ARBITROS

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ARBITROS. NO SON AUTORIDADES. ARBITRAJE.- El arbitraje es una
convención que la ley reconoce y que, por cuanto implica una renuncia al
conocimiento de la controversia por la autoridad judicial, tiene una
importancia procesal negativa. Este contrato es llamado de compromiso y, en
virtud de él, las partes confían la decisión de sus conflictos a uno o más
particulares; de este modo, se sustituye el proceso con algo que es afín a él,
en su figura lógica, supuesto que en uno y otro casos define una contienda
mediante un juicio ajeno; sin embargo, el árbitro no es funcionario del
Estado ni tiene jurisdicción propia o delegada; las facultades de que usa se
derivan de la voluntad de las partes, expresada de acuerdo con la ley, y
aunque la sentencia o laudo arbitral no pueden revocarse por la voluntad de
uno de los interesados, no es por sí misma ejecutiva. El laudo sólo puede
convertirse en ejecutivo por la mediación de un acto realizado por un órgano
jurisdiccional que sin él su naturaleza privada asume su contenido; de suerte
que, entonces el laudo se equipara al acto jurisdiccional. El laudo sólo puede
reputarse como una obra de lógica jurídica que es acogida por el Estado si se
realizó en las materias y formas permitidas por la ley. El laudo es como los
considerandos de la sentencia, en la que el elemento lógico no tiene más
valor que el de preparación del acto de voluntad, con el cual el juez formula
la voluntad de la ley, que es en lo que consiste el acto jurisdiccional de la
sentencia. Esa preparación lógica no es, por sí misma, acto jurisdiccional,
sino en cuanto se realiza por un órgano del Estado. El árbitro carece de
imperio puesto que no puede examinar coactivamente testigos, ni practicar
inspecciones oculares, etc.; y sus laudos son actos privados, puesto que
provienen de particulares, y son ejecutivos sólo cuando los órganos del
Estado han añadido a la materia jurisdiccional de una sentencia. La función
jurisdiccional compete al Estado y no puede ser conferida sino a los órganos
del mismo. En mérito a las consideraciones anteriores procede sobreseer en
el juicio de garantías con apoyo en el artículo 73, fracción XVIII, de la Ley de
Amparo, en relación con los artículos 10, fracción 1, a contrario sensu, y 74,
fracción III, del mismo ordenamiento.
Tesis publicada en el suplemento dc 1933, página 852, al Semanario Judicial
de la Federación, Quinta Época.
Novena Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO QUINTO
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Agosto de 2002
Tesis: XV.lo.50 C
Página: 1317
Época: Octava
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VIII, diciembre de 1991
Página: 155
Tesis aislada
ÁRBITROS. SU RESOLUCIÓN NO ENTRAÑA UN ACTO DE AUTORIDAD.
Es correcto el desechamiento de la demanda de garantías cuando el auto que
se reclama lo constituye la resolución que dicta un árbitro designado a
petición de las partes en conflicto, toda vez que su intervención no implica un
acto de autoridad.
Luego es claro que la determinación de un árbitro en las condiciones
señaladas, implica un acto de particular que no puede ser materia del juicio
de garantías; lo que se traduce en un motivo manifiesto de improcedencia en
términos del artículo 73, fracción XVIII, en relación con el artículo primero,
ambos de la Ley de Amparo. (El subrayado es nuestro.)
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO EN MATERIA DEL TRABAJO DEL
PRIMER CIRCUITO
Reclamación 1/91.-Sección Número Uno del Sindicato de Trabajadores de la
Industria Cinematográfica, Similares y Conexos de la República Mexicana,
C.T.M.-20 de marzo de 1991.-Unanimidad de votos.-Ponente: Horacio
Cardoso Ugarte.-Secretaria: Teresa Sánchez Medellín
No. Registro: 179,667
Tesis aislada
Materia(s):Constitucional, Civil
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXI, Enero de 2005
Tesis: 1a. CLXXVI/2004
Página: 411
ARBITRAJE COMERCIAL. LOS ARTÍCULOS 1415 A 1463 DEL CÓDIGO DE
COMERCIO, NO VIOLAN EL ARTÍCULO 13 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Si se parte de la base que el juicio arbitral es aquel que se tramita ante
personas o instituciones que no son Jueces del Estado, o que siéndolo, no
actúan como tales, sino como personas de derecho privado, es inexacto que
los preceptos reclamados, al establecer la posibilidad de que los particulares
sujeten sus controversias al arbitraje comercial, otorguen a los tribunales
arbitrales la calidad de tribunales especiales, pues quienes emiten dichos
laudos son personas o instituciones designadas para resolver
controversias entre particulares, ya sea como amigables componedores o
en conciencia, sólo si las partes las han autorizado expresamente para
hacerlo en términos del artículo 1445, párrafo tercero, del citado código.
Estos laudos deben ser reconocidos u homologados por los órganos
jurisdiccionales correspondientes, a fin de que adquieran la fuerza jurídica
necesaria para su completa obligatoriedad, y a efectos de su ejecución de
conformidad con los artículos 1461 a 1463 del ordenamiento mencionado. De
ahí que el arbitraje comercial regulado en el Código de Comercio no
contraviene el artículo 13 de la Constitución, que como garantía de igualdad,
en el aspecto jurisdiccional, prohíbe los tribunales especiales.
Amparo en revisión 237/2004. Emilio Francisco Casares Loret de Mola y
otros. 28 de abril de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto
Román Palacios. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Jaime Flores Cruz.
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