Trabajo sobre la obra 1984 de George Orwell Índice

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Trabajo sobre la
obra 1984 de
George Orwell
Índice
Argumento
La historia transcurre en uno de los tres macroestados en los que se divide la Tierra, Oceanía. Todos los
habitantes tienen que seguir unas estrictas normas impuestas por el Partido y no pueden ningún tipo de
disconformidad, ya que es delito y mueren por ello. Muchas de las normas impiden cosas básicas, para así
controlar mejor a los individuos y no permitirles pensar por sí mismos. De esta manera se aseguran la
permanencia de su dictadura, pero aún hay algunas personas que se dan cuenta de lo que ocurre en realidad y
deben ser cogidas, rehabilitadas y asesinadas. Al frente del Partido está el Gran Hermano, al cual nadie ha
visto en persona, pero al que todos veneran.
El protagonista, Winston Smith, es uno de esos descontentos, y que además trabaja en el Ministerio de la
Verdad, en el cual su trabajo es todo lo contrario: cambiar los artículos de periódicos pasados en beneficio del
Partido. Winston empieza a escribir un diario en el que pone todo aquello que no puede decir, y más adelante
comienza una relación con Julia, ha escondidas porque el Ingsoc o ideología del Partido no permite ningún
signo de afectividad entre los habitantes. Juntos intentan unirse a la Hermandad y luchar contra el Partido,
pero en vez de eso caen en una trampa de la Policía del Pensamiento.
Temas que aborda la obra
− La libertad, que están totalmente privados de ella.
− La manipulación, que se ve en todo su esplendor ya que nada es real ni siquiera el pasado, todo a sido
modificado por el Partido en su beneficio.
− La organización, ya que toda la sociedad está dividida en clases perfectamente diferenciales. Incluso su
vida transcurre en zonas separadas y raras veces se mezclan, y que llevan indumentarias diferentes regidas por
el Partido.
− El enfrentamiento desigual del individuo contra el sistema. Winston en solitario, jamás va a conseguir
vencer al Gran Hermano. Sin embargo, si se une con el resto de ciudadanos que piensen lo mismo que él, sí
podrían hacer frente al Partido e incluso vencerle. Esto también lo sabe el Gran Hermano y por eso no está
permitido que se reúnan grandes grupos, y con pocos que sean ya está mal visto y levantan sospechas.
− El amor, que surge entre Winston y Julia a pesar de todo lo que hace el Partido por impedir este tipo de
manifestaciones.
− La confianza, que en la sociedad en la que viven no se pueden fiar de nadie. Ejemplo claro de ello es que
Winston confía en Charrington y O'Brien, que resultan ser Policías del Pensamiento.
Estudio psicológico de los personajes
Gran hermano
Es el escalón más alto del Partido y es infalible, todopoderoso e inmortal. Nadie le ha visto nunca, ni por
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supuesto se sabe donde vive, solo es una voz que sale por la telepantalla y un rostro en los carteles, en los que
aparece la foto de un hombre de aspecto duro y con grandes bigotes negros. Todos los logros que se consiguen
o los ha hecho él o los ha inspirado. Su función es actuar como punto de mira para todo amor, miedo o respeto
ya que estas emociones son dirigidas con más facilidad hacia una persona que hacia una organización. En
realidad el gran hermano no existe, sino que solo es una artimaña más del Partido para controlar la sociedad.
Winston
Tiene treinta y nueve años y unas horribles varices que le molestan constantemente. Está casado, pero se
separó y no se ha divorciado porque el Partido no lo permite. Es el protagonista, y a lo largo de la novela sufre
varios cambios: se da cuenta de cómo es el Partido y de cómo este manipula la realidad, entonces empieza a
escribir un diario donde escribe todo aquello que no puede decir por ir en contra del orden impuesto. Luego
empieza una relación a escondidas con Julia y finalmente intenta unirse a la Hermandad en contra del Partido,
pero en vez de eso cae en una trampa de la Policía del Pensamiento. Winston sí que esta interesado en la
Hermandad y en el libro de Goldstein, y sí quiere hacer algo para remediar la situación y que el Gran
Hermano sea derrotado. Sin embargo, no quiere a Julia desde un principio, al principio no siente nada por ella,
pero eso no es culpa de él, sino del Partido que con sus doctrinas no le deja sentirse cómodo y pensar
libremente.
Katharine
Es la mujer de Winston, rubia y alta, muy derecha y de movimientos majestuosos. Habían estado juntos solo
quince meses y llevaban separados (porque el Partido no permitía el divorcio) unos once años. Es la mujer
más estúpida, vulgar y vacía que Winston conoce, porque todo lo que ella piensa, en realidad no son sus ideas
sino las que el Partido le han impuesto. Ella se ponía rígida cada vez que Winston la tocaba, para ella era
como un esfuerzo. No estaba bien visto el sexo por amor (ni siquiera entre cónyuges), el único motivo debía
ser la reproducción. Esto Katharine lo seguía al pie de la letra y le propuso a Winston el tener un hijo, porque
era su deber con el Partido. Lo intentaban una vez a la semana con hora fija, y ella le daba tal aire de
obligación que a Winston se le hacía insoportable y finalmente como no conseguían engendrar un niño, ambos
decidieron separarse.
Julia
Es una joven de veintiséis años, pecosa, con espeso pelo corto y moreno, ojos de color castaño claro, de
aspecto audaz y que trabaja en el Departamento de Novela. Debido al cinturón rojo que ciñe su cintura,
emblema de la Liga juvenil Anti−Sex, Winston tenía impulsos de abusar de ella y a continuación matarla a
golpes, a la vez que sentía miedo de que le denunciase a la Policía del Pensamiento, ya que además le había
descubierto siguiéndole. Estos resultan ser pensamientos infundados, ya que toda su actitud de fanática del
Partido, es una coartada, en realidad está en contra de las ideas del Gran Hermano y las inflinge a escondidas.
Además está enamorada de Winston y ambos comienzan una relación. Julia parece muy revolucionaria, pero
en realidad no lo es tanto. Inflinge las normas, pero le da igual el resto de crímenes del Partido y si hay o no
un grupo organizado en contra de este. Va a hablar con O'Brien solo por seguir a Winston pero en realidad no
es lo que quiere, y la prueba está en que mientras Winston lee interesado el libro de Goldstein para entender
mejor la Hermandad, ella se queda dormida. Esta actitud de seguir a Winston también demuestra que le quiere
de verdad.
Emmanuel Goldstein
Es un judío de rostro delgado, con aureola de pelo blanco y barba. Su cara le da un aire de inteligente y a la
vez de tontería senil, por sus gafas que son sostenidas por una larga nariz. Su rostro parece el de una oveja y a
la vez su voz también tiene algo de ovejuna. Es el Enemigo del Pueblo por excelencia. Había sido una de las
principales figuras del Partido, casi tan importante como el Gran Hermano, hasta que hace ya mucho tiempo
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renegó de ello, siendo condenado a muerte pero se escapó misteriosamente y ahora nadie conoce su paradero.
Ahora son muchos los que siguiéndole, pertenecen a la Hermandad y luchan contra el Partido. Todos los jefes
del comienzo del Partido habían sido exterminados a excepción de Goldstein y alguno más. Unos de los
últimos supervivientes habían sido Jones, Aaronson y Rutherford, que tras reconocer sus crímenes en contra
del Partido, les dejaron en libertad hasta que finalmente les mataron, porque por lo visto, desde el momento en
que les liberaron habían estado involucrados en nuevas conspiraciones.
O'Brien
Es un miembro del Partido Interior, corpulento, con cuello ancho y rostro basto, brutal y sin embargo
rebosante de buen humor. Sus modales son agradables. Winston cree que O'Brien comparte sus opiniones,
incluso ha soñado que O'Brien le decía: nos encontraremos en el sitio donde no hay oscuridad. Finalmente es
O'Brien quien entra en contacto con Winston y le cuenta todo lo referente a la Hermandad, ya que él y Julia
van a formar parte de ella. Pero finalmente resulta ser una trampa y O'Brien, que en realidad pertenece a la
Policía del Pensamiento, se convierte en el torturador de Winston. O'Brien cree ciegamente en las del Ingsoc,
y por eso aunque tiene pruebas de los crímenes cometidos por el Partido, lo olvida mediante el doblepensar.
Señor Charrington
Es un hombre de sesenta y tres años, aspecto frágil, un poco encorvado, con cabello blanco pero cejas muy
pobladas de color negro, una nariz larga y simpática y ojos de suave mirar a pesar de las gafas de gruesos
cristales. Tiene una tienda de antigüedades en la que Winston compró su diario y más tarde un coral. Winston
cree que es de fiar y por eso le alquila la habitación para poder reunirse con Julia. En esta habitación no se ve
ninguna telepantalla, pero cuando les cogen surge una de detrás de un cuadro y el señor Charrington resulta
ser un Policía del Pensamiento.
Señora Parsons
Es la mujer de Tom Parsons y son vecinos de Winston. Tiene unos treinta años aunque aparenta más y se dice
que en las arrugas de la cara tiene polvo reseco. Sus hijos, un niño de unos nueve años y una niña más
pequeña, pertenecen a los Espías. Winston cree que estos chiquillos terminaran denunciando a su madre a la
Policía del Pensamiento y en el fondo ella también lo cree.
Tom Parsons
Es un hombre muy grueso, de mediana estatura, con cabello rubio y cara de rana, un poco estúpido y
desprende un fuerte olor a sudor, debido a su continua actividad. Tiene treinta y cinco años y pertenece a
diversos grupos en relación con el Partido, porque de hecho le entusiasma todo aquello relacionado con este,
en definitiva es un fanático del Gran Hermano. Winston cree que precisamente por ese fanatismo nunca le
vaporizarán, es decir, que no le harán desaparecer sin que nadie sepa que a pasado con él y finalmente no
recuerden que alguna vez existió. Sin embargo, Winston se equivoca y Parsons es denunciado a la Policía del
Pensamiento por su propia hija. Parsons es un tan devoto del Gran Hermano, que se alegra de que su hija le
denuncie, para así poder curarse cuanto antes. Además confía en que no le matarán, solo le mandarán unos
años a hacer trabajos forzados.
Syme
Es un amigo (entre comillas porque a todos se les trata como camaradas) de Winston que trabaja en el
Departamento de Investigaciones y que se dedica a la redacción de la onceava edición del Diccionario de
Neolengua, debido a que es un filósofo especializado en neolengua. Es más bajito que Winston, con cabello
negro, ojos saltones y tristes a la vez que burlones y tez morena. A pesar de que Syme venera ciegamente los
principios del Ingsoc, y que denunciaría a Winston a la Policía del Pensamiento sin ningún reparo si supiese lo
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que él piensa, Winston cree que le vaporizarán, debido a que es muy inteligente y sabe demasiado. Esta vez
Winston si que acierta y un buen día Syme desaparece.
Resumen
La historia transcurre en Londres, ciudad que pertenece al Estado de Oceanía, el cuál, ha sido implantado tras
una revolución de la población contra el sistema capitalista. Este Estado está gobernado, controlado por el
partido encabezado por el Gran Hermano, y cuya ideología se llama INGSOC (abreviatura en inglés de:
Socialismo Inglés). Viven en un mundo en el que no hay leyes, pero sí vas a la cárcel cuando haces algo que
está mal, y todo el mundo, sabe que se puede hacer y que no, y cuanto tiempo puedes estar en la cárcel si te
cogen. La lengua está cambiando forzadamente, ya que hay un grupo de personas que trabajan en crear la
llamada neolengua. La finalidad de la neolengua es satisfacer las necesidades ideológicas del Ingsoc. Por
tanto, el objetivo real de esta lengua consiste en disminuir el área de pensamiento, es decir, su intención radica
en imposibilitar otras formas de pensamiento que puedan resultar contrarias al orden social impuesto por
dicha ideología. Esta lengua se caracteriza por su reducido vocabulario y tecnicismos, para evitar crímenes y
errores ideológicos, es decir, ideas contrarias al partido, ya que no tienen nombre y por consiguiente son
inimaginables. Hay unos aparatos llamados telepantallas, controlados por el partido y que siempre están
encendidos, por los cuales el Partido emite noticias sobre la guerra y diversos programas relacionados con el
Ingsoc. Además, estos aparatos sirven de control ya que les permite verte y oírte. Están en todas partes, el
lugar de trabajo, la casa, los locales excepto en los barrios de los proles o proletariado ( son aquellos de baja
clase, con poca cultura y que por ello acatan todas las normas sin que nunca ninguno haya protestado o
intentado de cambiar las cosas). Los niños pequeños pertenecen a un grupo llamado los Espías, en el cual les
enseñan los valores del Partido, que estos adoptan y cumplen, hasta tal punto que llegan a denunciar a sus
padres a la Policía del Pensamiento por expresar ideas contrarias al partido. Todos los días tienen los Dos
Minutos de Odio, durante los cuales todos los habitantes de Oceanía están obligados a ver la telepantalla, en
la que se emiten imágenes sobre Goldstein, el enemigo número uno del partido y que se encuentra en paradero
desconocido. Oceanía está en guerra con Eurasia y es aliada de Asia Oriental.
Parte primera
Winston Smith, es un funcionario del Ministerio de la Verdad, donde se encarga de rescribir los artículos de
números pasados del periódico para por ejemplo, que las predicciones que hizo el Gran Hermano coincidan
con lo que luego a ocurrido en realidad, es decir, se encarga de manipular los datos para el beneficio del
Partido. Otro ejemplo es que en todas las enciclopedias, libros de historia aparece que Oceanía siempre ha
estado en guerra con Eurasia y aliada con Asia Oriental, pero Winston recuerda que antes la situación había
sido justamente la opuesta. Winston está casado, pero su mujer, Katharine, era fría con él, no mostraba signo
alguno de cariño, quizás fuese por normas del Partido como la de que no se puede hacer el amor sino es con
el fin de reproducirse. Decidieron tener un hijo, y lo intentaban con un estricto horario, como una obligación,
lo que no mejoraba sus relaciones. Finalmente se terminaron separando, porque tampoco está permitido el
divorcio, y hace años que no se ven. Winston está en contra de todo lo impuesto por el Partido, pero no se
atreve a hablarlo con nadie, ni siquiera con O'Brien, un miembro del Partido Interior que aunque no ha
hablado con él, por miradas e intuiciones cree que piensa lo mismo que él, incluso soñó que O'Brien le decía:
nos encontraremos en el sitio donde no hay oscuridad. Se dice que existe la Hermandad, que son los
contrarios al Gran Hermano, pero Winston no estaba seguro de que exista, y si existe les será difícil reunirse
ya que el Partido no permite que se reúnan grupos de personas numerosos. Winston decidió, en contra de las
normas, escribir un diario aprovechando una zona de una habitación de su casa a la que la telepantalla no
alcanza a ver. En él escribe sus pensamientos contrarios al Gran Hermano a modo de desahogo. Winston
come de vez en cuando con su amigo Syme, que trabaja en la redacción de la onceava y definitiva edición del
diccionario de lengua. Hay una mujer que al igual que O'Brien trabaja en su edificio (seguramente ésta trabaje
en el Departamento de Novelas), con la que también había cruzado algunas miradas, pero no le pareció que
ella pensase como él, sino, que por su cinturón rojo (emblema de la Liga juvenil Anti−Sex) pensó que sería
peligrosa y que podría denunciarle a la Policía del Pensamiento. Un día en la cafetería vio que ella estaba en
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la mesa de al lado y que se giraba para mirarle; no sabía si le había venido siguiendo o estaba allí antes que él,
pero si que le observaba porque quizás sospechase algo. Otro día, que paseaba por el barrio de los proles (cosa
no prohibida pero que despertaba sospechas), habló con un hombre mayor para intentar sonsacarle la verdad
sobre el pasado, pero tras invitarle a unas cervezas se marchó ya que el hombre se ponía a hablar de cosas
distintas a las que Winston le preguntaba y sin ninguna relevancia. Luego entró en la tienda de antigüedades
donde había comprado el diario y compró un coral a Charrington (el dueño de la tienda), el cual le enseñó una
habitación en el piso de arriba donde poseía más antigüedades. Al salir de la tienda se cruzó con la chica del
Departamento de Novela, y pensó que ella le había seguido.
Segunda parte
Unos días después de encontrarse con la joven en la zona de los proles, se cruzó con ella en el trabajo. Esta
simuló que se caía para así poder darle una nota que decía: te quiero. Esta nota cambia todos los esquemas de
Winston en torno Julia, que así se llama la chica y durante varios días intenta hablar con ella hasta que un día
en la cafetería pueden hablar, eso sí, sin mirarse para que nadie se diese cuenta. A partir de este momento
Julia y él, empiezan una relación y se ven a escondidas siempre que pueden y cada vez en un sitio diferente,
hasta que finalmente Winston alquila a Charrington la habitación de encima de la tienda. Esta habitación se
convierte en su pequeño refugio sin telepantalla que les vigile, pero saben que tarde o temprano lo tendrán
que abandonar o les cogerán allí. Una mañana Winston se entera de que Syme a sido vaporizado como él
temía que ocurriese, y al día siguiente ya nadie recordaba que éste hubiese existido nunca. Winston le contó a
Julia las miradas con O'Brien y lo que había soñado, y un buen día el propio O'Brien se acerca a hablar con él.
Como estaban frente a una telepantalla, O'Brien le dijo que había observado en sus artículos que a pesar de
tener interés en la neolengua, había usado palabras que ya no aparecían en la última edición del diccionario de
esta y que se pasase por su casa para que pudiese ver el diccionario, y así tenía un pretexto para apuntarle la
dirección. Winston vio o quiso ver en algunos gestos y palabras, señales que le decían que en realidad
hablarían del movimiento en contra del Partido. Le cuenta a Julia las novedades y finalmente ambos van a
visitar a O'Brien. Este tras recibirles, apaga la telepantalla (privilegio de los miembros del Partido Interior,
pero que solo pueden usar durante media hora), y les cuenta todo sobre la Hermandad. Ellos tenían que estar
dispuestos a todo incluso a atacar a un niño o suicidarse, les tendrían que operar para cambiarles el aspecto y
debían leer el libro de Goldstein. Solo tendrían contacto con unos pocos de la Hermandad y así, cuando
finalmente les cogiesen y confesasen todo, no involucrarían a casi nadie. Además una vez que les cogiesen
estaban perdidos, porque la Hermandad no se arriesgaría a intentar de salvarlos. Unos días después se
encontraron Winston y Julia en su refugio. Aunque ella estaba poco interesada en el libro de Goldstein, él lo
empezó a leer en voz alta para que ella lo escuchase. Al cabo de unas horas, cuando ya habían cerrado el libro
y se encontraban mirando por la ventana, una voz fría surgió de detrás de un cuadro de la habitación. Resultó
que tras él se encontraba oculta una telepantalla, y en un momento la habitación se llenó de Policías del
Pensamiento. Estos golpearon a Julia en el estómago y se la llevaron, a continuación apareció en la sala el
señor Charrington, que resulta ser un agente de la Policía del Pensamiento de incógnito.
Parte tercera
Winston está detenido, seguramente en el Ministerio del Amor y no sabe que ha sido de Julia, aunque no es
eso lo que más le preocupa. Allí llevan sorprendentemente a Parsons, el cual ha sido denunciado por su propia
hija que le escuchó decir en sueños: Abajo el Gran Hermano. Parsons dice alegrarse de que su hija le haya
delatado porque eso demuestra que la ha enseñado bien, y también se alegra de que le hayan cogido antes de
que vaya a más. Winston pasa varios días, semanas o incluso meses (no lo sabe bien porque no tienen relojes
ni pueden ver cuando es de día o de noche ya que no hay ventanas) yendo de una sala a otra y sufriendo
multitud de torturas físicas y psicológicas. En estas torturas está presente o es el torturador O'Brien, ya que
todo lo que le contó sobre que pertenecía a la Hermandad, era una trampa porque en realidad es un Policía del
Pensamiento que lleva siete años investigándole. Winston sabe que le matarán, incluso se lo han dicho, lo
único que quieren es que muera rehabilitado, creyendo en el Partido y adorando al Gran Hermano, y así no
morirá como un mártir, el cuál es un fallo que cometieron otras dictaduras en el pasado y por lo que no
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perduraron. Winston al principio se resiste y luego intenta engañarles diciendo lo que ellos quieren que diga
pero pensando justo lo contrario. Ellos se dan cuenta de lo que intenta hacer y le llevan a la sala 101, donde
les hacen enfrentarse a su mayor temor que en el caso de Winston son las ratas, hasta que Winston no lo
soporta y grita que se lo hagan a Julia y no a él. Tras pasar esta última tortura, le dejan en libertad. Un día
habla con Julia y se confiesan que se traicionaron, y que con todas las torturas han matado lo que había entre
ellos. Winston vuelve al café El nogal y ve por la telepantalla la noticia de la victoria sobre un grupo de
soldados extranjeros que se habían internado en territorio de Oceanía. Winston se alegra y al mismo tiempo se
da cuenta de que su recuperación a terminado, adora al Gran Hermano y todo lo relacionado con él y pronto
vendrán a buscarle.
Pasajes razonados
Durante algún tiempo permaneció contemplando estúpidamente el papel. La telepantalla transmitía ahora
estridente música militar. Es curioso: Winston no sólo parecía haber perdido la facultad de expresarse, sino
haber olvidado de qué iba a ocuparse. Por espacio de varias semanas se había estado preparando para este
momento y no se le había ocurrido pensar que para realizar esta tarea se necesitara algo más que atrevimiento.
El hecho mismo de expresarse por escrito, creía él, le sería muy fácil. Sólo tenía que trasladar al papel el
interminable e inquieto monólogo que desde hacía mochos años venía corriéndole por la cabeza. Sin embargo,
en este momento hasta el monólogo se le había secad.
Parte primera, capítulo I, pág. 9.
En este fragmento se muestra la lucha interna que vive el protagonista, en desacuerdo con el Partido, pero que
no puede expresar porque le mataría o condenarían a trabajos forzados por muchos años. Este miedo es el que
le impide ordenar sus ideas y expresarlas en su diario a estrenar.
Julia entró en ese momento, tiró su bolsa al suelo y se lanzó a los brazos de él. Hacía más de una semana que
no se había visto.
− Tengo el libro − dijo Winston en cuanto se apartaron.
− ¿Ah, sí? Muy bien − dijo ella sin gran interés. ()
− Tenemos que leerlo − dijo −. Y tú también. Todos los miembros de la Hermandad deben leerlo.
− Léelo tú − dijo Julia con los ojos cerrados −. Léelo en voz alta. Así es mejor. Y me puedes explicar los
puntos difíciles. ()
Winston se dio cuenta del silencio, lo mismo que se da uno cuenta de un nuevo ruido. Le parecía que Julia
había estado completamente inmóvil desde hacía un rato. ()
− Julia.
No hubo respuesta.
− Julia, ¿estás despierta?
Silencio. Estaba dormida.
Parte segunda, capítulo IX, págs.191, 204−205.
He escogido este pasaje, porque en él, se ve claramente como Winston está en contra de todas las ideologías
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del Partido y quiere hacer algo para cambiar las cosas. Sin embargo, Julia no opina igual que él. Ella infringe
las leyes que le parece y el resto las deja como están, pecando de pasotismo.
Julia tenía el rostro más demacrado y una larga cicatriz, oculta en parte por el cabello, le cruzaba la frente y la
sien; pero el verdadero cambio no radicaba en eso. Era que la cintura se le había ensanchado mucho y toda
ella estaba rígida. ()
Cuando marchaban juntos por el césped, lo miró Julia a la cara por primera vez. Fue sólo una mirad fugaz,
llena de desprecio y de repugnancia. ()
Julia, por fin, dijo sólo esto:
− Te traicioné.
− Yo también te traicioné − dijo él.
Julia lo miró otra vez con disgusto. Y dijo:
− A veces te amenazan con algo, algo que no puedes soportar, que ni siquiera puedes imaginarte sin temblar.
Y entonces dices: «No me lo hagas a mí, házselo a otras persona, a Fulano de Tal» Y quizás pretendas, más
adelante, que fue sólo un truco y que lo dijiste solamente para que dejaran de martirizarte y que no lo
pensabas de verdad. Pero, no. Cuando ocurre eso se desea de verdad y se desea que a la otra persona se lo
hicieran. Crees entonces que no hay otra manera de salvarte y estás dispuesto a salvarte así. Deseas de todo
corazón que eso tan terrible le ocurra a otra persona y no a ti. No te importa en absoluto lo que pueda sufrir.
Sólo te importas entonces tú mismo.
− Sólo te importas entonces tú mismo − repitió Winston como un eco.
− Y después de eso no puedes ya sentir por la otra persona lo mismo que antes.
− No − dijo él −; no se siente lo mismo.
No parecían tener más que decirse.
Parte tercera, capítulo VI, págs. 279−280.
En este pasaje, como claramente dice Julia, se ve como después de todas las torturas sufridas, traicionan a
quien más quieren y que luego ese gran sentimiento de arrepentimiento, no les permite volver a sentir algo por
esas personas. Han erradicado en ellos todo sentimiento que no esté permitido por el Ingsoc, hasta tal punto
que pensar que antes lo habrían deseado, les causa gran repugnancia. Se muestra la culminación del poder del
gobierno sobre la sociedad.
Valoración crítica
Es una gran crítica al excesivo poder del estado, que incluso puede, en un caso extremo, manipular y controlar
a todos los ciudadanos de su nación. Aunque de una manera no tan exagerada, esto ocurre en la actualidad.
Los mass media nos manipulan mediante informaciones subjetivas, imponiendo modas, opiniones
La obra, también, muestra un cierto recelo al rápido avance de las nuevas tecnologías, que pueden volverse en
nuestra contra. Los avances tecnológicos son necesarios para el progreso pero, han de ser empleados para
causas justas y no para, por ejemplo, mejorar el armamento.
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Se muestra, además, la impotencia del sujeto contra el sistema. La voz individual no tiene fuerza suficiente
para cambiar la realidad. Pero si a esa voz, se le unen más y más voces que van tomando fuerza, puede que
ese grupo consiga hacerse oír y, quizás, incluso cambiar el curso de los acontecimientos.
Es destacable el hecho de que una novela escrita hace más de medio siglo, se pueda aplicar a la realidad
actual.
Vocabulario
Decimonónico, −ca
adj. Perteneciente o relativo al siglo XIX.
2 Anticuado, pasado de moda.
Palimpsesto
(gr. palimpsestos ¬ palin− + psao, borrar)
m. Manuscrito ant. que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente.
2 Tablilla en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir.
Conspicuo, −cua
(lat. −uu)
adj. Ilustre, insigne.
Linotipia
(ing. linotype)
f. impr. Máquina de componer, provista de un crisol, que funde el metal en piezas que contienen cada una de
ellas las letras de una línea.
2 Arte de componer con esta máquina.
Efigie
(lat. effigie)
f. Imagen de una persona real y verdadera.
2 fig. Representación viva de una cosa ideal: la ~ del dolor.
Filfa
f. fam. Mentira, noticia falsa, engañifa.
2 Méx. Pifia.
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Detentar
(lat. −are)
tr. Retener uno sin derecho [lo que no le pertenece]. INCOR. por ocupar, desempeñar, ostentar un cargo
lícitamente.
Solipsismo
(lat. solus ipse, sólo yo)
m. Doctrina ontológica, exageración del idealismo subjetivo, según la cual, puesto que la existencia de las
cosas se reduce a su ser percibido, el sujeto pensante no puede afirmar ninguna existencia salvo la suya
propia, ni siquiera la existencia de algún otro ser pensante que no sea una percepción o representación de su
conciencia.
Cauterizar
(b. lat. −izare)
tr. Curar [las heridas u otras enfermedades] con el cauterio.
2 fig. Corregir con asperezas o rigor [un vicio].
3 fig. Tildar [a uno] con alguna nota o censura. CONJUG. como realizar.
Cauterio
(b. lat. −iu ! gr. kauterion)
m. Cauterización.
2 cir. Medio empleado para convertir los tejidos en una escara: ~ actual, instrumento cuyo extremo se aplica
candente para la formación instantánea de una escara; ~ potencial, el que obra, con más o menos lentitud, por
sus propiedades químicas.
3 fig. Lo que corrige o ataca eficazmente algún mal.
Escara
(lat. y gr. eskhara, costra)
f. Costra que resulta de la mortificación de una parte viva afectada de gangrena o profundamente quemada.
Bibliografía
− Biografía de George Orwell y vocabulario: Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993−2000
Microsoft Corporation.
− Foto de G. Orwell: Enciclopedia Larousse. Editorial Planeta S.A., Barcelona 1980.
−Lectura del libro 1984:George Orwell, Planeta, Colección Obras Maestras de la Ciencia Ficción, 1ª
9
edición 1952, esta edición 2001.
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