PNL3__vot - Iniciativa per Catalunya Verds

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A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, el Grupo Parlamentario
de Izquierda Unida – Iniciativa per Catalunya Verds presenta la siguiente Proposición
no de ley para la ampliación del derecho de sufragio a las personas
extracomunitarias migradas a España y para la revisión del concepto de
ciudadanía, para su debate en el Pleno de la Cámara.
Exposición de motivos:
Democracia significa gobierno del pueblo. Actualmente, mediante la democracia
participativa, el pueblo delega su poder de autogobernarse a las instituciones
democráticas mediante el sufragio.
A pesar de la evidencia de la teoría, existen aún minorías en este país que carecen del
derecho de voto: Según SOS Racismo, el 13% de la población del Estado español son
inmigrantes extracomunitarios, a los que se les deniega este derecho básico.
A éstos, se les pide que se integren en nuestras sociedades: Que trabajen y paguen
impuestos. Que aprendan nuestras lenguas y culturas. Que adecuen sus costumbres a
nuestro modo de convivencia. Que respeten el sistema político, social, religioso, legal
y cultural establecido. Se les pide, pues, que cumplan con todos los deberes derivados
de nuestro Estado democrático de derecho.
Por otro lado, no se los dota de todos los derechos que acompañan tales deberes
cuando a un ciudadano español se refiere. En especial, se les excluye del derecho de
sufragio por el que el ciudadano se vincula al poder público.
Tal discriminación aleja la persona migrada de la posibilidad de una verdadera
integración, puesto que de esa manera se dificulta la vinculación entre esta persona y
el país de acogida.
Después del Tratado de Maastrich (1992), Europa otorgó el derecho de voto a los
extranjeros comunitarios en las elecciones locales de los países en que éstos
residieran. Con ello, se acentuó la discriminación respecto a los extranjeros no
comunitarios.
Los resultados negativos de tal exclusión han sido evidentes y diversos organismos
internacionales han recomendado, en reiteradas situaciones, la inclusión de las
personas migradas extracomunitarias en nuestras sociedades y la importancia del
sufragio para tal objetivo: Desde las conclusiones de la Presidencia del Consejo
Europeo de Tampere en 1999 (SN 200/99) en que se aceptaba la necesidad de dar
respuesta política coordinada a la situación de los extracomunitarios residentes en la
UE, a la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo en 2001
(COM(2001) 387 final) que optaba por “una política de integración ambiciosa que
garantice un trato justo a los nacionales de terceros países y destinada a ofrecerles
derechos y obligaciones comparables a los de los ciudadanos de la UE”, se ha ido
observando la necesidad de regulación de la inmigración desde nuevas concepciones
de ciudadanía. Ya anteriormente, el Consejo de Europa en 1992 (Convenio 144) avisó
de la necesidad de tal inclusión política para el buen funcionamiento de nuestras
democracias.
Pero ha sido el Consejo Económico y Social de la UE quien más ha señalado la
prioridad que representa este logro de igualdad política: “En opinión del CESE, la
residencia legal estable debe ser también un procedimiento para acceder a la
ciudadanía de la Unión Europea. […] Cuando a una persona o a un grupo de
personas, la sociedad en la que reside le niega el derecho al voto y a la participación
política, está manifestando una voluntad excluyente: se les niega la pertenencia a la
comunidad”. (Dictamen 2003/C 208/19).
Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Hungría, Irlanda, Lituania,
Luxemburgo, Países Bajos, República Eslovaca, Islandia y Suecia son países
europeos que otorgan este derecho y han podido constatar sus resultados positivos.
Por lo que a España se refiere, se encuentra en los inicios de este mismo camino:
En Marzo de 2006, el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad y a
instancias del Grupo Parlamentario de IU – ICV una Proposición no de Ley para
avanzar en el reconocimiento del derecho del sufragio activo y pasivo de los
ciudadanos extranjeros en España en los términos que se establece en el artículo 13.2
de la Constitución Española.
En esta misma línea y conforme al espíritu de extender el derecho a sufragio, cabe
destacar que existen unos convenios suscritos para el reconocimiento del derecho al
sufragio en España con Argentina (1988), Chile (1990) y Uruguay (1992) que todavía
no han sido ratificados, ni regulados posteriormente, hecho por el cual no se han
desarrollado ni aplicado.
A esto se le añade la resolución sobre derechos fundamentales adoptada en 2001 por
el Parlamento Europeo, en el que se recomienda a España, entre otros países
europeos, que firme y ratifique el Convenio Europeo sobre participación de los
extranjeros en la vida pública local, de 5 de febrero de 1992. Este convenio pretende
ampliar el derecho de sufragio activo y pasivo en elecciones locales y europeas a
todos los ciudadanos extracomunitarios que residan legalmente en territorio de la UE
desde hace como mínimo tres años.
Desde el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida – Iniciativa per Catalunya Verds
creemos que la concesión del derecho a voto a los no comunitarios facilitaría la
identificación política de la persona migrada, y con ello su integración ciudadana. A su
vez, abriría una vía para que éstos canalizaran sus demandas, reduciendo de ese
modo la conflictividad social.
Con todo, vemos posible iniciar este proceso con aspiraciones de máximos, que
terminaría con la redefinición del mismo concepto de ciudadanía.
Por todo ello, el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida – Iniciativa per
Catalunya Verds presenta la siguiente proposición no de ley:
“El Congreso de Diputados insta al Gobierno a llevar a cabo las modificaciones legales
necesarias para:
1. De inmediato, asegurar que los acuerdos bilaterales gracias a los cuales los
españoles pueden votar en las elecciones de otros países apliquen su
condición de reciprocidad, que reconoce tanto la Constitución en el artículo
13.2 como la ley de extranjería. De esta forma, los extracomunitarios
residentes en España y procedentes de un país en el que el ciudadano español
tiene opción a voto, deberán poder votar en las elecciones españolas. Urge
ratificar los tratados ya existentes con Argentina, Chile y Uruguay para que sus
ciudadanos con residencia a España puedan ejercer el derecho de voto activo
y pasivo de cara a las próximas elecciones municipales de mayo de 2007.
2. Seguir las recomendaciones de las instituciones europeas y el ejemplo de la
mitad de los países de la UE, sumándose a los que ya reconocen el derecho a
voto de los extracomunitarios en las elecciones municipales. De la misma
forma en que, en 1992, se reformó el artículo 13.2 de la Constitución Española
sin problema alguno para dar a los extranjeros de origen comunitario la
posibilidad de sufragio pasivo en las elecciones municipales, debería repetirse
el proceso para este caso.
3. Por último, España no debería quedarse con estos mínimos, sino reformular la
definición de “ciudadanía” y vincularla al lugar de residencia. Con este cambio,
todas las personas que residan en España de forma permanente (más de cinco
años) deben ser portadoras de los derechos políticos tales como el sufragio
para cualquiera de las elecciones y consultas populares, puesto que la
legislación que derive de sus resultados afectará directamente a sus vidas.
Esta demanda es una profundización en la calidad de nuestra democracia”.
Palacio del Congreso de los Diputados
Madrid,
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