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República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
SALA DE CASACIÓN LABORAL
DR. LUIS JAVIER OSORIO LOPEZ
Magistrado Ponente
Radicación N° 33185
Acta N° 52
Bogotá D.C., veintisiete (27) de agosto de dos mil ocho (2008).
Decide la Corte el recurso de casación que interpuso la parte
demandante, contra la sentencia proferida por Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Pereira, calendada 26 de julio de 2007, en el
proceso ordinario adelantado por CARLOS ARTURO SUAREZ HERRERA,
contra la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y DE
CESANTIA SANTANDER S.A., y la llamada en garantía SEGUROS
COMERCIALES BOLIVAR S.A..
I. ANTECEDENTES
El citado accionante demandó en proceso laboral a la sociedad
ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y DE CESANTIA
SANTANDER S.A., procurando se le condenara a su favor a reconocer y
pagar la pensión de invalidez por riesgo común, ante la pérdida de capacidad
laboral en un 51.92%, a partir de la fecha de estructuración, 14 de enero de
2004, teniendo en cuenta el valor del bono pensional, junto con la indexación
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de las mesadas causadas y adeudadas, o en su defecto los intereses sobre
las sumas de dinero insolutas, más las costas.
Como fundamento de esos pedimentos argumentó, en resumen, que el
10 de marzo de 2001 se afilió a la A.F.P. Santander S.A. para los riesgos de
invalidez, vejez y muerte; que el 29 de marzo de 2004 la Junta Regional de
Invalidez, inicialmente le dictaminó la pérdida de capacidad laboral en un
44,16% por enfermedad de origen común, y luego la Junta Nacional de
Calificación aumentó ese porcentaje a 51,92% con fecha de estructuración 14
de enero de 2004; que esa determinación de las Juntas le fue notificada a
Seguros Bolívar, entidad afianzadora de la sociedad demandada, quien la
objetó porque en su criterio no había lugar al reconocimiento de la pensión de
invalidez, por motivo de que no se cumplía el requisito de fidelidad señalado
en el artículo 1° de la Ley 860 de 2003; que elevó a la accionada la respectiva
solicitud de pensión y le fue negada, para lo cual la administradora de
pensiones adujo que si bien el afiliado reunía la exigencia de las 50 semanas
en los tres (3) últimos años a la fecha de estructuración, no así la fidelidad de
cotización para el sistema en un 20% del tiempo transcurrido entre el
cumplimiento de los 20 años de edad y la data de calificación del estado de
invalidez.
Agregó que esa última exigencia no tiene cabida en este asunto, por
cuanto la citada norma no puede ser retroactiva, y sólo se aplica hacia el
futuro, y para el caso, arribó a los 20 años de edad el 3 de abril de 1976;
considerando el momento de la afiliación al fondo de pensiones, que como se
dijo se produjo el 10 de marzo de 2001, aún no existía tal requisito legal, lo
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que significa que ese nuevo precepto está dirigido para las personas que
cumplan la edad referida pero después del 26 de diciembre de 2003 “Porque
la retroactividad de la ley perjudicial está abolida de todo orden normativo”; que la
mencionada disposición legal desconoce el mandato de los artículos 4°, 29,
48, 53, 58 y 230 de la Constitución Política y los propios de la Ley 100 de
1993; que de otro lado se obtuvo la información de aportes entre los años
1978 a 1980 efectuados en el Instituto de Seguros Sociales, con el fin de
reclamar el respectivo bono pensional, cuyo trámite está a cargo de la
accionada donde se trasladó; y que la convocada al proceso está eludiendo
su responsabilidad bajo el amparo de una norma odiosa y perjudicial.
II. RESPUESTA A LA DEMANDA
La ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y DE
CESANTIA SANTANDER S.A., al dar respuesta a la demanda, se opuso al
éxito de las pretensiones. De los hechos admitió la calificación dada por las
Juntas Regional y Nacional de Invalidez, esto es, el porcentaje de pérdida de
capacidad laboral por enfermedad común y la fecha de estructuración, la
objeción de la compañía de seguros, la negativa de la entidad a reconocer al
demandante la pensión de invalidez solicitada por no cumplir con el requisito
de la fidelidad del artículo 1° de la Ley 860 de 2003, la fecha en que el actor
cumplió los 20 años de edad, y la obtención de la información para el trámite
del bono pensional ante el ISS, y frente a los demás supuestos fácticos adujo
que unos no eran tales sino consideraciones en derecho o apreciaciones
subjetivas del accionante, y que los restantes no eran ciertos. Propuso como
excepciones las que denominó prescripción, inexistencia de la obligación,
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inexistencia de la causa jurídica, e insuficiente número de semanas cotizadas
para reunir el requisito de fidelidad por aportes al sistema prestacional
pretendido.
Como hechos y razones de defensa, adujo que el afiliado demandante
no cumple con el requisito de fidelidad por aportes al sistema conforme lo
dispuesto en el artículo 1° de la Ley 860 de 2003, que modificó el artículo 39
de la Ley 100 de 1993, al cual remite el artículo 69 ibídem, que es la
disposición que regula la pensión de invalidez por riesgo común en el régimen
de ahorro individual, si se tiene en cuenta que en los términos de la primera
de las normas en mención “debió cotizar 287,31 semanas entre el 3 de abril de
1976 y 9 de marzo de 2004, y no lo hizo, alcanzando tan solo 231.13 semanas”.
En escrito separado la accionada llamó en garantía a SEGUROS
COMERCIALES BOLIVAR S.A., para efectos de que sea tenida en cuenta la
póliza previsional y sus condiciones, que fue suscrita por ambas sociedades,
en el evento de resultar alguna condena por pensión de invalidez, lo cual se
admitió por el Juez de conocimiento con proveído del 4 de septiembre de
2006 (folio 65 del cuaderno principal).
Notificada la sociedad llamada en garantía, dio contestación al libelo
demandatorio, oponiéndose a la prosperidad de las pretensiones; respecto de
los hechos, no aceptó ninguno de ellos, manifestó que unos no eran tales sino
apreciaciones subjetivas de la parte actora carentes de sustento o validez y
que los demás no le constaban; y formuló como medio de defensa que no
había lugar al reconocimiento de la pensión de invalidez en el presente caso,
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en virtud de la falta de cumplimiento de los requisitos establecidos por la ley
aplicable.
Y al responder la pretensión del llamamiento en garantía, se opuso a la
misma, argumentando, en síntesis, que no había suscrito ningún seguro
previsional con la administradora de pensiones demandada, en la medida que
no lo podía hacer, por no estar autorizada por la Superintendencia Financiera
de Colombia para explotar dicho ramo, y en consecuencia en el evento de
que la accionada sea condenada “no existe causa jurídica alguna para que la
sociedad llamada en garantía sea condenada”, y propuso como excepción la de
falta de legitimación por pasiva.
III. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
Conoció de la primera instancia el Juzgado Segundo Laboral del
Circuito de Pereira, quien dictó sentencia el 6 de junio de 2007, en la que
absolvió a la sociedad demandada y a la llamada en garantía, de todas y
cada una de las pretensiones formuladas en su contra, y condenó en costas
al demandante.
IV. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Apeló el actor y la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Pereira, con sentencia que data del 26 de julio de 2007, confirmó
la decisión absolutoria de primer grado, y se abstuvo de condenar en costas
en la alzada.
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El ad quem, tras determinar que la normatividad aplicable para el
presente asunto era el artículo 1° de la Ley 860 de 2003, dado que la fecha
de estructuración de invalidez del actor se remonta al 14 de enero de 2004,
encontró que si bien éste reunía el requisito legal de la densidad de semanas
cotizadas, no satisfacía el de fidelidad al sistema, por cuanto entre el
cumplimiento de la edad de los 20 años y la primera calificación de la Junta
Regional, debía tener aportes equivalentes a 287,85 semanas y tan solo
alcanzó 230,28, donde la aplicación de dicha disposición legal al caso en
particular, no es retroactiva como lo plantea la parte demandante, en vista de
que no se están dando efectos respecto de situaciones de invalidez
estructuradas antes de su entrada en vigencia, y de otro lado sostuvo, que
tampoco en el sub lite se configuraba la llamada condición más beneficiosa,
para poder aplicar el artículo 39 de la Ley 100 de 1993 en su versión original,
por cuanto el demandante no tenía cotizadas al menos 26 semanas dentro
del año inmediatamente anterior a la invalidez.
El Juez Colegiado, en lo que interesa al recurso de casación,
textualmente soportó su decisión en lo siguiente:
“De lo que se ha discurrido en el plenario y del escrito sustentatorio de la
apelación, se extrae como punto de debate lo atinente a la aplicación del
requisito de la fidelidad al sistema exigido por la Ley 860 de 2003 para el
acceso a la pensión de invalidez que depreca el actor.
Para dilucidar este asunto, inicialmente debe establecerse cuál es la
normatividad aplicable al caso concreto, para lo que acudiremos a la regla
general, que consiste en aplicar la Ley vigente al momento de la
estructuración de la invalidez, situación que además resulta lógica si se tiene
en cuenta que el derecho a percibir tal prestación, únicamente nace con el
advenimiento de aquella y, por tanto, debe seguirse la premisa jurídico-lógica
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que indica que el derecho se regulará por el canon vigente al momento de su
nacimiento, salvo en los casos en los cuales se ha dicho que cuando el
mismo se ha logrado consolidar bajo el imperio de otra norma, podrá acudirse
a esa normatividad en virtud del principio de la condición más beneficiosa,
situación que, como se verá más adelante, no favorece al demandante.
Siguiendo la ya mencionada premisa, se tiene que en el caso que ocupa la
atención de la Judicatura, partiendo del dictamen de la Junta Nacional de
Calificación de Invalidez -fl. 12 fte. y vto.-, se tiene que la fecha de
estructuración de la pérdida de capacidad laboral del demandante fue el 14
de enero de 2004, es decir que se debe establecer, para esta fecha, cuál era
la norma vigente en materia de pensión de invalidez, encontrándose que en
dicho momento ya se encontraba operando la Ley 860 de 2003, que fue
promulgada el 26 de diciembre de esa anualidad.
Lo anterior indica que para que el demandante acceda a la prestación que
aquí se reclama, debe satisfacer los requisitos del artículo 1° de la
mencionada obra legislativa, que modificó el 39 de la Ley 100 de 1993,
expresando a tenor literal lo siguiente:
<Art. 1° El artículo 39 de la ley 100 quedará así:
Art. 39.- Requisitos para obtener la pensión de invalidez. Tendrá derecho a la
pensión de Invalidez el afiliado al sistema que conforme a lo dispuesto en el artículo
anterior sea declarado inválido y acredite las siguientes condiciones:
1. Invalidez causada por enfermedad. Que haya cotizado cincuenta (50) semanas
dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores a la fecha de
estructuración y su fidelidad de cotización para con el sistema sea al menos del
veinte por ciento (20%) del tiempo transcurrido entre el momento en que cumplió
veinte (20) años de edad y la fecha de la primera calificación del estado de in
validez (….)>.
Se procederá a verificar, conforme al trascrito texto legal, si el demandante
satisface o no los requisitos para acceder a la prestación deprecada.
En cuanto a la densidad de cotizaciones, se tiene que la fecha de
estructuración de la lesión, como ya se ha mencionado anteriormente, fue el
14 de enero de 2004, por lo que debe verificarse las cotizaciones efectuadas
desde la misma fecha del año 2001. Conforme al reporte expedido por la
entidad accionada -folio 45-, el señor Suárez Herrera, en este período
acredita un total de 93,43 semanas cotizadas, superándose ampliamente las
exigidas por el mencionado canon.
Ya sobre el requisito de la fidelidad al sistema, inicialmente, debe decirse que
no puede obviarse, como lo pretende el censor, puesto que no se trata de
una aplicación retroactiva de la Ley, porque no se le están dando efectos
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respecto de situaciones de invalidez estructuradas antes de su entrada en
vigencia, sino que esta norma, al establecer el requisito de fidelidad al
sistema, propende porque el mismo sea viable económicamente y se otorgue
las prestaciones que en él se ofrecen, a personas que hayan contribuido
suficientemente con el sistema; sin duda que esta disposición también
obedece al desarrollo de los más caros principios de la seguridad social,
como el de la universalidad, que busca brindar una protección integral a
todos los integrantes del territorio nacional, para lo cual, obviamente, es
necesaria la viabilidad económica de las instituciones encargadas de otorgar
tales prestaciones, lo que se logra a través de este tipo de requisitos.
Se tiene entonces que el actor nació el 3 de abril de 1956, por lo que en la
misma fecha del año 1976, cumplió 20 años de edad, debiéndose verificar si
desde esta fecha, hasta el momento de la primera calificación, cuenta con un
20% de fidelidad al sistema. Respecto a esta última fecha, tenemos que en la
demanda se afirma que la calificación de la Junta Regional ocurrió el 29 de
marzo de 2004, hecho que dicho sea de paso fue aceptado por la parte
accionada -fl. 33-, mientras que la de la Junta Nacional ocurrió el 15 de
febrero de 2005. El canon legal es claro en develar que la fecha a tener en
cuenta es la de la primera calificación, debiéndose tomar entonces la primera
de las mencionadas.
En este tiempo, para poder acceder a la pensión de invalidez, el demandante
debió cotizar un total de 2.015 días para cumplir con la fidelidad exigida por la
norma, lo que equivale a 287.85 semanas, observándose que, teniendo en
cuenta el período cotizado por el actor al régimen anterior, apenas suma
230,28, conforme al ya mencionado reporte expedido por la entidad
demandada. Es claro que el demandante no cumple con el requisito de la
fidelidad y, por tanto, no es posible que acceda a la pensión de invalidez.
Analizada la situación desde la óptica del principio de la condición más
beneficiosa, que en este caso se reflejaría en la aplicación de la Ley 100 de
1993, en su artículo 39 original….
(….)
Dicha norma contenía dos hipótesis bajo las cuales se podía consolidar el
derecho a la pensión de vejez: Por un lado, establecía la posibilidad de que
aquellas personas que estuvieren vinculadas activamente al régimen
pensional -cotizantes-, accedieran a la pensión de invalidez, con tan sólo
contribuir por 26 semanas al sistema; la otra forma de acceder a la citada
prestación, era en el caso de las personas que no estuvieran vinculadas al
momento de estructurarse la invalidez, en cuyo caso se exigía que hubieren
cotizado por lo menos 26 semanas en el año anterior.
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En el caso que ocupa la atención de la Sala, se observa que demandante no
encaja en ninguna de estas hipótesis, puesto que al momento de la
estructuración de la invalidez -14 de enero de 2004-, el actor no se
encontraba afiliado al sistema de seguridad social, por lo que no se le puede
aplicar lo establecido en el aparte a) del trascrito canon.
En cuanto a lo que señala el literal b) de la norma en cita, tampoco aparece
constancia de que el demandante haya cotizado 26 semanas en el año
anterior, ya que su última cotización data del año 2002.
Ante esta situación de incumplimiento de los requisitos legales, es claro que
la entidad demandada no se encuentra obligada a reconocer la pensión
alegada por la parte actora, tal como lo determinó la Juez de primer grado,
por lo que se confirmará la decisión revisada”.
V. EL RECURSO DE CASACIÓN
Lo interpuso el accionante, y según se lee en el alcance de la
impugnación, pretende que se CASE totalmente la sentencia del Tribunal, y
en sede de instancia la Corte profiera el fallo de reemplazo “accediendo a las
pretensiones incoadas en el libelo”.
Con tal propósito invocó la causal primera de casación laboral
contenida en el artículo 60 del Decreto 528 de 1964, y formuló dos cargos que
fueron replicados por la llamada en garantía, los cuales se estudiaran
conjuntamente por estar orientados por la misma vía, denunciar similar
conjunto normativo, compartir una argumentación común, perseguir idéntico
fin, cuál es que en el asunto a juzgar no tiene aplicabilidad el requisito de la
fidelidad del sistema previsto en el artículo 1° de la Ley 860 de 2003, para
poder acceder a la pensión de invalidez de origen común, además que la
solución que a ellos corresponde es la misma.
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VI. PRIMER CARGO
Acusó la sentencia impugnada por la vía directa, en la modalidad de
“errónea apreciación” del numeral 1° del artículo 1° de la Ley 860 del 26 de
diciembre de 2003, que reformó el artículo 39 de la Ley 100 de 1993, en
relación con los artículos 4, 13, 25, 26, 27, 29, 30, 31 y 32 del Código Civil, 8°
de la Ley 153 de “1997” (sic), 1, 2, 4, 11, 13, 29, 42, 43, 48, 53, 228 y 230 de
la Constitución Política, y 1 a 7, 10 a14, 31, 32, 36 y 38 de la citada Ley 100.
Para su demostración el censor efectuó el siguiente planteamiento:
“(….) Para fundar esta censura hay inconformidad con las conclusiones del
Tribunal en la sentencia acusada, en el sentido que el fallo exige un requisito
de fidelidad en cotizaciones a todas luces con efectos retroactivos.
El primer inciso del artículo 1° de la ley 860 expresa que [la persona] tendrá
derecho a la pensión de invalidez, el afiliado al sistema que conforme a lo
dispuesto en el artículo 38 de la ley 100 de 1993, sea declarado inválido; la
norma remite que está en tal condición la persona que hubiere perdido el
50% ó más de su capacidad laboral. El actor cuenta con 51,92% de pérdida
de su capacidad Laboral según experticia proferida por entidad competente
para tal evento, tal como así fue aceptada por la misma entidad demandada y
las providencias judiciales de instancias.
A continuación el numeral 1° del mismo artículo 1° ley 860 impone otras
exigencias de cotizaciones en temporalidad de 50 semanas en los últimos
tres (3) años, allanadas por el recurrente.
Adicionalmente un presupuesto de fidelidad cuantificado o representado en
20% del total de cotizaciones comprendidas entre el momento de cumplir 20
años de edad, el 3 de abril de 1976 y la calificación 29 de marzo de 2004.
Se desprende a todas luces que esta exigencia está remitiendo la norma
sustancial de la seguridad social con carácter laboral, a ser retroactiva en el
tiempo bajo estas premisas:
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a) Al 3 de abril de 1976 momento en que el actor cumplió 20 años de edad,
no impera la ley 100 de 1993 ni la ley 860 de 2003.
b) Al momento de vincularse el actor a la Administradora de Fondos de
Pensiones y Cesantías AFP Santander SA., el 10 de marzo de 2001, no se le
exigió lo contenido en la ley 860 de 2003, acerca de una fidelidad en sus
cotizaciones, peor aún que la misma podría retroceder en el tiempo para
aplicársele un efecto jurídico.
c) Al momento de la vigencia de la ley 860 del 26 de diciembre de 2003, el
actor ya había superado uno de las exigencias que impuso dicha norma, ya
había cumplido 20 de años de edad, desde otrora.
La Sala Laboral del Tribunal Superior de Pereira, aplicó llanamente el
contenido de la norma sin profundizar más allá de lo pretendido por el
Sistema de Seguridad Social como es la protección a la clase trabajadora, a
las personas afiliadas a dicho sistema, como elemento esencial, que debe
imperar los principios de eficiencia, universalidad, solidaridad e integridad; y
el derecho a la seguridad social contenida en el artículo 3° ley 100 de 1993.
Así desatendió por entero el sentido de la sentencia 25224 del 18 de octubre
de 2005 proferida por la Honorable Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia (…), en el sentido que la pensión de invalidez puede
reconocerse aunque no se hayan cotizado 26 semanas en el año anterior a la
configuración del estado, si se han cotizado al menos 300 semanas durante
la vida laboral. No aplicó el principio de la condición más beneficiosa.
Ha debido tomar en cuenta, la Sala Laboral del Tribunal Superior de Pereira,
que la exigencia de fidelidad del 20% que dispone el numeral 1° del Artículo
1° ley 860, para el caso del señor Carlos Arturo Suárez Herrera no le es
aplicable; por cuanto es norma que ordena e impone la prohibida
retroactividad de la ley en el tiempo. Amen que al momento de su traslado a
dicha administradora AFP Santander SA., ésta no le exigió tal requisito de
supuesta fidelidad al momento de aceptar su vinculación y ello, es un cambio
en las reglas de juego de su contratación o vinculación.
Con esa errónea apreciación del fallo acusado, se le han conculcado los
derechos por invalidez de tipo prestacional de seguridad social, como es la
pensión de invalidez por riesgo común dejando en el limbo un derecho que
corresponde sólo al recurrente.
(….) CONCLUSIÓN
La decisión asumida por la Sala de Decisión Laboral del Tribunal Superior de
Pereira, incurrió en error de juicio, como se ha demostrado para este cargo;
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la decisión acusada no estudió, debiendo hacerlo, que la exigencia de
fidelidad del 20% de las cotizaciones, le está exigiendo a una persona que ya
había superado, uno de tales requisitos, como que desde el 3 de abril de
1976 ya había cumplido 20 años de edad fijarle una condición distinta. Mal
puede una norma posterior imponerle una exigencia sobre una situación ya
configurada desde tiempos anteriores”.
VII. SEGUNDO CARGO
Atacó la sentencia recurrida de violar la ley sustancial por la vía
directa, en el concepto de infracción directa del artículo 228 de la
Constitución Política, así como de los artículos 1, 2, 4, 9, 11, 13, 29, 42, 43,
46, 48, 53, 83, 85, 93, 94, 102 y 230 de la misma Carta Superior, en relación
con los artículos 1 a 7, 10, 11, 13, 14, 31, 32, 36, 38 y 39 de la Ley 100 de
1993.
Para la sustentación de la acusación, propuso a la Corte la siguiente
argumentación:
“(….) Acuso la sentencia recurrida por la causal primera de Casación
contenida en el artículo 60 Decreto 528 de 1964, por ser violatoria de la ley
sustancial, a través de la vía directa, toda vez que ha dejado de aplicar
normas de rango constitucional de la prevalencia del derecho sustancial
contenida en los artículos 228, 230, 46, 48, 42 de la Constitución de 1991
como fundamentales; derechos económicos y sociales calificados de
inherentes por parte del pacto de San José, Declaración Americana de los
Derechos Económicos y Sociales (DESC) del Hombre; y denominados
conexos por parte de la Corte Constitucional, en su asentada jurisprudencia,
a aquellos de primer nivel o primera generación, como es el desconocimiento
a una calidad de vida adecuada al demandante inválido que se encuentra; a
una persona sin amparo económico por cuanto por su grado de incapacidad
no puede desempeñarse como obrero que fue toda su vida; siendo el
reconocimiento de su pensión por invalidez una garantía y fin de las políticas
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de la Seguridad Social como servicio público, bajo los principios de eficiencia,
universalidad y solidaridad.
Es irrenunciable la seguridad social, porque hace parte de la condición
humana, ella va incorporada a la esencia del ser humano como tal, porque
sólo se predica de su existencia en esa condición y resulta fundamental, para
que la persona pueda desarrollarse dentro de un ámbito social.
Erráticamente La Honorable Sala de Decisión Laboral del Tribunal Superior
de Pereira, desatendió los presupuestos normativos de nivel Constitucional
que amparan a las personas que han padecido una infracción de tipo social,
como son los desprendidos de a seguridad social, irrenunciable por demás y
como servicio público a cargo de Estado.
Derecho sustancial ignoto al prevalecer, para la Sala Laboral, una exigencias
que va en detrimento de los mismos postulados Constitucionales coma es la
primacía de la Constitución sobre normas de menor envergadura que van en
contra vía de lo perseguido en la norma Constitucional.
La inestabilidad generada con el fallo ad-quem, al recurrente se le conculcan
los principios del Estado Social de Derecho que pregona el artículo 1°
Superior; siendo la constitución pilar normativo con dicha decisión no encubre
tal condición (Art. 4°) pues se aplicaron presupuestos disímiles; la vida del
recurrente si está amenaza, por cuanto no cuenta con sustento para cubrir
siquiera sus obligaciones naturales de alimentos para propia subsistencia, se
desconoce su mínimo vital y móvil. En consideración de tales quebrantos
conlleva a desconocimiento del contenido de los artículos 1, 2, 13, 29, 42, 46,
48, 53, 228 igualmente Constitucionales.
Causal invocada acorde con los pronunciamientos de la Corte Constitucional
en sentencias T-409 de 1992, C-574192, T-426 de 1992, C-498 de 1993, C089 de 1994, C-372 de 1994, C-555/94, C225/95. C-191/98, C-400/98, T-483
de 1999 y C-067 del 4 de agosto de 2003”.
(….) CONCLUSIÓN
La decisión asumida por la Sala de Decisión Laboral del Tribunal Superior de
Pereira, incurrió en error de juicio, como se ha demostrado para este cargo;
la decisión acusada no analizó debiendo hacerlo, bajo la luz de las normas
Constitucionales donde debe primar el derecho sustancial, la situación de
seguridad social pregonada en los principios dentro del Estado Social de
Derecho bajo el cual se rigen las normas y principios, protección de las
personas bajo la cobertura de la seguridad social.
Desconoce el fallo acusado, la prevalencia del derecho sustancial,
sobreponiendo presupuesto retroactiva el cual resulta nefasto, oprobioso, no
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apreciados en su forma al caso bajo estudio; porque erráticamente ha
aplicado inadecuadamente una norma que resulta discriminadora, lleva al
traste con principios protectores de la seguridad social ora ámbito
Constitucional ora ámbito legal”.
VIII. REPLICA
A su turno, la llamada en garantía SEGUROS COMERCIALES
BOLIVAR S.A., presentó réplica y solicitó de la Corte desestimar la acusación
por cuanto la demanda de casación presenta deficiencias técnicas, tales
como: que en el alcance de la impugnación no se indicó que debe hacerse
con la sentencia de primer grado; que en el primer cargo, la censura invocó
un submotivo de violación inexistente que denomina “errónea apreciación”,
además discute aspectos fácticos ajenos a la vía escogida y relacionados con
la edad del demandante, la densidad de cotizaciones y la fecha de
estructuración de la invalidez, y no explica en que consistió la violación de la
ley sustancial; y en el segundo cargo, el recurrente acusó normas de rango
constitucional que no consagran los derechos demandados, en la conclusión
se alude a errores de juicio, y la sustentación del ataque es más un alegato
de instancia.
IX. SE CONSIDERA
Primeramente es de acotar, que no le asiste razón a la réplica en
cuanto a las deficiencias técnicas que le atribuyó a los cargos, por lo
siguiente:
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En lo atinente al reproche sobre el alcance de la impugnación, que
corresponde al petitum de la demanda de casación, si bien es cierto, no es
muy claro el pedimento frente al fallo de primer grado, también lo es, que ello
se puede superar, en la medida que luego de solicitarse la casación total de la
sentencia impugnada, el censor a reglón seguido señaló que en la decisión de
reemplazo se debe acceder a las pretensiones incoadas en el libelo inicial, lo
que permite entender que lo perseguido con el recurso extraordinario, es que
infirmada la sentencia del Tribunal, en sede de instancia la Corte revoque el
fallo absolutorio del a quo para despachar favorablemente las súplicas
demandadas.
Frente a las críticas del primer cargo, se puede observar que la
invocación de la “errónea apreciación” como una modalidad de violación,
corresponde a un lapsus calami del recurrente, pues mirado en su contexto el
ataque, se está cuestionando la intelección que le imprimió el ad quem a la
disposición legal que regula la situación pensional del actor, esto es, el
artículo 1° de la Ley 860 de 2003, y en especial en torno al requisito de la
fidelidad al sistema allí consagrado, lo que enmarca la acusación bajo el
concepto de la <interpretación errónea>; y por otra parte, lo planteado que
gira en torno a la aplicación retroactiva en el tiempo del citado precepto legal,
es netamente jurídico, y sí la censura hizo alusión a las semanas cotizadas, la
edad del afiliado y la fecha de estructuración, lo fue para referirse a los
presupuestos de hecho de la norma.
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Y en lo que tiene que ver con la recriminación al segundo cargo, no hay
ninguna falencia en la proposición jurídica, en virtud de que las normas de
rango constitucional denunciadas están
acompañadas
de normas
sustanciales del orden nacional, como los artículos enlistados de la Ley 100
de 1993; y de otro lado, cuando la censura pone de presente errores de juicio,
está aludiendo a errores jurídicos, esto acorde con todo lo manifestado en la
sustentación del ataque.
Superados los anteriores escollos, aborda la Sala el fondo de la
acusación y según se puede leer, los cargos están encauzados a que se
determine jurídicamente, que en el asunto a juzgar no es aplicable el requisito
de la fidelidad de cotización para con el sistema, que introdujo el ordinal 1°
del artículo 1° de la Ley 860 de 2003, a fin de que el demandante puede
acceder a la pensión de invalidez de origen común, habida cuenta que
cuando éste cumplió los 20 años de edad y se afilió a la administradora de
pensiones demandada no estaba aún en vigor dicho precepto legal, no siendo
posible que esa preceptiva sustancial pueda ser “retroactiva en el tiempo”,
pues “Mal puede una norma posterior imponerle una exigencia sobre una situación
ya configurada desde tiempos anteriores”, y en estas condiciones al haber
negado el Tribunal el derecho pensional implorado con base en este requisito,
absteniéndose de aplicar el principio de la <condición más beneficiosa>,
transgredió no solo la normatividad legal sino la constitucional que protege el
derecho irrenunciable a la seguridad social que ampara a las personas con
algún grado de incapacidad.
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Planteadas así las cosas, en primer lugar, es de destacar que no es
objeto de discusión en sede de casación el ordenamiento legal que gobierna
la situación pensional del accionante, que no es otro que la Ley 860 de 2003
artículo 1°, que modificó el artículo 39 de la Ley 100 de 1993 al cual se
remite el artículo 69 de ese mismo estatuto que regula la pensión de invalidez
por riesgo común en el régimen de ahorro individual con solidaridad, cuyo
tenor literal en su parte pertinente es el siguiente:
<ART. 1°. El artículo 39 de la ley 100 quedará así:
Art. 39.- Requisitos para obtener la pensión de invalidez. Tendrá derecho
a la pensión de invalidez el afiliado al sistema que conforme a lo dispuesto en
el artículo anterior sea declarado inválido y acredite las siguientes
condiciones:
1. Invalidez causada por enfermedad. Que haya cotizado cincuenta (50)
semanas dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores a
la fecha de estructuración y su fidelidad de cotización para con el
sistema sea al menos del veinte por ciento (20%) del tiempo
transcurrido entre el momento en que cumplió veinte (20) años de
edad y la fecha de la primera calificación del estado de in validez
(….)> (resalta la Sala).
En segundo término, dada la vía escogida no es materia de
controversia y están demostrados en el proceso los siguientes supuestos
fácticos: (I) que el demandante nació el 3 de abril de 1956 y por tanto arribó a
los 20 años de edad el mismo día y mes del año 1976; (II) que éste se
trasladó al régimen de ahorro individual y se afilió para el riesgo de pensión
en la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y DE CESANTIA
SANTANDER S.A.; (III) que la Junta Regional de Calificación de Invalidez el
29 de marzo de 2004 y luego la Junta Nacional de Calificación de Invalidez el
15 de febrero de 2005, dictaminaron al actor una pérdida de capacidad laboral
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superior al 50%, con fecha de estructuración 14 de enero de 2004; (IV) que
en los últimos tres años inmediatamente anteriores a la data de
estructuración, el afiliado ostentaba más de 50 semanas cotizadas y
concretamente 93,43 semanas; (V) que entre el cumplimiento de los 20 años
de edad y la primera calificación del estado de invalidez, de las 287,85
semanas que corresponden al 20% de ese período, el accionante a penas
cotizó 230,28 semanas; (VI) que siendo la última cotización del promotor del
proceso en el 2002, no tenía en el último año que antecede al momento en
que se produjo su invalidez, aportes de por lo menos 26 semanas; y (VII) que
la sociedad demandada le negó al demandante la pensión de invalidez de
origen común, dado que no cumplía con el requisito de la fidelidad de
cotización al sistema de pensiones equivalente al 20%, entre la fecha que
cumplió 20 años de edad y la de la estructuración de la invalidez, que
consagra el ordinal 1° del artículo 1° de la Ley 860 de 2003, vigente para esa
época.
Pues bien, conforme a la aplicación de la ley en el tiempo, que también
ha de observarse en asuntos de seguridad social, una norma que modifica los
requisitos que establecía la disposición que le antecedió para adquirir un
determinado derecho pensional, gobierna los hechos que acontezcan a su
amparo, ello mientras no sea derogada y no afecte derechos adquiridos o
situaciones jurídicas debidamente consolidadas bajo el imperio de la ley
anterior.
La citada Ley 860 del 26 de diciembre 2003 que señaló nuevos
condicionamientos para obtener la pensión de invalidez, fue publicada en el
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Diario oficial No. 45.415 del 29 de diciembre de igual año, y según su artículo
5° entró a regir a partir de su promulgación, y por consiguiente no cabe duda
que para la fecha de estructuración indiscutida de la invalidez del demandante
que se produjo el 14 de enero de 2004, ya se encontraba en pleno vigor, lo
que trae consigo, que como lo concluyó el Tribunal, es con base en ese
mandato legal que se deberá definir el surgimiento del derecho a la pensión
de invalidez reclamada.
El precepto antes trascrito contiene dos reglas, con las cuales fija las
condiciones para que un afiliado al sistema declarado inválido pueda acceder
a la pensión de invalidez, para el caso causada por enfermedad de origen
común, a saber:
La primera concerniente a la densidad de cotizaciones, que se contrae
a 50 semanas dentro de los últimos tres (3) años que anteceden a la fecha de
estructuración.
La segunda relativa a la “fidelidad” de cotización para con el sistema,
contada ésta desde cuando el interesado cumplió la edad de 20 años y la
fecha de la primera calificación por parte de la entidad competente.
Como quedó visto, el Tribunal estableció que el accionante satisfacía el
primer requisito por tener en el lapso de los tres (3) años referido 93,43
semanas, más no el segundo de la fidelidad, por no alcanzar en el interregno
habido entre los 20 años de edad y la primera calificación de la invalidez,
cotizaciones equivalentes a un 20% de ese tiempo.
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La censura no controvierte la falta de cumplimiento en el asunto a
estudio de la fidelidad requerida por el ordinal 1° del artículo 1° de la Ley 860
de 2003, sino que sostiene desde el punto de vista jurídico, que esta
exigencia es inaplicable frente al afiliado que bajo la normatividad anterior
hubiera arribado a los 20 años de edad, como pasa con el demandante que
llegó a esa edad en el año 1976; pues en su hermenéutica no es posible darle
efectos “retroactivos” a la norma y retroceder en el tiempo para imponer a este
contingente de personas la aludida “fidelidad” al sistema que antes no tenían
que asumir.
Al respecto, debe anotarse que tal preceptiva legal por tener en
consideración el referente de la “edad” de quien aspira en un futuro a
beneficiarse de la prestación por invalidez, a efectos de establecer como
requisito un período en el cuál se ha de cumplir con el 20% de semanas
cotizadas para así acreditar la “fidelidad” al régimen, no significa de ninguna
manera, que esa específica ley adquiera el carácter retroactivo para
desconocer situaciones jurídicas consolidadas como lo quiere hacer ver a la
Corte el recurrente.
Ciertamente, la sola circunstancia de que el interesado haya superado
a la entrada en vigencia del ordenamiento legal de marras la edad de los 20
años, no conduce a que éste quede excluido o exonerado de cumplir con la
exigencia de la “fidelidad”, que como lo puso de presente el Juzgador de
alzada, se implantó para permitir la sostenibilidad financiera del Sistema
Pensional Colombiano, máxime cuando tal precepto no trae excepción alguna
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para las personas mayores de 20 años de edad, y por ende no es dable
hablar de derechos adquiridos o situaciones debidamente consumadas.
En este orden de ideas, resulta acertado el entendimiento dado por el
Tribunal, en cuanto que el requisito de la fidelidad consagrado en la norma en
comento, no puede obviarse en la forma solicitada por la parte actora, en la
medida que lo debatido no se trata de un asunto de aplicación retroactiva de
la ley, porque “no se le están dando efectos respecto de situaciones de invalidez
estructuradas antes de su entrada en vigencia”, sino que simplemente se está
frente a la exigencia de un requisito que busca que el sistema pensional sea
viable económicamente y “se otorgue las prestaciones que en él se ofrecen, a
personas que hayan contribuido suficientemente con el sistema”.
Adicionalmente, no tiene asidero lo aseverado por la censura en cuanto
a que no era viable que al accionante se le cambiaran “las reglas de juego de
su contratación o vinculación” al régimen de ahorro individual, al exigírsele
ahora el requisito de la fidelidad, sin que se le haya solicitado su acreditación
para cuando se dio su traslado y afiliación a la administradora de pensiones
demandada; habida consideración que son los requisitos vigentes para la
fecha de ocurrencia del riesgo los que definen la causación del derecho, salvo
en aquellos eventos en que la ley ha previsto unos regímenes de transición o
ante situaciones especiales, lo cual no tiene cabida en este caso, pues antes
de la estructuración de la invalidez el demandante únicamente tenía una mera
expectativa frente a la eventualidad de una contingencia.
En resumen, quien estructure su invalidez dentro de la vigencia del
artículo 1° de la Ley 860 del 26 de diciembre de 2003, que como se dijo es de
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aplicación inmediata a partir de su promulgación, está obligado a observar
sus requisitos, y en el caso particular del demandante, se tiene que aquél no
reunió la totalidad de las exigencias allí establecidas, por no contar con el de
la fidelidad al sistema, y en consecuencia no hay lugar al otorgamiento de la
pensión implorada.
De otro lado, es de agregar, que conforme lo infirió el Juez Colegiado,
en el sub lite no aplica la <condición más beneficiosa>, en virtud de que el actor
tampoco cumple con los requisitos del artículo 39 de la Ley 100 de 1993 en
su versión original, al no tener 26 semanas de cotización en el último año
inmediatamente anterior al momento en que se produjo el estado de invalidez,
lo cual está acorde con lo sostenido por esta Corporación en sentencia
reciente del 17 de junio de 2008 radicado 32681, en la que se dejó sentado
que en asuntos donde la norma que regula la situación pensional resulta ser
el artículo 1° de la Ley 860 de 2003, por haber ocurrido la estructuración de
la invalidez luego de su entrada en vigor, haciéndose hincapié en que es con
esta normatividad y no con otra que se debe definir la procedencia de la
pensión de invalidez, oportunidad en la cual se puntualizó:
“(….) En este orden de ideas, no hay reproche alguno en que: (i) la última
cotización que realizó la actora al Instituto de Seguros Sociales fue en
diciembre de 1990; (ii) con posterioridad no efectuó aporte alguno; (iii) la
fecha de estructuración de la invalidez fue el 9 de febrero de 2005, al perder
el 55.06% de la capacidad para laborar; y (iv) hasta diciembre de 1990, cotizó
313.7143 semanas.
Pues bien, el eje central de la discusión radica en determinar cuál es la
norma que gobierna el asunto sometido a escrutinio de esta Sala, habida
consideración que para el Tribunal es el artículo 6º del acuerdo 049 de 1990,
aprobado por el Decreto 758 de la misma anualidad, en tanto, para el
recurrente lo es el 39 de la Ley 100 de 1993.
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El artículo 39 de la Ley 100 de 1993 disponía:
<Requisitos para obtener la Pensión de Invalidez. Tendrán derecho a la pensión de
invalidez, los afiliados que conforme a lo dispuesto en el artículo anterior sean
declarados inválidos y cumplan alguno de los siguientes requisitos:
a) Que el afiliado se encuentre cotizando al régimen y hubiere cotizado por lo
menos 26 semanas, al momento de producirse el estado de invalidez;
b) Que habiendo dejado de cotizar al sistema, hubiere efectuado aportes durante
por lo menos 26 semanas del año inmediatamente anterior al momento en que se
produzca el estado de invalidez.
PARAGRAFO. Para efectos del cómputo de las semanas a que se refiere el
presente artículo se tendrá en cuenta lo dispuesto en los parágrafos del artículo 33
de la presente Ley>.
Posteriormente, dicho precepto fue modificado por el artículo 11 de la Ley
797 de 2003. Norma declarada inexequible por la Corte Constitucional
mediante sentencia C- 1056 de 11 de noviembre de 2003.
Al poco tiempo, el artículo 1º de la Ley 860 de 2003, modificó el artículo 39
de la Ley 100 de 1993, precepto que en la actualidad aún sigue vigente, el
cual reza:
<Requisitos para obtener la pensión de invalidez. Tendrá derecho a la pensión de
invalidez el afiliado al sistema que conforme a lo dispuesto en el artículo anterior
sea declarado inválido y acredite las siguientes condiciones:
1. Invalidez causada por enfermedad: Que haya cotizado cincuenta (50) semanas
dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores a la fecha de
estructuración y su fidelidad de cotización para con el sistema sea al menos del
veinte por ciento (20%) del tiempo transcurrido entre el momento en que cumplió
veinte (20) años de edad y la fecha de la primera calificación del estado de
invalidez…..>.
Realizado el precedente recuento legislativo, en sentir de la Corte la norma
que regula el asunto bajo estudio es el artículo 1º de la Ley 860 de 2003,
toda vez que la estructuración de la invalidez data del 9 de febrero de 2005.
Siendo lo anterior así, como efectivamente lo es, observa la Sala que la
actora no demostró los requisitos estatuidos en dicho canon, cuales son el
haber cotizado <cincuenta (50) semanas dentro de los últimos tres (3) años
inmediatamente anteriores a la fecha de estructuración> y la fidelidad para con el
sistema de <al menos del veinte por ciento (20%) del tiempo transcurrido entre el
momento en que cumplió veinte (20) años de edad y la fecha de la primera
calificación del estado de invalidez>.
Ahora bien, de aplicarse lo dispuesto en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993,
encuentra la Corporación que la promotora del proceso tampoco demostró el
supuesto fáctico allí establecido, esto es el <Que habiendo dejado de cotizar al
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sistema, hubiere efectuado aportes durante por lo menos 26 semanas del año
inmediatamente anterior al momento en que se produzca el estado de invalidez>.
Aquí se impone recordar la insoslayable circunstancia de que el último aporte
que realizó la actora fue en diciembre de 1990, es decir, en vigencia del
actual sistema general de pensiones no ha sufragado cotización alguna.
Puestas así las cosas, el Tribunal incurrió en los yerros jurídicos que le
enrostra el cargo, al haber solucionado el conflicto por las previsiones del
Acuerdo 049 de 1990, el que había sido derogado por la Ley 100 de 1993 y al
no reunir las exigencias del número de cotizaciones ni por ésta la ley como
tampoco por la Ley 860 de 2003, habrá de casarse la sentencia, sin que en
sede de instancia se requieran de argumentos adicionales a los expuestos en
la esfera casacional”.
Colofón a lo anterior, el Juez Colegiado no cometió los yerros jurídicos
que le endilga la censura, y es por esto que los cargos no pueden prosperan.
Las costas del recurso extraordinario serán a cargo del recurrente y
favor de la opositora SEGUROS COMERCIALES BOLIVAR S.A., por cuanto
la acusación no salió avante.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República de
Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida por la
Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, que data del
26 de julio de 2007, en el proceso ordinario adelantado por CARLOS
ARTURO SUAREZ HERRERA, contra la ADMINISTRADORA DE FONDOS
DE PENSIONES Y DE CESANTIA SANTANDER S.A., y la llamada en
garantía SEGUROS COMERCIALES BOLIVAR S.A..
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Costas del recurso de casación a cargo del demandante, y a favor de la
sociedad llamada en garantía.
CÓPIESE, NOTIFÍQUESE, PUBLÍQUESE Y DEVUÉLVASE EL
EXPEDIENTE AL TRIBUNAL DE ORIGEN.
LUÍS JAVIER OSORIO LÓPEZ
ELSY DEL PILAR CUELLO CALDERON
EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS
CAMILO TARQUINO GALLEGO
GUSTAVO JOSE GNECCO MENDOZA
FRANCISCO JAVIER RICAURTE GOMEZ
ISAURA VARGAS DIAZ
MARIA ISMENIA GARCIA MENDOZA
Secretaria
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