INTERNATIONAL FELLOWSHIP OF RECONCILIATION, El

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INTERNATIONAL FELLOWSHIP OF RECONCILIATION,
El MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE RECONCILIACION
(IFOR/MIR)
y
CONSCIENCE AND PEACE TAX INTERNATIONAL,
La INTERNACIONAL de CONCIENCIA e
IMPUESTOS para la PAZ (CPTI)
Presentación para el 109° Período de Sesiones del Comité de Derechos Humanos
BOLIVIA
(Servicio militar, objeción de conciencia y cuestiones relacionadas)
Redactada en septiembre de 2013
Contacto:
Derek BRETT
International Fellowship of Reconciliation
Representante ante la ONU, Ginebra
derekubrett@gmail.com
Tel: (41) 77 462 9825
Se solicitó a Bolivia en la Lista de cuestiones:
“Sírvanse suministrar información sobre la situación legal respecto de
la objeción al servicio militar, y en particular informar acerca de las
medidas que se hayan adoptado para reconocer en la ley y la práctica la
objeción de conciencia al servicio militar”.1
Las respuestas de Bolivia no están aún disponibles al momento de redactar el presente escrito;
a principios del 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estaba insatisfecha
en cuanto a la implementación del compromiso de introducir las medidas ofrecidas en la
solución amistosa del caso Bustos (véase más abajo, pág. 3. en adelante).
Se sugiere también solicitar a Bolivia:
que indique si tiene intención de abolir el requisito discriminatorio por el cual se exige a
individuos que califican para exentar el servicio militar que paguen un impuesto especial a fin
de recibir la libreta militar; que comente sobre los informes de que es necesario que los
ciudadanos de sexo masculino presenten la libreta militar para graduarse de la educación
superior, para obtener un pasaporte o al registrarse para votar, y de confirmarse, que
justifique este requisito.
Y, si, de conformidad con el espíritu del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los
Derechos de la Niñez sobre la participación de niños y niñas en conflictos armados, tiene
intención de elevar aún más las edades de reclutamiento, a fin de que ninguna persona menor
de 18 pueda ingresar a forma alguna de servicio o entrenamiento militar o “premilitar”.
1
CCPR/C/BOL/Q/3, 29 de abril de 2013, Párr. 20.
BOLIVIA: información básica
Población (calculada en noviembre de 20122)
10,290,000
La conscripción se introdujo en 1880
Todos los ciudadanos de sexo masculino tienen esta responsabilidad desde los 19 hasta
(nominalmente) los 45 años.
Duración del servicio: 12 meses
NO hay estipulaciones para los objetores de conciencia.
Edad mínima de reclutamiento3:
17 (para el “servicio premilitar voluntario”)
Elementos que cumplieron la “edad militarmente significativa” en 20104:
108,334
Fuerza activa de las fuerzas armadas, noviembre 2012 (de los cuales son conscriptos):5
46,100 (25,000–54.2%)
como porcentaje de la cantidad de hombres que cumplen la “edad militar” 42.6%
(23.1%)
Gasto militar, su equivalente en dólares estadounidenses, 20126
Per cápita
Como % del PIB
2
3
4
5
6
$396m
$38
1.5%
Fuente: The Military Balance 2013 (International Institute of Strategic Studies, Londres), que basa su cálculo en las
“estadísticas demográficas tomadas de la Oficina del censo de EE.UU.”.
Fuente: Child Soldiers International (antes, Coalition to Stop the Use of Child Soldiers), Louder than words: an
agenda for action to end state use of child soldiers, Londres, septiembre de 2012
Fuente: CIA World Factbook, https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/index.html. La CIA
define 16 años como la “edad militarmente significativa”. Sin embargo, sus cálculos no han sido actualizados desde
el 2010 y, por tanto, se relacionan con la cohorte de la población masculina que cumple 19 años (la edad más común
de reclutamiento en la mayoría de los países) en 2013. Esta cifra es más significativa que la población total al
evaluar el impacto comparativo del reclutamiento militar en diferentes países.
The Military Balance 2013, (International Institute of Strategic Studies, Londres). Se cita: 28,000 bolivianos al año.
Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), abril de 2013
Antecedentes
Bolivia conserva un sistema de servicio militar obligatorio que, hasta hace poco, estaba regulado
por la Ley del Servicio Nacional de Defensa de 1976. En marzo de 2008, la cámara de diputados
aprobó un nuevo proyecto de Ley de Servicio Militar que fue enviado al senado para su aprobación.
Para mayo de 2011, todavía esperaba a ser debatida en el senado. Al momento de redactar el
presente documento no existen indicaciones de progreso alguno.
A partir de los 19 años, todos los ciudadanos de sexo masculino adquieren la responsabilidad de
realizar un año de servicio militar obligatorio (Artículo 22). Aunque dicha responsabilidad persiste
hasta la edad de 45 años, el servicio militar, en la práctica, es por lo común realizado por hombres
de entre 19 y 21 años. En tiempos de guerra o emergencia nacional, las mujeres entre 19 y 35 sin
hijos menores de edad tienen obligación de prestar servicio por hasta dos años en el Servicio
Auxiliar Femenino, donde realizarían “actividades de producción”.
En virtud de la Ley de 1976, es posible posponerlo para el caso de hombres que estén estudiando o
viviendo en el extranjero. La exención puede otorgarse a quienes estén físicamente discapacitados o
mentalmente incapacitados; a quienes sean hijos únicos de una viuda o de progenitores mayores de
70 años; a quienes estén casados o viudos con hijos menores de edad; a aquellos cuyos padres
hayan muerto en un conflicto armado internacional o durante el servicio militar; a estudiantes de
teología y a mineros que trabajen en subterráneo (de interior mina). Aunque la ley establece que
incluso los exentos deben recibir entrenamiento militar de tres meses, se informa que esto no se
hace cumplir. No hay exención del servicio militar para objetores de conciencia.
Al concluir su servicio militar u otra regularización de su situación militar, a los hombres bolivianos
se les emite su libreta militar. Este documento se exige para poder entrar a la universidad u obtener
un pasaporte. Quienes han sido exentados del servicio militar están obligados (en virtud del Artículo
77 de la Ley de Servicio Militar) a pagar un “impuesto militar” único, a fin de recibir la libreta
militar. En virtud del Artículo 79, no pagarlo implica multa y arresto. Según informes, en 1998,
dicho impuesto era de entre $200 y $400 dólares estadounidenses.
El “caso Bustos”
En 2004, la exigencia del servicio militar y el “impuesto militar” fueron impugnados en una
petición presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en nombre de
Alfredo Díaz Bustos. Bustos, Testigo de Jehová, había explicado su imposibilidad, por motivos de
conciencia, para realizar el servicio militar. Los oficiales de reclutamiento militar no estaban
preparados para exentarlo por estos motivos, pero pudieron hallar motivos médicos y le exigieron
pagar el impuesto militar. Él solicitó una reclasificación de su exención y también el
reconocimiento de que “sus creencias que no le permitían recibir instrucción militar, también le
prohibían hacer pagos económicos a instituciones de esa naturaleza”. Alegó, además,
discriminación por motivos de que: en “el Artículo 49(i) de la Ley del Servicio Nacional de Defensa
se establece que en tiempos de paz, los clérigos, seminaristas, religiosos y novicios quedan exentos
del servicio militar”, y si bien se había dispensado a estudiantes de teología católicos, esto no se
aplicó a su papel equivalente de “servidor ministerial y como tal [...] director adjunto de la escuela
del ministerio teocrático que opera en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová de La Paz”. Éste
aspecto de su petición, no obstante, quedó sin ser abordado en el acuerdo al que, con el tiempo, se
llegó.
En octubre de 2005, en solución amistosa ante la CIDH, el Estado boliviano, representado por el
Ministerio de Defensa, se comprometió a:
“a)
entregar la Libreta Militar de redención a Alfredo Díaz Bustos, dentro del plazo de treinta (30)
días hábiles a partir de la fecha en que el interesado presente toda la documentación requerida por el
Ministerio de Defensa;
b) otorgar la Libreta de redención gratuitamente, sin condicionarse dicha entrega al pago
del impuesto militar señalado en la Ley del Servicio Nacional de Defensa, al pago de otro
monto por cualquier concepto ni a contraprestaciones de cualquier otra naturaleza, sean
pecuniarias o no;
c) a tiempo de la entrega de la libreta de redención, emitir una Resolución Ministerial que
establezca que en caso de conflicto armado el ciudadano Alfredo Díaz Bustos, por su condición de
objetor de conciencia, no será destinado al frente de batalla ni llamado como auxiliar;
d) en concordancia con el derecho internacional de los derechos humanos, incorporar en los
anteproyectos normativos de reforma a la legislación militar actualmente en revisión por el
Ministerio de Defensa Nacional y las FFAA, el derecho a la objeción de conciencia respecto al
servicio militar;
e) promover, junto al Viceministerio de Justicia, la aprobación congresal de la legislación militar
que incorpore el derecho a la objeción de conciencia respecto al servicio militar;”7
Como lo observara la CIDH en su Informe anual del año siguiente, los primeros tres puntos de este
acuerdo, aquellos que afectaban la situación individual de Bustos, fueron honrados con prontitud,
pero no se había realizado acción alguna en relación a los dos compromisos más generales. De
hecho, en directa contradicción del inciso (d) del acuerdo de solución amistosa, el proyecto de Ley
de Servicio Militar aprobado por la cámara de diputados en marzo de 2008 carecía de estipulaciones
para los objetores de conciencia. Ello fue criticado por el defensor del pueblo boliviano, Waldo
Albarracín.8
En los datos de seguimiento más recientes, tomados del Informe anual 2012 de la CIDH, se
concluye que el acuerdo amistoso se encuentra parcialmente cumplido y se indica que “la Comisión
seguirá supervisando los puntos pendientes”.9 Bolivia se enorgullecía de su ratificación de la
Convención Iberoamericana sobre los Derechos de la Juventud, cuyo artículo 12 establece: “1. Los
jóvenes tienen derecho a formular objeción de conciencia frente al servicio militar obligatorio. 2.
Los Estados Parte se comprometen a promover medidas legislativas pertinentes para garantizar el
ejercicio de este derecho y avanzar en la eliminación progresiva del servicio militar obligatorio”. 10
El peticionario, no obstante, señaló que lejos de hacer algo para llevar esta legislación nacional
hacia el cumplimiento de esta estipulación, Bolivia, había, de hecho, introducido una reserva a este
artículo al momento de la ratificación.11
En 2011, el peticionario informó que el proyecto de Ley sobre Servicio Militar Obligatorio (Núm.
17/08 del 16 de enero de 2008), no contenía estipulaciones relacionadas con la objeción de
conciencia y que no estaba avanzando dentro del procedimiento legislativo, por lo que existía el
“temor de que se aprobara de forma intempestiva y, sin lugar a observaciones por parte de la
Defensoría del Pueblo”. Más aún, “el Ministerio de Defensa elaboró en el año 2009 una serie de
anteproyectos, entre los que se encuentra el referido a Seguridad y Defensa Integral del Estado
Plurinacional, donde se omite la objeción de conciencia en su artículo 61 al prescribir el Servicio
7
Comisión Interamericana de
Derechos Humanos: INFORME Núm. 97/05; PETICION 14/04; SOLUCION AMISTOSA; ALFREDO DÍAZ BUSTOS
– BOLIVIA, 27 de octubre de 2005, Párr. 16, I, d y e
8
“Defensor objeta Ley de
Servicio Militar", Los Tiempos, 28 de marzo de 2008
9
Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2012; Capítulo 3 (D), párrafo 281.
10
Ibid., Párr. 272.
11
Ibid., Párr. 275.
Militar Obligatorio”.12 Al solicitársele una actualización de la situación para el informe 2012, [el
peticionario] sostuvo que no se ha progresado en estas cuestiones en los últimos doce meses.13 En
contraste, el Estado declaró
“que en 2011 y 2012, la Asamblea Plurinacional Legislativa recibió la versión preliminar de la Ley
sobre Servicio Militar Obligatorio para candidatos a la policía y el ejército y la versión preliminar
sobre Servicio Militar Obligatorio, respectivamente, por lo que la objeción de conciencia seguía
siendo objeto de un análisis más profundo. Señaló que una de las propuestas de la versión
preliminar de la Ley sobre Servicio Militar Obligatorio es la de incluir un servicio militar
alternativo para los objetores de conciencia”.14
El Estado aceptó que en la nueva constitución que entró en vigor en 2007 no se incluyeron
referencias a una objeción de conciencia al servicio militar.15 Señaló, sin embargo, que algunas
formas de servicio militar obligatorio eran sin armas. Por tanto, “a través de la Ley de Aeronáutica
Civil de Bolivia (Ley 2902, de 2004) y la Resolución Ministerial Núm. 1152, del 25 de agosto de
2000, se está haciendo una estipulación para otorgar un certificado de servicio militar sin costo para
jóvenes voluntarios en las brigadas de búsqueda y salvamento de las Fuerzas Aéreas Bolivianas que
cumplan con los requisitos y realicen dicho servicio una vez a la semana durante dos años.
Resumiendo, [...] en la práctica existe una alternativa al servicio militar obligatorio”.16 En una vena
similar, el año anterior había afirmado que la resolución Ministerial Núm. 1062, del 28 de
diciembre de 2010, que ordena que se otorgue “la libreta de oficial de reserva al personal que
proporcione un Servicio de Extensión e Integración Social en el contexto del Servicio Militar de
Compensación”, representaba el cumplimiento del acuerdo de solución amistosa “al brindar la
oportunidad a los jóvenes para que sirvan a la patria de acuerdo a sus aptitudes, formación
académica y en el respeto a las creencias que profesan”.17 Sin embargo, no está claro si esas
opciones están libremente disponibles a todas las personas que tengan objeción de conciencia a
portar armas – por el contrario, parece implicar que los requisitos de admisión al servicio de
búsqueda y salvamento aéreo son más estrictos que los del servicio militar en general –. En
cualquier caso, los apostamientos particulares sin armas dentro de un contexto general del servicio
militar no satisfacen adecuadamente las normas internacionales en relación a estipulaciones para los
objetores de conciencia al servicio militar.
La libreta militar: discriminación contra quienes no realizan el servicio militar
En las cláusulas generales de la solución amistosa para el caso Bustos no se aborda el papel de la
libreta militar. No obstante, el Defensor del Pueblo, en sus comentarios sobre la versión preliminar
de la ley 2008, criticó la interferencia con los derechos fundamentales del requisito de presentar la
libreta militar “en trámites personales y para tener acceso al trabajo y a la educación”. 18 Entre otras
cosas, es un prerrequisito de inscripción al padrón electoral.19 Debe observarse que los objetores de
conciencia y otros que se rehúsan a realizar el servicio militar no reciben la libreta militar y, por
tanto, quedan despojados de esos derechos. El hecho de que las ciudadanas de sexo femenino
puedan acceder a esos derechos aunque no sean elegibles para recibir la libreta militar demuestra
que ésta no es necesaria administrativamente.
Más aún, es discriminatorio que a quienes son exentados del servicio militar, por ejemplo, por
12
13
14
15
16
17
18
19
Ibid., Párr. 277.
Ibid., Párr. 280, comunicación del 5 de febrero de 2013.
Ibid., Párr. 279, comunicación del 31 de diciembre de 2012.
Ibid., Párr. 272.
Ibid., Párr. 279.
Ibid., Párr. 276.
Véase la nota 8.
Ministerio de Defensa del Estado Plurinacional de Bolivia, “Generalidades – Servicio Militar – 2012”, pág. 18
razones de salud o responsabilidad familiar, se les exija pagar un impuesto sustancial para recibir un
documento que es gratuito para quienes han realizado el servicio militar, y que imponer a un objetor
de conciencia este impuesto militar destinado puede ser, dependiendo de la naturaleza de la
objeción individual, una violación a la libertad de pensamiento, conciencia y creencia igual o mayor
que la exigencia de someterse al entrenamiento militar y realizar un servicio militar armado.
En lo que a ello respecta, podría alentarse a Bolivia a seguir el ejemplo de Ecuador, que tenía un
sistema similar, pero en 2009 informó al Comité de Derechos Humanos que la libreta militar ya no
era un requisito para propósitos civiles.20
Servicio militar para personas menores de 18 años
El Servicio Premilitar voluntario fue reintroducido por Decreto Supremo 24527, del 17 de marzo de
1997. Inicialmente, era para hombres viviendo en ciudades y que cursaban el último año (cuarto
medio) de educación secundaria; posteriormente, se hizo extensivo tanto a hombres como a
mujeres. Incluye “cursos de alfabetización y otros cursos de capacitación, y asistir a instrucción
militar todos los sábados y durante vacaciones por 12 meses (...). Como el servicio militar daba a
los conscriptos acceso a un entrenamiento y educación que tal vez no tendrían en ninguna otra
parte, el servicio premilitar voluntario fue una opción atractiva para algunos jóvenes”.21 Quienes
realizan el servicio premilitar (según reportes, una cifra anual de 24,000 hombres y 2,000 mujeres)
son considerados miembros de las fuerzas armadas.22
Al acceder al Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos de la Niñez sobre la
participación de niños y niñas en conflictos armados (OPCAC), el 22 de diciembre de 2004, Bolivia
declaró “que, en virtud de su legislación en vigor, la edad mínima para el servicio militar
obligatorio en las fuerzas armadas es de 18 años. En cuanto al servicio premilitar, se trata de una
alternativa voluntaria disponible para personas jóvenes a partir de los 17 años de edad”. Aunque no
se expresó como tal, pareciera que esto representara su compromiso de elevar el límite de edad
mínima; el servicio premilitar previamente estaba abierto a todas las personas de entre 15 y 19 años
de edad con una educación secundaria mínima básica.
Bolivia aún no ha enviado su informe en virtud del OPCAC, y la única referencia al servicio militar
en su Cuarto Informe Periódico en virtud de la Convención misma (CRC/C/BOL/4, 25 de marzo de
2009), es repetir esta declaración. Aparte de alentar a Bolivia a entregar su informe inicial en virtud
del Protocolo Facultativo (que debió haberse entregado en 2007),23 el Comité parece no haber
abordado esta cuestión.
Según se informa, comprobar haber realizado el servicio militar o el servicio premilitar voluntario
es un prerrequisito para obtener un grado universitario o profesional, o, para todo hombre entre los
17 y 55 años, para salir del país.24 Esto, junto con lo que se sabe de la libreta militar significa una de
dos cosas: que de no haber realizado este servicio supuestamente voluntario, antes de haber
concluido el servicio militar, los jóvenes de sexo masculino, incluyendo los de 17 años, son
sometidos a desventajas cívicas adicionales; o, que el “servicio premilitar voluntario” mismo es, de
hecho, suficiente para la cuestión de la libreta militar, en cuyo caso en realidad es un arreglo que
permite realizar el servicio militar obligatorio antes de cumplir 18 años.
20
21
22
23
24
CCPR/C/ECU/Q5/Add.1, 17 de septiembre de 2009, página 51 (respuesta a la pregunta 24).
Child Soldiers Global Report 2008, (Coalition to Stop the Use of Child Soldiers, Londres), pág. 68.
Ministerio de Defensa del Estado Plurinacional de Bolivia, op cit., pág. 15.
CRC/C/BOL/CO.4 , 16 de octubre de 2009, Párr. 90
Child Soldiers Global Report 2008, op cit., pág. 67.
Esta última interpretación se indicó cuando el servicio premilitar fue por primera vez introducido.
Ese año, en su Segundo Informe Periódico en virtud de la Convención de los Derechos de la Niñez,
Bolivia afirmó, “ A raíz de recurrentes denuncias presentadas los últimos años, sobre casos de
maltrato, incluso muerte de conscriptos en cuarteles, en esta gestión se ha reimplantado el servicio
premilitar para estudiantes varones de los últimos cursos (...), con esta disposición los futuros
bachilleres son preparados militarmente los fines de semana y durante las vacaciones, empero se
mantiene la discriminación en razón a la condición económica, puesto que los estudiantes que opten
por este tipo de servicio deben cubrir con fondos propios el pago de uniforme y alimentación”.25
También, a los cadetes que concluyen uno o más años de estudio en la Escuela Naval Militar, se los
considera que han cumplido con sus obligaciones militares. Nuevamente, la edad de admisión es
ahora, aparentemente, de 17 años, en concordancia con la declaración de Bolivia al ratificar el
OPCAC – antes era de 16 –.
Tanto en el caso del “servicio premilitar voluntario” como en el de los cadetes en la Escuela Naval
Militar, es cuestionable – por decir lo menos – si la naturaleza del servicio deja de ser obligatoria
simplemente porque existe un elemento voluntario en, precisamente, el cómo y el cuándo se
realizan. La defensoría del pueblo en sus comentarios sobre la versión preliminar de la ley de
2008,26 criticó elementos que harían “poner bajo bandera a menores de 16, 17 y 18 años, situación
que vulnera la Convención Internacional de los Derechos del Niño”.
25
26
CRC/C/65/Add.1, 1 de diciembre de 1997, Párr. 153.
Véase la nota 8, más arriba.
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