Clínicas jurídicas en el Norte y Sur Global

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Clínicas jurídicas en el Norte y Sur Global: entre la igualdad y la
subordinación
Daniel Bonilla1
Los intercambios académicos entre las clínicas jurídicas del Norte y el Sur Global2 son cada
vez más intensos3. Estudiantes y profesores del Norte Global, particularmente de los Estados
Unidos, continuamente desarrollan distintos tipos de proyectos clínicos en países en vías de
desarrollo. Estos programas incluyen desde la organización de un ciclo de conferencias sobre los
objetivos y metodologías del trabajo clínico en una universidad del Sur Global hasta proyectos de
asesoría sobre cómo debe montarse una clínica, pasando por trabajos puntuales en torno a un
tema o caso particular, por ejemplo, la redacción de un amicus curiae o un informe sombra4. Los
beneficios que generan este tipo de intercambios son importantes y de diverso tipo. Estos
programas, en principio, permiten que las clínicas de una y otra región cumplan con los objetivos
que usualmente persiguen y que parecen haberse convertido en fines comunes del movimiento
1
Profesor Asociado de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes y Codirector del Grupo de
Derecho de Interés Público de la misma facultad. Este artículo recoge y desarrolla los argumentos expuestos
en la exposición “Clínicas de derecho de interés público en el Norte y Sur Global: entre el trabajo igualitario y
la subordinación” que dicté en el seminario organizado por la Red Latinoamericana de Clínicas Jurídicas,
Bogotá, Colombia, Noviembre, 2009.
2
En este texto utilizo las palabras Sur Global y Norte Global como sinónimos, con menos carga peyorativa,
de las palabras países en vías de desarrollo y países desarrollados. En el contexto de las clínicas jurídicas, sin
embargo, Norte Global hace referencia más concretamente a Estados Unidos, Canadá y al Reino Unido. En
Europa continental las clínicas jurídicas son una institución que todavía no se ha incorporado a la vida de las
facultades de derecho o que apenas empieza a hacerlo. Wilson, Richard J., Western Europe: Last Holdout in
the Worldwide Acceptance of Clinical Legal Education. German Law Journal, Vol. 10, No. 6, pp. 359-382,
2009.
3
Roy T. Stuckey, Compilation of Clinical Law Teachers with International Teaching or Consulting Experience,
available at http://www.law.sc.edu/clinic/docs/internationalsurvey2005.pdf; Scott L. Cummings, The
Internationalization Of Public Interest Law, 57 Duke L. J. 891 (2008).
4
Otros ejemplos de proyectos clínicos serían la redacción y presentación de acciones judiciales en cortes
nacionales o internacionales o las llamadas fact finding missions.
1
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clínico global5. Por un lado, las clínicas pueden contribuir a la construcción de una sociedad más
justa. Estos proyectos de cooperación generalmente buscan contribuir a la defensa de valores
políticos típicos de las democracias liberales, como el acceso a la justicia, la igualdad y la
autonomía. Por el otro lado, permite que los alumnos de las clínicas desarrollen o consoliden
destrezas que son fundamentales para actuar competentemente en la práctica profesional, como
la redacción de documentos jurídicos, la entrevista de testigos y la búsqueda, análisis y
procesamiento de pruebas. Estos proyectos conjuntos permiten que los estudiantes desarrollen
tales habilidades a través de metodologías de enseñanza experienciales6. Los estudiantes que
hacen parte de este tipo de proyectos aprenden haciendo. No lo hacen, únicamente, a través de la
lectura de documentos y de su discusión con el profesor.
Sin embargo, muchos de estos intercambios se guían por normas, generalmente implícitas,
que no promueven relaciones igualitarias entre las clínicas del Norte y el Sur Global. Estas normas,
por el contrario, generan dinámicas de dominación y subordinación que dificultan el cumplimiento
de los fines que ambos componentes de la relación académica dicen perseguir. Este ensayo busca
explicitar y analizar los orígenes y características de la tensión entre igualdad y subordinación que
caracteriza buena parte de las relaciones entre las clínicas jurídicas de los países del Sur y Norte
Globales.
En particular, en este ensayo presento y justifico las siguientes tres tesis. En primera
instancia, argumento que las relaciones entre las clínicas de derecho de interés público del Norte y
del Sur Global reproducen en un número importante de ocasiones, pero sin duda no en todos los
casos, las relaciones no igualitarias típicas que se dan entre el centro y la periferia de la academia
del derecho7. El intercambio entre las clínicas del Norte y el Sur Global reiteran, refuerzan y
5
Frank S. Bloch, Access to Justice and the Global Clinical Movement, Journal of Law & Policy Vol. 28:111 pag
11
6
Experimental Education, Legal Education and Professional Responsibility, 38 Wm. & Mary L. Rev. 71 (1996)
7
Es importante notar las diferencias que existen en el Norte Global, particularmente en Estados Unidos,
entre las clínicas de derecho internacional de los derechos humanos y las clínicas que trabajan en temas
locales. Las primeras parecería que interactúan mucho más con las clínicas del Sur Global. Parte
fundamental de su misión es adelantar proyectos que incluyan una dimensión internacional. Sin embargo,
muchas de las clínicas que se concentran en temas locales también interactúan con las clínicas del Sur. Un
número cada vez mayor de sus profesores trabajan como consultores o profesores visitantes en países de
Asia, África y Latinoamérica (ver nota 3, supra). Los proyectos en los que los miembros de uno u otro tipo de
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proyectan una serie de premisas problemáticas relacionadas con los espacios en donde se crea y
usa apropiadamente el conocimiento jurídico, así como sobre sus protagonistas. Estas relaciones
no igualitarias se evidencian con particular fuerza en los siguientes tres ejes teóricos y prácticos:
quién tiene la capacidad de producir conocimiento jurídico, cómo se legitima el conocimiento
producido y quien puede hacer uso efectivo del mismo. En cada uno de estos tres ejes, las clínicas
jurídicas del Norte Global se privilegian por sobre las clínicas del Sur Global. Las primeras son las
que realmente tienen la capacidad para construir conocimiento jurídico, las que han articulado y
pueden legítimamente utilizar los criterios para calificar cuáles son los productos académicos de
calidad y las que pueden utilizar eficazmente este conocimiento para transformar la realidad.
En segunda instancia, argumento que las relaciones entre las clínicas jurídicas del Norte y
el Sur Global que reproducen las relaciones generales no igualitarias entre la academia jurídica del
Norte y del Sur, se consolidan y refuerzan en el contexto clínico, principalmente, por las siguientes
dos razones: por un lado, porque en muchos casos la tensión entre fines pedagógicos y justicia
social que se presenta en la mayor parte de los proyectos clínicos se soluciona a favor de los
primeros. Específicamente, esta tensión se resuelve cuando se privilegian los fines educativos que
persiguen las clínicas del Norte Global, por ejemplo, cuando se prioriza el enriquecimiento cultural
de sus estudiantes a través de la visita a un país en vías de desarrollo que no beneficia o beneficia
solo marginalmente los derechos de la población local o cuando se redacta y presenta un
documento jurídico ante un organismo internacional de derechos humanos que permite que los
estudiantes de la clínica del Norte consoliden sus destrezas jurídicas pero que no refleja las
prioridades jurídicas y políticas de sus socios locales. Por el otro lado, porque la tensión entre
desarrollo profesional de los profesores clínicos y justicia social que también atraviesa buena parte
de los programas de intercambio entre las clínicas del Norte y el Sur muchas veces se soluciona
subordinando el segundo de estos objetivos al primero de ellos. Así, por ejemplo, el producto final
único de un programa de cooperación entre clínicas es la publicación de un artículo escrito por un
profesor de la clínica jurídica del Norte que tiene implicaciones mínimas, si alguna, para la
población vulnerable que era el centro del proyecto.
En tercera instancia, argumento que es absolutamente deseable que las relaciones de
trabajo entre las clínicas del Sur y del Norte continúen, se consoliden y se expandan. Las normas
clínica usualmente trabajan son distintos; sin embargo, las dinámicas estructurales que guían sus relaciones
con las clínicas del Sur son las mismas.
3
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de subordinación, típicamente implícitas, que gobiernan buena parte del trabajo entre estas
instituciones no disminuyen su valor normativo y práctico. Este tipo de trabajo es deseable por
razones de principio y por razones estratégicas. El trabajo que se adelanta en las clínicas jurídicas
resulta fundamental por razones de principio en tanto que materializa el valor “solidaridad” que
guía (y debe guiar) los proyectos que se adelantan en las clínicas jurídicas. En el tipo de programas
que usualmente se desarrollan entre las clínicas del Norte y del Sur Global, dos grupos de
profesores y estudiantes que pertenecen a comunidades jurídico-políticas distintas aúnan
esfuerzos para hacer uso de su conocimiento experto en beneficio de un fin de justicia social que
generalmente involucra a un grupo vulnerable o históricamente discriminado.
Este tipo de trabajo es importante por razones prácticas en la medida en que hace un uso
eficaz de recursos escasos que permite atacar mucho más efectivamente las injusticias sociales
que afectan los países del Sur Global. El capital político, los recursos económicos y los
conocimientos jurídicos que cada parte aporta, aumentan las probabilidades de que se contribuya
efectivamente a la disminución de los niveles de injusticia social del país en donde se desarrolla el
proyecto. Sin embargo, para que este tipo de trabajo tenga los efectos deseados en materia de
justicia social y educación, y al mismo tiempo no reproduzca las dinámicas de subordinación que
existen entre el centro y la periferia académica, es fundamental que se guíe por los siguientes tres
principios: mutuo reconocimiento de las partes involucradas en el proyecto, consenso para
establecer, interpretar y aplicar las reglas de juego que lo gobiernan, y priorización del objetivo de
justicia social que se persigue frente a los fines pedagógicos y de avance profesional que también
hacen parte de los programas de cooperación que adelantan las clínicas.
Ahora bien, es importante precisar que las tesis que se defienden en este ensayo no hacen
referencia a ningún proyecto específico de intercambio entre clínicas jurídicas del Norte y el Sur
Global. Este trabajo tiene como objetivo, más bien, examinar las dinámicas estructurales que
parecen guiar muchos de los proyectos conjuntos que adelantan las clínicas del Sur y el Norte
Global. En este ensayo, como miembro de lo que podríamos llamar el movimiento clínico global,
ofrezco una narrativa que describe las que creo que son las dinámicas estructurales que gobiernan
la relación entre las clínicas de una y otra región del mundo. Obviamente, esta narrativa no es
neutral. Está basada en las experiencias que he tenido en los 15 años en los que he trabajado
como profesor de una facultad de derecho del Sur Global. Mis tesis, por tanto, son tentativas. No
estoy argumentando que estas tesis describan todos los proyectos de cooperación entra las
4
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clínicas del Sur y el Norte Globales. No estoy diciendo que no haya proyectos en donde las clínicas
del Sur y el Norte trabajen como verdaderos socios. Más bien, estas ideas intentan hacer explícito
las tensiones teóricas y prácticas que he visto en muchos proyectos clínicos Norte-Sur. De igual
forma, pretenden contribuir a una discusión abierta sobre los problemas que he visto que
profesores tanto del Sur como del Norte conversan informalmente. De forma muy precisa,
entonces, este es un ensayo. Sin duda alguna, es deseable que se hagan más investigaciones
empíricas sobre las dinámicas que gobiernan los proyectos clínicos de cooperación Norte-Sur. Sin
embargo, este estudio no pretende hacer un examen cuantitativo del objeto de estudio. Como un
individuo inmerso en la práctica, construyo una interpretación de las dinámicas que la componen y
presento las causas que creo que las explican. Claro, hay otras interpretaciones de estas
dinámicas. El éxito o fracaso de esta narrativa, por tanto, depende de que sea compartida por un
número suficiente de otros miembros de la práctica.
Para justificar las tesis enunciadas dividiré el texto en tres partes. En la primera parte,
analizaré las tres dimensiones principales que reproducen, en el contexto clínico, las relaciones no
igualitarias entre la academia del Norte y Sur. En la segunda parte, examinaré la ponderación
problemática que usualmente se hace en las clínicas del Norte y del Sur de los principios que están
en tensión en la mayor parte de los proyectos que adelantan: justicia social, desarrollo de
habilidades de los estudiantes y reconocimiento profesional de los profesores. En la tercera parte,
presentaré y justificaré los tres criterios normativos que deben guiar las relaciones de las clínicas
del Norte y del Sur Global.
La dinámica centro – periferia en la academia del derecho y las clínicas jurídicas
La característica central de las relaciones entre muchas de las clínicas del Norte y del Sur
es que son verticales. Las clínicas del Norte toman las decisiones fundamentales sobre los
proyectos conjuntos y las clínicas del Sur aceptan estas decisiones. De esta forma, las
determinaciones centrales sobre las estrategias jurídicas o políticas del proyecto, el uso de los
recursos económicos disponibles y el tipo de relaciones que se quiere tener con los jueces o los
medios de comunicación, por ejemplo, son tomadas por las clínicas del Norte sin tener en cuenta a
las clínicas del Sur o tomando en cuenta marginal o formalmente sus opiniones. Este tipo de
relaciones verticales usualmente se justifican apelando a argumentos ciertos pero que no se
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matizan. De igual forma, estos argumentos oscurecen o desconocen las características y
compromisos normativos del trabajo clínico y, generalmente, no se hacen explícitos entre las
partes que adelantan los proyectos. Estas razones son, principalmente, las siguientes dos.
En primer lugar, las comunidades académicas a las que pertenecen las clínicas del Norte
son más sólidas que las comunidades en las que están inmersas las clínicas del Sur. La cantidad y
calidad de los productos académicos8 es mucho mayor en las facultades de derecho del Norte que
en los del Sur. De igual forma, se afirma, los niveles de exigencia académica y crítica son mucho
más altos en la primera que en la segunda región del mundo. El número de libros y revistas
especializadas producidos en la academia jurídica del Norte, así como su riqueza y complejidad,
por ejemplo, son muchísimo mayores que los producidos en el Sur. Del mismo modo, mientras
que las dinámicas y ritmos de producción y publicación están consolidados y estandarizados en el
Norte, en el Sur éstos hasta ahora empiezan a estructurarse y difundirse. El número y tipo de
productos que deben generarse en cada ciclo académico, la estabilidad de las revistas
especializadas, la evaluación de su calidad por parte de instituciones reconocidas por la
comunidad académica, entre otros, son temas que hasta ahora empiezan a discutirse o
interiorizarse en muchas de las comunidades académicas del Sur Global.
De igual manera, la solidez de la educación jurídica clínica en los países del Norte Global en
donde ésta se ha desarrollado es evidente. En Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, en
particular, las clínicas existen desde hace varias décadas y se han consolidado como parte
indiscutible de las facultades de derecho9. La experiencia acumulada, el número de programas que
existen, la cantidad de casos que se trabajan exitosamente por año y el número de publicaciones
sobre la materia lo demuestran10. En suma, el capital académico del que disponen las clínicas del
8
En este texto entiendo por productos académicos tanto los producidos por los profesores no clínicos como
los generados por las clínicas jurídicas. Es cierto que las diferencias entre un artículo publicado en una
revista académica y algunos de los productos típicos de las clínicas, por ejemplo, una demanda o un informe
de derechos humanos son notables. Sin embargo, en este artículo simplemente quiero señalar que ambos
son un producto que es consecuencia del trabajo intelectual generado en una facultad de derecho.
9
Wilson, Western Europe.
10
En Estados Unidos existen más de 800 clínicas jurídicas y aproximadamente 600 profesores clínicos asisten
a la conferencia anual organizada por la Association of American Law Schools. Revistas como las siguientes
trabajan temas relacionados con educación jurídica clínica o incluyen un número importante de artículos
sobre este tema: Clinical Law Review (Estados Unidos); Journal of Law & Education (Estados Unidos); Journal
of Legal Education (Estados Unidos); The Journal of Legal Studies Education (Estados Unidos); Brigham
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Norte es mucho mayor que el que está a disposición de las clínicas del Sur. Consecuentemente, las
primeras deben predominar sobre las segundas. Las clínicas del Norte, y las comunidades
académicas en las que están inmersas, tienen el know how académico que permite tomar mejores
decisiones relacionadas con los proyectos que se adelantan conjuntamente.
En segundo lugar, las clínicas del Norte disponen de muchos más recursos escasos, dinero,
investigadores, redes académicas y bibliotecas, por ejemplo, que las clínicas del Sur. Por
consiguiente, quien controla este tipo de recursos debe concentrar la capacidad de decisión en los
proyectos conjuntos. El que aporta más y mejores recursos escasos está legitimado para dirigir el
curso de los programas. Como sucede en una sociedad comercial, la cantidad y calidad de los
aportes materiales de los socios deben generar diferencias en el poder que éstos detentan para
influenciar los destinos de la persona jurídica de la que hacen parte. Nuevamente, es importante
notar que estos argumentos generalmente no se hacen explícitos entre las partes. No obstante,
son presupuestos que condicionan de manera fundamental las relaciones entre un número
importante de clínicas del Norte y del Sur Globales.
Ahora bien, estos dos argumentos terminan siendo muchas veces aceptados sin ningún
tipo de matiz por los profesores clínicos del Sur Global. Los profesores del Norte, en la mayoría de
los casos, no se los imponen a sus colegas del Sur. Muchos de estos profesores terminan
aceptando como legítimo el carácter vertical de sus relaciones con los profesores clínicos del
Norte Global. Las razones para hacerlo son algunas veces de principio y algunas veces estratégicas.
En ciertas oportunidades, los profesores clínicos del Sur consideran que las asimetrías de capital
académico y recursos escasos que tienen las clínicas de una y otra región del mundo deben
otorgarles a los socios del Norte un mayor nivel de control sobre los proyectos conjuntos.
Young University Education and Law Journal (Estados Unidos); Thomas M. Cooley Journal of Practical and
Clinical Law (Estados Unidos); Education & Law Journal (Canadá); Education and the Law (Reino Unido);
International Journal of Clinical Legal Education (Reino Unido); Journal of Commonwealth Law and Legal
Education (Reino Unido). Una de las fuentes de información más completa sobre las clínicas jurídicas
estadounidenses es la investigación adelantada por el Center for the Study of Applied Legal Education de la
facultad de derecho de la Universidad de Michigan. Ver el informe completo en
http://www.csale.org/files/CSALE.07-08.Survey.Report.pdf.
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En algunas otras, la aceptación de la relación de dominación/subordinación se da como un
medio para consolidar o mantener las conexiones con los centros académicos de poder en el
Norte o como un costo inevitable si se quiere cumplir con los objetivos pedagógicos y de justicia
social con los que están comprometidos. Si se cuestionan las reglas implícitas que guían la relación
entre muchas de las clínicas del Norte y del Sur se pondrá en riesgo el acceso a redes académicas
que les generan prestigio profesional en el contexto académico local. Las relaciones permanentes
con universidades y profesores del Norte son una fuente importante de reconocimiento y
reputación en las facultades de derecho del Sur Global. De igual manera, mantener los contactos
con las clínicas del Norte y sus recursos económicos y humanos garantiza que algunos profesores
clínicos del Sur puedan seguir adelante con sus proyectos o que estos cumplan eficazmente.
Finalmente, las relaciones verticales entre las clínicas del Norte y del Sur Globales también
se aceptan como válidas en tanto que se han naturalizado. Para muchos de los involucrados en el
movimiento clínico global, tanto en el Norte como en el Sur, estas relaciones de
subordinación/dominación se han normalizado. Los dos argumentos mencionados arriba
constituyen el horizonte de significado desde el cual se interpretan las relaciones entre la
academia jurídica de una y otra región del mundo y, por consiguiente, entre una de sus partes: las
clínicas jurídicas. De ahí su inmenso poder. De ahí que los esfuerzos de profesores de una y otra
región del mundo por cuestionarlos y ofrecer alternativas que permitan crear relaciones
horizontales entre las clínicas del Norte y el Sur Globales queden muchas veces en las márgenes
de la práctica constituida por estos presupuestos.
Ahora bien, los dos argumentos generales que acabo de presentar generan a su vez los
siguientes tres argumentos específicos. Estas razones determinan las dinámicas particulares de las
interacciones verticales que existen entre muchas de las clínicas del Norte y el Sur globales. En
primera instancia, generan lo que quisiera llamar el argumento del “pozo de producción”. Este
argumento indica que el único contexto de producción de conocimiento es la academia jurídica del
Norte. La producción intelectual del Sur se considera de entrada como una reproducción débil del
conocimiento generado en el Norte o como una forma de difusión o aplicación local del mismo.
Mientras que la academia jurídica del Norte, se argumenta, genera productos académicos
originales, la academia jurídica del Sur solo articula productos derivados. Mientras que la primera
abre nuevos caminos descriptivos, críticos y normativos, la segunda sigue las rutas ya abiertas por
las comunidades epistemológicas del Norte Global.
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No podría ser de otra manera. La producción académica del derecho en el Sur Global,
supuestamente, es solo un reflejo de los sistemas jurídicos que existen en la región. La mayor
parte de estos sistemas jurídicos reproducen o se derivan del derecho europeo continental o
anglosajón11. Latinoamérica es un miembro débil de la tradición civilista, particularmente del
derecho francés, alemán, español e italiano12; África, un participante joven e ingenuo de la
tradición anglosajona o civilista13; Europa del Este, una mezcla de derecho socialista desueto e
importaciones recientes de derecho anglosajón o de Europa Occidental14; y la mayor parte del
derecho en Asia hoy en día es una reproducción de los derechos de las metrópolis que las
dominaron políticamente15. Ciertamente, este derecho oficial convive en muchos casos con uno o
varios sistemas jurídicos “nativos”. Sin embargo, se parte del presupuesto que este derecho está
subordinado al derecho oficial de origen extranjero o es de una calidad inferior. Al mismo tiempo,
los niveles de eficacia del derecho en el Sur Global son, en general, muy bajos. El derecho no es un
instrumento central para el control social en esta región del mundo. Otro tipo de normas, morales
y políticas, por ejemplo, son las que mantienen el orden y su cohesión social. Desde esta
perspectiva, el subdesarrollo social, económico y político de estas regiones del mundo está
directamente relacionado con el subdesarrollo de sus sistemas jurídicos.
11
Buaventura de Sousa Santos, A Map of Misreading, de Sousa Santos, Three Metaphors for a new
Conception of Law: The Frontier, the Baroque and the South, 29 Law & Society Review (1995); and Mark van
Hoecke and Mark Warrington, Legal Cultures, Legal Paradigms and Legal Doctrine: Towards a new model for
Comparative Law, 47 The International and Comparative Law Quarterly (1998), 498 ff. Ugo Mattei, Three
Patterns of Law: Taxonomy and Change in the World’s Legal Systems, 45 The American Journal of
Comparative Law (1997), s. 5 ff.
12
Jorge L. Esquirol, Fictions of Latin American Law (Part 1), 1997 UTAH L.REV. 425 (1997); Jorge L. Esquirol,
Continuing Fictions of Latin American Law, 55 FLA. L. REV. 41 (2003); Jorge L. Esquirol, The Failed Law of
Latin America, 56 AM. J. COMP. L. 75, 94-95 (2008).
13
Kwame Nkrumah, Law in Africa, 6 African L.J. 103105 (1962).
14
René David & J.E.Brierley, Major Legal Systems of the World 3rd edn London: Stevens 1985; Konrad
Zweigert & Hein Kötz, Introduction to Comparative Law, 3rd edn., translation T. Weir, Oxford: Clarendon
Press 1998
15
Este derecho heredado o importado de las metrópolis coloniales convive con las tradiciones jurídicas
religiosas, especialmente islámicas o budistas, de muchos países de la región. Lama Abu-Odeh, The Politics
of (Mis)recognition: Islamic Law Pedagogy in American Academia, 52 AM. J. COMP. L. 789, 806-08 (2004).
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Por consiguiente, no parece muy útil estudiar la producción académica, de por sí débil,
que reflexiona sobre un conjunto de normas que son meras reglas de papel y subproductos de
otras tradiciones jurídicas. A lo sumo, el derecho del Sur Global, o más bien su ineficacia y falta de
originalidad, puede resultar de interés para, sociólogos, antropólogos y profesores de derecho
interesados en temas relacionados con la justicia social y las reformas necesarias para alcanzarla16.
Estos científicos sociales y académicos/activistas del derecho pueden encontrar un objeto de
estudio interesante en las normas sociales que efectivamente regulan las vidas de las personas
que habitan en la región. De igual forma, intentar explicar y evaluar la debilidad del derecho de los
países del Sur Global, así como proponer y aplicar reformas que solucionen los problemas que
éstos enfrentan puede resultar un campo de investigación/acción fértil para la academia del Norte
Global. Ahora bien, es importante reiterar que lo que resulta un objeto de estudio atractivo para
la academia jurídica del Norte no es el derecho del Sur Global o la producción académica local que
lo examina. Lo que resulta es atractivo el fracaso del derecho en la región17.
En segunda instancia, los dos argumentos generales presentados arriba generan lo que
quisiera llamar el argumento de la “denominación de origen calificado”. Éste señala que todos los
conocimientos producidos en el Norte son per se, dignos de respeto y reconocimiento dado el
contexto del que provienen. El mero origen del producto académico, aun antes de haber sido leído
y evaluado, le genera calificaciones positivas. Así como un vino de Borgoña es considerado por un
número grande de personas como un buen vino sin haberlo antes probado, un artículo escrito en
inglés por un profesor estadounidense y publicado en una revista jurídica de una universidad
norteamericana se considera de calidad, aún sin que haya sido leído. Los conocimientos jurídicos
que se generan en el Sur solo se legitiman cuando los académicos del Norte les han dado su
aprobación. Los productos jurídicos del Sur llevan la marca (negativa) de su origen. Este sello solo
puede ser removido cuando los representantes del pozo de producción de conocimiento jurídico
legítimo consideren que es debido hacerlo. La calificación positiva de un producto académico del
Sur por parte de los académicos del Sur es, a lo sumo, un indicio de la calidad del mismo. No
obstante, ésta debe ser confirmada por los profesores del Norte. Como se ve, el argumento del
16
Brian Z. Tamanaha, The Primacy of Society and the Failures of Law and Development 6 (St. John’s Univ.
Legal Studies Research Paper Series, Paper No. 09-0172, 2009), available at
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1406999; and Jorge L. Esquirol, Writing the Law of
Latin America, 40 GEO. WASH. INT’L L. REV. 693, 706, 731 (2009)
17
Esquirol, Writing the Law, Id.
10
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pozo de producción es analíticamente distinguible del argumento de la denominación de origen
calificado. Sin embargo, en la práctica, estos dos argumentos se entrecruzan.
En tercera instancia, los dos argumentos generales señalados arriba producen lo que
quisiera llamar el argumento específico del “operador eficiente”. Este argumento indica que solo
los académicos del Norte están capacitados para hacer un uso eficaz y legítimo del conocimiento
jurídico. El uso de los productos académicos tiene consecuencias éticas que no pueden perderse
de vista. Ignorar o violentar las reglas que guían la utilización del conocimiento jurídico es no solo
problemático porque pone en cuestión los valores morales que comparte la comunidad académica
y puede afectar negativamente a terceras personas, sino también porque pone en peligro la
legitimidad de los productos intelectuales generados. Esta cuestión es particularmente espinosa
en el contexto clínico. No hay que perder de vista que los proyectos clínicos tienen una carga
política explícita y que generalmente involucran y afectan de manera directa grupos vulnerables.
De esta forma, un uso indebido del conocimiento jurídico tendrá consecuencias negativas tanto
para los clientes de las clínicas como para la legitimidad de los proyectos que éstas adelantan. Los
profesores clínicos del Norte son quienes tienen el know how académico18 para poder hacer un
uso correcto de los productos académicos creados. Del mismo modo, son ellos los que tienen el
acceso a las redes y espacios de poder, para hacer un uso eficiente de este conocimiento. La
inexperiencia, falta de conocimiento o ingenuidad de los profesores clínicos del Sur con respecto al
uso del saber jurídico puede llevar al traste los proyectos clínicos. De nuevo, las decisiones claves
sobre el uso del conocimiento creado o relevante para los proyectos clínicos deben estar en
cabeza de los profesores del Norte.
Los dos argumentos generales presentados arriba describen y califican apropiadamente
una parte de la realidad de las comunidades académicas del derecho del Sur y el Norte Globales.
Las diferencias entre las academias jurídicas de una y otra región del mundo vistas como un todo
son notables. Sin embargo, estos argumentos resultan cuestionables tanto desde el punto de vista
descriptivo como desde el punto de vista normativo. Por un lado, estos argumentos, junto con los
tres argumentos específicos que generan, homogeneízan una realidad que está llena de matices y
tonalidades. Por el otro, articulan criterios normativos que desconocen los aportes que
usualmente hacen las clínicas del Sur Global a los proyectos clínicos conjuntos y los objetivos de
18
Este know how académico incluye el conocimiento y uso de las reglas éticas que deben guiar el uso del
saber jurídico.
11
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justicia social que éstos persiguen. Los tres argumentos específicos (pozo de producción,
denominación de origen calificado y operador eficiente) chocan fuertemente con algunos de los
fines que guían el trabajo clínico tanto en el Sur como en el Norte Globales, y desconocen las
dinámicas efectivas que se desarrollan en muchos de los proyectos clínicos de cooperación
Norte/Sur.
Así, en primera instancia, estos argumentos generales desconocen la heterogeneidad de
las comunidades académicas del derecho. No hay duda que globalmente las facultades de derecho
del Norte, en particular las norteamericanas, han construido comunidades académicas más fuertes
que las del Sur Global. Sin embargo, existen debilidades internas en uno y otro contexto, así como
matices y excepciones a las reglas anotadas en cada uno de ellos. La academia jurídica del Norte
ofrece un rango muy amplio de facultades, con niveles de calidad muy disímiles. No es lo mismo,
por ejemplo, una facultad de derecho que está situada en las primeras posiciones de las varias
escalas que existen para jerarquizar a las facultades de derecho estadounidenses, canadienses o
británicas que una facultad que está en la mitad de la tabla o una que está al final de la misma19.
Las diferencias son aún más importantes cuando se comparan las fortalezas y debilidades de las
facultades que, por ejemplo, en Estados Unidos están situadas en el primer grupo de la jerarquía
con las que lo están en el segundo y tercero. Los contrastes en materia de la calidad de los
productos académicos generados, así como de los recursos económicos disponibles son en
muchos casos notables. La solidez de las revistas publicadas, la riqueza de las bibliotecas, el
19
Las dos publicaciones más conocidas en donde se clasifican las facultades de derecho de Estados Unidos
son US News y Lawschool100. Ver http://grad-schools.usnews.rankingsandreviews.com/best-graduateschools/top-law-schools. Dos publicaciones conocidas en donde se clasifican las facultades de derecho
canadienses son http://www.top-law-schools.com/canadian-law-school-rankings.html y
http://www2.macleans.ca/2009/09/16/ranking-canada%E2%80%99s-law-schools/. Para las clasificaciones
de las facultades de derecho del Reino Unido ver
http://www.guardian.co.uk/education/table/2010/jun/04/university-guide-law y
http://www.lawschool.com/uklawschools.htm. Estas clasificaciones han sido criticadas desde muchos
puntos de vista por las facultades de derecho estadounidenses. Los profesores y administradores
argumentan, por ejemplo, que los criterios utilizados por US News son vagos, irrelevantes o incompletos.
Estoy de acuerdo con estas críticas. Sin embargo, para los propósitos que persigue este texto estas
clasificaciones resultan ilustrativas para mostrar las diferencias globales que existen dentro de la academia
jurídica estadounidense. Muchos miembros de la comunidad jurídica estadounidense están de acuerdo en
que hay notables diferencias entre las primeras 15 facultades y las 15 últimas que US News clasifica en el
primer conjunto de escuelas (de los tres que ha creado) o entre las facultades del primer grupo y las del
tercero. Sin embargo, aun estas diferencias amplias se oscurecen como consecuencia de los argumentos del
pozo de producción, denominación de origen calificado y operador eficiente.
12
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número y calidad de los intercambios con académicos de otras partes del mundo, y la oferta de
conferencias y seminarios varía notablemente entre estas facultades.
Igualmente importante son las diferencias que existen entre los programas especializados
que existen en las facultades de derecho. Así, por ejemplo, en Estados Unidos, el programa clínico
de la facultad de derecho de la Universidad de Maryland fue clasificado como el sexto del país en
200120; sin embargo, la facultad de derecho fue clasificada en el puesto cuarenta y dos en este
mismo año; la facultad de derecho de CUNY-Queens hace parte del segundo nivel de facultades en
la jerarquía de US News, sin embargo, su programa clínico es el tercero del país21; la facultad de
derecho de Harvard ha sido clasificada como la mejor o segunda mejor del país por muchos años,
no obstante, su programa clínico es el veinteavo de Estados Unidos22. Finalmente, es importante
precisar que dentro de facultades de derecho muy sólidas existen profesores que no lo son tanto o
la calidad de los productos de un mismo profesor varía, en ocasiones notablemente.
Los argumentos del pozo de producción, denominación de origen calificado y operador
eficiente desconocen las diferencias en la calidad de las facultades de derecho. Estos argumentos
anulan tal diversidad e identifican “profesor” y “producto académico de calidad” con facultad de
derecho del Norte Global, particularmente, con facultades de los Estados Unidos.
De igual forma, es importante notar que estos argumentos eliminan a priori las
diferencias que existen dentro de las comunidades académicas del Sur Global. No es lo mismo una
facultad de derecho de garaje23 brasileña, colombiana o chilena que la facultad de derecho de la
universidad de Johanesburgo, la facultad de derecho de la universidad nacional de Taiwan o la
escuela nacional de derecho de la universidad de India, Bangalore. Las diferencias en la calidad de
sus profesores y productos académicos como de los recursos económicos de que disponen es
sobresaliente. De manera similar, aunque una parte notable de la academia jurídica
20
http://grad-schools.usnews.rankingsandreviews.com/best-graduate-schools/top-law-schools/clinicaltraining-rankings
21
Ibid.
22
Ibid.
23
Universidad de garaje son aquellas que tienen como objetivo fundamental es el lucro de sus creadores y
cuyos estándares de calidad son muy bajos. Generalmente, su infraestructura es muy pobre.
13
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
latinoamericana,24 africana25, asiática26 y del Europa del Este27 sigue siendo dominada por diversas
formas de formalismo jurídico, existen espacios académicos en estas regiones en donde la
producción académica es rica y compleja.
Es cierto que el rol que todavía hoy se le otorga al académico del derecho en muchas
partes del Sur Global es el de la sistematización del ordenamiento jurídico y que la producción que
este objetivo genera deja, con frecuencia, mucho que desear28. No obstante, dentro de las
facultades de derecho del Sur Global existen nodos que satisfacen estándares académicos altos y
que se distancian radicalmente de las distintas tradiciones formalistas que se pueden encontrar en
los países en donde están localizadas. En Latinoamérica podemos mencionar, por ejemplo, las
24
Véanse, Luis Fernando Pérez Hurtado Content, Structure, and Growth of Mexican Legal Education Journal
of Legal Education, Volume 59, Number 4 (May 2010); Héctor Fix Fierro y Sergio López, "La educación
jurídica en México. Un panorama general" Estudios jurídicos en homenaje a Marta Morineau: Sistemas
jurídicos contemporáneos, Derecho comparado, Temas diversos. México, D.F.: Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 2006. Juny Montoya Vargas, "La Educación legal
y la garantía de los derechos en América Latina" Revista El otro derecho, Instituto Latinoamericano de
Servicios Legales Alternativos v.38 fasc.1,2009 ; Juny Montoya Vargas, "Educación Jurídica en
Latinoamérica: Dificultades curriculares para promover los temas de interés público y justicia social." II
Congreso Latinoamericano de Justicia y Sociedad, CLACSO, ILSA, 2005. Véase igualmente, Los desafíos para
la educación legal en Latinoamérica – Documentos de trabajo del encuentro educación legal en América
Latina: nuevos desafíos para América Latina, Universidad Diego Portales, 2004.
25
Martin Chanock, The Making of South African Legal Culture 1902-1936: Fear, Favour and Prejudice,
Cambridge: Cambridge University Press 2001; Samuel C. Nolutshungu, Constitutionalism in Africa: Some
Conclusions. In: Douglas Greenberg, Stanley N. Katz, Melanie Beth Oliviero, Steven C. Wheatley (ed:s),
Constitutionalism & Democracy: Transitions in the Contemporary World, Oxford University Press/New York
& London 1993
26
Tom Ginsburg and Albert H. Y. Chen, eds. Administrative Law and Governance in Asia, London: Routledge,
2009; TOM GINSBURG, JUDICIAL REVIEW IN NEW DEMOCRACIES: CONSTITUTIONAL COURTS IN ASIAN CASES
42 (Cambridge Univ. Press 2003).
27
28
Una parte de la academia jurídica latinoamericana, africana, asiática y de Europa del Este, por tanto, sigue
pensando que el trabajo del académico debe ser el de precisar el contenido de los principios y reglas que
componen el sistema jurídico, así como solucionar sus incoherencias. De ahí, que en muchas de estas
facultades de derecho se considere que el producto por excelencia de los profesores de derecho sea el
Tratado. En este tipo de producto académico, en el mejor de los casos, se sistematizan juiciosamente las
unidades básicas de un ordenamiento jurídico nacional Sur Global y formalismo. No obstante, en la mayoría
de los casos estos productos académicos no son otra cosa que glosas a la ley En estos textos, el profesor de
derecho reitera con otras palabras el contenido de las normas jurídicas y hace comentarios más o menos
marginales destinados a orientar la práctica profesional o evaluar moralmente los contenidos de la ley
14
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
facultades de derecho de la Fundación Getulio Vargas y la Universidad de Sao Pablo en Brasil, la
Universidad de los Andes y la Universidad Nacional en Colombia, el ITAM y la Universidad
Autónoma en México, y la Universidad de Chile y la Diego Portales en Chile. En África, las
facultades de derecho de la Universidad de Cape Town y la Universidad Witwatersrand en
Sudáfrica, American University-Cairo en Egipto y la Universidad de Nairobi en Kenia. En Asía, las
facultades de derecho de la Universidad Nacional de Taiwán, la Universidad Nacional de Seúl, y la
universidad de Delhi. En Europa del Este, las facultades de derecho de la Universidad de Europa
del Este y de la universidad de Varsovia. Del mismo modo, existen profesores, individualmente
considerados, cuya producción es de gran calidad. Piénsese, por ejemplo, en Carlos Santiago Nino,
Boaventura de Sousa Santos y Upendra Baxi. Ahora bien, estos ejemplos, puramente enunciativos,
simplemente ilustran el argumento general. No tienen como objetivo poner en una balanza y
evaluar la totalidad de la academia jurídica del Norte y del Sur Global. Únicamente pretenden
evidenciar la debilidad del argumento que homogeniza, por lo bajo, a la academia jurídica del Sur
Global y, por lo alto, a la academia del Norte Global.
Del mismo modo, es importante reconocer que los productos de las clínicas jurídicas
latinoamericanas, africanas, asiáticas o de Europa del Este reproducen en algunos casos el tipo de
formalismo jurídico dominante en muchos de los países que componen al Sur Global o aplican los
estándares bajos de calidad que controlan las prácticas académicas en muchos de ellos. Así, por
ejemplo, algunas de las demandas que generan las clínicas que representan personas de bajos
recursos económicos reproducen formatos creados años atrás – sin que hayan sido actualizados o
su eficacia haya sido evaluada. En otras ocasiones, las demandas de litigio estratégico se limitan a
reproducir el conocimiento jurídico existente, de calidad limitada, y la justificación de sus
argumentos deja mucho que desear. En algunas más, los informes que reportan violaciones de
derechos humanos presentan debilidades en la investigación que los sustenta o presentan fallas
en su estructura o justificación teórica. Igualmente, en el Sur Global, los niveles de producción
académica de los profesores clínicos son bajos. No hay revistas consolidadas en donde se
reflexione sistemáticamente sobre el quehacer clínico y el número de textos publicados en donde
se describa, critique o fijen estándares normativos relacionados con el trabajo clínico es bastante
reducido.
Sin embargo, la realidad de las clínicas del Sur Global es más compleja. Muchas de ellas
realizan un trabajo de investigación sólido en cada uno de sus proyectos, generan publicaciones de
15
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calidad y tienen un impacto notable en las comunidades políticas en las que trabajan. Las clínicas
jurídicas de la Universidad de Buenos Aires en Argentina, Natal en Sudáfrica y la de la Universidad
Nacional de India, Bangalore en India hacen un trabajo notable en términos de la calidad e
impacto de sus proyectos. Casos como el de “las moneditas” en Argentina29, el proyecto
Ramnagaram30 en India y el rol que jugaron las clínicas surafricanas en los años 90 en la protección
del derecho al acceso a la justicia31 son algunos ejemplos ilustrativos del tipo de trabajo de calidad
que se realiza en varias de las clínicas del Sur Global.
En segunda instancia, los cinco argumentos (generales y específicos) presentados arriba
oscurecen el hecho de que el trabajo clínico Norte/Sur se hace generalmente con el fin de
contribuir a mejorar los niveles de justicia social de los países del Sur Global y que para cumplir
con este objetivo los aportes de las clínicas locales son usualmente centrales. Estas contribuciones
son de dos tipos. Por un lado, las clínicas del Sur son quienes disponen de un recurso fundamental
para el buen funcionamiento de estos proyectos: el conocimiento del objeto de estudio y acción.
Las clínicas del Sur juegan de local en este tipo de empresas. Ellas son quienes conocen las
distintas variables que componen los problemas que pretender ser atacados, así como sus
orígenes y los obstáculos políticos, sociales o económicos que habría que sobrepasar para
neutralizarlos. En muchas ocasiones, los miembros de las clínicas del Norte no conocen o conocen
29
Véase, el caso Moneditas llevado por la clínica de la Universidad de Palermo,
http://www.palermo.edu/derecho/clinicas_juridicas/caso_moneditas.html ; en Latinoamérica véanse
también, el trabajo que hace la clínica de acceso a la información de la Universidad de Palermo,
http://www.palermo.edu/derecho/clinicas_juridicas/clinica%20_acceso_informacion_publica.html; el caso
del reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo adelantado por el Grupo de Derecho de Interés
Público de la Universidad de los Andes y Colombia Diversa. Para una descripción y análisis de este caso ver,
Parejas del mismo sexo: el camino hacia la igualdad, Universidad de los Andes – Colombia Diversa, 2008; el
caso Atala llevado por la clínica de derecho de interés público de la Universidad Diego Portales
http://www.derechoshumanos.udp.cl/discriminacion-por-opcion-sexual-caso-atala/ ;el caso La píldora del
día después en el que participó la clínica de derecho de interés público de la Universidad Diego Portales
http://www.derechoshumanos.udp.cl/wp-content/uploads/2009/07/derechos_muj.pdf ; el trabajo del
Observatorio de Discriminación Racial organizado por la clínica Justicia Global de la Universidad de los Andes
en conjunto con otras organizaciones colombianas.
http://www.justiciaglobal.info/index.php?option=com_content&task=view&Itemid=3&id=49
30
Kenneth S. Gallant, Learning from Communities: Lessons from India on Clinical Method and Liberal
Education, en Louise G. Trubek y Jeremy Cooper (eds), Educating for Justice Around the World, Ashgate,
1999.
31
Willem De Klerk, University Law Clinics in South Africa, 122 S. African L.J. 940 (2005), pag. 940.
16
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solo marginalmente los contextos que afectan los problemas de justicia social que quieren ser
solucionados. En muchas otras, no conocen el problema detalladamente o no conocen algunas de
las aristas generales que lo componen.
Por otro lado, los proyectos clínicos de cooperación Sur/Norte se basan ineludiblemente
en el conocimiento producido por los académicos o activistas locales. Las interpretaciones que
éstos hacen en sus artículos, libros e informes son las fuentes de comprensión, evaluación y
construcción del trabajo que hacen los participantes del proyecto. Finalmente, estos cinco
argumentos eclipsan el hecho de que los efectos del trabajo clínico conjunto son vividos
directamente por las personas de la región en donde éste se adelanta: los ciudadanos a quienes va
dirigido el programa, así como los estudiantes, profesores y activistas locales que lo ayudan a
desarrollar. Ciertamente, los efectos de los proyectos Norte/Sur impactan a los miembros de las
clínicas del Norte. El éxito o fracaso de un proyecto puede tener, por ejemplo, efectos
profesionales notables para sus profesores y estudiantes. Sin embargo, son las personas que viven
en el país del Sur Global en donde se adelanta el proyecto las que viven sus efectos políticos,
sociales o económicos directos.
Para ilustrar estos argumentos y los que presentaré en la segunda parte del artículo,
quisiera describir tres ejemplos de los proyectos clínicos que comúnmente adelantan las clínicas
del Norte y del Sur Globales. Estos ejemplos intentan recoger las características centrales de estos
tipos de proyectos. En esta medida son modelos que tienen un grado de generalidad alto y no
tienen la capacidad de recoger todas las formas a través de las cuales se materializan este tipo de
programas. El primero de ellos es el de las llamadas Fact Finding Missions. Usualmente, este tipo
de proyecto funciona de la siguiente manera. Un grupo compuesto por alrededor de cinco
estudiantes y un profesor de una clínica del Norte Global se plantea como objetivo general la
redacción de un informe de derechos humanos, supongamos sobre la violación de derechos de las
comunidades indígenas de un país del Sur. El proyecto se articula como consecuencia del interés
que tienen los profesores en el tema de las comunidades indígenas o en el país en donde se
adelantará el proyecto; por los contactos locales que éstos ya tienen (y que garantizan el apoyo
que se requiere para trabajar eficazmente en el campo); o por petición de alguna organización o
persona que trabaja con las comunidades en torno a los cuales girará la misión. El objetivo
específico del informe será enriquecer y complejizar la información de la que dispone una
institución que tiene como objetivo la protección de los derechos de los pueblos indígenas (una
17
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
organización internacional o un gobierno nacional, por ejemplo). Esta institución evaluará, o podrá
evaluar en un momento futuro, la situación de los derechos de los pueblos indígenas del país del
Sur Global en donde se adelantará el proyecto. El informe, se plantea, permitirá llamar la atención
de esta institución sobre la violación de los derechos humanos de las comunidades indígenas del
país que se visita.
El grupo de estudiantes y profesores permanece en el país del Sur por una semana y
entrevista a miembros de organizaciones sociales, funcionarios públicos, activistas y académicos
que trabajan sobre temas relacionados con los derechos de las comunidades indígenas. Antes,
durante y después de su visita, el grupo de profesores y estudiantes de la clínica del Norte lee y
analiza la producción académica local sobre el tema del informe. Los integrantes de la clínica local
ofrecen apoyo logístico y de infraestructura, y desarrollan intercambios académicos ricos con los
miembros de la misión32. Luego de volver a su país, los miembros de la clínica del Norte redactan
un documento en inglés que sintetiza la investigación, lo envían a la institución que se pensó
inicialmente como destinataria, y lo publican y distribuyen entre las personas y organizaciones
interesadas en el tema. Finalmente, la clínica del Norte adelanta tareas de cabildeo puntuales y de
corto plazo para intentar que el documento sea leído y tenga consecuencias para las comunidades
indígenas del país en donde se adelantó el proyecto33.
Las fact finding missions, en abstracto, son proyectos valiosos. Permiten que los
estudiantes, particularmente, los de las clínicas del Norte Global, desarrollen o consoliden
habilidades necesarias para ser profesionales competentes34 y se enriquezcan a través de los
intercambios que se dan con las culturas que visitan. De igual modo, aumentan las probabilidades
de que un tema que afecta los intereses o derechos de un grupo vulnerable del Sur Global
adquiera mayor visibilidad y sea examinado por autoridades nacionales o internacionales. Por
último, contribuye a que los integrantes de las clínicas del Sur se vinculen a las redes académicas
clínicas formales e informales que actualmente existen en el Norte Global. Pertenecer a estas
32
Los miembros de una y otra clínica, por ejemplo, organizan debates, conferencias y conversaciones
informales.
33
No es común que se adelanten labores de cabildeo sistemáticas y de largo plazo ante la organización
internacional. Es usual que las clínicas del Norte solo envíen el texto a la organización internacional y
realicen alguna actividad de cabildeo puntual y de corto plazo para que éste sea leído.
34
La entrevista de clientes y la redacción de documentos jurídicos, por ejemplo.
18
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
redes genera cierto grado de reconocimiento profesional y abre la posibilidad de adelantar nuevos
programas de cooperación Norte/Sur.
Sin embargo, este tipo de proyectos también tienen problemas estructurales serios. En
primera instancia, la idea misma de que se puede conocer y evaluar una situación social, política,
cultural o económica compleja luego de unos pocos días de trabajo de campo resulta
cuestionable. Usualmente, los informes de las fact finding missions incluyen no solo apartes
descriptivos sino también críticos y normativos. Me pregunto cuál sería la reacción de las
facultades de derecho canadienses si un grupo de profesores y estudiantes de derecho argentinos
o surafricanos publican un informe sobre la situación de los indígenas en Canadá que es producto
de una visita al país de una o dos semanas. Probablemente, la mayor parte de los profesores y
estudiantes canadienses ignorarían el texto o lo criticarían duramente. Como se puede ver, este
tipo de proyectos clínicos se sostienen en una notable arrogancia intelectual. La academia jurídica
del Norte Global es tan sólida que puede producir conocimiento luego de un contacto directo
marginal con la realidad que es objeto de estudio. Una o dos semanas basta para decirle al país
visitado cuales son los problemas que tiene, como evaluarlos y como solucionarlos.
En segunda instancia, resulta cuestionable la relación que este tipo de proyectos establece
con el conocimiento académico local. Aunque los informes que son producto de las fact finding
missions se basan en buena parte en la información generada por los profesores y activistas del
país visitado, éstos muy pocas veces se presentan como una síntesis de este conocimiento o como
dependiendo fuertemente del mismo. Estos documentos, en contraste, generalmente se
presentan como la descripción de un conjunto de hechos que se articula luego de un contacto
directo con la realidad del país que es objeto de estudio. El nombre mismo del proyecto así lo
indica: “fact finding mission”. Algo muy similar ocurre con los apartes críticos y normativos que
típicamente incluyen estos informes. Aunque estos acápites, habitualmente, también dependen
del conocimiento local, se ofrecen como un producto autónomo. Obviamente, no quiero decir que
estos informes no hagan referencia explícita a los productos académicos locales en los que se
basan. Las notas al pie de página normalmente son cuantiosas. Solo quiero decir que las formas
típicas que dan estructura a este tipo de proyectos tienden a marginar los productos académicos
locales que los fundamentan. El informe se entrega, y generalmente se recibe, como un producto
original que describe y evalúa la realidad del país visitado. Empero, con una o dos semanas de
19
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trabajo de campo es obvio que éste no puede ser otra cosa que una síntesis del conocimiento local
preexistente.
Muchas veces, además, este documento se vuelve un texto canónico para entender la
realidad del país del Sur Global. Paradójicamente, el éxito de los informes contribuye a consolidar
sus efectos negativos para el conocimiento jurídico local. El documento se posiciona como un
referente ineludible para entender el problema que examina en la medida en tanto que fue escrito
en inglés por un grupo de profesores y estudiantes del Norte Global. Consecuentemente, el
argumento del pozo de producción entra en operación. El contexto que realmente crea
conocimiento jurídico es el del Norte Global. Los productos académicos del Sur Global son, en el
mejor de los casos, un insumo para la creación de un conocimiento jurídico serio y juicioso. Ahora
bien, no estoy argumentando que este problema típicamente sea consecuencia de una decisión
consciente de los profesores clínicos del Norte. Generalmente, éste es más bien efecto de las
dinámicas estructurales implícitas que dominan las relaciones entre las clínicas del Sur y el Norte
Globales, que a su vez están determinadas por las relaciones de poder y conocimiento jurídico que
existen entre las dos regiones. Sin embargo, es importante también precisar que en muchas
ocasiones los profesores clínicos del Norte no hacen nada para neutralizar estas dinámicas o sus
efectos negativos. Es posible imaginarse proyectos clínicos conjuntos que tienen resultados
positivos para la causa o cliente que se defiende pero que hacen un uso mucho más eficiente de
los recursos económicos disponibles y reconocen el valor del conocimiento local. Piénsese, por
ejemplo, la articulación e implementación de proyectos conjuntos de cabildeo ante organismos
internacionales que se basen en documentos creados con anterioridad por clínicas o activistas del
Sur35.
El ejemplo de las fact finding missions también evidencia la manera como operan los
argumentos de la denominación de origen calificado y del operador eficiente. En primer lugar, el
informe producido por la clínica del Norte se convierte comúnmente, y de entrada, en el referente
necesario para conocer la realidad del país del Sur Global que es su objeto de estudio. El hecho de
que esté escrito en inglés y sus autores provengan del Norte Global, particularmente de Estados
35
Este es solo un ejemplo para ilustrar el argumento. No pretendo argumentar que sea la mejor forma de
solucionar el problema o que sea la única. Mi punto es que es posible, y exigible, que seamos más creativos
para articular formas de trabajo conjunto más igualitarias y que hagan un uso eficaz de los recursos escasos
disponibles.
20
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
Unidos, garantizan, a priori, su recepción positiva. Los políticos, activistas, académicos y
funcionarios de organismos internacionales tanto del Norte como del Sur usualmente tienden a
calificar positivamente este tipo de productos. En contraste, la reacción típica frente a un informe
análogo producido únicamente por una clínica del Sur es de desconfianza; está atravesada por
dudas sobre su calidad. Del mismo modo, los productos académicos del Sur en los que usualmente
se fundamentan este tipo de informes quedan relegados literal y figuradamente a notas de pie de
página. Estos productos, paradójicamente, se legitiman y al mismo tiempo refuerzan su
marginación en el contexto académico del Norte Global al ser citados en un producto de una
clínica de esta región del mundo. Ya no es necesario leerlos; sus contribuciones se pueden
aprehender a través de los argumentos que se reproducen en los documentos generados por la
clínica del Norte.
En segunda instancia, aquellos que hacen uso efectivo del producto del trabajo clínico, el
informe fáctico, son los académicos o activistas del Norte. Ellos son, se argumenta, los que tienen
los contactos y conocimientos del organismo internacional para hacerlo. Ellos son quienes
conocen y pueden aplicar debidamente las reglas éticas que controlan este tipo de trabajo. Sin su
intervención, el documento probablemente sería utilizado ineficaz o, en algunos casos,
indebidamente, por las clínicas del Sur que son socias en el proyecto. En el caso de los informes
que son producto de las fact finding missions, en particular, esto significaría que el organismo
internacional no los lea o que aunque lo haga no tome las decisiones que las clínicas creen que
debe tomar36.
El segundo ejemplo con el que quisiera ilustrar la manera cómo funcionan los cinco
argumentos mencionados arriba es el de las consultorías para crear o consolidar clínicas jurídicas
en el Sur Global. En este tipo de proyectos, un profesor de una universidad del Norte es
36
Se podría argumentar que las clínicas jurídicas tiene algunas características que son las que en verdad
explican los problemas que tienen proyectos como los de las fact finding missions. De esta forma, se podría
decir que cuestiones como el carácter semestral de los cursos clínicos; la rotación continua de los
estudiantes; la necesidad de cambiar los temas que se trabajan para atraer nuevos alumnos y ser más
atractivo para los financiadores externos; y la escasez de recursos económicos limitan que se puede hacer
con cada proyecto. Sin embargo, estos son limites no estructurales que parecería relativamente fácil de
resolver. Por ejemplo, haciendo que los estudiantes tengan un compromiso mínimo de un año con las
clínicas; que los proyectos que se asuman se adelanten, por lo menos, por un año; que se reduzca el número
de proyectos que se trabaja; y pensando creativamente en formas de hacer un uso eficiente de los recursos
escasos disponibles.
21
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contratado como consultor de un grupo de universidades de un país del Sur Global. El proyecto es
financiado por una institución estatal del país de origen del profesor37 o por una fundación privada
prestigiosa y financieramente poderosa que tiene presencia en la región en donde se adelantará el
proyecto. La consultoría ha sido previamente concertada con el decano de la facultad y el rector
de la universidad. Estos, a su vez, han informado a todos los profesores de la facultad sobre la
existencia de la consultoría y han solicitado su apoyo para el buen desarrollo de la misma. Como
consecuencia, uno o dos profesores se interesan en el proyecto. El contrato exige que el consultor
pase tres semanas en el país receptor. Durante este periodo el profesor dicta una serie de
conferencias sobre los retos teóricos y prácticos que implica crear o consolidar una clínica jurídica,
así como las estrategias que permitirían sobrepasarlos. De igual manera, durante estas semanas, el
profesor se reúne formal e informalmente con los profesores interesados para profundizar o
discutir las distintas dimensiones que componen el trabajo clínico. Tanto las conferencias como las
conversaciones se basan en la experiencia el profesor ha tenido en su trabajo clínico como en la
literatura producida en su comunidad académica sobre la materia. Previo a su viaje, el consultor
lee algunos textos que le entrega la entidad financiadora de manera que pueda comprender el
sistema jurídico del país que visitará próximamente. El profesor no conoce el país en donde
desarrollará la consultoría o lo ha visitado solo brevemente. Luego de su visita, y por un corto
tiempo, el profesor mantiene contactos con algunos de los colegas interesados en crear o
consolidar las clínicas jurídicas.
Este tipo de proyectos, en abstracto, tienen un gran valor. Permiten el intercambio de
información y experiencias que son necesarios para crear o consolidar clínicas jurídicas o para
enriquecer los proyectos que ya han echado raíces en el Sur Global. Los profesores clínicos del
Norte tienen un conjunto de bienes que las facultades de derecho del Sur, en principio, tienen
interés en recibir. Estas consultorías, por tanto se pueden interpretar como una forma a través de
las cuales se materializa el principio de solidaridad. De igual manera, el trabajo resulta provechoso
para el consultor. Éste se enriquece con la visita y el intercambio académico que adelanta con los
colegas extranjeros, y hace más atractiva su hoja de vida.
37
En estos casos la consultoría responde a una política pública del país de origen del consultor. La
consultoría, por consiguiente, resulta una estrategia más para proteger los intereses y materializar la agenda
política que tiene respecto del país receptor del proyecto.
22
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No obstante, en la práctica, las dinámicas estructurales de muchos de estos proyectos de
consultoría son problemáticas. Éstas se caracterizan por su carácter vertical. Los profesores
consultores y las entidades que los financian toman las decisiones centrales sobre las
características y rutas que tales proyectos deben seguir38. Ciertamente, los profesores del Sur son
en ocasiones invitados a presentar sus puntos de vista sobre los mismos. Empero, usualmente,
éstos no se incorporan al proyecto o se incorporan solo en sus márgenes. Después de todo, se
asume, los profesores del Sur no tienen el conocimiento o experiencia necesaria en materia de
educación clínica. El objetivo de la consultoría es precisamente llenar este vacío. Las dinámicas
verticales que guían este tipo de proyectos, de igual modo, materializan dos de los argumentos
específicos mencionados arriba: pozo de producción y denominación de origen calificado.
El argumento del pozo de producción toma la siguiente forma en ese tipo de proyectos. El
conocimiento clínico relevante y valioso es el que crean las clínicas del Norte. Este conocimiento
debe ser transplantado a las facultades de derecho del Sur. En el Sur, se presume, este tipo de
conocimiento no existe o no tiene la calidad suficiente para ser discutido y replicado. De esta
manera, las experiencias que ya existen en el país o región en donde se adelantará la consultoría
simplemente se ignoran. Si el proyecto se va a adelantar en Córdoba, Argentina, parecería útil que
éste incluyera las experiencias que han tenido algunas universidades de Buenos Aires con
programas clínicos. De igual manera, parecería relevante que se incluyeran las experiencias de
universidades chilenas, peruanas o colombianas con la educación jurídica clínica. Las similitudes
que tienen las culturas jurídicas y la educación del derecho en la región permitirían pensar que
muchos de los procesos vividos por los colegas suramericanos son relevantes para precisar los
retos y oportunidades que se presentan cuando se quieren crear o consolidar clínicas jurídicas.
No quiero decir que el conocimiento jurídico creado en el Norte no pueda ser nunca
exportado. Las diferencias culturales no siempre son un impedimento para realizar
38
Las fundaciones Ford, Soros y la American Bar Association, así como USAID han financiado un número
importante de proyectos de exportación de conocimiento jurídico clínico. Ver, Aubrey McCutcheon,
University Legal Aid Clinics: A Growing International Presence with Manifold Benefits, in MANY ROADS TO
JUSTICE: THE LAW RELATED WORK OF FORD FOUNDATION GRANTEES AROUND THE WORLD 267
(MaryMcClymont & Stephen Golub eds., 2000); Clinical Legal Education: Forming the Next Generation of
Lawyers, in PURSUING THE PUBLICINTEREST: A HANDBOOK FOR LEGAL PROFESSIONALS AND ACTIVISTS 257
(Edwin Rekosh, Kyra A. Buchko & Vessela Terzievaeds., 2001); el programa de la ABA, Legal Education
Reform and Civic Education, en http://www.abanet.org/rol/programs/resource_legal_education.html; y
http://www.usaid.gov/our_work/democracy_and_governance/technical_areas/rule_of_law/
23
Borrador para discusión: por favor no citar o reproducir
importaciones/exportaciones de instituciones, reglas o prácticas jurídicas39. Cuando están
adecuadamente hechos, además, estos procesos reconocen las diferencias entre los sistemas y
culturas jurídicas involucrados, así como la importancia de la adaptación y reinterpretación de las
instituciones o normas importadas40. Lo que quiero decir es que, usualmente, estos proyectos de
consultoría ignoran el conocimiento jurídico local o regional. Es excepcional que alguno de estos
proyectos incluya a un profesor del país o de la región en donde se pondrá en marcha. Es
extraordinario que contenga materiales escritos por profesores locales. Muchos países del Sur
tienen ya experiencias largas y exitosas en materia de educación clínica. Sin embargo,
característicamente, estos proyectos de consultoría se estructuran de manera que los profesores
del Sur sean simplemente receptores pasivos de conocimiento jurídico.
Del mismo modo, el argumento del pozo de producción, de la mano con el argumento de
la denominación de origen calificado, hacen que las diferencias contextuales no sean usualmente
tenidas en cuenta para articular los proyectos de consultoría. El consultor dicta sus conferencias
sobre educación jurídica clínica de la misma manera en Sudáfrica, India o Colombia. El
conocimiento “base”, se asume, es el mismo para cualquier parte del mundo. Sin embargo, estos
argumentos pierden de vista variables contextuales que son centrales para pensar en las
características que deberían tener los proyectos clínicos en uno u otro país del Sur, los obstáculos
particulares que enfrentan o los recursos que facilitarían su implementación. Parecería relevante,
por ejemplo, que la consultoría tuviera en cuenta las características de la educación jurídica en el
país; el perfil típico de un profesor de derecho; los recursos disponibles para financiar los altos
costos de la educación clínica; las necesidades de las poblaciones vulnerables; y las experiencias
exitosas o fallidas en materia clínica que se hayan tenido en el pasado. Las lecturas que las
entidades financiadores le proveen al consultor no son generalmente suficientes para que éste
obtenga un conocimiento con suficiente textura para que pueda poner en diálogo su experiencia
profesional con el contexto jurídico del país que visita. Las obligaciones habituales del profesor,
además, dificultan que esto sea de otra manera. Las exigencias en tiempo y energía que éstas le
39
Watson, Alan. Society and Legal Change. Second Edition. Philadelphia: Temple University Press, 2001.
40
A. Watson, Legal Transplants and European Private Law, vol 4.4 ELECTRONIC JOURNAL OF COMPARATIVE
LAW, (December 2000), <http://www.ejcl.org/ejcl/44/44-2.html>
24
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exigen son muy altas como para que dedique varias semanas a leer sobre la cultura jurídica de un
país que visitará por cuatro semanas.
Igualmente, muchas veces parece irrelevante cuál son las facultades de derecho o los
profesores responsables de las consultorías. Tanto para los entes privados o públicos que las
financian como para las facultades de derecho del Sur que las reciben, parece que lo único
relevante es que unas y otras pertenezcan a universidades del Norte. El argumento de la
denominación de origen calificado vuelve a hacer aparición. No importa la producción académica
del profesor, la calidad de su docencia, el impacto que ha tenido en su comunidad o el nivel
académico de la facultad a la que pertenece. Lo único que resulta relevante es su origen y que
tenga interés en participar en el proyecto. La heterogeneidad de la academia jurídica del Norte se
oscurece nuevamente. Parece fácil aceptar que no es lo mismo recibir una serie de conferencias
dictadas por un profesor con experiencia de varios años, que ha producido textos sobre temas
clínicos centrales en la literatura y que hace parte de un programa clínico ampliamente
reconocido por sus pares, que por un profesor que apenas inicia su carrera académica y que
pertenece a una facultad con experiencia moderada en el trabajo clínico.
Indiscutiblemente, hay profesores clínicos en el Norte que reconocen estos problemas e
intentan neutralizarlos. La literatura que evalúa los intercambios entre profesores clínicos del
Norte y el Sur empieza a crecer y la articulación de horizontes normativos para guiarlos de una
manera más horizontal empieza a enriquecerse41. Sin embargo, estos artículos, en general,
41
Ver, por ejemplo, Stuart R. Cohn, Teaching in a Developing Country: Mistakes Made and Lessons Learned
in Uganda, 48 J. LEGAL EDUC. 101 (1998); Grady Jessup, Symbiotic Relations: Clinical Methodology –
Fostering New Paradigms in African Legal Education, 8 CLINICAL L. REV 377 (2002); Stephenson, Trojan
Horse Behind Chinese Walls: Problems and Prospects of U.S. Sponsored ‘Rule of Law’ Reform Projects in the
People’s Republic of China, 18 UCLA PAC BASIN L.J. 64 (2000); Michael William Dowdle, Preserving
Indigenous Paradigms in an Age of Globalization: Pragmatic Strategies for the Development of Clinical
Aid in China, 24 FORDHAM INT’L L.J. S56 (2000); Benjamin L. Liebman, Legal Aid and Public Interest
Law in China, 34 TEX. INT’L L.J. 211 (1999); Pamela N. Phan, Clinical Legal Education in China: InPursuit of a
Culture of Law and Mission of Social Justice, 8 YALE HUM. RTS. & DEV. L.J. 117 (2005); Edwin Rekosh,
CONSTRUCTING PUBLIC INTEREST LAW: TRANSNATIONAL COLLABORATION AND EXCHANGE IN CENTRAL
AND EASTERN EUROPE Spring, 2008 13 UCLA J. Int'l L. & For. Aff. 55; John M. Burman, The Role of Clinical
Legal Education in Developing the Rule of Law in Russia, 2WYO. L. REV. 89 (2002); Lawrence M. Grosberg,
Clinical Education inRussia: “Da” and “Nyet”, 7 CLINICAL L. REV. 469 (2001); Lee Dexter Schnasi, Globalizing:
Clinical Legal Education: Successful Under-Developed Country Experiences, 6 T.M.COOLEY PRAC & CLINICAL
L. REV. 129 (2003); Richard J. Wilson, Three Law School Clinics in Chile, 1970-2000: Innovation, Resistance
and Conformity in the Global South, 8 CLINICAL L. REV. 515 (2002); Haider Ala Hamoudi, Toward a Rule of
Law Society in Iraq: Introducing Clinical Legal Education Into Iraqi Law Schools, 23 BERKELEY J. INT’L L. 112
25
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confirman la idea de que buena parte de estos proyectos tienen un carácter vertical42. Varios de
ellos evidencian las similitudes entre el tipo de programas de importación de instituciones, reglas y
prácticas jurídicas clínicas que se viene adelantando en la última década y las que adelantaron los
profesores comprometidos con el movimiento derecho y desarrollo de los años 60 y 7043. Por un
lado, en uno y otro periodo los exportadores de conocimiento jurídico muestran actitudes
etnocentristas, desconocen los contextos a los que se exporta conocimiento jurídico y le dan
prevalencia a las agendas de los entes que financian los proyectos44. Por el otro, muchos de los
nuevos exportadores de conocimiento jurídico reconocen los errores cometidos en el pasado,
están comprometidos con la creación de relaciones horizontales de largo plazo con los colegas de
los países receptores de conocimiento y reconocen la importancia que tiene conocer en detalle las
comunidades jurídicas a las que se visita45. De esta forma, algunos de los proyectos que estos
artículos examinan se alejan con éxito de las prácticas tradicionales de exportación de saber
jurídico. No obstante, buena parte de estos proyectos, se concluye en la mayor parte de los
(2005); Frank S. Bloch & Iqbal S. Ishar, Legal Aid, Public Service and Clinical Legal Education: Future
Directions from India and the United States, 12 MICH. J. INT’L LAW 92 (1990); Schukoske, Jane E., Meaningful
Exchange: Collaboration Among Clinicians and Law Teachers in India and the United States (1999).
EDUCATING FOR JUSTICE AROUND THE WORLD: LEGAL EDUCATION, LEGAL PRACTICE AND THE
COMMUNITY, ed., Louise G. Trubek and Jeremy Cooper, pp. 233-264, 1999
42
Ver, por ejemplo, Rodney J. Uphoff, Why In-House Live Client Clinics Won't Work in Romania: Confessions
of a. Clinician Educator, 6 CLINICAL L. REV. 315, 315-16 (1999); Kandis Scott, Commentary: Additional
Thoughts on Romanian Clinical Education: A Comment on Uphoff’s “Confessions of a Clinician Educator, 6
CLINICAL L. REV. 531 (2000);
43
Leahh Wortham, "Aiding Clinical Education Abroad: What Can Be Gained and The Learning Curve on How
to Do So Effectively," 12 Clin. L. Rev. 601 (2006); Maisel, Peggy, The Roles of U.S. Law Faculty in Developing
Countries: Striving for Effective Cross-Cultural Collaboration (October 21, 2009). Clinical Law Review, Vol. 14,
No. 2, p. 465, 2008
44
Las críticas mas fuertes al movimiento derecho y desarrollo de los años 60 y 70 pueden verse en JAMES
GARDNER, LEGAL IMPERIALISM: AMERICAN LAWYERS AND FOREIGN AID IN LATIN AMERICA (1980); y David
Trubek & Marc Galanter, Scholars in Self-Estrangement: Some Reflections on the Crisis in Law and
Development Studies in the United States, 1974 WIS. L. REV. 1062, 1063-64 (1974)
45
David Trubek & Alvaro Santos, Introduction: The Third Movement in Law and Development Theory and the
Emergence of a New Critical Practice, in THE NEW LAW AND ECONOMIC DEVELOPMENT (David Trubek &
Alvaro Santos eds., 2006).
26
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artículos, siguen estando viciados por tales prácticas. De hecho, la mayor parte de los textos que
reflexionan sobre este tema tienen como uno de sus fines centrales ofrecer criterios normativos
que permitan crear programas de intercambio de conocimiento clínico que sean horizontales y
beneficiosos para todas las partes involucradas.
El tercer ejemplo con el que quisiera ilustrar los cinco argumentos mencionados arriba es
el de la organización de seminarios sobre temas que interesan tanto a la clínica del Norte como a
la del Sur Global. Una de las formas más o menos comunes que toma este tipo de proyectos es la
que sigue. Una clínica del Norte y una del Sur vienen trabajando por separado en un tema
particular, por ejemplo, la defensa judicial de los derechos económicos y sociales en el país en
donde ésta última está asentada. La clínica del Norte le propone a la del Sur la organización de un
seminario sobre el tema. El evento deberá realizarse en la universidad a la que pertenece la clínica
del Sur. De igual manera, ésta se compromete a contribuir con la infraestructura y las cuestiones
logísticas necesarias para el buen desarrollo del seminario. La clínica del Norte se compromete a
cubrir los costos relacionados con el transporte y alojamiento de los panelistas invitados. La clínica
del Norte envía un borrador del programa que incluye los objetivos del seminario, así como sus
posibles invitados. La clínica del Sur envía sus comentarios y propone cambios sustanciales tanto
en los fines del evento como en sus invitados. Como consecuencia de la contrapropuesta se
adelantan varias conversaciones entre los organizadores del evento. El programa final incluye uno
de los fines propuestos por la clínica del Sur y uno o dos de los panelistas que ésta propuso46.
Este ejemplo ilustra otros de los argumentos generales y específicos que guían las
relaciones verticales que se desarrollan entre las clínicas del Norte y el Sur globales. En particular,
en este tipo de proyectos se ponen en movimiento el argumento “desbalance de recursos
económicos” y el argumento del operador eficiente. Los aportes financieros de la clínica del Norte,
esenciales para la realización del evento, determinan el carácter vertical de la relación. Sin éstos
sería imposible su organización. Por tanto, quien controla estos recursos se presenta como aquel
que debe tomar las decisiones clave para la realización del evento. Esta idea se refuerza con la
premisa que indica que la clínica del Norte es quien conoce a los panelistas que vale la pena
invitar, así como la que tiene los contactos que facilitarían que estos acepten la invitación. En
46
Los tres ejemplos que presento me sirven para ilustrar el problema. Sin embargo, hay muchos más
productos jurídicos que se crean y usan siguiendo los mismos patrones, por ejemplo las acciones jurídicas y
los amicus curiae.
27
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última instancia, la clínica del Sur actúa como una especie de agencia de organización de eventos:
ordena la comida, reserva los salones y garantiza que los invitados se sientan tan a gusto como sea
posible. Del mismo modo, quien tiene el conocimiento necesario para determinar la estructura del
seminario y los panelistas es la clínica del Norte. Sus profesores y estudiantes son quienes pueden
poner esta información en operación eficientemente para lograr el éxito del evento.
Estos argumentos, es necesario repetirlo, usualmente no se hacen explícitos47. Sin
embargo, están presentes en la organización y desarrollo del evento. Asimismo, generalmente no
son impuestos por las clínicas del Norte. Las clínicas del Sur las aceptan pacíficamente luego de un
rápido y cuestionable balance costo-beneficio. La posibilidad de que no se realice el seminario o
de afectar negativamente sus relaciones con la academia jurídica del Norte las lleva a reconocer
las reglas de juego implícitas en este tipo de interacciones académicas.
El (des)balance entre justicia social, desarrollo profesional y fines pedagógicos
Los tres ejemplos que presenté arriba varían en su importancia y valor relativo respecto de
los fines que persiguen las clínicas jurídicas. El impacto que tiene la organización de un seminario
no es el mismo que tiene la presentación de un informe de derechos humanos como consecuencia
de una fact findindg mission o una consultoría sobre las estrategias para crear o consolidar clínicas
jurídicas. No obstante, los tres se relacionan de manera directa o indirecta con los dos fines
generales que éstas persiguen: hacer uso del derecho como un instrumento de justicia social48 y
contribuir a que los estudiantes desarrollen o consoliden destrezas jurídicas49. Junto a estos dos
47
La clínica del Norte usualmente no afirman algo así como “en tanto yo pago y se quién vale la pena invitar,
yo decido”.
48
Richard J. Wilson, Training for Justice: The Global Reach of Clinical Legal Education, 22 Penn. St. Int’l
L. Rev. 421 (2004); EDUCATING FOR JUSTICE AROUND THE WORLD: LEGAL EDUCATION, LEGAL PRACTICE
AND THE COMMUNITY (Louise G. Trubek & Jeremy Cooper eds., 1999).
49
Towards a Comprehensive Approach to Clinical Education: A Response to the New Reality. Terence J
Anderson, Robert S Catz Wash. ULQ 59, 727, 1981; Training Advocates for the Future: The Clinic as the
Capstone. Jerry P Black, Richard S Wirtz Tenn. L. Rev. 64, 1011, 1996; Robert Condlin, Learning from
Colleagues: A Case Study in the Relationship Between "Academic" and "Ecological" Clinical Legal Education, 3
Clin. L. Rev. 337 (1997).
28
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fines institucionales, aparece uno individual. Los profesores de las clínicas, legítimamente, quieren
que su trabajo sea reconocido y así avanzar en su carrera profesional. En todos los proyectos
clínicos estos tres objetivos se entrecruzan. En cada uno de estos programas los profesores
intentan lograr su balance adecuado. Este esfuerzo, que se realiza diariamente en las clínicas
jurídicas, resulta de gran importancia. La ponderación inadecuada de estos propósitos puede
llevar a que uno u otro se vea truncado.
Los tres ejemplos analizados arriba, por tanto, evidencian un segundo tipo de razones que
explican las relaciones verticales que muchas veces se dan entre las clínicas del Norte y el Sur
globales. Éstos no solo hacen explícito cómo muchos de los proyectos clínicos materializan y
reproducen argumentos problemáticos sobre las relaciones entre el centro y la periferia de la
academia jurídica. Además, muestran la manera como un balance inadecuado de los tres fines que
persiguen, lleva muchas veces a que las clínicas del Norte instrumentalicen a las clínicas del Sur o
las poblaciones a las que sirven. Esta forma de subordinación está directamente relacionada con la
manera como el fin “justicia social” se ve opacado por los fines pedagógicos y de éxito profesional
que igualmente persiguen las clínicas. Idealmente, cada proyecto clínico debe articularse de
manera que los dos primeros objetivos puedan materializarse. El tercero, reconocimiento
profesional, debería ser una consecuencia de la cumplimiento exitoso de los otros dos. No
obstante, en los modelos que se examinaron arriba el fin justicia social se subordina
indebidamente a los objetivos pedagógicos o de éxito profesional que persiguen las clínicas.
El tipo de proyecto en donde esta ponderación indebida se hace más evidente es el de las
fact finding missions. En éstas, muchas veces, la población vulnerable a la que supuestamente
sirven y la clínica local con la que se trabaja pasan rápidamente a las márgenes. El trabajo, en
realidad, se vuelve un medio para lograr que los miembros de la clínica del Norte se enriquezcan
con la experiencia cultural y sus estudiantes consoliden las habilidades jurídicas que requieren
para ser profesionales competentes. De la misma manera, se vuelve un instrumento para lograr
que los integrantes de la clínica del Norte alcancen mayor visibilidad profesional. Los estudiantes
de la clínica del Norte, generalmente, vuelven a sus países con un cúmulo de experiencias
personales y profesionales que aumentan su capital académico y cultural. Además de conocer una
cultura distinta y de consolidar sus habilidades profesionales, la visita los hace candidatos más
atractivos para sus empleadores futuros. Su experiencia internacional los hace más competitivos
en el mercado laboral.
29
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Los profesores, de igual forma, se enriquecen personalmente y acumulan una serie de
logros que permiten acrecentar su reputación dentro de la comunidad académica. La publicación
de los informes contribuye a hacerlos más visibles. Además, en muchas ocasiones, éstos terminan
siendo la base de artículos académicos que se publican en revistas en el Norte Global y que
extienden sus hojas de vida. No obstante, el impacto que estos proyectos tienen en la solución de
los problemas que examinan son, usualmente, bajos. Como indiqué arriba, estos informes,
típicamente, no pueden ser una cosa distinta a una síntesis del conocimiento local existente. Con
frecuencia, éstos no incluyen hechos que no sean ya conocidos en el país en donde se desarrolla el
proyecto o por los especialistas que trabajan el asunto. Del mismo modo, en tanto que no es
común que se le haga seguimiento al tema o que las labores de cabildeo que se adelantan sean de
largo plazo, el proyecto pasa pronto al olvido. La publicación del informe y, en ocasiones, la
realización de algunas labores de cabildeo de corto plazo, usualmente, marcan la finalización del
proyecto. El documento se vuelve uno más de los logros que la clínica del Norte puede mostrar a
sus financiadores y colegas. Las estructuras institucionales dentro de las que usualmente trabajan
las clínicas hacen que no pueda ser de otra manera. El hecho de que las clínicas desarrollen sus
actividades en ciclos semestrales y que haya una rotación alta de estudiantes cada cuatro meses
(que es lo que dura realmente un “semestre” académico) hacen difícil que se trabaje en proyectos
que exijan un compromiso de largo plazo.
Los recursos invertidos en este tipo de proyectos, por tanto, usualmente, no tienen un
impacto notable en materia de justicia social. Ciertamente, la existencia del informe tiene la
posibilidad de visibilizar el problema que se examina en el informe, enriquecer el debate público
sobre el mismo o, en algunas pocas ocasiones, lograr que un gobierno o una entidad internacional
lo atienda. Empero, el dinero, tiempo y energía usados en la articulación y realización de la misión
podrían tener un mayor impacto en la población o tema trabajado si se utilizan de una forma
distinta. En muchos países del Sur Global el dinero gastado en pasajes y estadía de 10 personas
que vienen de un país como Estados Unidos, fácilmente podría servir, por ejemplo, para contratar
una persona de tiempo completo por un año que trabaje coordinadamente con las clínicas del
Norte y del Sur en la defensa de los intereses y derechos de la población vulnerable a la que la
misión tiene la intención de servir50.
50
Nuevamente, este es solo una posible estrategia para solucionar el problema. Para muchos puede ser un
medio cuestionable de atender el asunto. El punto fundamental que realmente quiero defender es que
30
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Los ejemplos de las consultorías y los seminarios ilustran también la manera como muchas
veces el objetivo de justicia social se subordina a los fines pedagógicos o de avance profesional
que persiguen las clínicas. En el caso de las consultorías, el fin “justicia social” lo entiendo más
ampliamente. En este tipo de proyectos, no hay una población vulnerable concreta a la que se
sirve directamente. El consultor busca contribuir a la creación o consolidación de clínicas jurídicas
de manera que éstas puedan servir a grupos o individuos vulnerables. La consultoría puede tocar
temas tan diversos como los métodos de enseñanza experienciales; la infraestructura y recursos
humanos necesarios para adelantar proyectos clínicos apropiadamente; los marcos teóricos que
justifican y dan sentido a la enseñanza clínica; y las diversas estrategias que existen para cumplir
con los objetivos que ésta persigue. Todos estos temas, sin duda, son pertinentes para que el
derecho pueda ser utilizado como un instrumento de cambio social en las facultades de derecho
que reciben la consultoría.
Sin embargo, cuando este tipo de proyectos privilegia la agenda de las entidades privadas
o públicas financiadoras; se adelanta en un plazo muy breve y sin ningún seguimiento; reproduce
actitudes etnocéntricas que suponen la superioridad de los sistemas jurídicos del Norte Global;
asume que el conocimiento jurídico que se tiene es a priori exportable a cualquier lugar del
mundo; se desarrolla sin un debido conocimiento de las comunidades y culturas jurídicas que se
visitan; y no se acuerdan con los directos implicados (los profesores) sino con las directivas
administrativas de la universidad o facultad, el objetivo de justicia social que persiguen no puede
ser apropiadamente servido. Cuando se adelantan de esta manera, las consultorías están
destinadas al fracaso. En última instancia, lo que el consultor está privilegiando es el impacto que
el proyecto tiene para carrera profesional; en ocasiones también, los beneficios económicos que le
generan. Muchas de estas consultorías pagan unos honorarios razonables por el trabajo
adelantado.
No quiero sugerir que las razones que motivan a los profesores clínicos a participar en
estas consultorías sean indebidas. Con seguridad, un número importante de consultores quieren
genuinamente contribuir a que el derecho en los países que visitan sea una herramienta para
alcanzar mayores niveles de justicia social. Tampoco quiero insinuar que hay una especie de
“consejo de planeación” perverso que se reúne periódicamente para articular las consultorías de
podemos y debemos ser más creativos para encontrar formas que hagan un uso más eficiente de los
recursos escasos disponibles.
31
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manera que se privilegien objetivos distintos a la justicia social. Quiero decir que las premisas de
las que parten, así como los programas académicos y prácticas que generan, difícilmente lograrán
el fin que pretenden alcanzar: contribuir a la creación o consolidación de clínicas jurídicas estables
y eficaces dentro de las facultades de derecho que visitan. Ahora bien, esto no implica que los
consultores no tengan agencia y, por tanto, ninguna responsabilidad en la manera como se
articulan o desarrollan estos proyectos. Ciertamente, todos ellos podrían optar por no participar
en este tipo de consultorías o por diseñarlas e implementarlas de manera distinta.
Finalmente, el ejemplo de los seminarios sirve para ilustrar otras dimensiones de la
manera como se subordina el fin “justicia social” a otros fines que persiguen los proyectos clínicos
de cooperación Norte/Sur. Éste resulta útil para evidenciar como los fines pedagógicos y de
avance profesional que persiguen las clínicas del Norte se sirven de un medio cuestionable para su
materialización: la instrumentalización de las clínicas del Sur. Los seminarios, usualmente, no son
espacios diseñados para proteger directamente los intereses de una población vulnerable. Estos
eventos académicos, generalmente, tampoco son espacios en donde se crea conocimiento
jurídico. Más bien, éstos son actividades académicas en donde se pretende difundir conocimiento
creado, visibilizar un problema y posicionar a las instituciones y personas que los organizan. Sin
embargo, idealmente, quienes trabajan en este tipo de proyectos deberían considerarse como
socios con iguales derechos y obligaciones básicos. Estos eventos no deberían servir para que una
de las partes convierta a su supuesto socio en una herramienta para alcanzar mayor visibilidad.
Tampoco para permitir que sus estudiantes consoliden sus destrezas jurídicas y administrativas,
como cuando éstos participan en la organización de cuestiones sustanciales del seminario y
participan en éste como panelistas.
Es obvio que el impacto que tiene este tipo de proyectos clínicos es mucho menor que el
que tienen las fact finding missions y las consultorías. Sin embargo, son útiles para evidenciar los
distintos niveles y formas a través de los cuales se reproducen las dinámicas centro-periferia en la
academia jurídica del Norte y del Sur. De igual forma, resultan útiles para hacer explícita la
ponderación indebida de los fines que persiguen las clínicas en muchos de estos proyectos, así
como los medios indebidos que con frecuencia se utilizan para volverlos realidad.
Tres criterios normativos
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Los proyectos clínicos Norte/Sur son inmensamente valiosos. No hay duda de que estos
intercambios deben continuar y, en lo posible, ser cada vez más frecuentes y estrechos. Su
existencia se justifica por razones tanto de principio como estratégicas. Las razones de principio
están directamente relacionadas con el principio de solidaridad. En este tipo de proyectos, dos
entidades académicas se unen para enfrentar un problema que afecta los intereses y derechos de
una población vulnerable. Estos dos grupos de estudiantes y profesores ponen su conocimiento al
servicio de una comunidad que de otro modo no tendría acceso a servicios jurídicos de calidad.
Asimismo, los socios en este proyecto hacen un uso eficiente de los recursos escasos de los que
disponen. Cada uno aporta dinero, tiempo y energía para la consecución de un fin relacionado con
la justicia social. El uso por separado de estos recursos tendría, probablemente, un impacto
menor. Sin embargo, estos intercambios no deberían poner en práctica y reproducir las relaciones
verticales que son típicas entre el centro y la periferia jurídica, y deberían lograr un balance
adecuado entre los fines que legítimamente persiguen.
Para alcanzar estos objetivos, las relaciones entre las clínicas del Norte y del Sur globales
deberían guiarse por los siguientes tres principios: mutuo reconocimiento51; consenso para
establecer, interpretar y transformar las reglas de juego que guiarán el proyecto52; y priorización
del fin “justicia social” por sobre los propósitos “avance profesional” y “desarrollo pedagógico”.
Estos principios, como se verá, son de una gran sencillez. De igual forma resultan relativamente
fáciles de describir y justificar, dado que encajan bien con los valores que teóricamente están
comprometidos aquellos vinculados al trabajo clínico en las facultades de derecho. Sin embargo,
su puesta en práctica no parece tan fácil. Las relaciones verticales entre la academia jurídica del
Norte y el Sur globales parten de premisas y ponen en práctica dinámicas que ya hacen parte
estructural de nuestra imaginación político-jurídica. Ponerlas en cuestión y transformarlas no
resulta una tarea sencilla. Del mismo modo, el riesgo de que los fines de justicia social se
oscurezcan por los esfuerzos de privilegiar los intereses personales o pedagógicos legítimos de los
miembros de las clínicas es fuerte. El auto-interés es una fuerza poderosa para motivar las
51
James Tully defiende estos principios como criterios normativos que deben guiar las relaciones
interculturales en un país. Estos criterios son inferidos de las relaciones entre las naciones indígenas y la
corona inglesa durante la conquista y colonia de lo que hoy es Norteamérica. James Tully, Strange
Multiplicity. Constitutionalism in an age of diversity (Cambridge University Press 1997), pp. 70-82, 85-96.
52
Id.
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acciones individuales. Ahora bien, que la tarea sea ardua no significa que no valga la pena
emprenderla.
El principio de muto reconocimiento indica que las partes que hacen parte de un proyecto
clínico Norte/Sur deben comprenderse como iguales. De esta manera, el proyecto se debe
entender como una empresa común en donde los socios tienen iguales derechos y obligaciones
básicos. Esto no significa que las diferencias que existen entre las clínicas del Norte y el Sur deben
desconocerse. Las características y contribuciones que cada una aporta al proyecto son,
usualmente, distintas. Los recursos económicos disponibles; la experiencia en temas jurídicos que
se tiene; los niveles de conocimiento del problema y del contexto en el que se desarrollará el
proyecto; las posibilidades de trabajo directo con la comunidad; y la capacidad y facilidad para
adelantar tareas logísticas, varían entre las clínicas. No obstante, cada una de estas variables
resulta importante para el buen éxito del proyecto. Este principio tampoco implica que las
debilidades que tienen las clínicas del Sur se desconozcan o que no se pueda hacer una crítica
abierta y dura al trabajo que hacen los socios del proyecto. No promueve ninguna forma de
paternalismo. Ahora bien, este principio si implica una prohibición a la subordinación impuesta o
consentida de una clínica a la otra. Como lo he dicho antes, muchas clínicas del Sur aceptan sin
dificultad las relaciones verticales que son hoy comunes entre muchas clínicas del Norte y del Sur
globales. El principio tiene como objetivo central promover las relaciones horizontales entre los
socios de los programas clínicos Norte/Sur.
El principio de “consentimiento” señala que todas las reglas de juego básicas que guiarán
el proyecto deben ser aceptadas voluntariamente por las clínicas involucradas. De igual manera,
indica que la interpretación o transformación de estas reglas debe ser fruto de un acuerdo entre
las partes. Este principio no exige que todas las decisiones que se toman en un proyecto clínico
Norte/Sur sean tomadas conjuntamente. Muchos de estos proyectos exigen que se tomen
decisiones inmediatas, sin que todas las partes involucradas puedan estar presentes. En ocasiones
también es pertinente que cada clínica se encargue de dimensiones distintas del proyecto, y por
tanto, que cada una tome decisiones de manera independiente. Sin embargo, la norma si implica
que las reglas generales que motivan estas decisiones particulares deben ser articuladas
conjuntamente. Del mismo modo, implica que las decisiones sobre las características estructurales
y rumbo del proyecto deben ser consecuencia de una decisión colectiva. Finalmente, también
exige que las formas en que se cargan de contenido estas normas estructurales se acuerden entre
34
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las partes. Claro, no siempre es deseable o posible que todas las reglas de juego y todas las formas
en interpretarlas se acuerden desde el inicio de los proyectos. Las dinámicas de cada uno de ellos y
su complejidad determinaran como se adelanta este proceso de articulación y aplicación de las
reglas que los gobiernan.
El principio de la prioridad del fin “justicia social” señala que en caso de conflicto, los fines
pedagógicos o los de avance profesional que persiguen los proyectos clínicos Norte/Sur deben
priorizarse. La mayor parte de estos proyectos deberían poder alcanzar estos tres fines – aunque
el grado en que cada uno de ellos se concreta debería variar dependiendo de sus características.
No obstante, los intereses de los individuos o colectividades que se defienden en el programa
deberían tener prevalencia sobre los intereses de los estudiantes o profesores involucrados. Las
clínicas jurídicas sirven a una población vulnerable que depende de aquellas para la defensa de sus
intereses y derechos más básicos. El impacto que puede tener un mal desarrollo del proyecto
clínico en estas comunidades es inmenso. Sin duda, los intereses de los estudiantes deben tenerse
en cuenta. Después de todo, las clínicas jurídicas hacen parte de una facultad de derecho y
pretenden contribuir a la formación de profesionales competentes. No obstante, la diferencia en
cuanto a los tipos e intensidad de los efectos que tiene en los intereses que cada grupo es notable.
Los intereses de los grupos más débiles deben tener prioridad por sobre los de aquellos que son
más fuertes, y autónomamente deciden ponerse a su servicio. Ahora bien, en este punto, de
nuevo, los profesores clínicos del Sur debemos tener una actitud autocrítica. No solo no debemos
aceptar interesadamente o promover por medio de una actitud pasiva la subordinación del fin
“justicia social”. Debemos también contribuir a cuestionar los argumentos que supuestamente
justifican esta subordinación, así como la naturalización que se ha dado de los mismos.
En conclusión, las dinámicas estructurales que gobiernan muchos de los espacios de
interacción entre las clínicas del Norte y del Sur globales son verticales. Estas dinámicas
frecuentemente se justifican en la superioridad de la academia jurídica del Norte y en la mayor
cantidad de recursos escasos que controlan. Estos argumentos, problemáticos en tanto que se
presentan sin matices, generan a su vez tres argumentos específicos que guían las relaciones entre
las clínicas del Norte y del Sur: pozo de producción, denominación de origen calificado y operador
eficiente. Estos argumentos indican que solo en la academia jurídica del Norte se crea
conocimiento, que el conocimiento que proviene del Norte es per se valioso y que los únicos que
pueden hacer un uso eficaz del conocimiento creado son los profesores que provienen de esta
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región del mundo. Estas ideas, sin embargo, homogeneízan la academia jurídica del Norte y del
Sur, desconocen las contribuciones de las clínicas del Sur a los proyectos conjuntos, y promueven
un balance inadecuado de los fines que persiguen las clínicas jurídicas. La tarea de crear relaciones
horizontales entre las clínicas del Norte y el Sur no parece sencilla. Sin embargo, es fundamental
emprenderla. Los proyectos clínicos de cooperación Norte/Sur son de enorme importancia. Tal
vez, los tres principios normativos presentados en este texto puedan contribuir en este esfuerzo
colectivo.
36
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