CAPÍTULO IV LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO Pedro Yanes Yanes 1. PLANTEAMIENTO 102 ROSSP). El principio rector de esta regulación es un principio pro libertate: con carácter general, las entidades aseguradoras españolas que hayan obtenido autorización para el ejercicio de sus actividades en el Espacio Económico Europeo podrán desarrollarlas en dicho ámbito en régimen de derecho de establecimiento o de libre prestación de servicios. Ésta es la primera declaración que contiene el art. 49 TRLOSSP, que establece no obstante un conjunto de supuestos a los que la regla enunciada no será de aplicación. A saber: a) Las operaciones de seguro cuando los riesgos sean cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros. b) Las operaciones de seguro de vida (i) realizadas por mutuas de seguro que, al mismo tiempo, prevean en sus estatutos la posibilidad de proceder a descuentos por contribución adicional, o de reducir las prestaciones o de solicitar la ayuda de otras personas que hayan asumido un compromiso con este fin, y perciban un importe anual de las contribuciones con arreglo a la previsión de riesgos sobre la vida que durante tres años consecutivos no exceda de 500.000 euros, y (ii) las realizadas por las entidades de previsión y de asistencia que concedan prestaciones variables según los recursos disponibles y determinen a tanto alzado la contribución de sus socios o partícipes. c) Las operaciones de seguro no vida (i) realizadas por entidades de previsión cuyas prestaciones varíen en función de los Hoy no es concebible ni practicable la actividad aseguradora más que en el contexto de mercados globales. La dimensión internacional es consustancial a la industria del seguro, y por ello la realidad de la integración económica demanda una eficaz integración jurídica. Corresponde ahora hacer una referencia a la actividad transfronteriza de las entidades aseguradoras, distinguiendo el régimen de la actividad de entidades aseguradoras españolas en el Espacio Económico Europeo (sub 3.2.2) y el régimen de la actividad en España de entidades aseguradoras del Espacio Económico Europeo (sub 3.2.3), que disciplinan los denominados «movimientos de entrada» y «movimientos de salida», respectivamente (A. J. TAPIA HERMIDA, 2006, 91). 2. ACTIVIDAD TRANSFRONTERIZA DE ENTIDADES ASEGURADORAS ESPAÑOLAS EN EL ESPACIO ECONÓMICO EUROPEO 2.1. MARCO GENERAL 2.1.1. El punto de partida La vigente normativa de ordenación y supervisión de los seguros privados contiene un conjunto de disposiciones reguladoras de la actividad de entidades aseguradoras españolas en el Espacio Económico Europeo (arts. 49-56 TRLOSSP y 97155 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA 2.1.2.1. Cooperación entre autoridades supervisoras recursos disponibles y en las que la contribución de los miembros se determine a tanto alzado; (ii) efectuadas por organizaciones sin personalidad jurídica que tengan por objeto la garantía mutua de sus miembros, sin dar lugar al pago de primas ni a la constitución de provisiones técnicas; (iii) llevadas a cabo por mutuas de seguros en las que concurran simultáneamente las condiciones de que sus estatutos prevean la posibilidad de realizar derramas de cuotas o reducir las prestaciones, que su actividad no cubra los riesgos de responsabilidad civil, salvo que constituya riesgo accesorio, ni los riesgos de crédito y caución, que el importe anual de las cuotas percibidas por razón de operaciones de seguro no supere 1.000.000 de euros, y que al menos la mitad de tales cuotas provengan de personas afiliadas a la mutua; (iv) realizadas por mutuas de seguros que hayan concertado con otra mutua un acuerdo sobre el reaseguro íntegro de los contratos de seguro que hayan suscrito o la sustitución de la mutua cesionaria por la cedente para la ejecución de los compromisos resultantes de dichos contratos; (v) las de seguro de crédito a la exportación por cuenta o con el apoyo del Estado; (vi) las del ramo de decesos; (vii) las efectuadas por entidades que operen únicamente en el ramo de asistencia, cuando su actividad se limite a parte del territorio nacional, sus prestaciones sean en especie y su importe anual de ingresos no supere 200.000 euros. Como consecuencia ineludible deber de colaboración con los Estados miembros del Espacio Económico Europeo y de las obligaciones de información y de reciprocidad (art. 77), la actuación transfronteriza de estas entidades aseguradoras exige la cooperación entre las autoridades supervisoras españolas y las autoridades supervisoras de otros Estados comunitarios. Particularmente, la cesión de cartera de contratos celebrados en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios se somete a los requisitos de (i) conformidad de la autoridad supervisora del Estado miembro del compromiso o localización del riesgo, (ii) certificación de que la cesionaria dispone, habida cuenta de la cesión, del margen de solvencia necesario, expedida por la autoridad supervisora del Estado miembro de origen del cesionario, y (iii) consulta a la autoridad supervisora del Estado miembro de la sucursal cedente (solo para los contratos suscritos en régimen de derecho de establecimiento). 2.1.2.2. Medidas de intervención Son tres los supuestos en que se prevén medidas de intervención concretas respecto a entidades aseguradoras españolas que actúen en el Espacio Económico Europeo. a) En los casos de revocación de la autorización administrativa de la entidad aseguradora, que habrá de ser notificada por la DGSFP a las autoridades supervisoras de los restantes Estados miembros, se podrán adoptar las medidas de control especial del artículo 39 TRLOSSP en colaboración con las referidas autoridades. b) En los casos de disolución de la entidad aseguradora, se prevé que las obligaciones derivadas de los contratos celebrados en régimen de derecho de establecimiento y en régimen de libre prestación de servicios tendrán el mismo tratamiento que las obli- 2.1.2. Algunas normas comunes Con independencia de que la actividad de las entidades aseguradoras españolas se lleve a cabo en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios, el TRLOSSP dicta algunas disposiciones destinadas a integrar una disciplina común en significados aspectos. 156 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO gaciones que resulten de los demás contratos de seguro de la entidad en liquidación, sin distinción de nacionalidad de los tomadores de seguro, asegurados y beneficiarios. c) Por último, en los casos de adopción de la medida de control especial de prohibición de disponer de los bienes sobre la entidad aseguradora, la DGSFP informará a las autoridades supervisoras de los demás Estados miembros y, en su caso, solicitará la adopción sobre los bienes situados en su territorio de medidas equivalentes a las adoptadas en España. miento o en régimen de libre prestación de servicios, deberá informar al tomador del seguro de que está domiciliada en España o, si es el caso, la sucursal con la que vaya a celebrarse el contrato, y consignarse en los documentos que a estos efectos se entreguen al tomador del seguro o a los asegurados. En particular, la póliza y cualquier otro documento en que se formalice todo contrato de seguro en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios, incluidos los contratos de seguro por grandes riesgos, deberán indicar la dirección del domicilio social o, en su caso, de la sucursal de la entidad aseguradora española que proporcione la cobertura, y tratándose de contratos de seguro de responsabilidad civil en vehículos terrestres automóviles, excluida la responsabilidad del transportista, deberá hacerse constar también el nombre y la dirección del representante (art. 86 TRLOSSP) cuando lo exija el Estado miembro de localización del riesgo. 2.1.2.3. Deberes de información Por su parte, los deberes de información reciben un doble tratamiento, en los planos institucional y contractual. a) En el plano institucional se sitúa el deber de información al Ministerio de Economía y Hacienda. A tal fin se impone a las entidades aseguradoras españolas que operen en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios deberán informar a la DGSFP, separadamente para las operaciones realizadas en cada Estado miembro del Espacio Económico Europeo en régimen de derecho de establecimiento y en régimen de libre prestación de servicios, sobre su actividad en los términos, forma y periodicidad determinados en el art. 98 ROSSP. Dicha información será suministrada por la DGSFP a las autoridades supervisoras de los Estados miembros interesados que así lo soliciten. b) Por su parte, en el plano contractual el deber de información ha de cumplirse frente al tomador del seguro. Con anterioridad a la celebración por una entidad aseguradora española de un contrato de seguro, distinto al contrato de seguro por grandes riesgos, en régimen de derecho de estableci- 2.2. ACTIVIDAD EN RÉGIMEN DE ESTABLECIMIENTO La actividad aseguradora en régimen de derecho de establecimiento se lleva a cabo mediante la implantación de sucursales [art. 1.3.b) TRLOSSP]. El art. 55 TRLOSSP dispone, a tal efecto, que toda entidad aseguradora española que se proponga establecer una sucursal en el territorio de otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo lo notificará a la DGSFP, indicando (i) el nombre del Estado miembro en cuyo territorio se propone establecer la sucursal, el programa de actividades (con indicación de las operaciones que pretenda realizar y la estructura de la organización), (ii) la dirección en el Estado miembro de la sucursal en la que pueden reclamarle y entregarle los documentos, el nombre del apoderado general de la sucursal, que deberá estar dotado de poderes suficientes para obligar a la entidad aseguradora frente a terceros y para 157 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA entidad aseguradora se proponga cubrir en el Estado miembro de la libre prestación de servicios, (iv) la declaración de que se ha asociado la oficina nacional y al fondo nacional de garantía del Estado miembro de la sucursal cuando pretensa cubrir riesgos del ramo de responsabilidad civil en vehículos terrestres automóviles, y (v) la opción elegida, entre las distintas modalidades de gestión previstas en el artículo 5.2.h), cuando pretenda cubrir riesgos del ramo de defensa jurídica. La entidad aseguradora podrá iniciar su actividad a partir de la fecha certificada en que la DGSFP le notifique que ha cursado la citada comunicación. representarla ante las autoridades y órganos judiciales del Estado miembro de la sucursal, (iii) la declaración de que se ha asociado la oficina nacional y al fondo nacional de garantía del Estado miembro de la sucursal cuando pretensa cubrir riesgos del ramo de responsabilidad civil en vehículos terrestres automóviles, y (iv) la opción elegida, entre las distintas modalidades de gestión previstas en el artículo 5.2.h), cuando pretenda cubrir riesgos del ramo de defensa jurídica. Tras el procedimiento preceptivo, la entidad aseguradora podrá establecer la sucursal y comenzar sus actividades desde que reciba la comunicación de la autoridad supervisora del Estado miembro de la sucursal o, en su defecto, desde el transcurso del plazo de dos meses a partir de la recepción por ésta de la comunicación de la DGSFP. 3. ACTIVIDAD TRANSFRONTERIZA DE ENTIDADES ASEGURADORAS DEL ESPACIO ECONÓMICO EUROPEO EN ESPAÑA 2.3. ACTIVIDAD EN RÉGIMEN DE LIBRE PRESTACIÓN DE SERVICIOS 3.1. MARCO GENERAL El ejercicio de la actividad aseguradora en régimen de libre prestación de servicios [art. 1.3.c)] también se somete a requerimientos de información previa (art. 56 TRLOSSP), si bien menos onerosos que los exigidos en régimen de libertad de establecimiento. Toda entidad aseguradora española que se proponga ejercer por primera vez en uno o más Estados miembros del Espacio Económico Europeo actividades en régimen de libre prestación de servicios deberá informar previamente de su proyecto en la DGSFP, indicando la naturaleza de los riesgos o compromisos que se proponga cubrir. La DGSFP lo comunicará en el plazo de un mes a partir de la recepción de la información al Estado o Estados miembros en cuyo territorio se proponga la entidad aseguradora desarrollar sus actividades en régimen de libre prestación de servicios, indicando (i) que la entidad aseguradora dispone del mínimo del margen de solvencia y no se encuentra sometida al plan de recuperación financiera (ex art. 38.2 TRLOSSP), (ii) los ramos en los que la entidad aseguradora está autorizada a operar, (iii) la naturaleza de los riesgos o compromisos que la 3.1.1. El punto de partida También la vigente normativa de ordenación y supervisión de los seguros privados contiene un conjunto de disposiciones reguladoras de la actividad de entidades aseguradoras del Espacio Económico Europeo en España (arts. 78-86 TRLOSSP y 128-135 ROSSP). Con carácter general se establece que las entidades aseguradoras domiciliadas en países miembros del Espacio Económico Europeo distintos de España que cuenten con autorización para operar en el Estado miembro de origen podrán ejercer sus actividades en España en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios. Sobre esta regla general se establecen algunas excepciones, circunscritas fundamentalmente a los supuestos de art. 49.2 TRLOSSP ya enunciados (supra 3.2.2.1.1). Dicha actuación habrá de acomodarse a las disposiciones dictadas por razones de interés general y a las de ordenación y supervisión de las entidades aseguradoras, incluidas las de protección del asegurado, que resulten aplicables. 158 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO 3.1.2. Algunas normas comunes aseguradoras del Espacio Económico Europeo que operen en España, bien en régimen de derecho de establecimiento, bien en régimen de libre prestación de servicios. a) Debe señalarse, primero de todo, que las entidades aseguradoras domiciliadas en otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo que operen en España en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios están sujetas a la potestad sancionadora del Ministerio de Economía y Hacienda (arts. 40-48), si bien con algunas especialidades de régimen (art. 80.2). b) En los casos de revocación de la autorización administrativa de la entidad aseguradora extranjera por parte de la autoridad supervisora del Estado miembro de origen, la DGSFP prohibirá a la entidad aseguradora la contratación de nuevos seguros en ambos regímenes, pudiendo no obstante adoptar, en colaboración con la autoridad supervisora del Estado miembro de origen, medidas de control especial (art. 39) a fin de salvaguardar los intereses de los asegurados. c) En los casos de adopción sobre la entidad aseguradora extranjera de la medida de control especial de prohibición de disponer por parte la autoridad supervisora del Estado miembro de origen, la DGSFP deberá adoptar idéntica medida sobre los bienes de la entidad aseguradora situados en territorio español si así lo solicitase la autoridad supervisora del Estado miembro de origen. d) En los casos de adopción sobre la entidad aseguradora extranjera, incluidas sus sucursales en España o en otros Estados miembros del Espacio Económico Europeo, de una medida de saneamiento o un procedimiento de liquidación, dicha medida o procedimiento surtirá efectos en España tan pronto como lo haga en el Estado miembro del Espacio Económico Europeo en el que se haya adoptado la Con independencia de que la actividad en España de las entidades aseguradoras del Espacio Económico Europeo se lleve a cabo en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios, el TRLOSSP dicta algunas disposiciones destinadas a integrar una disciplina común en significados aspectos. 3.1.2.1. Cooperación entre autoridades supervisoras Como consecuencia ineludible deber de colaboración con los Estados miembros del Espacio Económico Europeo y de las obligaciones de información y de reciprocidad (art. 77), la actuación transfronteriza de estas entidades aseguradoras exige la cooperación entre las autoridades supervisoras españolas y las autoridades supervisoras de otros Estados comunitarios. Unas veces esa colaboración se hace necesaria para que la entidad aseguradora ajuste su actuación al ordenamiento jurídico al ordenamiento español (art. 78.3), en cuyo caso se prevé que la DGSFP informe de la no adecuación de la actividad a la autoridad supervisora del Estado miembro de origen a fin de que adopte las medidas pertinentes para que la entidad aseguradora ponga fin a la situación irregular y las notifique a la propia DGSFP. Otras veces (art. 79) esa cooperación entre autoridades supervisoras se pide en la cesión de cartera de contratos de seguro de una entidad domiciliada en otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo cuando España sea el Estado miembro del compromiso o localización del riesgo (régimen de conformidad), cuando la cedente sea una sucursal establecida en España de una entidad aseguradora domiciliada en otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo (régimen de consulta), o cuando la cesionaria sea una entidad aseguradora española (régimen de certificación del margen de solvencia). 3.1.2.2. Medidas de intervención Una de esas normas comunes se refiere a las medidas de intervención respecto a entidades 159 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA medida o incoado el procedimiento. A tal fin, la DGSFP podrá requerir a las autoridades supervisoras de otros Estados miembros del Espacio Económico Europeo información acerca del estado y desarrollo de los procedimientos de liquidación que se lleven a cabo respecto a las entidades sometidas a la supervisión de dichas autoridades. Compensación de Seguros para cubrir las necesidades de éste en el ejercicio de sus funciones de compensación de pérdidas derivadas de acontecimientos extraordinarios acaecidos en España, de fondo de garantía en el seguro de responsabilidad civil derivada de la circulación de vehículos automóviles y de liquidador de entidades aseguradoras, así como a los demás recargos y tributos legalmente exigibles en las mismas condiciones que los contratos suscritos con entidades aseguradoras españolas. 3.1.2.3. Deberes de información 3.2. ACTIVIDAD EN RÉGIMEN DE ESTABLECIMIENTO También los deberes de información reciben un doble tratamiento, en los planos institucional y contractual. a) En el plano institucional hay que situar el deber de información de la entidad aseguradora frente al Ministerio de Economía y Hacienda, ante quien deberán presentar, en los mismos términos que las entidades aseguradoras españolas, todos los documentos que les exija el Ministerio de Economía y Hacienda al objeto de comprobar si respetan en España las disposiciones españolas que les son aplicables (art. 78.2). b) En el plano contractual la entidad aseguradora extranjera ha de cumplir los requerimientos informativos frente al tomador del seguro (art. 81), cuyo alcance será el mismo que se impone a las entidades aseguradoras, con la particularidad de que la información suministrada lo será en lengua española oficial del domicilio o residencia habitual del tomador del seguro. D) Equiparación tributaria y de contribución al Consorcio de Compensación de Seguros. Finalmente, la disposiciones comunes se cierran con una que impone la equiparación de régimen en materia tributaria y de contribución al Consorcio de Compensación de Seguros. Así, los contratos de seguro celebrados en régimen de derecho de establecimiento o en régimen de libre prestación de servicios que cubran riesgos localizados o asuman compromisos en España estarán sujetos a los recargos a favor del Consorcio de La actividad aseguradora en régimen de derecho de establecimiento se lleva a cabo mediante la implantación de sucursales [art. 1.3.b) TRLOSSP]. El art. 83 TRLOSSP dispone, como condiciones de ejercicio, que antes de que una sucursal en España de una entidad aseguradora domiciliada en otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo se establezca y comience a ejercer su actividad, la DGSFP podrá indicar a la autoridad supervisora del Estado miembro de origen las condiciones en las que, por razones de interés general, deberá ser ejercida la actividad en España. Ello no impedirá, sin embargo, que las autoridades supervisoras del Estado miembro de origen de una entidad aseguradora que establezca una sucursal en España procedan, previa información a la DGSFP, a la inspección de dicha sucursal para efectuar el control que les corresponde (art. 84). 3.3. ACTIVIDAD EN RÉGIMEN DE LIBRE PRESTACIÓN DE SERVICIOS Por su parte, el ejercicio de la actividad aseguradora en régimen de libre prestación de servicios [art. 1.3.c)] también se somete a similares requerimientos de información previa que los ya examinados (supra 3.2.2.3), de manera que las entidades aseguradoras domiciliadas en otro Estado miembro podrán iniciar (o en su caso 160 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO El margen de solvencia –al que se refiere la Directiva 2002/83/CE «como un amortiguador frente a fluctuaciones adversas de (la) actividad»– se delimita normativamente con arreglo a una doble noción: (i) de un lado, el llamado margen de solvencia disponible, equivalente al patrimonio propio no comprometido, y (ii) de otro, el denominado margen de solvencia obligatorio, como cuantía mínima del propio margen de solvencia. Ambas nociones aparecen originariamente en la Directiva 2002/12/CE (cuyo contenido se incorporó a la Directiva 2002/83/CE) y en la Directiva 2002/13/CE, que modifican los requisitos del margen de solvencia de las empresas de seguros de vida y de seguros no de vida. A pesar de que el art. 17 TRLOSSP no ha sido redactado con la precisión que a estos efectos hubiera sido deseable, puede decirse que ambas nociones ha sido contempladas en el proceso de transposición de las citadas directivas. modificar) su actividad en España desde que reciban la notificación de que la autoridad supervisora del Estado miembro de origen ha remitido a la DGSFP igual comunicación a la que se refiere el art. 56.2 TRLOSSP (art. 85). Pero, además, las entidades aseguradoras domiciliadas en otro Estado miembro que pretendan operar en España en régimen de libre prestación de servicios estarán obligadas a designar un representante con residencia fiscal en España a efectos de las obligaciones tributarias a que se refiere esta Ley por las actividades que realicen en territorio español (art. 86). 4. SOLVENCIA 4.1. CUESTIÓN SISTEMÁTICA PREVIA El TRLOSSP y sus disposiciones de desarrollo abordan la solvencia de las entidades aseguradoras como una de las condiciones inexcusables para el ejercicio de la actividad aseguradora. En puridad, sin embargo, no todas las exigencias allí contenidas se refieren a la solvencia de las entidades aseguradoras. Algunas de ellas se refieren a las provisiones técnicas (art. 16), que son aquellas que reflejan el valor cierto o estimado de las obligaciones contraídas por razón de los contratos de seguros y de reaseguros suscritos, así como el de los gastos relacionados con el cumplimiento de dichas obligaciones. Constituyen una pieza fundamental de las llamadas por el propio TRLOSSP «garantías financieras» para el ejercicio de la actividad aseguradora, pero no deben confundirse con aquellas las que conciernen, en sentido estricto, a la solvencia de la entidad aseguradora: el margen de solvencia y el fondo de garantía. Son estos dos aspectos los que se abordan a continuación. 4.2.1. Margen de solvencia disponible El margen de solvencia disponible se exige «en todo momento», con carácter «suficiente» y en relación «al conjunto de (las) actividades (de la entidad aseguradora)», bien de forma individual, bien de forma consolidada. Este margen de solvencia disponible lo constituye «el patrimonio de la entidad aseguradora libre de todo compromiso previsible y con deducción de los elementos inmateriales» (art. 17.2 TRLOSSP), y como tal se integra o puede integrarse por un conjunto de partidas diversas que pueden agruparse en las siguientes categorías. El criterio de clasificación que se utilizará distingue el patrimonio no comprometido en general (entidades aseguradoras individuales) y en los grupos consolidables. 4.2.1.1. El patrimonio propio no comprometido, en general (margen de solvencia individual) 4.2. MARGEN DE SOLVENCIA El criterio legal que inspira el art. 17 TRLOSSP es el de la suficiencia del margen de solvencia para el conjunto de las actividades de la entidad aseguradora. El art. 59 ROSSP señala, con carácter general, un conjunto de partidas llamadas a integrar el patri161 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA monio propio no comprometido, distinguiendo dos categorías diferenciadas: (i) una, integrada por partidas que intrínsecamente constituyen patrimonio no comprometido –esto es, partidas que por su propia naturaleza tienen esa consideración y que por ello son computables por propia definición–; (ii) otra, compuesta por partidas de cómputo posible –esto es, partidas que «podrán computarse como patrimonio propio no comprometido», con limitaciones y bajo condiciones. Unión Europea y la reserva por fondo de comercio, salvo que su importe haya sido comprometido para atender cualquier compromiso específico, y (ii) excluyendo, siempre que sus importes no hayan sido deducidos en otros ítems, las reservas por acciones propias, las acciones propias o de la sociedad dominante adquiridas o aceptadas en prenda u otra forma de garantía, directamente por la entidad o indirectamente a través de persona o sociedad interpuesta, las financiaciones a terceros cuyo objeto sea la adquisición de acciones propias siempre que no se hubieran constituido las reservas por acciones propias, y las reservas que se correspondan con los recursos propios mínimos exigidos por la normativa reguladora de planes y fondos de pensiones. c) El remanente y la parte del saldo acreedor de la cuenta de pérdidas y ganancias que se destine a incrementar los fondos propios de la entidad, debiendo deducirse de su importe el saldo deudor de la partida «Reserva de estabilización a cuenta» prevista en el Plan de contabilidad de las entidades aseguradoras. d) Las aportaciones no reintegrables realizadas por socios o mutualistas y que figuren en el patrimonio neto del balance. Esta partida se somete al cumplimiento de determinados requisitos: (i) que los estatutos de la entidad prevean que su devolución no ocasione un descenso del patrimonio propio no comprometido por debajo de la cuantía mínima del margen de solvencia y que, en caso de liquidación de la entidad, sólo se harán efectivos después de liquidar todas las demás deudas de la empresa; (ii) que su devolución se notifique a la DGSFP con un mes de antelación a su pago y no se prohíba motivadamente en el plazo del mes siguiente al conocimiento de la notificación de aquélla; (iii) y que las disposiciones estatutarias, originarias o modificadas, referentes a esta partida hayan sido aprobadas por la DGSFP. 4.2.1.1.1. Partidas básicas computables En la primera categoría de partidas, computables por propia definición, cabe identificar las ocho siguientes. a) El capital social desembolsado –excluido el capital sin voto– o el fondo mutual (desembolsado). Es preciso aclarar que (i) en aquellos casos en que la entidad aseguradora financie a sus socios directamente (o a través de participaciones en el capital de sociedades o de personas físicas que ejerzan control directo o indirecto sobre ella), el importe computable habrá de corresponderse con la «la posición neta inversora» de estos socios, y que (ii) en aquellos otros de entidades aseguradoras autorizadas para la gestión de fondos de pensiones, la cantidad computable habrá de minorarse en la cifra del capital social desembolsado afecto a tal actividad conforme a la normativa reguladora de planes y fondos de pensiones. b) La reserva de revalorización, prima de emisión y otras reservas patrimoniales libres que no correspondan a los compromisos suscritos ni hayan sido clasificadas como reservas de estabilización. La delimitación de estas partidas se acomete (i) incluyendo la reserva de revalorización de inmuebles derivada de la primera aplicación del Plan de contabilidad de las entidades aseguradoras adaptado al marco normativo de las Normas Internacionales de Información Financiera adoptadas por los Reglamentos de la 162 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO e) La parte del capital social desembolsado correspondiente a acciones sin voto. f) Las financiaciones subordinadas, hasta un límite máximo del 50 por 100, bien del patrimonio propio no comprometido, incluidas dichas partidas, bien de la cuantía mínima del margen de solvencia si ésta fuera menor. Se trata de una partida solo computable por los fondos efectivamente desembolsados y bajo ciertas condiciones, que han de consignarse en los contratos y folletos de emisión: (i) que exista acuerdo vinculante en cuya virtud los acreedores por este concepto queden situados, en el orden prelatorio, detrás de todos los acreedores comunes; (ii) que el plazo mínimo inicial en préstamos a plazo fijo sea de cinco años, o que, a falta de plazo de vencimiento, se prevea un preaviso por retirada total o parcial de al menos cinco años; (iii) que no contengan cláusulas de rescate, reembolso o amortización anticipada, sin perjuicio de que el deudor pueda proceder al reembolso anticipado si con ello no se ve afectada la solvencia de la entidad, previa autorización de la DGSFP. Por lo demás, en ningún caso las financiaciones subordinadas de duración determinada podrán computarse por importe superior al 25 por 100, bien del patrimonio propio no comprometido, bien de la cuantía mínima del margen de solvencia, si ésta fuera menor. g) Las financiaciones de duración indeterminada distintas de las anteriores [sub f)], computables por fondos efectivamente desembolsados, y con un límite conjunto del 50 por 100 bien del patrimonio propio no comprometido, bien de la cuantía mínima del margen de solvencia, si ésta fuera menor. Esta nueva partida se somete igualmente a ciertos requisitos que deben dejarse anotados: (i) que no sean reembolsables a iniciativa del acreedor o sin el acuerdo previo de la DGSFP; (ii) que el contrato de emisión otorgue a la entidad aseguradora la posibilidad de diferir el pago de los intereses; (iii) que exista acuerdo vinculante en cuya virtud los acreedores por este concepto queden situados, en el orden prelatorio, detrás de todos los acreedores comunes; y (iv) que en el contrato de emisión se estipule que la deuda y los intereses pendientes de pago podrán aplicarse a absorber las pérdidas de la entidad, sin necesidad de proceder a su disolución. h) Los «Ajustes por cambios de valor» que forman parte del patrimonio neto, con signo positivo o negativo según corresponda. 4.2.1.1.2. Partidas de cómputo posible Junto a las anteriores, se reconocen como partidas de cómputo posible las cuatro siguientes. a) La mitad de la parte de capital social suscrito no desembolsado, hasta un límite máximo del 50 por 100 bien del patrimonio propio no comprometido, bien de la cuantía mínima del margen de solvencia, si ésta fuera menor. b) En los ramos de seguro distintos al de vida, el 50 por 100 de la derrama pasiva, cuando sea exigible a los mutualistas, en los términos del artículo 9.2.e) TRLOSSP, con el límite del 50 por 100 de las primas netas de anulaciones del seguro directo. La partida no podrá exceder de la mitad del patrimonio propio no comprometido, computando las partidas del artículo 59.1.Uno y 59.1.Dos, letras a) y c) ROSSP, y deducidos los elementos indicados en el artículo 59.2 ROSSP, o de la mitad de la cuantía mínima del margen de solvencia, si ésta fuera menor. c) Las plusvalías no reconocidas por la entidad en cuentas resultantes de la infravaloración de elementos del activo previa deducción de todos los gastos que pudieran incidir en el importe final de las mismas, siempre que no se hubiesen realizado ajustes correctores de asimetrías contables. Debe señalarse que en los casos en que se hubiesen practicado ajustes correctores de asimetrías contables, (i) no se computarán las plusvalías netas acumu163 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA ladas, hayan sido o no reconocidas por la entidad en cuentas, que procedan de activos en operaciones de seguro vida que utilicen las técnicas de inmunización financiera previstas en la normativa de ordenación y supervisión, en operaciones de seguro que reconozcan participación en beneficios siempre que exista una clara identificación de los activos a ella vinculados, en el importe correspondiente a los tomadores, y en operaciones de seguro en las que el tomador asuma el riesgo de la inversión o asimilados; y (ii) se computarán las plusvalías netas acumuladas, hayan sido o no reconocidas por la entidad en cuentas, que procedan de activos asignados a operaciones de seguro distintas de las previstas sub (ii) y que referencien su valor de rescate al valor de los activos a ellas asignados. d) Las comisiones descontadas que técnicamente resulten pendientes de amortización con el límite por póliza del 3,5 por 100 de la diferencia entre el capital asegurado y la provisión matemática, y de ellas se deducirá, en su caso, el importe de las comisiones descontadas activadas. a) El saldo deudor de la cuenta de pérdidas y ganancias. b) Los resultados negativos de ejercicios anteriores. c) Las minusvalías no reconocidas por la entidad en cuentas resultantes de la sobrevaloración de los elementos de activo y de la infravaloración de elementos de pasivo, siempre que no se hubiesen realizado ajustes correctores de asimetrías contables. d) Las participaciones iguales o superiores al 20 por 100 del capital o derechos de voto de la participada que la entidad aseguradora tenga en otras entidades aseguradoras o reaseguradoras, en entidades de crédito, en empresas de servicios de inversión o en entidades cuya actividad principal consista en tener participaciones en entidades aseguradoras. e) Las financiaciones subordinadas u otros valores computables en el patrimonio propio no comprometido emitidos por las entidades mencionadas sub d) y adquiridos por la entidad aseguradora. 4.2.1.3. El patrimonio propio no comprometido de los grupos consolidables 4.2.1.2. (sigue) Elementos inmateriales deducibles del patrimonio propio no comprometido También el patrimonio propio no comprometido de los grupos consolidables de entidades aseguradoras se integra por partidas específicas, aparte de las deducciones de elementos inmateriales. 4.2.1.2.1. Con carácter general Con carácter general, se considerarán como elementos inmateriales a deducir en el cálculo del margen de solvencia los elementos que carezcan de valor de realización o que, por su falta de permanencia, pueda fundadamente presumirse que no se ajustan a los fines legales o reglamentarios. 4.2.1.3.1. Partidas básicas computables El patrimonio propio no comprometido de los grupos consolidables de entidades aseguradoras comprende las siguientes partidas: a) El capital social desembolsado o el fondo mutual (desembolsado) de la sociedad dominante, con las mismas deducciones, en cuanto al capital social, establecidas en el art. 59 ROSSP, cuando las circunstancias allí indicadas y relativas a socios no incluidos en el grupo concurran en relación con cuales- 4.2.1.2.2. En particular En particular, habrán de deducirse del patrimonio propio no comprometido, y por su valor en los libros de la entidad tenedora, las siguientes partidas: 164 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO b) c) d) e) f) g) h) i) quiera de las sociedades del grupo consolidable. Las reservas patrimoniales del grupo consolidable, excluidas las reservas de estabilización. El saldo acreedor de las reservas en sociedades consolidadas. El saldo acreedor de la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada con el límite de la parte destinada a incrementar en cada sociedad del grupo consolidable sus recursos propios. Las aportaciones no reintegrables de socios o mutualistas que figuren en el pasivo del balance, en la medida en que sean computables a nivel individual. Las diferencias negativas de consolidación, salvo cuando tengan la naturaleza de provisiones para riesgos y gastos. Los intereses minoritarios, con el límite, en lo que se refiere a la participación en los resultados de las sociedades dependientes, de la parte destinada a incrementar los recursos propios del grupo. Las financiaciones subordinadas y las de duración indeterminada recibidas por las sociedades integrantes del grupo consolidable, en la medida en que no deban ser objeto de eliminación, en las condiciones y con los límites establecidos en el art. 59.1.e) y f) ROSSP, para el cálculo del patrimonio propio individual, referidas unas y otros al grupo consolidable de entidades aseguradoras. Todas aquellas partidas que no incluidas en los apartados anteriores pero que resulten admitidas por la legislación de los Estados miembros del Espacio Económico Europeo donde estén domiciliadas entidades pertenecientes al grupo consolidable siempre que fueran computables a nivel individual. a nivel consolidado los mismos límites que son exigibles a nivel individual, tendrán la consideración de partidas de cómputo posible para el cálculo del patrimonio propio no comprometido de los grupos consolidables las siguientes: a) La mitad de la parte de capital social suscrito pendiente de desembolso de la sociedad dominante con los límites establecidos en el art. 59.1.a) ROSSP, para el cálculo del patrimonio propio individual. b) En los ramos de seguros distintos al de vida, la derrama pasiva, desde el momento en que sea exigible a los mutualistas de la entidad dominante, en los mismos términos establecidos en el art. 59.1.b) ROSSP. c) Las plusvalías resultantes de la infravaloración de elementos de activo, teniendo en cuenta los valores contables de dichos elementos en el balance consolidado y en los términos establecidos en el art. 59.1.c) ROSSP. d) Las comisiones descontadas que técnicamente resulten pendientes de amortización de la sociedad dominante y de las dependientes, de acuerdo con los límites y deducciones establecidos en el art. 59.1.d) ROSSP. 4.2.1.4. (sigue) Elementos inmateriales deducibles del patrimonio propio no comprometido Conforme al art. 60.2 ROSSP, las partidas deducibles para el cómputo final del patrimonio propio no comprometido de los grupos consolidables son las siguientes: a) Los gastos de establecimiento, constitución, ampliación de capital y formalización de deudas que figuren en el activo del balance consolidado. b) En su caso, el saldo deudor de la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada, así como los resultados negativos del grupo consolidable. c) Las minusvalías resultantes de la sobrevaloración de los elementos de activo compu- 4.2.1.3.2. Partidas de cómputo posible Siempre que concurran los requisitos exigidos para su cómputo a nivel individual y se respeten 165 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA tables para margen de solvencia o de la infravaloración de elementos de pasivo, con arreglo a lo dispuesto para el patrimonio individual no comprometido. Se incluirán en esta partida las obligaciones, provisiones o deudas que puedan no haberse contabilizado en virtud de alguna disposición legal o reglamentaria. d) El saldo deudor de la cuenta de reservas en sociedades consolidadas. e) Y, en general, cualesquiera otras partidas que carezcan de valor de realización o que por su falta de permanencia pueda fundadamente presumirse que no se ajustan a los fines legales y reglamentarios. 4.3. LIMITACIÓN DE DISTRIBUCIÓN DE EXCEDENTES Y ACTIVIDADES Finalmente, el sistema de garantías financieras requeridas para el ejercicio de la actividad aseguradora se cierra con un conjunto de limitaciones a la distribución de excedentes y al ejercicio de actividades (art. 19 TRLOSSP): (i) de un lado, los beneficios o excedentes que se produzcan en los tres primeros ejercicios completos de actividad y también en el ejercicio inicial, si éste no fuera completo, no podrán ser repartidos y deberán aplicarse íntegramente a la dotación de la reserva legal en las sociedades anónimas, de una reserva con idéntico régimen en las mutuas y a la incorporación obligatoria al capital social en las cooperativas; (ii) de otro, las entidades aseguradoras que no tengan totalmente cubiertas sus provisiones técnicas o cuyo margen de solvencia o fondo de garantía no alcance el mínimo legal no podrán distribuir dividendos o derramas, ni ampliar su actividad a otros ramos de seguro, ni su ámbito territorial, ni extender su actividad en régimen de derecho de establecimiento ni de libertad de prestación de servicios ni, finalmente, ampliar su red comercial. 4.2.2. Margen de solvencia obligatorio Sobre el margen de solvencia dispoble se corta el margen de solvencia obligatorio, que no es más que la cuantía mínima del margen de solvencia, y que se determina reglamentariamente para seguros no de vida (art. 61 ROSSP) y para seguros de vida (art. 62 ROSSP). 4.3. FONDO DE GARANTÍA 5. GOBERNANZA La garantía de solvencia de las entidades aseguradoras ante el riesgo de que la sinistralidad y los gastos reales superen el importe de las primas viene dado, como se ha visto, por el margen de solvecia. Pero, como también se ha visto, el importe mínimo del margen de solvencia viene determinado en función del equilibrio anual entre ingresos y gastos técnicos en el ejercicio. Como quiera que ese equilbrio podría no darse en determinados momentos (v.gr. antes de que la entidad aseguradora haya podido recaudar primas suficientes para reducir el riesgo de suscripción), el art. 18 TRLOSSP establece unos mínimos absolutos para elllamado fondo de garantía, cuya necesidad solo se presenta en aquellos casos en que su importe –que asciende a la tercera parte del fondo de solvencia– resulte inferior a la cifra de capital social exigible a la entidad. 5.1. CUESTIÓN PREVIA La normativa española de ordenación y supervisión de seguros privados no contempla propiamente un sistema de gobernanza de las entidades aseguradoras. Existen algunas normas aisladas que abordan algunos aspectos de este temario, pero no un tratamiento unitario y coherente de la materia. Es necesario, pues, aprovechar las orientaciones más sistemáticas de Solvencia II para cubrir la referencia obligada que ha de hacerse a esta materia en el presente trabajo, considerando que la gobernanza, como sistema, exige el cumplimiento de determinadas exigencias relativas a aptitud y honorabilidad, gestión del riesgo, autoevaluación de riesgos y solvencia, control interno, auditoría interna, función actuarial y externalización. La aspiración de Solvencia 166 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO II es conseguir un sistema eficaz de gobernanza que garantice una gestión sana y prudente de la actividad aseguradora, que comprenderá al menos una estructura organizativa transparente y apropiada, con una clara distribución y una adecuada separación de funciones, y un sistema eficaz para garantizar la transmisión de la información. organización» (DICCIONARIO MAPFRE). La consecución de ambos objetivos se consiguen a través del establecimiento de una política de gestión y la aplicación sistemática de técnicas de dirección y procedimientos específicos orientados a la identificación, análisis, tratamiento, control y revisión de los diferentes tipos de riesgos. La aspiración de Solvencia II es precisamente que las empresas de seguros y de reaseguros dispongan de un sistema eficaz de gestión de riesgos, que comprenderá las estrategias, los procesos y los procedimientos de información necesarios para identificar, medir, vigilar, gestionar y notificar de forma continua los riesgos a los que, a nivel individual y agregado, estén o puedan estar expuestas, y sus interdependencias. Aparte de eficaz, el sistetela de gestión de riesgos habrá de estar debidamente integrado en la estructura organizativa y en el proceso de toma de decisiones de la empresa de seguros o de reaseguros, y tendrá debidamente en cuenta a las personas que de hecho gestionan la empresa o ejercen otras funciones fundamentales. A tal fin cubrirá las áreas de suscripción y constitución de reservas, gestión de activos y pasivos, inversiones, gestión del riesgo de liquidez, de concentración y operativo, y reaseguro y otras técnicas de reducción del riesgo. 5.2. EXIGENCIAS DEL SISTEMA DE GOBERNANZA PARA UNA GESTIÓN SANA Y PRUDENTE 5.2.1. Aptitud y honorabilidad Como es sabido, el acceso a las actividades propias de las entidades aseguradoras está supeditado a la previa obtención de autorización administrativa del Ministro de Economía y Hacienda, siendo requisito necesario para obtenerla y conservarla, entre otros, el de «estar dirigidas de manera efectiva por personas que reúnan las condiciones necesarias de honorabilidad y de cualificación o experiencia profesionales» [art. 5.2.f) TRLOSSP]. Es un valor entendido en el mercado asegurador que las empresas de seguros y de reaseguros deban garantizar que todas las personas que dirijan de manera efectiva la empresa o desempeñen otras funciones fundamentales (i) tengan cualificaciones profesionales, competencia y experiencia adecuadas para una gestión sana y prudente (aptitud), y (ii) sean personas de buena reputación e integridad (honorabilidad). En esta línea militan los arts. 5.4bis.c).III, 5.6.g), 5.6.h), 14.II.a), 15.1, 15.2, 22 ter.1.a) y b), 28.3.a), 28.6.IV, 39.4.f), 55.2.II, y la DA 11ª.c) TRLOSSP. 5.2.2.2. Autoevaluación de riesgos y solvencia Dentro de su sistema de gestión de riesgos las empresas de seguros y de reaseguros realizarán una autoevaluación de riesgos y solvencia, que contemplará al menos (i) las necesidades globales de solvencia teniendo en cuenta el perfil de riesgo específico, los límites de tolerancia de riesgo aprobados y la estrategia comercial de la empresa; (ii) el cumplimiento continuo de los requisitos de capital y de provisiones técnicas; y (iii) la medida en que el perfil de riesgo de la empresa se aparta de las hipótesis en que se basa el capital de solvencia obligatorio. 5.2.2. Gestión y autoevaluación de riesgos y solvencia 5.2.2.1. Gestión de riesgos Por gestión (o gerencia) del riesgo se entiende la «cultura, procesos y estructuras que se encargan de, por una parte, minimizar los efectos negativos de los riesgos, y por otra, de beneficiarse de sus oportunidades para alcanzar los objetivos fijados los responsables de una 5.2.3. Control interno El control interno ha de conformar un sistema de procedimientos administrativos y contables, de 167 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA mecanismos adecuados de información a todos los niveles de la empresa, y de una función de comprobación de la conformidad. Para Solvencia II esta función ha de consistir en el asesoramiento al órgano de administración o dirección acerca del cumplimiento de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas, y comportará la evaluación de las posibles repercusiones de cualquier modificación del entorno legal en las operaciones de la empresa y la determinación y evaluación del riesgo legal. metodologías y los modelos de base utilizados y de las hipótesis empleadas en el cálculo de las provisiones técnicas, evalúe la suficiencia y la calidad de los datos utilizados en el cálculo de las provisiones técnicas, coteje las mejores estimaciones con la experiencia anterior, informe al órgano de administración o dirección sobre la fiabilidad y adecuación del cálculo de las provisiones técnicas, supervise el cálculo de las provisiones técnicas, se pronuncie sobre la política general de suscripción y la adecuación de los acuerdos de reaseguro, y contribuya, en fin, a la aplicación efectiva del sistema de gestión de riesgos. 5.2.4. Auditoría interna La auditoría interna es una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta, concebida para agregar valor y mejorar las operaciones de una organización, en cuanto ayuda a cumplir los objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la eficacia de los procesos de gestión de riesgos, control y gobierno. En el ámbito asegurador la función de auditoría interna ha de ser objetiva e independiente de las funciones operativas y abarcar la comprobación de la adecuación y eficacia del sistema de control interno y de otros elementos del sistema de gobernanza. Las constataciones y recomendaciones derivadas de la auditoría interna deberían notificarse al órgano de administración o dirección, que determinará qué acciones habrán de adoptarse con respecto a cada una de las constataciones y recomendaciones de la auditoría interna y garantizará que dichas acciones se lleven a cabo. 5.2.6. Externalización Finalmente, cuando las empresas de seguros y de reaseguros externalicen funciones o cualquier actividad de seguro o de reaseguro deberían seguir respondiendo plenamente del cumplimiento de todas sus obligaciones legales. Precisamente por ello, la externalización de funciones o actividades operativas esenciales o importantes no podrá realizarse si perjudica sensiblemente la calidad del sistema de gobernanza de la empresa considerada, aumenta indebidamente el riesgo operativo, menoscaba la capacidad de las autoridades de supervisión para vigilar que la empresa cumple con sus obligaciones, o afecta a la prestación de un servicio continuo y satisfactorio a los tomadores de seguros. Es necesario por ello que las empresas de seguros y de reaseguros informen oportunamente a las autoridades de supervisión antes de la externalización de funciones o actividades esenciales o importantes, así como de cualquier cambio posterior significativo en relación con dichas actividades. 5.2.5. Función actuarial Un eficaz sistema de gobernanza requiere además la existencia de una función actuarial efectiva desempeñada por personas que tengan conocimientos suficientes de matemática actuarial y financiera, acordes con la naturaleza, envergadura y complejidad de los riesgos inherentes a la actividad de la empresa de seguros o de reaseguros, y que se encargue de coordinar el cálculo de las provisiones técnicas, se cerciore de la adecuación de las 6. TRANSPARENCIA Y PROTECCIÓN DEL ASEGURADO 6.1. TUTELA INSTITUCIONAL Y TRANSPARENCIA INFORMATIVA Para comprender cómo es el sistema de protección del asegurado en el mercado asegurador 168 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO basta no es ocioso recordar que ya la Exposición de Motivos de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de ordenación y supervisión de los seguros privados proclamaba que la misión del conjunto normativo público-privado del seguro privado era la de «tutelar a favor de los asegurados y beneficiarios amparados por un contrato de seguro». Allí mismo se reconoce como fin primario de las normas de ordenación y supervisión «la protección al máximo de los intereses de los asegurados amparados por el seguro, no sólo mediante el control administrativo genérico de las entidades aseguradoras, sino mediante la regulación de medidas específicas de tutela». Incluso antes, con la promulgación de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de contrato de seguro, el compromiso de tutela de los asegurados quedaba bien patente en diversas normas de clara finalidad protectora. En los últimos tiempos se ha abierto camino la idea según la cual la mejor protección de los asegurados viene dada por el correcto funcionamiento del mercado, lo que en gran medida se consigue implantando un eficiente sistema de empresas independientes, dotadas de una fuerte solvencia patrimonial y financiera, y asegurando unas relaciones de mercado presididas por una plena transparencia informativa, como corresponde a los mercados organizados donde se intercambian productos o servicios en masa sometidos al cambio que operan las constantes innovaciones. Precisamente las distorsiones del mercado vienen dadas bien por una inexistente información, bien por una información deficiente, bien por una insuficiente o defectuosa comprensión de la información (J. Duque, 1996, 249-250). término a la relación contractual, (iv) la disponibilidad de la prestación del asegurador en caso de siniestro, y (v) la existencia de mecanismos imparciales, ágiles y económicos de resolución de diferencias o controversias (J. Duque, 1996, 250251). La articulación de mecanismos específicos de tutela se produce en múltiples direcciones y con desigual alcance: unas veces los mecanismos tuitivos son generales (la protección del asegurado como consumidor), y otras específicamente concebidos para la tutela del asegurado; en ocasiones la eficacia del mecanismo es preventiva, mientras que en otras no puede ser sino reparadora; y, por último, hay unas soluciones al problema de la tutela que aprovechan el estricto marco del contrato de seguro y hay otras que aprovechan el marco más amplio de la ordenación y de la supervisión de la actividad aseguradora en general. Es esta última perspectiva contractual/institucional que se utiliza aquí para explicar cómo es el sistema (unitario) de tutela de los asegurados. 6.2.2. La dimensión contractual 6.2.2.1. El control de las condiciones generales de la relación de seguro El control de las condiciones general de la contratación tiene larga tradición en l actividad aseguradora. Fue pionera en España, ya en la época posconstitucional, la previsión del art. 3º de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de contrato de seguro, a la que hay que añadir hoy toda la disciplina de la Ley 7/1998, de 13 de abril, de condiciones generales de la contratación, que posibilita una acción protectora del asegurado en una doble dirección: la del control formal y la del control material. El control formal no es más que un control de inclusión de las condiciones generales en el singular contrato con la finalidad de procurar a la parte débil una información precontractual que le permita adoptar una decisión racional sobre la proposición del seguro. Puede dudarse de la eficacia de este control en orden a la calidad de la 6.2. EL SISTEMA DE TUTELA DE LOS ASEGURADOS 6.2.1. Consideración previa Existe un consenso básico en admitir que los presupuestos necesario para una efectiva tutela del asegurado son los son (i) la garantía de acceso al mercado, (ii) la información suficiente sobre la oferta, (iii) la flexibilidad de la póliza a fin poner 169 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA información suministrada al tomador, pero su exigencia no puede ni debe debilitarse o relativizarse. El control material es, por su parte, un control de contenido. Ya el art. 3º de Ley 50/1980, de 8 de octubre, de contrato de seguro, permite la expulsión de las cláusulas lesivas y la restricción de las limitativas, y el art. 6º de la Ley 7/1998, de 13 de abril, de condiciones generales de la contratación, la prevalencia de las condiciones particulares sobre las general cuando exista discordancia de contenido y resulten aquéllas más beneficiosas para el adherente. celebrar el contrato, la dirección de la entidad y, en el caso de operaciones en régimen de derecho de establecimiento, la dirección de la sucursal, así como la denominación social y la forma jurídica de la entidad. Todas estas informaciones deberán figurar en la póliza o en el documento de cobertura provisional de forma clara y precisa (art. 104 ROSSP). Por lo demás, Se acreditará que el tomador del seguro y, en su caso, el asegurado ha recibido con anterioridad a la celebración del contrato de seguro o a la suscripción del boletín de adhesión, toda la información requerida a este respecto en los artículos precedentes, mediante una mención, fechada y firmada por el tomador o asegurado, en su caso, insertada al pie de la póliza o del boletín de adhesión, en la que reconozca haberla recibido con anterioridad y se precise su naturaleza y la fecha de su recepción (art. 107 ROSSP). 6.2.2.2. Los deberes de información La información (de calidad) incrementa la transparencia y robustece la posición del asegurado en su relación contractual. La imposición de deberes informativos a las entidades aseguradora tiene esta misión. 6.2.2.2.2. Deberes contractuales Pero la transparencia informativa no se agota con la celebración del contrato de seguro, sino debe mantenerse a lo largo de la relación contractual. En este plano contractual el propio art. 60.6 TRLOSSP impone a la entidad aseguradora el deber de informar al tomador, durante todo el período de vigencia del contrato de seguro sobre la vida, de las modificaciones de la información inicialmente suministrada y, asimismo, sobre la situación de su participación en beneficios, en los términos y plazos que reglamentariamente se determinen. 6.2.2.2.1. Deberes precontractuales En la disciplina del seguro hay deberes de información pensados para la fase precontractual. En concreto, el art. 60 TRLOSSP impone que un conjunto de información precontractualmente relevante sea puesta por el asegurador a disposición del tomador en soporte duradero accesible al tomador con antelación suficiente al momento en que éste asuma cualquier obligación derivada del contrato de seguro. Aunque reglamentariamente el contenido de la información es prolijo, y se establece en función del tipo contractual de que se trate, el deber general de información se delimita por referencia a (i) la legislación aplicable al contrato cuando las partes no tengan libertad de elección o, en caso contrario, sobre la propuesta por el asegurador, (ii) las diferentes instancias de reclamación, tanto internas como externas, utilizables en caso de litigio, así como el procedimiento a seguir, así como (iii) el nombre del Estado miembro en el que está establecido el domicilio social de la entidad con la que va a 6.2.2.3. Los derechos contractuales cogentes Otro flanco que cubre el sistema de tutela es el de la situación del asegurado durante la vigencia del contrato. No es el lugar adecuado para reexaminar el contenido negocial de los diferentes tipos contractuales del seguro, pero sí es oportuno poner de manifiesto la potencia tuitiva que despliega el carácter imperativo que tienen las normas de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de con170 CAPÍTULO IV. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL SEGURO 6.2.3.1.2. El Defensor del asegurado trato de seguro. Se trata de una actitud radical del legislador (J. Duque, 1996, 285; F. Sánchez Calero, 1996, 265), en cuanto a la decisión de política legislativa (la opción de tuición máxima) y en cuanto al expediente técnico utilizado (cláusula general de imperatividad). Pero la radicalidad no está reñida con las excepciones, que se reconocen desde normas particulares (cuando la Ley disponga «otra cosa»), o desde posibles derogaciones por acuerdo de las partes siempre que la (nueva) cláusula contractual sea más beneficiosa para el asegurado. También ante la entidad aseguradora el asegurado puede resultar protegido por el Defensor del Asegurado, otra de las piezas contempladas en la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de medidas de reforma del sistema financiero, y desarrolladas por la misma Orden ECO/734/2004, de 11 de marzo, sobre los departamentos y servicios de atención al cliente y el defensor del cliente de las entidades financieras. El Defensor del cliente de cada entidad será designado por su consejo de administración u órgano equivalente, o la dirección general de la sucursal, en su caso, entre personas con honorabilidad comercial y profesional, y con conocimiento y experiencia adecuados para ejercer las funciones que le son propias. Como garantía de su independencia respecto a la entidad, y a la autonomía en cuanto a los criterios y directrices a aplicar en el ejercicio de sus funciones, el Defensor será además una persona o entidad de reconocido prestigio en el ámbito jurídico, económico o financiero, ajena a la organización de la entidad o entidades a que presta sus servicios. Con todo, la mejor protección al asegurado viene dada por el hecho de que las decisiones del defensor del cliente favorables al reclamante vincularán a la entidad, lo que no impedirá la plenitud de la tutela judicial, el recurso a otros mecanismos de solución de conflictos ni a la protección administrativa. 6.2.3. La dimensión institucional 6.2.3.1. El asegurado ante la entidad aseguradora El examen, siquiera sea sucinto, de la dimensión institucional del sistema de tutela presenta un primer aspecto que mira al asegurado ante la entidad aseguradora. 6.2.3.1.1. Los departamentos de atención al asegurado Con una norma que los posteriores procesos de reforma han adelgazado notablemente, el TRLOSSP establece la necesidad de que las entidades aseguradoras estarán obligadas a atender y resolver las quejas y reclamaciones que los usuarios de servicios financieros puedan presentar, relacionados con sus intereses y derechos legalmente reconocidos, y a tal fin contarán con un departamento o servicio de atención al cliente encargado de atender y resolver las quejas y reclamaciones (art. 62). El complemento normativo de este mandato se encuentra en el art. 29 de la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de medidas de reforma del sistema financiero, desarrollado luego por la Orden ECO/734/2004, de 11 de marzo, sobre los departamentos y servicios de atención al cliente y el defensor del cliente de las entidades financieras. 6.2.3.2. El asegurado ante la autoridad supervisora. El Comisionado para la defensa del asegurado y del partícipe en planes de pensiones El asegurado puede recibir la tutela institucional de la autoridad supervisora. En este plano, una de las novedades más destacadas de la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de medidas de reforma del sistema financiero, fue la creación, para cada uno de los mercados financieros, un Comisionado para la defensa del cliente, que en el ámbito asegurador se denomina Comisionado para la defensa del asegurado y del partícipe en planes de pen171 ESTUDIO SOBRE EL SECTOR ASEGURADOR EN ESPAÑA siones. El desarrollo reglamentario de la nueva figura se produjo por Real Decreto 303/2004, de 20 de febrero. El Comisionado, como un órgano adscrito a la DGSFP, tiene como misión la de proteger los derechos del usuario de servicios financieros en el ámbito respectivo, y que se conciben con caracteres de independencia y autonomía y a los que se dota de los medios profesionales y operativos necesarios para asegurar la eficacia en su actuación. Su designación debe recaer sobre una persona de reconocido prestigio en el ámbito económico o financiero, con la correspondiente y necesaria experiencia profesional, a quien se le atribuye la máxima autonomía e independencia para el conocimiento y resolución de los asuntos que se le encomiendan. La función esencial del Comisionado es la de atender las quejas o reclamaciones de los asegurados, así como responder a las consultas que se le formulen, prestándoles asesoramiento sobre sus derechos. 172
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