A C U E R D O

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A C U E R D O
En la ciudad de La Plata, a 5 de septiembre de
2012,
habiéndose
dispuesto
en
el
establecido,
Acuerdo
2078,
de
que
conformidad
deberá
con
lo
observarse
el
siguiente orden de votación: doctores Negri, Hitters, de
Lázzari, Genoud, se reúnen los señores jueces de la Suprema
Corte
de
Justicia
en
acuerdo
ordinario
para
pronunciar
sentencia definitiva en la causa L. 108.361, "Errecalde,
Néstor Fernando contra Brunoldi, Albino Manuel. Despido,
etc.".
A N T E C E D E N T E S
El
Tribunal
de
Trabajo
n°
2
del
Departamento
Judicial Bahía Blanca, con asiento en dicha ciudad, hizo
lugar parcialmente a la demanda deducida, imponiendo las
costas del modo que especifica (v. sent., fs. 1192/1200
vta.).
Contra
dedujo
recurso
dicho
pronunciamiento,
extraordinario
de
la
parte
actora
inaplicabilidad
de
ley
(fs. 1215/1229 vta.), el que fue concedido por el citado
tribunal a fs. 1230.
Dictada
a
fs.
1266
la
providencia
de
autos
y
hallándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la
Suprema Corte resolvió plantear y votar la siguiente
C U E S T I Ó N
¿Es
fundado
el
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley?
V O T A C I Ó N
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Negri dijo:
I. El tribunal de trabajo interviniente -en lo
que resulta de interés por constituir materia de agraviorechazó
Errecalde
procuraba
la
demanda
contra
el
cobro
interpuesta
Albino
de
por
Manuel
diferentes
Néstor
Brunoldi,
rubros
Fernando
en
cuanto
remuneratorios,
indemnizaciones derivadas del despido y las previstas por
los arts. 2 de la ley 25.323; 10 y 15 de la ley 24.013; y
16 de la ley 25.561.
Al
expresar
los
motivos
de
dicha
decisión,
declaró que la exteriorización de la voluntad extintiva del
actor -quien se desempeñara, según tuvo por acreditado, a
las órdenes de la patronal como chofer de larga distancia
del Convenio Colectivo de Trabajo 40/89 desde el 22 de
noviembre de 2000- fue apresurada (v. quinta cuestión del
veredicto, fs. 1189 y vta.).
Ello así, toda vez que consideró -a partir del
análisis del informe suministrado por el Correo Oficialque el trabajador remitió su comunicación extintiva (10XII-2004) invocando el incumplimiento patronal frente a su
previa intimación (por la que reclamó el pago de diferentes
rubros remuneratorios adeudados y la correcta registración
del
contrato
de
trabajo,
en
lo
tocante
a
la
categoría
laboral y a la remuneración consignadas) sin aguardar la
respuesta
aquel
de
Brunoldi,
emplazamiento
quien
-a
dentro
su
del
criterioplazo
respondió
oportunamente
conferido.
En
esas
condiciones,
entendió
que
"...
la
decisión rescisoria del dependiente resultó apresurada, por
cuanto debió esperar la contestación de su empleador, quien
bien pudo allanarse a su pretensión, peticionar aclarara la
misma, para luego tomar una decisión al respecto, o incluso
guardar silencio a dicha intimación, por lo que mal pudo
invocar el incumplimiento del demandado a su intimación con
anterioridad a la recepción de la respuesta de éste" (v.
quinta cuestión del veredicto, fs. 1189 y vta.).
Luego, concluyó en la sentencia que la ruptura
del trabajador resultó injustificada (v. fs. 1193 vta.).
En lo que concierne al adicional por kilómetros
recorridos,
el
a
quo
juzgó
que
el
actor
recorrió
mensualmente 15.400 Km. (v. segunda cuestión del veredicto,
in fine, a fs. 1184 vta.). Para ello tuvo en cuenta que,
habiendo sido acompañadas por el empleador las planillas de
kilometraje por el lapso respecto del cual el actor reclamó
diferencias
demostrar
cantidad
salariales,
que
de
aquellos
kilómetros
quedó
a
cargo
instrumentos
por
él
no
de
este
último
reflejaban
transitados
la
mensualmente
(misma cuestión, fs. 1182). A partir de esa distribución
del
onus
probandi
y
de
los
elementos
probatorios
incorporados al proceso, concluyó que dichas planillas no
se
ajustaban
a
los
efectivamente
cumplidos
por
el
accionante (fs. 1184), por lo que correspondía tener por
cierta la afirmación del actor en relación con ese extremo,
aunque
descontando
los
5.000
km.
mensuales
que
dijo
recorrer los sábados después de las 13 hs. y los domingos,
por no haber sido acreditados.
En otro orden, consideró no probado que al actor
se le abonaran otros importes además de los consignados en
los recibos de haberes, ni que se le hubieran liquidado las
demás prestaciones reclamadas -art. 39, 2° párrafo, ley
11.653- (v. tercera cuestión in fine, fs. 1186).
Luego en sentencia, y sobre la base de que al
actor
se
le
correspondientes
abonaron
importes
conforme
el
inferiores
número
de
a
los
kilómetros
efectivamente recorridos, condenó al demandado al pago de
las diferencias salariales devengadas durante el período
noviembre 2002/noviembre 2004 (fs. 1193 vta./1195).
A fin de establecer la remuneración del actor,
tuvo en cuenta el haber básico correspondiente a un chofer
de larga distancia encuadrado en la primera categoría del
Convenido
adicionales
Colectivo
por
de
Trabajo
antigüedad
(ítem
40/89,
con
6.1.5.),
más
los
kilómetros
recorridos
(ítem
4.2.3.)
y
viáticos
(ítem
4.2.4.),
descartando la inclusión de los ítems 4.2.5. (permanencia
fuera
de
la
residencia
habitual),
4.2.6.
(control
de
descarga) y 4.2.3. último párrafo (recargo por kilómetros
recorridos luego de las 13 hs. de los días sábados) por no
haber sido demostrado el hecho generador de su procedencia;
así como tampoco el reclamo fincado en el ítem 3.6.1. (ropa
de trabajo) (v. sent., fs. 1193 vta./1194).
Finalmente, desestimó la indemnización prevista
por el art. 10 de la ley 24.013, al juzgar no probado en
autos
que
inferiores
-más
a
allá
los
de
la
liquidación
devengados-
el
de
empleador
importes
hubiera
consignado en la documentación importes menores que los
realmente abonados (v. sent., fs. 1195 vta.).
Aplicó sobre los rubros de condena la tasa de
interés que paga el Banco de la Provincia de Buenos Aires
en sus depósitos a treinta días (v. sent., fs. 1197/1198
vta.).
II.
La
extraordinario
de
parte
actora
inaplicabilidad
interpuso
de
ley,
en
recurso
el
que
denuncia absurdo y arbitrariedad en la valoración de la
prueba, y la violación de los arts. 14 bis, 17 y 18 de la
Constitución
provincial;
nacional;
21
de
la
31
y
39
Convención
de
la
Americana
Constitución
de
Derechos
Humanos; 8, 9, 11, 53, 55, 57, 62, 63, 232, 233, 242, 245 y
246 de la Ley de Contrato de Trabajo; 16 de la ley 25.561;
1 y 2 de la ley 25.323; 10 y 15 de la ley 24.013; 39, 44
inc. d) y 47 de la ley 11.653; 34 inc. 4, 163 incs. 5 y 6,
375 y 384 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Provincia de Buenos Aires; y de la doctrina legal que cita.
Plantea los siguientes agravios:
1. En primer lugar, cuestiona la conclusión de
grado que consideró no acreditado que el actor laborara los
sábados después de las 13 horas y los domingos, y que
devengara
los
adicionales
por
"permanencia
fuera
de
la
residencia habitual" (ítem 4.2.5.), "control de descarga"
(ítem 4.2.6.) y "ropa de trabajo" (ítem 3.6.1.).
En tal sentido, señala que aun cuando el a quo
consideró
-con
acierto,
a
su
criterio-
que
la
prueba
colectada en autos, respecto de los kilómetros que el actor
denunció recorridos mensualmente, resultó suficiente para
hacer caer la presunción de legalidad de la documentación
laboral exhibida por el demandado, "quebró" la lógica de
dicha conclusión -transgrediendo los arts. 39 de la ley
11.653; 53 y 55 de la L.C.T.; y 4.2.15 y 4.2.18 de la
Convención Colectiva de Trabajo 40/89- al descontar de los
20.400 kilómetros que denunciara recorridos en la demanda,
los 5000 kilómetros que invocó realizados después de las 13
horas de los días sábados.
Alega que aquella circunstancia quedó demostrada
con la prueba testimonial, no obstante lo cual -continúa-,
evidenciando
un
claro
absurdo
en
la
valoración,
el
sentenciante exigió la determinación de la hora de comienzo
y finalización de los viajes, y la cantidad de kilómetros
recorridos durante ese período.
Como
anticipé,
sostiene
que
en
el
caso
se
violaron los arts. 39 de la ley 11.653, 53 y 55 de la Ley
de Contrato de Trabajo, y los ítems 4.2.15 y 4.2.18. de la
Convención Colectiva de Trabajo 40/89, ya que en todas esas
disposiciones se establece la obligación del empleador de
llevar la documentación laboral en debida forma y, en caso
de no llevarla o hacerlo de manera defectuosa, se impone
-previo juramento- una presunción en su contra y a favor de
lo
afirmado
declaraciones
por
el
trabajador,
testimoniales
máxime
probaron
el
cuando
aserto,
las
debiendo
-al menos- generarle una duda razonable al juzgador que
amerite la aplicación del principio in dubio pro operario
(arts. 8, 9 y 11, L.C.T.).
Argumenta que el fallo de grado transgredió la
doctrina legal que surge de las causas L. 56.858, "Ronzio"
y
L.
38.834,
"Duarte",
en
las
que
se
declaró
que,
controvertida la cantidad de kilómetros recorridos por el
accionante, la inexistencia de la planilla que debe llevar
el principal -en el caso, su falsedad-, determina la plena
operatividad de la presunción a favor del trabajador que
contempla el ítem 4.2.18 del Convenio Colectivo 40/89 con
la sola declaración jurada prestada por aquél (v. recurso,
fs. 1217/1220).
En otro orden, alega que el yerro que atribuye al
tribunal
de
desestimación
grado
de
se
los
agudiza
rubros
aún
más
"permanencia
frente
a
la
fuera
de
la
residencia habitual" (ítem 4.2.5.), "control de descarga"
(ítem 4.2.6.) y "ropa de trabajo" (ítem 3.6.1), para la
conformación de la remuneración del trabajador, violando de
ese modo la doctrina legal que emana de la causa L. 82.301,
"Gallours" (sent. del 20-VIII-2008).
Agregó, específicamente en lo atinente a la "ropa
de trabajo", que el dictamen pericial caligráfico obrante a
fs. 783/789 -consentido por la demandada- determinó que las
firmas insertas a fs. 424/425 no fueron confeccionadas por
Errecalde (v. recurso, fs. 1220/1221 vta.).
2. Por otro lado, se alza contra la decisión de
grado
que
consideró
no
justificado
el
autodespido
por
apresurado.
En lo esencial, denuncia que la apreciación de la
injuria no fue realizada por el a quo con la prudencia que
la ley exige, en tanto si bien tuvo por acreditado que el
reclamo por el cual el actor intimó a la patronal fue
legítimo, y que esta última falsamente negó su procedencia
-violando
los
arts.
62
y
63
de
la
L.C.T.-,
consideró
injustificado
el
despido
por
una
cuestión
"ritual"
de
apenas algunas horas de diferencia entre la comunicación
rescisoria
y
la
respuesta
patronal
(no
imputable
a
las
partes, sino al Correo).
En
definitiva,
señala,
el
tribunal
de
grado
desestimó todos los rubros indemnizatorios reclamados en el
entendimiento de que el empleador contestó la interpelación
del trabajador dentro del plazo que establece el art. 57 de
la
Ley
de
Contrato
de
Trabajo,
cuando
ello
ya
no
se
encontraba debatido en autos, máxime cuando sostiene que la
decisión rupturista no fue apresurada al respetar el tiempo
que establece la referida norma.
Sobre
este
último
aspecto,
refiere
que
en
el
momento de enviar la comunicación extintiva el actor no
podía saber que el telegrama emitido por el empleador el 9XII-2004 -con la respuesta a su anterior intimación- se
"hallaba en camino".
Siendo ello así, sostiene que la doctrina legal
mencionada por el tribunal de grado (a saber: L. 50.819,
"Abasto"),
dicho
no
resulta
precedente
rescisoria
hubo
efectivizada
de
aplicación
de
antes
al
evaluarse
de
vencer
caso,
una
el
porque
en
comunicación
plazo
de
la
intimación impuesto por el dependiente, situación que no se
verifica en autos.
Concluye afirmando que el absurdo en que incurrió
el
tribunal
de
trabajo
luce
nítido,
toda
vez
que
encontrándose acreditado en la causa que todos sus reclamos
fueron
ajustados
a
derecho
(diferencias
salariales,
encuadre convencional, pagos en negro, etc.) y resultando
con ello demostrada -a su entender- la injuria invocada, la
definición plasmada en el fallo -adversa a su pretensiónes insostenible y contradictoria, además, con la doctrina
legal que emerge de la causa L. 88.834, "Espinosa" -sent.
del 27-II-2008- (v. recurso, fs. 1221 vta./1224 vta.).
3.
Objeta,
también,
el
rechazo
de
la
indemnización prevista en el art. 10 de la ley 24.013.
Argumenta que el absurdo denunciado en esta parte
del recurso se encuentra configurado, pues, a pesar de lo
informado por el perito contador en su dictamen (en lo
tocante a la existencia de liquidaciones por kilómetros
recorridos no asentadas en el libro del art. 52 de la
L.C.T.) y de lo manifestado por el propio sentenciante a
fs.
1183
y
aplicación
probado
importes
vta.
del
en
sobre
que
inferiores
documentación
tópico,
dispositivo
autos,
dependiente,
el
el
a
más
importes
reseñado
"...
allá
la
los
empleador
resolvió
de
que
le
hubiera
inferiores
rechazar
al
no
estar
liquidación
correspondían
consignado
a
los
que
si
la
en
de
al
la
realmente
abonados..." (fs. 1225 y vta.).
En
tal
sentido,
señala
los
pagos
efectuados por el empleador no se encuentran volcados en el
libro del art. 52 de la Ley de Contrato de Trabajo, y
tampoco se abonaron las cargas sociales y sindicales sobre
ellos, deben reputarse como "pagos en negro". Ello así, en
tanto aduce que deben reputarse como pagos no registrados,
no
sólo
aquéllos
que
no
cuentan
con
ningún
respaldo
documental, sino también los que no se registran en la
documentación laboral correspondiente.
En
esa
inteligencia,
considera
que
debió
aplicarse al demandado la indemnización que dimana del art.
10 de la ley 24.013, habida cuenta que aquél consignó en la
documentación
laboral
una
remuneración
menor
que
la
percibida por el trabajador (v. recurso, fs. 1224 vta./1225
vta.).
aplicada
4.
Finalmente,
por
el
tribunal
cuestiona
de
grado
la
tasa
sobre
el
de
interés
capital
de
condena, por entender que resulta violatoria de su derecho
de
propiedad
y
el
principio
de
"retribución
justa",
provocando un enriquecimiento sin causa del deudor.
En
tal
sentido
-con
cita
de
fallos
jurisprudenciales-, propicia la imposición de la tasa de
interés activa (v. recurso, fs. 1225 vta./1228 vta.).
III. El recurso debe prosperar parcialmente.
1.
vinculado
a
El
la
primero
decisión
de
de
los
agravios
rechazar
la
expuestos,
pretensión
de
percibir
las
diferencias
salariales
derivadas
de
los
adicionales previstos en las cláusulas 4.2.3. (kilómetros
recorridos
fuera
en
de
la
descarga)
y
sábados
y
residencia
3.6.1.
(ropa
domingos),
4.2.5.
(permanencia
habitual),
4.2.6.
(control
de
trabajo)
de
la
de
Convención
Colectiva de Trabajo 40/89, no prospera.
a. Con el rótulo de "Planilla de Contralor de
Kilometraje Recorrido", el art. 4.2.15 del citado convenio
que
rige
la
actividad
-aplicable
a
los
trabajadores
ocupados en el transporte de carga por automotor- establece
que "a los efectos del control del kilometraje recorrido y
de
las
operaciones
especificadas"
-entre
otros-
en
los
ítems 4.2.5. (permanencia fuera de la residencia habitual)
y 4.2.6. (control de descarga), "el empleador tendrá la
obligación de llevar por duplicado una planilla rubricada
por la autoridad de aplicación, según el modelo anexo, en
el
cual
viaje,
se
la
asentarán
que
para
los
kilómetros
conformidad
recorridos
firmarán
las
en
cada
partes
y
mensualmente el principal entregará el o los duplicados
debidamente
firmados".
La
planilla
en
cuestión
es
considerada parte integrante de la convención colectiva, en
lo que hace a las instrucciones que allí se consignan.
En el caso, el sentenciante juzgó (a partir del
análisis de las declaraciones testimoniales y de la pericia
contable, entre otras pruebas) que las planillas de control
de kilometraje recorrido acompañadas por la accionada no se
ajustaban a los kilómetros efectivamente cumplidos por el
accionante
(art.
375,
C.P.C.C.),
razón
por
la
cual,
en
ocasión de decidir sobre el tópico relativo al kilometraje
mensualmente recorrido por el actor, el tribunal dispuso,
mediante
correcta
convencional
aplicación
(ítem
4.2.18)
de
y
la
propia
procesal
(art.
normativa
39,
primer
párrafo, ley 11.653), admitir la determinación expuesta en
la
demanda,
toda
vez
que,
ante
la
declaración
jurada
prestada por el actor a fs. 343 -en los términos de la ley
adjetiva-,
respecto
de
un
dato
que
debía
aparecer
consignado en aquella planilla (ítem 4.2.15), el demandado
no aportó la prueba contraria.
b.
Ahora
bien,
el
órgano
judicial
de
grado
declaró que la afirmación del trabajador de haber recorrido
5.000 kilómetros mensuales los sábados después de las 13
horas
y
los
producida
en
domingos
la
fue
audiencia
"desmentida
de
vista
de
por
la
la
prueba
causa",
en
particular por las declaraciones testimoniales, concluyendo
que
a
los
20.400
km.
denunciados
bajo
juramento
debían
restarse esos 5.000 km. (v. segunda cuestión del veredicto,
fs. 1184 y vta.).
Frente a este pronunciamiento, la invocación de
quebrantamiento de las reglas previstas en el ítem 4.2.18
del Convenio Colectivo de Trabajo 40/89 y el art. 39 de la
ley 11.653 que señala el recurrente, no son útiles para
modificar lo resuelto, toda vez que la presunción contenida
en
las
normas
mencionadas
ha
de
ceder
cuando
-como
en
autos- existen pruebas que avalan lo contrario (conf. L.
81.599,
"Devatanian",
sent.
del
30-XI-2005;
L.
58.870,
"Suta", sent. del 3-XII-1996; L. 56.642, "Oro", sent. del
27-VI-1995). Ello es así, porque su operatividad no impide
que, sobre la base de datos que resultan de las constancias
probatorias de la causa, quede desvirtuada su aplicación
(conf. L. 91.093, "Guillarmenc", sent. del 24-II-2010; L.
76.496, "Alegre", sent. del 10-IX-2003), debiendo en tal
caso
el
interesado
demostrar
que
existe
absurdo
en
la
apreciación de los elementos probatorios considerados por
el tribunal de grado.
En la especie, el recurrente no cumple con ese
cometido, habida cuenta que se limita a exponer una serie
de
premisas
y
apreciaciones
subjetivas,
tratando
de
sustituir con su propio criterio al del juzgador de grado,
sin demostrar el vicio de razonamiento atribuido al fallo
(art. 279, C.P.C.C.).
En particular, no es idónea la crítica que apunta
a la valoración de la prueba testimonial -única cuestionada
en este aspecto de la litis-, pues en su análisis, los
jueces del trabajo gozan de amplias atribuciones en razón
del sistema de apreciación en conciencia, tanto respecto
del
mérito,
como
de
la
habilidad
de
sus
exposiciones,
evaluación que se encuentra -en principio- reservada a su
criterio y exenta de revisión por ante la Suprema Corte
(conf. causa L. 99.969, "Schultz", sent. del 7-VI-2010).
reclamos
4.2.5.
c.
Tampoco
de
los
logra
conmover
adicionales
(permanencia
fuera
el
previstos
de
la
rechazo
en
las
residencia
de
los
cláusulas
habitual)
y
4.2.6. (control de descargas) de la Convención Colectiva de
Trabajo 40/89.
(i) En lo que interesa, el órgano judicial de
grado
condenó
liquidación
de
efectivamente
salariales
a
Brunoldi
una
-al
menor
recorridos-
devengadas
en
haberse
cantidad
de
al
pago
de
el
período
acreditado
los
las
la
kilómetros
diferencias
comprendido
entre
noviembre de 2002 y noviembre de 2004. A tal fin, tuvo en
cuenta para establecer la remuneración del actor, el haber
básico
correspondiente
a
un
chofer
de
larga
distancia
encuadrado en la primera categoría del Convenio Colectivo
de Trabajo 40/89, con más los adicionales por antigüedad
(ítem
6.1.5.),
kilómetros
recorridos
(ítem
4.2.3.)
y
viáticos (ítem 4.2.4.).
Descartó, en cambio, la inclusión del ítem 4.2.5.
(permanencia fuera de la residencia habitual) por entender
que el actor no probó el hecho generador de su reclamo,
esto es, haber permanecido fuera de su residencia habitual,
luego de las primeras doce horas de inactividad forzosa
prevista por el ítem 4.2.12, un lapso de veinticuatro horas
o fracción mayor a doce horas (art. 499, del Código Civil).
Tampoco incluyó el adicional previsto en el ítem
4.2.6. (control de descarga), al no haber acreditado las
circunstancias fácticas para su procedencia (v. sentencia,
fs. 1193 vta./1194).
(ii)
En
esas
condiciones,
como
anticipé,
la
decisión del tribunal de trabajo debe mantenerse.
Ello así, toda vez que si no se acreditó el hecho
que
constituye
la
causa
jurídica
de
la
remuneración
pretendida, no rige a su respecto la inversión de la carga de
la prueba prevista en el art. 39 de la ley 11.653 -o en el
caso, la dispuesta por el ítem 4.2.18. del C.C.T. 40/89-, sino
las
normas
procesales
que
imponen
a
quien
afirma
la
demostración del extremo (conf. causa L. 92.969, "Sosa", sent.
del 6-V-2009).
Desde
desarrolló
esa
perspectiva,
argumentación
alguna
el
tendiente
interesado
a
no
controvertir
las motivaciones esgrimidas por el sentenciante de mérito
para descartar la procedencia de aquellos rubros.
d. Resta señalar, respecto del reclamo por "ropa
de
trabajo"
-ítem
3.6.1.
del
C.C.T.
aplicable-,
que
no
encontrándose alcanzado por la regla prevista en el ítem
4.2.18, el recurrente, apartándose de la línea reflexiva
que condujo al tribunal de grado a rechazar la pretensión
-a saber: que no existe prueba en la causa de que las
fotocopias
de
presupuesto
sobre
cuya
autenticidad
dan
cuenta los informes agregados a fs. 678 y 680 sean las
correspondientes a los originales acompañados por el actor
a
fs.
19
y
circunscribe
pericial
20;
a
v.
señalar
caligráfico
demandada-
las
sentencia,
que
de
firmas
de
fs.
fs.
conformidad
783/789
insertas
1195
en
vta.-,
al
-consentido
los
recibos
se
dictamen
por
de
la
fs.
424/425, por los que presuntamente se le hizo entrega al
trabajador de la indumentaria para los períodos 2000/2001
(fs. 424) y 2001/2002 (fs. 425), no fueron confeccionadas
por Errecalde. En ese contexto, la omisión de cuestionar
aquella esencial conclusión -sin abrir juicio respecto de
su acierto- define el rechazo de la queja en este tramo por
su insuficiencia.
2.
Acierta
el
interesado,
en
cambio,
al
cuestionar la conclusión de grado que declaró injustificado
el despido dispuesto por el trabajador.
a. En lo que interesa para la resolución de este
aspecto de la litis, el a quo consideró -de acuerdo a los
informes suministrados por el Correo Oficial a fs. 648/658
y 661/676, y el agregado a fs. 1175 como consecuencia del
dictado de una medida para mejor proveer- que la intimación
formulada por Errecalde el 4 de diciembre de 2004 (por la
que
reclamó
la
percepción
de
diferentes
rubros
remuneratorios adeudados, y la correcta registración del
contrato de trabajo en relación a la fecha de ingreso y a
la
remuneración
consignadas,
bajo
apercibimiento
de
considerarse injuriado y despedido) llegó a conocimiento
del empleador el 6 de diciembre del mismo año, comenzando a
correr el plazo conferido por el propio actor el día 7 de
diciembre.
En ese orden, declaró que, conforme el art. 1 de
la ley 21.239, el día 8 de diciembre es feriado nacional,
razón
por
la
cual
el
plazo
que
tenía
Brunoldi
para
contestar la intimación de su dependiente fenecía el 9 de
diciembre
a
la
medianoche,
por
lo
que
la
respuesta
efectuada dicho día a las 9,10 hs. lo fue dentro del plazo
que tenía para ello.
Siguiendo esa línea de análisis, entendió que de
acuerdo al informe del Correo Oficial, la respuesta de la
patronal había llegado a conocimiento del actor el día 10
de diciembre de 2004 a las 16,10 hs. Sin embargo, ese mismo
día, a las 9,57 hs., este último decidió poner fin a la
vinculación
laboral
empleador
a
diciembre
de
la
invocando
intimación
2004,
sin
el
que
"incumplimiento"
realizara
aguardar
la
el
de
su
4
de
de
su
"...
la
día
respuesta
empleador.
En
esas
condiciones,
concluyó
que
decisión rescisoria del dependiente resultó apresurada, por
cuanto debió esperar -a su criterio- la contestación de su
empleador,
quien
bien
pudo
allanarse
a
su
pretensión,
peticionar aclarara la misma, para luego tomar una decisión
al respecto, o incluso guardar silencio a dicha intimación,
por lo que mal pudo invocar el incumplimiento del demandado
a
su
intimación
con
anterioridad
a
la
recepción
de
la
respuesta de éste. Ello, ya que la decisión de romper el
contrato debe tener una conexión temporal cercana con el
hecho invocado, por lo que para evaluar este recaudo hay
que tomar como punto de partida el momento en que la parte
agraviada tuvo conocimiento del incumplimiento que invoca
para rescindir el vínculo y la fecha en que finalmente
dispone el distracto, lo que tal como lo anticipara no se
da en autos, atento que el actor se colocó en situación de
despido
empleador
indirecto
a
la
invocando
intimación
el
incumplimiento
que
le
de
realizara,
su
con
anterioridad a la recepción de la respuesta de éste" (v.
quinta cuestión del veredicto, fs. 1187/1190).
b. Tiene dicho esta Suprema Corte que evaluar la
conducta de las partes en la fase previa a la rescisión del
vínculo
laboral,
como
la
consideración
de
las
circunstancias fácticas y de la prueba arrimada a la causa,
para
establecer
la
existencia
-o
no-
de
injuria,
se
encuentra reservada a la función axiológica de los jueces
de grado. Sus conclusiones no son revisables en casación
salvo
que
se
acredite
la
existencia
de
absurdo
en
la
valoración de los hechos y las pruebas de la causa, o que
la injuria fue apreciada por el juzgador sin la prudencia
que
la
ley
exige
(art.
242,
L.C.T.;
conf.
L.
99.750,
"Carabajal", sent. del 1-IX-2010; L. 86.145, "Pesci", sent.
del 19-IX-2007; L. 86.165, "Lobo", sent. del 14-II-2007; L.
71.275, "Novoa", sent. del 30-VIII-2000; L. 56.731, "Eguía
Segui", sent. del 27-VI-1995).
c.
Considero
que
en
la
especie,
los
cuestionamientos que formula el compareciente en su réplica
extraordinaria
resultan
eficaces
para
demostrar
que
el
tribunal de origen transgredió la prudencia y razonabilidad
requeridas
por
el
art.
242
de
la
Ley
de
Contrato
de
Trabajo.
d. La argumentación esgrimida por el recurrente,
por conducto de la imputación de un exceso ritual en el
derrotero axiológico desplegado por el a quo al no atribuir
eficacia
extintiva
justificada
al
telegrama
rescisorio
enviado "con antelación al fenecimiento del término de su
primigenia
intimación",
revela
el
grave
error
de
la
motivación de este aspecto del pronunciamiento. Ello así,
por dos órdenes de consideraciones:
(i) En primer lugar, por cuanto surge claramente
del análisis del intercambio telegráfico que al momento en
que el trabajador exteriorizó su voluntad extintiva (10XII-2004, v. telegrama de fs. 6), el término conferido a la
patronal por el emplazamiento recepcionado por esta última
el 6-XII-2004 (v. telegrama de fs. 4) para que satisficiera
los
reclamos
allí
consignados,
había
vencido
-aún
sin
computar el feriado, como lo hizo el sentenciante- el 9 de
diciembre del mismo año, es decir, con anterioridad a la
recepción de la respuesta de la empleadora (recibida el 10XII-2004,
horas
después
de
la
remisión
de
la
decisión
el
carácter
rupturista).
Téngase
en
cuenta
que,
atento
de
recepticias que revisten las comunicaciones de intimación
por
motivos
atinentes
al
contrato
de
trabajo,
debe
atribuirse a quien las remite la responsabilidad que le
incumbe
por
suficiente
la
con
elección
sólo
del
medio
limitarse
a
empleado,
la
simple
no
siendo
emisión
del
despacho, sin verificar si ha llegado a destino en tiempo
oportuno (conf. causas L. 90.337, "Rodríguez", sent. del
17-X-2007; L. 79.160, "Vuocolo", sent. del 24-IX-2003; L.
42.544, "Cárdenas", sent. del 22-VIII-1989).
Siendo
ello
así,
pierde
virtualidad
la
calificación de "apresurada" que el tribunal de grado le
confirió
a
la
decisión
contrato
laboral
al
del
trabajador
persistir
el
de
denunciar
incumplimiento
requerimientos formulados en su anterior cartular.
a
el
los
(ii) Por otro lado, corresponde destacar, a todo
evento,
que
el
trabajador
no
denunció
el
contrato
de
trabajo ante el silencio guardado por la patronal a su
emplazamiento, sino antes bien, se ciñó al incumplimiento
de la empleadora a sus legítimos requerimientos. Adviértase
que en la cartular que perfeccionó el distracto se expresó
"... atento a su incumplimiento a la intimación formulada a
través del telegrama CD 026732895 AR enviado a Ud. con
fecha 04/12/04, me considero despedido por su culpa por
injurias económicas..." (v. telegrama, fs. 6).
Desde esa perspectiva, estimo que no corresponde
reputar de apresurada la decisión del trabajador basada en
aquella causal, cuando los "incumplimientos" imputados en
aquel
emplazamiento
(cuya
legitimidad
resultó
luego
acreditada en la causa, en especial, en lo relativo al
deficiente
encuadre
salariales
derivadas
convencional
de
los
y
a
las
kilómetros
diferencias
recorridos)
no
habían sido satisfechos por la patronal al momento de la
exteriorización de su voluntad.
Ello
así,
máxime
cuando
horas
más
tarde
el
trabajador recibió la respuesta del empleador en la que
rechazó los términos de la intimación (v. carta documento,
fs. 7).
e.
En
estas
condiciones,
corresponde
-como
anticipé- revocar este tramo del fallo, en cuanto juzgó
apresurada la decisión extintiva motivada del trabajador,
debiendo volver la causa a la instancia de origen a fin de
que
-con
nueva
integración-
se
pronuncie
sobre
la
virtualitad de los incumplimientos denunciados por el actor
para justificar -o no- el distracto.
f. Sin perjuicio de la solución que se propicia,
estimo pertinente recordar al interesado que el pasaje del
fallo
de
esta
Corte
transcripto
en
el
libelo recursivo
corresponde -como lo reconoce el propio impugnante- a la
opinión de un voto en minoría que, como se ha señalado
reiteradamente, al no haber concitado la adhesión de los
otros miembros del Tribunal, no configura doctrinaálegal
(conf. causas L. 101.287, "Garay", sent. del 27-IV-2011; L.
88.263,
"Barros",
sent.
del
23-V-2007;
Ac.
61.118,
"Encina", resol. del 17-X-1995, entre otras).
3.
En
otro
orden,
no
le
asiste
razón
al
recurrente en su intento por enervar la conclusión de grado
que desestimó la pretensión de percibir la indemnización
prevista en el art. 10 de la ley 24.013.
a.
En
lo
que
resulta
relevante
para
la
dilucidación del tópico, adujo el interesado en su demanda
-sin perjuicio de denunciar que le correspondía percibir, a
su criterio, una retribución de $ 4.721,70- que si bien
percibía una remuneración mensual de $ 1.800, la patronal
consignó en la documentación laboral la suma de $ 1.162,99.
A
partir
de
dicha
argumentación,
pretendió
percibir
la
indemnización prevista por el art. 10 de la ley 24.013 (v.
demanda, fs. 328 vta./329 y fs. 333 y vta., punto 9).
b. El tribunal de grado, juzgó no acreditado (con
sustento en los recibos de haberes de fs. 351/375, en la
pericia contable producida en autos y, fundamentalmente, en
las
declaraciones
testimoniales)
que
a
Errecalde
se
le
hubiesen abonado otros importes además de los consignados
en los recibos de sueldo, por no existir prueba de que le
hubieran liquidado las demás prestaciones reclamadas.
Sobre esa base fáctica, rechazó la indemnización
prevista en el art. 10 de la ley 24.013, "... al no estar
probado
en
importes
autos,
que
inferiores
dependiente,
el
a
más
allá
los
empleador
que
de
le
hubiera
la
liquidación
correspondían
consignado
en
de
al
la
documentación importes inferiores a los realmente abonados"
(v. sentencia, fs. 1195 vta.).
c. La deficiencia técnica que porta esta parte de
la queja se detecta al advertirse que no cumple la carga de
una adecuada fundamentación (art. 279, C.P.C.C.), pues no
se ocupa de rebatir eficazmente conclusiones del fallo que
constituyen el núcleo medular de la solución adoptada.
En
formuladas
efecto,
por
el
más
allá
impugnante
de
en
las
torno
disquisiciones
a
la
presunta
existencia de "pagos en negro", que entiende acreditados
mediante la pericia contable y las propias aseveraciones
del
sentenciante
de
fs.
1183
y
vta.
-en
orden
a
la
existencia de recibos por los que se liquidaron kilómetros
recorridos, no volcados en el libro del art. 52 de la Ley
de Contrato de Trabajo-, y la argumentación afincada en
que la falta de consignación de los pagos en el indicado
libro y la ausencia de ingreso de las cargas sociales y
sindicales
registral
a
su
(v.
respecto
recurso,
fs.
revela
1224
la
irregularidad
vta./1225
vta.),
lo
cierto es que soslaya confrontar la principal motivación
que
condujo
al
tribunal
de
grado
a
desestimar
este
aspecto de la demanda.
Se observa que el quejoso -además de introducir
aquella
última
argumentación
recién
ante
esta
instancia
extraordinaria, esto es, extemporáneamente- omite impugnar
de manera eficaz la conclusión de grado que constituyó el
punto de apoyo esencial determinante de la desestimación de
aquel reclamo, cual es, que juzgó no demostrado que desde
el mes de enero de 2002 el trabajador cobrara mensualmente
la suma de $ 1.800 (monto sobre cuya base estructuró su
pedimento), en tanto entendió -con sustento en la prueba
colectada en la causa- que a Errecalde no se le abonaban
otros importes además de los consignados en los recibos de
sueldo.
(v.
vta./1186).
tercera
cuestión
del
veredicto,
fs.
1184
Es esa esencial motivación la que el interesado
soslaya
confrontar
denunciar
aquel
adecuadamente,
vicio
invalidante,
pues
y
no
basta
exponer
de
con
manera
paralela su propia versión de los hechos y valoración de la
prueba, sino que es necesario demostrar contundentemente
que las conclusiones que se cuestionan son el producto de
una conclusión incoherente y contradictoria con el orden
lógico formal e incompatible con las constancias objetivas
de la causa (conf. L. 95.254, "Ocampo", sent. del 4-III2009;
L.
90.784,
"Trojelli",
sent.
del
28-V-2008;
L.
80.043, "Veiga", sent. del 31-VIII-2005).
Siendo ello así, sin abrir juicio respecto del
acierto sustancial de la decisión de grado en lo tocante al
tópico debatido, el recurrente no logra demostrar de qué
forma el material probatorio que dice mal valorado podría
modificar
la
sentencia,
circunscribiéndose
tan
sólo
a
definir el asunto un criterio diferente al del tribunal de
origen, tratando, en definitiva, de lograr ante esta sede
judicial modificar el fallo pero sin demostrar por qué el
enfoque debe ser el que propone.
Ello así, en tanto más allá de las diferencias
salariales que correspondía liquidarle al trabajador como
derivación de los kilómetros recorridos que se acreditaron
en
la
causa,
el
a
quo
concluyó,
en
el
marco
de
las
facultades que le son privativas, que a aquél no se le
abonó otra cifra que la que surge de sus recibos de haberes
y
demás
documentación
laboral,
razón
por
la
cual
la
conducta tipificada en la norma no se verificó.
Desde esta óptica, la pretensión de modificar la
solución
desdibuja
final
contenida
absolutamente
en
a
el
pronunciamiento,
tenor
de
la
se
inapropiada
sistemática recursiva que estructura la impugnación traída,
lo que exhibe manifiesta su deficiencia técnica.
En este orden, tiene dicho este Tribunal que es
insuficiente el recurso extraordinario de inaplicabilidad
de ley en el que el impugnante no formula una crítica
pormenorizada de las motivaciones esenciales que han dado
contenido
al
pronunciamiento
impide
a
la
Suprema
instancia
de
mérito
atacado,
Corte
(conf.
revisar
causa
circunstancia
lo
L.
decidido
94.899,
que
en
la
"Botelli",
sent. del 22-XII-2008).
4. Finalmente, ocupa analizar la crítica dirigida
a censurar el tramo del pronunciamiento que establece la
aplicación de la tasa de interés pasiva.
El asunto traído a conocimiento de esta Suprema
Corte ha sido resuelto en casos sustancialmente análogos al
sub lite (art. 31 bis, ley 5827).
Así,
94.446,
en
"Ginossi"
las
causas
(ambas
C.
101.774,
sentencias
del
"Ponce"
y
L.
21-X-2009)
se
decidió -por mayoría- ratificar la doctrina que sostiene
que
a
partir
moratorios
del
deben
1º
ser
de
abril
liquidados
de
1991,
los
intereses
exclusivamente
sobre
el
capital (art. 623, Cód. Civ.) con arreglo a la tasa que
pague el Banco de la Provincia de Buenos Aires en sus
depósitos a treinta días, vigente el inicio de cada uno de
los
períodos
comprendidos
y,
por
aquellos
días
que
no
alcancen a cubrir el lapso señalado, el cálculo será diario
con igual tasa (conf. arts. 7 y 10, ley 23.928 modificada
por
ley
25.561;
"Rodríguez",
622,
sent.
Cód.
del
Civ.;
7-IX-2005;
causas
Ac.
L.
68.681,
80.710,
"Mena
de
Benítez", sent. del 5-IV-2000; Ac. 49.439, "Cardozo", sent.
del 31-VIII-1993; Ac. 43.448, "Cuadern", sent. del 21-V1991; entre otras).
Lo
también
expuesto
este
tramo
autoriza
de
la
queja
a
declarar
improcedente
confirmando
lo
que
al
respecto resolvió en la instancia ordinaria.
IV. Por lo expuesto en el apartado III, punto 2,
si
mi
propuesta
parcialmente
al
es
compartida,
recurso
corresponde
interpuesto
y,
en
hacer
lugar
consecuencia,
revocar la decisión de grado en cuanto juzgó apresurada la
decisión
extintiva
del
trabajador
y
rechazó
-con
ese
fundamento- las indemnizaciones derivadas de la ruptura.
Los autos deben volver al tribunal de origen a
fin de que, con una nueva integración, renueve los actos
procesales
necesarios
y
dicte
el
pronunciamiento
que
corresponda,
expidiéndose
incumplimientos
justificar
-o
sobre
denunciados
no-
el
la
por
despido
virtualidad
el
de
los
trabajador
para
Costas
esta
indirecto.
de
instancia por su orden, en atención al progreso parcial de
la impugnación (art. 289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
El
señor
Juez
doctor
Hitters,
por
los
mismos
fundamentos del señor Juez doctor Negri, votó también por
la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor de
Lázzari dijo:
Adhiero
cuanto
a
la
al
tasa
voto
a
la
del
que
colega
habrán
doctor
de
Negri.
calcularse
En
los
intereses, considero suficientemente conocida mi postura de
que la determinación respectiva es una facultad del juez
(en los términos del art. 622 del Código Civil). Dicha
posición resultó, en su oportunidad, minoritaria, y esta
Suprema
partir
Corte
de
las
ha
establecido
causas
como
"Ginossi"
su
y
doctrina
"Ponce",
legal
ambas
(a
con
sentencia del 21-X-2009) la de que los intereses moratorios
deben ser calculados a la tasa que pague el Banco de la
Provincia de Buenos Aires en sus depósitos a treinta días,
vigente al inicio de cada uno de los períodos comprendidos
y, por aquellos días que no alcancen a cubrir el lapso
señalado, según lo que resulte de prorratear diariamente
dicha tasa.
La profusa reiteración de pronunciamientos en tal
sentido y lo prescripto por el art. 31 bis de la ley 5827,
autorizan a considerar (aún dejando a salvo mi opinión al
respecto)
que
en
la
sentencia
atacada
tal
doctrina
no
resulta violada, debiendo confirmarse también este aspecto
del pronunciamiento de origen.
En
tales
términos,
doy
mi
voto,
por
la
afirmativa.
El
señor
Juez
doctor
Genoud,
por
los
mismos
fundamentos del señor Juez doctor Negri, votó también por
la afirmativa.
Con
lo
que
terminó
el
acuerdo,
dictándose
la
siguiente
S E N T E N C I A
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede, se
hace
lugar
parcialmente
al
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley traído y, en consecuencia, se revoca
la sentencia impugnada con el alcance establecido en el
apartado IV del voto emitido en primer término.
Vuelvan los autos al tribunal de origen para que,
integrado con otros jueces, renueve los actos procesales
que
estime
necesarios
y
dicte
el
pronunciamiento
que
corresponda conforme a lo que aquí se ha resuelto.
Costas de esta instancia por su orden, atento el
progreso parcial de la impugnación (art. 289, C.P.C.C.).
Regístrese y notifíquese.
EDUARDO NESTOR DE LAZZARI
HECTOR NEGRI
JUAN CARLOS HITTERS
LUIS ESTEBAN GENOUD
GUILLERMO LUIS COMADIRA
Secretario
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