Convención de Cristianos por Europa: Declaración de Cracovia

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Convención de Cristianos por Europa: Declaración de Cracovia
CRACOVIA, 28 de noviembre de 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la «Declaración de
Cracovia» en la que se recogen las conclusiones de la segunda asamblea general de la
Convención de Cristianos por Europa, que se celebró en la ciudad polaca, en la sede de
la Academia de Ciencias, entre el 25 y 26 de octubre de 2003. El texto, elaborado
posteriormente, ha sido distribuido recientemente por la organización.
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Declaración de Cracovia
Nosotros, miembros de la sociedad civil, pertenecientes a la diversidad de países,
Iglesias, instituciones, y organizaciones que expresan el pluralismo de Europa, unidos
por nuestra fe en Jesucristo, reunidos en el segundo plenario de la Convención de
Cristianos por Europa, manifestamos:
1. Nuestro apoyo a este importante paso de la reunificación europea con la
incorporación de 10 nuevos estados miembros. Este hecho histórico constituye el
reencuentro de Europa y el fin de una trágica división impuesta por la dictadura de las
ideologías. Asimismo, reconocemos en el futuro Tratado constitucional europeo un paso
importante hacia la efectiva unión política que permita que Europa se exprese con una
sola voz en aquellos asuntos que le competen, y sea como institución, una realidad más
próxima e inteligible a las personas.
2. Para conseguirlo consideramos necesario declarar:
a) El principio de subsidiariedad horizontal, expresión de la dimensión social de la
libertad personal, se ha desarrollado de una manera insuficiente e insatisfactoria,
marginando una vez más el papel de la sociedad civil en la construcción de Europa.
Señalamos que mientras Europa sea sólo una construcción de los Estados y una gran
organización burocrática, pero no exista un entramado realmente europeo que exprese
directamente a su sociedad, la Unión será frágil y contradictoria.
b) Requerimos del Tratado Constitucional un compromiso más firme y concreto con la
erradicación de la pobreza en los estados miembros y la adopción de medidas más
precisas en el ámbito de la solidaridad internacional.
c) El Tratado Constitucional no adopta ningún compromiso europeo firme de defensa de
la vida en toda su plenitud, desde la concepción hasta la muerte natural, ni sobre la
manipulación técnica y jurídica de la condición humana.
3. Con todo, consideramos que todavía hoy la omisión más grave es la de toda
referencia al hecho cristiano. La negativa a incorporarlo es grave no sólo por lo que
significa en sí misma, sino todavía más por lo que representa y señala. No existe
ninguna razón objetiva para no explicitar en el preámbulo constitucional las fuentes que
nutren y dan sentido al texto articulado del tratado constitucional, y que definen los
componentes de la identidad europea. El cristianismo ha sido fundamental para la
construcción de nuestra cultura y moral común a lo largo de los siglos que ha
continuado vivo y presente hasta nuestros días, hasta el extremo de que casi todos los
padres fundadores de la unidad europea, como Schumman, Monnet, Adenauer y De
Gasperi fueron sujetos políticos cristianos. La propuesta cristiana no es excluyente sino
integradora, no impide otras referencias reales y significa la oportunidad histórica para
superar el conflicto, que sigue abierto, entre laicismo y cristianismo. De esta manera
podrá mostrarse al mundo que la fidelidad a las propias convicciones, significa
consiguientemente el respeto a las convicciones del otro.
4. Consideramos que el proceso que se inicia con la incorporación de los nuevos estados
miembros debe ser abordado con criterios de solidaridad real, sin la pretensión de
actitudes hegemónicas. En éste sentido hay que buscar un justo equilibrio entre una
correcta distribución de la capacidad de decidir, que permita de una parte a todos los
estados miembros sentirse bien representados y la eficacia de mecanismos de toma de
decisiones en nombre de la Unión. No se nos escapan la dificultades de articular ambas
condiciones, pero estamos seguros que ello será posible, si el proceso se realiza desde la
perspectiva del bien común de la persona.
5. Consideramos prioritaria por coherencia con la realidad europea el compromiso
efectivo y la ayuda necesaria para la integración de Bulgaria, Croacia y Rumania, así
como de Ucrania y los restantes países del sur de Europa cuya incorporación no cuenta
ni tan siquiera con un calendario formal (Serbia, Bosnia–Herzegovina, Macedonia,
Albania) antes de plantearse nuevas ampliaciones. Asimismo es una necesidad urgente
establecer mayores y mejores acuerdos para el trabajo en común hacia Rusia, cuya
historia y cultura forman parte también de la realidad Europea, en la perspectiva de un
futuro y más decisivo encuentro.
[El texto de la «Declaración» ha sido difundido en la página web de la Convención de
Cristianos por Europa, http://www.eurocristians.org]
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