., que comparados con los 3 096 de Picacho del Diablo de San Pedro Mártir, no significan gran altitud
en el estado.
Pero sí cuenta con la altura y clima suficiente para tener un bosque de piñonero y huata, y otro de
coníferas, en donde vive, como en San Pedro Mártir, el venado bura y algunos borregos cimarrones en su
vertiente oriental.
Foto 19: Venado bura en el bosque de piñonero y huata.
Sierra de Juárez tomó su nombre de El Placer de Juárez, lugar para beneficiar oro descubierto a mediados
del siglo XIX. Este placer se encontraba aproximadamente 30 kilómetros al sur del poblado de La
Rumorosa (1 246 habitantes), al sudeste del Ejido José María Pino Suárez (22 habitantes).
En sus partes más elevadas, Juárez tiene también pino negro y cedro, así como una pequeña colonia de
pino de Coulter al suroeste del Cerro Hanson. Entre el arbolado encontramos con frecuencia encinos
dorados y capulines. Este arbolado además de ser una Reserva Forestal Nacional, es también el Parque
Nacional Constitución de 1857. A pesar de ello, el gobierno federal continúa permitiendo que sus árboles
sean talados.
En el centro de este bosque, una depresión natural forma una laguna con aguas de lluvia y deshielo de 500
hectáreas que se seca por algunos períodos de tiempo. Primero se le llamó simplemente La Laguna, y fue
descubierta un 20 de septiembre de 1796 por el Capitán de Loreto José Joaquín Arrillaga, quien la encontró
sin agua, seca. Después se llamó Laguna de Hanson en recuerdo del miembro del Partido Norte, J. B.
Hanson, que denunció una propiedad en sus inmediaciones y que fuera asesinado en 1885. Recientemente
se le ha dado en llamar Laguna Juárez.
Foto 20: Bosque de pino negro que rodea a Laguna Juárez.
El norte de Sierra de Juárez se caracteriza por ser chaparral de montaña, con algunos piñoneros y encinos
esparcidos por una topografía irregular, cincelada por arroyos flanqueados por álamos y sauces. Por aquí
cruzan los caminos que unen a la esquina noroeste cuyo centro es Tijuana, B.C., con el resto de México.
Carreteras, autopistas, acueductos, tendidos eléctricos y telefónicos, poliductos, etc.
Al oeste del poblado de La Rumorosa destaca la zona arqueológica de El Vallecito. Un lugar que en el
pasado fue de intercambio de grupos indígenas como los Kumiai, Diegueños y hasta Cucapá. Sencillas
pinturas rupestres recuerdan su presencia en rocas graníticas que destacan entre el chaparral. Esta zona
recibe más nevadas que el resto del chaparral. Registra sólo 15°C de tma. y 145 mppa., caracterizada por
un clima muy seco templado con lluvia invernal menor del 36%.
16
V La esquina noroeste
Después de haber descrito los bosques y chaparrales del norte, regresamos al matorral costero de la costa
del Océano Pacífico. Aquí encontramos a la ciudad de Ensenada, B.C. Lugar descubierto por Juan
Rodríguez Cabrillo tan temprano como 1542, Ensenada es precisamente eso, una ensenada dentro de la
enorme bahía de Todos Santos, rematada al norte por Punta Ensenada, saliente del cerro El Vigía, y en el
sur por Punta Banda. Aquí es donde se ubica el fenómeno natural conocido como La Bufadora.
Un chorro de agua pulverizada, atomizada, que escapa de la oquedad de la piedra, debido a la presión
generada por las olas. Este curioso carácter de la geografía costera se ha convertido en importante
atracción turística, al que acuden millares de visitantes durante todo el año. La población de La Bufadora es
de sólo 48 habitantes.
Ensenada al igual que Tijuana, está rodeada de altos lomeríos que se están poblando aceleradamente. La
parte de mayor elevación en este “lomerío” es la Sierra Blanca, 25 kilómetros al norte de la ciudad, con una
elevación de 1 100 msnm., sufucientes para que en su cresta crezcan pinos.
Al norte de Ensenada, la esquina noroeste de Baja California está destinada a ser gran metrópoli, si llega a
contar con agua potable suficiente. Situada sobre lo que fue el matorral costero similar al del condado de
San Diego, California, Tijuana y sus suburbios se caracterizan por su topografía de lomeríos y cañadas.
Sus primeros pobladores llamaron a esta singular geografía “lomerío estéril”.
Sin mucha roca que le dé rigidez, estas lomas padecen deslizamientos periódicamente, ocasionando
pérdidas materiales de consideración, al destruirse habitaciones en su mayoría de gente humilde.
El lomerío tijuanense a pesar de haber sido calificado como estéril desde 1833, llega a reverdecer en
primavera, a causa de las únicas lluvias seguras, las de invierno. Entonces los cerros se cubren de pasto,
chamizos de estación y algunas nolinas.
Foto 21: El lomerío tijuanense con el río Tecate, afluente del río Tijuana, corriendo en el fondo.
En esta topografía resulta de costo muy elevado proporcionar los servicio básicos, sobre todo el agua
potable y el drenaje pluvial y de aguas negras.
Decíamos al principio que hubo pueblos y ciudades en donde hubo agua, como característica
bajacaliforniana. Pero en la esquina noroeste del estado está habiendo pueblo por la fuerza, sin haber agua
ni terreno plano. Es tal la fuerza de atracción que ejerce Tijuana en millones de mexicanos de todo el país,
que sus lomeríos se pueblan aceleradamente acarreando consigo todos los problemas de urbanismo
imaginables, con sus consabidos rezagos sociales, de salud, educación, seguridad, etc.
Al igual que el Valle de Mexicali, en esta esquina no destacan vegetales o animales únicos, no tiene
distintivos geográficos relevantes ni paisaje turístico, pero como la ciudad capital, están pegados a
California, el estado más pujante de la primera economía mundial.
Su historia moderna se inició con el asentamiento original Rancho de la Tía Juana, concesión a favor de
Santiago Arguello en 1829, dedicado originalmente al pastoreo de ganado.
Y esto fue posible debido a la presencia del Río Tijuana, corriente natural que se nutre de una cuenca
ubicada en los dos países y desemboca en el Océano Pacífico en los Estados Unidos. Contribuyen a este
cauce los arroyos de Tecate y Las Palmas. Gracias a esto se inició el urbanismo que hoy contiene la mayor
densidad poblacional del estado de Baja California.
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Especies desaparecidas en el estado de Baja California
Nutria marina (Enhydra lutris) vivió en la costa del Océano Pacífico hasta principios del
Siglo XX.
Nutria de río (Lutra canadensis)vivió en el Río Colorado hasta finales del siglo XIX.
Berrendo (Antilocapra americana)vivió en los desiertos Centrales y de San Felipe hasta la
primera mitad del Siglo XX.
Venado bura del valle de Mexicali (Odocoileus hemionus) vivió en el valle de Mexicali
hasta que la agricultura acabó con su hábitat durante la primera mitad del Siglo XX.
Cóndor de California (Gymnogyps californianus) Vivió en las sierras norteñas del estado
hasta 1934. En 2002 fue reintroducido a la Sierra de San Pedro Mártir.
Especies en peligro de extinción
Vaquita marina (Pocoena sinus) Viven en el alto Golfo de California entre 500 y 600
individuos de esta especie endémica de esta región.
Cóndor de California (Gymnogyps californianus) Viven en San Pedro Mártir 12 individuos.
Totoaba (Totoaba macdonalis) Pez endémico del alto golfo de California.
Caguama (Caretta caretta) Vive en ambas costas peninsulares.
Borrego cimarrón (Ovis cremnobates) Viven alrededor de 250 individuos en las sierras
desérticas del estado. Su estatus oficial es de “Protección especial”.
18
Especies de caza deportiva
Paloma huilota (Zenaudira macroura) Vive en todo el estado. Abundante en el valle de
Mexicali.
Paloma de alas blancas (Zenaida asiática) Mismo caso de la anterior.
Codorniz de California (Callipepla californica) Vive en todo el estado, excepto valle de
Mexicali.
Codorniz de Gambel (Callipepla gambelii) Vive en el valle de Mexicali.
Codorniz de montaña (Oreortyx picta) Vive solamente en las partes altas de las sierras de
Juárez y San Pedro Mártir.
Faisán de collar (Phasianus colchicus) Vive solamente en el valle de Mexicali. Introducido
de Asia en 1912.
Venado bura (Odoicoleus hemionus) Vive en todas las sierras, excepto las desérticas de la
costa del Golfo de California.
Coyote (Canis latrans) Vive en todo el estado.
Conejo (Sylvilagus auduboni) Vive en todo el estado.
Liebre (Lepus californicus) Vive en todo el estado.
Ardilla de suelo (Citellus becheyii) Vive en las sierras del estado y costa del Pacífico.
Principales especies pesqueras
Atún de aleta amarilla (Thunnus albacares)
Atún de aleta azul (Thunnus thynnus)
Atún ojón (thunnus obesus)
Camarón (Hippolysmata californica)
Sardina (Sardinops caeruleus)
19
Anchoveta (Engraulis mordax)
Sierra (Scomberomorus sierra)
Barrilete (Euthynnus pelamis)
Cazón (Isurus oxyrynchus)
Tiburón (Carcharhinus leucas)
Curvina golfina (Cynoscion othonopterus)
Curvina del Pacífico (Menticirrhus undulatus)
Manta (Urolophus halleri)
Chano (Micropogon megalops)
20
DECLARACIÓN DEL JEFE SEATTLE
(Fragmento)
En 1854 el presidente de Estados Unidos ofreció comprar una amplísima
extensión de tierra a los indios pieles rojas y crearles una reservación, esta fue la
respuesta del jefe Seattle.
“Jefe de los caras pálidas:
¿Cómo se puede comprar el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extravagante. Si nadie
puede poseer la frescura del agua, ¿cómo es posible que ustedes se propongan comprarlos? Mi pueblo
considera que cada elemento de este territorio es sagrado. Cada pino brillante que está naciendo, cada grano
de arena en las playas de los ríos, los arroyos, cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada
colina y hasta el sonido de los insectos, son cosas sagradas para la mentalidad y las tradiciones de mi pueblo.
La sabia circula por dentro de los árboles llevando consigo la memoria de los pieles rojas. Los caras pálidas
olvidan a su nación cuando mueren y emprenden el viaje a las estrellas. No sucede igual con nuestros
muertos, nunca olvidan a nuestra madre tierra. Nosotros somos parte de la tierra y la tierra es parte de
nosotros. Las flores que aroman el aire son nuestras hermanas. El venado, el caballo y el águila también son
21
nuestros hermanos. Los desfiladeros, los pastizales húmedos, el calor del cuerpo del caballo o del nuestro
forman un todo único.
Por lo antes dicho, creo que el jefe de los caras pálidas pide demasiado al querer comprarnos nuestras tierras.
El jefe de los caras pálidas dice que al venderle nuestras tierras él nos reservaría un lugar donde podríamos
vivir cómodamente y que él se convertiría en nuestro padre. Pero no podemos aceptar su oferta, porque para
nosotros esta tierra es sagrada. El agua que circula por los ríos y los arroyos de nuestro territorio no es sólo
agua, es también la sangre de nuestros ancestros. Si les vendiéramos nuestra tierra tendrían que tratarla como
sagrada y esto mismo tendrían que enseñarle a sus hijos...
Los caras pálidas tratan a la tierra y al cielo-padre como si fueran simples cosas que se compran, como si
fueran cuentas de collares que cambian por otros objetos. El apetito de los caras pálidas terminará devorando
todo lo que hay en las tierras, hasta convertirlas en desiertos. Nuestro modo de vida es muy diferente al de
ustedes...
Si les vendiéramos nuestras tierras, deben saber que el aire tiene un inmenso valor, deben entender que el aire
comparte su espíritu con la vida que sostiene. El primer soplo de vida que recibieron nuestros abuelos vino de
ese aliento. Si les vendiéramos nuestras tierras tienen que tratarlas como sagradas. En esta tierra hasta los
caras pálidas pueden disfrutar el viento que aroman las flores de las praderas...
Para nosotros es un misterio que ustedes estén aquí, pues aún no entendemos por qué exterminan a los
búfalos, ni por qué doman a los caballos, quienes por su naturaleza son salvajes, ni por qué hieren los
recónditos lugares de los bosques con sus alientos, ni por qué destruyen los paisajes con tantos cables
parlantes. ¿Qué ha sucedido con las plantas? Están destruidas. ¿Qué ha sucedido con el águila? Ha
desaparecido. De hoy en adelante la vida ha terminado, ahora comienza la sobrevivencia”.
Bibliografía:
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Legislación de consulta para la materia de Derecho Ecológico:
Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos
Ley Federal de Caza (Derogada)
Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente
Ley General de Vida Silvestre
Ley de Desarrollo Forestal Sustentable
Ley Federal de Pesca
Ley Federal del Agua
Ley Federal de Derechos
Ley de Procedimiento Administrativo
Código Penal Federal
La Diversidad Biológica de México, estudio de país. CONABIO, 1998.
Plan de Ordenamiento Ecológico del Estado de B.C.
Ley Española de Caza
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Lecturas recomendadas:
Cimarrón, del culto a la cultura del borrego. 1997. UABC. Alberto Tapia Landeros.
El borrego cimarrón, una especie que debemos proteger. 1998. UABC-SEP-ISEP.
Alberto Tapia Landeros.
En el reino de Calafia, 1998. UABC. Alberto Tapia Landeros.
Amparo del borrego cimarrón, Oficina del Abogado General de la UABC.
Revista Divulgare, año 8, número 30, abril-junio de 2000. “Se acaban los borregos”
Revista Cimarrones, número 3, abril 2001. “Un Oasis en medio del desierto”
Revista Cimarrones, número 4, julio 2001. “Cabrillas gigantes del Mar de Cortés”
Revista Cimarrones, número 6, diciembre 2001. “¡Que truchas!”
Bermejo Mar de Cortés, 2000. UABC-UAS.
Declaración del jefe Seattle.
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