El 50 por ciento de los pacientes oncológicos tendrá anemia

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El 50% de los pacientes oncológicos tendrá anemia en algún momento de
su enfermedad
Entre un 30 y un 45% de los pacientes oncológicos con neutropenia fallecen por infección.
Madrid, 7 de abril de 2006.- Los tratamientos que reciben los pacientes oncológicos con
quimioterapia y/o radioterapia resultan mielodepresores y pueden dar lugar a serias
complicaciones hematológicas como la anemia (descenso de los niveles de los glóbulos rojos o
la hemoglobina), la neutropenia (número anormalmente bajo de neutrófilos en la sangre) o la
trombocitopenia (disminución de las plaquetas que participan en la coagulación) que si no se
previenen o tratan adecuadamente pueden generar infecciones generalizadas (sepsis) y/o
hemorragias que pongan en peligro la vida del paciente.
De hecho “entre un 30 y un 45 por ciento de los pacientes oncológicos con neutropenia fallecen
por una infección”, destaca Marisa Muñoz-Sanjuan, enfermera del Hospital Clínico de Valencia
y coordinadora del Primer Curso TITAN (Training Initiative in Thombocytopenia, Anaemia and
Neutropenia) que se ha celebrando recientemente en Sitges (Barcelona) y que cuenta con el
patrocinio de la compañía biotecnológica AMGEN. Asimismo, la toxicidad hematológica es la
causa más frecuente de retrasos y reducciones de las dosis de quimioterapia, repercutiendo
directamente en el pronóstico de la enfermedad y en la calidad de vida del paciente.
El papel del personal de enfermería resulta clave en el manejo de estos pacientes, de ahí que
se creara el Proyecto TITAN con el fin de actualizar su conocimiento sobre las toxicidades
hematológicas en pacientes con cáncer. Según Muñoz-Sanjuan, “se trata de una iniciativa que
surgió en Estados Unidos y que hace unos años adaptamos a las necesidades Europeas y,
ahora, por primera vez se reúne en España con el objetivo de mejorar la prevención, detección
y abordaje de la toxicidad hematológica en pacientes con cáncer, analizar la repercusión de
estas complicaciones en los resultados clínicos, ver cómo alteran la calidad de vida de los
pacientes, ayudar a identificar a los pacientes con más riesgo y revisar las pruebas que apoyan
la valoración y el tratamiento de estas patologías, haciendo gran hincapié en la educación al
paciente”
La aparición de la toxicidad hematológica encuentra su causa en la propia enfermedad o en el
tratamiento. De ahí que, en mayor o menor grado, siempre aparezca en los pacientes con
pautas de tratamiento oncológicas establecidas. Si bien cualquier paciente oncológico que
reciba quimioterapia o radioterapia es susceptible de desarrollarla, en el caso de las patologías
hematológicas el riesgo es aún mayor: tal es el caso de la leucemia. “También los pacientes
con cáncer de mama, colon, cáncer de pulmón no microcítico o los linfomas cuentan con un
riesgo mayor fruto de la terapia”, explica la experta. En cualquiera de estos casos podemos
hablar de una prevención primaria en la toxicidad hematológica gracias a los factores de
crecimiento que, además de servir para disminuir la duración de la neutropenia, han
demostrado ser muy eficaces en su tratamiento.
Anemia, neutropenia y trombocitopenia
La anemia es la complicación hematológica más frecuente, de hecho, la mitad de los pacientes
con cáncer experimentará anemia en algún momento de su enfermedad. En estos casos son el
régimen quimioterápico y el tipo de cáncer los principales factores que influyen en su intensidad
e incidencia. Asimismo, la edad y la condición fisiológica del paciente también influyen en este
aspecto. “Un estudio publicado en 2004 puso de manifiesto que en Europa el 67 por ciento de
los pacientes oncológicos presentaban anemia independientemente del tratamiento que
estaban recibiendo”, destaca Marisa Muñoz-Sanjuan, y añade que “en estos casos, cuando la
anemia (que es multicausal) se debe a una disminución de los glóbulos rojos por la
quimioterapia contamos con la transfusión de hematíes y con el uso de factores de crecimiento
eritropoyéticos”. La darbepoetina es la más utilizada junto con la eritropoyetina.
La neutropenia, por su parte, es otra complicación frecuente del cáncer y de su tratamiento que
en la mayoría de las ocasiones resulta asintomática manifestándose cuando se ha producido
una alteración importante, como una infección. Un episodio de neutropenia febril es “una
urgencia médica que tiene que ser tratada con antibióticos en menos de 24 horas”. De no ser
así, el paciente podría desarrollar una infección grave y evolucionar en un shock séptico. Las
evidencias científicas recogidas en los últimos años señalan que “la mortalidad hospitalaria de
los pacientes con cáncer y sepsis grave se sitúa en el 37,8 por ciento, en comparación con el
24,9 por ciento de las muertes que se producen en pacientes con sepsis pero sin cáncer”,
apunta la experta.
La trombocitopenia es la complicación hematológica que sigue generando más interrogantes.
Mientras que los factores de crecimiento han demostrado su eficacia en el abordaje de los dos
cuadros anteriores, en este caso aún se está investigando al respecto. En este sentido, en la
actualidad existen varias líneas de investigación sobre el uso de tres tipos de factores de
crecimiento (trombopoyetina, promegapoyetina y el factor de crecimiento y desarrollo de los
megacariocitos). Por el momento el tratamiento estándar consiste en la transfusión de
plaquetas, la corrección de las coagulopatías y, sólo en algunos países, se utiliza la IL- 11,
único factor de crecimiento del tipo de las citocinas aprobado por la FDA.
Fuente: www.buscasalud.com
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