Seguimiento de las cenizas volcánicas en tiempo real, un proyecto... convertido en realidad

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MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES Y EUROPEOS DE FRANCIA
N.° 50 – diciembre 2011
Seguimiento de las cenizas volcánicas en tiempo real, un proyecto francés que se ha
convertido en realidad
Ahora, los medidores de aerosoles de los globos
sonda son capaces de seguir el desplazamiento de las nubes
de cenizas volcánicas de forma más global y estudiar la
calidad y la cantidad de aerosoles en la atmósfera y en la
atmósfera superior. Un gran acontecimiento en la
comunidad científica, pero también en la industrial.
© CNES
«Hasta ahora no disponíamos de herramientas con este
rendimiento ni tan ligeras y manipulables como este
instrumento transportado en los globos sonda que hemos
puesto a punto», indica Jean-Baptiste Renard, del Laboratoire
de Physique et Chimie de l'Environnement et de l'Espace1
(Laboratorio de Física y Química medioambiental y espacial).
La idea de transportar en los globos herramientas de medición
de los aerosoles presentes en la atmósfera no es nueva. Desde
los años 60, el hombre ha intentado estudiar las partículas,
líquidas o sólidas, en suspensión en la atmósfera entre el suelo
y los 60 kilómetros de altitud. Se trata de elementos derivados
de la actividad industrial o del transporte terrestre, de
erupciones volcánicas, o del polvo interplanetario.
Durante un largo período de tiempo, el peso de los materiales de detección de estos aerosoles
era tal que las operaciones de toma de muestras necesitaban prever globos de gran tamaño para que
pudieran elevarse y realizar mediciones a hasta 40 kilómetros. «Ahora bien, por encima de los
3 kilogramos, cualquier dispositivo que vuele necesita una autorización, presenta riesgos en cuanto a
su recuperación y no es fácil de manipular», explica Jean-Baptiste Renard. «En esta situación resulta
difícil tener capacidad de reacción. Por lo tanto, necesitábamos poner a punto sistemas de detección
más ligeros que pudieran transportarse en globos sonda que no superaran los 3 kilogramos de peso».
Sin embargo, las condiciones son muy exigentes: se trata de poner a punto una herramienta de
alto rendimiento y ligera, cuyo uso se pueda limitar a varias horas y cuyo coste no sea desorbitado. El
episodio volcánico de Islandia de abril de 2010 aceleró el proceso y las necesidades se convirtieron en
urgentes. La Agence nationale de la Recherche (Agencia nacional de investigación) aceptó el proyecto
Jean-Baptiste Renard a finales de 2010 y varios socios se unieron al Laboratoire de Physique et
Chimie de l’Environnement et de l’Espace (Laboratorio de Física y Química medioambiental y
espacial): la sociedad Environnement-SA2; el Laboratoire des Sciences, du Climat et de
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l’Environnement (Laboratorio de Ciencias, del Clima y del Medio Ambiente)3; el Laboratoire
d’Aérologie (Laboratorio de Aerología)4; el Centre national d’étude spatial5 (Centro nacional de
estudios espaciales).
El proyecto se presentó a principios de 2011. El Centre national d’étude spatial (Centro
nacional de estudios espaciales) se encarga del globo y el equipo de Jean-Baptiste Renard de los
instrumentos de medición. «Finalmente, hemos conseguido poner a punto pequeños medidores de
aerosoles, bautizados como LOAC por "Light Optical Aerosol Counter", que son capaces de
transmitir varios tipos de datos al suelo. Estos datos permiten, especialmente, responder a preguntas
esenciales sobre la calidad y la naturaleza de las muestras: ¿son líquidas o sólidas? ¿Contienen
partículas de carbono procedentes de una combustión? ¿Se trata de arena o de cenizas volcánicas?»
Los cuatro primeros vuelos experimentales realizados en Islandia y el norte de Suecia, en julio
y agosto de 2011, fueron concluyentes. Los medidores transportados son capaces de enviar los datos
tomados a hasta 30 kilómetros de altitud. Los globos son fáciles de manipular y pueden lanzarse sin
dificultad. Actualmente, el socio industrial está estudiando los medios necesarios para una producción
más significativa, ya que la demanda va tomando forma: dos campañas de estudios científicos del
Centre national de la Recherche scientifique6 (Centro nacional de investigación científica) ya han
previsto el uso de esta nueva herramienta: la campaña TraqA, programada para 2012, cuyo objetivo es
medir, desde Fos-sur-Mer, en el sur de Francia, la contaminación industrial; la campaña Charmex, que
deberá proporcionarnos un poco más de información sobre el transporte de arena entre el Sáhara y
Europa, así como sobre la contaminación industrial de la cuenca mediterránea.
La próxima etapa para que este dispositivo se convierta en la herramienta preferida de los
metereólogos consistirá en hacer que el medidor de aerosoles LOAC pierda algunas decenas de
gramos más y probarlo en globos troposféricos, capaces de viajar varios días por la atmósfera.
«Esperamos poder subir el instrumento a bordo de un globo presurizado de capa límite (capa
de la atmósfera directamente influida por la superficie terrestre, entre 0 y 1 km de altitud) para poder
seguir las partículas de la nube volcánica durante todo su viaje a través de la atmósfera y, así, poder
calcular su evolución con el tiempo», comenta ya Nicolas Verdier, responsable de la red de globos
sonda troposféricos del Centre national d’étude spatial (Centro nacional de estudios espaciales).
Delphine Barrais
1 www.lpce.cnrs-orleans.fr
2 www.environnement-sa.fr/
3 www.cea.fr
4 www.aero.obs-mip.fr/
5 www.cnes.fr
6 www.cnrs.fr
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