STP1603-2015

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República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS No. 3
JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ
Magistrado Ponente
STP1603-2015
Radicación No 77761
(Aprobado Acta No.41)
Bogotá. D.C., diez (10) de febrero de dos mil quince (2015).
Resuelve la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Decisión de Tutelas, la acción interpuesta
por DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA, en contra de la Sala
Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y
el Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones
de Conocimiento de la misma ciudad, por la supuesta
vulneración de sus derechos fundamentales.
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
ANTECEDENTES
Y
FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN
1. DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA se encuentra privado de
la libertad en el Establecimiento Carcelario “La Modelo” de
Bogotá, por orden del Juzgado Sesenta y siete Penal
Municipal con Funciones de Garantías de la misma ciudad,
quien le impuso, el 18 de mayo de 2011, medida de
aseguramiento
de
detención
reclusión,
el
marco
en
de
preventiva
una
en
centro
investigación
de
penal
adelantada en su contra por los punibles de acceso carnal
abusivo con menor de 14 años agravado y actos sexuales
con menor de 14 años agravados en concurso homogéneo.
Correspondió el juzgamiento al Juzgado Treinta y siete Penal
del Circuito de Conocimiento de Bogotá.
La audiencia de juicio oral inició el 19 septiembre de 2013.
El 10 de julio de 2014, luego de realizar reiteradas
solicitudes a la Fiscalía para que concurriera a la audiencia,
el Juzgador cerró la fase probatoria del Ente investigador y
reprogramó la diligencia1.
Reiniciada la diligencia el 12 de agosto de 2014, la
Delegada de la Fiscalía solicitó la nulidad de esa decisión,
con fundamento en la supuesta vulneración del derecho de
las víctimas a conocer la verdad de lo ocurrido y a que la
Fls. 34-38 C.3. Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá.
1
2
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
judicatura
imparta
una
“pronta
y
debida
justicia”.
El
Despacho Judicial accedió a lo solicitado, por esa razón
anuló la actuación desde “la audiencia anterior” y ordenó la
recepción de todos los elementos probatorios decretados en
la audiencia preliminar.2
Determinación confirmada por la Sala Penal del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá en auto de 18 de
diciembre del mismo año.
2. El actor expone tres asuntos que conviene diferenciar
claramente:
2.1. Censura la nulidad adoptada por el Juzgado Treinta y
siete Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de
Bogotá, en virtud de la cual se dejó sin efecto el cierre de la
etapa probatoria de la Fiscalía porque, según su opinión,
desconoce el carácter preclusivo de las etapas procesales.
Inconformidad que hace extensiva al auto de 18 de
diciembre del mismo año, mediante el cual la Sala Penal del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de la misma ciudad,
confirmó la decisión.
2.2. Afirma que no le corresponde a él asumir las
consecuencias negativas de la escasez de recursos o las
falencias del Sistema Penitenciario Nacional, debido al
hacinamiento carcelario al cual ha sido sometido. Apoya esa
afirmación en la sentencia de 21 de agosto de 2014, rad.
2
Fl. 99-104, C.3. Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá.
3
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
2012-01893
-02,
dictada
por
la
Sala
Jurisdiccional
Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura.
2.3. Alega que su proceso acumula 8 años de dilación, en el
cual, ha permanecido 55 meses en detención “preventiva”
sin que se haya producido sentencia condenatoria. Concluye
que todos y cada uno de los “plazos razonables” de su
proceso “han sido violentados de manera descarada”.
Se queja porque se le acusa de dilatar el proceso, “pero NADA
se dice de los 668 días de dilación del Juzgado 37º Penal del
Circuito de Conocimiento y de los 526 días de dilación del Tribunal
Superior de Bogotá”.
3. En consecuencia, solicita que el juez de tutela deje sin
efecto las providencias judiciales censuradas, decrete su
libertad provisional, ordene una vigilancia “real y material”
del
proceso,
disponga
el
cambio
del
Juzgado
de
Conocimiento y compulse copias disciplinarias3.
RESPUESTA DE LA AUTORIDAD ACCIONADA
1. La Fiscal Séptima Seccional (E) de Bogotá, luego de
realizar un relato de las actuaciones procesales, se opuso a
las pretensiones del actor porque ellas “desbordan las
facultades otorgadas por la Constitución Nacional y la Ley a la
acción de tutela”4.
3
4
Fls. 32-33
Fl. 178
4
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Afirma que el procesado ha contado con una defensa
técnica, preparada y acreditada en debida forma, que lo
acompaña en todas y cada una de las audiencias que se
adelantan
en
el
proceso5;
solicitado
varias
veces
la
revocatoria de la medida de aseguramiento ante el Juez de
Control de Garantías, quien es el facultado para conocer de
tales peticiones y en todas esas oportunidades se ha negado
lo pedido por no ser procedente6; y en diferentes ocasiones
ha hecho uso de la acción de tutela con los mismos fines.7
Frente al alegato de la vulneración del plazo razonable,
adujo:
Y es que en tal punto me permito señalar que al momento de
efectuarse la Formulación de Acusación la defensa del
procesado solicitó Nulidad de la imputación, adicionalmente al
llevarse a cabo audiencia preparatoria Interpone recurso de
Apelación, situaciones estas que hacen que el proceso sea
remitido a una Instancia superior, lo que hace que se alargue el
tiempo para tomar una decisión pertinente y definitiva y lo que
evidencia el interés de dilatar flagrante mente (sic) el
proceso y alargar como él así lo menciona los términos
procesales y su estadía en establecimiento carcelario,
aclarando que está en todo su derecho de hacerlo a través de su
apoderado haciendo uso de manera acertada de los
mecanismos legales existentes.
No puede entonces echársele el agua sucia a las instancias
judiciales, es decir al Señor Juez de conocimiento (Juez 37 Penal
del Circuito) y al ente Fiscal en este caso quien para las
audiencias haya concurrido como titular del despacho, ya que
han seguido en estricto rigor las etapas procesales y las
solicitud de (sic) elevadas por la defensa del accionante.8 –
Resaltado fuera del texto.-
5
6
7
8
Fl. 179
Ibídem.
Fl. 180
Fl. 179
5
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
2. El Defensor Público del accionante, por su parte, relató
las actuaciones procesales en las cuales ha participado y
expuso las razones jurídicas por las cuales la defensa ha
acudido a los medios de impugnación, solicitudes de libertad
y acciones de tutela. Finalmente hizo un bosquejo de la
“situación personal y defensorial” de su defendido.
3. El Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento de Bogotá, manifestó que, a
través del oficio No. 041 del 27 de enero de 2015, dio
respuesta a los requerimientos de esta Corporación, pero
debido a que dicha comunicación no fue recibida, hace
llegar el informe y anexos enviados en su oportunidad.9
Adicionalmente, informó que dirigió un oficio a la autoridad
correspondiente para que se adopten las medidas correctivas
y disciplinarias contra el funcionario o los funcionarios del
Centro de Servicios Judiciales encargados de efectuar el
respectivo trámite de envío.10
En cuanto al escrito de tutela, solicitó la desvinculación del
trámite constitucional porque, en momento alguno, ese
Despacho ha vulnerado los derechos fundamentales al
debido proceso, defensa, derecho a la prueba, acceso a la
administración de justicia y los principios de inmediación y
contradicción que le asisten al actor.11
El Despacho mediante auto de 3 de febrero de 2015, aplazó la decisión debido a
que se carecía de los elementos probatorios requeridos, en su oportunidad, al Juez
Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá. En esa
misma providencia se hizo un nuevo requerimiento.
10 Fl.199
11 Fl. 203
9
6
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Apoyó esa solicitud en un relato detallado de las actuaciones
procesales, en la sentencia T-518 de 2014 dictada por la
Corte Constitucional, en la cual esa Corporación manifestó
“que la tardanza reportada en este proceso, ha tenido como
consecuencia directa diversas solicitudes de aplazamiento y
recursos de defensa presentados por el accionante” y en las
consideraciones de la providencia de 20 de octubre de 2014,
con ocasión de la vigilancia judicial administrativa No.
11001-1101-002-2014-0933
realizada
por
la
Sala
Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura de
Bogotá.
Se destacan los siguientes argumentos esbozados por el
juzgador:
(…)
informo
que
la
causa
ha
tenido
varias
interrupciones por motivos también atribuibles a la
defensa y el procesado, quienes han presentado
diferentes apelaciones ante las decisiones tomadas
por el Juzgado, las cuales les han sido resueltas de forma
adversa a los intereses de los petentes por el Honorable
Tribunal Superior de Bogotá. 12
(…) consideró importante reseñar Su Señoría que
esgrimiendo las mismas razones, en el pasado
reciente el peticionario ha promovido varias acciones
constitucionales, esto es, Habeas Corpus y Acciones de
Tutela en contra del Juzgado, las cuales le han sido
resueltas en forma adversa por las autoridades que han
conocido de tales actuaciones. Con su accionar, el actor no
ha
hecho
otra
cosa
que
congestionar
innecesariamente la administración de justicia. 13 –
Resaltado fuera del texto.-
12
13
Fl. 202
Fl. 203
7
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
4. Finalmente, obra en el expediente evidencia de que la
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá14 y los intervinientes Mónica Sánchez Medina,
Procuradora Ciento sesenta y uno Delegada15, M. V. M. G.,
presunta víctima16, y su apoderado judicial, José Rojas
Penagos17, fueron enterados de la acción de tutela.
CONSIDERACIONES DE LA SALA
Referente a la acción pública que nos ocupa, ha de
precisarse que el artículo 86 de la Constitución Política
establece que se trata de un mecanismo concebido para la
protección
cuando
inmediata
estos
de
resulten
los
derechos
amenazados
o
fundamentales,
vulnerados
por
cualquier acción u omisión de las autoridades públicas,
siempre que no exista otro recurso o medio de defensa
judicial, a menos que se utilice como mecanismo transitorio
para evitar un perjuicio irremediable.
La doctrina constitucional ha sido clara y enfática en
señalar que cuando se trata de providencias judiciales, la
acción de tutela solamente resulta procedente de manera
excepcional, pues como regla general la inconformidad de
las partes con lo resuelto por los funcionarios judiciales ha
de ser planteada y debatida en forma oportuna, acudiendo
14
15
16
17
Fls. 169-172
Fl. 213
Fl. 210
Fl. 214
8
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
para ello a los medios de impugnación ordinarios y
extraordinarios instituidos en el ordenamiento jurídico.
No obstante esa regla general, que no es absoluta, encuentra
excepción en tratándose de decisiones que por involucrar
una manifiesta y evidente contradicción con la Carta
Política, producto de actuaciones que constituyan causales
de procedibilidad de la acción de tutela, vulneren o
amenacen los derechos fundamentales del actor. Siempre y
cuando no se disponga de otro medio de defensa judicial
idóneo y eficaz, y el amparo sea necesario para evitar la
consumación de un perjuicio irremediable, caso en el cual la
medida que se adopte tendrá una vigencia temporal.
Como en el presente asunto la petición de amparo se orienta
a censurar actos jurisdiccionales, surge imperioso precisar
la evolución jurisprudencial en torno a las causales de
procedibilidad contra providencias, que implican no solo una
carga para el actor en su invocación, sino también en su
demostración, como en efecto lo ha expuesto la Corte
Constitucional al determinarlas así:18
a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente
relevancia constitucional.
b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y
extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona
afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un
perjuicio iusfundamental irremediable.
18
Sentencia C-595/05
9
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
De no ser así, esto es, de asumirse la acción de tutela como
un mecanismo de protección alternativo, se correría el riesgo
de dejar en el vacío las competencias de las distintas
autoridades judiciales, de concentrar en la jurisdicción
constitucional todas las decisiones inherentes a ellas y de
propiciar un desborde institucional en el cumplimiento de
las funciones de esta última.
c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que
la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y
proporcionado a partir del hecho que originó la vulneración.
d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe
quedar claro que la misma tiene un efecto decisivo o
determinante en la sentencia que se impugna y que afecta
los derechos fundamentales de la parte actora.
e. Que el afectado identifique de manera razonable tanto los
hechos que generaron la vulneración como los derechos
vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el
proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible.
f. Que no se trate de sentencias de tutela.
Por ello, cualquier pronunciamiento de fondo por parte del
juez de tutela respecto de la eventual afectación de derechos
fundamentales con ocasión de la actividad jurisdiccional es
constitucionalmente admisible, solamente cuando el juez
haya determinado de manera previa la configuración de tales
10
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
requisitos, lo cual exige una carga demostrativa para el
actor, respecto de la satisfacción de los mismos y de los
supuestos fácticos y jurídicos en que se fundamenta, de tal
manera que resulte evidente la vulneración.
Análisis del caso concreto
1. Verificación de la supuesta temeridad de la acción.
Dado que tanto la Fiscal Séptima Seccional (E)19 como el
Juez Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento, ambos de Bogotá20, han resaltado que el
accionante ha hecho uso, en diferentes ocasiones, del
recurso de amparo constitucional, la Sala evaluará el
cumplimiento de los requisitos legales y jurisprudenciales
para la declaratoria de la temeridad de la acción de tutela.
1.1. El artículo 38 del Decreto 2591 de 1991, dispone:
Cuando sin motivo expresamente justificado, la misma acción de
tutela sea presentada por la misma persona o su representante
ante varios jueces o tribunales, se rechazarán o decidirán
desfavorablemente todas las solicitudes.
El abogado que promoviere la presentación de varias acciones
de tutela respecto de los mismos hechos y derechos, será
sancionado con la suspensión de la tarjeta profesional al menos
por dos años.
En caso de reincidencia, se le cancelará su tarjeta profesional,
sin perjuicio de las demás sanciones a que haya lugar.
19
20
Fl. 180
Fl. 203
11
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
La Corte Constitucional en la Sentencia T-084 de 2012,
reiteró la jurisprudencia según la cual “… para que se
configure la temeridad y se puedan aplicar las consecuencias
antes descritas –rechazo o decisión desfavorable y sanciones- se
deberá verificar, en primer lugar, si existe una identidad de
partes, hechos y pretensiones entre las acciones de tutela
interpuestas –lo que coincide con el fenómeno de la cosa juzgada
en el caso de que alguna haya sido decidida previamente- y, en
segundo lugar, si existe o no justificación razonable y
objetiva que explique la ocurrencia de ese fenómeno y descarte,
en consecuencia, la mala fe del agente. Si alguno de estos dos
elementos no estuviere presente, no se configuraría temeridad.” –
Resaltado fuera del original-
Sin embargo, a renglón seguido, esa Corporación señaló el
deber del juez constitucional de evaluar la incidencia de la
triple identidad en el fenómeno de la cosa juzgada, pues no
se presenta la temeridad si: i) existen nuevas circunstancias
fácticas o jurídicas que varían sustancialmente la situación
inicial, (ii) la jurisdicción constitucional, al conocer de la
primera acción de tutela, no se hubiese pronunciado
realmente sobre una de las pretensiones del accionante o
porque (iii) la Corte Constitucional profiera una sentencia de
unificación, cuyos efectos sean explícitamente extensivos a
un grupo de personas que se consideran en igualdad de
condiciones.
En concordancia, la mera presentación de varias o muchas
acciones de tutela no implica, ipso facto, la temeridad de la
12
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
acción. Corresponde al Juez Constitucional evaluar en cada
caso, como se dijo, la identidad de partes, hechos y
pretensiones, además de la justificación razonable y objetiva
que permita descartar la mala fe del actor.
Suponer o sugerir la ocurrencia de la temeridad, sin que se
haya hecho un análisis detallado del caso, a la luz de los
anteriores criterios, constituye una presunción de mala fe en
contra del accionante.
1.2. Consta en el registro informático del Sistema de Gestión
“Justicia Siglo XXI” que, en el marco del proceso penal por el
punible de acceso carnal abusivo con menor de 14 años
agravado y actos sexuales con menor de 14 años agravados
en concurso homogéneo, el procesado ha formulado las
siguientes acciones de tutela:
I
Accionados:
Juzgado
Cuarto
Penal
del
Circuito
De
Conocimiento y Juzgado Sexto Penal Municipal de
Control De Garantías, ambos de Bogotá.
Objeto de
Debate:
Discute la negativa a su solicitud de libertad por
vencimiento de términos. Alegó que el funcionario
judicial competente no había dado inicio a la
audiencia de juicio oral.
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.
Primera
Instancia:
Fallo: 17/04/ 2012
Decisión: Negó por criterio razonable, dado que se
trataba de un delito contra la libertad sexual que
involucra a un menor.
Segunda
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia.
13
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Instancia:
Fallo: 17/05/ 2012
Decisión: Confirmó integralmente.
II
Accionados:
Objeto de
Debate:
Primera
Instancia:
Juzgado Veintiuno Municipal con Funciones de
Control de Garantías de Bogotá, el Juzgado
Veintiuno Penal del Circuito de Conocimiento de
Bogotá, Juzgado Treinta Administrativo de Bogotá
y Tribunal Administrativo de Cundinamarca,
Sección Segunda, Subsección “B”.
Censura la negativa a sus solicitudes de libertad
provisional por vencimiento de términos –hábeas
corpus y otras decisiones-. Se queja de la
aplicación retroactiva de la sentencia de 30 de
mayo de 2012 de la Sala de Casación Penal de la
Corte Suprema de Justicia, en la cual se dijo que
la libertad provisional por vencimiento de
términos es improcedente cuando la víctima es un
menor de edad y el delito es alguno de los
consagrados en el artículo 199 de la Ley 1098 de
2006.
Consejo de Estado Sala de
Administrativo -Sección Cuarta.
lo
Contencioso
lo
Contencioso
Fallo: 01/08/2013
Decisión: Negó por improcedente.
Consejo de Estado Sala de
Administrativo -Sección Quinta.
Fallo: 13/02/2014
Segunda
Instancia:
Decisión: Declaró la improcedencia de la acción en
contra del Juzgado Treinta Administrativo del
Circuito de Bogotá y del Tribunal Administrativo
de Cundinamarca, Sección Segunda, Subsección
“B” que decidieron la acción de hábeas corpus.
Negó el amparo respecto de las demás accionadas.
Revisión de la
Sala Séptima de
Revisión de
Tutelas de la
Corte
Constitucional
Sentencia T-518 de 2014, expediente T-4.276.476.
Se pronunció sobre (i) la procedencia excepcional
de la acción de tutela para controvertir decisiones
que resuelven el recurso de hábeas corpus y (ii)
definió el elemento del plazo razonable dentro del
14
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
derecho fundamental al debido proceso.
Esa autoridad no evidenció vulneración de los
derechos fundamentales del accionante porque:
i) Pese a existir una demora inusual para los
casos juzgados mediante Ley 906 de 2004, la
Fiscalía logró demostrar que la tardanza en la
imputación fue producto del despiste causado por
el accionante, quien realizó actos de distracción
como haber cambiado de identidad.
ii) Los actos o hechos causantes del retraso
procesal, fueron producto de diversas solicitudes y
recursos presentados por el actor o su apoderado,
quienes en diversas oportunidades presentaron a
consideración judicial temas que ya habían sido
abordados en otras instancias del proceso.
Tampoco observó la existencia de conductas
desplegadas por el ente acusador, que hayan
tenido la virtualidad de estar dirigidas a dilatar las
etapas procesales en detrimento de los derechos
fundamentales del actor, o alguna clase de
material probatorio dirigido a demostrar que las
dilaciones y solicitudes de aplazamiento fueron
producto de situaciones ajenas al accionante.
iii) Si bien el artículo 216 de la Ley 1098 de 2006
presentó un error caligráfico sobre la entrada en
vigencia del artículo 199 de la misma ley, éste no
tuvo el alcance para generar una ostensible
confusión acerca de cuál era la norma que
pretendió hacer valer el Legislador.
III
Accionados:
Fiscalía Séptima de la Unidad de Delitos Sexuales.
Objeto de
Debate:
Alega vulneración del derecho fundamental de
petición de información.
Primera
Instancia:
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.
Fallo: 21/11/ 2013
15
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Decisión: Negó el amparo solicitado porque la
entidad accionada demostró que dio respuesta de
fondo a las peticiones del actor.
Segunda
Instancia:
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia.
Fallo: 23/02/ 2014
Decisión: Confirmó integralmente.
IV
Accionados:
Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito de
Conocimiento y Sala Penal del Tribunal Superior
del Distrito Judicial, ambos de Bogotá.
Objeto de
Debate:
Censura la determinación del Juzgado en torno a
la incorporación de elementos probatorios,
periciales, testimoniales y documentales en la
audiencia preparatoria.
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia.
Primera
Instancia:
Fallo: 10/12/ 2013
Decisión: Niega por subsidiariedad, proceso en
curso.
Segunda
Instancia:
Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de
Justicia.
Fallo: 10/02/ 2014
Decisión: Confirmó integralmente.
V
Accionados:
Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito de
Conocimiento y Fiscalía Séptima de la Unidad de
Delitos Sexuales, ambos de Bogotá.
Objeto de
Debate:
Pretende que se ordene al Juzgador no aplicar el
artículo 199 de la Ley 1098 de 2006, por no estar
vigente para el 9 de noviembre de 2006.
Primera
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.
16
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Instancia:
Fallo: 22/07/ 2014
Decisión: Negó por subsidiariedad y porque la
imputación de los delitos por los cuales debía
responder no se ofrecía arbitraria o caprichosa.
Segunda
Instancia:
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia.
Fallo: 11/09/ 2014
Decisión: Confirmó integralmente.
VI
Accionados:
Jefe de la Unidad de Delitos Sexuales.
Objeto de
Debate:
Alega que la accionada no respondió de fondo una
solicitud radicada el 18 de junio de 2014.
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.
Primera
Instancia:
Fallo: 05/09/ 2014
Decisión: Negó por hecho superado. En el trámite
de la acción el ente investigador dio respuesta a la
solicitud del accionante.
Segunda
Instancia:
Sin impugnación.
VII
Accionados:
Objeto de
Debate:
Fiscalía Séptima de la Unidad de Delitos Sexuales
y José Daniel Rojas Penagos.
Expone que, en tres ocasiones, entre los meses de
julio y agosto de 2014, solicitó la revocatoria de la
medida de aseguramiento y en subsidio la
detención domiciliaria ante los jueces penales de
control de garantías, pero ninguna de las
audiencias se pudo realizar por la ausencia de la
Fiscalía y el representante de la víctima.
Alegó vulneración de sus derechos a la presunción
de inocencia y libertad, por desconocimiento del
plazo razonable.
17
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá.
Fallo: 09/09/ 2014
Primera
Instancia:
Decisión: Negó la protección del derecho a la
libertad, pero concedió el amparo debido a la
vulneración del derecho fundamental de acceso a
la justicia, en consecuencia, ordenó a la Fiscalía
Séptima Seccional y al apoderado de las víctimas,
asistir a la audiencia convocada por el accionante
ante los jueces de control de garantías.
Segunda
Instancia:
Sin impugnación.
1.3. Se observa, sin dificultad alguna, que la nulidad
decretada por el Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito
con Funciones de Conocimiento de Bogotá, el 12 agosto de
2014, -incluida la providencia confirmatoria de 18 de diciembre
del mismo año, dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de la misma ciudad- y el hacinamiento
carcelario al interior del Centro de Reclusión, son asuntos
que no han sido objeto de análisis en las sentencias de
tutela reseñadas en el punto anterior.
Sin embargo, en lo que concierne a la presunta vulneración
de los “plazos razonables” debido al lapso de más de 55
meses en que el procesado ha permanecido en detención
preventiva
sin
que
se
haya
producido
sentencia
condenatoria, la Sala considera pertinente distinguir entre
las actuaciones que precedieron al inicio del juicio oral -19
septiembre de 2013- y
las que se han realizado con
posterioridad a esa fecha.
18
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Respecto
de
las
primeras
se
pronunció
la
Corte
Constitucional en la sentencia T-518 de 2014, se reproduce
integralmente el análisis allí realizado, en atención a su
importancia:
… [G]ran parte de los actos u acontecimientos que dilataron el
proceso penal en el cual se encuentra incurso el accionante,
tuvieron como fuente la misma parte pasiva del proceso, lo cual
se expone a continuación:
Inicialmente, el actor fue citado a audiencia preliminar de
formulación de imputación, la cual tuvo la siguiente
programación:
(i) 08 de septiembre de 2009, el actor no asistió a la
audiencia preliminar de formulación de imputación.
(ii) 04 de noviembre de 2009, el actor no se presentó a la
audiencia preliminar de formulación de imputación.
(iii) 17 de marzo de 2010, el actor no se presentó a la
audiencia preliminar de formulación de imputación.
(iv) 05 de abril de 2010, el actor no asistió a la audiencia
preliminar de formulación de imputación.
(v) 03 de mayo de 2010, el actor no asistió a la audiencia
preliminar de formulación de imputación.
Como se observa, para esta Sala es notorio que se presentaron
8 meses de dilatación no atribuibles a la Fiscalía, ni a los
funcionarios judiciales que han conocido del proceso, sino que
fueron producto exclusivamente de conductas evasivas
expresadas por el actor, por las cuales, fue necesario que el
Juzgado 40 Penal Municipal con Funciones de Control de
Garantías librara orden de captura en su contra para hacerlo
concurrir al proceso.
Seguidamente, el día 19 de julio de 2011, durante la celebración
de la audiencia de formulación de acusación, el accionante
solicitó la nulidad de lo actuado en el proceso debido a que no
se le permitió acogerse a los beneficios de la ley penal. No
obstante, ésta solicitud fue negada y a su vez apelada por el
19
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
mismo actor, a quien en segunda instancia, mediante sentencia
del 09 de noviembre de 2011, le fue confirmada la negativa.
Frente a esta circunstancia, el actor decidió interponer escrito de
solicitud de libertad por vencimiento de términos, resuelta de
forma negativa el día 01 de diciembre de 2011. Ante esta
decisión, el actor decidió interponer recurso de apelación,
resuelto en forma confirmatoria el día 26 de enero de 2012 por
el Juzgado 4º Penal con Función de Conocimiento.
En esta misma fecha -26 de enero de 2012-, el Juzgado 37
Penal del Circuito de Conocimiento, declara formulada la
acusación y procede a fijar fecha para realización de audiencia
preparatoria, bajo la siguiente programación:
(i) 08 de febrero de 2012, el apoderado del accionante pide
aplazamiento porque no tenía conocimiento de las diligencias.
(ii) 28 de febrero de 2012, el actor nuevamente solicitó
aplazamiento de la misma para que le asignaran un defensor
público.
(iii) 09 de marzo de 2012, en esta oportunidad, el juez niega
la solicitud de archivo solicitada por el actor, en virtud de la
aplicación retroactiva del artículo 175 de la ley 906 de 2004 21.
Esta decisión es apelada por el actor.
(iv) 08 de agosto de 2012, Tribunal Superior de Bogotá D.C.
confirma decisión de primera instancia frente a solicitud de
archivo.
(v) 16 de octubre de 2012, fecha para continuar con audiencia
preparatoria aunque la misma fue aplazada por paro judicial.
(vi) 14 de diciembre de 2012, fecha para continuar con
audiencia preparatoria, pero la misma fue aplazada porque el
apoderado del accionante no se presentó.
(vii) 22 de enero de 2013, fecha para continuar con audiencia
preparatoria pero la misma no se llevó a cabo debido a que el
apoderado el actor solicitó aplazamiento.
(viii)
04 de febrero de 2013, Juzgado 21 Penal Municipal
niega solicitud de libertad por vencimiento de términos.
21
Modificado por el artículo 49 de la ley 1143 de 2011.
20
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
(ix) 11 de marzo de 2013, Juzgado 20 Penal del Circuito
confirma decisión de primera instancia que niega solicitud de
libertad por vencimiento de términos.
(x) 13 de marzo de 2013, se instala nuevamente la audiencia
preparatoria, dentro de la cual, el actor se opuso a los cargos, se
descubrió el material probatorio y se recibió la solicitud de
libertad por vencimiento de términos presentada por el actor. El
accionante interpuso recurso de reposición de manera
insatisfactoria, pero el Juez de Conocimiento concedió en
subsidio el recurso de apelación.
Hasta esta etapa del proceso, se tiene entonces que, a excepción
del paro judicial, el actor estuvo dilatando la realización de la
audiencia preparatoria por casi un año, sin que sea posible
notar la ocurrencia de actos o la presentación de solicitudes por
parte del ente acusador tendientes a demorar el agotamiento de
las etapas procesales. –Resaltado en el original-
Si bien esa sentencia fue proferida el 17 de julio de 2014, en
ella no consideraron las actuaciones posteriores al inicio del
juicio oral -19 septiembre de 2013-.
En esa misma dirección, en el fallo de tutela de 9 de
septiembre de 2014, dictado por la Sala Penal del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, no se abordó la
supuesta
vulneración
del
plazo
razonable.
El
juez
constitucional, en esa oportunidad, prestó especial atención
a las repetidas e injustificadas inasistencias del ente
acusador, y del apoderado judicial de la víctima, a las
audiencias ante los Jueces de Control de Garantías,
convocadas por el procesado con el fin de solicitar su
libertad por vencimiento de términos. Respecto de los demás
hechos y pretensiones negó la protección con estricto apego
al principio de subsidiariedad, porque, según su criterio, los
21
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
reparos del peticionario debían resolverse al interior del
proceso.
Esas circunstancias ponen en evidencia que el fenómeno de
la cosa juzgada ha operado sólo parcialmente y, por tanto,
no es motivo suficiente para predicar la triple identidad de
partes, hechos y pretensiones, exigida por la jurisprudencia
constitucional sobre la materia.
En resumen, no existen razones para decretar la temeridad
de la acción que, veladamente, han sugerido la Fiscal
Séptima Seccional (E) y el Juez Treinta y siete Penal del
Circuito con Funciones de Conocimiento, ambos de Bogotá.
2. Improcedencia de la acción de tutela contra las
providencias judiciales censuradas.
2.1. El actor se queja de la nulidad adoptada por el Juzgado
Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá, en el marco de la continuación de
la audiencia de juzgamiento, inconformidad que hace
extensiva al auto de 18 de diciembre del mismo año,
mediante el cual la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de la misma ciudad, confirmó esa decisión.
Alega, en concreto, que los Juzgadores revivieron etapas
“preclusivas”, premiando con ello la incuria de la Fiscalía,
22
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
situación que violenta “de manera gravosa y descarada” el
plazo razonable en su actuación.
2.2. Se advierte, el juez de tutela no puede inmiscuirse en
los asuntos encomendados a los jueces naturales y en
especial cuando la injerencia tiene que ver con el modo en el
que
estos
valoraron
las
circunstancias
fácticas
e
interpretaron o aplicaron el derecho; lo contrario sería
quebrantar la autonomía e independencia judicial, porque
solo excepcionalmente, cuando las providencias se apartan
abruptamente del ordenamiento jurídico y resuelven con
arbitrariedad o capricho, o es producto de negligencia
extrema, está habilitada esa intervención. Hipótesis que no
se presenta conforme a los medios probatorios existentes en
el expediente.
Nótese que lo censurado es la interpretación empleada por
las
autoridades
judiciales
accionadas
respecto
de
la
vulneración de los derechos fundamentales de la víctima en
el proceso penal, de persistir el cierre de la etapa probatoria
de la Fiscalía.
Con independencia de que esta Sala comparta o no el
criterio
adoptado
por
la
autoridad
accionada,
no
se
encuentra en esa determinación visos de arbitrariedad,
capricho o fundamento inconstitucional, pues la valoración
en torno
de
los
elementos
normativos que rigen
la
oportunidad para la práctica de las pruebas es un asunto
que cae bajo la órbita del juez natural. Esa facultad no está
23
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
exenta de revisión, pues para ello el procedimiento penal
habilitó la impugnación, la cual ya fue decidida por el
superior jerárquico del juzgador en el presente caso.
En
ese
escenario,
debe
resaltarse
que
el
trámite
constitucional no es una instancia más del proceso penal, ni
está instaurado como una jurisdicción paralela a la
ordinaria y tampoco es la sede a la que se acude como
última opción cuando los resultados, después de ejercer las
vías ordinarias, han sido desfavorables, dado que no puede
existir concurrencia de medios judiciales, de ahí que se
afirme
que
la tutela no es un
recurso
adicional o
complementario, pues su carácter y esencia es la de ser un
mecanismo excepcional de protección que le brinda el
ordenamiento jurídico al presunto afectado para la defensa
de sus derechos fundamentales.
2.3. En conclusión, se aprecia que DIEGO STEVE GARCÍA
GARCÍA, pretextando la defensa de su derecho fundamental
al debido proceso, sometió el asunto, ya decidido por las
instancias al interior del proceso penal, a conocimiento del
juez constitucional, con la ilusión de que su criterio
prevalezca.
3. Inexistencia de la vulneración por hacinamiento
carcelario.
3.1. En reiteradas oportunidades la jurisprudencia ha
aclarado que el amparo constitucional requiere, como
24
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
presupuesto lógico necesario, que exista una amenaza seria
y
actual
o
una
vulneración
concreta,
cuya
prueba
corresponde, en principio, a la parte accionante.22
Aunque el juez de tutela, según las circunstancias del caso,
puede hacer uso de sus poderes oficiosos, la verificación de
los hechos narrados por el actor, en el presente caso, excede
el marco temporal y procesal del trámite constitucional. En
esa dirección, la mera conjetura o suposición de la
afectación de los derechos fundamentales por parte del
demandante no es suficiente para conceder la protección de
los derechos invocados.
3.2. Afirma el actor que, en virtud de la sentencia de 21 de
agosto de 2014, rad. 2012-01893-02, dictada por la Sala
Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la
Judicatura, no le corresponde a él asumir las consecuencias
negativas de la escasez de recursos o las falencias del
Sistema Penitenciario Nacional, debido al hacinamiento
carcelario al cual ha sido sometido.
3.3.
Revisado
el
plenario
no
se
evidencia
elemento
probatorio alguno o argumentación del accionante respecto
de su situación fáctica concreta en el sitio de reclusión, a
partir de la cual esta Corporación pueda analizar la posible
existencia de una amenaza de perjuicio irremediable.
Se insiste, la mera invocación de una providencia en la cual
se reconoce total o parcialmente un estado de cosas
22 Crf.
Sentencia T-187 de 2009, Corte Constitucional.
25
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
inconstitucional no es razón suficiente para la procedencia
del amparo, en particular, cuando el solicitante no identifica
las acciones u omisiones que causa la vulneración de sus
derechos fundamentales.
4. La cosa juzgada parcial y la mora judicial en la fase de
juzgamiento.
En concordancia con las motivaciones consignadas en el
numeral primero de esta providencia, la Sala ordenará
estarse a lo resuelto por la Corte Constitucional en la
sentencia T-518 de 2014.
Esa determinación se traduce, en virtud del principio de la
cosa juzgada, en la siguiente premisa: En relación con los
hechos anteriores al inicio de la audiencia de juicio oral -19
septiembre de 2013- no existió vulneración de los derechos
fundamentales del accionante, porque los actos o hechos
causantes de la tardanza procesal son producto de diversas
solicitudes y recursos presentados por el actor o su
apoderado judicial.
En cuanto a las actuaciones subsiguientes al mencionado
hito, la Sala evidencia la conculcación de las garantías
constitucionales de acceso a la administración de justicia y a
un
debido
proceso
sin
dilaciones
injustificadas
del
accionante. Sin embargo, la consecuencia jurídica inmediata
26
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
de esa situación no es la libertad del procesado, sino la
materialización de sus derechos fundamentales.23
4.1. La audiencia de juicio oral, programada bajo la égida de
la Ley 906 de 2004, con un solo procesado y sin que el
asunto revista gran complejidad, inició el 19 septiembre de
2013 y sólo hasta el 4 de febrero del presente año el
Despacho accionado dictó el sentido del fallo.
El informe rendido por el Juez Treinta y siete Penal del
Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá, en el
trámite de la presente acción, nos permite comprender, con
claridad, cuáles fueron los factores que propiciaron la
prolongación del juzgamiento por más de un año y cinco
meses:
El día 19 de octubre de 2013 se dio inicio al juicio oral y se
suspendió para continuarlo el 9 de diciembre del año 2013.
El día 9 de diciembre del referido año, la audiencia no se realizó
toda vez que la funcionaria que en aquella oportunidad regentaba
este recinto judicial, esto es, la doctora ANA BERTHA ROJAS
SANMIGUEL, se encontraba en comisión de servicios
autorizada por el Honorable Tribunal Superior de Bogotá, por
lo que entonces la diligencia se reprogramó para el día 18 de marzo
de 2014 a la hora de las 9:00 de la mañana, fecha en la que de igual
manera la audiencia no se llevó a cabo en razón a que el
suscrito fue designado como Escrutador en las elecciones del 9
de marzo del año inmediatamente anterior. En consecuencia, se
reprogramó para los días 25 y 28 de abril de 2014 a la hora de las
9:00 de la mañana.
El día 25 de abril de 2014 no se llevó a cabo la audiencia de
juicio oral en razón a que no se había designado Fiscal para la
actuación, por lo que se reprogramó la diligencia para los días 10 y
11 de junio de 2014 a la hora de las 9:00 de la mañana. El día 10
23
Cfr. CSJ STP 3 sept, 2013, rad. 68918.
27
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
de junio de 2014, la Fiscal designada para el caso solicito
aplazamiento de la audiencia. Empero, el suscrito no accedió a
más aplazamientos de la diligencia por lo que al mantener la
posición el ente Fiscal de aplazar la misma dio por concluida
la etapa probatoria de la Fiscalía y señaló los días 24 y 25 de
julio del año en curso a la hora de las 9:00 de la mañana para
continuar la audiencia de juicio oral.
Los días 24 y 25 de Julio del año en curso, la diligencia no se llevó
a cabo en razón a que el procesado no fue remitido del Centro
de Reclusión donde se encuentra actualmente privado de la
libertad, por lo que entonces se reprogramó la audiencia de Juicio
Oral para los días 12 y 13 de Agosto hogaño a la hora de las 9:00 de
la mañana.
El día 12 de agosto hogaño se continuó la audiencia de Juicio Oral,
diligencia en la que la Fiscalía y el Representante de Víctimas
solicitaron nulidad de lo actuado a partir de la audiencia
anterior, esto es, en la que se cerró el debate probatorio a la
Fiscalía, petitum que fue acogido por el Despacho. Decisión ante la
cual la Defensa y el Ministerio Público impetraron recurso de
apelación, por lo que la actuación fue remitida a la Sala de Decisión
Penal del Honorable Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
D.C., para que se desatara la alzada.24 –Resaltado fuera del texto-
En resumen, las circunstancias que han propiciado la mora
en la culminación del juicio oral, son atribuibles –con
indiferencias de si están o no justificadas- exclusivamente a las
autoridades estatales y no al procesado.25
4.2. En relación con los derechos a un debido proceso sin
dilaciones injustificadas y acceso a la administración de
justicia, la Corte Constitucional ha reiterado que desde la
perspectiva
constitucional
la
adopción
por
parte
del
Constituyente del modelo de Estado Social de Derecho,
Fls. 200-201
Incluso si se afirmara, por vía de hipótesis, que el procesado también contribuyó a
dilatar el juicio porque impugnó el decreto de nulidad del cierre de la fase probatoria
de la Fiscalía, habría que resaltar que esa determinación también fue apelada por la
Representante del Ministerio Público. Asimismo, las dificultades del INPEC para
trasladar al procesado desde el centro de reclusión y el paro judicial realizado por
algunos funcionarios judiciales, tampoco son atribuibles al accionante. Además,
tales hechos no son, per se, resultado de fuerza mayor o caso fortuito.
24
25
28
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
implicó que el acceso a la administración de justicia, así como
los demás derechos reconocidos en la Constitución, deben ser
garantizados de forma efectiva dado que su simple protección
formal, por ejemplo, su mera enunciación en la Carta Política
sería incongruente con el mandato de respeto de la dignidad
humana, de allí entonces que el artículo 5º de la Constitución
haya reconocido, sin discriminación alguna, la primacía de
los derechos inalienables de las personas dentro de los cuales
se encuentra el de acceder a la administración de justicia, que
conforme a las disposiciones citadas, debe ser garantizado de
forma material y efectiva.
En este sentido, de acuerdo con lo ordenado por el inciso 1º
del artículo 2º de la Constitución en concordancia con lo
dispuesto en el artículo 228 ídem y el 1º de la Ley 270 de
1996 – Estatutaria de la Administración de Justicia– según el
cual “la administración de justicia es la parte de la función pública
que cumple el Estado encargada por la Constitución Política y la ley
de hacer efectivos los derechos, obligaciones, garantías y
libertades consagrados en ellas, con el fin de realizar la convivencia
social y lograr y mantener la concordia nacional”, no queda duda
alguna de que los procesos deben adelantarse respetando los
términos procesales en garantía del derecho fundamental de
acceder a la administración de justicia, salvo que su
inobservancia esté amparada por razones justificativas, de las
cuales deberá dar cuenta el operador judicial en el trámite de
la acción constitucional que al respecto se promueva.
Ciertamente la Corte Constitucional ha precisado que:
29
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
… el acceso a la administración de justicia implica, entonces,
la posibilidad de que cualquier persona solicite a los jueces
competentes la protección o el restablecimiento de los
derechos que consagran la Constitución y la ley. Sin embargo,
la función en comento no se entiende concluida con la simple
solicitud o el planteamiento de las pretensiones procesales
ante las respectivas instancias judiciales; por el contrario, el
acceso a la administración de justicia debe ser efectivo,
lo cual se logra cuando, dentro de determinadas
circunstancias y con arreglo a la ley, el juez garantiza una
igualdad a las partes, analiza las pruebas, llega a un libre
convencimiento, aplica la Constitución y la ley y, si es el caso,
proclama la vigencia y la realización de los derechos
amenazados o vulnerados26. Es dentro de este marco que la
Corte Constitucional no ha vacilado en calificar al derecho a
que hace alusión la norma que se revisa -que está contenido
en los artículos 29 y 229 de la Carta Política- como uno de los
derechos fundamentales27, susceptible de protección jurídica
inmediata a través de mecanismos como la acción de tutela
prevista en el artículo 86 superior.28 –Resaltado fuera del texto-
Obsérvese como desde esta óptica se infiere que el Estado no
cumple con el deber de administrar justicia, impuesto por el
pueblo soberano -Art. 3º de la Constitución Política- brindando
simplemente la posibilidad para que las personas puedan
acudir ante los diferentes órganos de la rama judicial. Es
necesario, ante todo, que dichos titulares de la función
jurisdiccional hagan efectivos los derechos de todas las
personas.
En este orden de ideas, la Corte Constitucional consideró29
que:
Uno de los presupuestos esenciales de todo Estado, y en
especial del Estado social de derecho, es el de contar con una
26Cfr.
Sentencia No. T-173 del 4 de mayo de 1993.
Sentencias Nos. T-006/92, T-597/92, T-348/93, T-236/93, T-275/93 y T004/95, entre otras.
28 Sentencia C-037 de 1996.
29 Sentencia C-037 de 1996.
27Cfr.
30
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
debida administración de justicia. A través de ella, se
protegen y se hacen efectivos los derechos, las libertades y
las garantías de la población entera, y se definen igualmente
las obligaciones y los deberes que le asisten a la
administración y a los asociados. (…) Para el logro de esos
cometidos, no sobra aclararlo, resulta indispensable la
colaboración y la confianza de los particulares en sus
instituciones y, por lo mismo, la demostración de parte de
estas de que pueden estar a la altura de su grave compromiso
con la sociedad. Así, en lo que atañe a la administración de
justicia, cada vez se reclama con mayor ahínco una justicia
seria, eficiente y eficaz en la que el juez abandone su papel
estático, como simple observador y mediador dentro del tráfico
jurídico, y se convierta en un partícipe más de las relaciones
diarias de forma tal que sus fallos no sólo sean debidamente
sustentados desde una perspectiva jurídica, sino que,
además, respondan a un conocimiento real de las situaciones
que le corresponde resolver.
Las consideraciones precedentes implican, en últimas, una
tarea que requiere, como consecuencia de haber sido nuestro
país consagrado en la Carta Política como un Estado social de
derecho, un mayor dinamismo judicial, pues sin lugar a
dudas es el juez el primer llamado a hacer valer el imperio de
la Constitución y de la ley en beneficio de quienes, con
razones justificadas, reclaman su protección. Así, entonces, la
justicia ha pasado de ser un servicio público más, a
convertirse en una verdadera función pública, como bien la
define el artículo 228 del Estatuto Fundamental. Significa lo
anterior que tanto en cabeza de los más altos tribunales como
en la de cada uno de los juzgados de la República, en todas
las instancias, radica una responsabilidad similar, cual es la
de hacer realidad los propósitos que inspiran la Constitución
en materia de justicia, y que se resumen en que el Estado
debe asegurar su pronta y cumplida administración a todos
los asociados; en otras palabras, que esta no sea simple letra
muerta sino una realidad viviente para todos.
De acuerdo con lo anterior, se insiste, el acceso a la
administración de justicia es un derecho fundamental que
implica la resolución pronta y oportuna de los asuntos
puestos a consideración de los órganos jurisdiccionales, en
armonía
con
los
principios
31
de
celeridad
y
eficiencia
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
consagrados en los artículos 29 y 22830 de la Constitución
Política como en los artículos 4º y 7º de la Ley Estatutaria de
la Administración de Justicia31.
4.3. Aunque el accionante se encuentra legalmente privado
de
la
libertad
en
un
establecimiento
carcelario,
de
conformidad con la orden de detención preventiva proferida
por el Juzgado Sesenta y siete Penal Municipal con
Funciones de Garantías de Bogotá, no puede obviarse que
esa situación de encarcelamiento se ha prolongado por más
de 5 años, sin que a la fecha exista, por lo menos, una
sentencia en su contra.
Si bien, en el trámite de la presente acción, el 2, 3 y 4 de
febrero de 2015, el Juzgado accionado culminó, ahora sí con
inusitada celeridad, la audiencia de juzgamiento –práctica
probatoria, alegatos de conclusión y sentido del fallo, el cual fue
condenatorio-, el actor aún se encuentra en la indefinición
advertida, pues aún falta la lectura de la condena, de la cual
depende su derecho a impugnar la decisión adversa a sus
intereses.
30Artículo
228. “(…). Los términos procesales se observarán con diligencia y su
incumplimiento será sancionado. (…)”.
31Inciso 1º del artículo 4 -modificado por el artículo 1º de la Ley 1285 de 2009-.
“La administración de justicia debe ser pronta, cumplida y eficaz en la solución de
fondo de los asuntos que se sometan a su conocimiento. Los términos procesales
serán perentorios y de estricto cumplimiento por parte de los funcionarios judiciales.
Su violación injustificada constituye causal de mala conducta, sin perjuicio de las
sanciones penales a que haya lugar. Lo mismo se aplicará respecto de los titulares de
la función disciplinaria”.
“Artículo 7º. EFICIENCIA. “La administración de justicia debe ser eficiente. Los
funcionarios y empleados judiciales deben ser diligentes en la sustanciación de los
asuntos a su cargo, sin perjuicio de la calidad de los fallos que deban proferir
conforme a la competencia que les fije la ley”.
32
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
En ese orden de ideas, tanto la excesiva prolongación de la
fase de juicio oral –más de un año- atribuible a las
autoridades estatales, como la condición de detenido de
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA, -superior a cinco añosimponen la especial protección del Estado, la cual sólo se
consigue materializando su derecho de acceder a la
administración de justicia con una respuesta pronta.
En consecuencia, la Sala ordenará al Juzgado Treinta y siete
Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá
que, a más tardar el 27 de febrero de 2015, realice la
audiencia de lectura de la sentencia.
Dado que con el fallo de primera instancia no finaliza el
proceso -por regla general-, con el fin de prevenir más
dilaciones injustificadas que vulneren los derechos del
procesado, se exhortará a la Sala Penal del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá para que, en caso de
ser impugnada la sentencia condenatoria en contra del
accionante, se pronuncie con celeridad.32
4.4. Por otra parte, es improcedente el pedido de libertad
inmediata manifestado por el peticionario, por cuanto no se
observa una causa jurídica a partir de la cual se imponga
esa determinación. Ciertamente, la mora judicial afecta sus
Póngase de presente que en el auto de 18 de diciembre de 2014, dictado por la Sala
Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, también censurado por el
actor, el Dr. Carlos Héctor Tamayo Medina, mediante aclaración de voto, expuso lo
siguiente: “… me llama la atención que se manifieste preocupación por la dilación del proceso, toda
vez que no he notado esa misma preocupación por parte del magistrado sustanciador con relación a los
procesos a su cargo, en cuyo despacho es usual que perduren expedientes, inclusive con preso, durante
más de un año, sin pronunciamiento de ninguna especie”. (Fl. 55) Esas afirmaciones, por estar
relacionadas con el presente caso, constituyen una razón adicional para el exhorto.
32
33
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
derechos fundamentales a un debido proceso sin dilaciones
injustificadas y acceso a la administración de justicia, pero
esa circunstancia en sí misma no es razón suficiente para la
prosperidad de lo pretendido.
5. Consideraciones adicionales.
La Sala exhortará a la Fiscal Séptima Seccional (E) y al Juez
Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento, ambos de Bogotá, para que, en lo sucesivo, se
abstengan
de
esgrimir
prejuicios
en
las
actuaciones
judiciales en las cuales intervengan en condición de
servidores estatales, con fundamento en las siguientes
motivaciones:
i) Los dos funcionarios, de forma velada, sugirieron al juez
constitucional la presunta existencia de una acción
temeraria, sin el más mínimo análisis de la realidad
procesal.
ii) La Fiscal Séptima Seccional (E) de Bogotá afirmó,
irreflexivamente, que el procesado tenía el “interés” de
dilatar “flagrantemente” el proceso para “… alargar como él
así lo menciona los términos procesales y su estadía en
establecimiento
carcelario”,
olvidando,
de
paso,
la
omisión de esa Delegada de presentar los testigos al inicio
de
la
audiencia
de
juzgamiento33,
la
solicitud
Fl. 234, C.2. Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá.
33
34
de
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
aplazamiento del ente acusador34, los requerimientos
realizados por el Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito
con Funciones de Conocimiento de Bogotá para que esa
Institución designara un funcionario para dar continuidad
a la diligencia35, la actitud reticente de esa funcionaria, de
la cual dejó constancia el Juzgador36 y por último, el
amparo constitucional de 9 de septiembre de 2014,
concedido por la Sala Penal del Tribunal de Bogotá, donde
se le ordenó asistir a las audiencias ante los jueces de
control de garantías.
iii) El Juez Treinta y siete Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento de Bogotá, por su parte, hizo
una afirmación similar, “la causa ha tenido varias
interrupciones por motivos también atribuibles a la
defensa
y
el
procesado,
quienes
han
presentado
diferentes apelaciones ante las decisiones tomadas
por el Juzgado”, obviando que, en calidad de director del
proceso, él estaba en condiciones y el deber de distinguir
entre las razones de la dilación antes de la audiencia de
juzgamiento y lo ocurrido con posterioridad a la misma.
Por otro lado, aunque en las consideraciones de la
providencia de 20 de octubre de 2014, dictada en el marco
de la vigilancia judicial administrativa No. 11001-1101002-2014-0933 realizada por la Sala Administrativa del
Consejo Seccional de la Judicatura de Bogotá, se dijo que
“las razones por las que se ha aplazado la audiencia y que han
Fl. 4, C.3. Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá.
35 Fls. 12-13, y 39-40, ibídem.
36 Fls. 34-38 y 42-43, ibídem.
34
35
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
impedido la culminación de juicio oral, no son atribuibles” al
Juzgador, no es cierto que allí se afirme o concluya que las
dilaciones durante el juzgamiento sean atribuibles al
procesado.37
iv) Por último, esa misma autoridad judicial manifestó
que “con su accionar, el actor no ha hecho otra cosa
que congestionar innecesariamente la administración
de justicia. ”
Si bien el lapso que toma decidir las impugnaciones y
demás acciones judiciales impetradas por los procesados
se torna relevante al momento de analizar la solicitud de
libertad por vencimiento de los términos judiciales, esa
posibilidad no autoriza a ninguna autoridad estatal a
reprochar a los ciudadanos el ejercicio legítimo de sus
derechos fundamentales de contradicción y defensa,
máxime cuando tales recursos han sido debidamente
fundamentados y no han sido temerarios, como en el
presente caso.
La oposición a la prosperidad de las pretensiones de la
acción de tutela con base en valoraciones peyorativas de la
conducta procesal del accionante y las presunciones de
mala fe, desborda la autonomía funcional y la libertad de
expresión de los funcionarios judiciales accionados.
Fls. 240-244, C.4. Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá.
37
36
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
Tales
argumentos
son
una
forma
de
amedrentar
al
peticionario del amparo constitucional, pues las autoridades
encargadas de investigar y juzgar, con lealtad procesal, la
primera, e imparcialidad, la segunda, le censuran haber
empleado
los
mecanismos
legales
y
constitucionales
instituidos para la defensa legítima de sus intereses. Esa
actitud, también se traduce, con intención o no, en una
forma de influir, a través de razones espurias, en el ánimo
del juez constitucional.
Los principios de buena fe y lealtad procesal, tal y como lo
ha manifestado la jurisprudencia constitucional, forman
parte del plexo de “derechos intocables conformados por los
derechos fundamentales de la persona privada de la libertad que se
encuentran intactos, pues aquellos derivan directamente de la dignidad
del ser humano”38, y por tanto deben ser respetado por los
operadores judiciales. Ese imperativo no pierde fuerza
vinculante a causa de la naturaleza del hecho punible o por
la actitud aguerrida del procesado en la defensa de su
inocencia.
Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA
DE CASACIÓN PENAL – EN SALA DE DECISIÓN DE
ACCIONES DE TUTELA, administrando justicia, en nombre
de la República y por autoridad de la Ley,
RESUELVE
38
Cfr. Sentencia T-815 de 2013
37
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
NEGAR la protección constitucional deprecada en relación
con las pretensiones encaminadas a que se dejen sin
efecto las providencias judiciales censuradas y a superar
la supuesta condición de hacinamiento carcelario.
ESTARSE A LO RESUELTO por la Corte Constitucional
en la sentencia T-518 de 2014.
AMPARAR los derechos fundamentales al debido proceso
sin dilaciones injustificadas y acceso a la administración de
justicia de DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA.
ORDENAR la Sala ordenará al Juzgado Treinta y siete Penal
del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá que,
a más tardar el 27 de febrero de 2015, realice la
audiencia de lectura de la sentencia.
EXHORTAR a la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá para que, en caso de ser
apelada
la
sentencia
condenatoria
en
contra
del
accionante, se pronuncie con celeridad.
EXHORTAR a la Fiscal Séptima Seccional (E) y al Juez
Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento, ambos de Bogotá, para que, en lo sucesivo, se
abstengan
de
esgrimir
prejuicios
en
las
actuaciones
judiciales en las cuales intervengan en condición de
servidores estatales.
38
Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
COMPULSAR copia del presente fallo a la Sala Disciplinaria
del Consejo Seccional de la Judicatura de Bogotá para que,
conforme a su competencia, y de ser procedente, investigue
y sancione las conductas de los funcionarios judiciales e
intervinientes que dieron lugar a la vulneración de los
derechos fundamentales de DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA,
en
el
marco
del
juicio
oral,
proceso
No.
110016000023200700305-00, adelantado por el Juzgado
Treinta y siete Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Bogotá.
DEVOLVER el expediente allegado en calidad de préstamo
por el Juzgado Treinta y siete Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento de Bogotá.
NOTIFICAR esta sentencia de conformidad con el artículo
30 del Decreto 2591 de 1991.
REMITIR a la Corte Constitucional para su eventual revisión
de no ser impugnada –Artículo 31 del Decreto 2591 de 1991-
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ
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Primera Instancia
Rad. 77761
DIEGO STEVE GARCÍA GARCÍA
EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER
PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
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